Capítulo 10: Mi Reina Malvada
Emma aceptó el reto. Sí, para ella era todo un reto enseñarle a la hija de su maestro a correr. Una responsabilidad. Una completa locura. No era un secreto que le encantaban las locuras… y Regina también.
Gina entró vestida a su hogar tal cual lo planearon, sin ningún tipo de contratiempos. Llegó a cambiarse, pero al colocarse el calzado notó que ya no llevaba la tobillera: la había dejado en el taller. En algún punto, la idea era que Emma tuviera el cofre, pero ella prefería conservar la llave. Con lo colgada que era su nueva amiga, había pocas probabilidades de que la guardara. Sin embargo, Mills no supo comprender que ella causaba un efecto especial en Swan: la transformaba. Es por esto que, cuando encontró la llave tirada en el taller no dudó en guardarla en su valija. ¡Hasta revisó los bolsillos del traje para no enviar nada de valor a la lavandería! Cosa que jamás hacía. De eso se encargaba Diana, quien siempre renegaba de lo peligrosa que era su amiga para enviar prendas… o realizar cualquier otra cosa que requiriera atención y no fuera sobre ruedas.
No volvieron a verse a bordo. Ambas tenían la opción de viajar en avión (al igual que Robin) y permitir que los coches viajen "solos" en el barco, aunque perderían la rueda de prensa. Tinkerbell no se encontraba en el barco, por lo que Emma razonó que no podría regañarla si viajaba en avión. Sin embargo no estaba dispuesta a dejar a sus amigos de cuatro ruedas solos. Regina tampoco optó por la opción rápida: el crucero le permitiría dormir unas horas, y no había nada más que anhelara tanto en ese momento como descansar.
En el puerto de Barbados había un arsenal de periodistas, camarógrafos, locutores, conductores y reporteros de todas partes del mundo haciendo guardia desde hacía tres días sólo para retratar la llegada de los corredores y transmitir alguna que otra frase que emitieran a la prensa los recién llegados. Robin salió de la mano de Regina. Él la tomó y ella no lo pensó demasiado en el momento. Ese día su cabeza estaba en otro lado. Los flashes la cegaron. Un observador atento podría haber notado en las fotografías tomadas ese día la tristeza y la sensación de extravío que revelaban sus ojos. Aquella tarde Rob se presentó en el autódromo para realizar una sesión de fotos, al igual que August y Swan. Regina optó por quedarse en el hotel. Ni siquiera miró televisión, ya que al prenderla en todos los medios encontraba noticias acerca de la llegada de ella y su marido. Se veía una y otra vez a ella misma buscando en el vacío aquellas respuestas que no encontraba en su entorno.
Al otro día, un whats app matutino la obligó a despertar antes de lo esperado. Había dormido en el sofá de la habitación que tenían rentada en el apart. Dormir con su marido no estaba dentro de sus planes. "Dark Swan: Buen día, bella durmiente. ¡Es hora de levantarse para comenzar con las clases!"
Regina: -Piensa- No puede ser. –Observa su reloj- ¿En serio? ¿Las cinco y veinte? Esta mujer debe estar bromeando. –Escribe.- Oh, si, claro. ¿No puedes dormir? Ya, algunos si conciliamos el sueño. ¿Te hospedas por el centro?
Emma: -Con algo de frío en la puerta del hotel, escribe: - Me hospedo en el mismo hotel que tú Regina, es el oficial de los corredores. Estoy fuera de la sala esperándote en el portón, si no mandé a llamarte al cuarto, es para no ponerte en aprietos. Yo ya dormí y llevo encima los trajes, cascos y algún aperitivo para degustar en la mañana. Si deseas aprender a conducir, debes practicar en el horario en el que no hay automóviles circulando. Será mi responsabilidad y tampoco quiero meterme en líos.
Regina: -Escribe.- Ok. Me cambio y bajo. Te pido por favor que no vuelvas a llamarme Bella Durmiente. Siempre me molestó ver el papel pasivo que tenían las princesas en los cuentos clásicos. Las únicas que tenían actitudes realmente proactivas eran las villanas.
Emma: Muy bien, Reina Malvada, la espero en el VW. El auto de carreras lo tengo en el autódromo y por seguridad no puedo sacarlo a estas horas, tiene mil alarmas ese lugar. De todos modos no creo que te moleste practicar con el auto de tu padre. –Envía.-
La clase resultaría muy particular. Detalle que Emma notó ya desde antes de comenzar, cuando vio a la dama vestida con una calza negra y una musculosa blanca. "No me niego al casco porque no sé lo que soy capaz de hacer, pero no voy a ponerme esos trajes robóticos para aprender a estacionar" Dijo al notar la mirada abrumadora de la corredora, que la observó de pies a cabeza; y agregó: "Además… debía venirme cómoda. Supongo que para aprender a sincronizar los pedales no es muy cómodo estar en tacos y con ropa que no me permita abrirme de piernas." La rubia estuvo a punto de objetar que pisar el embrague, el freno y/o el acelerador de modo relativamente frecuente no implicaba abrirse de piernas pero decidió callar. Había información que, por el momento, era mejor guardarla.
La clase comenzó por la previa explicación de los pedales, siguió por el arranque y el saque del freno de manos; y avanzó por el uso de la palanca de cambio. Quizás esto resulte un detalle sin importancia, salvo por el hecho de que Regina no conseguía moverla en la justa dirección y fue la mano de Emma la que se posicionó por sobre la de la morena para guiarla. En aquel momento cruzaron miradas e intercambiaron sonrisas. Tal vez notaron que aquel sólo era el comienzo y que no sería la última vez que las manos de la joven de ojos claros la guiarían.
La competencia sería en un mes. Emma parecía ni notarlo. Mientras otros corredores sentían puro estrés y frustración, ella sólo experimentaba una inusual adrenalina por la cual apenas lograba conciliar 4 horas de sueño y, aún así, se mostraba llena de energía constantemente. Las clases con Regina fueron avanzando con éxito. La morena quizás no lo llevara en la sangre, pero lo llevaba en el alma.
Zelena denunció el allanamiento ilegal a su casa en tres fiscalías diferentes. (La comisaría no era una opción, la mayoría eran clientes suyos que no la tomaban demasiado en serio): Sin embargo, su accionar no condujo a ningún sitio. Tink realizó el ingreso al país la tarde del allanamiento.
El viernes previo a la competencia, una de las marcas auspiciantes organizaba un cóctel en el que se encontraban invitados los corredores más reconocidos del mundo, participaran o no de la ROC. Por supuesto, también estarían presentes sus representantes y algunas damas contratadas para complacer a los solteros… y a los casados también.
Robin acordó con Regina encontrarse a unas cuadras del sitio e ingresar juntos. Luego, podía hacer lo que ella deseara. La alfombra de ingreso, atestada de periodistas, no podía ser foco de chismes una semana antes de la carrera, pero dentro, todo pasaría desapercibido.
Ingresaron juntos alrededor de las 9 p. m. Emma había llegado dos horas antes. Al ingresar, la morena se dirigió directamente a la mesa de bocados de queso que estaba en el primer piso, al culminar la recepción.
Emma: ¡Regina! Por fin. Ya estaba por acabarme la bandeja.
Regina: Dime por favor que no te comiste todos los que faltan.
Emma: No. No lo hice
Regina: -Exhala- Uf, ya te veía vomitando en la práctica de mañana.
Emma: No me comí todos los que faltan… de esa bandeja. De las otras tres no dije nada.
Regina: ¡¿Qué?!
Emma: ¡Las camareras son muy serviciales! Reponen lo servido apenas se acaba.
Regina: ¡Eso no implica que te lo tengas que comer todo!
Emma: No me alces la voz, -se mete un bocado- después de todo es tu culpa.
Regina: ¡¿Mi culpa?!
Emma: Dijiste que ibas a estar 8.30 y que nos encontraríamos en este punto en común porque el salón es enorme y sino luego no nos veríamos jamás. Estar media hora al lado de las tostadas con quesos de distintos gustos no es algo a lo que pueda resistirme fácilmente.
Regina: -Bajando la voz- Nos encontramos acá porque tú lo pediste. Yo sólo dije que debía ser en un punto en común. Tardé porque Robin llegó tarde a retirarme. Aparentemente se le había acabado su gel capilar y no conseguía repuesto.
Emma: ¡Habías propuesto el baño! No es un lugar muy agradable para encontrarse con alguien. Menos mal que fue aquí. No me hubiera gustado estar clavada media hora luego de que a alguien le cayera mal el oporto.
Regina: Diaj…
Emma: Ahora cuéntame qué pasó realmente. –Come otro bocado.- Comprar un gel no tarda más de cinco minutos. Más si te hacen pasar a pagar a la caja por ser –hace gesto de comillas- fa mo so. Incluso podrías haberle ofrecido el tuyo.
Regina: No uso. Y aunque lo hiciera, no lo habría utilizado. Usa una única marca de gel, importada y que en este lugar no se consigue fácilmente. –Toma ella también una tostada.- Me dijo que recorrió seis perfumerías antes de conseguirlo. Y le creo.
Emma: -Revolea los ojos- Dios. Ese hombre es más gay que yo. –Fija la vista.- Opa opa… qué tenemos por allá…
Regina: -Sigue su mirada- ¿Qué? No entiendo.
Emma: Ahí, la joven de vestido violeta. ¿Sabés quién es?
Regina: No es un vestido. Es un mono, sólo que es sueltito, ¿No ves que tiene como pantalones?
Emma: Interesante. Parece que la monita anda buscando una gorila que la acompañe.
Regina: ¿Qué? No puede ser en serio. –Se pone seria y mira hacia la chica.- No es lesbiana, va, no creo. Si lo fuera lo sabría. Además. ¡Emma! ¡Me dijiste que te gustaban las morochas!
Emma: -Se tienta mientras come, y se tapa la boca para hablar, sin llegar a tragar- Cuando dices palabras muy argentinas como morocha me pones de buen humor. ¿Entonces la conoces? ¿Quién es?
Regina: Se llama Ashley. Ashley Boyd. Es la hija de un viejo corredor de rally que se retiró hace unos años.
Emma: ¡Brian Boyd! ¡Por supuesto! No sabía que también estaría aquí.
Regina: -Sacude la cabeza- ¿Es en serio? Me pides que venga a la fiesta para no aburrirte y ya sales a la cacería de brujas. –Hace un silencio.- Además mírala –señala a la rubia- viene a acompañar al padre, no creo que esté buscando una compañía aquí.
Emma: -Toma del brazo a Regina y la gira, haciendo que la mire.- Gina, mira. Ninguna mujer que no esté desesperada por mantener sexo lésbico asiste a una cena de gala con una tobillera de arcoiris elástica en su pie izquierdo. ¡Ni siquiera el violeta del arcoiris le pega con el del vestido!
Regina: ¡Es un mono! Y no entiendo cómo viste su tobillera. –Baja la vista.- Ah sí, ya veo cómo la viste. Encima de que se pone un mono Old-Fashioned, le queda corto.
Emma: -Toma el último bocado de queso untable de la bandeja y lo muerde.- Si no te conociera, diría que estás celosa. –Ríe.-
Regina: -Enojada.- ¡¿Qué?!
Emma: - Divertida- Sólo fue un chiste…
Regina: - Le saca lo que le queda del bocado de la mano- ¡Evidentemente estás en chis-tonta, Dark Swan! –Tira la tostada a un tacho de basura cercano- ¡Ya deja de comer! que mañana vas a vomitarle el auto a papá.
Emma: -Esboza una sonrisa.-
Regina: -Se gira.- Y no me mires con esa cara.
Emma: ¿Qué cara?
Regina: No sé, esa que pones tú a veces.
Emma: No sé de qué hablas.
Regina: Pusiste la misma cara cuando no podía detener el limpiaparabrisas hace unas semanas.
Emma: Oh, sí… -Vuelve a sonreír, tentada.-
Regina: ¡Esa! ¡Esa misma cara! ¡No lo hagas, Swan! –Se apoya en el mantel y sin querer lo corre, volcando una copa que había sobre éste- Ogh, no. ¿Ves lo que consigues? Eso es lo que logras burlándote de mí.
Emma: -Busca una servilleta de tela y la pone por debajo del mantel- Ya vendrán a limpiarlo. Esto hará que no llegue a la madera. –Se gira y la mira.- Y, Gina, no es a propósito. No estoy burlándome de ti. Jamás lo haría. Simplemente es el gesto que me sale hacer cuando… bueno, cuando me enterneces.
Regina: Cuándo te… ¿qué?
Emma: Cuando me enterneces. Me dio mucha ternura cuando no podías frenar el parabrisas el otro día porque te alteraste, te dio mucha vergüenza, tus cachetes estaban colorados. Te ves muy tierna cuando te pones colorada. Que hayas dicho que iba a devolver en el auto de tu padre también me dio ternura porque, aunque ahora sea mío, nombraste al escarabajo como si fuéramos dos adolescentes que toman el auto de sus padres para hacer locuras y… -Baja la mirada.- Bueno, es extraño decirlo pero a veces, cuando estamos juntas, me haces sentir… no lo sé. Me siento más joven a tu lado.
Regina: -Sonríe, mira al techo y luego la mira- Bien, Emma… digamos que no eres el mejor ejemplo de la madurez que conozco –Ríen ambas- pero… debo admitir que me pasa lo mismo.
Emma: -Alza las cejas.-
Regina: Quiero decir… cuando estoy contigo hago cosas raras, locas, cosas que jamás haría. Te conozco hace un poco más de dos meses, y sin embargo… -Se humedece los labios con la lengua y toma aire- Sin embargo sabes más de mí que cualquiera de las personas que conocí en estos últimos diez años. Me haces vivir una adolescencia tardía Swan. Nunca me imaginé conduciendo, y hoy me veo a diario andando en el VW de mi padre a las cinco de la madrugada esquivando borrachos noctámbulos e imbéciles que no saben respetar los semáforo. –Ríen a la vez.-
Emma: Es cierto. Una locura. Y yo enseñándote. –Se pausa.- Wow.
Regina: ¿En qué te quedaste pensando?
Emma: Nada… es sólo… -Toma aire.- El tiempo que estuve embarazada me la pasaba planteándome qué iba a ser de mi hijo cuando tuviera, no sé, tres años y le debiera enseñar cosas, por ejemplo, a agarrar los cubiertos correctamente, no apoyar los codos en la mesa, evitar eructar en público o no comerse los mocos. –Sopla- ¡Aún yo no sé agarrar los cubiertos! Mis codos viven sobre el mantel, me comí los mocos hasta los diez años que me intoxiqué y… casi supero el récord Guiness al eructo de mayor duración en América del Norte. ¡Sería un desastre!
Regina: -Ríe.-Eres un caso.
Emma: De verdad. Jamás pensé que podría enseñarle algo a alguien.
Regina: Ahora entiendo tu devoción por los sándwiches.
Emma: Me facilitan la vida.
Regina: Siempre de está a tiempo para aprender.
Emma: Claro. Mírate, eres toda una corredora.
Regina: Me refería a ti. Ven, vamos a aquella mesa, parece desocupada. –Toma un plato y comienza a servirse vitel toné y un poco de puré de manzana.-
Emma: Ok. –Mira el plato de Regina.- Eso se ve horrible. ¿Lo probaste alguna vez?
Regina: Claro que lo probé. No es de mis platos preferidos, pero no es para mí, es para ti.
Emma: ¿Para mí? Diaj. Además, no puedo. –Se toca el contorno de su tórax.- Mi personal trainner me ha dicho que no puedo comer más porque mañana no estaré en forma para la corrida matutina. Su corrida matutina, en realidad.
Regina: -Ríe.- Vamos, ven. –La toma del brazo.- El peceto no será muy rico, pero tiene la consistencia exacta para enseñarle a una persona cómo tomar los cubiertos de forma correcta.
Emma: Ah no, paso.
Regina: Lo harás.
Emma: No. No me harás pasar vergüenza frente a toda esta gente.
Regina: Vamos Emma, tú no conoces el significado de la palabra vergüenza.
Emma: ¡Oye! No es cierto. –Mueve la cabeza en pequeños semicírculos.- Bueno, puede que sea algo descarada pero esto es distinto.
Regina: Ven, nadie nos mirará. –La conduce hasta la mesa señalada y se sientan.- A ver, muéstrame cómo lo haces.
Emma: -Toma los cubiertos y hace patinar el peceto por el plato, tirando algo de puré de manzana en el mantel-.
Regina: Okay. -Se para, y se pone detrás de Emma, agachada.-Mira, le tenedor se toma con los dientes hacia abajo, con los dedos índice y pulgar. –Coloca su pera en el hombro de Emma, y toma su mano.- Ábrela. Bien. Luego, pones el pulgar en la mitad del cubierto, das vueltas los dientes para que sostengan la carne… -Cierra su puño, guiando los dedos de Emma.- Bien, ahora el índice debe quedar cerca del cuello del tenedor para poder darle firmeza al agarre.
Emma: -Gira levemente su cabeza, dejando su nariz a la altura de la de Regina, casi al roce.- Firmeza al agarre. Ajá.
Regina: … Luego toma el cuchillo, también entre los dedos índice y pulgar. Aquí puedes poner pulgar un poco más hacia arriba.- Coloca su otro brazo junto al de Emma, quedando, de alguna forma, abrazada a la joven.- No dejes que el índice toque la hoja cortante. Eso cambia el ángulo de corte, puede dañar el plato y… -Gira la cara, y al verla, nota que su boca a un poco más de medio centímetro de la de la rubia- y… em, bueno… es de mala educación.
Emma: -Mete los labios hacia adentro- Okay…
Regina: Bueno, ahora… -Sin quitarle la mirada.- Vas a cortar un pedazo. Para no subir los codos, debes acercar ambos brazos y cortar en un ángulo agudo. Lleva los codos hacia atrás y hacia abajo –La acompaña con sus brazos, los cuales al acercarse de un modo estrecho juntan los senos de la rubia.- bien, ahora mientras sostienes con el índice por aquí… deslizas el cuchillo, hacia adelante y hacia atrás.
Emma: -Da vuelta la mirada hacia su otro hombro y balbucea- Dios.
Regina: Bien, despacio. Quizás tardes más en cortarlo pero eso hace que el filo no se trabe en la carne y dé un corte más prolijo. Aunque no lo creas, es mejor cuando subes y bajas despacio pero con firmeza y sin pausa. Da… un mejor resultado. Bien ¡Lo hiciste!
Emma: -Vuelve a mirar al frente- ¡Ja! Qué bien…
Regina: Ahora métetelo en la boca. No bajes el índice para cerrar el puño, y úntalo en el puré.
Emma: Oh no, eso es un asco.
Regina: Vamos.
Emma: Lo haré si tú también comes un bocado.
Regina: Como quieras.
Emma: -Come un bocado, seguido por la mirada de Regina, cuya respiración podía sentir al inhalar.-Te toca.
Regina: Y…resulta que la clase terminó.
Emma: ¡No! –La toma del brazo izquierdo- Te quedas ahí. ¡Avioncito!
Regina: No seas ridícula. ¡Bajaste el índice!
Emma: Rum rum el avión está llegando a su pista de aterrizaje… pero no se abre…
Regina: Okay. –Abre la boca y cierra los ojos.-
Emma: -La ve y corre el tenedor, acercando de a poco su cara, titubeante.-
Xxx: ¡Oy pero qué hot estamos hoy!
Emma: -Se echa a la derecha- ¡¿Qué?!
Regina: -Abre los ojos.- ¡Ashley! –Se incorpora de inmediato.- Qué… ¿Qué tal tu día? ¿Cómo está tu padre?
Ashley: Bien, supongo. ¿Robin? Siempre dije que era un flaco sin prejuicios. Me gustan las parejas swingers
Regina: ¿Qué? No, yo…
Emma: Regina me estaba enseñando a usar los cubiertos. –Se para- ¿Ashley Boyd, cierto? ¿Qué tal? Mi nombre es Emma. –Le tiende la mano.-
Ashley: -Devuelve el gesto.- Un gusto, ¿Emma…?
Regina: Swan. Ella es Emma Swan, corre en la ROC de este año. –Se sacude un poco, quitando los pliegues del vestido.- Sé que fue algo rara la situación pero…
Ashley: Oh, está bien, no tienes que darme explicaciones al respecto. ¿Nueva en el ámbito, entonces?
Emma: Así es. –Mira a la morena de reojo.- Un poco por ello es que Regina me estaba explicando esto que viste.
Ashley: -Alza las cejas.-
Emma: Ya sabes, modales y eso.
Ashley: Oh claro, sí, por supuesto. ¿Llegaron a la cuchara? –Se pone entre Emma y Regina, de espaldas a Regina y apoya un brazo sobre la mesa.-
Emma: Bueno… en realidad no, ya que lo preguntas.
Ashley: -Toma una cuchara de la mesa y la posa sobre su nariz, deslizándola despacio hacia sus labios- Bueno, si quieres yo puedo enseñarte algunas cosas interesantes que se pueden hacer… -Empuja a Gina hacia atrás con la cola- …con la cuchara.
Regina: Okay, ¡Suficiente!
Emma: ¿Qué…?
Regina: Me voy a tomar algo de aire, salgo un rato. ¿Sí?
Ashley: Puedes ir tranquila, Hood. –Gira la cabeza hacia Emma.- Yo puedo continuar con tus clases. ¿Llegaron a las copas?
Regina: ¡Pero qué…! ¡No! Emma no puede tomar, mañana tiene entrenamiento.
Ashley: Eso no es así, los sábados no hay entrenamiento, Regina.
Regina: Tiene ooootra clase de entrenamiento.
Ashley: ¿Cuál?
Regina: -Se acerca, quedando cara a cara con Ashley- Una que no te incumbe.
Emma: Bueno, bueno, bueno. – Las separa- Ashley, ¿me disculpas un momento? Tengo que hablar con ella.
Ashley: Claro. –Se aleja.-
Emma: -A Regina.- ¿Me puedes decir qué te pasa?
Regina: ¿A mí? Nada, es sólo que si tomas, con lo que comiste, mañana vomitarás toda la mañana. Además, está claro que lo que ella busca es enseñarte a usar las copas, pero como sostenes.
Emma: Bueno, ¿qué me dices de suspender el entrenamiento de mañana?
Regina: ¡¿Qué?!
Emma: Vamos, dame un descansito.
Regina: -Se traba- Sí, bueno, está bien, quizás puedo ir algo más lento y…
Emma: No, Regina. Entiende, practicamos de madrugada y si me voy con ella no puedo dejarla a las cinco de la mañana para ir a correr.
Regina: ¿Estás diciéndome que…?
Emma: Sí. Báncame en esta. Por favor.
Regina: -Traga saliva, angustiada.- Creí que las rubias gringas no eran tu tipo.
Emma: Soy flexible. Mira, no sé por qué voy a contarte esto, pero… en fin. Hace más de dos meses que no tengo sexo con nadie. Esta chica está buena, me interesa y sé que no me voy a quedar enganchada porque vino para la fiesta y después se vuelve con su padre a dónde sea que viven en Europa y no la veo más. ¿Entiendes? Yo… bueno, creo que es una situación perfecta.
Regina: -Conteniendo las lágrimas, con una mano en la nariz- ¿Me estás diciendo que quieres estar con ella sólo porque no hay forma de que quedes vinculada sentimentalmente?
Emma: ¡Bingo! Es exactamente lo que te estoy diciendo. Entonces… ¿Podemos cancelar lo de mañana? ¿Sí? Prometo recuperar la clase otro día, no sé, un martes a las doce de la noche o…
Regina: - Se da vuelta y seca las lágrimas con el codo para que Emma no las note- ¡Ve! Ya, calla. Yo… -Se aleja y balbucea.- Estúpida inmadura. –En voz alta- Voy al baño, sabes, se me está corriendo el delineador… compré uno de mala calidad.
Emma: ¡Regina! Espera, ¿estás bien?
Regina: -Ya lejos- Sí, pierde cuidado. –Corre, y se esconde en el baño de damas. Se pone a llorar elevando sus rodillas para poder tapar su cara detrás de ellas, debajo de las piletas.-
Zelena había llegado a la fiesta poco después que Regina. Sabía que su levante comenzaría entrada la madrugada, pero no dejaban ingresar a nadie luego de las 10 p. m. y la cena se terminaba de servir poco antes de ese horario, por lo que no perdería la oportunidad de picar algo como plus en el evento. Jamás imaginaría que su primer reencuentro a solas con su hermana sería en un toillette.
Zelena: -Ingresa al baño y escucha sollozos. Se agache y ve a Regina debajo del lavatorio- ¡Hey! ¿Estás bien?
Regina: -Se seca las lágrimas con el codo- Sí, si.
Zelena: -Saca unas toallas descartables del contenedor y se las da.- Veo.
Regina: -Se seca la cara y luego se suena la nariz.- Gracias.
Zelena: No hay de qué. –Le tiende una mano.- Vamos, arriba.
Regina: -La toma y se para.- Estoy bien es sólo… un lapsus de momento. Discúlpame. –Toma otras toallas y se termina de secar la cara.- Soy Regina.
Zelena: Lo sé. Mi nombre es Zelena. –Sonríe de costado.- Y ¿Sabés? Sé por qué estás así. Lo vi.
Regina: ¿Qué viste?
Zelena: Vi como, sin reparar en lo que te podía afectar coqueteaban con otras personas en tu cara y a la vista de todos.
Regina: No, bueno, no es eso. Es decir yo… no somos nada nosotr…
Zelena: Es tu marido, mujer, es entendible.
Regina: ¿Qué?
Zelena: Sí, lo vi cuando coqueteaba con la mujer de Loeb. Por más crisis de pareja que puedan llegar a tener, no se le abruma la dignidad a una mujer con esas cosas.
Regina: Oh, sí, claro… eso viste.
Zelena: Sí. Igual, déjame decirte algo: los hombres apestan. Son unos idiotas. Y un mal necesario también. En mi caso, sobre todo.
Regina: Ja, puede ser. Quizás no todos…
Zelena: Todos. Sin dejar a uno de lado. Mira, por lo menos tu marido está coqueteando con una mujer a la que sabe que no va a levantarse. A mí me han llegado a buscar hombres con los que tuve sexo en la cocina de los eventos a los cuales llevan a sus mujeres. Incluso me han llamado en mansiones privadas, al punto que en mientras chupaba el pene de un ricachón en el baño escuchaba a su mujer hablar de lo maravilloso que era su marido con otra mina que aparentaba ser igual de cornuda y fingía creerle para no arruinar su falsa amistad. Asco.
Regina: Ya veo. Eres… trabajadora sexual.
Zelena: Ramera, puta con clase, sí. Puedes llamarle así, entre nosotras. Es así como me llaman cuando cogen conmigo, de hecho. –Saca una sombra en barra y gira la mirada hacia el espejo, para arreglarse.-
Regina: Ajá. Está bien. Emmm, seguramente te hayan preguntado esto muchas veces pero… si no te gusta, ¿Por qué lo haces?
Zelena: -Sin dejar de mirarse al espejo.- Básicamente… porque no sé hacer otra cosa.
En ese momento, entró Rose y saludó a Regina. Zelena, quién seguía maquillándose, empalideció. Esa voz… la conocía. Sabía perfectamente dónde la había oído antes. Lentamente guardó sus cosméticos e intentó salir de modo sigiloso del baño, aunque cuando estaba por abrir la puerta del toilette alguien más ingresó, obligándola a echarse hacia atrás y cruzar una fugaz mirada con Tinkerbell. Inmediatamente se giró y salió del baño tratando de disimular su presura, pero sin éxito. Tink lo había notado: la había reconocido y debía tomar cartas en el asunto. Salió del baño dejando algo confundida a Gina y se dirigió a la cocina. Allí telefoneó a unos matones. No tuo más que decirles que se trataba de una mujer alta, de ojos verdes que vestía un escotado vestido verde esmeralda y tacos sin antideslizante. Zelena supuso que por su torpeza esa mujer rubia sabría de su reconocimiento y llamó de inmediato a la policía, aunque no esperó para huir de allí.
Regina por su parte decidió irse del evento. Le costaba admitirlo, pero sin poder pasar el rato con Emma, no encontraba ni una buena razón para seguir allí. Al avanzar dos cuadras sobre la calle del lugar, notó que por una trasversal una mujer estaba forcejeando con dos hombres, uno que la tenía amarrada de las muñecas mientras otro la apuntaba con un arma. Llamó al 911 pero nadie atendía así que dejó el teléfono en altavoz y comenzó a gritar "Policía" y "Ayuda". Uno de los hombres giró y la vio, por lo que soltó uno de los brazos de la mujer. En ese momento Zelena aprovechó y pegó una patada hacia atrás, directamente en los testículos del que la tenía amarrada y de un giro golpeó en la cabeza al que la sostenía con un arma, quitándosela de las manos. La tomó con las dos manos y sacó la traba del arma. Sin dejar de apuntarlos, caminó hacia atrás hasta llegar a la calle donde estaba Regina. Cruzó una rápida mirada con ella y Salió corriendo. En ese momento, Regina giró y notó a los dos rufianes girar hacia su lado. Sin dudar, corrió en dirección contraria a Zelena, regresando para el lugar donde se realizaba el evento.
Al mismo tiempo salían Ashley y Emma del lugar, luego de que Emma le propusiera ir a un lugar un poco más tranquilo.
Ashley: -Ya en la calle- ¿Y dónde crees que podamos ir?
Emma: Ven, tengo el auto a una cuadra. –La lleva de la mano.- Confía en mí. –Avanzan un poco.-
Ashley: Mmmm… espero que no quieras secuestrarme… -baja una manga del mono- …porque no sé si voy a poder oponer resistencia…
Emma: -La toma de la cintura.- No tiene escapatoria, señorita.
Ashley: -Pone voz sexy, y empuja a Emma contra una pared de ladrillos- Uff… Me parece que la que no tiene escapatoria es la secuestradora… -La aprieta contra la pared y comienza a besarla.
Emma: -Le devuelve el beso, tomándola más fuerte. En ese momento escucha un ruido, como de un tropezón. Luego, un grito de ayuda que es ahogado luego de la u.- Abre los ojos. - ¡¿Qué…?!
Ashley: ¡Emma! ¡No lo arruines!
Emma: Escuché algo, espera un segundo. –Corre hacia la esquina y ve a dos hombres montados casi uno sobre el otro y entre las piernas de uno de ellos se asoma un tacón negro.- ¡No! ¡Regina! –Se gira y grita- ¡Ashley, llama al 911! –Se vuelve, y toma un tacho de residuos de metal. Corre en dirección a los maleantes y los golpea con el tacho. Caen a un lado. Emma toma a Regina pasando un brazo por debajo de su axila. Ella se encontraba tendida con los ojos cerrados.- ¡Regina! Por favor. Arriba. ¡Vamos, reacciona!
Regina: -Abre los ojos.- Emma… -Trata de incorporarse.-
Emma: Vamos, rápido. –La levanta y la morena se sostiene de sus hombros.- Bien, así. –Comienzan a avanzar.-
Regina: Emma, los tacos. No puedo caminar.
Emma: Oh, bien. –La sienta en cordón junto a un auto. Se sienta a su lado y la ayuda a sacárselos. Se empieza a escuchar la sirena de la policía- Vamos.
Todo sucedió de forma muy veloz. Ambos delincuentes se incorporaron al escuchar el sonido de la sirena y, antes de huir, buscaron a la morena. La vieron unos metros más atrás, sentada en el cordón de la calle contigua. Sólo atinaron a gritar "Púdrete en el infierno, yegua" y el disparo tronó al instante. Casi en cámara lenta, Emma giró y lo vio venir, lo intuyó. Estando a su derecha, abrazó a Regina y la empuzó hacia la izquierda para dejarla tras el automóvil. Sin embargo, el disparo tuvo su impacto. Le dio en la pierna. Ellos huyeron y Emma sólo atinó a dejarse caer robre la morena para luego tomarse la pierna con una mano. Inmediatamente dos oficiales de policía llegaron y las intentaron levantar. Regina intentó incorporarse, muda, mientras que Emma estaba tendida sobre ella. Ashley apareció y tomó a Emma, Empujando a Regina hacia atrás. La morena quedó inmóvil. A los minutos llegó la ambulancia.
Al otro día Emma despertó, algo confundida.
Emma: -Abre los ojos, y se ve en la clínica.- ¿Qué? ¿Dónde?
Xxx: Buenos días, Blancanieves. –Se sienta a un lado.- Parece que despertaste de un largo sueño.
Emma: ¡Regina! ¿Blancanieves? Ni en broma, creí que era Dark Swan.
Regina: Lo sos. Lo vas a ser siempre.
Emma: ¿Cómo estás? ¿Qué..?
Regina: Estoy bien. Me golpearon un poco pero a mí no me hicieron nada fuera de eso. –Suspira.- Fuiste vos la que recibió el disparo.
Emma: Sí. Es que… no me acuerdo después.
Regina: Te desmayaste luego. No sé si fue por cómo sangrabas pero supongo que fue por el impacto y el dolor. La bala te dio justo en la rodilla.
Emma: No…
Regina: Sí. –Traga saliva, y Emma nota que tenía los ojos hinchados de haber llorado mucho.- Y por mi culpa.
Emma: -Trata de incorporarse: Oh no. –Le duele, y vuelve hacia abajo en la camilla.- No fue tu culpa. ¿Te robaron? ¿Qué te hicieron?
Regina: Nada, Emma. En realidad estaban llevándose a una mujer. Una que estaba en el evento. Yo los vi, ella escapó y fueron tras de mí.
Emma: Ya veo. –Se angustia.- No siento dolor. –La mira a los ojos.- Vi tu zapato y me desesperé.
Regina: -Suspira y se apoya en la camilla, a al altura del útero de Emma.- Me salvaste la vida, y te juro que no puedo verte así. –Se seca las lágrimas con la sábana.-
Emma: Hey, tranquila, estoy bien, mírame. ¿Qué hora es?
Regina: Son las 10 y algo de la mañana. Ah, Ashley está fuera. Se quedó dormida en la sala de espera. No nos dejaban entrar antes, estabas en terapia intermedia pero te trasladaron aquí hará un rato y como ella dormía entre yo, quería… necesitaba verte.
Emma: Veo. Pobre mujer, le arruiné la noche.
Regina: No, yo lo hice. Se la arruiné a ambas.
Emma: Vamos Regina, me parte verte llorar. ¡Te necesito arriba para enseñarme a usar la cuchara del desayuno! Ah, un minuto, creo que ya pasó la hora del desayuno ¿Tanto me duró el desmayo?
Regina: -Ríe entre lágrimas.- No paras. –Se seca la cara.- No, ocurre que luego de ingresarte te anestesiaron y en este momento te están pasando anestesia por suero.
Emma: Ummm, qué rico. –Ríen juntas.- Estoy bien, ya pasó. ¿Te tomaron la denuncia?
Regina: -Se para.- No, en realidad se la tomaron a Ashley. Yo estaba… ya sabes, a mí también me atendieron. Además… estaba en shock.
Emma: Comprendo. –Se levanta la sábana- ¿La bala…?
Regina: Te la sacaron pero deben ver cómo evoluciona tu rodilla para evaluar daños colaterales. –Se sienta nuevamente.- Ya sabes… fue en un lugar complicado.
Emma: Soy Emma… Dark Swan, no podía impactarme en un lugar fácil, no sé, el brazo, me tenía que dar justo ahí.
Regina: Es cierto, es parte de tu oscuridad –Hace un gesto con las manos- que te caracteriza. –Ríen.- Voy a avisar que despertaste y a pedir el desayuno. Tienes razón, queda la clase de la cuchara.
Emma: ¿A esta hora? Estoy con anestesia, no creo que me den nada.
Regina: Lo harán porque yo lo pido. –Alza los hombros y los baja, luego frunce los labios en tono burlón.- Ya verás.
Emma: -Se echa hacia atrás.- Bien, cierto que acá sos quien da las órdenes.
Regina: Por supuesto. –Se para y va hacia la puerta.-
Emma: ¡Regina!
Regina: ¿Sí?
Emma: Nada, sólo… ve. Mi Reina Malvada.
Regina: -Ríe, le tira un beso volador y cierra la puerta. Luego se apoya en ella y sonríe.- Mi Dark Swan.
Después de mucho tiempo... la actualización. Sé que les prometí que si firmaban 10 rw en menos de una semana subía dos juntos. Lo hicieron, pero la que falló fui yo. En ese tiempo tuve bastantes problemas personales. Luego llegaron los parciales y cuando tuve un rato para actualizar me ocurrieron dos cosas
1) Me encontré con un montón de rw tirándome mucha mala bronca por el hecho de que sienten que pido rw para actualizar y eso "es de ególatra". La verdad fue desmotivante leer esas cosas puesto que no es así. Yo actualizo igual, aunque no llegue, pero el actualizar a los 10 es una suerte de premio en agradecimiento a las devoluciones que ustedes me dan. Yo iba a actualizar igual, sólo que no tan rápido, porque tengo poco tiempo lamentablemente. De todos modos iba a hacerlo porque me gusta lo que hago y disfruto de compartirlo con otras sq.
2) Alguien digamos que tomó el fic y lo adaptó a su lengua y con sus personajes. No me molesta, además conozco cómo se mueve esto y sé que si lo pueden hacer lo van a hacer. Sólo pediría que, si toman algo que no es suyo, no agradezcan a los comentarios que les ponen "qué original tu ific" etc etc cuando la tomaron de otro fan fic (el mio). Mínimamente sean honestos. Que te copien en fan fiction desanima totalmente a actualizar. Espero que cambie eso o que, mínimamente, ofrezca una disculpa.
A los demás sólo me queda decirles GRACIAS por estar ahí y leer. Me llenan de ganas. No seré una buena redactora pero disfruto de hacerlo y me pone contenta que ustedes lo lean, ya sea que lo aprecian o no, porque si uno escribe es principalmente para otros. Nos vemos en el once y [Alerta spoiler] Se viene el beso.
