CAPÍTULO 11...

-Hace un rato Sabry ha visto llegar al Señor Director al castillo con la Señora McGonagall, Sabry quiere saber si el Señorito Snape está en su casa.

-Sí, el Señorito llegó a casa esta mañana con el Señor Director y... con...

-¿Con...? ¡Habla! Sabry quiere saber.

-El Señorito está en casa con su novia de Argentina, Auri presiente que esa pérfida arpía lo ha cazado bien cazado.

-¡¿Cómo?! Sabry piensa que Auri debió impedirlo.

-Auri hizo todo lo que pudo, Auri los siguió hasta Argentina pero los planes de Auri no salieron bien... Y esta mañana Auri intentó espantar a la zarrapastrosa caza Señoritos para que se fuera pero... pero Auri tampoco lo consiguió, incluso Auri le tiró un armario.

-¿Y Auri los ha dejado solos en casa? La alcahueta se lo estará comiendo a besos.

-Auri necesitaba ayuda, Auri necesita que Sabry la ayude además, Auri sabe que no estarán haciendo obscenidades, el Señorito Snape estaba dentro del armario que Auri le tiró a la pecaminosa, Auri duda que el Señórito pueda mover ni un solo dedo.

-Bien hecho Auri, pero Sabry opina que deberíamos ir allí inmediatamente y no dejarlos solos ni un minuto más.

Pocas eran las veces que este par de Elfinas se ponían de acuerdo en algo y hablaban con civismo, pero esto era un asunto de fuerza mayor, maquinaron un plan maquiavélico y tras recoger los bártulos de Sabry chasquearon los dedos y se fueron juntas a la casa del Señorito Snape.

-¿Seguro que no te duele nada cariño?- preguntó bigi que estaba sentada en el sofá junto a Snape.

Severus estaba todavía tumbado aunque ya hacía rato que se le había pasado el mareo- No te preocupes Mariel, estoy bien, ha sido solo el susto, ¡Por un demonio! no creí que la elfa esa cochina fuera capaz de llegar tan lejos, espero que se haya ido de la casa porque como la coja... como la coja...

-Tranquilo cariño, no te sulfures... ¿Sabes? Ya no se qué creerme y que no de los libros, precisamente yo pensaba que eso de los elfos domésticos era una estupidez de J.K.- bigi se inclinó y besó la frente del hombre- me lo creo solo porque tú lo dices.

-Ver es creer- dictaminó Snape abrazándola cuando la tubo cerca- Al fin solos...

-Sí... ¿Y qué me vas a hacer?- preguntó Mariel en un susurro.

-¿Qué tal esto?- Severus la apretó contra sí, besándola en el cuello, la cara, los labios... y metió sus manos bajo el fino suéter azul de bigi.

Solo unos instantes antes un par de Elfinas habían llegado a la casa, y estaban escondidas junto al sofá, pegadas a la pared fuera del alcance de la vista de la pareja.

-Severus... Severus... Severus no pares...- rogó Mariel despasando la casaca del Profesor.

El hombre estaba ardiendo- no pararé así se nos caiga la casa encima... Mariel... Mariel...

-Severus...

-Mariel...

¡¡DOOONG!! ¡¡DOOONG!! ¡¡DOOOOONG!! ¡¡DOOOOOOOONG!!

-¡¡POR UN DEMONIO!!- un estruendo muy cercano sacó a Snape de su... "concentración"; este se puso en pie de un salto tirando a bigi al suelo.

-¡¡AAAAaaaaaay!!- gritó la Mujer al caer, tratando de poner su sujetador en el sitio.

-¡¡Quién anda ahí?? ¡¡AURI!! ¡¡Sal de donde estés!!

Bigi se puso en pie, tenía la respiración muy acelerada tanto por el susto como por... su anterior "concentración".

-¡¡AURI!!- volvió a gritar el hombre descamisado.

Se escucharon dos chasquidos, y en su lugar habían dejado una olla y un cucharón de metal.

-Maldita sea- protestó Snape arrastrando las palabras- ¡¡Auri, no saldrás viva de esta casa!!

-Severus y ¿Por qué no la buscamos? No ha de andar muy lejos- preguntó Mariel recogiendo el cucharón y la olla del suelo.

-Es inútil, ya has visto que con un chasquido puede desaparecer- explicó Snape mirándola- podríamos recorrer toda la casa y no la pillaríamos.

-¿Qué mosca le ha picado a esa Elfa boluda?- dijo bigi frunciendo el ceño y cruzando los brazos.

¡¡CHOOOOOOOOOOF!!

Se escuchó otro chasquido y sobre la cabeza de bigi cayó un chorretón de agua dejándola empapada.

-¡¡AAAAAAAH!! ¡¡Severus!! ¡¡Tienes que hacer algo de inmediato!!- gritó la Mujer agitando las manos.

-Claro... ahora mismo te quito esa ropa- dijo en un tono seductor y caminó hacia ella.

-¡Que no! ¡Que no!- protestó bigi golpeándole en las manos- ¡Con la elfa! ¡Haz algo con la elfa!

-¡Ah! ¡Ah! Ejem...- Snape carraspeó su garganta dando un paso atrás- por supuesto... sí, sí... esto... yo... era lo que iba a hacer, pero... tendrás que cambiarte de ropa ¿No?- dijo poniendo cara de pilluelo, ya le estaba cogiendo el gusto a esto de tener pareja.

Mariel sonrió y se acercó al hombre para hablarle en el oído- tienes a una terrorista como empleada del hogar, cariño... y no pienso hacer "nada" hasta que no la domestiques... quien sabe lo que pueda hacernos a la próxima.

-Si es preciso la mato- dijo Snape poniéndose serio- anda vamos, te enseñaré el dormitorio y te cambias de ropa arriba.

Snape cogió su varita de donde la había dejado, en el interior del armario, y se fueron al recibidor donde aún seguía el equipaje. Hizo una graciosa floritura con ella, ante la atenta mirada de bigi que no se perdía detalle, he hizo levitar su baúl y las maletas de su nueva compañera.

Cuando subían las escaleras Severus se paró a mirar el destroce que había hecho el armario- fíjate en las paredes- le dijo a Mariel- se ha rasgado todo el papel... lo puso mi madre hace muchos años ¿Sabes? La casa casi no ha cambiado desde que era niño.

Bigi notó algo de melancolía en la voz del hombre- bueno cariño... es un papel muy bonito y seguro que tiene arreglo, a fin de cuentas eres mago y puedes arreglarlo ¿no?- dijo no muy segura.

-Sí, sí claro- asintió Snape siguiendo su camino- luego lo repararemos todo, media casa esta destrozada y tengo un armario ropero incrustado en la estantería del salón...


CONTINUACIÓN...11.1

-Auri tiene remordimientos- se quejó la Elfina en algún rincón de la casa- ¿Sabry ha escuchado al Señorito? Auri ha destrozado el papel de pared de la difunta Señora Eileen... ¡Ay!

-Y Auri también ha destrozado el armario de roble de la difunta Señora Eileen- añadió Sabry alcanzándole un pañuelito a la otra Elfina.

-Y también la biblioteca y la puerta del salón de la difunta Señora Eileen- concluyó Auri sollozando.

-¿Y de qué murió la difunta Señora Eileen?- preguntó Sabry acercándose a Auri.

-Auri no sabe si en realidad murió, nadie lo sabe, lo que averiguó Auri es que la difunta Señora Eileen y su difunto marido, el difunto Señor Tobías se fueron de safari hace 21 años a alguna selva Africana y... y nunca más se supo.

-Es un drama- opinó Sabry conteniéndose las lagrimitas- ¿Y cómo sabe Auri todo eso?

-El Señor director se lo contó a Auri hace 5 años atrás, cuando Auri entró a trabajar en Hogwarts, y también le contó a Auri que el difunto Señor Tobías era un Señor muy bueno y que estaba muy enamorado de la difunta Señora Eileen, nada que ver con lo que la squib majadera ha dicho en sus libros que Auri quemará algún día.

-Sabry piensa que Auri y Sabry no tardarán en ser difuntas si el Señorito Snape sigue enfadado con ellas y las encuentra- dijo la Elfina tragando saliva.

-Auri cree que Sabry tiene razón aunque Auri no se arrepiente de haber molestado a la pecaminosa y Auri no va a dejar que se salga con la suya, pero Auri necesita que su Señorito Snape la perdone.

-Sabry sabe lo que hacer- dijo saliendo de su escondite- ¡Vamos!

Ya habían pasado un par de horas mientras deshacían el equipaje y por turnos, no fuera que este par volviera a "concentrarse", Severus y Mariel se ducharon.

-¿Cenamos en casa o quieres que te lleve a alguna parte?- preguntó Snape con un pantalón de vestir en la mano derecha y con su camisón gris en la izquierda.

-Pues si no te importa- dijo Mariel señalando la mano izquierda del hombre- estoy muy cansada y preferiría ponerme el pijama y cenar tranquilamente en casa... si a alguien no le da por prenderle fuego a la cocina... claro...

Ya sin ningún tipo de reparo, Snape se quitó el albornoz quedando totalmente desnudo delante de bigi, pero no se "concentró", dedicándole una pícara sonrisa se puso el camisón (que a ella le parecía ridículo) y la ropa interior.

Mariel se puso roja a más no poder, sintió que de repente tenía mucho calor pero... no se tapó los ojos y ahora le tocaba a ella quitarse el albornoz de caballero que llevaba puesto- Por dios... o... Por Merlín Severus... no me mires mucho que ya no tengo 20 años- dijo descubriéndose.

Snape no apartó la mirada, quería verla, lo ansiaba- Mariel...- fue caminando hacia ella dispuesto a decirle la cosa más bonita que su carácter le permitiera- ...tú... eres digna de amar Mujer, y ninguna niña de 20 años podría ganarte en belleza- todavía desnuda la rodeó con sus brazos hundiendo los labios en su cuello.

-Severus... yo... Severus...- bigi susurraba pero no atinaba a decir nada en concreto.

-Shhhh...- el Profesor la hizo callar, cuando...

¡¡POOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOM!!

-¡¡MIERDA!!

-¡¡POR UN DEMONIO!!

La luz se apagó y algo golpeó la pared del dormitorio sobresaltándolos, acto seguido volvió la luz y... el armario que estaba tirado en el salón había vuelto a su sitio.

-¡¡AAAH!!- bigi se apartó de Snape y corrió a ponerse el pijama, entonces sonó otro chasquido y la ropa del Señorito, que estaba plegada sobre la cama, voló hacia el armario colocándose en completo orden, pero la de ella... no.

-¡Ha sido la elfa! ¡Ha sido la elfa!- gritó bigi fuera de sí- ¡Me va a matar a sustos! ¡Severus! ¡Me va a matar!

-Tranquilízate Mujer... yo... ¿A qué huele?- se extrañó el hombre abriendo la puerta del cuarto.

-Parece que alguien está cocinando- dijo Mariel respirando más profundo- ¿Es la elfa?

-Supongo que sí- contestó Snape encogiéndose de hombros- vamos a la cocina y no te separes de mí.


CONTINUACIÓN...11.2

-Estoy agotado pero... aún me quedan fuerzas para algo- Snape sonrió y... eso que ponía era cara de libidinoso, cogió a bigi en brazos, salieron de la cocina, llegaron al recibidor, subieron las escaleras, cruzaron el pasillo y al llegar al dormitorio... todavía estaba la ropa de ella sobre la cama- Vaya...- dio un soplido y la dejó en el suelo.

-Espera, espera cariño, que ahora mismo la despejo- bigi se abalanzó sobre la cama cogiendo la ropa por montones y tirándola al suelo. Después se tumbó y haciendo un gesto con la mano le dijo- ven aquí... cariño.

Le había fascinado el modo en el que trataba sus pertenencias en tal de estar con él, Snape sonrió, al menos ya sabía que valía más que un montón de ropa- Como desees.

Ni falta hizo apagar la luz, el mago dejó su varita a un lado pero visible, por si acaso, y ambos se escondieron bajo las sábanas jugueteando, ¡El tiempo que hacía que ninguno de los dos jugaba a esas cosas!

Snape se comportaba como un caballero, pero por lo contrario bigi era demasiado adulta como para andarse con remilgos, para la sorpresa del Profesor, la Mujer comenzó a darle tirones a su camisón rompiéndolo con las uñas.

Severus ya estaba casi afónico de gemir cuando dos Elfinas entraron al cuarto, se ocultaron bajo las ropas de Mariel tiradas por el suelo y se colocaron a los pies de la cama.

-¡Prepárate Mortífago!- gritó bigi dando un salto y se puso encima del hombre, mirándolo a los ojos y de espaldas a las intrusas.

-Espera... espera...- susurró Snape, cogió su varita y señalando a bigi lanzó un hechizo, su pijama desapareció dejándola desnuda ante él.

La Mujer empezó a besarle el torso desenfrenadamente cuando... Snape divisó cuatro orejas a sus pies- ¡¡AAAAH!!- gritó de rabia, pero bigi lo interpretó como un grito de placer, por lo que continuó a lo suyo cada vez más fuera de sí.

Las Elfinas asomaron la cabeza dejándose ver claramente, el Profesor hizo un gesto horrible indicándoles que se fueran inmediatamente de allí.

-¿Qué haces con la cabeza... cariño?- preguntó bigi acariciándolo y con los ojos medio cerrados.

Snape no quería echar a perder ese momento, echaría de allí a las Elfinas como fuera y sin que ella se diera cuenta- nada... nada...- se apresuró a contestar- es que... he tenido... un espasmo de placer...- eso había sonado ridículo.

-Que tonterías dicen los hombres cuando se excitan- pensó bigi sin hacerle mucho caso.

De nuevo Severus repitió el gesto- ¿Ves? Otro espasmo- Las Elfinas negaron con la cabeza, no pensaban irse de allí así como así.

"EXPELIARMUS" Snape les propinó un hechizo no verbal, pero a las Elfinas les dio tiempo a agacharse, el rayo de luz pasó de largo golpeando en la pared.

-¿Qué ha sido eso?- preguntó bigi parando y girando la cabeza.

-¡He sido yo!- con una mano Snape le cogió la cara y con la otra alzó su varita- he sentido tanto placer de repente que no he podido evitarlo.

Mariel sonrió- ¿Y por qué no dejas la varita en la mesilla? No creo que te haga falta... para esto...

-¿Y ahora qué digo?- pensó Snape- no... no, es que... me da morbo.

-¿Morbo?- Mariel hizo un gesto de extrañeza.

-Es... es... la fantasía sexual de todo mago, ir dejando escapar hechizos involuntariamente según va aumentando el placer...- el hombre la abrazó provocando que bigi volviera a la carga.

Otra vez las Elfinas asomaron la cabeza, y otra vez Snape les mandó un Expalliarmus, así lo hicieron tres o cuatro veces hasta que...

"EXPELLIARMUS"- ¡Aaaaaah!- algo había hecho bigi que consiguió arrancarle un profundo gemido al hombre, Snape se descontroló del todo, cerró los ojos y gimió, y el hechizo...

"¡¡POOOOOOOOOOOOOOOOM!!"

...el hechizo fue a dar contra el dosel de la cama que cayó sobre ellos, dando por terminada la noche.

-Pérfida, arpía, pecaminosa...- al día siguiente un par de Elfinas, en algún rincón de la casa, celebraban su victoria.

-Auri brinda por la bendita cama de la difunta Señora Eileen, si no llega a ser por ella... la pecaminosa hubiera terminado su jueguecito.

-¡Salud!- exclamó la otra Elfina bebiendo- pero Sabry se dio cuenta de que la pecaminosa casi lo consigue... ¡Es muy lista!

-Cierto, quizá Auri y Sabry deban tomar otras medidas.

-Quizá Sabry y Auri deban pedir ayuda...

-Quizá sí... quizá...

En el salón de la casa se encontraba la feliz y magullada pareja:

-Severus Tobías Snape, te lo advierto... ¡Ni una sola fantasía erótica mágica más!- protestó bigi que no sabía nada de la intrusión elfina- Me niego rotundamente a que esa varita entre en mi cama...

-¿Aun te duele la cabeza Mariel?- la interrumpió el hombre tocándole la frente.

-¡No me haces caso Severus! Y te lo digo muy enserio... O ella o yo- sentenció la Mujer enfadándose.

-Tú, tú Mariel- se apresuró a contestar- prefiero dormir con Mujeres que con palos de madera.

-¡¿Qué otras Mujeres?!- preguntó bigi dando un respingo en el sofá.

-No... no...- Snape empalideció y comenzó a tartamudear- yo... yo no... no... yo... no he querido decir eso, Mariel no hay más Mujer que tú en esta casa.

-Pues en la puerta tienes unas cuantas- le reprochó haciéndose la indignada; y la verdad es que entre admiradoras y periodistas era fácil llegar a contar hasta cien Mujeres.

-Esas no son nada, no son Mujeres para mí- Snape ya empezaba a crisparse un poco- además están ahí afuera no aquí dentro.

-¡¿Qué insinúas con eso?! ¡¿Qué aprovechas cuando sales a tirar la basura para acercarte a ellas?

Severus tomó Aire, debía analizar la situación- Mira Mariel si estás enfadada por lo de anoche, ya te he pedido mil veces perdón y, te he jurado que a partir de ahora nada de magia en la cama...

Comieron en absoluto silencio bigi tenía cosas en las que pensar, lo que en realidad le molestaba era no poder pasar cinco minutos a solas con Severus, él era su hombre ¡SUYO! y de nadie más, y empezaba a cansarle el no poder disfrutar de él pero... a fin de cuentas la culpa no era suya.

-Lo siento Severus- se lamentó bigi recogiendo la mesa- te he dicho cosas muy injustas.

Snape fue hacia ella sonriente y la abrazó por detrás- te confieso que he disfrutado viéndote celosa.

-Malandrín, malandrín...- la pareja comenzó a hacerse arrumacos cuando la chimenea chisporroteó y un cuadro del salón anunció una visita- ¡¡MIERDA!!- bigi ahogó un grito.


CONTINUACIÓN...11.3

-¡Hijo mío! ¡Hijo de mis entrañas!- la Señora Eileen Snape hasta el momento difunta entraba a la casa con su marido y cubría de besos a su hijo.

-¡Mamá! Mamá haz el favor- protestó Severus- tengo visita... ¡Papá dile algo!

-¡Pero si es normal hijo mío!- ahora el exdifunto Señor Tobías se acercaba a su hijo y le palmeaba la espalda- en cuanto nos enteramos vinimos de inmediato ¡Un hijo huraño no se casa todos los días!

-¿Es esta la afortunada? ¿Es esta cariño mío?- preguntó la madre de Snape señalando a bigi, luego sin esperar respuesta fue hacia a ella y la estrujó en un abrazo.

-¡Que contentos estamos hijo!- exclamó el Señor Snape- Hacía años que nos habíamos convencido de que no te casarías nunca ¡Que ganas tengo de que vengan los nietos!

-¡Ningún nieto papá! ¡Ningún nieto!

-Claro que sí hijo, claro que sí, y esfuérzate para que sea nieta- continuó su padre- yo ya tuve un niño y me salió muy antipático...

-¡Papá!- protestó Severus con gesto de fastidio.

-...pero muy inteligente eso sí- añadió el Señor Tobías- y de mayor se hizo un héroe... claro que- bajó la voz y se dirigió a bigi- de niño era muy feo.

-¡Papá que te he oído!

Mariel sonreía incrédula a la supuesta madre de su pareja, a caso... ¿No se suponía que estaba muerta?

-Bueno, vale, acomodaros pero no os instaléis, Mariel y yo vamos a la cocina a... a... a lo que sea, ahora venimos...- era evidente que Snape le debía una explicación a bigi.

-Dime Severus... ¿En que casa de locos me has metido?- preguntó bigi sentándose.

-Está bien, te lo voy a explicar, mi madre y mi padre no están muertos...

-Eso ya lo se Severus... ya lo se...- dijo la Mujer con un tono de desesperación.

-Sí... claro... lo que sucedió es que...

-¡¿Qué?! ¡¿Qué sucedió?!

-Pues...- parecía que a Snape le avergonzaba aquello que debía decir- siendo yo mayor de edad, mi madre y mi padre hicieron un viaje a algún rincón de África y allí encontraron su verdadera vocación... según ellos... resolvieron quedarse allí hasta que alcanzaran sus propósitos y a mí no me resultó difícil vaticinar que nunca lo alcanzarían así que... le dije a todo el mundo que habían muerto en extrañas circunstancias para evitarme las preguntas...

-Y... ¿Puedo saber cual es ese propósito que te ha hecho mentirle a todo el mundo?- preguntó Mariel cruzando las piernas.

Severus empalideció, no había cosa que lo indignara más en este mundo prefería hacer el ridículo de cualquier otra manera, pero a fin de cuentas bigi era su pareja y no le iba a mentir- avances científicos junto con larga investigación han demostrado que ciertos simios tienen casi la misma estructura genética que las personas... dicen que nos parecemos más de lo que creemos... así que... a mi madre y a mi padre no se les ocurrió otra cosa que intentar enseñarles a hacer magia a los orangutanes, ese par de venditos decían que iban a encontrar el eslabón perdido de la magia ¡El origen!

Bigi se quedó inmóvil durante unos segundos pero no lo pudo evitar y echó a reír, sus carcajadas se escuchaban por toda la casa- ¡Ay mi amor! Tienes razón, si mi vieja madre se fuera a la China a hacer disparates yo también diría que está muerta.

Un poco avergonzado Snape siguió hablando- He mantenido el contacto con ellos durante todos estos años, nos veíamos durante las vacaciones de verano, no he dejado de visitarles pero, no puedo comprender como se han enterado de que estoy en relaciones con una Mujer, a parte de mí solo sabían que mi madre y mi padre estaban vivos dos personas, Minerva, que dudo mucho que haya abierto la boca y...

"ALBUS DUMBLEDORE SOLICITA ENTRAR A LA CASA"- el cuadro del comedor habló sacando a Snape de sus dudas.

-¡Maldito viejo majadero!- gritó el Profesor hiendo raudo a encontrarse con Dumbledore.

-Llegamos en buen momento ¿Verdad muchacho?- preguntó Albus que salía de la chimenea seguido de Minerva- ¿Dónde está tu padre? Traigo una botellita de chinchón... ¡Una delicia!

-¡Señor Director! ¡¿Por qué ha tenido que molestar a mi madre y a mi padre con sus estúpidos chismorreos?- Snape estaba enfurecido y cogía al anciano por su túnica.

-¿Cómo no les iba yo a decir que ya venían los nietos muchacho?- dijo el anciano tranquilamente y sonriendo- Dime donde está tu padre, venga, venga...

-Maldita sea...- Severus soltó a Dumbledore mirándolo con desprecio y se dio cuenta de que por allí no estaba su padre- ¿Dónde está mi padre?- se giró a mirar a Mariel que se encogió de hombros- hace un momento estaba aquí en el comedor... no se...

-¡Aquí estamos amor mío!- exclamó su madre bajando por las escaleras, llevaba puesto el pijama y una bata de ir por casa- ya nos hemos instalado en la habitación de huéspedes, hemos dejado la de matrimonio libre para ver si llega pronto el primer nieto.

-Nieta mi churri, vendrá una nieta- la corrigió el Señor Tobías que bajaba detrás de ella vestido de la misma guisa.

-¡Que no hay nietas!- protestó el Profesor.

-¡Hombre Tobías!- exclamó Dumbledore- Mira que botella de chinchón te he traído.

-¡Y tampoco nietos!

-Mariel muchacha, tráenos unas copichuelas- le pidió el Señor Tobías.

-¡Señor Director no alcoholice a mi padre!

-Ven, ven muchacho- le dijo Albus- siéntate con los hombres, aquí... como si estuvieras en tu casa.

-¡Estoy en mi casa! ¡Mariel, haz algo!

Cuando se giró buscando a Mariel la encontró sentada con las Mujeres, enfrascada en una de esas conversaciones eternas que más valía no escuchar.

-Hijo, cariño, sírvele el té a mamá.

-¡No tenemos té, iros al bar!

-¡Ay hijo! Pues trae café... y unas pastitas.

-¡No tenemos dulces de ningún tipo!

-Sí Severus cariño, están en la despensa- dijo bigi distraída sin ni si quiera mirarlo.

-¡Papá! ¡Papá! ¿Qué haces con el pijama puesto?- Snape dejó a las Mujeres por imposible y se sentó junto a los hombres.

-Pues hijo tú has dicho: no os acomodéis sin instalaros primero, y eso hemos hecho- explicó el Padre sirviéndole chinchón a su hijo.

-¡No es cierto!- Severus ya estaba muy enfadado, parecía que nadie le hiciese caso- Te has instalado aquí deliberadamente, yo no os he invitado.

-¡Hijo, que soy tu padre!

-Con más motivo... te recuerdo que estás muerto hace muchos años- le dijo Snape señalándole con el dedo- no puedes estar aquí.

-Bueno muchacho- intervino Albus- ahora puedes decirle a la gente que te habías confundido.

-¡¿CONFUNDIDO?! ¡Estás loco viejo pellejo! Estás loco- enfurecido se fue de allí y se encerró en su habitación- ¡¿Cuándo iba a poder tener un mínimo de intimidad con su Mujer?!

-Este chiquillo ha sacado el carácter de su madre, con lo tranquilo que soy yo- dijo el Señor Tobías vaciando de un trago su copa.

-Es la emoción de teneros en casa... la felicidad- repuso Dumbledore- No deberíamos dejarlo solo ni un segundo, hay que convencerle de que le pida en matrimonio a Mariel.

-Sí, sí... vayamos... no hay nieta si no hay boda.


CONTINUACIÓN...11.4

-¡Por las barbas de Merlín! Sí que le cuesta a este niño traerle un café a su madre- protestó Eileen.

-Iré a echar un vistazo- bigi se encaminó a la cocina, al llegar notó frío, la ventana estaba abierta- Que raro- pensó. No había señales de que Severus hubiera pisado la cocina, así que preparó ella misma el café y las pastas, lo puso todo en una bandeja y cuando iba a regresar encontró en el pasillo un sujetador que evidentemente no era de ella, seguro que eso era de una jovencita todavía no muy dotada- ¡¿De dónde ha salido esto?!

Al oírla gritar las otras dos Señoras corrieron en su ayuda, y se encontraron a bigi zarandeando un sujetador y el café en el suelo.

-Mariel... mi niña... ¿Qué haces con tu ropa interior?- preguntó su "futura suegra".

-Usted no lo entiende Señora Snape- protestó bigi con enfado- ¡Esta porquería no es mía! ¡Hay una Mujer en la casa! ¡Y no lleva sujetador!

-¡¡Aaaaaah!!- Eileen y Minerva se pusieron las manos en la boca a la vez que exclamaban- ¡No puede ser! ¡No mi hijo! ¡No sería capaz de pegártela con otra estando su madre aquí!

-Yo no digo tal cosa- repuso bigi tranquilizándose- pero a ver como ha llegado esto aquí...

-¡¿Dónde están los hombres?!- preguntó exaltada Minerva que hasta el momento ni cuenta se había dado de que hacía largo rato que no estaban en el comedor.

-¡Ay!- exclamó la madre de Severus juntando las manos- ¡Que se han ido los tres de pendoneo! ¡Si lo veía yo venir!

-¡¿Y dónde está la botella de chinchón?- volvió a preguntar Minerva olfateando el aire.

Algo o alguien cruzó en ese momento por el pasillo del piso superior.

-¡Están arriba! ¡Están arriba!- gritó bigi cabalgando sobre las escaleras rumbo al dormitorio.

Las tres Mujeres entraron de sopetón a la habitación, encontrándose a los tres hombres metidos en la cama y viendo la vieja televisión muggle del Señor Tobías.

-¿Sucede algo Mariel?- preguntó Severus apartando un poco las sábanas.

-Eeeeeeh... no... ahora ya no... – Eileen le dio un codazo- bueno sí, sí... ¿Me puedes explicar de dónde ha salido esto?- preguntó bigi agitando el sujetador.

-Pues... ¿No es tuyo Mariel?

-No Severus no, no es mío.

-Entonces de mi madre pero... je, je- Severus sonrió un poco- debe tener muchos años ese sujetador porque dudo que ahora le venga.

-¡Severus Tobías Snape... Tú majestuosa madre sigue muy delgada!- protestó Eileen sonrojándose- pero tampoco es mío... huele a nuevo...

-Severus ¿De quién es esto?- insistió bigi dejando al hombre sin saber que responder.

-Es mío- intervino Albus con su acostumbrada voz tranquila.

-¿Tuyo?- se extrañó Minerva que se esperaba cualquier tontería de su marido.

-Sí Mujer es que... reconozco que estoy algo viejete y con la edad pues... se me han caído las tetillas- explicó Dumbledore no convenciendo a nadie- lo normal de la edad...

-Lo que eres es un viejete borracho- protestó Minerva saliendo de la habitación con las otras Mujeres.

-Quizá hayan sido ese par de Elfinas- comentó bigi bajando las escaleras- se han estado comportando de una forma muy extraña.

-Entonces no le demos más vueltas a este asunto- dijo Minerva- ese par es capaz de cualquier cosa, mal hizo Albus en enviar aquí a Auri.

-¿Mi hijo tiene Elfinas domésticas? ¡¿Dos?!- preguntó Eileen asombrada- Eso antaño significaba tener mucha categoría.

-Pues preferiría que no tuviera ninguna- protestó Mariel- son un fastidio... Bueno ¿Os quedáis a cenar? Ya va siendo hora...

-Pues sí Mariel, me temo que hoy me costará sacar a Albus de esa cama.

Otra vez enfrascadas en sus conversaciones, prepararon la cena, más o menos en la casa todo estaba normal solo que, de vez en cuando, se escuchaban carreras en el piso superior pero claro "debían de ser estos hombres haciendo tonterías... como siempre"

-¡Severus, bajar a cenar!- gritó Mariel al pie de la escalera. Pero no obtuvo respuesta- ¡Severus! ¡Bajar ya por favor!

-Déjame a mí Mariel, no importa lo que esté haciendo esto nunca falla- dijo Minerva- ¡Albus Dumbledore, baja ahora mismo o dormirás en la antena de la torre de astronomía!- pero tampoco hubo respuesta.

-¿Qué estarán haciendo?- refunfuñó Eileen disponiéndose a subir- Tobías, salir de ahí- dijo dándole unos toques a la puerta pero nadie contestó- ¡La puerta está cerrada!

-¡Severus! ¿Estás ahí dentro?- preguntó bigi empujando la puerta... que no se abrió.

-¡Esa es la pecaminosa!- exclamó una voz familiar dentro del dormitorio.

-¡Auri, te he reconocido!- gritó Minerva- abre ahora mismo o... derribaré la puerta.

Se escucharon muchos murmullos desde fuera.

-¿Cuánta gente hay ahí dentro?- preguntó Eileen intentando algunos hechizos para abrir la puerta pero sin resultado.

-¡Oye tú Elfa!- gritó bigi con los brazos en jarra- ¡Deja salir a mi marido inmediatamente!

-¡No estás casada con él, guarra!- esa voz no era de Elfina sino de una Mujer joven.

-¿Quién eres? ¡Dime quién eres!- exigió Minerva empuñando su varita.

-¡Esto es un secuestro!- grito la voz de otra chica- atiendan a nuestras condiciones o no volverán a ver a estos tres hombres ¡Va en serio!

-¡Solo una pandilla de estúpidas querría secuestrar a mi marido!- gritó Minerva como respuesta.

-¡El viejo nos da igual!- dijo otra chica- pero no permitiremos que el Profesor Snape se case con la pecaminosa, ¡El Profesor es un bien común! No se lo llevará una estúpida que acaba de llegar.

-Son alumnas de Hogwarts- se lamentó Minerva- ya le decía yo a Albus que estaba preparando a un grupo de delincuentes juveniles y no a delicadas Señoritas, ¡Cuantas! Cuantas veces se lo avisé...

-¿Pero que clase de colegio es ese?- preguntó Mariel que no podía concebir una situación tan surrealista.

-¡Dejar que salga Severus y quedaros con los otros dos viejos!- gritó Eileen aporreando la puerta.

-¡No nos da la gana! ¡Que se vaya la guarra de esta casa y no vuelva nunca!

-¡Salir inmediatamente y no seréis expulsadas de Hogwarts!- las avisó Minerva que ya estaba perdiendo la paciencia.

-¡NO! ¡Y mil veces no!

Solo una persona en este mundo había conseguido ver enfadada de verdad a Minerva, y su poder era grandioso cuando se encolerizaba, alzó su varita y con la cara enrojecida convocó un hechizo que hizo estallar la puerta con una luz cegadora, la explosión fue tal que las tres Mujeres cayeron de espaldas al suelo.

-¡¡AAAAAAAAAAAAH!!

-¡¡CORRER!! ¡¡CORREEEEER!!

-¡¡SALIR DE AQUÍIIIII!!

Un barullo de jovencitas empezó a gritar y salieron escopeteadas pisoteando las Mujeres que yacían en el suelo.

En la calle ya no eran solo periodistas y admiradoras las que se copaban ante la casa, muchos curiosos habían sido atraídos por la explosión.

-¡¡QUÉ OCURRE AHÍ ADENTRO??- gritaban las periodistas.

-¡¡DÉJENNOS ENTRAR!!

Las asustadas estudiantes no tuvieron más luces que dirigirse hacia la puerta de la calle y abrirla, y fue peor porque, el gentío entró en avalancha, corriendo por toda la casa y fotografiándolo todo, al fin las reporteras habían conseguido un reportaje completo, le hicieron fotos a Mariel que seguía tirada en el suelo sin poder levantarse, a Minerva, famosísima Profesora de Hogwarts, a la otra Señora que... no tardarían demasiado en descubrir su parentesco con Snape y al fin, cuando pudieron entrar al dormitorio se encontraron a los tres hombres maniatados y amordazados en la cama.

-¿Señora McGonagall, es este un juego salvaje entre familia?- preguntó una periodista.

-¿Por qué ha explotado la puerta del dormitorio?- preguntó otra.

-Y todas estas jovencitas ¿De dónde han salido?

-¿Profesor Snape, es usted un Pederasta?

Mucho iba a costar deshacer el entuerto, y largo iba a ser el tiempo necesitado para que este incidente se olvidara.


CONTINUACIÓN...11.5

-Vamos cariño, nos están esperando- dijo bigi mientras se maquillaba.

-Ve tú... yo me quedo encerrado en casa...

-Vamos Severus, ya nadie se acuerda del incidente.

-No es cierto- protestó el hombre- yo me acuerdo.

-Cariño, te guste o no debes salir algún día a la calle- explicó bigi retocándose el peinado- y no hay mejor ocasión que esta.

-¡Esta es la peor ocasión!- gritó Snape sacando la cabeza de la ducha.

-Me han dicho que la Ministra va a condecorarte, no puedes faltar.

-Tú puedes recoger el premio en mi lugar.

-Severus haz el favor- protestó la Mujer- no pienso ir a esa boda si no es cogida de tu brazo.

-Entonces nos quedamos los dos.

-¡Pero es la boda de Harry Potter!- insistió bigi.

-¡¡No me lo nombres!!

-Ya veo que J.K. acertó en algo- murmuró Mariel sonriéndose.

-A esa tampoco me la nombres.

-Severus date prisa, tienes la túnica de gala sobre la cama- le indicó bigi- y tu madre y tu padre ya hace rato que están en el salón esperando a que bajemos... me parece que tu madre se ha levantado por lo menos a las cinco de la mañana, menudo moño se ha hecho.

La puerta de la casa Snape, estaba libre de periodistas, el Ministerio tubo que actuar en esto, y las dos parejas salieron sin más problema a la calle. Era un día precioso, el sol brillaba y apenas aparecían perezosas nubes pasajeras, los pájaros trinaban, era un día perfecto.

-¿Dónde es la boda?- preguntó Mariel cogida del brazo de Severus.

-En la madriguera- contestó el Profesor ojeando la invitación- nos van a tener todo el día en la calle bajo el sol, mejor nos quedamos en casa.

-No seas niño- protestó Eileen que no dejaba de recolocarle la túnica a su marido- Hijo mío, todo el mundo va a esperar por verte, tú brillarás más que el patético de Potter, Mariel brillará más que la propia novia, y yo... yo voy a relucir muchísimo más que la gordinflona Señora Weasley, nunca me gustó esa familia... no tienen nuestra categoría, su tropel de hijos no tiene tanta categoría como el mío.

Cuan orgullosa estaba Eileen de su hijo, y le encantaba demostrarlo.

-¿Y yo churri?- preguntó el Señor Tobías- ¿Yo no voy a brillar?

-A ti ni se te va a ver- respondió Eileen- y haz el favor de no montar ningún número con Albus, no te acerques a él a más de mil metros.

Bigi sonrió mirando a su pareja ¿Acabarían ellos así?

-¡A la de tres!- dijo Severus alzando su varita- Uno... dos y...- desaparecieron rumbo a la madriguera.

Cuando llegaron la ceremonia ya había terminado. Su presencia no pasó inadvertida e inmediatamente Albus se acercó a saludarles.

-¡Bienvenidos! Vaya muchacho, ya pensaba que no vendrías.

-Ya te dije en una ocasión que si venía lo haría después de la ceremonia- explicó Snape no muy sonriente pero sin dejar que bigi se soltara de su brazo.

-Recuerdo aquella ocasión- afirmó Dumbledore- y también recuerdo que te dije que acudieras a esta boda con una Mujer- miró a bigi emocionado, casi a punto de llorar- cogida de tu brazo, y así lo has hecho muchacho, lo has hecho...

-Vamos Albus, no es momento para balbuceos- dijo el Profesor poniéndole un brazo en el hombro a modo de consuelo.

-Lo se muchacho, lo se...- el anciano se secó las lágrimas y prosiguió hablando- y ahora te digo que te cases con ella... los nietos Severus... los nietos...

-Ya está bien... Señor Director... no es momento de hacerme enfadar- le advirtió el Profesor.

De entre la multitud de invitados que empezaban a repartirse por las mesas del convite apareció Minerva con dos Elfinas enganchadas en las faldas.

-No me mires así Severus- dijo Minerva dándoles un coscorrón a cada Elfina- ¡Al enemigo cerca! No me atrevía a dejarlas solas en la escuela, estoy segura de que se hubieran presentado aquí organizando una de las suyas- Minerva negó con la cabeza- y las he atado a mi falda con un hechizo, irán a donde yo vaya y si no, no irán.

-Señorito Snape, Auri quiere disculparse- dijo la Elfina con voz trémula- Auri estaba enajenada, Auri lamenta que aquellas periodistas perpetraran la santa morada de mi Señorito Snape.

-Sabry también lo lamenta, mucho muchísimo, más que Auri.

-No haga caso Señorito Snape, Auri lo lamenta mucho más.

-¡NO!- contestó la otra Elfina levantando la voz- ¡Sabry lo lamenta de una forma que Auri no puede superar!

-¡Mentira! Auri es la madre de las lamentaciones y eso Sabry no lo puede superar- empezaron a darse empujones haciendo tambalear a Minerva, mientras que Albus, como es natural, miraba la escena muy divertido.

-¡Ya basta!- les gritó Snape agachándose a su altura- Acepto vuestras disculpas, pero espero no volver a veros hasta que empiece el curso en Septiembre, Mariel y yo necesitamos tranquilidad e intimidad...

-Los nietos Auri, los nietos- lo interrumpió Albus para hablarle a las Elfinas.

-Auri sabe que la Señorita Mariel ya está muy mayor y que si Auri la sigue molestando ya no le dará tiempo a tener los nietos del Señor Director- dijo la Elfina mirando a Albus- Auri promete no volver dejarse ver hasta Septiembre.

-Sabry también lo promete, y si es preciso Sabry no se deja ver hasta Octubre.

-¡Basta!- gritó otra vez Snape- No volváis a empezar.

Las Elfinas se miraron guiñándose un ojo.

-Auri y Sabry quieren cerrar el trato dándole un abrazo al Señorito Snape- las Elfinas abrieron los ojos como platos y le miraron suplicantes.

-De acuerdo...- dijo el Profesor con desgana.

La escena fue muy tierna y captada por cuanta cámara de fotos había por allí.

-No me falléis- les dijo Snape.

-Sabry y Auri no lo harán Señorito Snape, no lo harán.

En ese momento se les acercaron cuatro orejas puntiagudas seguidas del recién casado.

-¡Cuánto celebro que haya podido acudir Profesor Snape!- exclamó Harry Potter estrechándole la mano.

-Señor Potter le presento a Mariel- dijo Snape señalando a bigi- si estoy aquí es gracias a ella.

-¡Vaya! Es un placer- Harry saludó a la Mujer dándole dos besos, cosa que inquietó a Severus ligeramente- Me había llegado el rumor de que usted era la novia del Profesor.

-Pues sí- afirmó Mariel muy sonriente- desde que los periódicos sacaron aquellas fotos mías tirada en el suelo me temo que nuestro noviazgo ya es oficial en todo el mundo mágico.

-Me alegro mucho, me alegro mucho- contestó Harry- y a mí que me parecía imposible que el viejo Snape se comprometiera con alguien, dígame Profesor Snape ¿Se casarán pronto?

Todavía molesto porque le habían llamado viejo, Snape miro a bigi y respondió- Tal vez sí...

-O tal vez no- interrumpió una Elfina- Auri no puede saberlo.

-¡Auri!- exclamó uno de los dos Elfos que acompañaban a Harry- Pipo piensa que Auri es un nombre muy bonito.

-¿De dónde has sacado a estos dos?- preguntó Minerva alzando una ceja, como si tramara algo.

-Estos dos Elfos son hijos del pobre Kritcher- explicó Harry- se llaman Pipo y Pipe.

Una Mujer habitualmente vestida de rojo pidió la palabra acaparando la atención de todos los comensales- Como Ministra de magia era mi obligación acudir a este grato acontecimiento, un gran hombre y un héroe en nuestros tiempos se ha unido hoy a una gran Mujer, pido por favor un fuerte aplauso para la pareja- Harry y Ginny se cogieron de la mano para recibir la oleada de aplausos- Con el permiso de los recién casados debo anunciarles que mi propósito no era solo este, tenemos entre nosotros a otro gran héroe, el Señor Severus Snape- otra vez la gente rompió en aplausos mientras el Profesor se acercaba a la Ministra- Señor Snape hágame el honor de aceptar esta medalla en reconocimiento a su gran valor en los que fueron tiempos oscuros y difíciles para nuestra sociedad, ¡La Orden de Merlín de Primer Grado!

-Gracias Diana- le dijo Snape a la Ministra regalándole media sonrisa- no habíamos podido hablar desde el baile de fin de curso en Hogwarts.

-Ni menciones aquel baile, fue un desastre- contestó Diana- de todos modos celebro que nos hayamos vuelto a ver en medio de tanta alegría, una Orden de Merlín no se consigue todos los días.

-Yo también celebro que haya sido así.

Las horas fueron pasando, el gentío se divertía bailando con la música de la orquesta, la falda de Minerva parecía que tenía vida propia pues las Elfinas no dejaban de bailar ahora, tan bien acompañadas.

"¡¡ATENCIÓN!!"

"¡LA NOVIA VA A TIRAR EL RAMO!"

Ginny se puso de espaldas y lanzó graciosamente el ramo hacia atrás, las más jovencitas aún solteras se empujaban entre ellas pero...

-¡¡MIOOOOOO!!- Auri saltó con tanto impulso olvidando que seguía atada a la falda de Minerva que tiró a la Mujer al suelo dejando sus bragas al descubierto.

En la confusión unas aplaudían, otros iban en ayuda de McGonagall y Albus empezó a reírse a más no poder hasta que se atragantó con la barba.

-¡Auri ha cogido el ramo!- exclamó Pipo- ¡Auri será la siguiente en casarse!

-Tal vez sí- dijo Auri pestañeándole coquetamente a su Señorito Snape- tal vez sí...

FIN


PROPINA... 11.6

5 años más tarde...

Un coche voluminoso se dirigía a Hogsmeade .

-¡Apartar! ¡Apartar insensatos! ¡No sabéis conducir!

-¡Señor Director! ¡El que no sabe conducir es usted!- protestó Snape sentado en el asiento del copiloto.

-No digas tonterías Severus- le reprochó el anciano dando un volantazo- si nos sacamos el carnet juntos.

-Por eso mismo no se que haces aquí Albus, yo mismo podría haber llevado el coche, además podríamos habernos aparecido y punto.

-¡Ni pensarlo!- intervino Mariel que estaba sentada en la parte de atrás- eso de aparecerse es una sensación muy incómoda por la que no quiero que pasen las niñas.

-Pipo cree que Auri se está mareando- dijo el Elfo que abanicaba a la Elfina, ahora su esposa- El Señor Director no tiene ni idea de conducir, mi pequeño Pipin también se está mareando.

-¡Albus conduce más despacio!- gritó Severus- no quiero vómitos de Elfo en mi coche...

-Auri se siente desfallecer- se lamentó la Elfina- Auri nunca más montará en aparatos muggles.

-Auri querida, en tu estado es natural que te marees un poco- le dijo bigi acariciando la abultada barriguita de la Elfina- pero tranquila que ya llegamos.

-Yo también desfallecería si me hubiera casado con el Elfo de los... Potter- dijo Snape con rabia, se podía decir que había un Potter en la familia- ¡No lo entiendo Auri! ¡No lo entiendo!

-Señor Snape, Auri tampoco entiende por qué el Señor Snape se casó con Mariel...

-Quizá porque soy una humana encantadora- dijo bigi con recelo- y es una ventaja ser de la misma especie que tu marido ¿No crees Auri?

-¿Queda mucho mamá?- preguntó Eileen, una niña de cuatro años y la mayor de las dos hijas de Mariel y Severus, que trataba de distraerse mirando por la ventana- Me aburro mucho.

-Pipin siempre está dispuesto a jugar con la Señorita Eileen- balbuceó el pequeño Elfo de tres años de edad- Mamá... ¿Mamá sabía que la Señorita Eileen va a ser novia de Pipin?

-¡Papáaaaaa!- gritó la niña mirando a su padre con terror.

-¡Pipo te lo advierto!- exclamó Severus enfurecido- Mantén a tu hijo bien alejado de mi hija. Mi hija se casará con un excelente mago y muy guapo.

-El hijo de los Potter es muy simpático- dijo Eileen tímidamente y sonrojándose.

-¡MARIEEEEEEEEL!- Severus empezó a gritar, fuera de sus casillas- ¡Mira lo que está diciendo la niña!

-Eileen cariño, no hagas rabiar a tu padre- dijo bigi pacientemente.

-¡Da la vuelta Albus! ¡Da la vuelta!- berreó Snape enrojeciéndose- Me voy ahora mismo a la casa de... Potter a pedirle explicaciones... ¡Lo mato! ¡Yo lo mato!

-Vamos muchacho que no es para tanto...- para Dumbledore el viaje estaba resultando delicioso- Y ahora el abuelito Albus os va a enseñar un truco que le enseñó el Señor Weasley.

Dumbledore tocó un resorte y el coche comenzó a volar, dando bandazos de un lado a otro y provocando el pánico entre las pasajeras.

-¡¡Auri ha desfallecido del todo!!- gritó la Elfina aferrándose al brazo de Pipo- ¡¡Ven hijo mío, muramos juntos!!

La pequeña de dos años, Minerva, a la que llamaban cariñosamente Mimi, echó a llorar cogida al cuello de su madre, mientras que su hermana Eileen dio un respingo y se sentó sobre su padre, en caso de que se estamparan su padre sabía hacer magia...

-¡¡VIEJO MAJADERO!! ¡¡VIEJO MAJADERO!! ¡¡PARA POR UN DEMONIO!!- gritó Snape abrazando a su hija- ¡¡NOS VAS A MATAR LOCO!!

-¡Ahí está la casa!- dijo Albus alegremente, como si el barullo en el interior del coche no fuera por su culpa.

-Papá... ¿Eso de allí es Hogwarts?- preguntó Eileen abriendo los ojos como platos.

-Sí hija, y si el viejo este- Snape señaló a Dumbledore- no nos mata antes, dentro de 9 años irás allí a estudiar y papá será tu maestro.

-¿E irá también el niño de los Potter?- preguntó Eileen mirando todavía el castillo.

-¡¡MARIEL!! ¡¡Mariel que no respondo!!- protestó Snape mirando a su esposa.

-Eileen cariño, te he dicho mil veces que no hables de los Potter delante de tu padre- le dijo cariñosamente a su hija.

-¡¡MARIEL!!- insistió Severus.

-Bueno, y por detrás tampoco- repuso Mariel con una sonrisa- no hables nunca de los Potter.

-Sujetaros bien que voy a aterrizar- anunció Albus empezando a descender en picada.

-Menudo viajecito, Pipo no subirá jamás de los jamases en un coche- dijo el Elfo ayudando a Auri a bajar.

-Mariel- Severus cogió de la mano a su esposa acariciando su anillo de casada- Nuestro nuevo hogar, cerca del colegio para que podamos vernos a diario.

-Así es- afirmó el Anciano que llevaba en brazos a Mimi- así podré venir cada tarde a ver a mis nietecitas bonitas.

Y todos quedaron contemplando la casa mientras Eileen y Pipin echaban a correr por el jardín.