ATENCIÓN: LOS PERSONAJES AQUÍ EXPUESTOS PERTENECEN A MASAMI KURUMADA Y TOEI ANIMATION. ESTO ES SIN FINES DE LUCRO.
LAMENTO PROFUNDAMENTE LA TARDANZA, NO QUEDÓ COMO LO DESEABA PERO ES NECESARIO PARA PREPARARLOS A LO QUE VIENE. ESPERO NO LES MOLESTE QUE HAYA PUESTO EL ACELERADOR A ESTA HISTORIA.
Capítulo XI
Padre
Ahora mismo podría morderme la lengua. Lo admito. Siempre me he mostrado con esa postura, firme con la supuesta idea de que jamás necesité a mi padre. He pasado todos estos años diciéndolo una y otra vez; intentando, con el hecho de decirlo tantas veces, de convencerme a mí mismo de ello, más que convencer a todo el mundo.
Jamás necesité a mi padre… vaya mentira. La verdad, la verdad que nadie sabe es que siempre quise conocerlo. Siempre tuve ese anhelo de conocer su rostro, al menos en alguna fotografía; de saber cómo era, qué le gustaba hacer, cómo pensaba, si me parecía en algo a ÉL… pero no pude.
Lo cierto es que la idea de mi padre siempre me ha generado mucho conflicto. Por un lado, la curiosidad de saber cómo era él y en cierta forma, a partir de esas ideas, haber tenido una familia, y que él me enseñara tantas cosas, compartir con él un sinfín de anécdotas, de enseñanzas… Sin embargo, por otro lado, sé que nunca podría ocurrir eso porque, en la remota posibilidad de que él apareciera milagrosamente un día, no podría estar de ninguna manera con él; porque lo odio, lo odio con todo mi corazón, por lastimar a mi madre, por abandonarme… por no tomarse la molestia de siquiera conocerme.
Ese hombre lastimó a mi madre. Lo sé. Siempre lo supe. La tristeza en la mirada de ella no me miente. Sufre por un hombre y sé que no puede ser otro que no sea ÉL.
Mi madre. Esta mañana la acompañé al aeropuerto, y jamás imaginé sentirme tan aliviado de que se apartara un poco de mí. Sé que no quiere que me acerque a las chicas porque no quiere verme sufrir. Pero ya no importa, es demasiado tarde. No puedo sacar de mi corazón a Yuna, me duele saberla con otro y no poder hacer nada al respecto.
Seiya es más optimista al respecto, cree que algún día ella estará conmigo. No me puedo imaginarlo hablado con mi madre sobre ello; seguramente mi madre me pediría que me aleje de él porque me mete muchas ideas malas en la cabeza. La verdad es que no quisiera alejarme de él. Sí, al principio no me caía nada bien, pero se ha sabido ganar mi confianza.
Me preocupa un poco, lo he visto estos días un poco deprimido. No hemos tenido oportunidad de hablar bien pero creo que es por su chica. Espero que no lo haya lastimado, sería una tonta si deja ir a un hombre como él. Me gustaría poder hacer algo, pero ni siquiera puedo con mis propios problemas.
Qué curioso me parece todo esto. Hace unas semanas me encapriché por venir a Japón por una sospecha que tenía, creía que ÉL estaba aquí; con todo lo de Yuna, Soma, Aria y Seiya ya lo había olvidado, pero ahora, precisamente que pienso en Seiya, esa idea me viene a la cabeza. Es muy raro, y espero que nadie nunca se entere, pero relaciono la idea de Seiya con la ÉL…
Sí, cuando me viene Seiya a la cabeza, por alguna extraña razón, me viene a la cabeza la palabra: padre.
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Habían sido días muy complicados. La presión de tener a su madre en Japón sabiendo que ella no estaba muy contenta con él, el intenso entrenamiento con Seiya rumbo a la competencia con Edén, apoyar a su amigo en todo para que no se deprimiera por el rompimiento con su novia. Koga estaba un poco cansado. Sí, ahora que su madre ya no estaba (había regresado a Grecia por negocios, según ella afirmó- aunque él no le creyó mucho-) las cosas estaban un poco más relajadas.
Aquella tarde daba un paseo por el parque con la firme idea de verse con Aria, no entendía porqué pero necesitaba verla. Después de recorrer el lugar, por fin la encontró; Aria estaba sentada con Ionia tomando su lección de literatura. Koga nuevamente se sintió extraño al notar la inocencia de la chica, al verla así, sentada en el pasto con un libro en su regazo y escuchando atentamente a su mentor.
-Muy bien Aria- decía el hombre- veo que comprendes lo que el autor quería decir con esto pero me gustaría me lo explicaras con un ejemplo de la vida real.
La chica guardó silencio, apartó el libro reflexionando. Koga tuvo oportunidad de acercarse un poco más y notó el lomo del libro para darse cuenta que hacía tiempo Shaina se lo había hecho leer.
-Es sencillo…- interrumpió sin poder contenerse.
-¡Koga!- expresó Aria con alegría.
-Joven Koga. Vaya. ¿Qué lo trae por aquí? Y, sobre todo ¿qué le da valor de interrumpir mi clase?
-Sólo quería saludar- dijo un tanto desafiante- ¿Le molestaría si hablo un poco con Aria? Pronto será su descanso.- Ionia frunció el entrecejo no se veía muy convencido- Supongo que a mi madre no le gustará la idea de que usted no sea amable conmigo.
-Está bien joven Koga… pueden platicar un momento- estaba a punto de retirarse cuando agregó- Por cierto, supongo que la señorit…la señora Kido asistirá a su competencia.
-Desde luego- respondió orgulloso- el profesor Seiya y yo hemos trabajado muy duro. Me he preparado mucho y quiero mi madre me vea ganar.
-Claro, claro… será un evento interesante- continuó caminando y el joven tuvo ganas de cuestionarle por ese tonito raro.
-¿Participarás en una competencia?- preguntó Aria emocionada sacándolo de sus pensamientos.
-¿Qué? ¡Ah sí! Edén y yo contenderemos por el lugar en las competencias inter-escolares de atletismo. Ya quiero que llegue ese día y quitarle lo presumido a ese…
-Ya entiendo…
-¿Qué?
-Bueno es que…- Aria estaba muy dudosa de hablar y, pese a su timidez, sabía que Koga era un chico muy lindo y no malinterpretaría nada- en las últimas semanas Edén ha estado entrenando mucho. Desde que regresa de la escuela hasta el anochecer, se la pasa en un duro entrenamiento con Micenas…he estado muy preocupada por él.
De nuevo esa espina de celos aparecía y esta vez no pudo contenerlos- ¡No me gusta que vivas bajo el mismo techo que ese chico!
-Bueno… es que es lo que me tocó vivir…
-¡Pero no me parece propio!... Qué vivas con un chico que no es tu familiar… no sé qué intenciones pueda tener…
Las mejillas de la chica se encendieron- Koga…
-Es la verdad, ya está en la edad y quién sabe qué cosas traiga en la cabeza- habló como si supiera mucho de esos temas, pero la verdad es que no pensaba lo que decía.
-Edén es muy bueno, sé que jamás haría algo malo- declaró con cierta decisión- Además su padre no le permitiría que me hiciera algo; el señor Ludwig siempre ha cuidado de mí como si fuera mi padre.
-¡¿Qué?!- Koga estaba muy confundido.
-Bueno, él siempre me ha tratado más o menos bien. Me dio un techo, comida y educación…
-Ya veo, así que lo ves como un… padre.
-No exactamente. Él quiere que yo lo vea como un padre, y desde siempre me ha dicho que lo llame así pero…
-Pero…-quiso saber.
-No puedo llamarlo así. La señora Medea me ha gritado cientos de veces que ni se me ocurra hacerlo; además, no me gustaría porque eso significaría que no podría…- por su mente se dibujó el rostro de Edén, Aria volvió a sonrojarse y sacudió su cabeza para despejar ese pensamiento.
-¿Qué?
-Nada…- y su mente agregó: de cualquier manera, jamás sucedería- Y es que… no sé… mi corazón se niega a ver así al señor Ludwig, además porque él hace cosas que no debería.
-¿Cómo? ¿Qué cosas?... ¡Dime!- el chico se comenzó a interesar, mientras que Aria se dio cuenta de su imprudencia.
-¡Ya es hora!- los interrumpió Ionia- Joven Koga ya debe dejar estudiar a la señorita.
-Sí- dijo Aria tomando de nuevo su libro.
-Aria…-dijo el muchacho entre dientes. Necesitaba saber todo.
-Negocios - respondió nerviosa también entre dientes y por lo bajo- sólo negocios.
El resto del día estuvo un poco pensativo, situación que le duró el resto del fin de semana ¿Qué era lo que Aria sabía? Koga no lo sabía pero de pronto tuvo un mal presentimiento sobre lo sucedido. No tenía claro si era por los rumores que rodeaban a Ludwig, por los extraños sentimientos que tenía hacia Aria o por ambas cosas.
Como ya se estaba haciendo costumbre, apareció la persona que últimamente le brindaba algo de certidumbre.
-¿Qué tienes Koga?- le preguntó Seiya al llegar al entrenamiento de aquella mañana y encontrar al chico con la mirada fija en la nada.
-Ah, nada.
Seiya suspiró, él también últimamente estaba muy callado (desde la partida de Saori, se sentía un tanto deprimido), no podía reprocharle nada al muchacho.
Llevaron a cabo los ejercicios intentando estar concentrados, pero sus cabezas estaban hechas un lío.
-Uff... fue agotador- declaró el mayor tirándose al pasto junto con Koga- Creo que vas por muy buen camino para vencer a Edén.
-No lo sé, según sé está preparándose arduamente.
-No te preocupes por lo que él hace, concéntrate en ti.
Koga se incorporó un poco- Es que es muy difícil no pensar en él...sabiéndolo tan cerca de ella.
-Ya sabía que sí tenías algo. Chico, debes aprender a separar las cosas personales de todo este asunto. Controla tus emociones.
-Quisiera apartarla de él...Ni siquiera debería estar ahí... - y agregó lo otro que también le molestaba- y ahora no sé qué pensar de Ludwig.
-¡¿Qué?!- Seiya se incorporó de golpe- ¿De qué hablas Koga?
-De ese tipo: Ludwig, el padre de Edén… es que…- comenzó a molestarse un poco- no sé qué pensar sobre él.
-¿¡Pues qué va a ser?!- dijo Seiya molesto, estaba convencido que ese hombre tenía algo que ver con sus problemas con Saori- ¡Ese tipo es de lo peor!
Antes de que pudiera preguntar: ¿lo conoces? Seiya continuó hablando de él.
-Ese tipo es nefasto... Es...es…- hablaba guiado por el coraje, convencido de que Ludwig tenía algo que ver con la actitud de Saori- es un completo imbécil.
-¡¿Seiya!?- comentó sorprendido de que su mentor hablara de esa manera.
El mayor comprendió que no podía dar mal ejemplo -Lo siento Koga pero ese sujeto es de lo peor.
-He escuchado rumores sobre él pero...
-Yo también he oído cosas pero créeme cuando te digo que es de lo peor. Es capaz de corromper a la criatura más inocente del mundo.
Más que pensar en su madre y los negocios que tenía con Ludwig, su mente se fue hacia Aria. Ella vivía con esa familia. Su mente pensó rápidamente: Medea no la trataba bien; Ludwig, según la propia Aria, hacía "cosas que no debería" y ahora Seiya se lo corroboraba; además estaba el asunto de que no la quería cerca de Edén. La conclusión a la que llegó fue improvisada, quizá imprudente, pero antes de que sucediera otra cosa por su cabeza tomó la decisión de hacerlo.
Koga se puso de pie con firmeza.
-¿Qué pasa chico?- preguntó Seiya.
-Nada…
-Koga…- expresó Seiya sabiendo que no era cierto, había aprendido a conocerlo y sabía que algo estaba tramando.
-No se preocupe profesor- comenzó a caminar rápidamente de regreso al edificio de la escuela- Y gracias por ayudarme a aclarar todo- le gritó a un desconcertado Seiya.
Koga entró al comedor para pedir ayuda de su amigo, sabía que él era el único que quizá le seguiría con esa locura. Encontró a Soma desayunando solo, aún tenía un semblante triste aunque poco a poco se estaba readaptando a su rutina.
-¡Soma! ¡Soma!- llegó hablando con voz agitada.
El aludido comía apaciblemente un poco de pan tostado y respondió con esa sobriedad que últimamente tenía en todo: -¿Qué pasa? ¿Estás bien?
-¡Soma necesito que me ayudes!
-Amm… tranquilo y dime de qué se trata- reanudó su desayuno con calma.
-Es una completa locura y estoy consciente de que podría ser difícil para ti… Incluso entenderé si no aceptas pero eres mi mejor amigo y quisiera saber si podrías.
-Dime de qué se trata y ya decidiré si puedo o no…- luego volvió a poner un semblante un tanto triste- Además me has apoyado tanto que lo menos que puedo hacer es ayudarte.
-Necesito que me ayudes a llevarme a Aria… Quiero sacarla de esa casa…- declaró sin poder creer aún lo que estaba pensando- Robársela a Ludwig y su familia…
Soma se quedó congelado. La reacción que escuchó fue un: "¡¿Qué?!" de la voz femenina de Yuna, que acababa de aparecer atrás de Soma acompañada de Ryuho y Haruto.
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Después de terminar su última clase de ese día, Seiya terminaba de guardar los balones que los jóvenes habían utilizado en sus clases. Había sido un día un poco raro, Ionia lo había mandado a llamar, le preguntó cómo iba el asunto de la competencia entre Edén y Koga a días de que ésta sucediera.
-Marchando como debe ser. He conseguido que participen otros chicos de es probable que también estén en los inter-escolares, a ellos también les servirá de entrenamiento, y algunas autoridades de esa competencia para que ayuden a determinar quién de los dos merece ir.
-Ya veo… y… ¿piensa llevar esto a hasta las últimas consecuencias?- preguntó su jefe.
-¿Qué quiere decir?
-Enfrentar al hijo del señor Ludwig con…Koga- dijo antes de que le saliera agregar más información sobre el hijo de Saori Kido.
-No veo porqué no… y no negaré que ese hombre, el tal Ludwig, ya me tiene harto. Está en todas partes y no arruinará esto con su soberbia- se puso de pie molesto- Y si no tiene algo más que agregar, será mejor que dejemos esto aquí.
-Seiya… Seiya… Esto va más allá de usted y de mí, incluso que de los chicos.
-Escuché, sé lo que se dice de ese hombre y no le tengo miedo… Además tenemos un asunto pendiente él y yo- salió de ahí un tanto molesto.
Ya estaba atardeciendo y por fin había terminado de guardar en la bodega todo el material de sus clases. No paraba de pensar en que Ionia sabía algo, algo que iba más allá de la competencia- ¿Qué quiso decirme?- se preguntó en voz baja.
-Seiya...- le habló de pronto alguien. Era Haruto que salió de repente. Vaya que sí era bueno para ocultarse.
-Muchacho ¿qué pasa? Me has metido un susto y…
-Shhh… Escuche, necesito decirle algo muy importante- miraba de un lado a otro como si no quisiera que lo vieran- Necesito que detenga a Koga, quiere hacer una locura.
-¿Qué?
-Va entrar a la casa de Ludwig a escondidas a llevarse algo muy importante… Más bien a alguien muy importante.
-¿De qué hablas?
-Aria, una amiga de Koga y que, según él, no debería estar ahí porque no la tratan bien y cerca de ese tipo corre peligro. Piensa allanar la casa de Ludwig para llevársela consigo. Comprende que no puede permitirlo.
-Pero…pero… ¿Cómo lo sabes? ¿Por qué no lo detienes?
-Le pidió ayuda a Soma; Ryuho, Yuna y yo escuchamos por casualidad. Yuna ofreció nuestra ayuda, también está muy preocupada… Yo intenté persuadirlo de que era una locura pero ya sabe cómo es, así que no me quedó más remedio que ceder para poder cuidarlo de cerca y de paso que no sospecharan de mí. Además es un terco y cuando se le mete una idea en la cabeza no hay quien pueda sacársela, pero usted sabe cómo controlarlo, así que debe hacer algo.
-¡Rayos!...- dijo entre dientes.
-Bueno debo irme. No sé cómo ni cuándo lo hará pero hable con él lo más pronto posible…- Haruto se fue tan rápido como llegó.
Seiya estaba decidido a hacer entrar en razón a Koga. Sin embargo, una lucha interna comenzó. ¿Qué debía decirle? ¿Cómo hacerlo sin que se enterara que uno de sus amigos lo delató? Y lo más importante, ¿Quién era él para reprenderlo? Era su maestro sí, pero por qué él. ¿Por qué debía ser él quien cuidará de Koga?... ¿Qué era… qué era eso tan extraño que los unía?
De tanto pensarlo, comenzó a oscurecer. Fue a buscar a Koga al comedor, a la biblioteca, a su dormitorio y por toda la escuela; sin embargo, ya era tarde.
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-¿Ya saben lo que hay que hacer?- preguntó Koga mientras les entregaba unas lámparas a todos con mano temblorosa, un poco más que su voz.
-Sí- dijo muy seguro Ryuho. Haruto sólo asintió.
-¿Estás seguro de esto?- quiso saber Yuna- ¿Realmente es tan importante para ti?
-Sí- luego miró a Soma- ¿Estás bien amigo?
-Sí claro, es sólo que… bueno, ya sabes qué pasó la vez que estuvimos aquí… ¿Sabes qué? No te preocupes, te debo muchas, estuviste ahí cuando más necesité un amigo- intentó dibujar una sonrisa.
-Bien, Yuna, Soma y yo nos acercaremos a la casa y en cuanto Ryuho y Haruto corten la energía eléctrica, entramos, buscamos a Aria ¿de acuerdo?
-Si es necesario crearemos más distracciones- aseguró Ryuho- ¿Seguro que saben forzar la chapa?
-Sí, aprendí algunos trucos hace unos años- comentó Soma despreocupado- Además…- dudó en agregar- he visto un poco cómo trabaja la seguridad en esta casa, a pesar de todo no son mucha gente ni muy inteligente… He venido un par de veces sólo a curiosear después de…
-¡Soma!- lo reprendió Yuna.
-No ha pasado nada… sólo quería ver cómo está ELLA; pero no he tenido suerte.
-Koga ¿estás seguro?- preguntó de nuevo Haruto.
-Sí, adelante- Haruto y Ryuho se movieron hacia atrás del edificio, planeaban provocar un corto circuito que dejara sin luz toda la casa y que todo el personal se distrajera con ello.
El resto se quedó parado unos segundos. Estaban un tanto nerviosos, y no hablaban. De pronto hubo un pequeño soplo de viento que movió las ramas de los árboles. Yuna se asustó y su mano tomó la de Koga. En cuanto la sintió, su corazón se aceleró.
-Vamos, hay que acercarnos rodeando el jardín- comentó Soma, interrumpiendo sin querer ese tacto entre sus amigos.
Sin palabras entre ellos, continuaron caminando agachados. Llegaron hasta que vieron un pequeño jardín de rosas, se iban a ocultar en los arbustos cuando escucharon unos leves sollozos. Soma no pudo contenerse y se levantó: -¿Sonia?
Antes de que Koga pudiera reclamarle por su imprudencia. Vio a Sonia sentada llorando solitariamente (probablemente porque llevaba semanas sin saber de su novio).
-¡¿So…Soma?!- dijo la chica. Koga tiró de su amigo evitando decirle que era un tonto por arruinar el plan; con ello la chica notó la presencia de los tres. Rompió a llorar y echó a correr.
-¡Maldición!... ¡Soma! ¡Soma!- le decía a su amigo que estaba como congelado- ¡Haz algo!
-¿Qué?
-¡Ya nos vio, debes detenerla!
-Pero… Pero… -dudó un poco- ¿Estarán bien?
-Sí, anda corre- su amigo obedeció y fue tras la chica a la que en más de una ocasión confesó amar para siempre.
Mientras Soma se perdía de vista. Yuna tiró de Koga -Debemos seguir ocultos- el chico sintió un poco de temor en la voz de su amiga, pero sabía que no admitiría que lo tenía.
Koga quiso reconfortarla- Tranquila todo estará bien... ¿Sabes? Yo no quería exponerte así, es peligroso...-luego no pudo evitar que sus celos hablaran- Además no quisiera que tuvieras problemas con tu novio por venir aquí.
-Koga... No entiendes nada.
-¿Qué?- preguntó aunque sabía que había hablado de más al entrometerse en la relación de Yuna.
-En primer lugar ÉL no es mi novio, sólo salimos; en segundo lugar, no vive aquí y no le interesa lo que hace la familia de su hermana. Además no tendría por qué saberlo... Y... yo hago esto por ti.
El muchacho sintió un vuelco en el corazón- ¿Por... por mí?
-Aria es muy importante para ti ¿cierto? Si ella te hace feliz, yo... yo debo aceptarlo y apoyarte.
-¿De qué hablas? ¿Acaso tú...?
-Eres alguien muy especial Koga. Pero... sé que Aria lo es para ti.
El corazón del chico estaba a punto de estallar -No, no es como piensas.
-Entonces ¿qué es lo que nos tiene aquí? Si no es "eso" ¿qué es?- hubo un silencio, Koga no sabía la respuesta.
Esa era la cuestión, ¿qué era exactamente lo que pretendía con Aria? ¿Acaso era algo de lo que ni él se había dado cuenta? Y también necesitaba saber si Yuna sentía algo más que una amistad.
-¿Entonces porqué sales con ese tonto?
-Preferí quitarme de en medio...
-Pero...pero...
De pronto la luz se fue en todo el lugar. Ryuho y Haruto habían logrado quitar la electricidad y tenían poco tiempo para llevar a cabo todo.
-Anda- le instó la chica.
-Pero...
-Debemos apresurarnos. Ya después, creo que debes aclarar tú lo que quieres.
Tomó su mano de nuevo y antes de que pudiera disfrutar su tacto ella tiró de él para apresurarse a sacar a Aria de ese lugar. Caminaron en medio de la oscuridad con sigilo. Tal y como lo había dicho Soma, los empleados de ahí no eran los más listos (aunque Koga estaba preparado a derribar a alguno si se presentaba la ocasión). Todos corrían en círculos tratando de solucionar la ausencia de luz.
En ese momento, Koga comprendió lo imprudente que había sido al exponer a sus amigos. ¿Qué debía hacer? No sabía cómo entrar sin la ayuda de Soma y, si pudiese lograrlo ¿dónde buscaría a Aria? Estaba pensando en todo eso cuando Yuna habló.
-Mira, esos tontos dejaron la puerta abierta- observó que en la confusión, unos empleados no cerraron la puerta que daba al jardín- Es nuestra oportunidad…- de nuevo le tomó la mano y Koga volvió a sentir ese tacto que tanto le gustaba.
Una vez adentro, antes de que alguno dijera que debían separarse para buscar, se vieron obligados a ocultarse de nuevo cuando escucharon que una mujer gritaba al parecer muy molesta. No fue difícil esconderse bajo las escaleras pues con la oscuridad no se veía bien.
-¡¿Qué pasa?!- gritaba la mujer- ¡¿Qué pasa?! -apareció una elegante mujer quien estaba al final de la escalera.
Un sirviente apareció corriendo ante el llamado de la señora de la casa- Mi…mi señora…-hablaba torpemente- lo sentimos mucho, no hay luz y…
-Ya me di cuenta de eso- respondió aún más irritada.
-Estamos solucionándolo mi señora…
-Pues dense prisa… ¿Qué sigues haciendo ahí? Ve a ver qué sucede.
El sirviente salió corriendo. Inmediatamente después apareció Aria y, aparentemente, más intimidada que de costumbre ante la presencia de la mujer.
-¿Y tú qué?
-Nada señora sólo vine a ver qué pasaba.
-Es obvio ¿no?...- se fue de ahí diciendo entre dientes: "niña tonta".
Koga se enfureció, no podía hablarle así; sin embargo, Yuna fue quien lo detuvo- Koga… tranquilo.
Entonces Aria estaba a punto de irse cuando él la llamó en voz baja- Aria… Aria…
-¿Koga?... ¿Señorita Yuna?- estaba muy sorprendida al notar que eran ellos- ¿Qué hacen aquí?- se acercó.
-Aria… quiero que vengas conmigo- declaró apenas creyendo que lo podría decir así de sencillo.
La chica lo miró sorprendida- Pero... Pero... Qué cosas dices Koga.
-Es la verdad. Aria, no es un juego ni una broma. Quiero que vengas conmigo y ya no vivas más en esta casa.
Aria miró a Yuna como si quisiera que ella le diera una explicación pero la rubia tampoco entendía qué era lo que Koga pretendía. -Pero Koga esta es mi...
-Esta no es tu casa y ellos no son tu familia, ni siquiera te tratan como te mereces, Aria- se acercó a ella y le tomó las manos; pese a la oscuridad del lugar, sus miradas se encontraron llenas de sinceridad- sé que yo tampoco soy nadie pero... creo que te mereces algo mejor y yo quiero ayudarte. Por favor, confía en mí.
Hubo un silencio el cual sólo fue roto por una sola palabra de Aria, la misma que le daba la oportunidad de darle un giro a su vida- Sí.
Koga sonrió y la chica le devolvió el gesto- Anda, vamos que tenemos poco tiempo.
Sin soltar su mano, los tres reemprendieron la salida. Koga se sentía complacido, quería ayudar a Aria y sabía que debía cuidarla, incluso quererla, era un sentimiento que ella había despertado en él desde que se conocieron. Aún debía entenderlo pero era real.
Los tres caminaron entres las sombras. Temiendo que en cualquier momento alguien los viera o que lograran restablecer la energía eléctrica. Koga miró a Yuna y la notó preocupada. Por instinto también le tomó la mano. No sabía cómo decirle tantas cosas que sentía, luego miró a Aria (quien se aferraba a su otra mano) y el mismo sentimiento le envadió.
Ya fuera por suerte u otra cosa, pero lograron salir sin contratiempos de la casa. Volvieron a los jardines y aceleraron su paso. Koga sintió alivio cuando vio los arbustos que separaban la propiedad de la familia, del resto del lugar; más allá de esos éstos estaba el estrecho camino que llegaba hasta la ciudad. Estaban a centímetros de llegar cuando...
-¡No! - pronunció una voz masculina al tiempo que lo empujó al suelo (soltándose de Aria y Yuna).
La rubia protegió a Aria, sin embargo esta última reconoció en medio de la oscuridad al recién llegado.
-Edén- pronunció y al escuchar ese nombre Koga se puso de pie.
-¡¿Qué te pasa?!
-Es lo mismo que quiero saber... ¿Qué te pasa? ¿Qué pretendes al llevarte a Aria?
-¡¿Qué te importa?! Ella no es nada tuyo y...
Edén dio un paso adelante para enfrentarlo y, naturalmente, Koga no le tenía miedo (al contrario le estaba guardando las ganas de golpearlo desde hacia tiempo).
-Tampoco tuyo así que no tienes derecho de nada.
Se acercaron más hasta que empezaron a empujarse, inminentemente habría una pelea.
-Edén... Koga...- intervino Aria que salió detrás de Yuna a pesar de que intentó detenerla- por favor, no se peleen. No me perdonaría que alguno de ustedes se lastimara por mi culpa.
Los chicos intentaron controlarse aún con su respiración agitada, y la miraron.
-Aria, no puedes irte con este...tipo.
-Yo confío en él. Y creo que este no es mi lugar, y creo que tú también lo sabes.
No era del todo cierto, el sentía que su lugar podría ser cualquiera mientras él pudiera estar cerca. -Pero...
-No me alejaré para siempre... No podría.
Edén no paraba de pensar en toda la situación.
-Es lo mejor para ella Edén- intervino Yuna, quien afectuosamente puso su mano en el hombro de la chica.- el chico suspiró y asintió resignado.
-Vámonos- habló por fin Koga.
-Cuídala... Si algo le pasa te juro que te mato- le dijo Edén entre dientes.
-Yo sí sabré cuidarla...
Edén no paraba de mirarlo con el odio de un ser al que le estaban arrancando una parte importante de su ser- Ya ajustaremos cuentas Koga, esto no se quedará así.
Koga lo sabía y lo más próximo era humillarlo en la competencia. Tomó de la mano de nuevo a las chicas y comenzaron a caminar.
-Aria espera- le llamó Edén y la chica fue hacia él ante la impotencia de Koga, quien intento detenerla pero Yuna lo sujeto, ella comprendía que necesitaban una despedida a solas.
-Aria, bueno yo...-hablaba con voz muy baja- yo quería darte esto desde hace tiempo pero...-suspiró- no sabía cómo... Y bueno, quiero que lo tengas.
Le entregó un precioso pendiente. La chica, aunque con mano temblorosa, no dudó en ponérselo.
-Gracias, es muy lindo. Bueno ya debo...
-Lo sé... Te voy a extrañar... y mucho.
Aria regresó con los chicos y reanudaron su camino. Alejándose de ese lugar en el que Edén se quedó parado sólo observando cómo se iba la persona más importante de su vida.
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Algún tiempo más tarde (ella no supo cuánto tiempo), Koga entró en contacto con unos amigos suyos por teléfono. Les preguntó cómo estaban, si habían visto a otro de sus amigos, les dijo que todo había salido bien y les agradeció por haberle ayudado.
Aria escuchaba todo aquello mientras estaban los tres en una tienda que encontraron apenas llegaron a la ciudad. Koga hablaba con sus amigos, mientras Yuna insistía en que escogiera algo para cenar. La verdad era que se sentía muy extraña entre tantas atenciones de parte de Koga y Yuna, y no es que nunca la hubieran tratado así sino que ellos eran personas que apenas y conocía, pero sentía mucho cariño por ambos.
Era curioso, si bien ella procuraba ser amable con todos y nunca había sentido odio o desagrado por alguien, pocas personas despertaban un sentimiento tan cálido en ella. Entre esas pocas personas estaba Edén... Instintivamente dirigió su mano a su oreja, donde colgaba el precioso obsequio del chico. No supo cuál fue su expresión al pensar en él, pero Yuna puso su mano en su hombro.
-No te preocupes Aria, todo estará bien- le sonrió la rubia.
-Gracias.
-Bueno- intervino Koga al terminar su llamada- Ryuho y Haruto ya vienen para acá. Querían quedarse a buscar a Soma pero es muy peligroso. Sólo nos queda confiar en su astucia y que logró salir de esa casa- miró a Aria- Bueno escoge lo que quieras para cenar algo.
- No tengo mucha hambre... pero lo que tú escojas estará bien también para mí.
-De acuerdo, muero de hambre así que llevaré unos pastelillos, unos cuantos jugos de frutas, algo de pan, unas frituras y ah... veré si tienen aquí algo de comida rápida.
-¡Koga! - lo reprendió Yuna- es una niña, no un barril sin fondo...-le sonrió- o como tú que parece que tienes una pierna hueca.
El chico se sonrojó y rió, luego ellas también rieron. Aria se sentía muy contenta de estar con ellos, eran buenas personas y sabía que con ellos estaría bien.
Esperaron a que dos chicos más llegaran. Los amigos de Koga eran también buenos chicos.
- ¿Y ahora qué piensas hacer?- le cuestionó uno de ellos- porque estás adquiriendo una responsabilidad que quizá ni te corresponde.
-Haruto... Ya he pensado y, por ahora, la llevaré a mi casa. Mi madre sigue de viaje y mi tutora no vive ahí, nadie la molestará -suspiró- después tendré que ver qué haré.
Se fueron de ahí y en determinado momento se separaron.
-Iremos a mi casa, ustedes deben volver a la escuela antes de que noten las ausencias.
-Está bien... - dijo Haruto- pero piensa bien lo que estás haciendo.
-Sí. Gracias por todo y... cuiden a Yuna.
La aludida y Koga cruzaron sus miradas, en ese momento Aria recordó porqué los había creído pareja. Esa manera de mirarse no podía significar otra cosa.
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Todo había parecido irreal hasta ese instante en que llegaron a casa. Para ambos en ese momento la realidad de la situación cayó sobre ellos.
-Bueno... estarás aquí unos días mientras pienso... Bueno ya sabes.
Aria lo sabía, apenas a ambos estaban llegando las dudas sobre lo que debían hacer, no era un juego. Temía por las consecuencias, quisiera o no era parte del círculo del señor Ludwig y con él las cosas eran muy serias.
Luego la dejó sola un momento y volvió con una pijama de él para que descansara bien. Ella, sin hablar mucho fue a una habitación a cambiarse.
-Te quedarás en la habitación de mi madre, que es la más próxima a la mía- le dijo guiándola ahí- Si necesitas algo me avisas inmediatamente.
Le sonrió nervioso, se veía tan adorable con esa ropa un poco grande. Y entonces ella no pudo más. Fue directamente hacia él y lo tomó con un profundo abrazo.
-Tengo miedo Koga- comenzó a llorar.
-Tranquila- correspondió el abrazo- te prometo que todo estará bien.
-Gracias... Gracias... -decía entre sollozos.
Él la entendía, también tenía miedo pero debía ser fuerte. Así que no tuvo más que quedarse con ella un buen rato hasta que se tranquilizó. Prácticamente se quedó dormida entre sus brazos. Cuando la creyó dormida, poco a poco la soltó para acomodarla en el lecho.
Sin darse cuenta, al levantarse movió la almohada de su madre. Salió con sigilo y...
-Gracias Koga.
- No tienes nada que agradecer.
-Eres muy valiente, noble y generoso. Eres una luz.
Koga sonrió un poco avergonzado- Buenas noches Aria. Descansa.
Aria se disponía a dormir y estaba acomodando la almohada que sin querer Koga había movido. Entonces vio una vieja fotografía, en ella un joven le devolvía la mirada. Decidió dejarla en su lugar, seguramente era un objeto muy personal de la madre de Koga. Trató de conciliar el sueño entre tantas dudas que la llenaban sobre su futuro pero por momentos su mente volvía a esa foto: Ese hombre... ese hombre tiene una mirada muy particular. Como la de Koga.
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Apenas habían pasado unas horas. Koga estuvo buena parte de la mañana con Aria, cerciorándose de que estuviera bien, tranquila y que no necesitara nada. Él, aunque sin muchas ganas, debía ir a la escuela (sería un poco raro ver a Edén), tenía que saber cómo estaban sus amigos; además de pretender que todo estaba normal. Casi olvidaba avisarle a Seiya que no podría llegar al entrenamiento esa mañana, confiaba en que eso no tuviera consecuencias con él, ya que estaban a días de la competencia.
-¿Segura que estarás bien?- le preguntaba por enésima vez.
-Sí Koga.
-¿Ya sabes dónde está todo? ¿Tienes mi teléfono por cualquier emergencia?
-Sí no te preocupes. Anda que se hará más tarde- Koga se fue un tanto inquieto por dejarla sola, pero sabía que estaría mejor que con esa gente.
En cuento llegó a la escuela las sorpresas comenzaron. Encontró en la habitación a Soma, parecía como si lo etuviera esperando para decirle algo importante.
-¡Soma! ¿Qué sucedió contigo? Estábamos preocupados pero confiamos en tu astucia.
-Tranquilo todo salió bien…uffff… creo que demasiado bien- sonrió de esa manera que Koga ya estaba olvidando- Amigo necesito contarte algo.
-Dime.
-Volví con Sonia.
-¡¿QUÉ?! … pero… ¿qué?- no podía creerlo.
-Sí. Pasé la noche con ella…
-¡¿QUÉ?!
-No, no la manera que piensas… eso hubiera sido demasiado perfecto, aunque somos muy jóvenes… - se puso muy rojo- bueno… la cuestión es que ayer la alcancé, hablábamos largo rato… Me sentí como un gusano al haberla lastimado al desaparecer sin decirle nada. Le conté todo sobre nuestros padres, naturalmente ella tienes sus ideas y yo las mías, y me contó algunas cosas que me dejaron pensando… Pero concluimos que no podemos permitir que problemas ajenos nos hagan perder lo mejor que nos ha pasado en nuestras vidas.
-¿Es en serio?
-¡Sí amigo! Estoy muy feliz por recuperarla… De momento acordamos seguir viéndonos como antes, y he estado pensando que en cuanto tenga la edad suficiente me casaré con ella- suspiró- Gracias amigo, si no hubiera sido por ti y tus locuras jamás hubiéramos aclarado muchas cosas. Por cierto ¿en qué terminó todo ese asunto de Aria?
-¿Qué? Ah sí…- aún estaba tratando de entender lo que había pasado ahí- Ella está bien, a salvo en casa… ¿Tú no viste después algo raro en esa casa?
-Pues no en realidad. Estuve todo el tiempo en la habitación de Sonia- Koga arqueó la ceja- pero ya te dije que no pasó nada; aunque admito que la besé como nunca, es la primera vez que lo hago sin que una maldita reja nos separe… -carraspeó tratando de concentrarse en lo que decía- y luego pasé el resto de la noche bajo su cama, esperando que las cosas se calmaran. Apenas estaba amaneciendo cuando me fui de ahí a escondidas.
Koga se quedó pensando- ¿Les habría importado la ausencia de Aria? ¿Ludwig o Edén tomarían represalias?
Después de eso se cercioró que Ryuho, Haruto y Yuna estuvieran bien, ésta última se mostró muy interesada en saber cómo estaba Aria. Intentaron llevar su día normal, aunque Koga llamaba frecuentemente a Aria para saber que estuviera bien. También, para su sorpresa, notó que Edén no se había presentado a la escuela, eso lo inquietó un poco pero quizás era mejor no verle la cara en un buen tiempo.
Ya por la tarde, decidió ir a ver a Seiya. Su profesor estaba terminando de ordenar el material de sus clases. Al verlo, el muchacho lo notó un poco molesto.
-Seiya, hola- lo saludó.
-Vaya, hasta que apareces… Te estuve buscando desde ayer- le dijo en un tono que no le conocía.
-Bueno, lo siento es que estuve ocupado y no pude venir al entrenamiento. Sé que ya nos queda poco tiempo pero…
-No puedo creer que seas tan irresponsable- le reclamó y ese tonito ya no le gustó a Koga.
-Espere… sólo falté al entrenamiento.
-¡Sabes que no hablo de eso! ¡¿Qué pretendías al entrar a la casa de Ludwig?! ¡¿Qué querías probar?! ¡Es un tipo muy peligroso!
-¿Cómo…
-¡No importa cómo lo sé! ¡Lo único cierto es que fue muy imprudente y tonto!- lo reprendió.
-¡Suficiente!... ¡Usted no tiene ningún derecho a hablarme así!- Koga también subió de tono su voz- ¡USTED… USTED NO… NO ES MI MALDITO PADRE!- le gritó y ante esa declaración se desmoronó y por primera vez pudo hacerlo, después de tanto años comenzó a llorar por ÉL (sólo por ÉL, sin pensar en lo que le hizo a su madre, sino en lo que le hizo a él), por la rabia y el dolor que ese personaje le provocaba, lo que siempre provocó y jamás tuvo el valor de expresar.
Intentó ocultar sus lágrimas, pero no podía contenerlas. Se dio la media vuelta, se sentó en el césped, agotado, ya sin fuerzas para controlar lo que sentía- Lo siento…- decía aún con las lágrimas brotándole incontrolablemente- lo siento… yo no quería… Pero es que MI PADRE me ha lastimado tanto… Me dejó, me dejó muy solo… ¡Y lo odio!- golpeó con su puño el césped- pero… no… ya no puedo más…
Seiya se acercó un poco a él- No se lo merece. Ese tipo no se merece que sufras por él…Debe ser el más idiota del mundo. El haberte dejado…- sonrió con amargura- eres el hijo ideal, eres excelente deportista, muy bueno en la escuela, buen amigo, muy noble, eres un gran muchacho… ¿Sabes? Yo siempre quise tener un hijo como tú.
Koga lo miró y se limpió sus lágrimas. Seiya le sonrió- La vida jamás me brindó la oportunidad de ser padre… Me parece increíble que un estúpido que tuvo la oportunidad la haya echado a perder… Ese tipo ni siquiera merece que le llames padre…- se sentó junto de él- Koga, yo sé que ya eres un poco mayor y entiendes ciertas cosas así que te diré algo: cualquier imbécil puede tener a una mujer y embarazarla, pero eso no lo hace padre… Un verdadero padre es aquel que cuida, que educa, que escucha, que aconseja, que está con sus hijos cuando lo necesitan… un hombre que los ama ante todo. Yo creo que sí has tenido un padre, un muy buen padre, y ese ha sido tu madre que ha desempeñado los dos roles y, como lo veo, lo ha hecho muy bien porque ha formado a un gran chico, que seguramente será un gran hombre.
-¿Sí?- preguntó ya sin llorar.
-Claro muchacho- le sonrió- es muy sano que expreses tu sentir. Pero ni quisiera odiar a ese sujeto vale la pena… Escúchame, ÉL no merece ni un solo pensamiento tuyo, ÉL no es nadie, es sólo un pobre diablo que dejó ir lo mejor que hizo en su vida.
Koga le sonrió le dio una palmada en el hombro. El muchacho se sintió extraño, jamás había hablado así con nadie, pero se alegraba de por fin hacerlo y de que fuera un hombre como Seiya quien lo escuchara. Tenía razón, porque él (Seiya) sí era un buen hombre, digno de haber sido un excelente padre.
CONTINUARÁ…
¡MIAU!... TENGO MIEDO… TENGO MIEDO… Y NO ES POR OTRA COSA NI INTRIGARLOS O DEJARLOS TRASTORNADOS HASTA EL PRÓXIMO CAPÍTULO PERO… VA A VENIR SAORI Y LO QUE VA A ENCONTRAR LITERALMENTE LA DEJARÁ SIN PALABRAS…
SÍ, COMO DIJE, YA PRESIONÉ EL ACELERADOR Y DE MOMENTO NO PIENSO BAJAR LA VELOCIDAD DE LA TRAMA… OH CIELOS…
