HOOOOOLA AMIGOOOS :D

No, no, no, no... ¡No he olvidado esta historia! Y la de "¿Sólo una enfermedad?" tampoco. Pero, ¡entendedme! Mi imaginación está un poco... Dañada en estos días y no se me ocurría nada para continuar... Por eso siento el gran retraso.

Bien, quiero agradecer los reviews de , I Love Kittens too , Luisa-Hamato2 , AikaSakuraTMNT, Elizabeth-Abadeer , Cooni fghjk , Aymar Wayne , IA-ali12 , Toniimar , Sacamay13 , sesshoxcris , ninjakunoichi26 , Audrey y Luisa Tatis que sepáis que leo todos y cada uno de los comentarios y me animan muchísimo. YAYYYY, ¡gracias! Y siento no contestarlos, pero mi tiempos ahora es reducido... T.T

Buuuuuuueeeeeno... Y UN ESPECIAL AGRADECIMIENTO A MI GRAN AMIGA... ¡ Shayera Todd Kaplan ! Wow, en serio amiga... No sé que podría haber hecho sin ti... Ella me ha dado una GRAN Y GENIAL idea para continuar, además de darme el permiso de usar algunos de sus OC's, como veréis en este capítulo. Espero que me haya quedado bien tu idea xD... En serio, ¡MILES DE GRACIAAAAS!

Y... ¡Aquí la continuación!


Chapter 11: Nueva vecina.

Otro día había pasado ya y Claire decidió irse cuanto antes para casa. Así podría hacer los deberes rápidamente, llamar a Alba y bajar a ver otra vez a las tortugas. Y también seguir con sus entrenamientos ya que, desde hacía unos días, Splinter había empezado a entrenar a las dos pequeñas en el fino arte del ninjutsu.

Ya en su portal, subió las escaleras pero, justo cuando llegó a su pasillo vio que estaba lleno de cajas de cartón, apiladas unas encimas de otras. A penas podía pasar a su casa por el poco espacio que quedaba.

-Buf… ¡Cuántas quedan! –oyó decir de una voz femenina entre las cajas.

Claire, como pudo, pasó entre ellas y justo se chocó con algo. La pequeña se cayó al suelo y miró hacia arriba encontrándose con una adolescente; de unos quince años. Su pelo era castaño y lo llevaba atado a una cola alta, ella era delgada y tenía los ojos de un marrón rojizo. De ropa vestía una blusa morada que le dejaba ver los hombros, junto a unos leggins negros y unas Converse del color de la blusa. La chica miró a la pequeña, pero ni si quiera puso una sonrisa, estaba seria.

-Oh, perdón… -esta le ayudó a levantarla-. Siento haberte hecho caer.

-Ah, ¡no hay problema! –Claire sacó una sonrisa, pero la chica seguía seria, entonces la pequeña borró el gesto-. Em… ¿Eres mi nueva vecina?

-Eso parece.

-Y… -miró a todas las cajas-. ¿Necesitas ayuda?

-No, gracias. Puedo yo sola.

-Bien… De acuerdo. Pues… ¡Un placer, soy Claire! –le tendió la mano.

La chica ni si quiera miró a la pequeña, porque estaba entretenida cogiendo las cajas.

-Yo soy Deliliah.

-Oh, bien… -la pequeña bajó su mano-. Pues me voy…

Sin esperar respuesta de la morena, Claire se metió en su casa.

ººººººººººººººººººº

Pasadas un par de horas, Claire volvió a salir de casa. Había quedado con Alba justo en el callejón de la alcantarilla y ya llegaba tarde. En el pasillo ya quedaban menos cajas; unas tres o cuatro, pero Deliliah seguía moviéndose sin parar de un lado a otro, ni si quiera se dio cuenta de cuando la pequeña había salido por su puerta.

-Ah, ¡hola Deli!

La nombrada dio un respingo y se giró ante Claire.

-Ah… Hola… Un momento, ¿me llamaste Deli? –le miraba con cara de confusión.

-Sí, ¿te molestó?

-Pues… No, solo que no estoy acostumbrada a apodos, y de esa forma solo me llamaban… -de repente, paró de hablar.

-¿Quién? –siguió Claire.

-Nadie, olvídalo.

-Está bien… Bueno –Claire señaló las escaleras de bajada-. Te… Tengo que irme…

-De acuerdo, adiós –contestó secamente.

-A… Adiós…

ººººººººººººººººººººº

-Entonces… ¿Una nueva vecina?

-Ajá, y no es que sea muy habladora…

-Bueno, quizás es que su forma de ser sea seria.

Alba y Claire se encontraban por las alcantarillas, ya casi llegando a la guarida, mientras que la de ojos marrones le contaba a su amiga la extraña experiencia de haber conocido a su nueva vecina. Hasta que, pasados unos minutos, las dos pequeñas llegaron a casa de las tortugas sin apenas darse cuenta.

-Te digo yo que es chica tiene algo… Diferente.

-¿Diferente? Claire, no empieces con tus alucinaciones… Es una adolescente normal que se ha mudado al lado de tu casa.

-¡Ajá! –Claire paró en seco-. Una adolescente viviendo sola… ¿Qué me dices a eso? ¿Dónde están sus padres?

-Ag… -Alba se llevó su mano a la frente-. Claire, ¡vale ya!

Las tortugas, desde que ellas habían entrado, observaban la pequeña discusión mientras estaban sentados en el sofá de la sala. Claire y Alba se giraron ante la mirada de los cuatro hermanos.

-Hey… ¿Cómo va eso, chicos? –dijo Claire, intentando dejar de lado el otro tema.

-Pues, bien… -comenzó diciendo Leo.

-¿Pero de quién estabais discutiendo? –siguió Mikey.

-Ah… Pues… -antes de contestar, Claire miró a Alba, y luego a las tortugas-. De mi nueva vecina…

-¿Nueva vecina? –repitieron los cuatro.

-Ajá, ha venido una chica nueva a mi edificio… Pero no sé, cuando la veo es como algo… Extraño.

-Ah… -Alba suspiró-. Como no la ha hablado mucho ya piensa que es extraña –terminó explicando.

Los cuatro hermanos soltaron un flojo "ahhh…" comprendiendo a lo que se refería la de ojos azules.

-Bueno, y… A parte de eso… ¿Qué tal el día? –peguntó Claire, ya dejando de lado el asunto.

-Genial, pero creo que el vuestro será mejor –dijo Mikey con una gran sonrisa.

-¿Por qué? –preguntó con cierta duda Alba.

-¡Porque Spli…! –el de naranja no pudo continuar porque el de morado le había tapado la boca.

-¿No será mejor que lo descubran ellas?

Entonces, sin esperar más palabras por parte de los ninjas, las dos niñas salieron corriendo hacia el dojo. Ni si quiera se dieron cuenta de que Splinter estaba meditando y lo sacaron de su trance entre preguntas y preguntas.

-¡Maestro Splinter! ¿Qué es esa sorpresa? –comenzó Alba.

-¡Sí! ¿De qué se supone que hablan los chicos?

El Maestro Splinter suspiró para luego mirar a la puerta algo enfadado. Las tortugas estaban ahí y pusieron una sonrisa tonta al ser descubiertos por su padre, ya que había especificado que no les hablara de "la sorpresa" a las pequeñas. Ellos se fueron de vuelta al sofá, pero justo cuando todos se iban a sentar, los gritos de las niñas los hicieron levantarse rápidamente y correr de vuelta al dojo.

Pero, al parecer, el grito era todo lo diferente a lo que ellos pensaban. Las dos niñas estaban con Splinter, estas sonreían a más no poder. Claire tenía en sus manos un arco nuevo, de madera y hecho a su medida, para que no tuviera que usar el gigante que era propiedad de las tortugas. Este tenía unos bonitos grabados y también se podía leer "Claire" en una parte. También tenía las flechas, con una bonita forma, y el cinturón donde equipar todo.
Por otra parte, Alba estaba igual de sonriente, y en sus manos llevaba una bonita y reluciente katana, también hecha a su medida a diferencia que la que usaba anteriormente que era muy grande para ella. Esta tenía el mango de color naranja y toques rosas, y un bordado en el que ponía "Alba". Y también tenía el cinturón donde equipar su arma.

Las dos no cabían en su asombro.

-Aunque no lo creáis… -empezó hablando Splinter-. Fue idea de mis hijos.

Claire y Alba miraron impresionadas a las tortugas y estos pusieron una bonita sonrisa, acompañada de un leve sonrojo.

-¡WOW! ¡¿Enserio?! – comenzó diciendo Alba.

Los hermanos asintieron levemente con la cabeza.

-¡Es genial! –gritó Claire.

En un momento, las dos pequeñas soltaron las armas y corrieron hacia los chicos uniéndolos en un tierno y gran abrazo.

-¡Sois los mejores! –dijeron a la vez.

-No es nada… -comenzó diciendo Leo.

-Sí, os lo merecíais –siguió Donnie.

-¡Solo para que veáis lo que os queremos! –continuó Mikey.

-Además –terminó diciendo Raph, después de que se separaran del abrazo-. Así por lo menos no os estaréis cayendo todo el rato cuando cogéis nuestras armas, que os quedan gigantes.

-¡Raph! –dijo, algo enfadada, Alba.

-¿Qué? Si soy unas pequeñas diminutas… Se dice –contestó con una sonrisa.

-No deberías haber dicho eso… -dijo Claire.

Raphael miró a Claire con cara de extrañado y, para cuando quiso mirar a Alba, esta ya llevaba en sus manos su katana y, en un segundo, salió corriendo detrás del de bandana roja mientras que este huía de la pequeña.

-¡Ahora verás! –gritó la de ojos azules.

-¡AHHHH! ¡MIKEY, AYUDAME! –gritaba Raph saltando por toda la guarida.

Todos los que estaban en el dojo empezaron a soltar una gran carcajada.

-Bien Claire –la llamó Splinter-, llama a tu amiga, es hora de empezar con el entrenamiento.

-Hai Sensei –Claire sonrió e hizo una pequeña referencia con la cabeza.

ºººººººººººººººººººº

"RIIIIIIIINNNNGGG"

El timbre, dando por finalizada la última clase del día, sonó y los del colegio de Claire y Alba salieron disparados hacia sus casas. Mientras que estas dos amigas andaban tranquilas por las calles.

-Claire, por favor…

-Pero Alba, ¡es verdad! Esta mañana la he vuelto a ver… Salía de casa con unos jeans oscuros y una sudadera negra con el signo de Batman, y llevaba gafas de sol… ¡Y no hacía sol! ¿Qué me dices a eso?

-Pobre Deliliah, seguro que iba a… ¿Comprar?

-¿Comprar? ¿A las nueve de la mañana?

-Claire…

-¡La dije hola y solo me miró! ¡No dijo nada más!

-Te estás pasando de la…

De repente, la de ojos azules tropezó al suelo y no pudo continuar la frase. ¿Razón de su caída? El Trío del Sufrimiento, junto a Ángela, le habían puesto la zancadilla a la pobre.

-¡Eh! –gritó Claire, ayudando a su amiga-. ¿A qué ha venido eso?

-¡Mirad por donde vais! –gritó María Reivan.

-¿¡Cómo que miremos por donde vamos?! –gritó Alba-. ¡Me has puesto la zancadilla!

-¿Ah sí? Pues mira… Ten más cuidado y mira lo que pisas, ¡niñata! –siguió Diana.

Las tres mayores siguieron andando, mientras que Ángela miró un segundo como Claire ayudaba a su amiga a ponerse de pie, pero en un momento giró su cabeza y se topó a su examiga mirándola. La morena simplemente frunció el ceño y puso cara de odio. Ángela, por el contrario, miró al suelo; arrepentida, y se unió corriendo a las otras tres que se alejaban entre horribles risas.

-Si tuviéramos aquí nuestras armas… -dijo Claire entre dientes.

-Sí, pero no las tenemos –contestó Alba, limpiándose el pantalón-. Hey, ¿vamos a ver a los chicos ya?

-¿Ya?

-Sí, es que Mikey me dijo…

-Ah, ya, ya, ya… -interrumpió Claire, sacando una pícara sonrisa-. Si es por algo de Mikey, lo entiendo…

-¡Pero qué dices! –gritó Alba muy sonrojada-

-Oh, vamos… Mikey… Tú… Muack, muack, muack… -dijo Claire entre risas.

-¡Mira quién habla! ¡A ti te gusta muchísimo más Raph!

-¡Qué! –gritó Claire, ahora igual de sonrojada que su amiga-. ¡No digas bobadas!

-¿Ah no? ¿Y por qué tienes un gorro de él? O… ¡Te sonrojas nada más verlo!

-¡Cállate!

Entonces, la de ojos azules empezó a correr en dirección a la alcantarilla entre risas mientras era seguida por su mejor amiga que intentaba atraparla lo más rápido posible.

Aunque ellas no se dieron cuenta de que justo habían pasado por delante de la adolescente de la que habían hablado hacía apenas una hora. Deliliah las observó y, justo cuando pasaron en frente de ella, se apartó de un pequeño salto para no ser derribada entre sus carreras. Esta se dio cuenta de que la que corría era su vecina, esa que le había intentado hablar tantas veces… Y se fijó más en que las dos pequeñas se habían metido en un callejón sin salida.

Después de dudar un momento, decidió seguirlas y, cuando llegó al principió de aquel callejón, observó que las dos pequeñas destapaban la alcantarilla y se metían dentro, sin preámbulos. Deli se sorprendió pero no tardó ni un segundo en seguirlas. Bajó las escaleras de la alcantarilla y pisó el suelo húmedo de estas. Oía a las niñas mientras caminaban a una cierta distancia de ella y la adolescente les siguió por el mismo recorrido.

Pasados unos metros, parecía que se estaba metiendo en una cierta vía de tren abandonada hasta que, al final, las niñas se adentraban en una zona más iluminada, donde se oían más ruidos… Ella se acercó con cuidado.

-¡Hola chicas! –oyó decir a una voz.

Deliliah se fue acercando poco a poco y se escondió entre unas viejas máquinas de sacar tickets. Asomó y su asombro fue mayor de lo que esperaba…

-¡Hola Leo! –dijo su vecina.

La adolescente abrió los ojos y la boca lo máximo que pudo… ¿Estaba viendo bien? En esa extraña sección de tren abandonada había alguien viviendo, y no alguien normal… ¿Unas tortugas gigantes?


Y hasta aquí el cap.

Sé que es algo corto pero... Bueno, no tengo escusa, simplemente me pareció oportuno ponerlo hasta aquí.

¡Espero los reviews!

¡Un saludo! :D