Aquí empieza la segunda saga del fic :3 así que, nuevo Opening y nuevo Ending! Disfruten :3


• Opening 2 de NG – Breaktrought (OP 13 de FT) •

*música de inicio*

El estadio de Crocus aparece y se va acercando

El título de FT aparece envuelto en llamas

Los emblemas de distintos gremios van apareciendo

Tanjun dakedo

El equipo de FT de los mayores aparece en la arena

junsui na yatsu

Sonríen al levantar la bandera del gremio al aire

Sono me ni wa itsumo Utsutte itanda

Todos los miembros del gremio les sonríen

El maestro aparece al final, con el espíritu de la primera y el sexto a sus costados

Taisetsu na mono

Aparece en el equipo de Lamia Scale y de Blue Pegasus

ashita no koto

Luego los de Quatro Cerberus y Mermaid Heels

Hontou no tsuyosa ga Nani katte koto

Al final aparece el equipo de Saber

Los maestros de los equipos anteriores sonríen, pero con determinación en sus ojos

Oh, Oh! Kimi no koto wo omoi Dashite

Aparecen los de Diabolic Prison

chippoke na jibun ga Okashiku natta

El equipo de Fairy Tail los mira con ímpetu

Nani mo kamo houri dashite

Igor, Tally y Nina aparecen

MIRAKURU misete yaru

Luego aparecen Hari y Sakiro

Todo el equipo delante del gremio de Dragón Slayer

Mae ni mae ni motto mae ni Zenryoku de kakero

Gray comienza a pelear contra Lyon

Energía de hielo los rodean

Zettai kou da to omotta toki Ga unmei sa

Erza pelea contra Kagura

Jellal manda a volar al miembro de Diabolic prison

Seiippai no koe de motto SOURU Motte butsu katte ike yo

LABERINTO LETAL aparece sobre la arena frente a todos

Gajeel aparece pelando contra Sakiro

Sankousho wo nirande tatte nani Mo nannee sa

Se ve a Natsu luchando contra Sting, y sus golpes provocan una explosión

Ohh ohh ohh!

Los miembros del gremio los animan desde las gradas

*música*

El equipo aparece mirando hacia el frente

Aparece el estadio y va alejándose

El símbolo de FT aparece en una esquina.


Capítulo 10: Misión basura

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Ficha gremial

Nombre: Simon Fernandes

Edad: 17 años

Magia: Re-equipamiento de armaduras mágicas

Gusta: Los pasteles de cereza, su gremio

No le gusta: la injusticia

Marca de gremio: Hombro derecho color rojo

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Simon masticaba con el ceño fruncido, harto de que esos pares de ojos lo miraran con insistencia.

—Oigan, en serio, basta — decía.

Gale y Layla estaban sentados frente a él, recostados sobre la mesa con los mentones sobre sus brazos, mirando a Simon fijamente.

—Muy bien, animales — dijo Simon estampando su puño contra la mesa.

—¿A quiénes les dices animales?

—Si tanto quieren hacer una misión — prosiguió Simon ignorándolos rotundamente —, tomen uno de los anuncios de misiones basura y lárguense de mi vista.

—Pero eso es más aburrido Sim- ¡Ah!

Layla fue callada porque una hoja fue estampada contra su cara, la cual había traído Draco, tomando tranquilamente un vaso de jugo por un sorbete.

—Váyanse ustedes dos — dijo el rubio tomando asiento al lado de Simon —, hoy es un día muy tranquilo, no quiero cambiar eso, gracias.

—Ciertamente lo es — comentó Ana acercándose con un libro en la mano —, pero si ustedes quieren hacer una misión basura, no hay problema.

—¿Tienes idea de lo denigrante qué es hacer una misión basura? — preguntó Gale —. Es como caer tan bajo como Mak.

—¡Te escuche, pedazo de hierro oxidado! — exclamó Mak desde la barra, al lado de Ul.

Layla estiró la hoja.

—"Ladrón de comida en la ciudad de Shirotsume" — leyó, para luego bufar —. ¿En serio, Draco-nii?

—Es mejor que nada — se excusó su hermano.

Gale le quitó el papel de las manos.

—Supongo que sí — dijo suspirando —. Maldito tiempo de reposo.

—No les cuesta nada esperar un par de días más ¿saben? — les dijo Ul.

—La paciencia no es nuestro fuerte, y lo sabes — le señaló Layla poniéndose de pie —. Vamos, Gale.

El nombrado bufó, pero le hizo caso y se fue.

—¡Kami, será esta misión! — le avisó Layla a la albina de la barra.

—Ya lo anoto, vayan con cuidado.

Después de que Layla se despidiera eufóricamente, Gale se giró para despedirlos con la mano, pero entonces vio como sus amigos los miraban marchar fijamente, y esos malditos le sonreían con burla y algo de picardía sobresalía de sus ojos brillantes. Draco hasta le levantó los pulgares de ambas manos. Gale frunció el ceño para luego rodar los ojos y salir del gremio junto con Layla.

Pasaron junto a una de las mesas cercanas a la entrada, y Layla no pudo evitar reír.

—Supongo que no podrás acompañarnos tú también, ¿verdad, Max?

—¿Y a ti que te parece?

Al pobre gato lo tenían preso ese par de niñas que para Layla eran sus hermanas, vistiendo al pobre Max con pequeños vestidos de colores.

Mientras Layla reía salieron del gremio hacia la ciudad.

—Shirotsume está lejos — dijo Gale con las manos en los bolsillos de la chaqueta —. Creo que deberíamos…

—De ninguna forma pienso tomar el tren, iremos a pie — le cortó Layla —. Además es cierto que hoy es un lindo día, hay que disfrutarlo.

—Hum, cierto, ¿pero sabes cómo disfrutar mejor el paisaje? Desde una ventana que va a máxima velocidad — se puso detrás de Layla y comenzó a empujarla hacia la estación de trenes.

—Hey, espera ¡esperaaa!

Gale la ignoró, y siguió empujando a la chica.

Desde la ventana del tercer piso del gremio, Natsu los miraba con el ceño fruncido, echando humo por las orejas.

—Que celoso eres, santo cielo — dijo Gray enojado —, ya cálmate.

—¡Cállate! ¿Y qué hacen yendo a una misión de todos modos? ¿Y porque se van solos?

—Porque seguramente tu niña está demasiado inquieta, y sabemos que mi mocoso hace lo que sea por ella así que… allá van — dijo Gajeel restándole importancia.

—Además los otros muchachos son perfectos manipuladores que solo quieren ver a esos dos juntos y ya — siguió diciendo Gray.

—¡Pues yo no estoy feliz con eso!

—A nadie le interesa tu opinión — le espetaron los otros dos.

Natsu solo los miró.

—Jellal, apóyame.

—Yo no tengo quejas sobre ese mocoso Redfox — dijo Jellal escuetamente —, mi problema es el mocoso mayor, así que lo que haga el otro me tiene sin cuidado.

—Piensa que Silver no ha podido decirle nada a su hija en 18 años — le dijo Gajeel a Natsu, señalando a Jellal —, te estas preocupando por algo que posiblemente todavía no ocurra.

—Claro que Gale es más astuto en ese tema que Silver — opinó Gray.

—Define astuto en ese tema — se quejó Natsu.

—Santa mierda, hombre, te vas a quedar calvo — le espetó su amigo, luego lo miró de lado —. De hecho sí, ya estás perdiendo cabello.

—¡Ah! ¡Pues a ti te están saliendo las canas, maldito viejo!

—No lo voy a negar, aunque tú también las tienes.

Natsu solo podía gritar de frustración, y los demás reían, porque les encantaba molestarlo con ese tipo de temas, y a Jellal también, de vez en cuando.

—¿Y si Ana-chan fuera con Draco de misión, solo ellos solos? — preguntó Natsu de forma hipotética, haciendo énfasis en la palabra 'solos'

Gajeel soltó una sonora carcajada.

—Cuando nuestros niños se casen, pasará eso.

Natsu le gruñó.

En eso, la puerta del despacho del maestro se abrió, con Laxus saliendo, dando un portazo tras de sí.

—¿Pasa algo, maestro? — preguntó Gray.

—¿Cuándo vuelven sus hijos? — dijo el maestro, mirándolo y también a Gajeel y a Jellal.

Los otros tres se sorprendieron un tanto.

—Lo último que supe de Reza la semana pasada es que estaba en Joya — respondió Jellal.

—Quien sabe cuándo vuelvan esos dos — dijo Gajeel encogiéndose de hombros.

—Y Yukio y su equipo quizás vuelvan la próxima semana — dijo Gray —. Eso si…

Entonces se vio interrumpido cuando el gremio entero comenzó a temblar, pero nadie comenzó a alarmarse, porque era un temblor conocido, y demasiado familiar, que solo lo provocaba una cosa. Laxus y Gray se dirigieron a las ventanas de la parte trasera del gremio, y vieron a los lejos, en el bosque, como algo que avanzaba iba derribando arboles a su paso.

Gray miró a Laxus, encogiéndose de hombros.

—O tal vez lleguen ahora.

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—Estas jodiéndome, ¿No es cierto?

—Wow, tranquila, enana — se excusó Silver — ¿Desde cuándo hemos llegado al punto en que me hablas así?

—Solo te hablo así cuando dices estupideces — respondió Lily, frunciendo el ceño.

—Eso es cierto — secundó Nana.

Silver la calló con un rápido shh.

—¿Y por qué Nana puede ir? — se quejó Lily —. Yo soy clase S también.

—Porque tú vas a querer golpear a cualquier cara fea que nos encontremos — dijo Silver —. Necesito discreción, cosa que tú no tienes.

Lily soltó un gruñido, mirando el suelo, luego encaró a su hermano frunciendo los labios también.

—¿Al menos me puedes decir de que va?

—Me temo que tampoco puedo hacer eso — dijo Silver negando con la cabeza.

Y Lily volvió a gruñir. Silver soltó un suspiro.

—Oki, asegúrate de que llegue a casa y que no se desvié y destroce algo — dijo Silver dándose la vuelta, con Nana siguiéndole el paso.

—Yo mismo la llevaré — respondió el pequeño gato.

Lily miró como su hermano se marchaba. Apretó los puños impaciente.

—¡Nii-san! — exclamó — ¿Y los juegos de este año qué?

Silver se giró apenas para responderle.

—Habrán más años, Lile.

—¿Eso quiere decir que estarás ocupado incluso dentro de tres meses?

Silver no le respondió esta vez. Al final, los mayores se perdieron por el sendero del bosque, dejando a los otros dos viendo cómo se iban. Lily resopló, luego miró a Oki, haciéndole un gesto con la cabeza. El pequeño entendió el mensaje, así que unas alas aparecieron en su espalda, tomando a Lily por la espalda también, y ambos salieron volando, con destino a la ciudad de Magnolia.

Desde el suelo, sus hermanos mayores vieron cómo se iban. La gata miró a Silver por el rabillo del ojo.

—No haremos inmediatamente la misión del maestro ¿verdad?

—Nah, esos rufianes se quedaran dónde están, al menos por este mes, luego podremos volver a casa.

—¿Para los juegos?

Silver negó con la cabeza.

—De hecho, me han informado de algo verdaderamente interesante. Ahora mismo, iremos a Crocus

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Gale prácticamente tuvo que arrastrar a Layla fuera del tren, porque la chica había perdido la conciencia nada más subir al transporte. Gale había caminado mareado fuera del vagón con Layla desmayada en su encima, pero nada más tocar el suelo fuera del tren se recompusieron.

—Uff — Layla sacudió la cabeza —. Es por eso que no me gustan los trenes.

—No te gusta ningún transporte en realidad, pero así es más rápido — dijo Gale de vuelta comenzando a avanzar.

—¡Ni siquiera vi el paisaje!

—Humm…

El tema era que después del suceso en Crocus de hace unos días, esos dos debían estar en reposo total por 10 días, y solo había pasado una semana. Y aunque fueran a hacer una misión basura nada compleja, el caminar varios kilómetros hasta una ciudad alejada no estaban en la lista de actividades menores de Gale, por eso prefería que le dieran náuseas y que Layla se desmayara por subir al tren, a que luego estuvieran sufriendo dolores de cabeza o musculares o alguna mierda parecida.

En fin, la ciudad de Shirotsume no era de las más atractivas de Fiore, pero era tranquila y un poco bonita, así que estaba bien. Era mejor pasar el rato en un lugar bonito que en alguna cueva tenebrosa intentando encontrar un hongo extraño, porque de tipos de misiones basura, habían varias, y la que habían tomado, era la menos arriesgada, pero no le quitaba lo aburrida.

Gale estaba por preguntarle a Layla donde quedaba la tienda robada, pero entonces, entre el tumulto de gente que iba caminando por la calle, se originó una explosión violeta y rosa, que hizo que todo el mundo se detuviera de repente, y que uno que otro gritara.

Los dos magos se apartaron, para observar la situación. Gale solo tuvo que levantar el mentón para observar mejor algún movimiento extraño, y cuando lo notó le dio un codazo a Layla y señaló.

Un par de niños habían salido corriendo de la explosión rosa, con dos bolsas en las manos. Estaban literalmente pintados de colores, y cuando salieron del tumulto de gente, ambos se separaron.

—¡Bien, tú ve por el más alto y yo por el otro! — dijo Layla mientras echaba a correr.

—¡No te esfuerces mucho! — le dijo Gale corriendo en dirección contraria.

—¡Dios, es un niño!

El niño más pequeño se perdió entre los callejones, pero Layla logró seguirle el paso, no era un verdadero problema, no hasta que al chiquillo se le iluminaron los pies y salió corriendo mucho más rápido, y Layla tuvo que acelerar el paso. Por un momento pensó que volteando en la siguiente esquina lo perdería de vista, aunque podría usar su nariz para encontrarlo después; sin embargo, no pasó nada, ya que de la nada un camino de nieve apareció bajo sus pies, haciendo que el niño resbalara y cayera.

—¡Lo tengo! — exclamó alguien más adelante.

Layla se detuvo en seco, y vio como tres tipos se acercaron al pequeño. No dijo nada porque esos tres tipos vestidos en finos trajes negros se le hacían bastante conocidos, más de lo que a Layla le gustaría.

—No deberías correr de esa forma, pequeñín.

—Cielos, ¿eres una niña? Lo lamento, ¿te hiciste daño?

—¡Déjenme!

—No van a hacerte nada aunque quisieran — dijo Layla de repente.

Entonces los tres chicos la miraron, y sus ojos se iluminaron.

—¡Oh, pero miren quien es! — dijo el chico más alto, de cabellos negros y ojos azules.

—¡Layla-chan! — saludó el chico castaño, quien era el más bajito de los tres

—¡Dichosos sean los ojos que te ven! — exclamó el tercero, rubio y de ojos marrones.

¡Cuánto tiempo! — exclamaron los tres chicos de Blue Pegasus.

Layla solo sonrió nerviosamente. Se fijó en que la niña casi se escabulle frente a sus ojos.

—¡Oh, pequeña! No te vayas, por favor — le dijo el chico más bajo tomándola de la mano —. No quisiéramos que una chica tan linda se vaya.

—¡Pero si tenemos a una chica mucho más hermosa aquí mismo! — dijo el chico rubio poniéndose de rodillas y tomando la mano de Layla — ¡Es un gusto verte, Layla-chan! De seguro es el destino es que te ha traído por…

Fue interrumpido por un carraspeo, el cual salió de la boca de Gale, que llegó sigilosamente sin que nadie se diera cuenta, con el otro niño sostenido por el brazo.

Layla y los chicos lo miraron parpadeando. Entonces, el más alto de los magos de Pegasus mandó a volar al chico que sostenía la mano de Layla, literalmente, porque era un mago de viento y no fue difícil mandar a su amigo a volar.

—¡Gale-kun! Cuanto tiempo — saludó el chico de cabello negro, de nombre Kori Akatsuki.

—Hey, Kori-san — dijo Gale de vuelta.

—¡Nii-chan! — lloriqueó la niña entre los brazos del chico más bajo de Pegasus.

El niño forcejeó, pero Gale no lo soltó.

—Oigan, tranquilos, no les vamos a hacer nada — dijo el chico más bajo, agachándose a la altura de los dos hermanos. Ese chico respondía al nombre de Yuto Hike.

—¿Desde hace cuánto que roban comida, niños? — preguntó Layla, agachándose también.

Yuto dejó que la niña se acercara a su hermano, pero Gale no cedía el agarre aun así. Layla se fijó en los zapatos de la niña.

—Son bonitas botas ¿de dónde las sacaste?

—Yo… — intentó articular la niña temblorosa.

—¡Se los quitamos a un señor malo! — exclamó el niño por ella.

—¿Señor malo?

—Un sujeto robó su casa el otro día, al parecer, estos niños no vivían lejos de esta ciudad ni de nuestro gremio — explicó el chico rubio, arreglándose el traje —. Se vieron obligados a vivir en las calles y robar comida ¿no es así?

Los niños parecieron sorprendidos de que lo supiera, pero asintieron aun así.

—El maestro nos mandó a buscarlos nada más entendió el mensaje de la misión — dijo Kori —. Ahora ellos vendrán al gremio.

—¿N-Nos harán daño?

—No, claro que no — dijo Gale —. Seguro ahí habrá camas, y música, y toda la comida que puedan desear.

—¿Les gustaría aprender magia de verdad? — dijo el chico rubio, de nombre Kisuke Lates, con las manos en la cintura.

A los niños se les iluminaron los ojos, y saltaron de la emoción.

Momentos después, Yuto y Layla fueron caminando con los niños, jugando y hablando de las cosas que habría en el gremio de Blue Pegasus, mientras los otros tres los seguían por atrás. Gale resopló al darse cuenta de algo.

—Supongo que ahí se fue la recompensa — se lamentó ligeramente.

—Oh, entonces sí era por la misión, yo creí que era finalmente una cita — dijo burlonamente Kisuke.

Gale lo calló con una simple mirada, luego rio con amargura.

—Ya quisiera.

—¿Llegaré vivo al día en que te atrevas a decirle cómo te sientes? — le preguntó Kori.

—Quien sabe…

—Y por cierto, héroe — dijo Kori —, ¿Cómo te encuentras?

—Estoy estable, pero por paranoias de mi madre y Wendy-san no debería pelear hasta pasadas las dos semanas.

—¿Por eso el agradable paseo por la ciudad?

—Podría decirse que sí.

—¿Y Layla-chan está bien?

—Ella siempre está bien.

—Gale — llamó entonces Layla una vez que llegaron a la estación de trenes —. Volvamos caminando.

El aludido suspiró.

—Está bien — aceptó —. Ahora no hay prisa.

—Entonces aquí nos despedimos — dijo Kisuke.

—¡Cuídense! — se despidió Yuto entrando con los dos niños, mientras sus amigos les seguían.

El par de niños se despidió de Layla con un gesto de manos, y ella hacia lo mismo con una sonrisa en la cara. Gale vio a los chicos de Pegasus perderse dentro de la estación, y luego miró a Layla.

—No creo que lleguemos al almuerzo si vamos a pie ¿sabes? — le comentó.

—Por mi está bien, déjame disfrutar del buen día ahora — dijo Layla comenzando a caminar.

—Pudimos haber hecho eso tranquilamente desde el gremio.

—Cierto, pero así es más agradable.

No pasó mucho rato hasta que salieron de la ciudad hasta el sendero que había en el bosque. No era necesario un mapa para guiarse, tenían un sentido de la orientación bien definido, además, el gremio mismo ya transmitía una sensación que llamaba a cualquier mago afiliado al gremio, sea donde sea que estén. Ese pensamiento llevó a Layla a pensar en Lily, y le preguntó sobre ella a Gale.

—Estaban en la frontera hace una semana ¿cierto? — dijo Gale de vuelta —, creo que siguen haciendo el trabajo que les dejaron, pero quien sabe cuando regresen.

—Deberían regresar en un mes ¿no? — dijo Layla —, de todas maneras por ahí el maestro dirá si participan en los juegos de Julio o no.

—Pueden llegar, sí, pero si Reza no está todo será en vano — señaló Gale.

—¿Pero con ellos dos no estarían completos ya? Es decir, sabemos que Reza-nee es impredecible y se toma su tiempo fuera del gremio.

—No creo que sea bueno dejar que Lily participe ahora — dijo Gale encogiéndose de hombros —. Es como con las misiones, si se es muy joven no lo harás tan bien si adquieres un poco más de experiencia.

—Es la única de la categoría 16 que es maga clase S — dijo Layla — ¿Qué más experiencia quieres?

Gale no pudo evitar reír.

—¿Y de aquí a cuando la idolatras tanto?

—Solo intento decir los hechos justamente. Si Reza-nee no está, no creo que haya mejor reemplazo que Lily — señaló Layla cruzándose de brazos. Luego un pensamiento llegó a su cabeza, haciendo que sonriera de lado —. ¿O debería apoyar al gemelo más maduro?

—Estas admitiendo que soy más maduro que Lily, eso es genial — dijo Gale arqueando la ceja de los piercings.

—¿Qué? Pero si lo eres — dijo Layla ladeando la cabeza —. Y después de lo de Crocus, creo que también eres ligeramente más genial que ella.

—¿Solo ligeramente? ¿Qué tengo que hacer para ser extremadamente más genial que ella? ¿Perder un ojo?

Eso hizo que Layla riera inevitablemente, cosa que Gale quería -y adoraba- que pasara. Las carcajadas de Layla pararon en cierto punto, y su expresión cambió de repente, como si hubiera recordado algo.

—Cierto Gale, muéstrame tu cicatriz.

Gale se le quedó viendo, impasible, mientras tanto, dentro de su cabeza algo hizo explosión nuclear. Su pequeño subconsciente comenzó a correr en círculos sacándose los pelos y gritando por su vida.

—¿Qué? — logró decir, patética y escuetamente.

—Quiero verla.

Gale respiró lo más profundo posible sin que se notara, porque se notaría que empezaría a ponerse nervioso, y se pondría rojo, y luego sería incomodo, al igual que sería incomodo negarse a lo que le pedía Layla, porque para ella no era nada malo, solo quería ver su genial cicatriz, pero el hecho de medio desvestirse en el bosque, frente a la chica que le gustaba, nunca había estado ni en sus ideas más locas. Solo le quedaba mirar a otro lado mientras se quitaba la chaqueta y se levantaba el lado de la playera para dejar su torso al aire.

Layla se inclinó para ver mejor, mirando con atención la gruesa línea que empezaba en un lado de su estómago, cruzaba por la cintura y terminaba en la cadera. Y antes era peor, pero Wendy logró darle un aspecto menos desastroso, claro que solo quedaría eso, con el tiempo tal vez desaparecería, pero para eso faltaría mucho.

Hasta ahí nada raro, no hasta que Gale tuvo que recurrir a sus nervios de acero para no gritar cuando Layla tocó sus cicatriz.

—En serio, todavía no entiendo cómo se te ocurrió hacer esto — comentó Layla frunciendo levemente el ceño.

—Era una distracción — dijo Gale rápidamente, sin mirarla.

—Situación desesperada, ¿eh? — dijo Layla enderezándose —. Aunque posiblemente yo habría hecho algo parecido.

Gale salió de su leve trance, para mirar a Layla sorprendido.

—No lo habrías hecho — dijo completamente convencido.

—Cierto, no me habrías dejado, ni Simon tampoco — Layla asintió con la cabeza —. Me habrían salvado el pellejo antes.

—Es lo que tenemos que hacer porque eres una condenada maga problema — suspiró Gale colocándose de nuevo la chaqueta.

Layla rio ante eso.

—Hey, tú también lo eres, un poco — le dijo dándole un codazo —. Aunque un poco más sensato, si es que desgarrarte medio estomago es sensato, claro.

—Siento que estas exagerando. Todos mis órganos están donde están — dijo Gale cruzándose de brazos, luego sonrió —. Además, ¿un chico sensato te retaría a una carrera cuando se supone que debe estar en completo reposo?

Era una pregunta retórica, porque salió corriendo antes de que Layla pudiera articular palabra.

—¡Eso no es justo! — exclamó Layla tras él.

Gale no corrió más rápido con la intención de Layla lo alcanzara, pero de ahí no dejó en ningún momento que lo pasara. Le encantaba jugar así, porque Layla se desesperaba, y eran muy pocas veces que Gale conseguía eso. Es decir, Layla se impacientaba por cualquier cosa, pero no muchas cosas eran a causa de Gale, así que si había una mínima oportunidad de fastidiarla, él la tomaba y la usaba en su contra. Además, llegar al gremio de esa manera era más sencillo. Eran como dos rayos corriendo a través del bosque, dejando un rastro de polvo y hojas por donde sea que fueran. Saltando y esquivando rocas y troncos caídos de vez en cuando, hombro a hombro, ninguno dando su brazo a torcer.

Llegó a un punto en que Layla reía de la emoción, y Gale no podía hacer más que apreciar algo como eso, animándose y corriendo más rápido.

A paso normal y tranquilo, desde Shirotsume hasta Magnolia eran una horas, pero esos chicos estaban desquiciados, y más que eso, eran dragones jóvenes que habían estado tranquilos sin hacer nada durante varios días. Corrieron cosa de media hora, para detenerse solo para apreciar el paisaje, como Layla quería. O más bien, Layla contempló el paisaje, Gale la contemplaba a ella.

Caminaron un rato, bromeando y hablando de todo y de nada. Corrieron de nuevo, y se detuvieron otra vez. Se pasaron la hora del almuerzo, pero tanto daba. Entonces surgió la idea, quien llegara ultimo o se detuviera tendría que invitarle la cena al perdedor. Fue idea de Layla, quien salió corriendo, y Gale solo se quedó atrás para verla irse mientras reía, solo para alcanzarla un segundo después. Y así estuvieron, no se detuvieron ni un momento, no al menos hasta que ambos captaron un mismo olor, un olor que no habían sentido desde hacía dos meses atrás.

Se detuvieron en seco, frente a la persona apoyada en un árbol, en la cima de una colina. Al otro lado de esta ya se podía observar la ciudad de Magnolia.

Ge-he, los niños celebran una misión bien hecha jugando de esa forma ¿ah? — dijo Lily arqueando la ceja de los piercings, los cuales estaban del lado derecho, al lado contrario que Gale —. Que buenos niños son.


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• Ending 2 de NG – Let it out (ED 2 de Full metal alchemist brotherhood) •

Let it all out, Let it all out

Aparece el gremio bajo la luz del atardecer

Tsuyogaranakute iindane

La familia Dragneel cenando

Draco y Natsu discutiendo por la comida

Layla y Lucy suspirando, Ikki riendo

Dareka ga igaitetta kabe no rakugaki no hana ga yureru

Los Redfox en su sala y su comedor

Gajeel jugando a las ganadas con Lily

Música con audífonos y Gale leyendo a su lado

Levy y Ana preparando la cena, esta última viendo a su hermana y padre jugar

Jibunrashisa nante

Erza sirviendo la cena para Simon y Jellal

daremo wakaranaiyo

Los Fullbuster en un día de campo

Yukio y Ul discutiendo por la comida

Juvia intenta detenerlos, Gray suspira, Hikami ríe

Nagai nagai michi no tochuu de nakushitari hirottari

Kami y Mira horneando galletas en la cocina, Mak queriendo comer pero Laxus lo detiene

Los Conbolt conversando y riendo en la cena

Kyuu ni samishikunatte naichau hi mo arukedo

Natsu, Gajeel y Wendy en un prado cuando corre el viento

El primero mira hacia un lado, y una luz lo rodea

Igor aparece a la distancia

Este le sonríe

Namida mo itami mo hoshi ni kaeyou

Los mayores van pasando mientras observan la noche

Ashita wo terasu akari wo tomosou

Wendy observa las estrellas

Gajeel a su lado mirando el cielo con nostalgia

Chiisana te kazashite futari de tsukurou

Natsu mira hacia el frente, con el viento soplando y levantando su bufanda

Hoshikuzu wo tsuyoku hikaru eien wo

Los del gremio aparecen en sus pensamientos

Sayonara itsuka wa kurukamoshirenai

Igor, Tally y Nina aparecen en la cima de la colina de un prado

Kisetsu wa soredemo meguri megutteku

Natsu y los demás los observan

Chiisaku mayottemo

Más a la distancia están los jóvenes

aruiteku Kimi to aruiteku

Los hijos de cada uno sonríen

soredake wa kawaranaideiyoune

Natsu avanza hacia los dragones, con una nostálgica sonrisa.


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N/A: Como recordaran en la versión anterior el ultimo capitulo del arco de Pandemonium terminó con Lily y Silver separándose, y Lily apareció al inicio del segundo arco, Dragon Slayer, que fue un mes después del final de Pandemonium, es decir, que Lily se habría demorado un mes en llegar al gremio, cosa que es absurda, por eso el cambio, ya que esta vez la separación entre ambos arcos es de una semana y ya. Una pequeña aclaración como otras tantas que habrán en próximos capítulos :3 este es el capi más largo hasta ahora, al menos por donde yo voy, pero veamos que más hay :3 Nos leemos mañana~

Layla Redfox fuera!

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