Capitulo 11. Reencuentro

Poco después de que Pam sale dirección Londres. Eric consigue llegar a la casa. Se encontraba bastante débil. Tenía severas quemaduras, había estado muy cerca de la verdadera muerte, pero afortunadamente consiguió ocultarse antes de que fuera demasiado tarde. En esos momentos en lo único que pensaba era en Pam y en como la había dejado sin darle ninguna explicación.

Entonces vio en el suelo polvoriento huellas, alguien había estado allí. Y la única persona con la que había compartido este lugar era Pam. Solo podía significar que ella le buscaba a pesar del daño que le había hecho dejándola sola en Bon Temps. Tenía la oportunidad de arreglar las cosas con ella, debía darse prisa y seguir el rastro antes de que desapareciera.

Nada más llegar a Londres, Pam se sintió invadida por la nostalgia. Paseó por sus calles como tantas veces hizo en su vida humana, cuando todo era diferente. La casa donde se celebró el baile de máscaras, una de las mejores noches que recordaba haber pasado con Eric, seguía en pie más imponente ahora si cabe, y ahora quería averiguar si quedaba algo de la casa que había compartido con Eric.

En su camino hacia allí, se tropezó con un oficial de rasgos familiares para ella, similares a los del maldito oficial Henry que casi consiguió matarla si no llega a ser por Eric y sintió un escalofrío recorriendo todo su cuerpo. Pero el hombre no pareció darse cuenta de su presencia.

Al doblar la esquina, vio la casa, aún estaba allí. Era increíble que hubiera sobrevivido al tiempo. Estaba cambiada, pero era la casa sin duda alguna, el jardín estaba igual a como lo recordaba. Se acercó y vio una familia reunida alrededor de la mesa, cenando y charlando alegremente y se sintió triste imaginando que esa vida hubiera podido ser la suya. Distraída con sus pensamientos, no se percató de que alguien la había estado siguiendo.

Era el oficial con el que se encontró unas calles atrás. La conocía estaba seguro pero no recordaba de qué. No fue hasta que vio al hombre alto al final de la calle observando a la mujer, cuando descubrió que estaba delante de los protagonistas de las historias con las que había crecido, de cómo su antepasado se obsesionó hasta volverse loco con la vampiresa que le engañó y finalmente fue asesinado. Y ahí estaba ella, después de tantos años había regresado. Era su oportunidad de venganza.

Pam seguía distraída cuando el oficial se acerco a saludarla.

"Buenas noches, señora. ¿Puedo ayudarla?" Dijo cortésmente.

"Oh, no es necesario. Gracias" contestó Pam molesta consigo misma. Era obvio que la había seguido y no se había dado cuenta.

"Insisto, una dama no debe pasear sola a estas horas. No es seguro" dijo él agarrándola por el brazo e intentando llevarla con él. "¿Dónde se aloja? La acompaño".

Pam no sabía cómo deshacerse del hombre sin llamar la atención de los escasos transeúntes que pasaban por allí, así que decidió caminar con él, con el propósito de encontrar un lugar apartado lejos de miradas indiscretas. Exactamente el mismo pensamiento tenía el oficial, no queriendo alertar al otro vampiro.

No le dio tiempo de contestar a su pregunta cuando la empujo en un rápido movimiento a un callejón oscuro. Pam gritó sorprendida.

"¿Sabes quién soy? Porque yo te conozco muy bien" dijo amenazadoramente.

"¿Qué es lo que quieres?" le preguntó notando como iba creciendo su furia.

"Venganza" respondió sacando la daga de plata que en su día perteneció a Henry, e hiriéndola superficialmente en la mejilla. Quería saborear lentamente el momento. Sin embargo, antes de poder disfrutarlo, Eric le arrebató la daga y le rajó la garganta.

"Como en los viejos tiempos" dijo Eric con una gran sonrisa. "¿Te encuentras bien?"

Pam estaba congelada en el lugar al ver aparecer a Eric delante de ella. Se quedó sin palabras. Era la última persona que pensaba que vería.

"Pam, ¿estás bien?" repitió acercándose a ella y tocando la zona herida.

"Si…eso creo. Estas aquí, llegue a pensar que …" contestó titubeando y se echo a llorar en sus brazos.

"Pamela, estoy aquí ahora y te prometo que nunca volveré a dejarte" dijo levantando su barbilla y besando suavemente sus labios.

Varias semanas después

"Eric, no crees que deberíamos regresar con Tara y Willa? Dijo preocupada por el bienestar de su progenie.

"¿Ya te has cansado de mi?" le preguntó juguetonamente.

"Sabes que eso no ocurrirá nunca" contestó regresando al lado de Eric en la cama.

"Bien porque aún nos queda mucho tiempo perdido por recuperar" dijo colocándose encima de ella para tener mejor acceso para besar cada parte de su cuerpo.

"Eric, para. Tenemos que ir de compras. Necesito ropa" dijo Pam, aunque la verdad era que quería que continuara.

"No veo la utilidad que puede tener la ropa en estos momentos" respondió Eric guiñándole el ojo, dejando claro cuales eran sus intenciones.

"No podemos quedarnos eternamente en la habitación" contestó riendo. Y tampoco voy a estar vistiendo el mismo conjunto todos los días" dijo haciendo pucheros cruzándose de brazos.

"Uhm…eternamente en la habitación. Me gusta esa idea" dijo haciéndola reír, momento que aprovechó para besarla de nuevo.

Desde su reencuentro, no se habían separado, discutieron sobre los hechos que les hicieron alejarse y que ahora ya eran historias del pasado. Pero lo más importante, fue que Eric le confesó que todavía la seguía esperando. Y esta vez Pam no tuvo nada que pensar.

Finalmente, Pam se había salido con la suya, como solía ser habitual y salieron de compras. Pam estaba en los probadores después de hacer una amplia elección de vestidos, así que estaría solo un buen rato y decidió pasear por los alrededores, al pasar por delante de una tienda y ver el escaparate, la idea apareció en su cabeza. En todos sus años, ni una sola vez, con nadie había pensado ello. Y ahora, lo tenía tan claro. Entró y compró la única cosa que jamás pensó que compraría.