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Anthony Lovelace solo habia sido un espejismo, alguien que jamas existió, alguien creado para destruir a otros, sin embargo; Sebastian Verlac si habia existido, Sebastian Verlac era un angel en tierra, despues de ser creido muerto, por Johnathan Morgenstern, depues de que su nombre hubese sido arrastrado por la suciedad, despues de que su querida Tia, a quen consideradaba una madre sufririera. Despues de todo aquello, Sebastian Verlac estaba decidido a confesar sus mas oscuros pecados, y secretos, estaba dispuesto a disculparse.
Sebastian camino hacia la sala del consejo, sus cabellos castaños oscuros, ya no claros, sin el glamour, estaban desordenados, sus musculos estaban tensos; si bien deseaba hacer esto, tambien se sentia asustado, y nervioso.
Tomó un breve respiro y continuo su camino hacia la sala de acuerdos. La ciudad de Alacante se encontraba sumida en un silencio que parecia eterno. Sebastian froto sus palmas,— las cuales estaban sudadas—una contra la otra, mientras se preparaba para decirlo todo.
Cuando entro a la sala de acuerdo, sus respiraciones se aumentaron de repente, de forma nerviosa. Miro a todos en la habitacion. Todas aquellas caras que alguna vez haba observado tan inocentes, no llenas de pena y dolor. Las acciones de Johnathan Morgenstern aun los perseguian. Sus acciones habian dejado marcas permanentes en la vida de todos.
Aclaro la garganta ruidosamente, y miro a Clarissa, se veia como la vieja Clary, eso le habia recomfortado un poco. Vio como ella levantaba a la infante en sus brazos. Sintio un agudo dolor en su pecho.
—Tengo algo que decir, algo que confesar.—Hablo suavemente, su voz contenia todo el miedo posible.—Les he dicho mil mentiras, y solo una verdad. Y es momento de que el mundo sepa la verdad.—Continuo y tomo un breve respiro. En el momento que habia articulado aquellas palabras, sabia que no habia vuelta atras. Nunca mas.
—Tengo algo que decir, algo que confesar.—Hablo suavemente, su voz contenia todo el miedo posible.—Les he dicho mil mentiras, y solo una verdad. Y es momento de que el mundo sepa la verdad.—Clary observo como aquellas palabras dejaban la boca de Anthony.
No pudo evitar, aquel sentimiento tan familiar y a la vez distante que sintio siete años atras cuando se le reveló un mundo lleno de; Tanto oscuridad, como luz, Horror, como belleza, Mentiras como Verdades. Un mundo completamente diferente al suyo.
Tomando un breve respiro, Clary, quien tenia a la pequeña Amatis en los brazos miro a Anthony, y se pregunto: "—¿Es que todo este tiempo due un lobo con piel de oveja?.—" Miles de preguntas como esa acechaban su mente. Mordio su labio con fuerza suficiente para atraer sangre.
Traición. Una sola palabra traia un monton de dolor en su corazon, recuerdos que odiaba. Hubo un tiempo en que todo habia sido perfecto. Todo habia parecido un cuento de hadas, pero lo que no sabia, era que los cuentos de hadas solo eran una trampa, una trampa para que los niños pequeños tuvieran esperanza. Una esperanza que terminaria destruyendolos.
Despues de todo, todos estamos echos un desastre, todos estamos rotos, en un mundo bello, donde solo existe caos.
—Lo lamento mucho Clarissa, yo te he mentido, te he traicionado en formas horribles pensado que hacia lo correcto, ocultandote la verdad, a ti, y a todos. Mi nombre no es Anthony lovelace...—Hablo Anthony, o la persona que solia llamar por ese nombre. Otro mentiroso. Otra perona que le mentia.
Es que acaso ella tenia un letrero invisible que decia; Mientanme, traicioneme, igual no me importa. Pues lo unico que la gente le daba eran traiciones. Donde habia quedado las esperanzas, los amigos, el amor...
Todo eso habia desaparecido el dia en que vio los ojos, tan familiares, parecidos a los de un leon, los ojos de Jace. Y ahora se arrepentia de jamas haberse quedado con su madre, se arrepentia demasiado.
Talvez todo hubiera sido distinto, tal vez ella jamas sufrido ese momento. Y en ese instante, el corazon de Clary se rompio mas de lo que estaba, y la oscuridad comenzo a avanzar hacia ella. Todos eran traidores, todos de lastimaban. Sintio un odio profundo, y una sola lagrima broto de sus ojos, rodando lentamente de su mejilla, cayendo al piso. Encima del dibujo de la runa, que alguna vez ella habia creado con la esperanza de un mundo mejor. La runa de Alianza.
Su tristeza fue rapidamente reempalzada por un odio profundo, era tarde las voces en su cabeza habian ganado. Todos eran unos Malditos. Todos. Y la unica forma de ganar, y de sobrevivir, era siendo la mas maldita de todos.
—Soy Sebastian Verlac, jamas mori, fingi mi muerte despues de que Johnathan Morgentsern me atacara, soy un Angel en tierra, un angel que no escogio un bando el dia de la caida de Lucifer. Fui parte de las filas de Lucifer, cegado por el odio y las mentiras en este mundo, luego lo deje.—Comenzo.
—Sin, embargo, Lucifer, encontro una forma de utilizarme, al darse cuenta de que Clarissa, una de las almas mas intrigantes, un alma que resemblaba demasiado a la de un angel, el alma que ayudaria a sacarlo de su prision, su bello infierno.—continuo.
—Capturo a mi hermana, y me ofrecio un trato, y me mintio, me dijo que destruyera a Clarissa, fingiendo ser su amigo, a cambio de mi hermana. Me habia contado horribles cosas sobre ella. Sin embargo, todo habia sido una mentira. Mi hermana era parte de las filas de Lucifer, su mano derecha. Hice algo imperdonable, asesine a Daniel. Y luego me enamore de Clarissa.—Y con esas simples palabras el mundo de Clarissa se derrumbo.
—¡Eres un maldito! Te detesto tanto, pero ahora no hay tiempo para estas estupideces. Hablanos sobre los ataques.— Dijo con odio y veneno en su voz. Clarissa queria saltarle encima y dejarlo inconsiente a punta de golpes. Pero necesitaba sus respuestas, luego podria darle la paliza de su vida, y dejarlo sin dia del padre.
Cerro la puerta a sus sentimientos, lista para escuchar mas mentiras siendo reveladas, y dolor en su alma.
—Eran una trampa, algo para atraer a Clarissa, y terminar de romperla. Algo para destruirla. Para terminar lo que empeze y me negue a terminar.—Hablo Anthony. Sintio como un nudo en su garganta se formaba, al ver la expresion de Clarissa, miro a sus ojos, y se dio de cuenta, que ella habia cerrado la puerta a su corazon.
—Para que supieran que deben escoger un lado, el cielo o el infierno.—Dijo Anthony, sonrio tristemente y desaparecio.
Clarissa corrio, necesitaba gritar y llorar, dejar todo atras. Cayo al suelo del bosque de suicidios de Idris, y rompio a llorar. Se sentia debil, lo unico que hacia ultimamente era llorar, y ser debil. Ella no queria ser debil, y sin embargo, lo era. Y nunca pararia de serlo.
Brazos encircularon su cintura, mientras la oscuridad la cegaba y la dejase inconsiente, en brazos desconocidos, viendo por ultima vez, hermosas alas doradas como la gloria y el oro; y una sonrisa traviesa.
Por que como un mentiroso, siempre es un mentiros, y un traidor siempre sera eso, los debiles siempre son debiles.
Lucifer observaba desde su prision como el mundo de los cazadores se derrummbaba, una sonrisa de burla se curvo en sus labiois, todos eran sus pequeños titeres, cada cuerda que movia, los heria cada vez mas, y Anthony, habia finalmente confesado.
Pudo ver como la oscuridad y el odio consumian cada vez mas el corazon de Clarissa, el cielo no podria ganar esta batalla. Esta vez, el venceria a Migel, y a todos sus hermanos arcangeles.
Despues de todo, tenia a Mefisto de su lado, y a Lilith, a todos los demonios mayores, y de pronto hasta los nephilim.
El sabia lo que sentia Clarissa, los Angeles, Dios, todos aquellos, que dicen ser buenos, dejaban que estos horrores pasaran, casi como si no les importara en lo mas minimo. Sabia que la fe de Clarissa se debilitba, y ella le ayudaria a salir de su prision, su bello infierno.
Sabia el odio que el puro corazon de Clarissa, seriá consumido por. Pues tarde o temprano, el odio nos consumia a todos.
No importase que.
Holiwis, perdonen que no he actualizado, es que el cole y todo se me ha vuelto mucho y apenas tengo tiempo de escribir pero no se preocupen que yo continuo ;)))
