XI. Después de medianoche

Cuando un buzón a su costado voló en mil pedazos, casi hiriéndolas brutalmente con las esquirlas si no fuera por los rápidos reflejos de Hermione, Fleur apenas tuvo tiempo de pensar más que una palabra en concreto.

"Merde."

En menos de un segundo se encontró en una batalla campal, esquivando y lanzando hechizos y maldiciones a cuanto bruja o mago enmascarado avanzara en su dirección.

Descargar el poder de su varita sobre la patota de imbéciles que se hacían llamar "mortífagos" resultó una especie de terapia poco convencional. No es que estuviera sorprendida del giro de los acontecimientos, simplemente estaba furiosa.

Además, también estaba frustrada y un poco desesperanzada, y sentía que estaba dirigiéndose a la mayor encrucijada de su vida. Y honestamente, el drama, pensó, iba a aportarlo ella cuando no supiera si regresar o no a Francia a sabiendas que si lo hacía o no, tendría consecuencias estrepitosas de todas maneras.

En fin, regresando al momento presente, sacudió la cabeza, obligándose a concentrarse en la batalla, que en ese momento estaba desarrollándose en el jardín principal y aparentemente, por los pedazos de madera y las tejas rotas que volaban por los aires, también en la planta alta de la aquella mansión abandonada donde estaba el maldito traslador que la llevaría a su país natal.

-No te alejes de mí. Vienen por ti.- murmuró Hermione a su lado, en un breve momento en el que pudieron respirar sin que una maldición intentara alcanzarlas.

Fleur la miró, y aunque no pretendía que trascendiera de una simple mirada, sintió que todo su ser se revolvía ante la imagen de Hermione en posición de batalla, con su varita en ristre, y la mitad de su abrigo medio quemado por la explosión del buzón. La reacción de su ser fue algo instintivo, sintió el retorno a la sensación ahora familiar de sus iris inyectándose de tinta oscura que muy pronto alcanzaría la totalidad de sus ojos, las plumas floreciendo en su piel y la punta de sus dedos cubriéndose con garras, a lo que se le sumaba la sensación de súbita fuerza y los sentidos amplificados.

Hermione permaneció en silencio aún en medio del caos, mirándola abiertamente, y el pecho de Fleur se hinchó al reconocer la fascinación en sus ojos cafés. Antes, no hubiera podido aceptarse de aquella manera, y ahora sentía una satisfacción extraña al reconocer lo poderosa que se sentía.

La realidad regresó a ellas violentamente cuando dos mortífagos más hicieron su entrada y una escabrosa risa irrumpió la noche cerrada.

Y la veela pudo percibir el pequeño brote de pánico que surgió en la pirata ante el sonido. De hecho, Hermione tardó en reaccionar, al borde de ser golpeada por un hechizo si no hubiera sido por William, que había reaparecido a su lado.

-¡Pequeña Sangresucia!

El rugido sacudió a ambas, y si bien en Fleur fue por la más pura ira, notó que la pirata se estremeció y quizás por primera vez, sintió el miedo manar de ella.

Del par de mortífagos que entraron en escena, había sido la mujer quien se atrevió a lanzar aquellas palabras crueles, mientras que el hombre a su lado sonreía desquiciadamente a la vez que su cuerpo comenzaba a cambiar, crujiendo, para dar paso a su forma de hombre lobo.

Fleur no pudo evitar tomarse el insulto como algo personal, sintiendo una oleada de protección hacia la castaña, y se adelantó sin pensarlo, a tiempo para desviar la maldición que la desquiciada mujer envió directo a Hermione.

-¿Esta es tu nueva puta? Un monstruo horrible como tú.- exclamó la mortígafa, finalizando con una carcajada lunática.

Apretó la mandíbula, levantando la varita para lanzar una maldición, sintiendo su lado veela efervescer violentamente. Pero Hermione se había adelantado y su hechizo voló hacia su objetivo como un rayo.

Desafortunadamente, la mujer apenas parpadeó, rechazando el ataque con un rápido movimiento de su varita, sin importarle el haber golpeado a otro mortífago como resultado, el cual voló varios metros hacia atrás cayendo inconsciente al estrellarse contra el parapeto de la entrada de la mansión.

-Sigues siendo pésima.- se mofó la mujer, pero no hubo tiempo a respuestas, ya que el hombre lobo se abalanzó hacia ellos.

-¡Depulso!- exclamó Bill, adelantándose, aunque apenas sirvió para que el hombre lobo fuera arrastrado unos metros, resistiendo gracias a que se sostuvo clavando sus patas traseras en la tierra.

Fleur notó su oportunidad cuando la lunática bruja se distrajo desviando un hechizo que había llegado a ellos desde el primer piso, siendo enviado por McGonagall que había notado la situación en el jardín.

Sin necesidad de palabras ni de su varita, convocó una bola de fuego sobrenatural en su puño y lo envió hacia su atacante, que se sobresaltó momentáneamente cuando el fuego lamió su ropa.

-Parece que tu prostituta tiene un par de trucos en la manga.- gruñó la mujer, que a decir verdad, había contenido el ataque por muy poco.

El caos general había llamado la atención lo suficiente como para que comenzaran a escucharse las escobas de los aurores sobrevolando la zona e incluso visitantes muy indeseados, como un par de dementores que descendieron hacia ellos con sus pesadas auras oscuras.

Fleur no estaba segura de si los mortífagos eran los responsables de la aparición de estos últimos, pero no era el momento para detenerse en aquel detalle y se vio obligada a concentrarse en la batalla, en la que ahora debía esquivar los ataques cruzados de los aurores ingleses.

Sin embargo, no perdió de vista ni por un segundo a Hermione, que parecía haberse recuperado, enfrentando a la extraña mujer sin emitir más palabras que las necesarias para convocar los hechizos.

Fue el ruido sordo de Bill siendo arrojado al suelo lo que la distrajo, notando que el hombre lobo se había abalanzado sobre él, tumbándolo. La veela sintió su cuerpo moverse por instinto al notar el grotesco brazo levantado del licántropo a punto de descender sobre el pelirrojo.

Desafortunadamente, el hechizo aturdidor de un auror le hizo perder el equilibrio momentáneamente, y el grito desagarrador del Weasley se escuchó primero que el estruendo de la maldición enviada por Cedric directo al pecho del licántropo.

Apenas alcanzó a recuperar el aire y enviar una maldición para deshacerse del molesto auror cuando notó el duelo de poder que disputaban Hermione y la mortífaga a unos metros, sosteniendo sus varitas en ristre desde las que salían los potentes rayos de magia.

La castaña estaba resistiendo enérgicamente hasta que un dementor descendió sobre ella, abalanzándose sin perder la oportunidad. La maldición oscura la alcanzó entonces, envolviéndola de una luz verde mortecina, jadeando mientras su cuerpo comenzaba a caer.

Fueron segundos, instantes. Fleur estaba a medio camino cuando sucedió. El tiempo pareció relentecerse mientras la veía caer, en tanto la sombra que era el dementor se inclinaba sobre ella para cumplir su cometido y la risa lunática de la mujer se escuchaba como el ruido horrible y vil que era.

El mundo pareció crujir para Fleur, que nunca se había sentido tan fuera de control como en ese momento. Sus instintos veelas se hicieron cargo completamente, debido a que el raciocinio la había abandonado.

Se encontró llegando hasta Hermione en menos de un segundo, sin saber cómo realmente había atravesando la distancia, y la magia ancestral brotó desde sus manos, atravesando como una saeta el aire, dirigiéndose sin escalas hacia la mortífaga que ni siquiera alcanzó a pestañear cuando la magia la golpeó.

Se escuchó un sonido estridente cuando la bruja se estrelló contra la fachada de la mansión, haciendo temblar toda la estructura. Pero Fleur no tuvo tiempo para notarlo, alcanzando por milésimas a sostener el cuerpo de Hermione antes de que tocara la tierra.

Sobre sus cabezas, el patronus de un gato hizo retroceder al mortífago, que se retorció ante la luz que surgía del elegante animal.

La batalla a su alrededor se silenció cuando alcanzó a la inglesa, no porque se hubiera detenido, sino porque la veela se encontró completamente abstraida sosteniendo a la castaña entre sus brazos, mirándola como si fuera lo único que existía en ese momento.

Lo siguiente fue un borrón, notó que Cedric se acercaba a ellas sosteniendo a un Bill ensangrentado, y la aparición de Ginny y Molly, que se ocuparon de enfrentar al resto de los mortífagos y aurores junto a McGonagall.

-Fleur, debemos irnos de aquí.- escuchó que le decía William aún entre medio de la sangre que brotaba de su rostro.

-Señorita Delacour, el traslador aún funciona, esta es su última oportunidad.- ofreció Cedric, arrodillándose a un costado para intentar llamar su atención.

La veela apenas parpadeó, saliendo de su estupor para dirigirle una mirada tenaz al muchacho.

-No me iré a ningún lado. No sin Hermione.

Ginny era una bruja sensata, honesta y decidida. Ella se había reído ante las palabras de Harry sobre el presunto romance de Hermione, pensando en que era poco probable que su amiga cayera en el encanto de una snoob señorita de la élite parisina.

Luego, cuando la francesa había afirmado que regresaría a su país y la misma Hermione había desestimado la situación, consideró la idea de que tal vez había sido un affaire. Ella sabía muy bien que las aventuras, con todo el peligro que conllevaban y la adrenalina constante, hacían que uno viviera cada momento con una pasión inentendible en los momentos de paz.

Ahora, dos días después de la emboscada, Ginny estaba segura de que, aunque la pareja vivía cada hora vertiginosamente, no por ello lo que estaba sucediendo era menos real.

La heredera Delacour no se había apartado de Hermione, que todavía estaba inconsciente, e inexplicablemente viva después de recibir de lleno una maldición mortal. Apenas había visto a la rubia apartarse para ir al baño y asearse, durmiendo en un sillón al costado de la cama de la castaña y tomando la poca comida que había consumido en el mismo lugar.

Incluso su corazón se había apretado ante la escena, no sólo por la preocupación de ver a Hermione así a pesar de que sabía que se repondría, sino por la dedicación que demostraba la veela. La mirada cerúlea era un mar de sentimientos potentes, haciendo que Ginny dejara de cuestionar el afecto de la rubia hacia su mejor amiga.

-Todavía no entiendo cómo sobrevivió.- expresó finalmente esa noche cuando llevó la cena de Fleur a la habitación. Y esperó pacientemente de pie a su lado, mirando con expectación a la veela que comenzaba a revolver el cuenco de comida con poco interés.

Si alguien podía darle explicaciones de lo sucedido, esa tenía que ser Fleur. McGonagall sólo había podido decir que indudablemente se trataba de una magia antigua, tal como la que había salvado la vida de Harry hacía tanto tiempo.

Fleur parpadeó, pero ni siquiera levantó la vista hacia ella y Ginny estaba debatiéndose entre insistir o simplemente dejarla en paz, cuando la rubia estiró la mano hacia la mesa de luz y tomó el relicario que la Weasley sabía que pertenecía a Hermione.

Al abrirlo, Ginny notó una pequeña pluma casi rostizada por completo en su interior, de la que sobrevivían apenas pequeños tramos de un color azul cerúleo desgastado. La pluma reposaba sobre la imagen del fondo del relicario que mostraba un paisaje casi desértico.

Adivinó que se trataba de una de las plumas de Fleur por su color, y sus ojos se abrieron con sorpresa, regresando su mirada hacia el rostro pálido de la veela. No esperó que Fleur se explayara, y se limitó a asentir en silencio, entendiendo de dónde provenía la magia que había salvado la vida de su amiga.

-Gracias.- murmuró antes de salir de la habitación, alcanzando a ver la sonrisa triste que la veela le dirigió.


Cuando la puerta se cerró, Fleur dejó el cuenco sobre la mesa de luz, deteniéndose sólo para observar a Hermione, deslizando una suave caricia en su pómulo, anhelante de volver a ver sus ojos café testarudos.

Caminó hacia el escritorio, tomando un pergamino y una pluma para empezar a escribir.


Querida abuela:

Debo retrasar mi vuelta a casa. Hermione ha estado a punto de morir y no puedo dejar a mi compañera en este momento.

Con esto quiero decir que lo he aceptado, la elegí como mi compañera mucho antes de saberlo. Y también he sido irresponsable, ella no sabe sobre el vínculo que ahora nos une y sinceramente no sé cómo lo tomará cuando lo sepa.

Irónicamente, ha sido nuestro vínculo lo que la ha salvado de la maldición asesina.

Y juro vengar a nuestra familia y al intento de asesinato de mi compañera.

Dile a papá y mamá que estaré bien, y que tengan cuidado con Tom Marvolo Riddle. Es peligroso. Ha intentado engañarnos desde un principio.

Con amor, Fleur.


Buenas! Sé que el capítulo ha sido corto, pero es lo que tiene que decir este capítulo y me pareció innecesario escribir más (sobretodo porque originalmente el cap 10 y este eran uno sólo en mi mente, pero se extendió).

Espero que les haya gustado :) no creo que necesite decir más al respecto.

Ah sí, pronto volveremos a ver al trío de oro, eso seguro! Harry se traerá noticias entre manos.

Agradezco a las personas que dejaron sus follows y favs y los comentarios (que ahorita respondo):

Eledina: debería haber un apartado en ff que diga "Bollonovelas" en letra cursiva y violeta (?) jajaja la abuela de Fleur "la re banca" como diríamos por aquí, y ahora ella tiene que hacerse cargo de este asunto QUE YA ERA HORA FLEEEURR. :P gracias gracias por comentar siempre :) suerte para ti! espero que esta vez nadie de saque de la biblioteca :(

Fran KT: uf! bueno, podemos decir que ahora estoy actualizando casi "como debe ser", porque también hay otras personas que insisten en el otro fic y estoy acostumbrándome a recibir "y el otro para cuando?". Tremendo estrés me agarra, jajaja. Estoy leyendo tus ff, lento pero constante, jajajaja. Espero que esta vez sólo quieras golpear a Bellatrix que es tan malosa :P gracias por comentar!

E.K.R173: para adivinar tu sobrenombre sólo tuve que dar vuelta la notebook (LITERAL, LA PUSE DE CABEZA) jajaja. Espero que te haya ido muy bien en el parcial! Me encantan las "veelas", de hecho ya antes de HP había leído sobre hadas y seres fantásticos así que el personaje de Fleur me encanta también ;) mi favorita es Hermione, y siento que se debería haber merecido alguien mejor que Ron (Sí, lo dije.). En cuanto a la historia, no voy a decir "se re aman" porque está claro que todavía tienen un camino que recorrer, sólo que esta vez, por tercas, van a desordenar todos los papeles y hacer el asunto del vínculo veela a su manera, que es una un poco enredada. Igualmente eso lo explicaré después. En fin, espero que te haya gustado! :D

Liz-nymeria: ooh qué bueno haberte alegrado el día! :D como vemos, Fleur ha sido la primera en admitir algo al respecto, pero la palabra "amor" no ha aparecido aún. Y eso es algo que pienso explorar luego :P, es decir, tiene un por qué. Gracias por comentar!

En fin, espero sus comentarios, nos leemos pronto! :D