Un descuido, un error fatal.


Atardecía, y los arboles marchitos de la isla se sacudían perezosamente, mientras sus pocas hojas caían de las ramas, aterrizando sin gracia en el césped grisáceo y muerto que vestía a la triste tierra…

Entre uno de esos árboles, acurrucada en una de las enormes raíces de uno, Natsumi frunció el ceño, y abrió cansada sus ojos verdes.

-¿Eh…?- entrecerró los ojos para ver donde estaba. La zorrita se sentó con cuidado, percatándose de que tenía vendado el hombro izquierdo, sus dos brazos, la pata derecha, y el lomo.

Parpadeo, y miró para todos lados, algo nerviosa por estar sola… No recordaba muy bien lo que pasó después de que cayó de esa cascada con el Kyubi. Estaba segura de que, después de caminar un rato apoyada en él, que le insistía como mosquito en la oreja que debían alejarse lo más posible, al final todo se puso negro… Debió haberse desmayado.

Extrañada, se percató del color anaranjado del cielo… Estuvo durmiendo casi todo el día…

Se puso azul cuando su estómago empezó a exigirle el almuerzo…

-… Voy a morirme…- gimió, recostándose en el césped, apoyando su mentón en la raíz del árbol, llorando a mares-… ¿Cómo es posible que una Yokai tan linda e inocente como yo vaya a terminar su vida aquí, solita?- suspiró, sin fuerzas.

¿Por qué estaba sola…? ¿Dónde estaba el Kyubi?

No es que lo extrañara… Bueno, sí, lo estaba extrañando. Aunque era solo porque estaba sola… No, tampoco.

Volvió a suspirar, incapaz de engañarse a sí misma…

-Kyubi tonto, no sabes tratar a una dama en apuros-entrecerró los ojos, amurada.

¿Cómo estarían los demás? Le preocupaba el estado de Obito, ya que, como las otras aves, fue herido por Ryusei. Los niños también estaban entre sus preocupaciones. Todo lo que pasó debió ser un terrible susto para ellos…

También sentía, un poco, casi nada, nadita de nada, de preocupación por el emo-san. Nadie merecía que le arrebataran la vista, y hasta un humano con pésimo sentido de la moda también tenía ese derecho.

Sus ojos se posaron en una hoja seca que se posó sin gracia en su nariz, recordándole nuevamente que estaba sola, sin compañía… abandonada…

-… Porque estoy solita, no hay nadie aquí a mi lado. No habrá problemas hoy, de mí ya sean burlado… - tarareo, moviendo aburrida su cola.

-¿Qué demonios fue eso?-

Sus orejas se levantaron, y se sentó de golpe, para ver asomarse por detrás del árbol en el que se recostaba a Kurama, que la miraba con las cejas arqueadas.

-Eres mala cantante-

-¡KYAAAA!- retrocedió, asustada.

-¡Idiota! ¡Soy yo!- se señaló el zorro de nueve colas, acercándose.

-¿K-Kyubi…?- murmuró Natsumi, sorprendida, temblando aun por el susto.

-¿Quién más?- la quedó mirando Kurama-

-Pe-Pero… ¿N-No me dejaste…?- tartamudeo Natsumi.

-¿Ah? ¿Qué demonios dices?- la quedó mirando Kurama, algo molesto- Fui a hacer un pequeño perímetro del lugar, idiota- suspiró -Serás una…- negó con la cabeza, fastidiado, pero se quedó quieto cuando la zorrita se le acercó y abrazó- ¡¿Q-QUÉ RAYOS?!- la miró rojo.

-¡BHUA! ¡Kyubi gruñón, tonto de pacotilla!-lloriqueo Natsumi, descolocándolo- ¡Pensé que me abandonaste! ¡Y me empezó a dar miedo!- lloró a mares.

- ¡¿Qué tan idiota puedes ser?!- exigió saber Kurama- ¡¿Quién rayos atendería las heridas de una llorona como tú, para dejarla abandonada?!- pero solo recibió un llanto contenido por parte de la Yokai.

Kurama la quedó mirando, rascándose la cabeza, algo sonrojado. Parece que ella realmente se sintió sola…

-… ¿Hace cuánto que despertaste?-

-Ha-Hace unos minutos… ¡¿Te parezco reloj para decirte los segundos?!- lloró más la zorrita, fastidiándolo.

-No recuerdo preguntarte lo último- suspiró el zorro.

Ella entrecerró los ojos, sin saber si gritarle o no, pero prefirió cerrarlos, y acomodarse en el pecho de Kurama, sorprendiéndolo.

-… No me vuelvas a dejar, gruñón- pidió, temerosa-… Si me dejas abandonada, y Ryusei te encuentra… ¿Cómo voy a taparte los ojos para que no lo veas?- preguntó, preocupada.

Kurama la miró, sorprendido.

-O-Oye… ¿No estás preocupada por ti?- le preguntó Kurama.

-… Ryusei puede herirme o torturarme cuanto quiera- aseguró Natsumi, cerrando los ojos y bajando las orejas- Pero me necesita con vida…-

-…- Kurama frunció el ceño- ¿Tiene que ver con eso de que ahora eres la líder de tu tribu?-

-Sí…- asintió-… Kyubi-

-¿Qué rayos?-

-… ¿Crees que soy una traidora?- lo miró nerviosa.

-¿Y ahora por qué rayos me haces una pregunta tan estúpida?-exigió saber, serio.

-… Porque yo sabía lo de Jashin…- le recordó, nerviosa-… Todo el tiempo… Y, en teoría… Soy la subordinada de Ryusei…-bajo la mirada, pero Kurama la obligó a mirarlo.

-Tú no eres subordinada de nadie, ¿escuchaste?- le dijo molesto Kurama, sorprendiéndola- Eres nuestra guía, que arriesgo su pellejo y casi estira la pata por protegernos, ¿entendiste?-

Natsumi abrió los ojos, sorprendida. Se mordió el labio, y, cerrando fuertemente sus ojos, asintió.

-Tsch. Llorona- Kurama sonrió levemente y la abrazó.

-Gruñón- murmuró Natsumi, acurrucándose en su hombro…

Un minuto…

-¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- de un empujón bastante fuerte, Natsumi mandó a rodar a Kurama, que terminó golpeándose con un árbol cercano.

-¡ARG! ¡Maldición!- Kurama se sobó la adolorida nariz, levantándose- ¡¿Qué demonios fue eso?!-

-¡Eso debería decirlo yo con palabras más suavecitas!- pataleo la zorrita, más roja de lo normal- ¡¿Cómo se te ocurre entrar a mi espacio personal de esa forma tan descarada?!- exigió saber, sonrojado al Kyubi.

-P-Pues… ¡Espera! ¡Fuiste tú quien me abrazó primero!- se defendió, señalándola- ¡La culpable eres tú!-

-¡Eres tú por dejarme solita! ¡Claro que tenía miedo y necesitaba un apapacho!-lo señaló Natsumi.

-¡Espera, yo nunca he dado un apapacho!- corrigió Kurama, avergonzado- ¡Y nunca te lo daría a ti, condenada Yokai! ¡Pero el asunto es que tú empezaste con los abrazos!-

-¡Ya dije que tenía miedo! ¡Kyubi tonto…!- pero Natsumi se tapó la boca con sus patas, tosiendo sangre, alertando a Kurama.

-Maldición…- se le acercó, evitando que cayera al sujetarla de los hombros- Aun sigues herida, estúpida-

-… ¿He-Herida…?- Natsumi se recostó con cuidado, y miró el vendaje de su lomo-… Cierto… Ryusei me atravesó con su cadena…- entrecerró los ojos, triste.

-Parece que es la herida más profunda- aseguró Kurama, serio- No sanará tan rápido como las demás, aunque le haya puesto el ungüento de Hinata-

-¿Hinata?- la Yokai lo miró extrañada.

-La mujer de Naruto- suspiró el zorro, sentándose a su lado.

-¡Cierto! ¡¿Cómo están los demás?!- Natsumi miró para todos lados, haciendo que al Kyubi le saliera una gotita en la cabeza.

-Serás…- Kurama se rascó la cabeza, pidiendo paciencia- Nos separamos- le recordó.

-Cierto… ¿Te comunicaste con ellos?- preguntó ella, pero se sorprendió cuando Kurama miró para otro lado, haciendo una mueca amarga- ¿Kyubi?-

-… No puedo…-

-¿Eh? ¿Cómo que no…?-

-¡MALDICIÓN! ¡SI DIJE QUE NO PUEDO, ES PORQUE NO PUEDO!- la calló Kurama, enojado de repente, asustándola.

Natsumi frunció el ceño, y, costosamente, se levantó.

-¡¿Qué demonios haces…?!- la detuvo Kurama.

-… No quiero volver a ser gritada por ti…- murmuró Natsumi, molesta, sorprendiéndolo-… Me duele…-admitió, bajando las orejas.

Kurama se quedó quieto. No le gustaba, pero sabía que ella tenía razón al criticarle esa actitud. Ya en la mañana le había levantado la voz sin que ella tuviera la culpa, y ahora…

-… Estoy enojado- aseguró Kurama, mirando para otro lado. Eso extrañó a la Yokai.

-Te escucho- Natsumi se recostó en el césped, mirándolo seria, lo cual no era usual en ella. Kurama la miró molesto, pero suspiró, recostándose a su lado, resignado.

-… No soy capaz de controlar y manejar bien mi chakra- admitió.

-¿Por qué?- se preocupó Natsumi.

-… Me pasa cuando no soy capaz de concentrarme. Algo me molesta, y, hasta que no me tranquilice, mi manejo de chakra se vuelve algo nulo- murmuró, molesto-… No es la primera vez que me pasa- aseguró, recordando que algo parecido sufrió en su primer viaje a isla tortuga con la familia de Naruto, donde, al no poder concentrarse por el chakra del sabio que estuvo resonando en él, se desconcentró y no fue capaz de controlar su propio chakra…

-… ¿Es por lo de tu padre?- preguntó Natsumi, triste.

-… Tsch…- bufó Kurama, enojado, bajando la mirada-… Sí…-

Natsumi lo miró triste, y, con su nariz, le levantó un poco el mentón, sorprendiéndolo.

-… Tú…- Kurama la miró, sin palabras.

-Estoy segura que lo que te dijo Ryusei es mentira- aseguró la Yokai- Es imposible que un padre haga algo, sin querer proteger a su hijo-

-¿Qué sabrás tú?- gruñó Kurama, mirando para otro lado- Ha sucedido… El padre de Naruto me selló en él, y eso le condenó toda la maldita vida…-

-Pero, ¿no son amigos?-se extrañó Natsumi.

-… Al principio lo único que quería era matar a Naruto- le aseguró, sorprendiéndola- Quería libertad, a costa de cualquier cosa… No me importaba nada más que yo mismo, y por todo lo que viví por culpa del humano, olvidé las enseñanzas del viejo…-

-Pero ahora, son amigos- le sonrió Natsumi, tomando su atención- Al final, lo malo, se volvió bueno- le hizo notar- Estoy segura que tu padre pensó lo mismo al darte ese poder-

Kurama se sorprendió, y miró para otro lado, meditando en lo que ella le dijo…

-Y te equivocas si crees que no sé de lo que hablo- aseguró Natsumi, bajando la mirada, tomando su atención-… Mi padre es un ejemplo… Aunque sabía que me causaría un gran dolor su pérdida, hizo lo posible para evitar que yo sufriera el mismo destino que mi gente…- recordó tristemente, y cerró los ojos con fuerza-… Lo extraño…-

Kurama entrecerró los ojos, sintiendo, de alguna forma, la tristeza de la Yokai a su lado… Él mismo sabía cuál era el pesar de perder a un padre…

"Viejo…" no pudo evitar recordar con pesar al anciano… Tenía tantas dudas…

Miró a Natsumi, que parecía desanimada… Maldición…

-Oye- puso su mentón en la cabeza de la Yokai, tomando su atención-… Arreglaremos todo- le aseguró, mirándola a los ojos, sonrojándola- Te aseguro, que no dejaré que Ryusei haga lo que le plazca con tu pueblo…- tomó su pata negra vendada, sorprendiéndola… No permitiré que haga lo que quiera contigo. No de nuevo-

Natsumi se sorprendió, sonrojándose. Kurama se percató en lo que dijo, y miró para otro lado, sonrojado.

-… ¿Por qué dices esas cosas?- pidió saber Natsumi. Kurama frunció el ceño, sonrojado, pero se atrevió a ver a esos ojos verdes.

-Porque sé lo que se siente que te controlen como marioneta- aseguró, serio.

Natsumi se quedó sin palabras, y sonrió, agradecida. Kurama, por alguna razón, también le sonrió.

Ambos zorros se miraron, sorprendidos, sintiendo que el viento que los rodeaba había desaparecido, ya que solo podían percatarse del otro.

Kurama no entendía… Sentía que sus nervios estaban alerta, pero no por un posible enemigo, sino por la Yokai que tenía enfrente… No podía evitar mirar los ojos verdes de Natsumi…

Ya no podía evitarlo más… Esos sentimientos que tenía contenidos, los que pudo admitir frente a Naruto, pero que lo dejaban confundido frente a la zorrita roja… Tenía que hacer algo…

Natsumi solo estaba sonrojada, nerviosa porque Kurama no soltaba su mano, y se sonrojó más cuando se aferró más a ella… Recordó su conversación con Mirai, cuando entendió sus sentimientos al Kyubi, pero, aun así, no se había esperado encontrarse en una situación como esa…

-… O-Oye…- murmuró Kurama, tomando su atención.

Natsumi lo miró, y se sorprendió que Kurama estuviera tan serio, pero se sonrojó cuando él le acarició su mejilla. Algo nerviosa, lo miró a sus ojos rojos, y, de alguna forma, sintió que podía entender lo que quería el zorro de nueve colas…

Ambos se quedaron absortos en su mirada, y, lentamente, entrecerrando sus ojos, sin querer despegar su vista de los del otro, ya ignorantes de todo, y pendientes solo de ellos, empezaron a acercar sus rostros, lentamente, respetando al otro, mientras sus labios estaban a unos centímetros por juntarse, por lo que abrieron levemente la boca…

[¡OYE, KURAMA! ¡CONTESTA DE UNA VEZ-DATTEBAYOOOOOOOOOOOO!]

-¡GHAAAAAAAAAA!- Kurama se separó de inmediato de Natsumi, retrocediendo bastante, dejándola perpleja.

-… ¿Eh…?-parpadeo Natsumi, en blanco.

[¡MALDITO, DESGRACIADO, PUERCO, IMBÉCIL, ENTROMETIDO, IDIOTA…!] gruñó enfurecido Kurama [¡¿POR QUÉ JUSTO AHORA…?! ¡¿QUÉ DEMONIOS QUIERES?!]

[¡¿EH?! ¡¿C-CÓMO SE TE OCURRE HACERME ESA PREGUNTA-DATTEBAYO?!] lo calló un indignado Naruto [¡He estado todo el día intentando hablar contigo, Kurama! ¡¿Cómo están?! ¡¿Cómo se encuentra Natsumi-chan?! ¡¿Están a salvo?!]pidió saber, sorprendiendo al zorro de que se escuchara tan preocupado.

Entonces, la mente de Kurama se enfrió por la reciente experiencia, haciéndolo recordar la situación en la que estaban.

[E-Estamos bien] le aseguró, serio [La Yokai aún no puede moverse bien, pero está fuera de peligro. ¿Cómo están los mocosos? Bolt, ¿cómo esta ese crío?]preguntó, sin querer sonar preocupado, pero el recuerdo de que el pequeño rubio fue afectado nuevamente por su chakra le daba mala espina.

[Está bien] aseguró Naruto, sonriendo [Los niños ahora están descansando. Estamos en medio del bosque, y no podemos avanzar mucho después del ataque-dattebayo. Sakura-chan aún está curando a Neji y a los demás, Sasuke no es capaz de ver… Necesitamos a Natsumi-chan]sentenció, serio.

Kurama frunció el ceño.

[Naruto, ella no puede moverse bien. Tendríamos que poner un punto de encuentro, para al menos avanzar ambos grupos] hizo notar el zorro.

-Oye, Yokai…- Kurama se volteo a ver a Natsumi, quien parpadeó curiosa…

Kurama se puso totalmente rojo al recordar lo que había intentado hacer tan solo un minuto antes…

-Te escucho- parpadeo extrañada Natsumi.

-¿Ha-Hay algún punto donde podamos encontrarnos con Naruto y los demás?- preguntó, intentando controlarse.

-¡¿Te pudiste comunicar?!- sonrió Natsumi- ¿Cómo está Obito?- pidió saber, preocupada.

-… Bien…- gruñó Kurama, mirando para otro lado, sintiendo una enorme punzada de celos.

-¿Dónde están?- preguntó la Yokai- Para al menos saber dónde encontrarnos-

-Eso sería difícil. Están en medio del bosque…- murmuró Kurama, pensativo- Naruto y yo estamos conectados- recordó- Tal vez si te logró sincronizar con él…- se le acercó- Podrías al menos notar en que punto de la isla están-

-¡Bien~!- sonrió Natsumi, intentando sentarse, pero lo logró gracias a Kurama, que la ayudó.

Eso hizo que ambos se miraran, sonrojados, recordando que estuvieron a punto de…

-¡De-Demonios!- Kurama negó con la cabeza, despejándose- ¡Ha-Hagamos esto!- le tendió su puño, queriendo terminar con ese calvario de una buena vez.

-Sí- asintió Natsumi, sonriendo, y chocó el puño con el zorro.

La Yokai cerró los ojos, sintiendo como Naruto, lejos de donde estaban, también los tenía cerrados… Se concentró más, para lograr sentir en que sector estaban, asociándolo con la estructura de la isla para ubicarlos…

[Lo tengo] se comunicó Natsumi con Naruto, sorprendiéndolo [Tienen que seguir un camino recto al norte. Nos encontraremos en dos días más en unas ruinas]

[¿Na-Natsumi-chan? ¿E-Estás bien?] preguntó el rubio, preocupado.

[¡Claro~! Pídele disculpas de mi parte a emo-san. Prometo que en dos días le quitaré el sello en sus ojos] prometió, seria [¡Mándale un saludo de mi parte al Hokage, a Mirai-chan, a Bolt, a Hima-chan, a Sara-chan, a Ogra-san, al Señor Canoso, a Cuervo-chan y a Pájaro-chan~!]pidió, sonriendo.

[Lo haré] sonrió Naruto [Tengan cuidado]pidió, serio.

[Preocúpate por ti y los mocosos] ordenó Kurama, frunciendo el ceño [Son un grupo grande. Es más difícil moverse]

[Je, tienes razón. ¡Nos veremos en dos días!] se despidió Naruto, cortando la comunicación con ambos.

Kurama y Natsumi suspiraron, aliviados de que el problema se resolviera.

"¿Eh…?" parpadeó Natsumi, al sentir un sentimiento cálido hacia ella, proveniente de su choque de puños con Kurama "¿E-Estos son…? ¿Son los sentimientos del Kyubi…?" abrió los ojos, sorprendida… "¿Por qué…? ¿Por qué están dirigidos a mi…?"

Kurama se percató que Natsumi miraba sus puños, por lo que la miró, después a sus puños, la volvió a mirar, y después volvió a mirar sus puños…

-¡GHA!- separó su puño del de ella, entendiendo lo que estaba pasando- ¡¿E-Estabas escudriñándome?!-exigió saber, molesto.

-¿Yo…? No… Solo sentí calidez- admitió Natsumi, sonrojándolo.

-… Ya veo…- murmuró Kurama, sonrojado.

-… Oye, Kurama…- murmuró Natsumi, tomando su atención-… Lo que intentamos hacer recién… ¿Estaba relacionado con esa calidez?- le preguntó, nerviosa.

Kurama se quedó quieto, y la observó, para darse cuenta que ella no estaba enojada ni molesta, sino curiosa.

-… Y-Yo…- murmuró el zorro, pero no encontraba las palabras con las que refutar a la Yokai, que no había cambiado su expresión.

Natsumi se le acercó, haciendo que él retrocediera un paso.

-¿Kurama?- lo miró, nerviosa, acercando su rostro al de él, quien estuvo a punto de corresponder al gesto, pero lo rechazo mirando para otro lado- ¿Eh?-lo miró, sorprendida.

-… Voy a ir por comida… - murmuró Kurama, empezando a alejarse.

-Pe-pero…- lo miró dolida Natsumi-… Entonces… ¿Qué era esa calidez?-

Kurama se detuvo de inmediato, pero sin atreverse a verla.

-… Nada- le aseguró, dejándola sumamente dolida-… Ya regreso…- y se fue.

Natsumi lo miro irse, bajando las orejas… Se recostó con cuidado, cerrando los ojos, dolida…

Por un momento pensó… Pensó que Kurama… Pero no, se equivocó…

El Kyubi no debía tener esos sentimientos hacia ella… Fueron su imaginación…

"Maldición… Maldición… Maldición…" pensaba enfurecido Kurama, sin darse cuenta por donde caminaba "¡¿Cómo se me ocurre darle falsas esperanzas…?! ¡¿Cómo se me ocurre siquiera tratar de besarla…?! ¡MALDICIÓN! ¡Soy un Biju! ¡No puedo meterla en mis asuntos…! ¡No puedo hacerla sufrir más de lo que está sufriendo!"


Anochecía….

-… Esto no me gusta…- Kakashi frunció el ceño, observando el lugar.

Estaban en un rincón del bosque, a oscuras, mientras los niños dormían en los sacos, cada uno con una de las aves vendadas. Los demás estaban alerta.

-¿Qué no le gusta, Hokage-sama?- preguntó Mirai.

-… No viene ningún jashinista- respondió Sasuke, sentado al lado de Sarada, con sus ciegos ojos cerrados. Su esposa lo miró, preocupada.

-Si no vienen a nosotros, ¿significa que Ryusei no dio la orden de capturarnos?- sugirió la pelinegra, pero Naruto negó, tomando su atención.

-No nos quieren a nosotros, no por ahora- Naruto, con sus ojos en modo sennin, frunció el ceño- Quieren a Natsumi- sentenció.

-¿No puedes hacer un clon que los busque?- preguntó Sakura, preocupada.

-Podría delatar nuestra posición- le aseguró el rubio- Además que en esta isla el modo sennin tiene un rango limitado-dattebayo... No creo que sea por falta de chakra, pero tal vez es porque la energía vital de la isla es tomada por los Jashinistas-

-Naruto tiene razón- asintió Kakashi, de acuerdo.

-Pero… ¿por qué Natsumi-chan…?- se preocupó Mirai-… ¿Porque nos ayudó?-preguntó, nerviosa.

-No…- Sasuke frunció el ceño, tomando su atención- Esto tiene que ver con algo referente a su tribu- sugirió, serio- Si lo piensas, Ryusei tiene capturado a todos los Yokai, y parece que se dividen en diferentes tribus. Entonces, de todas las tribus, le falta un líder de una de ellas-

-Y dijo que Natsumi pasó a ser la líder de su tribu…- agregó Kakashi-… ¿Qué es lo que planea ahora?-

Naruto frunció el ceño, y miró el cielo nocturno…

"Kurama… Hagas lo que hagas, no dejes a Natsumi-chan sola…" pensó preocupado, especialmente por los sentimientos del Kyubi.

Himawari, que dormía abrazada a Pájaro-chan y a Sapo-chan, frunció el ceño y abrió sus ojos azules, para ver a su hermano durmiendo, algo cansado.

Lo miró preocupada, y se acurrucó más, extrañando mucho a Kurama-chan y a Natsu-chan…

No entendió casi nada de la conversación de su padre con aquel pelirrojo, pero si entendía que algo hizo el papá de Kurama-chan que parecía molestar al zorrito…

"Cuernitos-san…" la niña cerró los ojos, volviendo a dormirse "¿Hiciste algo malo…?"

"No es que haya hecho algo malo, sino que ha sido interpretado como un acto cobarde y egoísta…"


Himawari abrió los ojos, sin sorprenderse en encontrarse en un espacio en blanco, con una neblina plateada a su alrededor. La pequeña abrazó su peluche, sin asustarse del repentino cambio de lugar, mientras estaba sentada en las rodillas de aquel anciano hombre que, de piernas cruzadas, le acariciaba el cabello negro…

-Cuernitos-san, no entendí nada- la pequeña infló los cachetes, causándole una sonrisa al anciano.

-Debes entender, Himawari, que un padre hace algo para proteger a su hijo- le explicó Hagoromo, acariciándole el cabello- ¿Tu padre, cuando hace algo, lo hace por el bien tuyo y el de tu hermano?-

-¡Sipi~!- sonrió Himawari, contenta- ¡Siempre, siempre, siempre~!-asintió.

El Sabio sonrió.

-Es lo mismo en mi caso. Todo lo que hago, todo lo que considero, todo lo que permito, es por el bien de mis hijos- le aseguró el anciano, acariciándole la cabeza.

La niña sonrió, contenta…

Desde hacía dos años, había conocido a Cuernitos-san.

Aun lo recordaba. Había estado en un viaje familiar para conocer a los hermanos de Kurama-chan y, un día, cuando se reencontró con Pájaro-chan antes de ir a tomar jugo con su familia, sintió el cuerpo liviano, y se quedó dormida, sin saber que había sido afectada por cierto chakra…

Cuando despertó, se encontraba en ese espacio, y conoció al anciano de aspecto paternal con el que entabló conversación, aunque poniéndole al solo verlo el apodo de "Cuernitos-san", haciendo que el Sabio la mirara con una gota en la cabeza, para después sonreír por la inocencia de la pequeña.

El hombre se presentó como el padre de Kurama-chan y sus hermanos, explicándole el por qué quería que sus hijos se encontraran con él en el centro de Isla Tortuga, pidiéndole que mantuviera el secreto, y, especialmente, pidiéndole disculpas por haber usado su pequeño y delicado cuerpo como un medio para exponer su chakra a los Biju.

Himawari, para su sorpresa, solo le sonrió y preguntó si se volverían a ver.

Hagoromo le sonrió, y confirmo que, en realidad, al ser hija de sus padres, pasó algo que no esperaba: la pequeña cantidad de chakra que afecto a su cuerpo, quedo, de alguna forma, retenida en ella, creando como un puente entre ambos.

La niña solo entendió esa explicación como que ahora podía hablar en secreto con el papi de Kurama-chan, alegrándola.

Desde ese día, la pequeña, cuando se iba a dormir con Kurama-chan junto a ella, le decía buenas noches a aquel hombre.

A veces hablaba con él cuando algo bueno le sucedía al zorro de nueve colas, como cuando a ella se le cayó el primer diente y el Kyubi estuvo pendiente, cuando el poderoso zorro, después de planearlo a regañadientes con un desesperado Naruto, preparara una cena para el aniversario de matrimonio de sus padres, porque al rubio se le olvidó por completo; cuando el zorro dejó colgando a esos matones en la aldea que molestaban a Sarada, cuando se emborrachó por primera vez, cuando fueron a aquel circo donde el Kyubi dejó el desastre, cuando fue la admisión de Bolt en la academia, cuando fue el cumpleaños de Haru-chan y el zorro lo arruinó, cuando Kurama-chan se enfermó, cuando fue navidad, cuando salieron a la playa, aunque arrastrando al enfurecido zorro…

En fin, ella le hablaba cada noche todo lo que hacía Kurama, alegrándolo…

Pero, cuando fue el ataque a Konoha, Hagoromo consoló a la pequeña por el susto que pasó, quien le preguntaba por qué él, siendo el papá de Kurama-chan, no evitó que atacaran a su querida mamá, a Pájaro-chan, y su hermano quedara inconsciente.

Aquel llanto de la pequeña le causó un gran pesar al anciano, que le explicó que su poder solo podría protegerla a ella, ya que en ella residía escondido y en secreto parte de su chakra. No podía hacer nada más… Estaba restringido.

Cuando Himawari empezó a viajar, continuo diciéndole cada noche lo que pasaba con su hijo, asegurando que le encontraría una esposa a este, causándole una sonrisa nerviosa al anciano.

La niña le habló de la Yokai que conoció, Natsumi, y de cómo se peleaba con Kurama.

A él, al Sabio, al escuchar como actuaba su hijo con la Yokai, sonrió, contento… Él conocía a Kurama mejor que nadie, y, aunque la pequeña no entendía los gestos del zorro, él sí…

Pero, ese día, la pequeña le contó lo que logró entender de la conversación con aquel pelirrojo, haciendo que sus sospechas se confirmaran…

-… Cuernitos-san- lo llamó Himawari, tomando su atención- ¿Y si le digo a papi que puedo hablar contigo?- preguntó, curiosa- Es que él parece preocupado, y creo que podrías hablar con él-explicó.

-Himawari…- el anciano le sonrió, y acaricio nuevamente la cabeza- Sabes por qué decidí mantener mi presencia en ti en secreto, tanto de mi hijo, como de tu padre- le recordó, haciendo que ella se acurrucara en su suave ropa.

-Sí~ Porque quieres estar escondido~-

-No, pequeña. Porque mi papel en este mundo terminó hace mucho- le acarició la cabeza- Y, todo este tiempo, he preferido ver y sentir, mediante este puente entre tu chakra y el mío, como ha vivido mi hijo-

-¿Entonces?- lo miró curiosa la niña.

-Con este chakra, no podría hacer nada para ayudarlos- sonrió tristemente el anciano- Solo puedo conversar contigo por poco tiempo cada día-

-Sipi~-

Hagoromo sonrió.

Su hijo tenía mucho aprecio por la familia de Uzumaki Naruto, pero esa niña, como él lo había supuesto aquella vez, era a quien Kurama tenía más aprecio. Tal vez era su conducta inocente y sincera lo que sorprendía, y hasta divertía un poco al zorro, aunque, claro está, nunca lo admitiría.

Entrecerró los ojos, recordando la actitud de su pequeño hijo con la niña después del incidente de su chakra… La pequeña estuvo delicada, y él fielmente a su lado, pero sabía perfectamente que Kurama aun podía sentir rastros de él en la niña…

Se percató que Himawari se quedó dormida, por lo que sonrió, y miró la neblina que los cubría.

-… Uzumaki JashinPadre…- murmuró el anciano-… Al igual que mi madre, derrotado y sellado, te aferras a la idea de regresar, aunque eso signifique la condena de muchos…- cerró los ojos- Kurama, hijo mío, perdona a este anciano… Debí decirte y explicarte por qué tienes ese poder que te ha atormentado…- suspiró tristemente-… Entonces, ¿Natsumi…?- no pudo evitar sonreír, satisfecho- Me alegro mucho, hijo, que al fin encontraras a alguien… Solo espero no ates tu vida y sentimientos a tu procedencia… Eres libre, Kurama, para dar y recibir ese sentimiento que quise que tú y tus hermanos conocieran… Amor…


"No caigas en la oscuridad, mi pequeño…"

Kurama abrió los ojos, y, deteniendo su caminar, miró para todos lados.

"¿Q-Qué demonios…?" entrecerró los ojos, para ver si había alguien cerca, pero no "¿Qué fue esa sensación…?"se preguntó.

Frunció el ceño, mirando para atrás, pero solo estaban aquellos árboles moribundos. Suspiró, y observó lo que tenía en la cola: un hongo.

Fue lo único comestible que pudo encontrar en ese lugar. La tierra moría, los árboles envejecían sin energía, perdiendo la capacidad de hacer fluir el círculo de la vida, por lo que encontrar alimento era una tarea imposible…

Suspiró de nuevo, y continuo camino, pensando en lo que podría decirle a Natsumi… Sabía muy bien que actuó bastante mal con ella, de nuevo.

Escuchó un crujido, y de inmediato se ocultó detrás de uno de los árboles deteriorados, para dejar pasar sin ser detectados a dos Jashinistas, para su gran sorpresa.

-¿Dónde están?- murmuró molesto uno.

-Ryusei-sama nos ha dicho que el Kyubi y la Yokai deberían estar por aquí- le recordó su compañero, acomodando su guadaña en su hombro.

Al escuchar eso, Kurama frunció ceño, enfurecido. Maldito Ryusei…

-No los encontraremos con esta oscuridad- murmuró enfurecido su compañero- Tal vez no están por aquí-

-Algunos están vigilando otras zonas, así que hay posibilidades de al menos atrapar a la Yokai. Parece que Ryusei-sama le dio un castigo por traicionarlo-

-No creo que su castigo para borrar su pecado sea de esa forma- sonrió tenebrosamente- No cuando Ryusei-sama tiene todo preparado para limpiar el alma impura de esa oveja perdida-

Kurama apretó los puños, y, raudamente, sin que esos humanos se percataran de su presencia, corrió en dirección en la que había dejado a Natsumi.

"¡Maldición! ¡Si continúan caminando se acercaran a Natsumi!" pensó, enfurecido, temiendo por la Yokai.

Se detuvo al regresar en donde dejó a Natsumi, quien dormía plácidamente, sin saber del peligro que los acechaba.

Al verla, no pudo evitar sentirse sumamente aliviado al verla a salvo.

-Oye, Yokai- se le acercó, intentando no hacer ruido. No podía sentir la oscuridad de los Jashinistas, así que solo podía fiarse de sus oídos y su olfato para detectar a alguno- Oye, despierta- le gruñó.

Se percató que las nubes empezaron a dispersarse, haciendo que el cielo nocturno aclarara un poco el lugar.

-Maldición- se enojó Kurama, ya que, mientras más iluminado estuviera el lugar, más fácil sería que los descubrieran- Oye, Yokai…- la miró, pero se quedó quieto.

Natsumi dormía tranquilamente, y, ahora que podía verla mejor, se dio cuenta que tenía una expresión triste… Aun así, para él, se veía… se veía…

Hermosa…

Se sonrojó fuertemente al darse cuenta de lo que pensó, y negó de inmediato, avergonzado. Él mismo estaba dispuesto a no dejarse llevar por sus sentimientos. Era un Biju. Aunque Naruto le dijera que le era posible amar, era demasiado complicado… Demasiado arriesgado.

Pero, de alguna forma… Aunque intentara esforzarse… Ya no podía evitar ese sentimiento…

Era imposible.

Se atrevió a mirarla. Ella no mostraba señal de sentir que alguien estaba a su lado.

-Tsch. Te podrían capturar fácilmente, llorona…- Kurama frunció el ceño, y acercó su rostro al de ella-…Pero no lo permitiré- prometió, y le besó la mejilla, sintiendo que de esa forma podía calmar sus sentimientos, y, efectivamente, sí.

Con ese gesto pudo darse cuenta que era lo que él, Kurama, quería…

Natsumi frunció levemente el ceño, y abrió sus ojos verdes, para encontrarse con los ojos rojos de Kurama, que aún no se separaba de su mejilla, dejándolo en blanco al darse cuenta que lo pillaron in fraganti.

-¿Eh?- parpadeo ella, desorientada.

-¡GHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- Kurama retrocedió de inmediato, chocando de espaldas con un árbol, haciéndolo temblar y que el panal oculto entre sus viejas hojas y ramas cayera y aterrizara en su cabeza, atascándose en él, y vertiendo toda la miel en su hocico.

El grito de asco que pegó resonó en toda esa zona.

-… ¿Ah?- parpadeo Natsumi, observando como Kurama hacía todo lo posible para quitarse ese viejo panal, mientras aguantaba la respiración para no oler y no tragarse la miel.

-¡QUITENME ESTA PORQUERÍA! ¡QUITENMELA!- Kurama retrocedió inconscientemente, tirando del panal, pero tropezó con sus colas, comenzando a rodar cuesta abajo- ¡GHAAAAAAAAAAA!-

Natsumi se quedó quieta, parpadeando unas dos veces para entender la situación.

"Que raro" se acarició la mejilla, sintiendo una sensación agradable en ella…

-¿Eh?- se percató en el hongo a sus pies. Lo olfateo, dándose cuenta que era comestible, así que se lo comió, sonriendo, sabiendo muy bien que se lo había traído aquel zorro que seguía rodando…


Kurama rodaba sin detenerse, haciendo que la miel en su pelaje le pegara ramitas, hojas y tierra en su cuerpo. Se detuvo al fin al chocar contra un arbusto, alertando a los dos Jashinistas de antes, que saltaron para atrás, empuñando sus guadañas.

-¡¿Quién eres?!- exigió saber uno de ellos.

-¡Muéstrate!- ordenó el otro.

Entonces los Jashinistas vieron emerger del arbusto a un ser viscoso con una especie de casco, con su cuerpo deformado, gruñendo enfurecido, observándolos con un rojo inyectado en sangre…

-¡KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!- salieron huyendo…

Kurama se quedó en blanco, mirando todo por uno de los orificios del panal. Miró a su lado, para ver a Natsumi acercarse a él, sonriendo.

-Sigues siendo el poderoso y terrible Kyubi que aterroriza a los humanos con su presencia- le sonrió la zorrita, moviendo su cola.

-… Cierra la boca-exigió avergonzado Kurama, sin poder creer que se salvaron de los Jashinitas que patrullaban el lugar de esa forma, al estilo Naruto…

-Tenemos que quitarte el camuflaje- informó Natsumi, fastidiándolo más.

-N-No necesito que-que me lo digas, maldita- gruñó Kurama, intentando sacarse el panel de la cabeza.

-Debes alegrarte que el panel estuviera libre de abejas- le comentó la Yokai, observando como el zorro tiraba del objeto- Debieron haberse ido cuando el ecosistema de la isla empezó a decaer, dejando su hogar- eso la entristeció levemente.

Kurama logró quitarse el panel, que tiró de inmediato, asqueado de tener rastros de miel en la cabeza, y en su cuerpo esas ramas y hojas.

Se fijo en la mirada triste de Natsumi.

-¿Qué demonios te pasa?- le dijo, tomando su atención- No eres tú la que parece un maldito espantapájaros con esta porquería- se señaló, molesto.

Natsumi se fijó en su aspecto, y se rió por lo bajo, divertida.

-Serás una…- Kurama movió los dedos deseando ahorcarla ahí mismo. Al diablo los sentimientos, su orgullo primero.

-Kyu-chan, necesitas un baño- sonrió divertida Natsumi, sonrojándolo fuertemente.

-¡¿Qué dijimos de ese maldito apodo?!- gruñó Kurama, pero la zorrita roja empezó a caminar- ¡O-Oye! ¡¿Puedes caminar?!-

-¿Eh?- Natsumi se detuvo, extrañada.

-D-Digo… ¿Y-Ya estás mejor?- le preguntó Kurama, sonrojado, pero preocupado.

-Sí- le sonrió, sonrojándolo más- Una buena siesta fue lo último que me faltaba, y el hongo estaba delicioso- agregó, sorprendiéndolo- Vamos, volvamos al lago- empezó a caminar-

Eso hizo reaccionar a Kurama.

-¡E-Espera!- la siguió- Idiota, pueden pillarnos en ese lugar. Es demasiado visible- le señaló.

-No vamos al lago, vamos a la catarata- explicó, extrañándolo- Hay una cueva detrás de ella, y solo los Yokai lo sabemos-

-¡Serás idiota!- le gritó Kurama al oído- ¡Pudimos habernos escondido ahí en un principio!-

-¡Estaba desorientada!- se defendió Natsumi, inflando los cachetes- No me di cuenta que estábamos en esa catarata-

Kurama bufó, molesto, pero cerró la boca y tosió asqueado, porque un poco de miel se metió al hocico. Natsumi lo miró, y sonrió, divertida.

Cuando llegaron al lago lo tuvieron que rodear, y caminar con cuidado por las rocas, para del borde, que conectaban a la catarata. Kurama se fijó que los saltos de Natsumi eran un poco torpes. Aún estaba bastante lastimada, aunque intentaba aparentar que no.

Al final del camino de rocas, se encontraron detrás de la cascada que, para sorpresa de Kurama, tenía efectivamente una especie de cueva detrás, con un pequeño lago a causa del agua que caía frente a ella.

-En verdad había una…- murmuró sorprendido, entrando a la cueva junto a Natsumi.

-Siempre ese tono de sorpresa- Natsumi infló los cachetes, molesta- Está muy bien oculta, ¿verdad?-

-Sí, lamentablemente ahora nos empezamos a ocultar aquí-mencionó Kurama, haciendo que ella lo mirara molesta- Demonios…- se sentó en la superficie rocosa, y empezó a despegarse las ramas y hojas de sus brazos.

-¿Quieres ayuda?- preguntó Natsumi.

-Te quiero lejos de mí, Yokai- le dijo Kurama, sin mirarla, haciendo que ella inflara los cachetes, molesta.

Después de un rato, Kurama ya se había quitado la mayor parte de la basura de su cuerpo, mientras Natsumi estaba sentada a su lado, mirándolo fijamente, cabreándolo bastante.

-¿Puedo ayudarte?-

-No-

-¿Puedo ayudarte?-

-No-

-¿Puedo~ ayudarte~?-

-No-

-¿Puedo…?

-NO-

-¿Pue…?-

-¡QUE NO!-

-Vamos, si puedo- sonrió Natsumi, arrancando una hoja del brazo de Kurama, pero, lo que no se esperaba, era sacarla de tal forma que también le quito un trozo de pelo, dejando un circulo pelado entre su pelaje…

El aullido de dolor del zorro resonó en toda la cascada.

-¡¿QUÉ DEMONIOS TE DIJE?!- Kurama chocó nariz con ella, enfurecido.

-Pe-Pero…- sonrió nerviosa Natsumi, mientras el zorro soplaba adolorido la zona que mostraba su piel, que brillaba constantemente. Entonces, se sorprendió que la zona pelada fuera cubierta por un nuevo pelaje anaranjado- ¿Eh?-

-Parece que puedo manejar mejor mi chakra- murmuró Kurama- Ahora, tú- miró a Natsumi, quien silbó mirando para otro lado- No vuelvas a hacer eso-

-Bien~- sonrió, nerviosa.

Kurama frunció el ceño, y, sin más, se metió al agua, para quitarse lo que quedaba de miel en el pelaje.

Natsumi sonrió, y se recostó en el suelo, observando como Kurama aguantaba la respiración dentro del agua, mientras la miel abandonaba su pelaje.

La Yokai pensaba en la calidez que sintió del Kyubi. Él dijo que no era nada, pero, para ella, tal vez mentía… Era probable, porque ella sentía esa calidez hacia él.

Kurama emergió, ya limpio.

-Eso fue rápido. Ya estaba pensando en acompañarte- sonrió Natsumi, observándolo salirse del lago.

-Cierra la boca- gruñó Kurama, sacudiendo su pelaje, y, al terminar, este quedó totalmente esponjoso.

Natsumi parpadeo sorprendida, y se tiró al piso, riendo a carcajada limpia.

-¡Maldita, cierra la boca!- le exigió avergonzado Kurama, mientras su pelaje volvía a su estado normal.

-¡T-Te ves muy lindo, Kyu-chan!- sonrió Natsumi, abrazándose el estómago- ¡AY! ¡Ay, duele, duele!- intentó parar de reírse, sobándose el vendaje.

-¡¿Ves?! ¡Eres una tonta…!- bufó enojado Kurama, pero de repente sus orejas se levantaron de golpe, al igual que Natsumi, quien dejó de reírse de inmediato.

Se quedaron quietos, escuchando como un grupo humano aterrizaba frente al lago.

-¿Seguro que es por aquí, Ryusei-sama?- escucharon.

Natsumi se quedó helada.

-… Sí. Sentí una fuente de odio moverse a este lugar- escucharon la voz del pelirrojo, haciendo que Kurama frunciera el ceño, enfurecido- Veamos si estoy en lo correcto…-

-Ay, no- murmuró Natsumi, tomando su atención- Va a usar "Torakka yami"- se asustó.

-¿Qué es?- la miró Kurama.

-Un-Un jutsu rastreador que le permite sentir si hay alguien con sentimientos oscuros a su alrededor- murmuró Natsumi.

-Es como…- se sorprendió Kurama, dándose cuenta que era algo parecido a su poder.

-Ay, no- se dio cuenta la Yokai- Kyubi, te está detectando a ti. Si lo usa ahora, nos va a encontrar- lo miró, asustada.

-¿Q-Qué demonios quieres que haga?- se molestó Kurama, y empezaron a escuchar como terminaba la conversación tras la cascada. Se estaban quedando sin tiempo.

-Piensa en algo que te distraiga del odio que tienes- le pidió Natsumi, nerviosa.

"¿Q-Que piense algo así…?" se sorprendió Kurama.

¿Qué podía ser? Lo único que se le ocurría era la familia de Naruto. Los humanos con los que convivía y con los que, aunque no lo admitiera, vivía feliz.

"Piensa en ellos…" Kurama cerró los ojos "Piensa en Naruto, Hinata, Bolt, Himawari, Sarada…"

Pero, de golpe, recordó como Hinata había sido herida por los Jashinistas, Naruto peleando contra Ryusei, Sarada secuestrada por aquella secta, y Bolt y Himawari llorando por el ataque que sufrieron en su casa…

¡Maldición! ¡Estaba tan enfurecido con lo que le sucedía a ellos que su odio aumentaba!

-… Entonces no los han encontrado en las demás zonas- puntualizó Ryusei, regresándolo a la realidad- Bien…-

-Ay, no. Kurama- lo miró nerviosa Natsumi, haciendo que él la mirara a los ojos…

Algo que distrajera a su odio… Ya sabía la respuesta.

-Natsumi…- se le acercó, tomando su atención, y la sorprendió al tomarla de los hombros-… No te enojes...-

Ella lo miró extrañada, pero después abrió los ojos, totalmente sorprendida…


Afuera de la cascada, se encontraban Ryusei y un grupo de Jashinistas.

El pelirrojo, con su Idenmechigan activo, empezó a hacer sellos de mano.

-Torakka yami no jutsu- murmuró.

Una onda negra salió de su cuerpo, dispersándose por toda la zona, registrando cada roca, cada hierba, cada gota de agua, y cada ser vivo, en busca de alguna fuente de odio.

Hubo un momento de silencio.

-… No está por aquí- murmuró Ryusei, bajando los brazos- Debieron desplazarse. Búsquenlos- ordenó, y, junto con los miembros de la secta, desapareció de un salto…


En el interior de la cueva detrás de la cascada, aun reinaba el silencio.

Natsumi estaba quieta, sin salir de la sorpresa, mientras era sujetada por los hombros y besada por Kurama, que se separó lentamente de ella.

-… S-Se fueron…- Kurama miró la cascada, aunque sabía que no era capaz de mirar a través de ella, pero pudo escuchar como se fueron.

No podía creerlo, funcionó… Funcionó el distraer su odio en un gesto de afecto hacia la Yokai que amaba…

-… ¿Eh?- parpadeo Natsumi, tomando su atención-… ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh? ¿Eh?- empezó a sonrojarse fuertemente.

-Ah, n-no te enojes- suplicó Kurama, soltándola- Y-Yo te aseguró que…-

-¡KYAAAAAAAAAAAAAA!- resonó por fuera de la cascada, más un fuerte golpe y un aullido de dolor.

-¡No puedo creer que te atreviste nuevamente a meterte a mi espacio personal!- lloriqueo Natsumi, mientras Kurama intentaba sacar su cabeza enterrada a la pared rocosa.

-E-Escúchame…- Kurama salió, adolorido.

-¡Nooooooooooooo!- Natsumi retrocedió más, dejándolo en blanco- ¡Pervertido! ¡Pervertido! ¡Sabía que eran los hombres los que siempre se aprovechan y piensan mal! ¡¿También lees el libro del Hokage?! ¡Eres un pervertidooooooooo!-

-¡Que me escuches!- se enojó Kurama, sonrojado- ¡Fue la única maldita forma que se me ocurrió para librarnos del jutsu!-explicó, enfadado.

Eso detuvo el lloriqueo de Natsumi, que lo miró curiosa.

-¿Cómo?- preguntó, dejándolo quieto.

-¿C-Cómo qué?- murmuró, sonrojado.

-¿Cómo besarme… distraería tu odio?- pidió saber Natsumi.

Kurama abrió los ojos, sonrojándose más.

-… P-Pues…- miró para otro lado, nervioso, pero se dio cuenta que Natsumi se le acercó, mirándolo seria.

-Dime- pidió saber la Yokai.

No tenía de otra, tenía que decírselo…

-… P-Porque…- la miró, sonrojado-… Porque el odio puede convertirse en amor-

-… ¿El odio en amor…?- Natsumi frunció levemente el ceño, pero abrió los ojos, completamente sorprendida, entendiendo lo que quería decir el Kyubi, que estaba sumamente sonrojado y molesto-… ¿Kurama?- dio un paso hacia él, pero él miró para otro lado, sorprendiéndola.

-… No quiero tu consuelo- le aseguró Kurama, serio-… Tampoco tu piedad… Si quieres, puedes burlarte de mi todo lo que quieras…- la miró, pero se quedó quieto cuando ella lo besó.

Natsumi se separó del zorro, mirándolo seria.

-¿Cómo podría burlarme de ti?- le preguntó-… Yo también siento esa calidez hacia ti- confesó, sonrojada.

Kurama se quedó sin palabras…

-… ¿Me estás tomando el pelo…?-preguntó, dudoso.

-¡Claro que no!- se ofendió Natsumi, inflando los cachetes- ¡Mira que primero me robas mi primer beso, me confieso, y más encima te burlas! ¡Eres lo…!- pero se quedó callada porque Kurama la miró divertido-… ¿Qué…?-

-Solo pensaba que al final caíste a mis pies- explicó sonriendo, sonrojándola- Así que… ¿Qué te atrajo de mí?- pidió saber, divirtiéndose porque el rojo en la Yokai aumentó- Aunque sé que tengo muchos atributos buenos, me gustaría saber cuáles fueron los que te atrajeron-

Al escucharlo, Natsumi lo quedó mirando, fastidiada, y miró para otro lado, ofendida, descolocándolo.

-Tal vez si es pena…- murmuró ella, dejándolo en blanco.

-¡No intentes engañarme, Yokai!- le gruñó Kurama, indignado. Ella sonrió, divertida, sonrojándolo.

-No sé qué fue lo que vi en ti, pero me agrada mucho- sonrió, sorprendiéndolo- Tal vez me gusta que, de alguna forma, seas comprensible conmigo… Aunque tienes un vocabulario que deja mucho que desear, eres irrespetuoso, gruñón, roncón, enojón, salvaje, y apestoso-

Kurama se sorprendió, y no pudo evitar sonreír levemente.

-¿Y bien?- lo miró Natsumi, moviendo su colita- ¿Y que viste de mí?- pidió saber, curiosa, sonrojándolo de inmediato.

-P-P-P-Pues…- el zorro miró para otro lado- Tsch, ¿por qué debería decírtelo?- sentenció, descolocándola.

-¡¿Eh?!-lo miró, indignada- ¡Cruel! ¡Cruel! ¡Cruel!- empezó a pegarle infantilmente, divirtiéndolo- ¡Eres lo peor que hay!-

-Lo sé- sonrió Kurama, deteniendo sus patitas- Y tú te enamoraste de lo peor- eso la sonrojó.

Kurama sonrió, la soltó, y la observó, sonrojándola.

-¿Q-Qué?- preguntó Natsumi, nerviosa.

El Kyubi no respondió, solo la miraba, analizando sus sentimientos.

Naruto tenía razón. Él, como Biju, también tenía la posibilidad de amar…

-¿Kurama?- murmuró Natsumi, tomando su atención-… ¿Q-Qué vamos a hacer?- le preguntó, extrañándolo-… ¿S-Seguiremos siendo amigos…?- lo miró, algo preocupada y nerviosa.

Kurama frunció el ceño… Natsumi quería saber si la relación de ambos iba a cambiar, o seguirían como siempre…

¿Qué podía responderle…?

-… Soy inmortal- murmuró Kurama, tomando su atención-… Y ustedes los Yokai son longevos… ¿Acaso te gustaría estar en una relación donde tu pareja te vería morir?

Eso sorprendió a Natsumi.

-… Yo… Yo moriría de todas formas- le dijo seria, sorprendiéndolo- Tal vez no viva siempre a tu lado, pero…- lo tomó de la mano, bajando la mirada-… Quiero permanecer en tu mente, en tus recuerdos, en tu corazón…- lo miró-… Yo realmente moriría si me olvidaras-

Eso lo dejó callado. Apretó su puño, nervioso.

-… Tal vez mi vida sea algo peligrosa… Siempre habrá algún imbécil que quiera mi poder- murmuró, sin dejar de mirarla.

-Bueno, actualmente mi vida depende de un hilo- le hizo notar Natsumi, sin evitar sonreír- Así que es tan peligrosa como la…- pero no pudo continuar, porque Kurama la había besado.

Natsumi cerró los ojos, y correspondió al gesto del Kyubi, quien la abrazó, atrayéndola a él.

No había duda alguna… Natsumi sabía los riesgos que venían al enamorarse de él, y los aceptaba, como él aceptaba sus sentimientos hacia ella…

Al diablo lo de ser un Biju. Él era un ser vivo que tenía derecho a amar, y acababa de encontrar a la Yokai que lograba cambiar su odio en amor, como Naruto encontró a la mujer que cambiaba su soledad en alegría…

Estúpido rubio y su costumbre de meterse en donde no le importa…

Ambos zorros separaron sus labios lentamente, y acercaron sus frentes, sin separarse.

-… Tus ojos- murmuró Natsumi, tomando su atención-… Sí… Creo que lo que más me gusta de ti son tus ojos- le confesó- Son brillantes, algo fugaces, un poco salvajes, pero me demuestran que dificultades has vivido, y las sobrellevas- le sonrió- Me gustan mucho-

Kurama se sonrojó, pero después sonrió de lado, recordando que eso le había dicho la zorrita el día que se conocieron… aunque más que seguro no se acordaba.

-¿Y qué te gusta de mí?- preguntó Natsumi, moviendo su colita, sonrojándolo.

-Tsch- Kurama miró para otro, sin planear admitir que le gustaba su aroma.

Natsumi infló los cachetes, ofendida, pero sonrió, y se acurrucó en el pecho de Kurama, quien se sentó y le acarició el lomo, para que estuviera más cómoda.

-Te dejo esto en claro-murmuró el Kyubi, tomando su atención- No soy un tipo sentimentalista, así que no esperes mucho romance y esas porquerías de mi parte, ni tampoco frases bonitas o estupideces como esas-

-Lo sé- ella infló los cachetes, haciendo una mueca divertida- No me enamoré de ti por tu romanticismo- aseguró, causándole una sonrisa burlona.

Él le sonrió, y le acarició el lomo, percatándose del vendaje que tenía puesto. Frunció el ceño, molesto.

-Natsumi- la miró, tomando su atención-… No le permitiré a ese imbécil de Ryusei tocarte de nuevo- le prometió, sorprendiéndola- No volverá a causarte daño en mi presencia- la miró a los ojos- No eres esclava de nadie, y menos de un engendro como ese-

Natsumi sonrió, agradecida, y se sorprendió cuando Kurama tomó su pata derecha, mirando su cicatriz.

-… Te la hizo ese imbécil, ¿verdad?-la miró, serio.

-… Ya no importa…- Natsumi bajó su patita, mirando para otro lado, pero Kurama la obligó a mirarlo.

-A mi si- le aseguró, serio, sonrojándola. Kurama sonrió, y le acarició la mejilla- Tranquila, sé que no quieres recordarlo- le aseguró- Lo sé…-

Ella sonrió, y bostezó, cansada, recostándose. El zorro de nueve colas sonrió, y se recostó a su lado, cubriéndola con sus colas, sonrojándola.

-Oye, Kyu-chan, dijiste que no eres un sentimentalista, pero resultas ser un caballero- le hizo notar Natsumi, divertida.

-Ya hablamos de ese estúpido apodo- la miró molesto Kurama- Llámame Kyubi o Kurama-ordenó.

-Vamos~- lo miró divertida Natsumi, pero se calló cuando Kurama volvió a besarla.

-Bien, creo saber ahora cómo mantenerte callada- sonrió divertido Kurama, acomodando su mentón en el cuello de Natsumi, quien infló los cachetes, ofendida.

-… Gruñón…- murmuró Natsumi, cerrando los ojos para dormir.

-… Llorona- sonrió Kurama, entrecerrando los ojos.

La Yokai sonrió levemente, y se quedó dormida.

Kurama suspiró, sin poder creer la decisión que tomó al aceptar y corresponder los sentimientos de Natsumi.

No hizo nada malo con eso… ¿verdad?

Miró de reojo a la zorrita roja dormir, con una expresión de alegría que le demostró que no, no se equivocaba.

Observó el entorno, pero no había señal de que algún Jashinista se acercara o estuviera en esa área… Debía tener más cuidado de ahora en adelante.

No iba a perder a Natsumi.

Apoyó su mejilla en el pelaje rojo de la Yokai, y entrecerró los ojos, aun desconfiado de la quietud de la cueva, a excepción del ruido de la cascada por el agua al caer. Sin poder aguantar más el sueño, terminó por cerrar los ojos, y quedarse dormido junto a la Yokai que amaba…


Naruto, que dormía en el pequeño campamento que hicieron, mientras Kakashi hacía de guardia y los demás dormían, frunció el ceño, y abrió los ojos, extrañado.

-¿Eh?- el peliblanco se volteo para ver al rubio sentarse, extrañado- Naruto, aun no es tu turno para el cambio- le sonrió.

-… No es eso…- murmuró Naruto, colocando su mano en su estómago-… ¿Esto es…?- se sorprendió.

-¿Pasa algo?- Kakashi se le acercó, y se extrañó de que su pupilo sonriera, sumamente contento- ¿Naruto?-

-No pasa nada, Kakashi-sensei- aseguró Naruto, sonriendo de oreja a oreja- Es solo que me alegra sentir a ese viejo zorro contento-dattebayo-

El peliblanco lo miró, extrañado.

Naruto sonrió, sumamente alegre de poder sentir como Kurama admitió sus emociones, y, en ese momento, podía sentirlo en paz…


Al día siguiente…

-Tengo hambre-

-Lo sé-

-Tengo hambre~-

-Ya lo sé…-

-Hambre~-

-…-

-Hambre~-

-¡YA!-

Kurama y Natsumi habían estado caminando todo el día por el bosque, uno alerta por los Jashinitas, y la otra alerta a los ruidos de su estómago.

-¡No es necesario que me lo recuerdes cada maldito segundo!- aseguró Kurama, fastidiado, sin dejar de caminar.

-Bien, me quedaré callada- murmuró Natsumi, molesta, pero su estómago hizo ruidos, cabreando a Kurama-… Esta vez no fui yo-

-Ya lo sé- se detuvo Kurama, sin querer admitir que estaba preocupado, ya que la Yokai solo había comido un hongo que él había encontrado por suerte el día anterior, y nada más.

-Oye~ ¿No tienes esa cosa que quería darle Mirai-chan a los niños?- preguntó Natsumi, poniendo una mueca cómica.

-¿La cosa…? ¿Hablas de las píldoras de soldado?- meditó Kurama, buscando en su cinturón- Mm… No creo…-

-¿No sabes lo que traes?- lo quedó mirando Natsumi.

-¡Es la mujer de Naruto quien siempre prepara este condenado cinturón para las misiones!- explicó Kurama, molesto- ¡¿Para qué rayos yo voy a andar husmeando…?!- pero se quedó callado.

-¿Qué pasa?- se extrañó Natsumi.

Kurama no dijo nada, solo se sentó, y sacó lentamente una bolsita de galletas del cinturón, con una nota en ella.

-¡Woa~!- se sorprendió Natsumi, pero se calló por la expresión de sorpresa del Kyubi- ¿Kurama?-

-… Esto es…- el zorro tomó la nota para leerla…

"Kurama-san, sé que no suele revisar el cinturón, porque lo encuentra innecesario, pero aun así lo ocupa ya que se lo pido, así que no estoy segura si leerá esto durante de la misión. Estas son galletas que puse en su cinturón, en compensación del dulce con licor que probó anteriormente. Espero le gusten, y perdón por no decirle personalmente, pero, como veo que está sufriendo por la resaca, considero más apropiado entregárselas de esta forma, y así Bolt o Himawari no lo obligaran a dárselas."

"Cuídese en su misión, Kurama-san, y le encomiendo a mi familia."

Era la letra de Hinata… No había duda alguna…

Kurama sonrió levemente, extrañando más a Natsumi.

"Mujer idiota… No era necesario que hicieras esto…" sonrió Kurama, agradecido con Hinata por su preocupación.

-… ¿Kurama?- lo miró Natsumi, algo preocupada.

-Ten- el zorro le lanzó la bolsita de galletas, extrañándola más- Son galletas de calidad, así que no te quejes- aseguró, guardando la nota en su cinturón, y continuando camino.

-¿Eh? ¿Eh?- parpadeo extrañada Natsumi- ¡No entendí!- lo siguió, confundida- Explícate, Kurama-

-Tsch. Si sigues así te haré silenciar- Kurama la miró de reojo, sonrojándola fuertemente, causándole una sonrisa divertida- Así está mejor-

Natsumi miró la bolsita, y probó una galleta.

-¡Deliciosa~!- sonrió, contenta.

Kurama la miró y sonrió de lado.

El resto del día estuvieron caminando sin problemas por el bosque. Al parecer, como Ryusei no detectó la oscuridad de Kurama en esa zona, los Jashinistas los estaban buscando en otro lugar, por lo que no había vigilancia en esa ruta.

Durante el día, y, al estar solos, Kurama y Natsumi hablaron de cada uno.

Kurama le contó sobre Konoha, y como llevaba la vida con los Uzumaki, causándole unas risas, para su fastidio. También le comentó sobre sus hermanos, entusiasmándola, y haciendo que ella deseara conocer especialmente a sus hermanas, fastidiándolo más.

El hablar de los demás Biju le hizo notar a Kurama que, cuando sus hermanos mayores descubrieran sobre su relación con la Yokai, la iba a sufrir, y mucho, especialmente por cierto mono de cuatro colas y un mapache de una que iban a disfrutar mucho en molestarlo y restregárselo en la cara…

Por su parte, Natsumi le contó que existían 12 tribus de Yokai, cuatro de animales terrestres, cuatro de marinos, y cuatro aéreos.

Los terrestres eran los zorros, lobos, conejos y caballos, siento estos últimos la tribu más respetada por su sabiduría, aunque los zorros no se quedaban atrás.

Los marinos eran los tiburones, cangrejos, pulpos y tortugas, los últimos los Yokai que solían vivir mucho más que el resto.

Los aéreos eran los más jactanciosos (según la Yokai zorro), porque se creían los mejores al tener la capacidad de volar. Ellos eran las águilas, los murciélagos, los escarabajos y los cuervos.

Según la Yokai, cada tribu tenía su propio poder, y un Líder que tendría el mayor poder, y era su trabajo proteger al resto del clan, al igual que sus secretos.

-¿Todos los líderes tienen el mismo poder?- le preguntó Kurama, mientras ya atardecía, sin darse cuenta en el tiempo que duraba la conversación.

-Bueno, no todos. Nuestro líder puede invocar las almas de nuestros ancestros para socorrerlo, pero creo que el líder de la tribu de los tiburones puede controlar a todo ser marino que este cerca suyo- medito Natsumi- Esos no me caen bien, siempre creyéndose los mejores del mar- infló los cachetes- Deberían aprender de los cangrejos. Hacen buenos cortes de cabello- le comentó, fastidiándolo.

-Supongo que no te diste cuenta, por lo que te lo recuerdo- le dijo Kurama, tomando su atención- Tú eres la líder de tu clan-

Natsumi movió sus orejas, y sonrió, nerviosa.

-Ay…- sonrió avergonzada, haciendo que su pareja sonriera divertido- Se me olvida-

-¿Cómo se te puede olvidar?- la quedó mirando Kurama.

-Es que, para ser el líder de una tribu, hay dos opciones- le dijo seria Natsumi- Que el líder actual te conceda su título o que, al morir el líder, los poderes se transmitan a su primogénito-recordó tristemente.

Kurama la miró serio. Cierto, el padre de la zorrita fue el líder de su tribu.

-Tsch- le acarició la cabeza con una de sus colas, sonrojándola- Ya lo sé, ya lo sé- le dijo, dándole a entender que entendía sus sentimientos.

Natsumi sonrió, agradecida.

Cuando anocheció, buscaron un árbol que pudiera ocultarlos y permitirles un buen panorama. Encontraron uno bastante grande, y, para alegría de Natsumi, tenía un enorme hueco, lo que les permitía dormir dentro de él.

-Que bien~- la zorrita se acomodó contenta en el interior del árbol, mientras Kurama la miraba con una gota en la cabeza- Bajo techo~-

-¿En dónde vives en esta isla?- le preguntó, recostándose a su lado.

-En mi casa-

-¿Tienes una?-

-¡Claro!- se ofendió Natsumi, causándole una risa por lo bajo- Todos los Yokai tenemos una-

-¿Dónde?-

-En Uzushiogakure-le dijo Natsumi, como si fuera lo más obvio, ganándose un tirón de mejillas- Lo shento-

-Así que tienes una casa, ¿eh?- Kurama apoyó su mentón en su mano, mientras ella se sobaba las mejillas.

-Claro, no iba a vivir con mi padre otros 70 años más. Hace 30 años me hice independiente- sonrió Natsumi con orgullo, ganándose una gota en la cabeza de su pareja- ¿Tú no tienes casa propia?-

-¿Para qué rayos?- la quedó mirando Kurama- Si vivo, o en el interior de Naruto, o en la casa de ese inútil-

-Mm…- Natsumi lo miró, algo sonrojada, extrañándolo- ¿Te gustaría tener casa propia?-

Kurama alzó las cejas, entendiendo lo que ella quería decirle.

-Escucha, Yokai- la miró serio- Yo soy de Konoha- señaló su banda- Y vivo en Konoha-

-… Entonces… ¿Regresarás a Konoha después de esta misión?- se entristeció Natsumi.

-Sí- Kurama tomó su pata, sonrojándola- Pero no regresaré solo-

-¿Eh?- se sonrojó fuertemente la Yokai - P-Pero… S-Soy la líder de la tribu… Te-Tendría que quedarme…-

-O escoger a otro para el cargo- sonrió Kurama, dejándola callada- Vamos, Natsumi. Puedo ver en tus ojos que amas tu hogar, pero te atrae más vivir en otro lugar, donde podrías tener aventuras. Eres ese tipo de mujer- aseguró, sonrojándola más de lo que estaba la zorrita.

-… ¿Quieres que me vuelva parte de Konoha?- sonrió nerviosa Natsumi.

-Bueno, ya eres parte de mi- aseguró Kurama, sonrojándola por completo.

-… ¿S-Seguro que no eres un sentimentalista?- preguntó Natsumi, echando vapor de las orejas- Pareces casanova-

-¡Oye!- se ofendió Kurama, con un leve rubor, causándole una risa nerviosa. Él la miró un rato, y sonrió- Di lo que quieras-

-Siempre lo hago…- sonrió Natsumi, y se calló cuando Kurama la besó.

-Y yo siempre te lo impido- sonrió el Kyubi, haciendo que ella inflara los cachetes- ¿Estás cansada?-

-Nop- sonrió Natsumi- Cuando me aburría de las lecciones de mi abuelo, solía recorrer la isla… Je, ¿Quién diría que ahora la recorro de esta forma?- sonrió tristemente.

-¿Sabes? Estoy empezando a pensar que mi pareja es una tristona de primera- le mencionó Kurama, fastidiado.

-¡Cruel bola de pelos con garrapatas integrada!- le reclamó Natsumi, hasta darse cuenta de lo que dijo el zorro- ¿T-Tu pareja…?- se sonrojó, ya que era la primera vez que la llamaba así.

-Sí…- sonrió Kurama- Eres mi pareja. La pareja del poderoso Kyubi. Je, deberías ver que tienes un gran honor-

-Ya… Pues tú tendrías que ver que tienes suerte. Tu pareja es la líder de los Yokai zorro- le hizo notar Natsumi, divertida.

-Mm… No suena del todo mal- murmuró Kurama, aburrido.

-¡Eres horrible!- pataleo Natsumi, causándole una sonrisa divertida- Cambiando de tema, ¿sabes algo de Naruto?-

-Sí- Kurama se sacó cerumen de la oreja- No han tenido imprevisto en el viaje. Parece que los Jashinistas nos buscan en otra zona- sopló la mugre.

-… Tal vez logremos encontrarnos con los demás sin problemas- sonrió Natsumi.

-Sí, y cuando lo hagamos, no les digamos de lo nuestro- pidió Kurama, extrañándola.

-Oh~ ¿Te da vergüenza~?- lo miró divertida Natsumi, cabreándolo.

-¡C-Claro que no!- aseguró sonrojado Kurama, levantándose- ¡Es que Naruto y sus mocosos andan con la idea fija de buscarme esposa, y si se enteran que estoy contigo van a estar hablando de estupideces como bodas! ¡Además que Sarada me va a matar!-

-¿Boda…?- se sonrojó Natsumi- Vamos, Kyu-chan~- puso sus patitas en sus mejillas, imaginándose cosas- Pidiéndome matrimonio con tan solo un día de pareja, no soy tan fácil- aseguró, dejándolo en blanco- Pero si me prometes una bonita luna de miel me lo pensaré-

-… A veces me da miedo tu estupidez- aseguró Kurama, descolocándola.

-¡Cruel!- lloriqueo Natsumi- ¡No planeo decirte un "Sí" en el altar si sigues así!-

-Tsch… Como si Sarada lo permitiera- murmuró Kurama, con una gota en la cabeza.

-¿Por qué Sarada-chan no lo haría?- se extrañó Natsumi.

-Bueno… No lo entiendo bien, pero creo que esta celosa de ti, aunque se descarga conmigo- admitió Kurama, sentándose y rascándose la oreja.

-¿Celosa?-Natsumi se sentó, extrañada.

-Sí… Es que, cuando la conocí, ella solía estar sola- admitió Kurama, mirándola serio- Ella sufría burlas y malos tratos por unos tipos mayores a ella, porque es Uchiha. Bueno, te imaginaras que me encargue de esos malditos, aunque una vez se atrevieron a ir muy lejos… En fin, cuando los colgué después de ese incidente, han dejado tranquila a Sarada-suspiró.

-… Ya veo… Gracias a ti, Sarada-chan lleva una mejor vida- sonrió Natsumi, contenta-… Debes de ser alguien muy especial para que no quiera que la alejen de ella… Supongo que es lo mismo para Bolt y Himawari-chan- lo miró alegre- Es por ellos que no quieres dejar Konoha, ¿verdad?-

Kurama se sorprendió, e inconscientemente puso su mano en su banda negra…

-… Sin darme cuenta… Me volví parte de la aldea que alguna vez odie… No creo poder separarme de ella tan fácilmente- admitió Kurama.

Natsumi sonrió, y abrazó a Kurama, quien se sonrojó, para después sonreír y abrazarla.

-Está bien. Por ahora te guardaré el secreto- sonrió Natsumi, a lo que él bufó, fastidiado.

-Tsch. Mejor dime como están tus heridas- pidió saber Kurama, queriendo cambiar de tema.

-Pues…- Natsumi se separó y empezó a dar unos saltitos en puntillas, descolocando a su pareja- ¡Creo que el ungüento funcionó~!-sonrió, contenta.

-… ¿Segura?- Kurama puso su mano en el lomo de la Yokai- ¿Te duele?-

-Nop~- sonrió la zorrita roja.

Kurama frunció el ceño, y le desató el vendaje, haciendo que este cayera al suelo.

-No veo herida…- murmuró Kurama, acariciando el pelaje Natsumi, pero se detuvo al darse cuenta que ella se sonrojó un poco- Perdona…- se separó de ella. Tal vez la incomodó un poco.

-E-Está bien- Natsumi con sus garritas se deshizo de las vendas de sus patas, brazo y hombros- ¡Mucho mejor~!- sacudió su pelaje, contenta- ¡Gracias, Kyu-chan~!- en respuesta, recibió un tirón de mejillas.

-En fin- Kurama la soltó, fastidiado- ¿Podemos dormirnos de una maldita vez?-

-Cierto, no has dormido tus ocho horas de sueño de belleza- sonrió divertida Natsumi.

-¿Esas cosas las dices a propósito, o florecen tus estupideces?- la miró fastidiado Kurama, ganándose una inflación de cachetes de ella- Como sea…- bostezó, recostándose en el piso.

Natsumi lo miró sonrojada, pero después sonrió, y se recostó a su lado, pero, antes de ponerse a dormir, le besó la mejilla, haciendo que sus orejas se levantaran de la sorpresa.

-Buenas noches- se acurrucó a su lado, durmiéndose.

-T-Tsch- Kurama cerró los ojos, cubriéndola con sus colas.

"Duerme bien, Natsumi…"


Al día siguiente…

-… Es aquí…- Kurama y Natsumi, después de caminar unas horas, llegaron a unas ruinas- ¿Verdad?-

-Sí…- Natsumi asintió y se acercó a una de las paredes intactas, leyendo sus inscripciones.

[Naruto, ya llegamos, ¿y ustedes?] Kurama cerró los ojos.

[Va-Vamos en camino-dattebayo]bostezó el rubio, fastidiando al Biju.

-Tsch. Ese mocoso…- suspiró fastidiado Kurama, y se percató que Natsumi seguía leyendo las runas- Yokai, ¿Qué sucede?- se le acercó.

-¿Eh? No, nada…- sonrió Natsumi- Es solo que antes del ataque de los jashinistas se podía leer mejor estos escombros, pero no tienen piedad con nada-

-…- Kurama la miró de reojo- ¿Qué dicen?-

-Solo hablan de como Jashin dio vida a nuestros antepasados, para ayudarlo a mantener la paz en la Tierra, a pesar de las constantes guerras y conflictos que se ejercían en su superficie. Las cosas cambiaron cuando Kaguya llegó y, comiendo el fruto prohibido, detuvo las guerras y… Bueno, todo está hecho un desastre- admitió, mirando a su pareja- Pero supongo que el resto de las escrituras deberían hablar del matrimonio de ambos y sus hijos-

-Sí… Sus hijos…- Kurama miró para otro lado, recordando a su padre, aun dolido con la verdad que escuchó sobre sus poderes.

Natsumi lo miró preocupada, y se apoyó en su hombro, tomando su atención.

-Te prefiero gruñón y malhablado que sentimentalista- le mencionó la Yokai- Eres ese tipo de hombre-

Kurama bufó, sin evitar sonreír.

-Soy tu tipo de hombre- le aseguró, sonrojándola.

-Y tú, una traidora que debería arder en el infierno-

Las orejas de ambos zorros se levantaron de golpe, y se voltearon de inmediato, para ver parado en una de las paredes a Ryusei, que los miraba tras su máscara.

Al verlo, Natsumi palideció y retrocedió, a lo que Kurama se puso frente a ella, gruñéndole enfurecido al Uzumaki, que aterrizó en el suelo.

-R-Ryusei…- murmuró Natsumi, nerviosa.

-Caer tan bajo por un Biju, una simple masa de chakra que nació solo como herramienta. Me decepcionas bastante, Natsumi- aseguró Ryusei, sacudiendo su guadaña- Pero me aseguraré de que tus pecados sean borrados. Jashin tal vez te perdone si enmiendas tu camino-la señaló con su arma, asustándola.

-Desgraciado… No la trates como si dependiera de ti-gruñó enfurecido Kurama.

-Ella depende de mí- aseguró Ryusei, frunciendo el ceño- No de un ser que nació de una aberración-

Kurama frunció el ceño… Algo no le gustaba en la actitud del pelirrojo… Algo, algo era diferente a su forma de actuar con la dos días antes, y cuando estuvo en Konoha.

Ya no hablaba como si lo supiera todo, sino como si estuviera… ¿enfurecido…?

El Kyubi miró de reojo a Natsumi, y después al humano, asegurándose de no mirarlo a los ojos.

Comprendió todo, y empezó a reírse tenebrosamente, tomando la atención de los presentes.

-¿K-Kurama?- se preocupó Natsumi.

-¿Con qué eso es?- sonrió divertido Kurama- Humano tenías que ser- miró a Ryusei, quien frunció el ceño- Hablas Jashin esto, Jashin lo otro, de sacrificios, de lo bueno y lo malo, pero, a la hora de la verdad, muestras una faceta que tienen todos los de tu especie, y muchas veces no la pueden controlar- aseguró, y su sonrisa se borró para ver enfurecido al pelirrojo-… A ti te gusta Natsumi-

Ryusei se quedó quieto.

-¿…Eh?... ¡¿EH?!- Natsumi miró atónita a su pareja, que miraba serio al humano- ¡¿Qué dices que dijiste?!-

-¿No te has dado cuenta?- Kurama frunció el ceño-Fuiste la única Yokai que sobrevivió a la llegada de los Jashinistas, y el líder de esta estúpida secta, sabiendo donde te escondías, y lo que le hacías a los novatos de su grupo, nunca mandó o nunca fue él mismo a buscarte, porque no quería hacerlo si no tenía la necesidad. Pero él sabía que te necesitaba, porque, tal vez sin querer, al matar a tu padre, no pensó que te volverías la líder de tu tribu, volviéndote una obligación en sus planes- la miró de reojo, sin sorprenderse en la expresión de la zorrita- Por eso, en vez de capturarme junto a los mocosos en su ataque a Konoha, hizo todo un show para que se descubrieran sus planes falsos, junto con la ruta segura a Uzushiogakure, obligándonos a tomarte a ti como guía, y traerte de regreso a la isla, porque él no se atrevía- miró enojado a Ryusei, que temblaba, enfurecido.

-… ¿Ryusei…?- murmuró Natsumi, sorprendida.

-Natsumi, ¿desde cuándo lo conoces?- Kurama la miró de reojo.

-Lo conocí cuando él tenía ocho años. Vivió un tiempo aquí con Kushina-chan- murmuró su pareja, aun sin digerir del todo lo que escuchó.

-Ya veo… Tu primer y único amor…- Kurama miró divertido a Ryusei, que apretaba su puño, furioso- Pues eres un maldito engendro. Eres de los que aman lastimando a tu supuesto ser amado. ¡Me das nauseas! ¡No sabes todo el dolor y sufrimiento que le has causado a Natsumi, y aun así tienes el descaro de llamarla traidora por sentir algo por mí, un Biju! ¡El único que está traicionando a los Uzumaki y a los Yokai eres tú, Uzumaki Ryusei!- le rugió, enfurecido.

-¡CIERRA LA BOCA, KYUBI!- lo miró enfurecido Ryusei, activando su Idenmechigan.

Kurama no logró reaccionar a tiempo, antes de que se diera cuenta, sus ojos rojos habían visto los ámbar de Ryusei…

El contacto visual entre ambos, hizo que los ojos de Kurama perdieran su pupila y se volvieran de un color entre rojo y amarillo.

-¡Kurama!- se asustó Natsumi, dándose cuenta de lo que sucedió en tres segundos.

El Kyubi empezó a jadear, sin ser capaz de moverse y de no ver los ojos del pelirrojo, que empezó a acercarse a él.

"Ma… Maldición…" jadeo Kurama, sin saber por qué aún era capaz de pensar… "Maldición…"

-¡Despierta…!- Natsumi lo iba a empujar, pero una cadena la azotó con tanta fuerza que la tiró contra una ruina, lastimándola.

Kurama se quedó rígido, y, con todas sus fuerzas, intentó observar a su pareja, pero no podía desviar su mirada de los ojos ámbar de Ryusei, que se detuvo.

"Na-Natsumi…" hizo su mayor esfuerzo para desviar sus ojos para asegurarse que ella estaba a salvo, pero no era capaz...

-Me hablaste como si de un humano vulgar me tratase, y ese ha sido tu gran error, Kyubi. Soy un ser superior y merezco el respeto de criaturas inferiores a mí- aseguró fríamente el pelirrojo, mientras su cadena se sacudía a su alrededor- Y te referiste a Natsumi como si fuera lo más importante para ti…- frunció el ceño, y su cadena golpeo con fuerza a la zorrita, quien gritó de dolor-… Veamos si ella te importa tanto…-

Kurama sintió que le acortaban la respiración al poder ver como la cadena de Ryusei se levantaba, y se sacudía violentamente, escuchando después un golpe y el grito de dolor de Natsumi…

La estaba azotando, y él sin ser capaz de detenerlo.

"Pa-para…" Kurama sintió su respiración agitada, empezando a escuchar los golpes y quejidos de la Yokai "Para… Detente maldito… Déjala…" no era capaz de desviar su mirada de Ryusei, que lo miraba enfurecido y cruelmente, ignorando a la zorrita que lastimaba sin piedad.

"Maldito… Detente… Detente…" suplicó Kurama, sintiendo como su cuerpo temblaba al escuchar como aumentaban los golpes de la cadena, y los gritos de Natsumi "Ayúdame, Naruto…"


Naruto se detuvo de golpe.

El grupo de humanos había estado caminando sin problemas, ya cerca de las ruinas.

-¡¿Qué pasa, papá?!- preguntó molesto Bolt, con un vendado canoso-chan en su cabeza. El pequeño estaba corriendo, entusiasmado de que iba a reencontrarse con Kurama-chan, sin demostrar que estuvo el día anterior agotado por su chakra, sin saberlo.

-¿Paso algo?- preguntó Sasuke, siendo ayudado a caminar por Sakura.

-¿Naruto-san?- lo miró extrañada Sarada, con Cuervo-chan vendado en sus brazos.

-¿Naruto?- Kakashi frunció el ceño.

-… Voy a adelantarme…- murmuró Naruto, y, antes de que lo detuvieran, el rubio ya había desaparecido de un salto.

-¡Naruto!- se sorprendió Sakura.

-¡Papá! ¡¿A dónde vas-dattebasa?!- pataleo Bolt, molesto.

Himawari, con Pájaro-chan en su cabeza, y con Sapo-chan en brazos, lo abrazó más, preocupada.

"Cuernitos-san… ¿Qué está pasando…?"

"… Una desgracia…"


Gritos de dolor…

Eso era lo que resonaba en esas antiguas ruinas, donde el líder de los Jashinistas, con su cadena, golpeaba sin piedad a Natsumi, quien intentaba levantarse para interrumpir el Dojutsu que tenía prisionero a Kurama, pero, cada vez que se paraba, la cadena la golpeaba, tirándola al piso, o contra una pared.

-Deberías alegrarte, Natsumi- le aseguró Ryusei- La penitencia es un modo por el cual muchas ovejas perdidas han regresado al lado de su dueño, siendo perdonados sus pecados. Eso estoy haciendo por ti- levantó sus brazos- Limpio tus pecados por cada intento inútil de salvar a este Biju lleno de oscuridad- aseguró, sin perder contacto visual con Kurama, disfrutando y saboreando el horror que reflejaban esos ojos por cada golpe y gemido de dolor que escuchaba, que no era capaz de detener, y ni siquiera de ver, siendo una tortura para él.

-… El… El único que está lleno de oscuridad aquí…- jadeo Natsumi, levantándose, sin importarle los moretones en su pelaje sucio- Eres tu… Ya no eres ese pequeño niño que tanto apreciaba, con el que viajaba por la isla, enseñándote sobre nuestra historia…-

Ryusei bajo sus brazos, sin decir nada…

-… Ryusei… Yo amo a Kurama… Y me avergüenzo de haber sido la Yokai que te enseñó a usar el Kongo Fusa y el uso de sellos en los objetos- aseguró Natsumi, decidida.

El pelirrojo se quedó rígido, abriendo sus ojos, sorprendido. El Kyubi también se sorprendió.

-N-No importa lo que vivimos en el pasado, Ryusei… Todo lo que has hecho no tiene perdón…- aseguró la Yokai, cerrando los ojos, sintiendo como la cadena empezaba a elevarse, para darle el golpe final-… No tienes el mío… ¡Henge!- hizo una pose de manos, pero, en vez de transformarse en humana, una estatua apareció encima de Kurama, aplastándolo, creando una explosión, sorprendiendo a Ryusei.

-¡¿Q-Qué…?!- se sorprendió el pelirrojo, mientras Natsumi caía cansada al piso.

-… Nunca soy buena… para distinguir los sellos de mano…- sonrió la Yokai, cansada.

Ryusei la miró, y, al escuchar un rugido enfurecido, miró al frente, solo para ver como un furioso Kyubi se le abalanzaba, mordiéndole con fuerza el hombro, clavando por completo sus colmillos.

El Uzumaki gritó de dolor, y, de un golpe de su cadena, se liberó de Kurama, quien derrapó. Al verse libre, Ryusei se tapó la herida, sintiendo como su brazo izquierdo quedó inutilizable.

-¡Natsumi!- Kurama se acercó de inmediato a la Yokai, que se levantó algo adolorida.

-P-perdona… Se me debió ocurrir lo de la estatua un poquitín antes- admitió la magullada zorrita, y se sorprendió cuando Kurama la abrazó- ¿Eh?-

-Maldición… Maldición… ¿Cómo pude permitir que ese desgraciado te…?- se enfureció Kurama, separándose de ella- Aléjate de aquí, me encargare de ese gusano- miró a Ryusei, que cayó de rodillas.

-Pero…- se asustó Natsumi.

-¡Rápido!-gruñó Kurama, preparándose para pelear contra el Uzumaki-Tal vez te encuentres con…- pero no pudo terminar, porque una cadena apareció debajo de él, atravesándolo por completo.

-¡KURAMA!- se asustó Natsumi, y, para su horror, la cadena, aun en el cuerpo del Kyubi, lo tiró contra unas ruinas, destrozándolas y siendo enterrado por los escombros- ¡KURA…!- pero no fue capaz de decir más, porque otra cadena la golpeo tan fuerte, que cayó inconsciente al piso.

Ryusei, apoyándose en sus cadenas para estar de pie, sujetándose su hombro inutilizado, se acercó a la inconsciente Yokai.

-… Ya verás… Te limpiare de tus pecados aunque tenga que mandar tu alma a Jashin- aseguró el pelirrojo, mientras regresaba a él la cadena que hirió a Kurama.

Enterrado entre los escombros, agotado por haber caído en la técnica de aquel Dojutsu, y herido por esa cadena, Kurama abrió uno de sus ojos, siendo capaz de ver desde un orificio como Ryusei ponía con fuerza su pie en la cabeza de Natsumi…

"Maldito…" Kurama entrecerró los ojos, sintiendo que le abandonaban las fuerzas en el peor momento "Déjala… Deja a Natsumi…" ya no podía más… antes de que se diera cuenta… había cerrado los ojos…


-¡Kurama! ¡Amigo, abre los ojos-dattebayo! ¡Kurama!-

El Kyubi frunció el ceño, notando la falta del peso de los escombros en su cuerpo, por lo que abrió los ojos, para ver sentado a su lado a Naruto, con su modo sennin, mirándolo sumamente preocupado.

-Al fin despiertas- sonrió aliviado el rubio.

-… ¿Na… Naruto…?- murmuró el zorro, cansado.

-Vine tan pronto pude. ¿Qué pasó? ¿Dónde está Natsumi-chan?- preguntó Naruto, preocupado.

-… ¿Q-Qué…?- lo miró desorientado Kurama, sentándose con ayuda de su Jinchūriki,

El zorro observó el lugar, notando los rastros de la pelea anterior, pero ninguno de Natsumi…

La cruda realidad lo golpeo con crueldad…

Ryusei se llevó a Natsumi cuando él perdió el conocimiento.

-… ¿Kurama…?- Naruto miró preocupado al zorro, y se asustó al ver como este se agarró la cabeza, soltando un grito enfurecido, que resonó en todas las ruinas.

-¡MALDICIÓN! ¡MALDICIÓN! ¡MALDICIÓN!- rugió enfurecido Kurama- ¡SE LA LLEVÓ…! ¡SE LA LLEVÓ…! ¡ESE DESGRACIADO MAL NACIDO…! ¡MALDICIÓN…!-se agarró con fuerza la cabeza, sintiendo que la desesperación recorría cada rincón de su cuerpo.

Fallo… Falló rotundamente… No pudo proteger a la Yokai que tanto amaba, aun aunque se lo había prometido… No pudo mantener a salvo a su ser amado…

-¡MALDICIÓN…!- gruñó, sintiendo un fuerte ardor en sus ojos-… Maldición… Natsumi… Natsumi…-

-… Kurama…- Naruto, sintiendo la congoja de su compañero, puso su mano en su hombro, sintiendo sus temblores-… Kurama, vamos a rescatar a Natsumi-chan- le aseguró.

-¡No lo entiendes!- lo miró enfurecido Kurama, con las lágrimas en sus mejillas, dejándolo callado- ¡Me enamoré de ella… le confesé mis sentimientos… ella los aceptó…! ¡Y ESTE ES EL RESULTADO!- se agarró la cabeza-… Un Biju no se enamora… No se enamora porque va a herir a su ser amado… Maldición… Maldición…-

Naruto se quedó en silencio, y apretó sus puños.

-¡REACCIONA, KURAMA!- el rubio le dio un puñetazo a su compañero, callándolo- ¡NO SALVARAS A NATSUMI-CHAN LAMENTANDOTE-DATTEBAYO! ¡¿Qué te pasa?! ¡Normalmente ya estarías buscando su olor para rastrearla-dattebayo!- aseguró, enojado, pero serio.

-…- Kurama no dijo nada, solo puso su mano en la mejilla golpeada-… Gracias… Naruto… Lo necesitaba…-

El rubio sonrió.

-¿No te dije que entenderías por qué me preocupaba tanto por Hinata si alguna vez te enamorabas-dattebayo?-le recordó su compañero.

-… Sí… Más o menos… Nos ponemos locos…- sonrió levemente Kurama.

Naruto asintió, y lo miro serio.

-Vamos, Naruto- se levantó Kurama, decidido- Tengo que salvar a mi pareja…-


-¡UFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF!- suspiré, cansada- Me apresuré con este cap, porque me parece que algunos lectores querían leer la conti, aunque creo que los deje en suspenso^^'

Antes que nada, quiero desearle Feliz Cumpleaños a "J.A. Uzumaki", y la pareja de hoy también lo hará, ¿verdad~?- miré a los dos zorros.

-¡Happy Birthday~!- sonrió Natsumi, mientras Kurama miraba para otro lado.

-Kurama-chan- lo miré, a lo que él bufó, molesto.

-Sí, sí... feliz cumpleaños...-

-¡Espero la pases bien, "J.A. Uzumaki" , y ojala te gustara el cap de hoy que, como te habrás dado cuenta, como muchos, se centró específicamente en esta pareja, y su gran desarrollo^^!

-Si, sí...- murmuró Kurama, tomando mi atención- ¡¿POR QUÉ NO MEJOR TE CENTRAS EN TODAS ESTAS PORQUERÍAS?!- señaló los atuendos de matrimonio colgados por Hinata, quien parpadeó, extrañada.

-¡A mi me gustan mucho los vestidos y trajes que "Andrea-chan","Dragonzord" y "Sean-Raizou" nos dieron~! ¡Y el listón de "KazumiMisty" es muy lindo~! ¡Y también los regalos de "Nee-chan" y "Cleo"~!-sonrió encantada la Yokai.

-¡¿Qué es esto de un pastel, "ronaldc v2"?!- exigió saber Kurama, leyendo los comentarios- ¡MÉTETE EN TUS ASUNTOS!

-Oye, eso fue cruel¬¬' (disculpalo "ronaldc v2", sabes como se pone este gruñón¬¬')

-¡¿A QUIÉN LE DICES...?!- se enfureció Kurama, pero Natsumi lo abrazó por detrás, sonrojandolo- ¡¿Y a ti que demonios te pasa?!

-Es el abrazo que "Astron" quería para ti^^-sonrió la zorrita roja, dejándolo callado- Además quiero el pastel de "ronaldc v2"-agregó, inflando los cachetes.

Kurama la miró, y se sonrojo al notar el lazo que tenía atado, regalo de "KazumiMisty".

-Tsch. Haz lo que quieras-

-¡Entonces quiero un pastel de 10 pisos~!-

-¡TE ESTÁS PASANDO!-

-Oye, Kurama-chan. "Andrea-chan" quiere un saludo tuyo- avisé.

-¡¿Qué cosa quiere esa mocosa...?!- se enfureció Kurama, aun con Natsumi apegada a él.

-Prometimos dar saludos, así que ponte los pantalones y has tu trabajo¬¬-

-B-Bien...- murmuró molesto Kurama-... Saludos a esa loca...-

-¡¿Es en serio?!- lo miré atónita, pero el zorro miró para otro lado-... Nunca cambias...- suspiré.

-Na-Naruto-kun, "Sean-Raizou-san" quiere un saludo nuestro- avisó Hinata, y se extraño que su marido estuviera absorto mirando una foto- ¿Naruto-kun?-

-¡KYA!- el rubio ocultó de inmediato la foto que le regaló "Astron".

-¿Naruto-kun?- se extrañó la pelinegra.

-¡No pasa nada-dattebayo!- aseguró Naruto, nervioso- Bueno- abrazó a su esposa, sonrojandola- ¡Te mandamos un saludo, "Sean-Raizou"-dattebayo"!

-Gracias por leer, "Sean-Raizou-san"- sonrió Hinata.

-Es con un beso el saludo- avise, leyendo los comentarios, sonrojando al matrimonio.

-¿E-Eh?- se sonrojó Hinata- ¿U-Un beso...?- miró a su marido.

-¡OK! ¡Besaría a mi Hinata de aquí al espacio exterior-dattebayo!- sonrió Naruto, y besó a su esposa, quien se sorprendió, pero correspondió al gesto.

-..Guau~- se sonrojó Natsumi- Kyu-chan, nosotros también- le sonrió a su pareja, sobresaltándolo.

-¡¿Q-Qué?! ¡¿No crees que hubieron muchas cursilerías estúpidas en este cap?!- exigió saber, pero se calló al ver como la Yokai miraba el piso, desanimada.

-... Perdona por ser una cursilería...- murmuró Natsumi.

Kurama la miró incomodo, y después de aguantar mi mirada (y mas que seguro la de algún lector en este momento^^'), se acercó a la Yokai y la besó, sorprendiendola.

-... L-Listo...- Kurama miró para otro lado, sonrojado. Natsumi sonrió contenta.

-Bien hecho, tigre- le sonrió Naruto, abrazado a Hinata, sonrojandolo por completo.

-¡DESGRACIADOOOOO!-

-¡KYAAAAAAAAAAAAAA!-

Y Jinchuriki y Biju se pusieron a pelear.

-¿Qué hacemos?- preguntó Natsumi, extrañada de la actitud de su pareja.

-Demos la despedida- le sonrió Hinata, mientras su marido se defendía con uñas y dientes. La zorrita asintió, contenta.

-¡Gracias por leer, y no olviden comentar~!-se despidió Natsumi.

-Nos vemos en el próximo capitulo, y esperamos que les haya gustado este- sonrió Hinata.

-Y feliz cumpleaños a "J.A. Uzumaki"-agregué- Y les mando un saludo a "Andrea-chan" y a mi "Nee-chan^^" (y una enorme disculpa a "Elias Uzumaki123" por pensar que era mujer-_-')

¡Nos vemos!