Las semanas siguientes de su graduación fueron algo más aburridas de lo que los nuevos Guardias Lunares esperaban.
El regimiento mandado por Rise Love fue asignado a patrullar un área bastante extensa que cubría gran parte del bosque Everfree, Ponyville y las principales rutas de acceso a Canterlot. Acostumbrados a una rutina que incluía un entrenamiento físico muy intenso, formación teórica y ejercicios de combate, adaptarse al día a día del soldado de la noche supuso un reto para los nuevos reclutas: patrullas que raramente ofrecían sorpresa alguna, noches de vigilancia solitaria y, en una ocasión, encontrar a un potrillo que se había extraviado cerca del Everfree (que al final fue encontrado acurrucado y durmiendo en el hueco de un árbol).
Rise Love estaban revisando algunos papeles en una tienda militar cuando escuchó a alguien al otro lado de la entrada.
—Pase, cabo mayor.
—Con su permiso, sargento —saludó Moonlight Sonata al entrar.
—¿Informe?
El batpony de melena azul avanzó unos pasos hasta situarse frente a la mesa donde trabajaba Rise.
—Las patrullas del Everfree han informado de que unos pocos lobos de madera estaban demasiado cerca de Ponyville y los han espantado de vuelta al bosque. En Ponyville, un trío de potras han estado siguiendo a la patrulla, preguntando algo sobre sus marcas, y una poni rosa ha organizado una "fiesta lunar".
—Creo que es la quinta en lo que va de semana.
—La sexta de hecho, ayer organizó dos. Sigo… Nada que reportar en los caminos del norte, nada al oeste. Oh, y han ayudado a un semental borracho a llegar a su casa cerca de Canterlot.
—¿Y los entrenamientos de los que hablamos? ¿Algo que contar?
—Nada nuevo. Midnight Slash y Blackwind se encargan de la parte del combate cuerpo a cuerpo, y estoy planeando algunos ejercicios de infiltración y maniobras silenciosas. Aparte de eso…
Rise Love terminó de tomar varias notas sobre un mapa desplegado y después negó con la cabeza.
—No lo entiendo, Moonlight. ¿Por qué nos han asignado aquí? Cualquier guardia novato podría hacer esto, aquí nunca ocurre nada.
—Quizá esperen que probemos que podemos encargarnos de una tarea sencilla, ¿no cree, sargento?
—Oh, sí, claro. Como llevar a borrachos a sus casas o dar sustos a los lobos de madera. Puede retirarse, cabo mayor.
—¿Permiso para hablar sin rango? —Rise Love respondió "concedido"; Moonlight se acercó y la besó brevemente—. ¿Te veo luego, Rise?
—Siempre —sonrió ella.
El semental abandonó la tienda, dejando a Rise a solas solo iluminada por una solitaria vela. Rise Love esperó unos largos segundos, inmóvil y escuchando atentamente hasta que los pasos de Moonlight se perdieron en la lejanía.
—Sé que estás ahí.
En una esquina hubo una deflagración de sombras y, de la misma, apareció un semental de pelaje púrpura y crines rojas.
—Tienes que explicarme cómo haces eso —dijo ella en voz baja—. No es invisibilidad, hace un segundo no estabas ahí. ¿Cómo puedes transportarte como un unicornio?
—Solo los Cazadores que dominan a la perfección sus instintos pueden —respondió Night Blade—. No muchos lo consiguen.
—Hacía tiempo que no te veía. ¿Qué necesitas?
—Tengo una misión para ti. Infiltración social, conseguir información y recuperar un artefacto.
—¿No vas a preguntarme si me interesa?
—No veo necesidad. No te estoy pidiendo que mates a nadie, he respetado tus condiciones. Eso sí: vas a necesitar pareja.
Rise observó algo inquieta al Cazador.
—¿Lo conozco?
—Lo vas a escoger tú misma —respondió él—. Scath y yo tenemos otras misiones en marcha y no podemos ir. Será dentro de tres noches, os daremos la coartada.
—Creo… que conozco al semental indicado. Pero si se trata de alta sociedad, no sé si sabré desenvolverme en la misma.
—Tengo hoy y mañana para entrenaros. Vé a buscar al que hayas elegido.
Phyllidelphia brillaba en la noche. Si bien su centro histórico contenía grandes monumentos y palacios que databan de siglos atrás, de cuando Equestria era una nación joven, era en el exterior de la ciudad donde se alzaban los principales palacetes construidos por nobles y burgueses. De todos ellos, la mansión de los Zaphire era, probablemente, una de las más impresionantes: Construida en un lago que formaba un río cercano poco antes de desembocar en el mar, los alrededores eran verdes y brillantes, con unos jardines hermosos y cuidados con el mimo de un jardinero encargado a la tarea durante toda una vida.
Un carromato se detuvo frente a la majestuosa puerta principal de la mansión y dos ponis elegantemente vestidos descendieron; la puerta fue abierta por un par de asistentes y un tercero, el chambelán del baile, los recibió. Tras intercambiar unas palabras y entregarle una tarjeta, este se giró y anunció en voz alta:
—¡Lord y Lady Amethyst!
Rise Love caminó junto a Moonlight Sonata despacio, marcando cada paso con delicadeza. Ella llevaba un vestido verde claro con una larga falda a duras penas dejaba ver sus pezuñas; dos cortes en la parte frontal dejaban entrever sus patas delanteras a cada paso. Moonlight, por contra, llevaba un vestido más clásico de color negro y blanco, con una pajarita en el cuello. Ambos batponies llevaban las alas ocultas bajo sus trajes, y una diminuta prótesis dental hacía que sus colmillos fueran casi inapreciables, y una hábil peluquera se había encargado de disimular las peludas orejas tan características de los batponies.
—No me siento seguro con todo esto, Rise —susurró Moonlight usando ultrasonidos.
—Relájate, disimula y disfruta de la velada. No debería haber ningún problema.
—¿Por eso llevamos las espadas?
—He dicho "debería".
La sala en la que entraron era un salón de tamaño descomunal: Adornado con tonos blancos y dorados, su centro era presidido por una gran escalera tapizada en rojo que ascendía a los niveles superiores, vetados a los asistentes a la fiesta. Grandes lámparas de candelabros mágicos iluminaban todo con una luz agradable que no era demasiado potente ni siquiera para los batponies, y una banda de música orquestal interpretaba en una tarima construida para tal fin.
Aunque la mayor parte de los asistentes eran ponis (casi todos unicornios), podían observarse miembros de otras razas: grifos, lobos, cebras e incluso una pareja de ciervos. Todos portaban ropajes que denotaban su rango, ya fuera este nobiliario o meramente económico.
—A ver, necesitamos encontrar información sobre unos esclavistas.
—Sí, pero esa es la misión secundaria —susurró Rise—. La principal es recuperar la Pirámide de Adenror*.
A duras penas intercambiando ninguna palabra con los otros asistentes, Rise y Moonlight fueron servidos con sendas copas de cava y algunos canapés de productos que no habían visto en la vida. Tal y como le recomendara Night Blade, Rise dejó que la Sed guiara sus ojos y sus oídos. Los asistentes se reunían en grupos con sus allegados o conocidos, y de vez en cuando se dirigían a otros grupos para presentarse o intercambiar unas palabras. Los sirvientes se movían con soltura entre los invitados, sirviendo y retirando enseres usados con tal diligencia que en ocasiones era difícil percatarse de que siquiera habían estado ahí.
Fue quizá por ello que Rise se percató en que uno de los camareros se movía con menos soltura que sus compañeros. La yegua azulada dio un trago a su bebida y se acercó diciendo que no deseaba beber más por el momento.
—Ese camarero lleva una daga bajo el traje —susurró.
—¿Estás segura?
—Sí.
—Lady y Lord Amethyst, es un placer contar con su presencia.
Frente a la pareja infiltrada, un elegante unicornio se acercó con una amplia, cálida y ensayada sonrisa. Su pelaje era púrpura pálido, y vestía un elaborado traje de gala; su crin, de color naranja, había sido peinada con precisión de forma que ni un solo pelo salía de su sitio. Por marca tenía una pluma escribiendo sobre un libro.
Rise y Hope Spell se inclinaron ligeramente a modo de saludo.
—Zaphire Assistant**, agradecemos que nos haya recibido en su fiesta a pesar de avisar con tan poco tiempo —respondió Rise, sorprendiéndose a si misma de la naturalidad con la que reaccionó.
—Siempre es un honor contar con samaritanos que apoyen causas nobles —respondió el unicornio—. Como sabrán, muchos edificios fueron destruidos en Flowerville tras el ataque del oso mágico*, todos los beneficios de esta subasta serán donados a la localidad.
—Sin duda será una subasta interesante —se adelantó Moonlight—, se han reunido algunos de los más acaudalados de Equestria.
—¡Y de fuera de ella! —exclamó Zaphire—. ¿O acaso no han acudido ustedes desde Egiptrot?
—Solo residimos ahí, pero somos Equestres de toda la vida. Con los objetos tan caros que va a subastar me sorprende no ver más guardias presentes —observó Rise—. Quizá nos hemos malacostumbrado en Egiptrot.
—No tiene por qué preocuparse, lady Amethyst, todo está controlado. Hay ponis preparados para cualquier eventualidad donde usted menos pueda esperarlo.
Hubo pronto un cambio en la iluminación, dejando los alrededores de la sala a oscuras e iluminando principalmente el centro de la misma. La banda orquestal cambió sutilmente el ritmo de su canción hasta que el rítmico "un, dos, tres" de un vals se hizo patente. Zaphire Assistant esperó a que se abriera un espacio para el baile como marcaba la tradición y, tras unos calculados segundos, tendió un casco a Rise Love. La yegua tardó poco en comprender que la tradición era que el anfitrión de la fiesta abriera el baile, y era obvio que Zaphire Assistant estaba soltero.
Los dos salieron al centro de la sala, siendo recibidos por quedos y elegantes golpes de casco en el entarimado. Poniándose los dos sobre las patas traseras, empezaron un baile lento que no destacó en ningún aspecto: correcto, modesto y poco atrevido. Al poco, otras parejas se unieron al mismo, bailando todas al mismo son.
—Esperaba a otro agente —susurró Zaphire.
—¿Qué?
—Que esperaba otro agente —confirmó el anfitrión ante la sorprendida Rise—. No esperaba que enviasen a una novata a por la Pirámide.
—¿Cómo lo…?
—Fui yo quien organizó todo esto, ¿no te lo dijeron?
La confusión de Rise hizo que perdiera el ritmo y diera un traspiés; Zaphire, veterano en ese tipo de eventos sociales, dirigió a la yegua para hacer un giro y ayudarla a recuperarse.
—La Pirámide será el último objeto en ser subastado; puja tan alto como sea necesario, yo corro con los gastos, pero no te adelantes: deja que quien sea que quiera hacerse con ella se delate, y luego puja tú.
—Nadie ha explicado por qué es tan importante ese objeto.
—Es un artefacto de una magia ritual ya extinta, dicen que puede atraer a los demonios. Es todo lo que sé.
El vals llegó a su fin y el baile se detuvo, dando paso a una nueva pieza; los sementales, como marcaba la tradición, besaron los cascos de las yeguas y, a continuación, hubo un cambio de parejas. Zaphire hizo lo propio y se despidió de "Lady Amethyst" sin que nadie notara la conversación que acababan de mantener.
Moonlight llegó a continuación para bailar con Rise; esta puso al día al semental de lo que había pasado.
—Zaphire… ¿sabe de la operación? ¿Y nadie nos informó? Aquí hay gato encerrado.
—Lo sé, pero no creo que Zaphire sea nuestro enemigo. También lo están utilizando.
—¿Qué hacemos?
—Seguir bailando y observar.
La pareja se unió a las otras en el nuevo vals, que era algo más animado que el anterior. Rise observó a un semental unicornio que, sobre la escalera, observaba a los asistentes. Un ligero brillo iluminó su cuerno mientras pronunciaba unas palabras que la yegua no logró discernir. Moonlight vio cómo dos grandes ponis de tierra, elegantemente vestidos como parte del personal de la mansión, hablaban con Zaphire Assistant antes de ir a la entrada principal y formar a ambos lados de la misma. También pudo ver cómo dos parejas salieron del baile y, tras tomar sendas bebidas, se situaron cerca de la entrada principal, donde no había una gran aglomeración de personas.
—Ese unicornio se está comunicando con alguien.
—En la puerta principal, Rise. Esos ponis están en una posición perfecta para despachar a los guardas.
—Si esto se complica, recuerda nuestro objetivo.
Al poco, tras una instrucción de Zaphire, la música empezó a morir y las luces se incrementaron ligeramente. Al poco, el unicornio anfitrión subió a la tarima donde antes estuviera la orquesta y se dirigió a todo el mundo.
—Gracias, amigos, por haber acudido a esta subasta benéfica. Permítanme ser breve y dar paso directamente al primer artículo: Este precioso paisaje pintado por...
El inicio de la subasta, presidida por Zaphire, fue recibido con un suave aplauso. Dos sirvientes subieron un cuadro de gran valor a la tarima, y la puja empezó de inmediato. En aquel momento había periodos de casi completo silencio entre las veces que Zaphire "cantaba" el precio alcanzado y pedía seguir pujando. Rise se fijó en lo lento que lo hacía, dándole pausa a escuchar cualquier anormalidad en los momentos de silencio.
—Discúlpame, estimado —dijo ella dirigiéndose en una voz moderadamente alta a Moonlight—, pero debo ir al aseo. Confío en tu buen criterio en esta puja.
—Oh, claro querida —respondió él.
La yegua azulada se dirigió hacia los baños y, una vez dentro y asegurándose de estar sola, estudió el techo. No tardó demasiado en hallar un fino recuadro en el mismo, un acceso al falso techo.
En el salón principal de la mansión, la puja seguía su curso y los distintos artículos eran presentados y retirados: Un cuadro, una estatua, un libro antiguo, un traje de gran calidad, un bastón… Todo objetos de arte solo asequibles a las grandes fortunas o coleccionistas acaudalados.
—Usted también parece estarse reservando para la Pirámide, ¿me equivoco señor…?
Al lado de Moonlight había un semental unicornio de pelaje blanco y pelo azul, que portaba un monóculo sobre el ojo izquierdo.
—Amethyst, Shine Amethyst. Todavía no he visto un objeto que realmente me interese. ¿Qué sabe usted de esa pirámide, señor…?
—Fancy Pants, de Canterlot, un placer. Es un objeto de una cultura ya extinta; tiene un gran valor artístico e histórico, y se dice que puede atraer a los demonios. Pero según un conocido mío, historiador, podría traducirse el texto que lo describe como "capaz de sacar al demonio interior". Altamente misterioso, ¿no cree usted?
—Reconozco que me ha llamado la atención. ¿Quiere usted comprarlo?
—Soy un gran amante de la historia, Lord Amethyst —expuso el unicornio sin ocultar su orgullo—. Gran parte de la colección del Museo de Canterlot proviene de mi familia; para mí sería un honor agrandar aún ás la colección con un objeto de semejante valor.
Si Fancy Pants era alguien peligroso, a ojos de Moonlight no lo parecía en absoluto. Echó un vistazo alrededor, viendo al mismo unicornio del que le advirtiera Rise todavía en la escalera, observándolo todo. Las dos parejas que él detectó seguían cerca de los guardias de la puerta.
Rise terminó de cerrar la entrada tras ella y se deshizo del traje de gala; no era un trabajo perfecto, pero tendrían que fijarse para ver que alguien la había abierto. Cuando se quedó quieta la Cazadora dejó que sus instintos tomaran el control, solo un poco, y no tardó en notar un olor muy débil pero discordante: vinagre. Olía a vinagre. Fuera quien fuera, estaba intentando ocultar su olor, pero al mismo tiempo estaba delatando su posición.
Definitivamente, una trampa.
Rise se dirigió hacia el origen del olor tan sigilosamente como pudo. A cada paso pudo notar cómo la voz de Zaphire Assistant así como los aplausos de los invitados se hacían más fuertes.
Tras vender una posesión en la campiña de Fillydelphia, Zaphire hizo una pausa antes de continuar.
—Ahora, el objeto para el que algunos de ustedes se han estado reservando. Les presento, amigos míos, la Pirámide de Adenror.
El objeto que fue traído a la tarima era más pequeño de lo que esperaba Moonlight Sonata: Subida sobre un pedestal para hacer más fácil su exposición, había una ornamentada pirámide de cobre. El anfitrión hizo un hechizo y una imagen en tres dimensiones del objeto apareció, haciendo más fácil observar todos los detalles. Cada cara de la pirámide, de base cuadrada, estaba cubierta por runas, pictogramas y símbolos arcanos. En cada recoveco, cada espacio vacío estaba ornamentado con rubíes y diamantes, creando un efecto óptico de incandescencia con cada destello.
—Iniciamos la puja por dos mil bits de oro. ¿He oído dos mil doscientos?
—¡Dos mil quinientos!
—¡Tres mil!
—¡Tres mil quinientos!
Moonlight reaccionó cuando Fancy Pants alzó un casco al gritar su precio.
—¡Cuatro mil!
Rise Love tuvo que volar para superar un desnivel ascendente y, al llegar arriba, pudo notar que las voces de la subasta procedían del nivel inferior. Estaba justo sobre el salón principal. La oscuridad ahí era completa, e incluso ella tenía problemas para ver con claridad, pero había alguien, no tenía duda. El olor a vinagre era más fuerte, y había notado un movimiento. Se agachó tras una columna mientras escuchaba… y agradeció al instante no haber usado sus ultrasonidos.
Porque alguien más lo hizo antes.
Alguien barrió la sala con sonidos ultrasónicos, sonidos rítmicos idénticos a los que usaban los batponies. Rise se colocó tras la columna donde se había agachado, esperando que no consiguiera diferenciarla del entorno, y afianzó la cuchilla que portaba.
—¡Dieciocho mil quinientos!
En aquel momento, solo Fancy Pants y "Lord Amethyst" seguían pujando por la Pirámide de Adenror. Moonlight observó al elegante unicornio, el cuál parecía estar retándolo con la mirada. Zaphire empezó la cuenta atrás.
—¡Veinte mil!
Hubo una exclamación entre el público ante esa última oferta de Moonlight. Fancy Pants lo miró durante unos segundos y sonrió.
—Usted gana, lord. Es usted un gran amante del arte, claramente.
—¡Veinticinco mil!
Desde la escalera, el unicornio que antes observara Rise lanzó su oferta.
Rise Love permaneció escondida tras la columna. Hubo un nuevo barrido ultrasónico y, después, llegó el silencio. Desde debajo del falso techo reconoció la voz de Moonlight Sonata gritando precios desorbitados.
La yegua controló sus instintos, obligando a la Sed a replegarse, y entrecerró los ojos para evitar ser vista por culpa de sus pupilas brillantes. Pudo escuchar el suave golpeteo, paso a paso, del poni que había en la estancia con ella; poni que no había tomado la misma precaución que ella: En la oscuridad, dos ojos verde pálido brillaron en la oscuridad.
Ojos afilados como los de un felino… o un dragón.
Rise sintió la adrenalina en la boca del estómago, pero luchó por controlar sus propios instintos. No podía dejar que la Sed la llevara, todavía.
—¡Cuarenta mil para Lord Amethyst!
Los asistentes estaban exaltados ante el duelo de pujas que habían presenciado. Cuarenta mil bits de oro bastaban para comprar una pequeña mansión. Moonlight clavó su mirada en el misterioso unicornio.
—¿Podéis vencer mi puja, caballero?
—No —reconoció—. No puedo.
Desde su posición, Moonlight pudo oír el sonido de varias armas blancas al ser desenvainadas. Dos guardias gritaron cuando varios ponis se echaron sobre ellos; el extraño unicornio conjuró y una tromba de rayos fue lanzada contra Zaphire Assistant, quien tomó la Pirámide de Adenror y se teleportó antes de recibir el impacto. El unicornio atacante no vio venir a Moonlight Sonata a tiempo.
Este había desplegado su espada, destrozando la manga del traje, y había forzado sus alas a través del mismo. Un primer espadazo dañó gravemente la pata del unicornio, una coz en la cabeza hizo muy difícil que volviera a conjurar, y un tercer golpe en la nuca le hizo perder el sentido.
Hubo un crujido en el techo; trozos de yeso y madera cayeron al mismo tiempo que un batpony se lanzaba contra la multitud; iba cubierto completamente por un traje negro que solo dejaba sus alas, ojos y boca al descubierto. En ambas patas delanteras portaba sendas espadas batpony, y varió su trayectoria para alejarse de la multitud, hacia Zaphire Assistant que no había podido teleportarse demasiado lejos.
Pero el batpony embutido en negro tuvo que detener su vuelo para defenderse. Rise Love cayó a través del mismo agujero que él había abierto, hubo un choque te metales y los dos batponies cayeron al suelo sobre sus cuatro patas. La yegua, con el traje destrozado y el pelaje erizado bufó, mostrando sus colmillos. Y el atacante hizo exactamente lo mismo.
Los nobles y burgueses huyeron de ellos como si fueran monstruos. Moonlight se detuvo durante un instante: "Rise Love no es la única...".
Los dos batponies saltaron el uno contra el otro mientras Moonlight volaba hacía Zaphire Assistant; el unicornio estaba defendiéndose a la desesperada de dos de sus invitados que, armados con dagas, intentaban arrebatarle la pirámide. El primero no vio llegar al Guardia Lunar a tiempo, y fue apartado por la carga.
El segundo atacó de inmediato a Moonlight, pero su daga no fue rival para la espada y el entrenamiento de este. Dos fintas y una esquiva después, la larga espada del batpony dejó al atacante fuera de combate; el que había apartado antes intentó atacarlo por la espalda, pero no llegó siquiera a golpearlo antes de que Moonlight diera cuenta de él.
Fue entonces cuando el semental fue consciente de algo. Cuando vio la mirada de terror de sus atacantes y cómo estos caían al suelo fue cuando cayó en la cuenta de que aquello era real… y su espada no era de entrenamiento. Durante un instante el olor de la sangre lo embriagó y aturdió, sintiendo algo alterarse en su interior. Durante un instante sintió la Sed latente en su mente, solo un instante necesitó para acallarla y recuperar el control.
Escuchó el grito ronco de Rise Love y se giró; el batpony atacante se echó sobre él, sus colmillos refulgiendo y sus ojos, verdes y afilados, clavados en él. Moonlight alzó la espada para desviar el ataque y saltó a un lado para evitar la carga… pero ni el primero ni la segunda llegaron jamás. El batpony del traje negro se lanzó contra Zaphire Assitant y aferró la Pirámide de Adenror entre sus patas; Moonlight lanzó de inmediato un ataque que su adversario ni siquiera intentó esquivar.
El batpony se desvaneció, junto a la Pirámide, en una voluta de humo negro.
—¿Qué…? —Moonlight se giró—. ¿Dónde está? ¿Qué ha sido eso? ¡¿Quién era ese batpony?!
—No es posible…
—¡¿El qué?!
Rise Love se acercó, con la Sed todavía reflejada en su voz y sus ojos.
—Es cazador.
—¿Qué quieres decir?
—Es un Cazador Batpony —aclaró la yegua—. Igual que yo.
La mansión se había vaciado casi por completo en un estallido de pánico. Zaphire Assistant se incorporó de golpe y galopó hacia la escalera mientras conjuraba; una burbuja de energía se formó en torno al unicornio que Moonlight había dejado fuera de combate.
—Al menos tenemos una pista.
Dos noches después, la sargento Rise Love volvía a estar en su tienda de campo, completando papeles e informes de las patrullas. Otra fiesta de Pinkie Pie (ya iban diez), otro poni que había bebido demasiado… nada nuevo.
—Adelante.
La puerta de la tienda se abrió y un batpony de pelaje marrón y crines y ojos grises pasó.
—Scath —saludó Rise—. No te esperaba a ti, sin ofender. ¿Dónde está Night Blade?
—Todavía no ha vuelto de su misión, no sé dónde está. He leído tu informe, tienes que estar equivocada. No es posible.
—¿Por qué no me habéis hablado de los otros Cazadores Batpony?
La fría rabia con la que habló Rise Love transmitía un aire de amenaza. Scath avanzó dos pasos y la miró con una sonrisa que mostró todos los dientes.
—Deberías tener cuidado, Rise —respondió él—. No eres quien para amenazarme, no eres rival contra mi.
—Tienes toda la razón: no lo soy.
Hubo un movimiento en la tienda; tres fardos de tela se levantaron de golpe revelando a varios batponies que se escondían bajo los mismos: Midnight Slash, Moonlight Sonata y Blackwind, todos ellos portando ballestas aturdidoras.
—No sé si también puedes teleportarte como hace Night Blade, pero yo de ti no lo intentaría: todos los alrededores están cubiertos por mi compañía, y he dado orden de que te atrapen vivo o muerto si intentas escapar.
—¡Qué te crees que estás haciendo! —gritó él—. Yo solo podría matar a la mitad de tu compañía si intentan detenerme, y si consigues matarme, ¡te perseguirán por traición!
Rise Love se alzó lentamente, haciendo evidente que llevaba puesta toda su armadura.
—Ayer me enfrenté a un agente lunar que robó la Pirámide de Adenror, y vosotros me habéis ocultado información. Como yo lo veo, no estás en posición de llamarme "traidora". Ahora responde: ¿Cuántos Cazadores Batpony hay y por qué no los he conocido todavía?
Scath miró a su alrededor, furioso, pero finalmente respondió.
—Yo no estaba al cargo de tu entrenamiento, si no Night Blade. Es decisión suya presentarte… al resto.
—¿Por qué es tan importante la Pirámide de Adenror?
—¡Yo no fui quien la robó! Si hubiera sido yo, os habría matado a todos.
—Lo sé, tus ojos son grises —aclaró Rise—. ¿Qué sabes de ese objeto?
—Que puede controlar a los animales salvajes. Potencialmente, podría controlar a un Feral.
—Eso explica bastante. ¿Y qué tenemos que ver los Cazadores con Nightmare Moon?
Scath se movió algo incómodo por la pregunta.
—¿Qué has oído?
—Capturamos con vida a uno de los atacantes. Lo único que dijo es "Nightmare Moon tendrá su ejército otra vez". ¿A qué se refería?
—¡¿Qué?!
Scath avanzó directamente hacia Rise Love y la miró fijamente. Los otros batponies lo siguieron con las ballestas.
—¡¿Estás segura de que dijo eso?!
—Sí. Explícate.
—Sargento Rise, como capitán mayor de la Guardia Lunar…
—¡No estás en posición de darme órdenes!
Scath se quedó callado y miró al techo con cara de hastío. Se desvaneció en una nube de oscuridad y, al instante, Black Wind, Moonlight y Minight gritaron uno detrás del otro con escasos segundos de diferencia, dejando caer sus ballestas y sujetándose una pata. Scath volvió a aparecer exactamente en el mismo lugar.
—Déjame aclararte algo: Si he decidido no hacerte frente es porque no quiero matar a inocentes, no porque tengas esta situación bajo control. ¡¿Lo has entendido ya, potra estúpida?!
Rise no se atrevió a responder. Alrededor de la tienda, sus amigos intentaron ponerse en pie sobre tres patas.
—Como iba diciendo: Te ordeno llevar tu tropa inmediatamente a Hollow Shades, al gran templo de Selene, y preparar una defensa.
—Contra… ¿contra qué? ¿Qué nos va a atacar?
—Con suerte, todo esto sea un malentendido y nada os ataque. Si tengo razón, un ejército feral. Tendréis que evitar que lleguen al templo.
—Pero…
Scath se desvaneció nuevamente en una nube de sombras que se deshizo en un instante. En la tienda todos guardaron silencio, aun recuperándose de lo que había pasado.
—Rise, ¿qué hacemos?
—Id a la enfermería. Después organizad a la tropa e id a Hollow Shades.
—¿Como que vayamos? ¿Y tú?
—Voy a buscar respuestas.
NOTA DEL AUTOR:
Los Cazadores Batpony son pocos… pero efectivos. Por si a alguien le quedaban dudas.
Un par de referencias:
*La Pirámide de Adenror es una referencia a un fanfiction que leí hace un par de años llamado "La Leyenda de Adenror", de Mishiro. Recuerdo que me gustó bastante.
**Zaphire Assistant es un personaje que aparece en "La Guerra en las Sombras". No planeo contar toda su historia, pero tenía ganas de mostrar algún retazo de las cosas que hacía antes de ir al Imperio de Cristal.
