En alas de la tormenta
Capítulo 11 – Almuerzo, cena y una lechuza
Draco iba hacia el comedor, el corazón le palpitaba. Calmate, se dijo por lo que sería probablemente la décima vez. Es sólo el almuerzo. Vas a sentarte en la misma mesa que Potter porque él te lo pidió. No es que vayamos a hacer público nada, aunque Granger, obviamente, se va a dar cuenta de inmediato. Y hablando del diablo… ella y Weasel iban caminando un poco más adelante que él, trataba de caminar más despacio para que se separaran más, esperaba que no fueran a crear problemas de que el se sentara en su mesa.
Potter ya estaba allí, era un alivio, hacia él enfilaron Granger y Weasel. Para suerte de Draco, justo en ese momento entraron los mellizos por la otra puerta. George lo avistó y levantó las cejas inquisitivo. La mesa de Potter estaba entre ellos, Draco hizo un gesto en esa dirección. Los mellizos se encogieron ligeramente de hombros y asintieron, ellos llegaron primero, así que Draco pudo hacer de cuenta que se iba a sentar con ellos y de esa forma pudo terminar casualmente sentado al lado de Potter.
Fred le había empezado a hablar de inmediato, lo cual contribuyó a crear la imagen de que se iba a sentar allí por ellos. Por debajo de la mesa, la mano de Potter se posó inmediatamente sobre su muslo y sobre ella Draco posó la suya.
─ … y entonces Moody nos puso diez deméritos a cada uno. ─ concluyó Fred, dando a entender por el tono que la amonestación le importaba un pito.
Granger se inclinó hacia delante para dirigirse a Fred que estaba sentado al lado de Draco y enfrente de su gemelo. ─ ¿Y cuántos llevan acumulados ya? ─ preguntó pero aprovechó para mirar de soslayo a Draco y levantó brevemente una ceja a modo de pregunta. Draco, que ya se lo había esperado, hizo un corto gesto de asentimiento. Ella sonrió y volvió a posar su atención en los mellizos que habían iniciado un relato detallado de las múltiple ocasiones en las que le habían aplicado deméritos.
El Weasel había quedado muy absorbido por la charla de Fred y George y cuando nadie parecía observarlos (excepto Granger, la muy condenada no les perdía movimiento), Potter se inclinó ligeramente y le preguntó en voz baja ─ ¿Qué tal tu mañana?
Draco se volvió para mirarlo directamente por primera vez desde que había tomado asiento. ─ Bien, ─ dijo apretándole la mano ─ eso sí, bastante cansadora. ¿La tuya?
Potter encogió los hombros ─ Bien. Neville accidentalmente le prendió fuego a la toga de Hooch.
─ Espero que no haya sido muy grave. ─ replicó Draco torciendo ligeramente el labio.
─ No demasiado. ─ dijo Potter.
Estaba hablando más rápido de lo realmente necesario, probablemente con miedo de ponerse en evidencia. Era razonable, pensó Draco, si Weasel lo notaba, seguro que le daba un ataque; y ni quería pensar en los problemas que podrían llegar a tener con Shacklebolt si llegaba a enterarse. Pero lo cierto era que sólo el apoyo de sus amigos serviría para calmar el nerviosismo de su asustadizo nuevo amante. Draco, se inclinó ligeramente a su vez y dijo en voz muy baja: ─ Harry, Granger sabe.
Potter tuvo un sobresalto como si se hubiera quemado. ─ ¿Qué!
─ Sabe. Una vez habíamos hablado sobre el asunto y ahora ya se dio cuenta. ─ dijo Draco y esperó su reacción.
Potter inspiró profundamente varias veces luego dijo: ─ Hum… está bien. ─ sus ojos se desviaron hacia Granger que le devolvió una pequeña sonrisa como pidiéndole disculpas. Potter no agregó nada más, no se animaba, ante todos en medio de la mesa. Los mellizos, mientras tanto, le estaban hablando a Draco que no había escuchado ni una palabra de lo que le decían.
Éste asunto de sentarse juntos estaba resultando demasiado estresante, Draco se preguntó si realmente valía la pena. Terminó de comer y volvió a inclinarse ligeramente. ─ Voy a mi carpa, date una vuelta antes de las prácticas de la tarde, ¿sí?
Potter mostró por un segundo una expresión de pánico, pero no por la visita, sino porque empezaba a abarcar lo tremendo de este asunto entre ellos. Asintió brevemente.
Draco se excusó con amabilidad, se levantó y se marchó.
oOo
Rascó suave y rápido.
─ Pasá. ─ dijo Draco. Potter se metió rápidamente. Draco se puso de pie en el centro y lo atrajo de inmediato hacia sí, lo abrazó y lo besó vehemente. Potter le devolvió el beso con igual entusiasmo. ─ Perdón. ─ dijo apenas pudo volver a hablar.
Draco hizo a un costado una mecha rebelde de la frente de Potter ─ ¿Por qué?
─ Por todo lo del almuerzo, ─ dijo Potter ─ toda esa incomodidad. Me doy cuenta ahora de que no discutimos si se lo vamos a contar a alguien y a quiénes…
─ Sí, y hay probablemente mil cosas importantes sobre las que vamos a tener que hablar, esto no es más que una más. ¿Tenés algo que hacer esta noche?
Potter primero pareció sorprendido y luego complacido. ─ No. ─ dijo ─ ¿y vos?
─ Sí, con vos. ─ dijo Draco con una sonrisa y sintiéndose como un idiota. Todavía le costaba creer que Potter no se estuviera echando atrás. ─ ¿Te animás a que salgamos a caminar? ¿o preferirías que charláramos acá? O también podría ser en tu carpa.
─ Tu carpa es mejor, ─ dijo Potter de inmediato ─ está más alejada del resto. La mía está en la mitad de la hilera.
─ Es cierto. ─ admitió Draco.
─ Y las carpas son más cálidas que afuera, ─ agregó Potter con descaro ─ en caso de que queramos…
─ Si, ya veo… ─ dijo Draco estudiándole la cara ─ sí, claro, en ese caso… la carpa sin lugar a dudas.
Potter rió. E inició una novedosa movida experimental. Se le acercó más y le empezó a dar una serie de besos, iniciando debajo de la oreja, a lo largo de la mandíbula y luego bajando hasta la garganta, Draco tuvo que tragar ostensiblemente, ésta sí que no se la había visto venir. No en ese momento, al menos, y tan de improviso. Los labios de Potter eran tiernos y cálidos y los jeans de Draco ya se habían puestos tirantes de nuevo. ─ Potter, ─ dijo con una voz que le salió medio estrangulada ─ ¿qué estás haciendo?
Potter echó la cabeza ligeramente hacia atrás y le dirigió una mirada burlona. ─ ¿Y qué parece que estoy haciendo? ─ y tornó a los besos en la garganta, Draco sintió que se le endurecían los testículos.
─ Tenemos… práctica… ─ alcanzó a decir, le aferró los cabellos y Potter lo hizo callar con un beso. Los labios de Potter lo distrajeron por completo y ya no pudo terminar lo que iba a decir. Y ─ oh Merlín ─ ahora ya estaba perdido, las manos de Potter estaban sobre su trasero y los dedos lo apretaban desvergonzados.
Potter separó un poco la cabeza. ─ Quiero que sepas que no me avergüenzo de esto. De nosotros, quiero decir. Pero creo que deberíamos esperar para hacérselo conocer a todos. Podría no caerles bien.
─ Tenés razón ─ admitió Draco ─ Lo entiendo y no tengo problema con eso.
─ No quiero que pienses que me estoy echando atrás, por lo que pasó hace un rato en el almuerzo.
─ No fue eso lo que pensé, pero vos parecías estar muy nervioso.
─ Estaba nervioso, pero no ahora, no acá. ─ los labios de Potter le apretaron la barbilla ─ Y todavía tenemos media hora. ─ murmuró con voz suave y ronca, obligándolo con las manos a que se acostara sobre la bolsa.
─ Oh, Merlín… ─ ¿Y cuando fue que me volví tan sumiso?… ya es tiempo de cambiar eso y de tomar la iniciativa. Los hizo rodar de modo de quedar arriba. Luego descendió frotándose contra el cuerpo de Potter. Con dedos hábiles y rápidos le abrió y le bajó los jeans, quería hacer desaparecer todo el género indeseable que se interponía entre él y la verga de Potter. Potter se había incorporado sobre los codos y lo observaba hacer, despreocupado. Draco levantó brevemente la cabeza para mirarlo, sonrió y luego pasó a dedicarle toda su atención a la verga que tenía frente a sí.
Muy linda, por cierto. Estaba ya erecta casi por completo y anidada en una mata de pelo negro que resultó ser al tacto mucho más suave de lo que parecía a la vista. Hizo correr la nariz y la lengua a lo largo. Potter soltó una exclamación contenida y se sacudió, las caderas se le levantaron despegándose de la bolsa como si hubiera recibido una descarga eléctrica. Draco se permitió dirigirle otra sonrisa, pero ahora, una rebosante de malicia. Presionó las caderas de Potter con las manos y cambió un poco el peso para inmovilizarlas, era él el que estaba dando la mamada y quería controlar todo, incluso los movimientos. Con los dientes mordisqueó suavemente el surco que rodeaba la cabeza de la pija. Potter dejo oír una especie de lascivo relincho. ─ Quieto, potro. ─ murmuró y apretó el glande con los labios.
Nueva exclamación contenida de Potter y la espalda se le arqueó, las manos de Draco seguían anclándole las caderas. Draco le vio los puños a los costados apretando la bolsa, probablemente era una forma de contenerse para no ceder al impulso de agarrarle la cabeza con las dos manos y forzarlo a que se la tragara toda de una vez. Draco se lo agradeció mentalmente. Nunca antes había hecho esto y toda su experiencia en relación con atenciones de este tipo se reducía a las dos mamadas que le había dado Zabini en abril. No quería pensar en Zabini en este momento lo que quería recordar era la excelente técnica que había aplicado. Tensó un poco más los labios y los fue deslizando hacia abajo y hacia arriba a lo largo de la verga de Potter, al parecer no lo estaba haciendo nada mal a juzgar por toda la clase de sonidos que escuchaba y que Potter parecía desesperado por contener. Ah sí, y a no olvidarse de la lengua. Draco acompasó la succión con movimientos laterales de la lengua frotando lenta, sensualmente la cara inferior que estaba recorrida en dirección ligeramente transversal por una vena gorda y abultada. La respiración de Potter se detuvo en ese instante y segundos después acabó, un geiser blanco y caliente. Draco nunca había degustado la de otro, era la primera vez que la sentía explotar en la boca, tuvo miedo de ahogarse pero se las arregló para tragarla sin mayor inconveniente. Era salada, ligeramente amarga, pero no precisamente desagradable. Mantuvo la verga en la boca unos instantes más hasta drenarla por completo y luego la soltó.
La cara de Potter estaba colorada y sudorosa, lo tomó con las manos y lo atrajo hacia arriba y lo besó con violencia. Los hizo rodar para que Draco quedara debajo de él, seguía besándolo salvajemente y empezó a frotarle la ahora extremadamente sensible entrepierna con la rodilla. Draco se apretaba contra ella con desvergüenza. La mano de Potter le abrió los pantalones y le bajó los boxers, otro beso y Potter se desplazó hacia abajo, la cara ahora a la altura de la ingle y… ¡oh Merlín!... le estaba chupando los huevos, Draco tuvo que morderse dos nudillos para no gritar. La lengua de Potter ─¿quién la hubiera imaginado tan talentosa?─se fue abriendo camino desde la base de la verga hacia arriba y al llegar a la punta capturó la gota de anticipación que había aflorado por el meato. El ápice de la lengua de Potter presionó la punta sensible, todo el cuerpo de Draco se estremeció. Los ojos de Potter se alzaron brevemente destilando la misma y tanta malicia como los de Draco momentos antes y entonces vio como su verga desaparecía dentro de la boca de Potter. Draco se sentía morir. Las mamadas estaban probablemente en el tope de las prácticas de estimulación sexual pero las sensaciones se magnificaban cuando no se trataba solamente de satisfacer un instinto. Potter lo amaba, así lo había confesado y ahí estaba, aspirándole la vida misma por la verga. Tuvo que contenerse para no acometerle la boca con sacudidas frenéticas. Potter ahora sumó una mano que empezó a masajear la base, Draco se sentía próximo al clímax, y entonces Potter le presionó con un dedo el perineo y esa fue la gota que faltaba… acabó en chorros violentos salpicando las paredes de la boca que lo englobaba, había apretado tanto las mandíbulas al punto de que no podía respirar. Potter dejó escapar un sonido como si se hubiera atragantado, pero igual se la tragó. Sus dedos seguían ahora acariciando los muslos de Draco. Es una maravilla, esto es el Paraíso.
Draco ya se había probado en la boca de Zabini, pero eso parecía tan alejado en el tiempo. Y en la boca de Harry sabía diferente.
Harry.
Ese era el nombre que se había formado en su mente en ese momento. No Potter.
Besó a su amante con pasión y abandono, nunca en su vida había sentido tanto placer.
Los ojos verdes se abrieron. ─ ¿Qué hora es? ─ preguntó Potter con voz enronquecida.
Draco tanteó y tomó su varita. ─ Todavía tenemos diez minutos.
Potter le acarició la cara. ─ Quiero pasarlos con vos.
─ ¿Estás seguro? No quisiera transformarme en una distracción…
─ Shh… No quiero que tengas que preocuparte por eso, ya bastante me tengo que preocupar yo.
Draco no insistió. Se apretaron más y se besaron larga, lenta, lánguidamente y con mucha lengua. Quizá la vida no era perfecta… pero esto sí lo era. Draco cerró los ojos.
oOo
Draco entró al comedor para la cena junto con los mellizos. La dinámica del grupo de Gryffindors había cambiado dramáticamente desde el almuerzo. George dijo algo impreciso sobre Granger y una charla seria que había tenido con Krum y que a consecuencia de eso su hermano menor estaba furioso. Granger se había sentado sola y parecía muy malhumorada. Desde lejos parecía que Potter, que estaba sentado con Weasel, trataba de aplacarlo. Weasel tenía la cara sepultada en las manos y parecía volar de rabia. Mejor que sea él y no yo, pensó Draco. Los mellizos eligieron una mesa de entremedio. A Krum no se lo veía por ningún lado.
Draco captó por un instante la mirada de Potter del otro lado del comedor y le dirigió una sonrisa, el rostro de Potter pareció iluminársele, y se la devolvió. Giró entonces rápidamente la cabeza de nuevo hacia el Weasel y pareció que le preguntaba algo, probablemente le pedía que repitiera lo último. Draco sonrió para sus adentros y se sirvió otra cucharada de puré.
Una lechuza parda entró volando hacia Draco. Era algo inusual, el correo solía llegar de mañana. Dejó caer un sobre blanco, cuadrado y pesado que Draco alcanzó a abarajar en el aire antes de que llegara a caer sobre su plato. Draco levantó la mirada hacia Potter, Potter lo estaba mirando a su vez con horror en los ojos. En las manos sostenía un sobre idéntico al suyo.
Se le vino el alma a los pies. Desintonizó la charla jocosa de los mellizos, rasgó el sobre y sacó la carta. Decía así:
Estimado Sr. Malfoy:
Es de nuestro conocimiento que Ud. u otras personas en su presencia trasgredieron anoche el Código de uso aceptable de conjuros en las unidades de descanso, razón por la cual, se tomarán medidas disciplinarias. Tenga a bien presentarse ante mí y ante los profesores McGonagall y Moody esta noche a las ocho en la carpa de instructores ubicada a uno de los lados del Campo Uno. Gracias.
Suyo atte.,
Kingsley Shacklebolt
Supervisor de Entrenamiento
Mierda, mierda, mierda. Los ojos se le nublaron. ¿Cómo no se había acordado del Código de conjuros! ¿Y qué era lo que había hecho? Posiblemente tenían forma de detectar la presencia de personas en carpas ajenas, pero las visitas de personas del mismo sexo no estaban vedadas. ¿Podían detectar quizá actividad sexual dentro de las carpas? Pero la carta hablaba de anoche, nada de lo de la tarde había ocurrido la noche anterior. Draco trató de repasar la noche anterior con la memoria… ah… el encantamiento de Potter para agrandar la bolsa… eso tenía que ser. Maldición. Esto era precisamente a lo que Potter le tenía tanto miedo ─esto y perder la guerra, claro está─ y justo tenía que pasar en el primer día completo de su relación, qué desgracia, ahora que las cosas parecían haberse encaminado, venía a ocurrir esto que podía terminar con todo de manera abrupta… y afrentosa encima.
Tenían que hablar antes de la reunión para ponerse de acuerdo en qué iban a decir. Captó la mirada de Potter y le hizo una seña indicando la puerta, Potter asintió con un gesto, desvió la cara brevemente hacia el Weasel y luego levantó una mano con los dedos extendidos. Cinco minutos. Draco asintió. Se excusó, se levantó de la mesa y salió.
oOo
Estaba apoyado contra uno de los árboles tratando de calmarse cuando Potter salió, Potter miró a los lados y se le acercó, traía el sobre en la mano. ─ Hola, ─ lo saludó sonriendo levemente ─ y cambiá esa cara que pareciera que estás por morirte. Todo va a salir bien.
Sintió alivio. Pero no se había dado cuenta de que tenía cara de que se estaba por morir. Trató de poner una expresión neutra. ─ ¿Mejor así? ─ miró furtivamente alrededor y lo besó suavemente en los labios, Potter se lo devolvió con calidez pero se separaron enseguida.
─ Estaba pensando, supongo que fue el encantamiento que usé para agrandar la bolsa, perdoname, en ese momento me olvidé del Código, no lo tuve en cuenta porque yo en la carpa sólo uso cosas muy básicas. Pero de todas formas, estaba pensando que podemos decirles que yo pasé por tu carpa por alguna razón y que nos pusimos a hablar de lo chicas que eran o algo así y que empezamos a jugar con encantamientos para hacerla más cómoda y acogedora… ¿qué te parece? Yo voy a asumir toda la responsabilidad por la falta.
Draco consideró la propuesta, no era mala idea. Y se evitaban tener que darles a conocer la relación entre ellos. ─ Me parece bien, ─ dijo ─ pero vos ya tenés muchos deméritos, ¿por qué no les decimos que lo hice yo?
Potter sonrió gratamente sorprendido ─ Porque ellos seguramente saben cuál fue la varita que se usó. ─ señaló
─ Pero a mí también me mandaron una lechuza, ─ argumentó Draco ─ saben que fue en mi carpa. Ante ellos soy responsable de que lo haya permitido.
─ Bueno, ya veremos qué nos dicen ─ dijo Potter ─ Es a las ocho, ¿no?
─ Sí.
─ ¿Qué querés que hagamos hasta entonces?
Ahora fue Draco el que se sorprendió gratamente. ─ ¿Ya terminaste con Weasel… Weasley, quise decir? ─ se había corregido demasiado tarde y trató de disculparse con una sonrisa.
Potter trató de ponerse serio como reconviniéndolo. ─ Sí, supongo que sí. Necesita un poco de tiempo solo para pensar, creo. Las cosas entre él y Hermione no andan bien.
─ Sí, algo oí. ─ dijo Draco ─ ¿Qué fue lo que pasó?
─ Caminemos y te cuento ─ dijo Potter, algunos ya empezaban a salir del comedor. Enfilaron para el Campo Tres, que era el más grande y que estaba cerca del Uno. Draco controló la hora, eran las seis y media. ─ Básicamente, ─ continuó Potter ─ creo que Hermione no sabe bien cuál de los dos le gusta más, si Ron o Krum. No quiere lastimar a ninguno de los dos, pero debería tomar una decisión. Por lo que sé, ella tuvo una larga charla con Krum después del almuerzo, y según Ron, se pasó toda la tarde flirteando durante la práctica.
Draco frunció el ceño. ─ Yo estoy en el mismo grupo que ellos, ─ dijo ─ y no recuerdo haber visto a Granger flirteando con Krum… pero a lo mejor no presté atención… yo estaba bastante absorto… extático podría decir… pensando en lo que había pasado… vos sabés
Potter sonrió cómplice. ─ Probablemente Ron se hizo la idea equivocada, pero vaya uno a saber… A Hermione le gustaba Krum en cuarto año y se siguieron escribiendo durante mucho tiempo después. Yo creo que ya entonces le gustaba Ron también, aunque probablemente ella no era totalmente consciente de que le gustaba. O quizá sí era consciente, pero Ron la fastidiaba tanto que no se decidió nunca por hacer algo al respecto, en realidad no lo sé…
─ Diríase que son la pareja ideal ─ dijo Draco irónico ─ Siempre digo que realmente no se trata de amor si no viene acompañado de tormento.
Potter lo codeó. ─ Creo que nosotros algo sabemos al respecto, ¿no?
─ ¡Y que lo digas! ─ Draco miró alrededor y lo guió a la hilera de árboles que separaba el Campo Tres del Dos. ─ Vamos a hacernos mimos.
Potter le pasó los brazos alrededor del cuello y lo besó con avidez. Lo apretó contra un árbol y le rodeó las caderas con una pierna. Hubo frotamientos, caricias y húmedos besos por largos momentos.
─ Draco,… ─ dijo Potter.
─ ¿Mmm humm? ─ respondió Draco que tenía la boca ocupada en el cuello de Potter.
─ ¿Cuánto hiciste?
Draco levantó la cabeza. ─ ¿Qué?
─ ¿Cuánto hiciste… sexualmente?, quiero decir. ─ dijo Potter mordiéndose el labio y sonrojándose.
¡Qué dulce que quedaba así! Y como Potter era probablemente tan inexperimentado como él, no se sintió mal confesándoselo. ─ Lo mismo que hice con vos, nada más.
─ ¿Qué! ─ Potter había sonado perplejo ─ ¡Me estás cargando!
─ No, para nada. Toda mi trayectoria se reduce a dos mamadas y una paja que le hice a otro.
─ ¿Y si yo te preguntaría con quién?
─ Se dice "¿y si yo te preguntara con quién?", cielo. ─ corrigió Draco. Desvió la vista y se lo dijo: ─ Blaise Zabini.
─ ¡Con el guacho ése! ─ aulló Potter.
─ ¡Shh!, que vas a asustar a los pájaros.
─ No puedo creerlo… ¡con ese pajero? ─ dijo Potter sin bajar la voz.
─ Fue hace mucho. Y yo estaba desesperado. ─ dijo Draco con sinceridad ─ Y no me dejaba un momento tranquilo.
Potter hizo un gesto de asentimiento. ─ Está bien. ─ dijo, ahora más calmo ─ En realidad no tiene que importarme lo que hayas hecho antes ni con quién… a partir de ahora sería distinto…
─ ¿Y vos? ─ preguntó Draco tratando de no parecer tan curioso, aunque no le salió.
Potter se puso terriblemente colorado. ─ Nada. ─ dijo evidentemente muy incómodo ─ Le di un beso a Cho una vez en quinto año… aparte de eso… nada.
Draco se lo quedó mirando incrédulo. ─ ¿La de hoy fue tu primera mamada?
Potter asintió tímidamente mordiéndose el labio. ─ ¿Estuvo buena?
─ ¿Que si estuvo buena? ¿Y me lo preguntás? ¡Estuvo espectacular! ¡Increíble! ¡Alucinante!
Potter parecía más que nada aliviado. ─ ¿Tanto así? Bueno… me alegro. ─ dijo sonriendo con picardía ─ La tuya también fue buenísima… gloriosa.
─ También fue la primera para mí ─ dijo Draco encogiéndose de hombros con pretendida modestia.
─ ¿Cómo? ¿pero no habías dicho…?
─ Dije que me habían dado dos mamadas ─ interrumpió Draco ─ pero la de esta tarde fue la primera vez que se la chupé a alguien.
Potter parecía muy impresionado ─ ¡Que me aspen! ¡Y yo que estaba hecho un manojo de nervios porque se la estaba chupando a la deidad sexual de Hogwarts!
─ Y por lo demás soy virgen, para que sepas. ─ dijo Draco con altivez.
Potter le mordió el cuello. ─ Mejor así, quiero ser tu primero.
─ Lo vas a ser.
─ ¿Qué hora es?
─ Tenemos tiempo. ─ dijo Draco ─ Mucho tiempo. ─ y le selló la boca con un beso.
Se besaron unos momentos, luego Potter se separó para preguntar: ─ Pero ahora no vamos a…
─ No todavía, ─ dijo Draco tomándole la cara con una mano ─ y de ninguna manera acá. ─ agregó haciendo girar la cabeza mirando los árboles que los rodeaban escondiéndolos del mundo.
─ Ah bueno. ─ dijo Potter con alivio. Siguieron besándose y franeleándose, primero suavemente y después con más ímpetu. ─ Quiero tocártela. ─ dijo Potter minutos después resoplando.
─ Siendo así, mal te la puedo negar. ─ dijo Draco entre jadeos. Se abrió los pantalones y Potter hizo lo mismo. Siguieron besándose y masturbándose mutuamente con arrebato. Las lenguas se movían al mismo ritmo que manos y caderas. Sintiéndose creativo, Draco le deslizó la otra mano por debajo de la camisa y soltó una risa cuando Potter lanzó un chillido por los dedos fríos sobre su pecho. Le frotó una tetilla y la sintió ponerse dura y rugosa bajo su tacto, se la pellizcó suavemente, Potter lanzó un gemido. Los dos aumentaron la velocidad de las manos que estimulaban las vergas. Momentos después alcanzaron el orgasmo casi al mismo tiempo con estremecimientos y quejidos de gozo.
Siguieron besándose hasta que los latidos de sus corazones descendieron al ritmo normal. Draco pensó que las últimas veinticuatro horas parecían estar compensando bastante bien los cuatro meses anteriores.
Fue entonces que se le ocurrió algo. ─ ¿Qué fecha es hoy? ─ preguntó de pronto.
La pregunta lo había agarrado desprevenido, Potter pensó unos segundos. ─ Creo que es 27 de julio, sí, ¿por qué preguntás?
Draco sonrió. ─ Mañana es mi cumpleaños. (*) ─ dijo ─ Y los voy a cumplir muy feliz, por cierto.
─ ¿Lo decís en serio? ─ dijo Potter muy sorprendido.
─ Muy en serio.
─ Yo los cumplo tres días después que vos. El 31. ─ dijo Potter riendo.
─ ¿Ah sí? ─ dijo Draco también con sorpresa. Aunque cuando lo pensó mejor se dio cuenta de que ya algo sabía al respecto, la profecía decía algo de que el Elegido nacería al morir el séptimo mes o algo parecido. ─ Bueno, entonces que los cumplas feliz vos también.
─ Diría que podemos festejar el 29 a la noche, ─ propuso Harry contento ─ eso sería más o menos a mitad de camino entre los dos.
Sólo un Gryffindor podía salir con una ocurrencia como ésa, pensó Draco y le expresó su acuerdo con una sonrisa.
oOo
Draco cruzó las piernas, tratando de ocultar su nerviosismo, le estaba costando bastante. Shacklebolt, McGonagall y Moody se pasaban los expedientes de ellos dos, estudiándolos. Potter había hecho el relato que habían acordado, había hablado demasiado rápido en opinión de Draco, pero eso no lo había sorprendido. Hasta ahora no les habían dicho si les creían o no.
Moody dejó escapar un sonido y atrajo la atención de Draco. Draco daba gracias de que no hubiera sido este Moody el que lo había transfigurado en hurón en cuarto año. Ese era unos de los episodios más humillantes de su vida.
Shacklebolt volvió a pedir el expediente de Potter. ─ Sr. Potter, ─ dijo ─ Ud. ya tiene acumulados cincuenta deméritos, todavía no hemos decidido que tipo de sanción le aplicaremos debido a eso, pero a Ud. ¿cuál le parecería una sanción adecuada?
─ Y mientras Ud. lo piensa, me gustaría saber qué era lo que Ud. estaba precisamente haciendo en la carpa del Sr. Malfoy. Según lo que tenía entendido ustedes nunca habían sido precisamente amigos. ─ estaba mucho más seria que lo habitual, casi se hubiera dicho que fastidiada, y miraba alternativamente a uno y a otro.
Potter y Draco intercambiaron una miraba, Potter iba a empezar a hablar pero Draco se le adelantó. ─ Fue por culpa mía, profesora, anoche jugamos quidditch y yo capturé la snitch. Al parecer estaba tan entusiasmado que me olvidé de devolver la pelota. Harry vino a mi carpa para pedírmela. Es cierto que en el pasado no habíamos sido amigos, pero últimamente hemos hablado en algunas ocasiones y decidimos que en virtud de la guerra era mejor dejar atrás nuestras diferencias. Por eso nos quedamos a charlar un rato, y el conjuro que usamos fue más como una broma ─ agregó ─ estábamos considerando cambios que pudieran hacer que la carpa pareciera más… acogedora, por así decirlo.
─ Sí, así ya lo había dicho Potter. ─ gruñó Moody ─ ¿A vos qué te parece Kingsley? No tenían malas intenciones; y si esto significa que ya no vamos a tener que preocuparnos por la disputa Malfoy-Potter de tan larga data… yo soy de la opinión que lo podemos dejar pasar por esta vez.
Shacklebolt se frotó la barbilla. ─ ¿Vos que pensás, Minerva?
McGonagall frunció los labios. ─ Está bien, por esta vez… ─ dijo todavía renuente ─ ¡Pero no más deméritos! ─ le advirtió a Potter alzando un dedo admonitorio. ─ ¡Ya lleva acumulados casi la misma cantidad que los Weasleys!
Potter hizo una mueca. ─ Perdón, profesora. Prometo poner todo mi esfuerzo para no quedarme dormido y para cumplir con todas las reglas.
─ Espero que así sea ─ dijo poniéndose de pie ─ Creo que podemos dar por concluida la sesión.
Shacklebolt asintió. ─ Consideren esto como una advertencia ─ dijo, pero antes de que salieran le palmeó la espalda a Potter. Era su precioso niño héroe, después de todo, pensó Draco entrecerrando los ojos. Marcharon hacia las carpas en silencio.
─ ¿Podemos pasar antes por mi carpa? ─ preguntó Harry a mitad del Campo Uno ─ Tengo que dejar salir a Hedwig para que vaya a cazar y necesito una muda de ropa y otras cosas.
─ Sí, claro. ─ dijo Draco ─ Mejor andá y hacé lo que necesites, yo te espero en mi carpa, cuando estés listo vení y traé a Hedwig, hace mucho que no la veo.
Harry sonrió. ─ Bueno. A ella le va a gustar. Y voy a pasar a ver a Ron un ratito.
─ Te espero entonces.
─ No voy a demorar.
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(*) La historia fue escrita antes de la aparición del sexto libro, por entonces no se sabía que Draco cumplía en junio. (N. del T.)
