Capítulo 11

Estoy tan inmersa en el beso que no me doy cuenta cuando el broche se desengancha de mi pulsera y cae al piso, el ruido parece despertarme y me alejo de Peeta de un salto. El sonríe bajo la lluvia y su pelo mojado me trae algún tipo de dejavú que no logro descifrar. Sacudo mi cabeza y trato de pensar con claridad.

-¿quien te dio esto? -pregunta Peeta y en su palma abierta veo el broche que me ha entregado Cinna, ese que tiene un pájaro en medio, lo agarro inmediatamente y lo oculto en mi mano.

-un amigo -digo y, de golpe, tengo ganas de llorar, pero no lo hago. Él asiente, y no cuestiona mas sobre el tema, aunque presiento que lo hará mas tarde.

-ya no hay nadie -confirma mirando a través de la puerta del baño y, por alguna razón, eso me tranquiliza.- debo irme -dice y se acerca a mi con pasos largos, no me alejo, no creo que sea capaz de hacerlo.

-¿porque? -Peeta no contesta.- necesito que me lo digas, para poder confiar en ti -él me mira y sus ojos celestes chocan con los míos.

-escucha -dice, agarrándome los hombros- debes mantenerte lejos de Snow -sus ojos bagan por mi rostro, buscando algo que parecen no encontrar, tal vez mi antigua yo- no puedo decirte mucho ahora, ellos están esperando, logre convencerla para que me diera un poco mas de tiempo, pero no mucho Katniss. -lo observo confundida, pero él no se explica, solo continua como si yo entendiera- No confíes en nadie y, por favor, no le digas nada a Snow, eres importante pero como hagas algo que nos perjudique yo...-se detiene un momento y baja la cabeza, noto el cansancio desprendiéndose de su cuerpo, sin duda la esta pasando mucho peor que yo- no se...si podre salvarte -dice finalmente y, cuando alza la vista veo una lagrima deslizándose por su mejilla. Un dolor perturbador me recorre, por alguna razón no puedo ver a Peeta llorar, es como si él se mereciera mucho mas que eso.

-te creo -digo y trato de hacer una sonrisa- are lo que me digas, confío en ti -él asiente y me da un beso rápido, cierro los ojos pero no tengo tiempo de disfrutarlo ya que cuando los abro, Peeta se ha ido.


La atmósfera en el hospital esta tensa, por algún motivo han aumentado la seguridad, y gracias a esto no puedo salir de la habitación, me pregunto donde estará Annie y si se encuentra bien. En cuanto me pongo a pensar en las palabras de Peeta, Snow aparece con su peculiar hedor y me sorprende diciéndome que saldré de vuelta en televisión, esto me altera aun mas. Otra vez mi cuarto se llena de gente desconocida, que me peinan, visten y arreglan sin parar, trato de hacer preguntas, sin que se note mi reciente preocupación, pero nadie me contesta nada claro.

"Es por los rebeldes" comenta una mujer de uñas extremadamente largas, "Escuche que tal vez entraron al Capitolio" contesta otro de pelo azul, una chica chilla en respuesta y un hombre, que parece mayor a los demás, acota "Eso es imposible". Nada de esto me sirve, porque ya no se si los rebeldes son tan malos como dicen, tal vez Peeta sea un rebelde, aunque él dijo que hay alguien que lo esta presionando...¿para que? Ah, si, están esperando. Esperando que yo recuerde, capaz. ¿Y si no lo logro? ¿si nunca mas recupero la memoria? ¿a eso se refería Peeta con que no podrá salvarme?

-acción -grita alguien y veo mi cara en primer plano en el televisor del cuarto. Al principio me reprendo por la mueca de dolor que tengo, trato de suavizar el rostro y recordar mis lineas, no es necesario, alguien sostiene papeles gigantes detrás del cámara para que yo pueda leerlas. ¿Que otra opción tengo?. Al menos esta vez, Snow no esta a mi lado, debo alejarme de Snow, me recuerdo. Cuando estoy a punto de decir la primer frase, alguien llama mi atención, es una mujer, esta parada al fondo de todos, observándome. No es diferente a los demás pero de algún modo tampoco es igual, parece mas comprensiva, atenta, cariñosa. Entonces, como si fuera una luz su nombre aparece en mi mente, y no soy capaz de controlarme cuando sale de mis labios.

-Effie.


Tardo en percatarme de que mis ojos están cerrados y, cuando los abro, Effie ha desaparecido. Otro juego de mi mente, supongo. Nadie parece haberse dado cuenta de mi pequeño desliz, porque todos me miran expectantes, como si esperaran que dijera algo. Comienzo a hablar, repitiendo cada palabra que dice en los carteles, busco con mi mirada al cabello rosa de antes, pero no logro encontrarla, y me doy por vencida. Cuando termino el discurso me sacan el maquillaje y me dan palabras de aliento que no me esfuerzo por escuchar.

El día pasa sin interrupciones y, cuando cae la noche, me convenzo de que Peeta ya no vendrá. Un doctor entra a mi habitación a eso de las 20:00 hs, para traerme la cena. Saco mi vista de la ventana para centrarla en la bandeja y él habla.

-¿día agotador? -pregunta con algo de sarcasmo, cosa que me enfurece. No contesto pero él parece con ganas de hablar, porque continua.- no hables demasiado, podrías desgastar tu hermosa voz -estoy a punto de gritarle algo, pero cuando levanto mi mirada hacia él, me quedo muda. Esos ojos, ese pelo, esa sonrisa de superioridad. Lo reconozco, y no es solo porque lo he visto miles de veces en dibujos de Annie, sino porque me acuerdo de él.

-Finnick -susurro y cuando digo su nombre, mis recuerdos de él cobran sentido. Finnick sonríe, como solo él puede hacerlo, con soberbia y esplendor. Parpadeo varias veces, esperando que su imagen desaparezca, pero no lo hace y solo puedo quedarme allí, observándolo y tratando de entender que esta sucediendo. Él camina hacia la puerta- espera! -le grito pero solo logro ver como me guiña un ojo y se va. Me paro rápidamente de la cama y corro hacia la entrada. No hay guardias, bien. Camino por el pasillo, doblando en cada esquina a la derecha, no veo a Finnick por ningún lado, y cuando estoy a punto de volver, alguien agarra mi brazo. Una mano fuerte pero cálida me tapa la boca.

-no hay tiempo -dice Peeta en mi oído- sígueme -se separa de mi y, con nuestras manos unidas, me guía. Cuando salimos al jardín, el aire otoñal me recorre.- le dije que debíamos esperar -comenta él claramente enfadado. Nos detenemos frente a un arbusto y espero a que me explique de que va todo esto, pero no lo hace, solo mira a nuestro alrededor y luego corre algunas ramas. Antes de empujarme hacia la nada, dice:- apúrate.


Caigo al vacío por una décima de segundo y luego mis pies tocan el suelo, solo logro ver negro y me pregunto si me han tendido una trampa. Pronto siento unas manos rodeándome los brazos y me alejo, el calor de un cuerpo se siente cerca de mi. Cierro los ojos y los apretó con fuerza, trato de no moverme, de no respirar, mis puños se aprietan instintivamente, y las uñas se me calvan en las palmas de mis manos. Un miedo inminente crece dentro de mi y estoy casi segura de que probablemente este sea mi fin, que tal vez Peeta no es lo que yo creía o que me tuvo que entregar obligado, esa opción es mas tranquilizante así que pienso en eso, esperando que lo que sea que vaya a pasarme sea rápido y sin dolor.

-Catnip -habla una voz y, entonces, respiro.


Hola, hola! yo les avisee, Gale estaba cerca, trate de retrasarlo lo mas que pude jajaja. Estuve leyendo sus comentarios, que por cierto agradezco sumamente, y vi uno que pedía a Cinna...yo ya tenía pensado hacerlo aparecer y probablemente lo hará en el próximo, pero no les va a gustar como. Aun así! hay cosas buenas, como Finnick, que por cierto, voy a intentar de no matar.

Se que tienen muchas dudas, por ejemplo ¿alguien sabe porque Katniss de pronto empezó a recordar a todos, pero no a Peeta? JA, si no lo habían pensado ahora lo harán. Todo tiene una explicación, pero tendrán que esperar.

Bueno los dejo, mañana tengo un examen y estoy acá, escribiendo, jajaja mi falta de concentración es increíble.

Gracias por leer! Besos, Ro :)