Hola, traigo otro capítulo de esta historia que me divierte tanto escribir… bueno, algunos capítulos más que otros, este estuvo especialmente divertido. Bueno, no les quito más tiempo. A leer!

PD: suena en mi reproductor "talking to the moon" de bruno mars… alguien más cree que es un tremendo fanservice ichiruki? Porque yo sí jajajaja.

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Parte III: La princesa del rukongai

Capítulo 11:

-Siento como te hablé ayer… -se disculpó Rukia al encontrarse con Hisagi en el campo de entrenamiento.

-No tiene importancia -su tono de voz denotaba otra cosa -¿Ves esos tableros? -le indicó unas placas de madera a la distancia, ella asintió -Hoy tratarás de darles con un ataque certero. Toma un segundo para concentrarte, Hado 73.

Rukia suspiró. Se la ponía difícil. Hasta la semana pasada habían llegado solo hasta el 50, si bien sabía el resto, no esperaba un salto tan grande.

-¿Estás intentando demostrarme que eres mucho mejor que yo? -dijo con un tono de molestia -Sé que estoy muy por debajo de ti, y sé que estás molesto… no es necesario que la cargues.

-¿Vas a hacer lo que te digo o no? -preguntó en tono impositivo.

-No. Hasta que cambies tu actitud.

-Hado 73 -le indicó manteniendo el tono.

Rukia lejos de enfadarse hizo un puchero. La había fregado en grande, pero sabía que la única manera de lograr que su sensei cambiara su actitud era cambiar la propia antes.

Se concentró en el objetivo bajo la atenta mirada de su entrenador.

-¡Oh, señor! ¡Máscara de sangre y carne, toda creación, batir de alas, aquél que ostenta el nombre de Hombre! En la pared de la llama azul, inscribe un loto gemelo. En el abismo de la conflagración, espera a los cielos lejanos -la energía se concentraba en su mano, podía sentir su calor -¡Hado 73, soren sokatsui!

Una especie de bola azul salió disparada de su mano para alcanzar el objetivo logrando una explosión mediocre que derribó el panel destruyéndolo parcialmente.

Miró a Hisagi.

-Otra vez -fue toda la respuesta que obtuvo de él. -Concéntrate esta vez, no me hagas perder el tiempo.

Otro suspiro, volvió a ponerse en guardia. Realizó el encantamiento y otro ataque dio al segundo objetivo algo más destructivo.

-Otra vez

Tercer objetivo destruido.

-Otra vez

Cuarto objetivo destruido.

-Otra vez

-¡Ya basta! -exclamó la chica -Lo siento, lo siento, de verdad. No me trates como si fuera…

-¿Cómo si fueras qué? ¿Mi alumna? Los roles están claramente definidos, señorita. -Otra vez.

-Eres injusto

-¿Y qué si lo soy? -preguntó con ese tono impositivo -Colmaste mi paciencia y eso es bastante difícil. No estoy aquí para que me faltes al respeto. Vas a trabajar o me voy.

La chica bajó la vista un segundo. Se concentró y lanzó el encantamiento al quinto objetivo. Resultado, una destrucción perfecta.

-¡Lo sabía! Perfecto -exclamó el muchacho entusiasmado -¡Eres increíble!

-¿Qué diablos, Hisagi? -exclamó la chica -¿A que mierda juegas?

-Llevarte al límite y lo logré, soy el mejor -se sonrió orgulloso. –Funcionas mejor a presión emocional, haberlo sabido y utilizaba esa técnica antes. Poco pedagógico, pero muy efectivo.

-Eres… eres… -suspiró y lo miró de reojo -Despreciable…

Él le revolvió el cabello.

-Y tú tienes talento, Kuchiki-san -le dijo de buen humor -Ya que sabemos de lo que eres capaz, sigamos.

Se volvió hacia unos paneles de reemplazo junto al muro.

-Dame una mano -le dijo cargando uno de los paneles -Así avanzamos más rápido.

Ella le sonrió y tomó uno de los paneles. Volvían a estar en buenos términos, no supo porqué pero eso le trajo un sentimiento de alivio.

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Las primeras nieves comenzaban a caer, Ichigo las limpió de su abrigo antes de ingresar a la mansión Kuchiki. Los guardias le dieron acceso sin cuestionamiento, su presencia era regular por un lado, por el otro, esa noche había una reunión en casa.

Desde aquella vez que con Rukia compartieron ese encuentro algo intempestivo que no se encontraban a solas, como ya lo había prometido ella. Siempre con compañía. Claro que hace un mes rompieron esa regla y todo resultó en un desate de sus sentimientos.

-Ya se te extrañaba por este lugar -comentó Uryu al verlo ingresar a la sala, música de fondo, los amigos reunidos alrededor de la baja mesa. -Ya empezaban a preguntar por ti -miró a las chicas, quienes se hicieron las desentendidas.

Ichigo pasó a tomar asiento junto a Rukia, ese lugar estaba disponible a propósito. Adoraba a sus amigos.

-¿De qué hablan? -preguntó sumándose a la conversación.

-De que voy a buscar a Nanami para que traiga más té. –Rukia se levantó de la mesa para salir de la habitación.

Ichigo se puso de pie y salió de la habitación so pretexto de ir al baño. Miró hacia ambos lados del pasillo para dar con la imagen de Rukia perderse por la esquina derecha. Aceleró el paso para darle alcance, la tomó por el antebrazo.

-¿Qué haces? –preguntó la chica volteándose hacia él.

-Convertir tu vida en un infierno –la apegó a él, acercó su rostro al de la morena pudo respirar del aliento trémulo de su boca al sentirlo cerca –Te dije que lo haría y cumplo mis promesas… -Rukia no se movió ni para acceder ni para rechazarlo.

-Ichigo, déjalo, por favor –su voz era suave, un susurro.

-Nunca –le dijo a contralabios –Bésame.

Ella negó suavemente, solo provocando que sus labios se rozaran. Cerró los ojos y dejó escapar un suspiro. ¿Por qué le hacía esto? ¿Por qué era tan cruel? Jugaba con sus sentimientos, jurando que aquello era posible, que era real y no un ingenuo sueño. Ella no podía dejarse doblegar tan fácil, pero no podía evitarlo, no podía. Y ahí estaba él, sus labios entre abiertos, la respiración en su boca. La chica subió sus manos a la nuca del chico y capturó su boca en un ávido beso. No podía evitarlo, no tenía autocontrol, no sintiéndolo tan cerca. Él la atrajo contra su cuerpo posesivo, rodeando su menudo cuerpo con sus brazos no dejándole escapatoria. Giró para atrincarla contra una pared y poder apegarse aún más contra ella. Ella soltó un quejido al sentirse golpear contra el muro, un sonido que murió en la boca de su pareja. Sus labios abandonaban los de ella para bajar a su cuello probando la suave piel con un ligero roce, ella se estremeció.

-Déjame… por favor –le suplicó en un suspiro –Por favor…

-Nunca

Ichigo estaba fuera de control, si es que alguna vez había tenido algo así. No había nada de elegancia ni inocencia en cómo estaba llevando la situación. No era ningún experto, pero el instinto es la mejor guía. Escuchaba la respiración acelerada de la morena, los ligeros gemidos que escapaban de su garganta indicándole que iba en la dirección correcta. Se apartó de ella, soltó sus costados y aumentó la distancia entre ellos. La vio completamente sonrojada, la boca roja y brillante, sus ojos ansiosos.

-Ibas por té, dijiste –le susurró –Me temo que te he distraído, Rukia.

Se alejó volviéndose hacia el pasillo.

-¿Qué mierda, Ichigo?

Él la miró por sobre el hombro.

-Bienvenida a tu infierno, bonita.

La chica se cubrió el rostro con las manos, aún respirando acelerado, esa extraña sensación de calor recorriéndole el cuerpo. Tiritaba. Trataba de recobrar el aliento, cerró los ojos. Ya no había vuelta atrás.

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Orihime practicaba una canción en el shamisen con gran habilidad, Rukia la miraba en silencio, ambas en la habitación donde se practicaba el instrumento. No podía sino pensar una y otra vez en ese encuentro con Ichigo, que nada tuvo de romántico, pero que fue en extremo satisfactorio. Soltó un suspiro logrando distraer a su amiga, quien fijó su vista en ella.

-¿Vas a decirme qué pasa, Rukia-chan? –dejó el instrumento descansar en sus piernas –Llevas al menos una semana así… Tus arreglos florales nunca habían sido tan… -Rukia la miró seria –Desprolijos.

-Por no decir horribles –suspiró apesadumbrada –No sé, Hime-chan… Tengo la cabeza llena de ideas que no puedo poner en orden. –su amiga dejó definitivamente el shamisen a un lado para acercársele. –Es Ichigo…

-¿Y quién si no? –rió divertida –No hablas sino de él de manera directa o indirecta, te conozco muy bien.

-No es correcto lo que siento por él, de ninguna manera –confesó y su amiga asintió dándole la razón.

No era misterio para Orihime a lo que se refería Rukia, para ella era exactamente igual. Podía ser que la morena ostentara ahora un apellido de alcurnia, pero cargaba un pasado que era difícil de borrar para los ojos de la nobleza. Ellas siempre serían las concubinas, para cualquiera de ellos.

-Yo sé que él me quiere, lo sé…

-Todos lo sabemos –afirmó la pelinaranja –Y sabemos también que es mutuo. –la morena se sonrojó –Pero también sabemos, Ichigo incluido, que es algo que va a ser muy difícil. A no ser que su clan o al menos su familia lo apoye…

Rukia le sonrió triste.

-No lo hacen… los escuché, en la fiesta de Omaeda-sama –le dijo fijando sus ojos en los de su amiga quien parecía sorprendida –Hablaban con los padres de Uryu y tu papá…

-Eso no pudo terminar bien si Otosan estaba ahí –suspiró –Es bastante estricto con esas cosas.

La morena asintió.

-La madre de Ichigo dijo que yo seguía siendo una chiquilla del rukongai, que no puedo borrar mi pasado… ellos jamás consentirán una relación entre nosotros –sentía que la voz le temblaba -¿Y qué voy a hacer yo con esto que siento? Dime, Hime-chan, dime qué es lo que tengo que hacer con esto –se llevó una mano al pecho y arrugó su kimono entre los dedos –Ichigo no me la deja fácil, es que él no sabe que es imposible.

-Siempre puede irse en contra de su familia… -la interrumpió.

-¿Él? –soltó una risa burlona cargada de tristeza –Es el calzones más grande que conozco –le sonrió aun con ese gesto apesadumbrado -¿Te lo imaginas enfrentando a su mamá? Yo no. Esa mujer va a lograr alejarlo, lo sé. Si alguien puede hacerlo es ella…

Orihime la abrazó como lo hacen las amigas, firme y tierno.

-Pero no besa como un calzonudo –le dijo al oído y Rukia se rió. La pelinaranja se apartó –Te hice reír –le sonrió.

-Lo logras bastante fácil… y eso no es sencillo.

-No lo es, ya lo sabré yo… pero no soy la única a la que se le da fácil –dejó caer.

-¿Lo dices por Ichigo?

La pelinaranja negó y se sonrió maliciosa

-Hisagi-san

-¿Vas a seguir con eso? –bufó –Llevas semanas molestándome con él… ya comienzo a pensar que quieres a Ichigo para ti –la miró feo.

-Nah, debe saber a tu baba –rio y Rukia la empujó suave.

Rieron un rato. Orihime se volvió hacia atrás tras sentir una carraspera.

–Y hablando del diablo…

El instructor estaba tras de ellas cruzado de brazos y dando golpecitos con el pie como si llevara el ritmo de una canción, las miraba serio.

-Kuchiki ve a cambiarte –ordenó severo Hisagi viendo a su alumna quien se perdía por el pasillo a todo lo que le daban las piernas -¿De qué te ríes Inoue-san? –preguntó algo descolocado.

-De ti, Hisagi-san –le sonrió ampliamente –¿Te has puesto más guapo o es mi idea?

El muchacho se volvió muy rojo. La chica se sonrió divertida.

-Vete, niña –le dijo cuando logró controlar su vergüenza.

Orihime se puso de pie.

-Actúas como un chiquillo y ya estás viejo para eso –le sacó la lengua –¡Nos vemos, Hisagi-san!

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Kira miró a Renji seriamente.

-¿Algún avance?

-¿Qué crees tú? -respondió con una sonrisa maliciosa.

Uryu quitó la vista de su libro. Odiaba cuando hablaban en la biblioteca, pero sabía que ir a estudiar con sus compañeros tenía ese precio.

-Lo que hacen es despreciable… -dijo quitándose los lentes, realmente estaba molesto -No se juega con los sentimientos de las personas -miró a Renji severo -¿Te gustaría que le hicieran eso a tu hermana?

Renji bufó.

-Lo que le han hecho es mucho peor de lo que hacemos ahora…

-Nadie merece tal nivel de crueldad, Renji -respondió. -Enamorar a una muchacha, sobre todo a una que nada tiene que ver…

Kira se alzó de hombros.

-Es una de ellas…

-¿Y por qué no atacar directamente a Midori? ¿Por qué a Akiko? Ella no ha hecho más que caer en el brillo de la abeja reina.

-¿Y tú Kira? -Renji preguntó ignorando al moreno.

-Todo marcha perfecto acorde al plan… año nuevo es la meta. Tanaka es tan ingenua… casi siento lástima por ella, pero recuerdo las humillaciones que ha hecho pasar a Rukia-chan y lo olvido -rio divertido.

Los dos chicos sonrieron con maldad. Uryu tomó su libro y se cambió de mesa.

-En lugar de estar planeando crueles bromas deberían estar entrenando para el examen del jueves -les dijo desde la otra mesa.

-No te veo entrenar, Ishida -dejó caer Renji.

Uryu indicó el libro.

-Kidoh, mi fuerte… -respondió -Tú podrías estar con tu katana, ya que no sabes conjurar ni el bakudo uno -se burló.

-Maldito genio -gruñó el pelirrojo.

Kira rió por lo bajo. Uryu se puso de pie para buscar otro libro, se paseó entre los estantes hasta encontrar la sección. Miraba los lomos de los libros. "Teorías sobre el surgimiento del hueco mundo" "Poemas a un hollow" "Encantamientos Kidoh, Bakudo de 50 al 75". Tomó el último tomo.

-Ya no te vemos ni un pelo –escuchó desde otra de las mesas, maldita gente que no entendía que en la biblioteca no se habla, es un centro de estudios no un centro social –Huyes de la academia como si te persiguiera un menos grande para pasarte toda la tarde en esa casa…

-La verdad es Iwata-san, que nuestro amigo ahora es un elegante servidor de un clan importante, ya no se mezcla con los pobres malolientes –se reía otro.

-Déjenlo ya –bufó un tercero.

No era que Uryu Ishida fuera un entrometido, pero hojeando el libro se acercó un poco para tener la visibilidad completa de la escena. Dos chicos castaños sentados a cada lado de uno moreno con cara de hastío. Estudiantes de último año.

-A ver, señor importante –lo picó el de la derecha, a quien identificó como Matsumori. –Hagamos una prueba entonces… ¿Tomamos una cerveza al salir?

-Y la respuesta es… -dijo el de la izquierda, Iwata.

-No puedo, voy a entrenar a Kuchiki-san –canturrearon los dos al mismo tiempo, Hisagi escondió la cara entre sus brazos entralazados sobre la mesa.

-¿No te aburre pasar todas las tardes con esa niña? Debe ser una presumida… –preguntó Matsumori.

-No, no lo es –respondió el moreno desde su misma posición.

-Uy, no lo es –lo picó por el costado –No puedo ir a beber una cerveza con mis amigos pero sí pasarse todas las tardes con la princesa de rukongai.

Hisagi se incorporó.

-¿Cómo la llamaste? –gruñó mirando a su amigo.

-Perdón… -dijo en serio –Fue sin querer… así la llaman todos. –el moreno se puso de pie y se marchó –¡Hisagi! ¡Oye, no te pongas así!

Iwata se alzó de hombros mirando a su compañero.

Ishida desde su lugar se acomodó los lentes. Interesante… muy interesante.

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Ya se va a armando este lío. La verdad pensaba que iba a poner otras cosas además de esto, pero iba a ser una entrega demasiado larga. Próximo capítulo será año nuevo… y ya sabemos lo que pasó el año anterior. ¿Qué nos espera éste?

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