Hola de nuevo!
Acá les dejo un nuevo capítulo.
Voy a dejar descansar un poco a Quinn y sus planes. Me parece que tenía que dejarla descansar, pero sigue con el plan en su cabeza.
Esper que disfruten este capítulo!
Glee no me pertenece, ni ninguna de las marcas que puedo haber usado en este capítulo o en las anteriores.
Gracias por las reviews!
Y detrás de la puerta hay...
"¿Cómo soportás todo lo que Santa Fabray te dice sin responderle alguna vez?" dijo Santana entrando a la habitación de la diva y tirándose (literalmente) sobre ella. Después de comer, ella seguía mirando su plato y escuchaba como Quinn hablaba sobre no sabía qué con Puck, quien le había prometido a Rachel ser respestuoso con la ex rubia, ya que tenían una hija juntos. Aunque Santana no veía la lógica. Pero esa mañana, trabajando con nuevas canciones y nueva música, Santana se sorprendió al ver lo coordinados que estaban los dos, como inmediatamente ante el sonido de una nota ellos se miraban y como volaban historias que no conocía de Rache. La relación entre Puckerman y la diva era algo que Santana no quería investigar demasiado.
"Creo que le respondí hoy, ¿no te parece?" le respondió Rachel envolviendo sus brazos alrededor de la cintura de Santana.
"Tengo que decirte que tu cachetada fue un gran trabajo. Ahora, esa palidez que tiene queriendo imitar a los vampiros de Twilight es acompañada por una de sus mejillas completamente colorada. Quiero esperar que empiece a formarse el moretón, para ver a Quinn caminar con tu pequeña mano en su rostro por un tiempo." Fue en ese momento, en que Santana se dió cuenta que un cable salía del auricular izquierdo de la diva e iba directamente a su ipod."¿Qué estás escuchando?". Inclinó la cabeza hacia un costado mirando a la diva.
"Quinn hizo que me sintiera mal, y cuando subí estaba por comenzar a llorar por mis padres de nuevo. Así que decidí recordarlos, pero con los buenos momentos."
"Ajá. Y todos los buenos momentos tienen música." afirmó Santana sin romper contacto visual con la diva.
"¡No! pero este sí. Por esta época, más o menos, en el 2007 fuimos a Sudamérica. Llegamos a Argentina para los primeros días de noviembre y nos encontramos con la familia de Karofsky que estaban allá." Las manos de la diva se movieron al cuello de Santana y giró para quedar ella encima de la latina. "Con Dave fuimos a bailar tango, vimos partidos de fútbol, aunque nostros le digamos soccer, y cómo estábamos por dejar Buenos Aires e ir hacia el interior del país, Dave consiguió entradas para un recital de rock. Como para mi la música es importante lo acompañé. Era una banda que se volvía a reunir, así que unos días antes conseguí toda la discografía y traté de entender la letra. Bueno, resumiendo, estoy escuchando temas de esa banda y de rock argentino."
"¿Sabés español?"
"Si, bastante."
"¿Por qué nunca te escuché hablar español en las clases de Schuester?"
"Si ya me trataba como lo hacía por el hecho de ser mejor que él en cuanto al canto, ¿te imaginás si se daba cuenta que sabía hablar español mejor que él?."
"Y...¿puedo escuchar algo de esa banda?."
"Después. Quiero ir al centro comercial. Creo que por lo menos en mi caso, necesito ver si puedo encontrar algún trabajo. Quiero pasar menos tiempo del necesario en esta casa."
"¿Y por qué en el centro comercial?"
"Puedo o no puedo haber escuchado a Joseph decir que hoy abrían una tienda de música en el centro comercial y puedo o no puedo haber escuchado que probablemente necesiten empleados." respondió la diva comenzando a dar pequeños besos en el cuello de Santana.
"¿Y yo qué voy a hacer cuando vos estés trabajando?"
"Estudiar. San, yo tengo que hacer pocas materias, que son las que me faltan para graduarme. Es probable que de acá a marzo yo ya esté graduada y no quiero dejarte sola."
"Todavía ni empezamos de nuevo. Ni siquiera sabes cómo es el tema en esa escuela."
"Pero sé las notas que tengo y lo que necesito hacer."
"Yo también tengo pocas materias, probablemente podemos terminar graduarnos juntas."
"Eso sería genial." respondió la diva besando de nuevo a Santana.
Cuando se estaban levantando de la cama, alguien golpeó la puerta. Quinn se encontraba parada sin hacer contacto visual con ellas, mirando el piso y con sus manos entrelazadas delante de ella.
"Fabray. ¿A qué debemos tu presencia?" preguntó Santana todavía irritada por lo que ésta le había dicho a la diva.
"Venía a disculparme" dijo Quinn. Levantó sus ojos y trató de encontrar los de la diva, quien decidió que era mejor darle una oportunidad. "Rachel, estuvo muy mal lo que te dije tanto el otro día como hoy. No tengo excusa para lo del otro día, pero hoy realmente estaba frustrada y enojada sobre todo conmigo misma porque no me dirigías la palabra y era mi culpa." La diva solo la estudiaba, y Quinn comenzó a cambiar el pie de apoyo ante los nervios que sentía. Disculparse, era algo a lo que no estaba acostumbrada. Pero tenía que hacer el esfuerzo. No sabía como seguir viviendo en esa casa si Rachel no le hablaba, Santana la miraba enojada y Puckerman, bueno, Puckerman solía entender que era todo lo que estaba haciendo. "Sé que no puedo esperar que me perdones inmediatamente. Y sé que es fue muy insensible y malicioso de mi parte hablar de tus padres. Pero realmente no sabía que hacer. Lo siento mucho, Rachel." Cuando dijo esto, la diva solo asintió con la cabeza, mientras Santana seguía mirándo a Quinn con el deseo de que sucediera algo. Aunque sea una pequeña chispa incendiara un pedazo de su ropa. Pero nada de eso paso. Con un suave "gracias" Quinn se volvió a encerrar en su habitación.
"Santana, ¿podrías dejar de mirarla como si quisieras que el techo le caiga en la cabeza?"
"No."
"Está haciendo un esfuerzo. ¿Por qué? No sé. Pero sé que yo por lo menos voy a intentarlo. Es bastante cansador estar en esta casa y evitar todo el tiempo a Quinn. Y si vamos a vivir todos juntos, es mejor que lo intentemos. ¿Harías el esfuerzo de intentar generar una relación aunque sea amigable con Quinn?."
"No puedo entenderte, realmente." Suspiró la latina. La bondad de la diva iba más allá de la comprensión. "¿Por qué siempre le das a todos una segunda oportunidad? ¿O tercera? ¿O cuarta?".
"Porque nunca tuve amigos San. Siempre estuve yo sola y observé todo lo que pasaba a mi alrededor. Cuando logro conectar con alguien, ya sea para bien o para mal, intentó generar todas las oportunidades para lograr una amistad o aunque sea una relación de respeto. Si no fuera así, ¿estarías hoy acá conmigo?" dijo la diva mientras se levantaba y se dirigía hacia el pasillo.
"Es muy probable que no. Y voy a intentarlo."
"Gracias Santana. Voy a invitarla a que venga con nosotras al centro comercial. Sé que Noah tiene su primer piscina para limpiar ahora."
"No puedo ni siquiera preguntarte si estás segura de invitarla, porque sé que ya tomaste tu decisión y la perdonaste. ¿Verdad?"
"Si, pero ella no tiene porque saberlo." dijo Rachel mientras esperaba que Santana estuviera a su lado para golpear la puerta de Quinn.
Quinn se sorprendió al ver a Rachel, sobre todo, del otro lado de su puerta.
"Quinn, vamos a ir al centro comercial. ¿Quieres venir con nosotras?" preguntó la diva mirándola a los ojos.
Quinn solo asintió y buscó su bolso para caminar atrás de las dos morenas hasta el auto. Noah, en ese momento estaba saliendo para su trabajo y cuando las vio a las tres caminar, miró a la diva a los ojos.
"¿Te pidió disculpas?"preguntó él. "Si, ¿tuviste algo que ver?" respondió ella. "Puede ser. Quizás le haya dicho que se quite de una vez por todas el palo que tiene incrustrado en el trasero"
"¡Noah! Si sigues mirándome vas a llegar tarde a tu primer trabajo."
Puckerman asintió y salió saludando a las demás con las manos.
"¿Qué fue eso?" preguntó Quinn sorprendida de haber visto a los dos judíos mantener el contacto visual por unos segundos como si tuvieran una conversación silenciosa.
"El hobbit y Puckertonto tienen una conexión completamente rara, da miedo" respondió Santana mientras se subía en el asiento del conductor.
"¿Podrías acabar con los apodos?" dijo Rachel ubicada en el asiento del acompañante, mientras Quinn se sentaba en el trasero.
"Mis apodos hacia tu persona, desde los últimos días han pasado de ser agresivos a ser cariñosos. No puedo decir lo mismo si, momentánea y espontáneamente, surgen de mis cuerdas vocales formas de llamar a Noah Puckerman que no sea su nombre" dijo la latina imitando el tono de voz de Rachel cuando daba sus largos discursos explicando algo. La diva, la observó sorprendida y cuando terminó, estalló en carcajadas dentro del auto, para ser acompañada (sorpresivamente) por Quinn y después por Santana, quien se felicitaba porque había podido hacer reír a la diva.
En el centro comercial, Santana acompañó a la diva a la tienda de música, mientras Quinn fue a una tienda de ropa cercana pensando en que podía comprar para los meses que le quedaban de embarazo. Al salir, sin haberse decidido a comprar nada, observó que las morenas entraban en la tienda contigua a la de música. Y sin ganas de vagar sola por un centro comercial tan grande (era más o menos 3 veces el tamaño del centro comercial de Lima y la intimidaba un poco) las siguió dentro del lugar.
Rachel, estaba mirando las remeras, mientras Santana hablaba con la dependienta. Quinn, se quedó al lado de Rachel, y trataba de ver cuáles eran sus gustos, ya que parecía que estaba decidida a comprar algo.
"¿Te gusta esa remera?" preguntó cuando la diva sacó una remera sin mangas, que tenía una faja en el medio, lo cual hacía que la parte de arriba sea extremadamente grande y la de abajo bastante chica, y era de un extraño color marrón.
"¡No! Sé que mi gusto en ropas no es muy...agradable ante la vista de los demás, pero ¿ésta remera?. Es extremadamente fea. Y eso que yo suelo usar cosas feas." respondió la diva volviendo a ubicar la remera en su lugar. "La miré porque sería un buen regalo para hacerle a alguien que no te cae bien, ¿no te parece?" agregó sonriendo y mirando a Quinn, quien notó un extraño brillo en sus ojos.
"Nos podemos ir" dijo Santana que había terminado de hablar con la dependienta y quería contar lo que había pasado.
Cuando salieron de la tienda, las tres caminando una al lado de la otra, con la diva en el medio, Santana comenzó a contar.
"Conseguí que me diera un mes de prueba. Y en el mismo horario que vos vas a tener en la tienda de música. Así que, además de vivir juntas, es probable que trabajemos casi juntas." dijo Santana mirando hacia adelante.
"¿O sea qué vas a esatr controlando que ningún hombre intente propasarse conmigo?" preguntó Rachel sonriendo tímidamente.
"¡Por supuesto!" respondió Santana antes de entrar en una tienda de lencería, dejando a las otras dos sorprendidas.
"¿Van a trabajar las dos en el centro comercial?" preguntó Quinn que no sabía el porque de la visita a esas tiendas.
"Si, yo sabía que había una vacante a la mañana en la tienda de música y parece ser que Santana vio el cartel en esa tienda de ropa de que necesitaban gente."
"¿Por qué trabajar mientras terminamos la secundaria?" preguntó Quinn sorprendida porque no se esperaba eso.
"Aunque mis padres me dejaron dinero, y bastante, no puedo tocarlo hasta que cumpla los 18 años. Y eso va a ser dentro de poco. Pero incluso así, con la economía como está y con un futuro incierto, prefiero ganar mi propio dinero. Además, aunque vos tengas bastante dinero, vas a necesitar cosas para el bebé y en la casa somos 5, así que tenemos que comprar constantemente víveres y esas cosas". Dijo Rachel decidiendo seguir a su amante dentro de la tienda de lencería. Quinn las siguió y vió como interactuaban constantemente. Decidió que tenía que empezar a relajarse un poco en presencia de la diva, ya que ello la iba a ayudar a ganar puntos y seguir adelante con su plan. Aunque por ahora no podía llevarlo a cabo.
"Yo podría hacerme cargo de la limpieza de la casa y la comida mientras uds. trabajan y Hannah está en la escuela. Así de paso aporto algo, mientras el embarazo me permita, por supuesto" dijo la ex HBIC de repente mientras caminaban a la salida de la tienda con una bolsa cada una, pero propiedad de Santana únicamente. Las otras dos la miraron extrañadas. Pero dijeron que era una buena idea y que cuando su estado fuera un impedimento, buscarían una solución.
Un rato después, a Quinn le interesó una tienda de ropa para bebés y entró a ver lo que había.
"Puckerman le debe haber dicho algo mientras nosotras estábamos hablando." dijo Santana cuando se encontró sola con la diva.
"Estoy segura que si. Por lo menos, parece ser que esta un poco más relajada ahora."
"Esperemos que siga así" dijo Santana juntando el coraje suficiente para agarrar la mano de la diva en medio del centro comercial.
Quinn salió unos minutos después, y les comentó que ya tenía idea de que comprarle al bebé, cuando supiera el sexo.
Las tres volvieron a la casa para preparar la cena y Rachel fue a buscar a Hannah al colegio ya que Shelby no podía hacerlo y Noah tampoco. Santana aprovechó el momento para bañarse y Quinn para elegir la ropa que iba a utilizar ese día en la escuela.
Noah entró corriendo detrás de Hannah y Rachel caminando, insultando por lo bajo a Puckerman que la había empujado al salir del auto.
Pareciera que las disculpas de Quinn habían traído un ambiente de relajación en la casa. Aunque la ex rubia muchas veces tenía que tratar de evitar responder de ciertas formas. Y aunque solo habían pasado unas horas, sentía el cambio en el ambiente y decidió que era mejor intentar relajarse un poco.
Esa noche, se dirigieron al colegio por primera vez, después de dejar a Hannah con Shelby, quien se había ofrecido a cuidarla. Santana y Rachel fueron en el auto de la diva, Quinn en el suyo y Noah en su camioneta. Esta disposición les sirvió ya que en el momento en que les entregaron sus materias y horarios, las únicas que estaban juntas eran Santana y Rachel, ya que les faltaban créditos en las mismas materias para graduarse. Quinn quedó sola con materias completamente diferentes, lo mismo que Puck. Y salían en horarios diferentes.
La casa entró lentamente en una rutina, y todos estaban conformes con eso. Incluida Quinn que a pesar de que se estaba relajando cada vez más ante la presencia de los demás, siempre intentaba mantener una distancia. Incluso, durante el primer mes, muchas veces olvidó que tenía un plan, ante la presencia de Rachel Berry. Pero seguía decidida.
En Lima, mientras tanto, Schuester fue habilitado para volver a dar clases, pero salvo sus alumnos originales de Glee, el resto no quería que el volviera dirigir el coro. Así que Figgins tomó la decisión de que solamente Sue dirigiera a New Directions.
Finn esperaba la fecha de un juicio que, al declararse no culpable en la audiencia preliminar, estaba seguro que iba a perder. Demasiado tarde se dió cuenta de que realmente había hecho todo lo que decían que había hecho y ya no tenía vuelta atrás, por lo menos hasta el primer día del juicio en donde podía volver a declarar y esta vez lo iba a hacer diciendo culpable.
Sin los exabruptos de Quinn y con una relación que cada día era más fuerte entre Santana y la diva, el mes fue pasando rápidamente. De pronto, Rachel se encontró rodeada de amigos junto a Santana, Quinn gobernaba sus clases y Noah demostraba que podía ser inteligente, mientras Hannah mantenía un promedio perfecto en esa escuela privada. Los mails de los miembros de New Directions habían comenzado a ser completamente ignorados aunque éstos nunca dejaron de llegar, y Rachel veía con un poco más de alegría el día a día en honor a sus padres.
Era lunes cuando Santana recordó que ese viernes iba a ser el cumpleaños de la diva. Y aunque estaban juntas (sexualmente) hacía más de un mes, Santana se reclamaba el hecho de que nunca la había invitado a una cita. Y aunque Rachel nunca le había dicho nada al respecto, ella sabía que la diva no sabía donde estaban en términos de relaciones.
La segunda vez que Quinn se les unió en las actividades nocturnas, fue después de una fiesta en la que salvo la joven embarazada (y Hannah que por supuesto no había ido y había pasado la noche en casa de Shelby) habían vuelto todos borrachos. Bueno, no todos, sino Santana y Rachel ya que Noah había dejado el lugar de la fiesta a ciertas horas y no iba a regresar hasta la noche siguiente. Quinn no soporto la soledad en su cuarto, así que se unió a las dos morenas, que no tuvieron ningún arrepentimiento al día siguiente. La relación entre las 3 estaba mejorando y mucho.
Pero los conflictos religiosos de Quinn no dejaban nunca de acosarla y aunque una vez por semana tenía sexo con Santana y Rachel, eventualmente pasaba un día en completo silencio y en la iglesia arrepintiéndose de sus pecados y jurando no hacerlo más. Para así la próxima oportunidad que tenía, despertar en la cama abrazando a Rachel y con los brazos de Santana alrededor.
Pero, volviendo al cumpleaños de la diva, Santana se dio cuenta de que no podían tener una cita ese día ya que era seguro que muchos de sus nuevos amigos iban a querer hacer una fiesta y Shelby iba a exigir pasar tiempo con su hija mayor. Además, tenía el problema de que los jueves, se había convertido en una noche complicada para ella, ya que Puckerman había exigido tener la compañía de la diva una noche por semana y en exclusivo.
El tema de la banda estaba avanzando a pasos agigantados, ya tenían varios temas compuestos que Shelby había escuchado y les había dicho que eran fantásticos. Obviamente, también iban a incluir en repertorio "Get it right". Pero últimamente, también había ciertos temas que generaban discusión en cuanto a la música, y era que Puckerman estaba insistiendo en que algo estaba faltando. Aunque no podían saber bien que era.
Rachel, mientras tanto, estaba más tranquila con respecto a Quinn y ya no le daba una sensación extraña cuando tenían sexo. Aunque muchas veces, había notado varias miradas extrañas de la ex rubia.
Santana, se dio cuenta de que ya se estaba pareciendo demasiado a Rachel cuando no podía mantener ni siquiera en la misma dirección su pensamiento.
En sus 15 minutos de descanso, compró el regalo para la diva. Ahora tenía una excusa para comprar lo que hacía varios días había visto y solo había pensado en Rachel.
Como era de esperar, el viernes a la noche la diva iba a festejar el cumpleaños en un boliche cuyo dueño era compañero de ellos en la escuela, lo comunicó en la mesa, así que era difícil obviar la información. Eran por fin sus 18 años. Santana, estaba medio irritada por el hecho de que como esa noche era jueves, no iba a poder recibir el cumpleaños con la diva.
Así que durante la cena, observó su plato, sin darse cuenta que Puckerman y Rachel tenían una conversación.
"¿Podemos llevarla hoy con nosotros? Quiero que cuando den las 12 ella esté conmigo." preguntó la diva con una mirada suplicante que a Noah le recordó al gato con botas de Shrek.
"¿Estás segura?"
"Sip"
"Ok"
Santana seguía sin prestar atención a lo que estaba pasando, mientras que Quinn leía unos apuntes para un examen que tenía esa noche y anunciaba que después se iba a reunir con unos compañeros para realizar un trabajo práctico. Hannah, había conseguido hacer unas cuantas amigas y esa noche iba a estar con ellas. Santana sentía lástima consigo misma porque se iba a quedar sola y no iba a estar con la diva hasta que a Noah se le ocurriera traerla de regreso.
Santana, tragaba el pedazo de carne con pocas ganas, quería estar con Rachel esa noche. De golpe, alguien le estaba pateando la pierna por debajo de la mesa. La latina levantó la vista para ver quien era y se encontró con los ojos marrones de la diva mirándola fijamente.
"¿Querés venir conmigo y con Noah esta noche?"
"¿Qué vamos a hacer?" Preguntó Santana sorprendida ante la pregunta.
"Lo vas a saber esta noche."
"¿Qué hay del hecho de que es una noche exclusiva entre uds. dos?"
"¿Querés venir o no?" preguntó Rachel un poco irritada. Quería estar con Santana pero la latina se estaba haciendo la difícil.
"Si, si, voy. No hace falta que te enojes." respondió sacándole la lengua.
Quinn leía sus apuntes distraída. Había sido testigo varias veces de esas conversaciones visuales entre Noah y Rachel y se preguntaba internamente si alguna vez iba a encontrar a alguien con quien tenerlas. Pero eso no era tan importante, como el hecho de saber que Finn había salido libre bajo palabra al declararse culpable y que sólo tenía que devolver lo que había destruido (que ya lo había hecho, ya que Carole Hudson-Hummel utilizó el fondo universitario de su hijo) y pasar 6 meses realizando terapias para el control de la ira. Quinn se había enterado por Mercedes (con la que había vuelto a reconectar al estar alejada de Lima una semana después de llegar a L.A) qué Finn la había nombrado y que Russell Fabray lo había visitado en privado después del primer día del juicio, para después retirar sorpresivamente los cargos.
Santana y Rachel, treparon a la camioneta de Puck, al salir del colegio. Habían decidido ir en un solo vehículo. Estuvieron alejándose de la ciudad, en dirección norte, durante una hora más o menos hasta llegar a una zona industrial, donde Puckerman empezó a moverse dentro de los distintos almacenes. Santana estaba un poco asustada del lugar, que estaba mayoritariamente oscuro, mientras que Rachel ocasionalmente le daba indicaciones a Puckerman después de mirar el celular.
De pronto, se encontraron ante un galpón semi destruido que tenía una luz roja adelante. Santana, al ver el color de la luz, pensó que Puckerman estaba llevando a su novia (aunque oficialmente no eran novias y todo eso, Santana se comportaba como si lo fueran y Rachel también) a algún lugar en donde filmaban películas pornográficas.
Puckerman estacionó entre medio de unos edificios que estaban un poco más lejos y caminaron sin hablar el trayecto hasta el galpón. Santana sentía la furia emanar de ella de a poco. Y Rachel, como siempre, entrelazó su mano con la de la latina.
En el galpón, no había nadie. Ni nada. Lo cual descolocó un poco a Santana, pero, Rachel tomando la iniciativa esta vez, dio unas vueltas en el lugar hasta que los llamó para que la siguieran. Bien oculta en el piso, había una pequeña puerta que daba paso a una escalera. Santana cada vez estaba más perdida.
La escalera daba a un salón donde había 4 puertas de distintos colores detrás de un escritorio. Noah, habló con el hombre que estaba detrás del escritorio y éste le entregó tres credenciales con sus nombres y que tenían un cuadrado, dividido en cuatro con los colores de las puertas.
Noah, se despidió de ellas y entró por la azul. Mientras Rachel, agarró la mano de una, cada vez más, desorientada Santana y la guío por la puerta roja, pegándo la credencial en el pecho de la latina.
Detrás de la puerta, había un pasillo que a Santana le hubiera parecido eterno si tenía que caminarlo, pero había una de esa bandas eléctricas en las que solo te tenías que parar y dejar que la banda te arrastre.
Santana, intentó que la diva le dijera hacia a donde iban, pero ella solo le decía que esperara. Después de unos minutos, la banda llegaba a su fin y del otro lado había una puerta del mismo color que la puerta por la que entraron.
Rachel, abrió la puerta, y lo que encontró del otro lado la sorprendió.
El lugar era, para empezar enorme. Estaba dividido en dos partes. A la derecha había un montón de mesas, algunas ocupadas y otras libres, en donde había gente haciendo algunas manualidad, que a la latina le parecieron fuegos artificiales. Del otro lado, había un enorme campo de tiro y un stand en donde se podían pedir las diferentes armas.
Santana miró a Rachel sonreír ante la vista que estaban teniendo. Sin decirle nada, tiró de la mano de Santana hasta el stand de armas y pidió una Glock 33 .357 y dos cajas de municiones. El hombre que estaba a cargo del stand, que a Santana le pareció fuera de lugar, saludó a Rachel sonriente y entabló una conversación amigable con ella. Le entregó el arma y las municiones y después Rachel guío a la latina a una pared en donde había orejeras para evitar el ruido y anteojos plásticos para proteger los ojos. La diva, acomodó en Santana estos items, nunca dejando de sonreír y la dirigió hacia uno de los cubículos del campo de tiro que estaba vacío.
Santana, vió que Rachel movía los labios pero no podía escuchar nada. No sabía si era porque todavía no entendía que era lo que estaba pasando o el porque. Hasta que cayó en la cuenta que tenía las orejeras puestas. Se las sacó acomodándolas sobre sus hombros.
"¿Perdón, qué estabas diciendo? Tenía estas cosas puestas y no escuché nada." dijo cuando Rachel se había quedado mirándola esperando una respuesta.
"Te pregunté si sabes utilizar un arma de fuego" dijo Rachel acercándose más a Santana, quizá para asegurarse de que la latina la escuchara.
"No, nunca."
"Bueno, siempre hay una primera vez para todo" dijo la diva girando sobre sus talones y mirando al blanco. Después, demostrando su experiencia, quitó el cargador y puso las balas una por una en el mismo. Corrió el cañon para atrás para que una de las balas se ubique en su lugar y disparó, una sola vez al blanco.
Santana miraba asombrada a la diva. No podía creer que lo que estaba viendo. La pequeña morena era capaz de disparar un arma y además, quería hacerle el amor ahora mismo. Porque Rachel Berry disparando un arma era la imagen más sexy que uno podía llegar a ver.
"Tu turno" dijo Rachel sin disparar ni una sola bala más. En la pared del cubículo, había una pequeña pantalla que mostraba la imagen del blanco. Rachel le había dado justo en el corazón.
"No, no, no." respondió Santana mirando al blanco y a Rachel. No sabía como iba a ser capaz de superar eso (aunque no era una competencia) y quería volver a Rachel disparando.
"Si, es tu turno". La diva, siendo precavida, puso el seguro de la pistola antes de ponerla las manos de la latina. Dio un paso hacia atrás para que Santana se parara en el lugar en donde ella estaba antes, lo cual hizo porque estaba completamente paralizada al sentir el frío metal del arma en sus manos. Cuando Rachel vio que la latina estaba paralizada, apoyo la parte delantera de su cuerpo contra su ¿novia? ¿estaba correcto llamarla así?. Ciertamente la latina se comportaba como su novia, sobre todo cuando la celaba. Dejando ese pensamiento de lado, Rachel siguió con su tarea de apoyar toda su parte frontal contra la espalda de la Santana y levantó un poco su cabeza (Santana no era mucho más alta que ella, solo unos centímetros) para que su boca quedara justo en el oído de la latina.
"San, respira un poco." dijo susurrando. Santana así lo hizo, y cuando Rachel sintió que se estaba relajando, continúo. "Ahora agarra el arma con tus dos manos." La latina lo hizo pero como tenía las piernas muy juntas, a la diva le pareció que la iba a incomodar en el momento del disparo, ya que el arma al dispararse iba a enviar a Santana hacia atrás. Así que la diva, delicadamente puso su muslo entre las piernas de la latina y cuando las abrio lo suficiente y vio que sus pies estaban bien posicionados, puso sus manos sobre las de la otra joven.
"Antes de disparar tienes que apuntar. Levanta el arma hasta que tengas el blanco en la mira. Tienes que saber que en el momento del disparo, el arma va a hacer una tremenda fuerza hacia atrás, así que tienes que mantener el equilibrio. Ahora, te voy a poner las orejeras y voy a quitar el seguro. Hasta que estés un poco más acostumbrada, te voy a ayudar. Ah, y baja un poco más el agarre de tus manos. El cañón se va para atrás, y en la altura donde están ahora te va a lastimar." Le puso las orejeras a la latina, volvió a poner sus manos sobre las de ella y quitó el seguro. Sintió que la latina respiraba profundamente un par de veces, antes de volver a relajarse. Le quitó el seguro y asintió sobre su hombro para que supiera que ya podía disparar. Después de unos segundos, lo hizo. El cuerpo de la diva sirvió de apoyo cuando Santana no se esperaba esa fuerza contraria que el arma le ofreció. Había sentido correr la adrenalina por su cuerpo y le había gustado. Las dos miraron la pantallita y vieron que aunque el disparo no había dado en el blanco, había pasado cerca porque la bala había dejado un medio círculo perfecto en el borde inferior del blanco de papel. Dejando el arma sobre la pequeña barandilla que había para ese propósito, la latina se quitó las orejeras y se dió vuelta, besando a la diva de improviso.
"¡Eso fue genial!" gritó sonriendo a la diva en el momento en que se separaron. Rachel río con sus palabras. "¿Puedo hacerlo de nuevo?" preguntó excitada como un niño en una feria.
"Si, todas las veces que quieras. O hasta que acabes esas dos cajas de municiones, después vamos a ir a otro lado." dijo la diva corriéndose hacia atrás para darle espacio.
Quince minutos después y Santana tenía una nueva fascinación, disparar. Se había gastado las dos cajas de municiones y quería más. Además, estaba contenta de que la diva había compartido con ella esa experiencia.
"¿Y ahora a dónde vamos?" preguntó Santana agarrando ella la mano de la diva y acercándola a su cuerpo.
"Ya vas a ver, no seas impaciente. Tenemos toda la noche."
"¿Esto hacen siempre con Puckerman? Porque tengo que decirte que no me gusta la idea de que él te pueda ver todas las semanas sosteniendo un arma. Aunque fue breve tengo que decir que fue muy sexy." dijo la latina abrazando a la diva y hundiendo su rostro en su cuello.
"¿Estás celosa? Y no, no hacemos solo esto. Ahora vas a ver que hacemos además de esto".
"¿Acaso no tengo derecho a estar celosa, Berry?" preguntó Santana. Sabía que podía utilizar hacia donde sea que fuera esto a su favor.
"No lo sé, Santana." respondio la diva levantando los hombros en señal de ignorancia.
"Ok. Vamos a ver como te lo explico. Quiero tener el derecho a estar celosa, porque no quiero que te vayas y me dejes sola. No quiero que te enamores de alguien y yo haya sido solo alguien con quien pasaste más de un mes acostándote."
"¿Qué quieres decir, Santana?"
"Quiero que seas mi novia." dijo firmemente la latina, casi a los gritos. A su alrededor, comenzaron a sonar algunas risitas y algunas personas se acercaban pidiéndole a Rachel la respuesta. Fue ahí, cuando la latina se dio cuenta que para salir del cuarto de la puerta roja, tenían que atrevesar la otra mitad, en donde estaban las mesas. Y ahí, era un poco más silencioso que el cuarto de tiro y ellas habían estado hablando como si estuvieran solas. La diva, se río ante la situación y guío a la latina hacia otra puerta roja y del otro lado había otro salón más, pero este con tres puertas. Como ahora estaban solas, la diva le respondió.
"Pensé que ya lo éramos y que solo faltaba que nos pusiéramos de acuerdo en la fecha, pero, si lo de ahí atrás fue tu forma de preguntarme si quería ser tu novia, la respuesta es que si." Santana la besó, pero no con urgencia. Con pasión e intento hacerle saber a la diva que lo de ellas no era sólo físico.
Rachel se separó despacio y le dijo que tenían que seguir.
La guío ésta vez hacia la puerta verde, donde del otro lado, también había una banda eléctrica que las llevaba hacia algún lado. El cuarto del otro lado de la banda era tan grande como el anterior, pero a diferencia de la luz que había en el cuarto de tiro, éste estaba bastante oscuro. Había varias barras a los costados, mozas caminando entre las mesas y humo de habanos y cigarrillo en el aire.
"Éste es el cuarto de póker. No me gusta mucho estar acá, pero a Noah le gusta jugarlo. O por lo menos le gustaba, hasta que hace un par de semanas atrás, estaba perdiendo y uno de los que jugaban contra él le dijo que le prestaban dinero si yo me desnudaba y me quedaba a su lado como Dios me trajo al mundo el resto de la noche. Noah se negó rotundamente y se levantó de la mesa. Por suerte no perdió mucho, solo unos doscientos dólares. Cuando le pregunté porque lo hizo, dijo que tenía miedo de tu reacción si el aceptaba y vos de alguna forma te enterabas. Yo le pregunté como te podías llegar a enterar y el dijo que todo era culpa de mi maldita política de honestidad."
Santana se río y dijo que Noah tenía razones para temerle.
"¿Y que hacemos acá si no te gusta?" le preguntó.
"Bueno, quería que vieras lo que había detrás de la puerta, nada más. Sigamos."
Detrás de la puerta amarilla, esta vez, Santana se encontró con un casino, prácticamente igual a los de Las Vegas que sólo vio en películas. Rachel le dijo que podían ir otra noche a jugar, que tenían que encontrar a Noah e ir hacia otro lado. La latina miró su celular y vio que recién eran las 10:30 de la noche y se sintió contenta de que iba a poder estar al comienzo del otro día con la diva.
Cruzaron todo el casino y en la sala en donde elegir las puertas, esta vez eligieron la azul. Santana empezó una conversación, no porque se sintiera incómoda del silencio sino porque estaba curiosa.
"¿Cambian siempre el lugar de entrada?" preguntó la latina recordando que la diva había sido quien había buscado la puerta en el piso en el galpón.
"No. Esto es bastante secreto. Todos los que lo saben lo mantienen en silencio porque es una buena forma de divertirse."
"¿Y por qué buscaste vos la puerta en el piso y no Puckerman?"
"Noah es incapaz de encontrarla. Y no es broma. La primera vez nos trajo Mark, un compañero de clases de Noah. La segunda vez, Noah pasó media hora buscando la puerta en el piso. Hasta que me cansé y la abrí yo. Hay ciertas reglas que seguir así que no fuimos interrumpidos."
"¿Reglas?"
"Si. ¿Viste esa luz roja que marcaba el galpón?."
"Si."
"Bueno, esa luz le anuncia a quien viene que puede entrar, que no hay nadie en el piso superior buscando la puerta. Si la luz esta apagada, la puerta del galpón no se puede abrir y nadie puede entrar hasta que el guardia, quien nos dio las credenciales, vuelva prender la luz."
"Es todo bastante secreto."
"¿Miraste a algunas de las personas que estaban con nosotras en el cuarto de tiro, o en la sala de poker o en el casino?" preguntó Rachel.
"No, ¿tenía que hacerlo?"
"No, no creo que les hubiera gustado."
"¿A quienes?"
"Esto es un lugar bastante protegido del mundo exterior, por el hecho de que vienen muchas estrellas del cine, la televisión, la música, el deporte, etc. Una vez estoy segura de haber visto a Madonna, pero Noah me dijo que el alcohol me estaba jugando trucos. Aunque sigo segura de que era ella."
"¿En serio? ¡Volvamos! Podemos conseguir autógrafos."
"Jajaja, no San. Eso no se puede hacer. Esa es otra regla. Si molestas a los famosos, te expulsan por un mes. La segunda vez, por 6 meses. La tercera, por un año y la cuarta para siempre. A los famosos no se les puede hablar a no ser que te hablen. No se les puede mirar más de 10 segundos, etc. Por eso no puedo estar 100% de que era Madonna."
"Es impresionante como mantenes todo este secreto."
"Todo sea por divertirme y estar rodeada de famosos, aunque no sepan ni quien soy."
Habían llegado al final de la banda y la puerta azul las estaba esperando. Del otro lado, lo que había, sorprendió a Santana pero no tanto. Sabía que Puckerman era un adicto a clubes de la pelea. Había 4 cuadriláteros pequeños y uno grande en el centro del cuarto. Puck estaba haciendo apuestas por un pequeño peleador negro en uno de los cuadriláteros más chicos. Rachel, tocó su hombro y le señalo su muñeca en señal de que se les estaba acabando el tiempo. Puck la miró a los ojos y volvió su rostro a la pelea.
"Termina esta pelea y nos vamos." Dijo la diva volviendo a pararse al lado de la latina. "Ah, algo que no te dije. En todos los cuartos hay una puerta para volver a la ciudad. Del otro lado hay un guardia que te pide estas credenciales, y te dice como tienes que hacer para volver al lugar en donde dejaste el auto. Hay otras tres entradas más además de la que nosotros usamos. La puertas de salidas están siempre ubicadas al lado de las que usamos para entrar o salir de un cuarto. Esta casi escondida pero está ahí."
Santana asintió y vió que Puckerman estaba cobrando un dinero del corredor de apuestas y se acercaba a ellas.
"¿Listas para irnos?" preguntó pasando un brazo sobre la diva y dirigiéndose hacia la puerta por la que ellas habían entrado. Se paró a la derecha y golpeó dos veces. La pared se deslizó y apareció una escalera. El guardia del otro lado les dijo hacia a donde tenían que ir.
Cuando llegaron a la camioneta, ya eran las 11:30 hs. No habían caminado mucho desde que salieron hasta el vehículo, pero la diva estaba medio irritada porque Puckerman la hacía frenar cada tanto para mostrarle cosas poco interesantes.
Se subieron a la camioneta y Puckerman manejó lo más rápido que pudo hacia un lugar poco urbanizado del norte de la ciudad.
Santana no esperaba que a su novia le interesara lo que estaba viendo. Habían estacionado exactamente a las 11:45 hs y la diva los hizo caminar unos 5 min. más hasta que se encontraron en una calle a cuyos costados había gente reunida. Del lado derecho, todos estaban admirando un par de autos pintados de amarillo y al lado izquierdo de la calle había un par de autos pintados de rojo.
Al lado de uno de los autos, había un chico asiático que apenas vio a la diva la llamó.
"¡Rachel! ¡Llegaste a tiempo!" gritó y se acercó corriendo hacia ella para abrazarla. Santana se sintió gruñir y escuchó a Puckerman reírse ante su reacción.
"¡Buenas noches, Nick! Aunque costó un poco llegamos a tiempo. Ella es Santana, mi novia. Y a Noah ya lo conoces." dijo señalando a sus dos acompañantes.
"¡Puck! Que bueno que viniste. Y Santana, que gusto conocerte. Este duende de las praderas no deja de hablar de vos." Dijo él abrazando a la latina y recibiendo un golpe en el brazo de parte de la diva.
"¿Cuál me toca?" preguntó la diva mirando a los dos autos y Santana se dió cuenta de lo que estaba por pasar. Rachel Barbra Berry, SU novia, iba a conducir un auto en una picada callejera.
"El BMW M5" respondió Nick mirando hacia los autos amarillos y haciendo una seña.
"¿Contra?"
"Sonia."
"¿Sonia?"
"Si, está bastante enojada porque no querés ir a una cita con ella y dice que tu novia, hoy aquí presente por suerte, es imaginaria"
"No me sorprende."
¿Sonia? ¿Por qué ese nombre le sonaba a Santana? Sus preguntas tuvieron respuesta cuando una chica, casi tan alta como Brittany, morocha y con unos ojos verdes bien profundos se apareció al lado de Rachel.
Sonia era una compañera de ella y de Santana en el instituto. La latina varias veces la había descubierto mirando a su novia y hablando con ella durante los pocos momentos libres que tenían.
"Rach, ¿puedo hablar un momento con vos?" preguntó Santana esperando que 1) A Rachel no se le hubiera ocurrido correr un auto, que posee nitrógeno y capaz de viajar a altas velocidades. 2) Esperando que Puckerman apruebe que en caso de ser cierto que Rachel iba a participar en una picada, la apoyara e intercediera para que la diva renuncie a esa idea. Pensando en Puck, se giró hacia el último lugar en donde lo había visto (al lado de ella) y se encontró con un espacio vacío. Mirando alrededor y Puckerman estaba inclinado sobre una rubia y seguramente estaba deseando llevársela a la cama. ¡Maldito Puckerman! susurró Santana.
"¿Qué pasa San?" dijo Rachel mirándola preocupada.
"¿Vas a participar en una picada?"
"Es mi regalo de cumpleaños." dijo Rachel, mirando rápidamente el reloj. Santana, también lo hizo y vio que eran las 11:58 hs. "Nick me estuvo enseñando, toda la teoría por supuesto. Y me dijo, que después de las 12 y como regalo de cumpleaños me iba a dejar correr uno de sus autos. Se maneja con cambios, pero aprendí a manejar uno de esos ya que papi cuando yo era más chica, tenía un auto así."
"No quiero que te subas a un auto para participar en una carrera a altas velocidades. ¿Y si te pasa algo? ¿Con qué cara voy a lo de Shelby y le digo que te lastimaste corriendo una picada?"
"San, el BMW que voy a correr tiene todas las medidas de seguridad en caso de accidentes. No va a pasar nada. Además, Sonia también va a correr por primera vez. Y no va a haber ninguna apuesta, sino una presentación en sociedad o algo así me dijo Nick que es esto." dijo Rachel agarrando las dos manos de la latina y atrayéndola hacia ella. "Además, no voy a ir sola en el auto."
"¿Cómo que no vas a ir sola?" la latina cada vez tenía más miedo. Esta Rachel Berry estaba llenando la cuota de sorpresas en una noche y Santana no podía dejar de estar sorprendida ante las cosas que ocultaba la diva.
"Quise que esta noche vinieras con nosotros así viajabas en el auto conmigo en mi primera vez pasando la barrera de los 200 km/h." dijo Rachel en voz baja.
"Estás loca" dijo la latina sonriendo y dándole un beso a la diva. Ésta muchacha no dejaba de sorprenderla.
"Feliz Cumpleaños, Rach." dijo la latina rompiendo el beso para volver besarla después de decir esas palabras. El reloj había dado las 12 y Santana no podía estar más feliz de estar junto a ella en este momento.
Puckerman observó desde la distancia hasta que dejaron de besarse, le dijo unas palabras a la rubia y corrió para levantar a la diva en sus brazos y desearle feliz cumpleaños. Santana intentaba que Puck la dejara en el piso, pero el muchacho no quería hacerlo y comenzó a correr para alejarse de la latina. Pero ésta lo seguía gritandole que dejara a su novia en paz. Noah reía junto a Rachel mientras le decía a su princesa que tenía una novia loca.
Sonia, no estaba muy contenta ante la presencia de Santana, pero a pocos le importaba. En realidad, la morocha estaba completamente fascinada por la diva y quería que fuera para ella. Pero al ver la interacción entre ambas, se dio cuenta que era mejor mantenerse al margen. Aunque Santana no era la misma persona que había sido en McKinley, siempre la cubría un aura de amenaza y muchos le tenían miedo, sobre todo cuando la diva estaba involucrada.
Santana y Rachel se subieron al BMW y fueron al lugar de partida. Generalmente, se usaba a una mujer para dar la señal de largada, pero viendo que esta era una ocasión especial y los dos pilotos eran mujeres, se decidió que esta vez fuera un hombre y Noah se ofreció como voluntario. Para "distraer a las conductoras" dijo él, se sacó su remera y se ubicó en el medio de los dos autos y unos metros más adelantes con todo su torso desnudo. Santana y Rachel no dejaban de reírse mientras él les hacía caras sexy que a ellas en realidad les parecían graciosas.
Se comenzó a escuchar el sonido de los motores calentando, se escuchó a los motores acelerar y a las llantas quemarse en el asfalto. Se pudo ver durante unos segundos solo las luces traseras de los autos, hasta que las luces delanteras del que iba a la delantera hizo su aparición. Se vio pasar un ráfaga de color rojo antes de que frenara más adelante de la gente y todos festejaran porque la ganadora era la cumpleañera. Se pudo observar a dos morenas besándose incansablemente a causa de la adrenalina causada por un motor que las llevó a más de 200 km/h.
Después de festejar el cumpleaños con los Nick y sus amigos, tomando unos tragos, los tres amigos de Ohio, decidieron volver a la ciudad y detenerse en su bar preferido por unos tragos más.
Cuando volvieron, el sol ya estaba en lo alto y Quinn los esperaba con el desayuno listo y un regalo de cumpleaños para la diva.
Rachel la abrazó agradeciéndole el regalo, que era un vestido rojo bien entallado, para que pudiera utilizar en la fiesta a la noche.
Cuando Santana estuvo a solas con la diva en su habitación, tímidamente le entregó su regalo. Rachel se sorprendió al ver que era una caja de terciopelo con la etiqueta de la joyería del centro comercial. Adentro había un collar que tenía un diamante en forma de corazón y unos aros haciendo juego. Rachel sabía cuanto le había costado eso a la latina, ya que sabía cuanto le había costado porque ella lo miraba todos los días en sus minutos libres en el trabajo. Detrás del corazón, Santana había hecho que grabaran una nota musical y a un lado de la nota había una S y del otro lado una R.
La latina, como agradecimiento, no salió de la habitación hasta la hora de la cena y cuando lo hizo no podía sentarse sin sentir dolor y tuvo que tapar varias marcas de mordidas y chupones que la diva había dejado en su cuerpo.
