Disclaimer: Atención, estos fabulosos personajes no me pertenecen a mi, si no a las fabulosas CLAMP que los crearon. Solo estoy haciendo de ellos de un uso personal para entretener y crear nuevas historias para ustedes. Gracias, espero que lo disfruten.
Trabajo de medio tiempo
Capitulo 11
"Reconciliación Parte 2"
24 De Diciembre
Era una fría mañana para caminar por las calles. Este día era muy importante para Kobato en varios sentidos. Al ser Navidad en la Guardería festejarían con los niños por la mañana y al mediodía ya se habrán ido a sus casas para disfrutar el resto de las fiestas en familia. Kobato se había asegurado que el festejo terminara temprano, pues sabia que si habia niños presentes Okiura no se presentaría.
Además, si salia temprano iría pronto a la Pastelería y después...
Después podría ir con Fujimoto.
Hace unos días atrás Kobato salio de su segundo trabajo y como de costumbre Fujimoto la estaba esperando. Comentario que va, comentario que viene- en algún momento Fujimoto se quejo del vestuario navideño que la muchacha aun tenia que usar- el caso es que el tema de la Navidad había saltado. La castaña había notado un extraño comportamiento del muchacho respecto a ella.
Escucho de la casera el lamentable recuerdo que él tenia de ella, al ser este abandonado en esta fecha.
Por eso quería, como costumbre en ella, cambiar eso y convertirlo de nuevo en un recuerdo bueno para él.
Después de todo, era Navidad.
"- Ne, Fujimoto-san- comenzó algo tímida y dubitativa.
- ¿Qué sucede?- contesto el muchacho algo distraído mientras se acomodaba la bufanda.
- Etto...- no sabia como comenzar. Ademas se acordó del tema de Okiura y de como se lo había ocultado, seguro se enfadaría mucho con ella. "Ay no, si le pido ahora y después se enoja, ¿qué voy a hacer?. Pero pero no puedo dejar a Sayaka-sensei de lado... peroooo...oh noooo" Mientras ella deliberaba todo esto en su mente comenzó a mostrar su rostro confundido y hacer extraños movimientos con sus manos.
El muchacho la miraba realmente extrañado, preguntándose que demonios le había picado ahora. Pero en algún punto ya se había acostumbrado, así que solo lo tomo con gracia.
Aunque la gracia se le fue de la cara. Sintió algo detrás suyo, no sabia como describirlo, pero una sensación nefasta le recorrió la nuca. No era el frió, era otra cosa. No supo porque, pero se acordó de Masuto. Aquel bastardo, no le daba buena espina al ojiverde. Algo se traía entre manos, estaba seguro. Para colmo aquel sueño de Kobato siendo... siendo... Se saco el pensamiento de la cabeza, ya bastante era despertarse sudado y casi gritando por aquel sueño. Por eso no podía dejar de ir a buscarla a la Pastelería. Aparte de que pasaba tiempo con ella, sentia que algo muy pero muy malo le iba a ocurrir, pero al mismo tiempo sentía la impotencia de no poder hacer nada por ella.
Se dio vuelta unos momentos y vio la vacía calle de los suburbios. Hace rato habían dejado el centro y se metieron por las calles del barrio donde había menos (casi nadie) de gente. No se podía ver mucho mas en la oscuridad así que decidió ignorarlo.
- ¿Fujimoto-san?- le llamo la atención Kobato al ver que se paro de repente.
La empujo por la espalda para que siguiera caminando y cambio su rostro como si nada hubiera pasado- No es nada, ¿Y? ¿Qué era eso que querías decirme?
A Kobato se le pararon los pelos nuevamente. Había dado tantas vueltas en su mente que se le olvido el tema principal. Decidió decirlo y ver lo que resultaba.
-Oh, si sii sii.. .emm, ahmm...- la muchacha estaba realmente nerviosa, no sabia como expresarse. Estaba sonrojada y miraba al piso. Fujimoto estaba algo sorprendido, la había visto de muchas maneras, pero nunca asi.
Parecía una muchacha común y corriente
De repente levanto la cabeza y algo sonrojada y asustada lo miro a los ojos. Fujimoto estaba hipnotizado.
- Me preguntaba si... si para el 24 a la noche te gustaría pasar la Navidad con... conmigo.-Listo, lo dijo. Para entonces había cerrado los ojos con todas sus fuerzas no aguantando la vergüenza. Nunca recordó haber expermintado algo como eso.
Últimamente cada vez que estaba con él su corazón se aceleraba tanto que no podía evitar sonrojarse. Quería mirarlo pero por alguna razón no podía.
Kiyokazu por su parte estab en estado de... ¿shock? No sabia muy bien ni en que estado estaba.
Carraspeo un poco y ella abrió los ojos- Bueno... veras... yo, la Navidad realmente...- comenzó a decir mirando a todos lados menos a ella. La castaña por fin había abierto los ojos y lo miraba, algo temerosa de como el respondería pero muy atenta a sus palabras.
El castaño estaba intentando explicar sus sentimientos respecto a la Navidad. No eran para nada alegres, y a partir de aquel día había hecho todo lo posible por ignorar esas fiestas y ocupar su mente en otras cosas. Conforme iba pensando en eso, mas se estaba enojando.
Aunque mas que enojo, era frustración y soledad.
Tanta soledad por tantos años.
Kobato lo noto y sin decirle nada le tomo la mano para que la mirara. Fujimoto salio de su burbuja y la miro. Realmente era hermosa, no importaba como le mirara, esos ojos siempre lo cautivaban.
Sin decir nada Kobato lo miro a los ojos y se acerco a él. De a poco soltó el brazo y levanto los suyos sus hombros. Se puso en puntillas de pie y lo abrazo.
Fujimoto no sabia que hacer al principio, pero después la entendió.
Él no le habia dicho nada y sin embargo ella había entendido perfectamente como se sentía. Aunque estaba seguro que La casera algo le había contado, pero no le importo.
Ella no le había dicho nada y él entendió perfectamente lo que estaba haciendo. Kobato pensó que podría hacer lo mismo que él hizo muchísimas veces por ella: consolarlo, aunque no estuviera llorando, sabia que estaba gritando por algún lado su soledad.
Lentamente él también la rodeo con sus brazos y se quedaron ambos abrazados en la calle con el frío y la nieve a su alrededor.
Fujimoto se atrevió a hablar.- De verdad... ¿de verdad quieres pasar la Navidad conmigo? Puede que sea una de tus peores navidades.
Ella solo se rió en su hombro.- No creo que sea así. Sólo quiero hacer lo que sea posible en mi alcance.- respondió algo triste al final.
¿Eh?
Algo le hizo ruido
Se acordó de aquella vez que le pregunto porque de repente quería trabajar y ella le había contestado de la misma manera. Pero aquel pensamiento rápidamente se esfumo ya que ella se estaba separando.
- Nos veremos a las 9 en el parque con el mirador a la ciudad al final de la calle central.- le dijo con aquella cálida sonrisa que derretía a todo el mundo.
- Espera, ¿encontrarnos? ¿No quieres que te pase a buscar a la Pastelería?- le respondió el volviendo a su usual humor.
- ¡Claro que no! A ti que queda de contramano ir a buscarme y después volver por el mismo lugar por el que viniste. ¡No tendría sentido! Yo saldré temprano de la Pastelería, ire a vender algunos pasteles como en la Navidad pasada y buscare uno para nosotros también, así que no te preocupes- le aseguro.
- No es por ti que me preocupo, sino por toda la gente que se cruce contigo. Seguramente te resbalas con la nieve y tiras a todo el mundo.- comenzó a burlarse el.
Así como habían empezado la conversación la habían terminado, y retomaron la caminata de vuelta a sus departamentos peleando como siempre hacían, aunque agarrados de la mano."
De esa manera habían arreglado encontrarse hoy a la noche después de trabajar.
- Ioryogi-san, ¿Qué harás tu esta noche?-
- No lo se, pero no es en lo que debes estar pensando ahora, primero es Okiura, ¿de acuerdo?- últimamente el peluche estaba muy serio. No podía descifrar ningún movimiento, él siendo un estratega y Rey en el Inframundo, estaba totalmente perdido en toda esta situación. Así que decidió seguir su propio consejo y pensar unicamente en Okiura y la Guardería.
Lo demás vería como arreglarlo cuando llegase el momento.
Si es que podía arreglarlo.
"En otras Noticias, hoy la temperatura descenderá varios grados al anochecer, así que lleguen temprano a sus casas para festejar la Navidad en familia..."
La tele encendida seguía sonando con el noticiero de la tarde.
Bajas temperaturas, el cielo nublado... podía decirse que hoy nevaría, pero los noticieros no quieren arruinar el espíritu Navideño diciendo cosas como esas.
En una pared había un gran mapa del centro, destacaba un redondel rojo con una imagen de la Pastelería Tirol. Un recorrido de calles marcado en azul iba desde la Pastelería hasta los departamentos de Chitose. Dos imágenes, una de Kiyokazu y otra de Kobato. Tomo la del muchacho y marco una gran equis roja, mientras que la de muchacha la movió hacia otra enorme pared: sus ojos, su boca, su cuerpo, toda la pared estaba repleta de fotos de Kobato en distintos ángulos, momentos y lugares. Agarro un poco de cinta y la colgó con todas las demás.
- Al fin llego el momento. Seras mi regalo de Navidad, Kobato-chan.
Todos tuvieron una hermosa mañana en la Guardería; los niños llegaron temprano para un delicioso desayuno acompañado de chocolate caliente y dulces que Kobato y Fujimoto habían llevado de la Pastelería Tirol. Cantaron y después entre Fujimoto, Doumoto y Kobato hicieron un numero donde al final aparecían todos los regalos de los niños. Sayaka estaba resplandeciente de alegría, especialmente porque Kobato había dado todos sus salarios de su segundo trabajo para comprar regalos nuevos a todos los niños.
Eso era algo que ella podía hacer, para eso se había esforzado tanto todos esos meses.
Solo faltaba el final, y tal vez, solo tal vez, su deseo pueda ser concedido.
Terminaron de festejar casi al mediodia. Doumoto se despidió temprano, los niños se fueron y finalmente quedaron los 3 solos.
Kobato y Ioryogi sabían lo que podría suceder después y eso, sorpresivamente, les causaba nerviosismo a ambos.
Lo cual no paso desapercibido por Kiyokazu o Sayaka.
- Kobato-chan, ¿te encuentras bien? ¿No habrás trabajado mucho esta semana ya? ¿Por qué no vas a descansar?- dijo la señorita ya bastante preocupada por el animo de la muchacha.
- No no, para nada, estoy bien.- sonrió sinceramente, pero igual miro a la ventana como milésima vez algo decepcionada.
Tal vez Okiura-san no vendría.
¿Que iba a hacer ahora?
El cielo se llenaba cada vez con más nubes, más gris y oscuro, tanto que no parecía de día todavía. Si Okiura no aparecía dentro de poco ella tendría que irse y nunca podría saber si lo que dijo sobre él era cierto.
Estaba segura que si, pero al mismo tiempo sabia que los corazones de las personas cambian.
Lo había aprendido con aquella mujer del divorcio.
Muchas emociones había aprendido después de eso, especialmente la tristeza y el amor. No recordaba haber llorado tanto por algo. Aunque le permitió conocer ese hermoso y maravilloso sentimiento por Fujimoto, y de eso nunca se arrepentiría. Por eso tenia que tener fe en Okiura, porque su misión era curar los corazones heridos y estaba en sus manos curar los 3 corazones: el de Okiura, Sayaka y su querido Fujimoto.
- Oi, Kobato- susurro Ioryogi y señalo la ventana, levanto la vista y parado en el medio del patio se encontraba Kazuto Okiura.
Llegó el momento
Se había ido a la azotea a buscar sabanas limpias antes de que la nieve que amenazaba con caer a la noche las arruinara, cuando vio en la entrada a un pelinegro alto flacucho entrar al patio de la Guardería.
Okiura, ¿qué demonios estaba haciendo allí? Había soltado todo para salir disparado a echarlo de allí cuando vio a Kobato y Sayaka caminar tranquilamente hacia ellos. La muchacha parecía explicarle algo a la mujer y hasta donde alcanzo ver su expresión, al parecer sabia que él estaría allí.
Demonios, nunca paraba de meterse en problemas.
Sayaka no parecía querer ignorarlo, así que deicidio bajar en silencio y escuchar la conversación.
Fujimoto entendió que había que darle un fin a todo esto de una vez por todas.
- ¡Sayaka-san!- la castaña sorprendió a la mujer llamándola de un grito.
Algo sobresaltada pero amable como siempre respondió- ¿Qué sucede Kobato-chan?
Ella estaba algo temerosa de como decirlo, pero ya no había vuelta atrás.- Sayaka-sensei, usted una vez me dijo que si pudiera hablar con Okiura-san y descubrir la verdad usted estaría sanada, ¿verdad?
A la mujer le sorprendio el tema del cual hablaban y la pregunta.- Si, creo que una vez hablamos de ello. ¿Por qué preguntas? ¿Qué quieres decir con sanar el corazón?
La muchacha la ignoro.- Sayaka-sensei, usted es muy amable y cariñosa. Es grandiosa con los niños y siempre se sacreifica por ellos. Por eso...- dudo unos momentos, pero tomo coraje nuevamente- por eso esta vez quería hacer algo por usted.
- Ya has hecho bastante Kobato-chan, fue una Navidad esplendida gracias a ti- interrumpió ella contenta.
- Gracias, pero lo que quiero decir es que quiero hacer algo exclusivamente para usted. Sayaka-sensei, afuera hay alguien esperándola, espero que sea un buen regalo de Navidad.
La señorita estaba muy confundida, así que se acerco a la ventana y lo vio a él. A su marido. A su querido Kazuto Okiura esperándola en el patio. Sus ojos se encontraron y por primera vez vio un rastro de lo que ella sabia que él era. Miro confundida a la muchacha que esperaba expectante su reacción.
Lo único que pudo hacer es sonreirle con ternura y una gran gratitud, la tomo por los hombros y la abrazo.
- Gracias- una lágrima cayo por su ojo izquierdo. Sintió los cálidos brazos de la muchacha y la apretó mas fuerte- Creo que sin ti nunca hubiera podido enfrentar este momento. ¿Me acompañarías? Quiero que estés conmigo cuando tome mi decisión.
La castaña asintió decidida a afrontar cualquier desarrollo de eventos que se produzca.- Haga lo que usted sienta Sayaka-sensei-le dijo sonriendo al final.
La mujer aprecio aquel gesto.
Salieron al frío y quedaron enfrentados.
- Gracias por venir Okiura-san- rompió el silencio Kobato.
- Si bueno... creo que ya es momento de arreglar esto. Ha pasado tiempo- dijo dirigiéndose a la pelinegra. El hombre no sabia como actuar muy bien todavía. ¿Cómo el Yakuza o cómo su ex marido?
- Si, es verdad- contesto ella seria.
- ¿Te molesta que fume aquí mientras espero? De un momento a otro vendrán lo que ustedes llaman "maleantes" y cerraran este lugar.
- Puede ser verdad, pero esta bien si sucede.
- ...¿Qué dices?
Lo miro a los ojos confrontativa- Cerrare definitivamente la Guarderia Yomogi.
- ¿¡Sayaka-sensei?!- grito Kobato sorprendida.¿Que?
Okiura parecía contrariado pero aparento alivio- ¿Así que finalmente te has decidido?. ¿Te iras en algún momento verdad? Después de todo no tienes un buen recuerdo de esta ciudad, vete tan lejos como puedas...
- Antes de eso...- interrumpió ella.- Hay algo que quiero preguntarte Kazuto-san
- ¿Que?
- ¿Fue la companía de tu padre la que le propuso el proyecto a mi padre y le hizo asumir la deuda?
- Si.
- ¿Tu...?
- Lo sabia - contesto cortante.- Él era el jefe de esta Guarderia o como quiera que la llames. No tenia dinero, pero era muy crédulo y fue fácil hacerle asumir la deuda. Una vez que dices "Empresa Caritativa" fue simple involucrarlo.-la mujer escuchaba atentamente sin perder su semblante. Kobato la observaba preocupada.-Bueno, al final, la parte donde le hicimos asumir la deuda para el proyecto también fue engañándolo, junto con todo esto.
- Eso fue... ¿en lo que estabas pensando antes de que me casara contigo?-
- Si -susurro. Kobato se acerco a Sayaka y la tomo del brazo para darle ánimos.- Cuando se acabo el dinero me divorcie de ti.
- Sayaka-sensei...-susurro la muchacha. Ella le tomo la mano y le sonrió un poco para que se calmara.
- Hay una cosa mas que quiero preguntar.
-¿Por qué te casaste conmigo?
- Porque fue mas fácil entender los profundos sentimientos de tu padre como un hijo obediente que como un completo extraño.- contesto con simpleza. Kobato no sabia que hacer, ayer parecía que Okiura se iba a sincerar, pero de alguna manera sabia que estaba mintiendo. El ángel (aunque ella ajena a eso) debía estar actuando otra vez.
- ¿Quieres decir que fue por esa razón?- Sayaka estaba calmada, pero una frustración y enojo se estaba acumulando en ella.
- ¿Hay algo más allá de eso?- Okira se removió el pelo, dándole poca importancia al asunto.
Ella desvió la mirada unos momentos- Mi padre... como dices, era una persona que confiaría en los extraños inmediatamente. Incluso si no fueras el esposo de su hija.- tomo una pausa y continuo.- Ademas, para la compania de tu padre, ¿no eran mi padre y el dinero que el había reunido para la guardería bastante pequeños?Aun entrando al registro de mi familia, eso es particularmente desproporcionado.
El otro lado de la historia se estaba desenvolviendo. Kobato escuchaba atentamente todo, estaba realmente sorprendida por cada nuevo giro que sucedía.
Okiura por su parte estaba cada vez mas incómodo y cada palabra de Sayaka era como un golpe a su gran mural. Si seguia de esa manera no iba a quedar ni un ladrillo de pie.
¿Qué haría si eso sucedía?
- ¿Qué quieres decir?- no, no podía. Ella no podía saber la verdad, por su propio bien.
- No es lo que quiero decir, es lo que quiero saber. Quiero saber la verdad.-Sayaka estaba decidida a saberla a toda costa.
-...-
Ioyrogi tampoco se quedaba atrás en toda esta historia. Agilmente se había escapado de la oficina y se oculto para escuchar todo. Por su parte estaba tan sorprendido como Kobato, ¿Cómo podía ser que a Genko se le hayan pasado tantos detalles en la informacion?
- Cuando te casaste conmigo, habías roto relaciones con tu padre. Habías decidido que nunca regresarías de nuevo, y dijiste eso cuando viniste a mi casa. ¿No es verdad?
- ¿Qué te hace pensar eso?
- Mi padre me lo dijo- alli Okiura perdió toda compostura y en su cara se vio reflejada la sorpresa de que lo habían descubierto. Aquel hombre... ¿había hablado?. La maestra prosiguió con su historia.- Mi padre era una persona realmente buena, pero no era indiferente a la persona que se convertiría en el esposo de su única hija. Busco varios intermediarios, y pregunto a los que le rodeaban. Él supo que tú odiabas la forma de negociar de la companía de tu padre, y estabas desesperado por abandonar su casa. Estabas trabajando duro en algún otro lugar y que eras de confianza para las personas que te rodeaban.
-Es por eso que no te pregunto nada y aprobo que te casaras conmigo. Por supuesto, le habia dicho que me habia enamorado de ti.
-Pero tu padre no habia renunciado a los contratos para que lo sucedieras.
Kobato y Iyorogi entendieron todo. El padre de Okiura estafo a su propio hijo.
- Antes de que la escuela fuese un fraude, por un periodo corto de tiempo, parecía como si pasaras un difícil momento. ¿Tu padre te hizo alguna clase de oferta? ¿Incluso si nos causara sufrimiento a mi padre y a mi?- Okiura ni se molesto en interrumpir o cambiar la historia. Ahora lucia casi tan afligido y dolorido como Sayaka.
Kobato sabia que él había sufrido tanto o más que Sayaka.
Ambos separados uno del otro.
- Pero te quedaste con nosotros, y mi padre asumió la deuda y murió- el cigarrillo se termino y callo de su inmóvil mano- Entonces...¿Habías dicho que yo seria la próxima?
Kobato estaba atónita-
- Sabias que tu padre era serio, pensaste que no podrías impedirlo, me dijiste que harías todo tu mismo y que te irías.
Ioryogi estaba mas serio que nunca.
- ¿Me dices que cierre la Guardería y me vaya lejos porque quieres que huya donde tu padre no pueda encontrarme?
Okiura parecía un hombre destrozado, ni decir esta ultima mentira la pudo hacer con su usual fachada-...Todo esto es tu error, Sayaka...
- No estoy equivocada.- contesto ella. Aquella frustración y enojo había vuelto y salia en forma de lagrimas por su rostro.
- ¿No debería haber un error cierto? Aun cuando eramos marido y mujer... . ¿Por qué no me dijiste nada sobre todo lo que estaba sucediendo?- Exigió.
- ...Si lo hubiera hecho, ¿que habrías hecho?- contesto él dolido- Si lo hubiera hecho, solo te habría hecho llorar.
Sayaka se adelanto y Kobato no pudo detenerla.
- ¡Sayaka-sensei!
PLAFF.
La cachetada dejo helados a todos. Kobato se tapo la boca con ambas manos. Okiura no podía reaccionar, hasta había logrado que Sayaka se cabrera tanto como para pegarle una cachetada. Pero lo que mas le dolió fue escuchar su sufrimiento.
-¡YO HABRÍA LLORADO Y DESPUÉS HABRÍAMOS PENSADO QUE HACER JUNTOS! ¡CUNDO TUVISTE DUDAS SOBRE CASARTE CONMIGO, PENSAMOS ESO JUNTOS, ¿¡NO ES CIERTO?!- Sayaka por fin exploto, todas esas frustraciones, todas esas cosas que había guardado por tanto tiempo salían sin control. Lagrimas surcaban su rostro dolido y enojado.- Dimos lo mejor de nosotros, ¿VERDAD? ¡JUNTOS! Y siempre estuve esperando por ti... ¡para que hablaras!
- ¡Para que me dijeras que fuera a vivir contigo!
Su manos agarraban la ropa arrugada del hombre.
- Entonces... ¿por qué termine sola?
- Por qué... me dejaste sola?
- Sayaka...- fue lo único que Kazuto pudo decir. Alargo su mano para tomar la suya, pero la saco a ultimo momento. ¿Podría? ¿Realmente se atrevería?
- Te lo dije, que si hacías llorar una vez mas a Sayaka-san, te haría algo para que no volvieras a salir de casa.- una voz proveniente de la entrada del edifico de la guardería había sorprendido a todos. Fujimoto estaba parado con su usual cara de fastidio.
Lo habia escuchado todo, después de todo él también quería saber al fin la verdad.
Aquí estaba, muchas cosas pasaban por su mente después, pero las arreglaría después.
- ¡Fujimoto-san!. Exclamo la castaña. Así que había estado escuchando, ella también tenia muchas cosas en su mente, una de ellas era saber que sentía él con todo esto y si estaba enojado por ocultárselo, pero al igual que el muchacho decidió dejarlo para después.
- Ademas...- prosiguió- si no tomas las manos a Sayaka-san te enviare directo al cementerio.
- Kiyokazu-chan...-susurro el sujeto.
- No hay nada que hacer, te odio, pero Sayaka-san dirá que ella quiere ser Sayaka OKIURA.
Kobato lo miro afligida, sabiendo que debería ser difícil para él decir eso. Así como era difícil para ella decir que el estaba enamorado de la señorita.
El matrimonio se miro a los ojos. Él tomando la decisión y ella esperándolo.
Al final le tomo las manos y se abrazaron, como tanto tiempo habían esperado.
Sayaka estaba dentro de la oficina acomodando el lugar para finalmente cerrar. Habían decidido ir a lo de Chitose para celebrar la Navidad como ella había organizado, solo que ahora irían juntos. Tocaron la puerta y le pareció raro ya que los únicos que se encontraban allí eran Kobato, Fujimoto y Kazuto.
- ¿Si?- respondió al llamado.
- Sayaka-san...-Fujimoto abrió un poco la puerta, paso y la cerro despacio.
Ambos se quedaron en silencio.
Ella finalmente sonrió con ternura y hablo- Supongo que te habrá sorprendido mi decisión. Pero Fujimoto-kun quiero que sepas que estoy profundamente agradecida contigo. Te pusiste en los hombros un peso que no era tuyo, pero siempre agradecí el día en el que mi padre te trajo a casa.
Él estaba algo apenado- Si bueno, tu siempre hiciste las cosas a tu manera. Siempre me gusto eso de ti- parecía algo apenado e indeciso. Quería expulsar finalmente lo que vino a decirle pero no sabia como.
- Gracias- dijo ella con aquella sonrisa que hace mucho tiempo no veía en ella. Eso le dio valor.
- Sayaka-san yo siempre la he querido.
Kiyokazu Fujimoto por fin había confesado sus sentimientos románticos hacia Sayaka.
- Gracias otra vez, pero... "querido"...no?- dijo ella sonriente y acercandosele. Le paso los brazos por los hombros y le dio un cálido abrazo- Asegúrate de decirle el resto en presente a esa niña.
Él también pudo sonreír como hace mucho tiempo no lo hacia- Esta bien.
Y por fin ambos habían podido cerrar en sus corazones esta etapa de sufrimiento para abrir nuevas puertas a el maravilloso futuro que veian por delante.
Solo que esa felicidad no duraría mucho.
Por que el 24 de Diciembre a las 21:17hs, Kobato Hanato desapareció de sus vidas.
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Continuará...
Buenas! Sorpresa! Presentando aqui un nuevo capitulo antes de Navidad. Lo queria postear hace 3 dias, pero no lo podia terminar y despues la correccion... sepan disculpar los horrores ortograficos (que se que hay), pero prefiero subirlo para que me digan que tal esta!
Bueno la parte de Okiura y Sayaka la copie igual, ya habia incluido otros momentos del manga, asi q me parecio adecuado, aunque con un ligero cambio al final, obviamente.
Bueno tenia cosas para decir pero ahora no me acuerdo, voy a lo simple entonces:
Muchas gracias a los lectores que me siguieron desde que publique el 1 capitulo.
Bienvenidos aquellos nuevos lectores!
Muchisimas gracias por los reviews, como siempre les pido que siempre dejen mas, buenos o malos. Uno aprende mas de los errores de los aciertos ;)
Les mando un saludo enorme
Atte. Pitt-Sirius
