Él estaba mirando lo que yo estaba escribiendo para mi clase. Seguía enfadada con él, por semejante idea que tenía en la cabeza. No quería ni verlo. Sabía que lo amaba y sin embargo, él prefería lanzar todo por una borda y despreocuparse. Pues, yo no se lo iba a permitir. Me miró con una sonrisa, que yo ignoré.
- Estarás molesta...¿Todo el día?
- Hasta que te des cuenta de lo que intentas hacer.
- Sé lo que hago.
- Me alegro mucho de que lo sepas.
Se acercó a donde estaba sentada y me sonrió, negué con la cabeza e inspiré con fuerza. Él trató de besarme, pero desistí de permitírselo. Me miró con una sonrisa y yo, lo ignoré por completo. Antes de irme, sostuvo mi rostro y me obligó a mirarlo.
- No me harás decírtelo dos veces ¿O sí?
- No sé de qué me hablas.
- De eso...De que te amo.
- Si me amaras, respetarías eso que tenemos.
- Lo intenté. Intenté decirle que me había utilizado. Que no podía cumplir con esa tarea. Pero no pude convencerlo. Tengo un trato, algo que no puedo romper. Una promesa.
- Pero romperás la nuestra.
Se inclinó y su sonrisa, volvió a "iluminarme". No le interesaba, no le importaba lo que éramos. Inspiró y me besó otra vez. Me preguntaba si estaba jugando. resultaba divertido para él, pero para mí era una cruel burla a lo que estaba sintiendo.
- Separarme de ti. No podría- me dijo- Querido corazón.
- Por supuesto. Pero este sentimiento inseparable, solo te sirve por un momento.
- Mientes- me dijo y su aliento, me acarició. Aún no había separado sus labios de mí- Es falso...
Quise que se apartara de mí. Pero no pude, solo me abracé a él con la mayor cantidad de fuerza que pude sustraer de mi cuerpo. No quería preguntar el por qué, simplemente me aferré a sus brazos. Tenía miedo, tenía dolor, no sé si podía él, entenderlo. Me abrazó con la misma fuerza con la que yo me abracé a su cuerpo.
- Es inseparable. Lo que siento. No lo destruyas, por favor.- le dije y me sonrió.
- No sería capaz, no podría.
- Mi amor...- dije y él me sonrió.
- ¿Mmm? ¿Qué es, Hermione?
- Te necesito...
Rose miraba a su tío, con un suspiro de frustración. ¿Cuál era esa famosa verdad, que se molestaban en esconderle? Harry sonreía, mientras ella escribía en su cuadernillo "Puede que no sea papá, el hombre del diario". Inspiró y alzó la cabeza, mientras Harry sonreía con mucha felicidad. Ella estaba deseando que alguien le dijera, qué estaba ocurriendo.
Necesitaba saber más y se le agotaban las opciones. Con una inspiración frustrada, insistía en que Harry le contara algo más, pero él seguía en silencio. Le apremiaba a preguntarle a Hermione, si podía conocer su vida.
Por supuesto que no le preguntaría eso. Negó con la cabeza y decidió continuar investigando. Con un suspiro, se preguntó quién más sabía de su madre.
Luna Lovegood.
Con una sonrisa, Rose sentía que sacaría toda esa información que necesitaba. Ya tenía algunos datos. Su madre le amaba, no era su padre. Necesitaba más que eso. Aunque la sola idea de pensar que su madre no estaba con su padre.
Era rara.
Luna no vivía muy lejos. A gracia que el mundo mágico, era un buen lugar para vivir. La mujer estaba sola, mirando por la ventana, cuando recibió su visita.
Era agradable. Un poco loca, pero agradable.
- Entonces, quieres saber de tu madre.
- Sí. Nadie quiere comentarme nada acerca de ella y comienzo a preocuparme.
- ¿Qué no quieren que sepas?
- Acerca de estos diarios.
Luna lo abrió y leyó una de sus páginas. Escogió una al azar y simplemente leyó el contenido, en su interior. Estaba perfectamente redactado y legible, aún para su antigüedad. Con una sonrisa, contempló las palabras.
Lo miraba, estaba dormido, sobre el sofá. Siempre se dormía sentado, por que repasaba sus escritos hasta tarde. Me resultaba tan gracioso, que me echaba a reír en silencio. Por supuesto, nunca lo hacía en su presencia.
Amaba tanto mirarlo, dormir. Me hacía sentir muy feliz, me hacía sentir diferente. Aunque con todo lo que estaba por ocurrir, un nudo en mi estómago, comenzó a formarse. Silencioso. Atacaba mi cuerpo como si se tratara de un dardo.
Quería lastimarme, pero no podía evitar, sentir el miedo que estaba cruzando mi cuerpo. Mi vida sin él iba a ser devastadora.
Temía pensarlo.
Me acerqué a él, para despertarlo, llevarlo a la cama. Coloqué mi mano sobre su hombro y lo moví con suavidad. Él no despertó de inmediato, así que insistí.
Al cuarto intento, lo hizo.
- Lo siento, soñaba contigo- me dijo y yo, moví mis cejas- soñaba contigo...
- ¿Qué estabas soñando?
- Que no dejabas de reírte, de todo lo que hacía.
- Curioso.
- Sí. Pero tu risa, tan dulce- dijo y yo sonreír suavemente. Se levantó con mucho esfuerzo y caminó hacia la cama. Siempre se acomodaba del lado derecho. Recordaba que a mí me gustaba dormir del lado derecho.
Algún día lo intercambiaríamos. Pero por ahora, prefería que él me abrazara en la cama. Esperó hasta que me acostara y simplemente se acercó a mí, para rodearme con sus brazos. Era una rutina muy común, pero ese día había cambiado.
Me rodeó con sus brazos y piernas, me aferró a él. Sentí que quería darme un mensaje, que no quería que escuchara, por sus gestos. Me quedé en silencio, esperando que me comentara, pero sin embargo, solo se quedó allí.
- ¿Ocurre algo, mi amor?- me atreví a preguntarle y él simplemente respiró con fuerza.
- Solamente quiero abrazarte...
- ¿Tan fuerte?
- Bueno, el sueño me recordó muchas cosas, Hermione. Entonces, solo quiero abrazarte. Quiero sentir...
Por que él, no sabía sentir. Pero...¿Qué cosas le habían recordado? ¿Acaso le habían recordado que tenía que irse? Esperaba que no fuera eso, en realidad. Inspiré en silencio y con una sonrisa asentí, cobijándome en sus brazos. Nos cubrimos con las cobijas y permanecimos en silencio, hasta que cada cual se durmió. Él primero. Él quería soñar. Yo solo quería pensar y entender lo que estaba por cambiar, entre nosotros.
Muchas cosas...
