Disclaimer: los personajes aquí mencionados no son de mi propiedad, solo los utilizo para mi diversión sin animo de lucro.

Cap: Bonus track

La viuda negra

Se levantó de la mesa, con sonrisa en él rostro se aliso la falda qué le llegaba a media rodilla, hurgo entre su bolso sacando unos cuantos dólares, dejando pagada su taza de café de mocca y su plato con un pastel muy suave y rico de queso. Estaba tan distraída qué no se percató de la presencia de un hombre ya entrado por los 50 qué sonreía como un lobo relamiéndose la boca ante su presa.

—Buenos días bella dama— Musitó él viejo con una voz suave levemente ronca gracias al cigarro.

—Buenos días

Ella tímida sonrió ruborizándose las mejillas, surtió un gran efecto en él hombre pues este le acaricio la mejilla sin permiso.

Ella instintivamente se alejó, mirándolo con ojos indignados.

Por lo menos él hombre tuvo la decencia de mostrarse avergonzado.

—Disculpa no fue mi intención cara.

Ella negó con la cabeza aún sonrojada y desviando su mirada.

—No se disculpe, sólo no me gusta qué me toquen

Él la miró con ojos compasivos. Pero ella sonrió de nuevo

Para ella esa platica se alargaba cuando en realidad tenía prisa para ir a su trabajo, a sus 22 años aún recién egresada de la universidad tenía demasiadas cosas qué pensar qué platicar con un extraño aunando qué los comensales del restaurante los veían con curiosidad.

Ella se alejó sin decir adiós, pero él hombre le siguió hacia la salida. Reprimiendo una mueca de disgusto, evitó mirarlo y siguió escuchando una perorata para salir juntos.

Admitía qué nunca fue miss universo pero eso sí, tenía todo en su lugar además de unos raros ojos grisáceo y una boca con él labio inferior lleno.

Hasta qué ella dijo sí a esa salida, él hombre la dejó en paz.

Suspirando aliviada fue a su trabajo qué ejercía de secretaria en una empresa diseñada para una revista famosa.

Sin embargo sonrió para sus adentros. Al fin seria rica.

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3 meses después

Se levantó, sintió un leve escozor en la entrepierna, su rostro dibujo una nueva de dolor mientras se paraba de la cama y tomaba una sabana efe está en la orilla. Fue al baño donde sintió un ligero punzo al realizar sus necesidades. Segundos después disfruto de una reconfortante ducha.

El clic de la puerta al abrirse resonó por la habitación y la voz gruesa se escucho

—Cariño…¿estas lista?

Ella reprimió otra mueca al escuchar a su ahora marido.

Llevaba unos días desde qué se caso con ese hombre qué conoció en un restaurante o mejor dicho qué ella interceptó sin que el tonto de Peter Petrigrew se percatara.

Se lavo a conciencia mientras quitaba de su piel todo rastro qué su marido le haya dejado.

A los minutos el hombre impaciente volvió a preguntar y ella adolorida en cuerpo y en cabeza, le grito en respuesta.

Esperaba qué sus planes funcionarán en menos de lo qué canta un gallo o de lo contrario no podría soportar mas a ese hombre.

6 meses después.

Se limpio con disimulo la lágrima qué surgía de su ojo. La gente a su alrededor la miraba con lastima y es que quedarse viuda a los 23 años era impensable.

—Oh Pobrecita llorar la muerte de su marido

—Qué pena me da, lo amaba demasiado

—Es una rastrera una sinvergüenza mira qué tener él cinismo de presentarse como una puta barata con ese vestido corto. No es una pasarela para qué ande así.

Ella como de costumbre ignoró los comentarios venenosos de sus familiares políticos. Miró con disimulo su reloj. Después del funeral leerían él testamento y como obvia respuesta ella seria dueña de todos.

Fue como robarle un dulce a un bebe

Entre la multitud un hombre de cabellos negro y mirada azulada le veía, recorría con la vista su cuerpo, deteniéndose por un momento en sus senos.

Obviamente se percató de eso, guiñándole un ojo al joven sonrió tímida, dulce y puritana

5 hrs,después del funeral

—Ahhh

—Mmm sí...así...Ahhh

En él baño del servicio funerario ella sintió como su cuerpo temblaba de éxtasis al sentir la virilidad de ese hombre guapo en ella.

Estaba sumamente excitada y disfrutaba como nunca antes lo había hecho, ya qué su decrépito marido nunca supo llevarla al clímax

—Siiiii… Rabastan… Siiiii

Escuchó pasos afuera y cerrando los labios apretándolos con dureza se dejó llevar a un clímax vertiginoso.

El hombre con un gruñido bajo, terminó derramándose dentro de ella

—¿Hey estas bien? — Preguntaron fuera del servicio.

Ella sentía su corazón latir con euforia.

Aún con la voz ronca, tomo respiración y respondió —Sí, por supuesto. Estoy bien no te preocupes...sólo qué duele

Él hombre quería otra ronda pero su "amiga" quería platicar

Su "amiga" no fue consiente de qué platicaba con ella mientras un hombre la follaba sin pudor

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10 años después

Sentada en su elegante sillón vestida con ropas de alta costura. Tomaba él té entre sus invitados.

Se celebraba su cumpleaños número 33. Ella siguió tan bella como antaño sólo qué ahora era más madura.

Sonrió falsamente mientras escuchaba a las cotorras chismosas de sus vecinas Y amigas hablar.

Ella mientras tanto hizo cuentas mentales de sus maridos.

Durante 10 años había conseguido más dinero qué Steven Jobs con su aclamada marca Apple.

Después de Peter, al año le siguió Barty Crounch un hombre entrado a los 60 con un hijo del mismo nombre qué la satisfacía cuando su padre no podía

Meses después él hombre falleció de un infarto y la dejó como la heredera de sus bienes.

2 años pasaron hasta qué consiguió a Cornelius Fudge. El hombre del cual la catapultó a la fama al posar desnuda para una revista sólo para caballeros. Pero él pobre murió de alergia por una tarta de donde había nuez en polvo.

Lástima, el pastel estaba muy rico.

3 años pasaron y tuvo que viajar a Italia para enamorarse perdidamente de Michael Coner el italiano más forrado de dinero. Mientras disfrutaba de sus hijos varones todos bien dotados menores de 20 años

Ella como buena madre los inició.

Pero el hombre descubrió su muerte tras un paseo en su barco. Nadie sabe bien que sucedió. Una falla de motor o algo por el estilo, pero el hombre encontró su muerte en su hobbie favorito: la navegación.

Por obvias razones ella heredó.

Meses después se topó con Tom Riddle íntimo amigo de Michael hombre viudo sin hijos. Hombre rico de 55 años.

Con Tom duro demasiado, casi 5 años de matrimonio, casi logra lo qué los otros no pudieron, casi no se convierte en heredera… casi.

Él hombre de cabellos negro ligeramente cano, nariz chata, pómulos altos, bigote poblado, mirada serpentina y avariciosa.

Su hijo no nato terminó en un retrete.

Falleció el día de su cumpleaños mientras dormía

Y tuvo qué acostarse con tres hombres para que ella sea heredera. Un abogado, un falsificador de firmas y su cuñado el cual prometió no decir nada.

Lo bueno es que ella tomo precauciones y los dos hermanos ahora están juntos de nuevo

Sintió un beso en la mejilla, su ahora nuevo marido le festejaba en grande.

Albus Dumbledore un tiburón en las finanzas, con empresas en todo el mundo, instituciones a su nombre, millones de dólares en el bolsillo y contando con 67 años era su nueva adquisición

—Feliz cumpleaños amor.

—Gracias cielo.

Para disimular tuvo que aguantar las arcadas para besar a su flamante marido nuevo.

8 meses después.

Ella rumiaba mientras pateaba sin césar el cuerpo inerte de su amante.

Como era posible que todo le saliera mal.

Albus Dumbledore un hombre despiadado, la descubrió retozando con su amante el cual murió por la bala que el viejo decrépito disparo hacia ella. Pero el cuerpo fibroso de su amante se interpuso.

Ahora tenía qué ver cómo hacer qué ese viejo muera antes de qué sea tarde.

3 días después.

Sin dinero, sin marido, sin herencia.

Al fin murió el viejo, sin embargo a ella la echó de la casa sin nada.

Según él, la había dejado como accionista de la empresa. Pero no, el muy desgraciado nunca le dio un porcentaje de acciones.

Tras el descubrimiento de infidelidad por parte de ella.

La borró del testamento.

La despojo de todos sus bienes que con tanto esfuerzo obtuvo de sus mariditos y para colmo la llamó Ramera, Golfa y demás adjetivos insultantes.

Eso la enfureció, se enzarzo en una pelea verbal donde Albus apuntaba a ser ganador. Lastima qué no pudo disfrutar humillándola pues ella asestó él golpe final, matándolo de asfixia, ahorcándolo, dejando su cuerpo inerte colgando del techo donde la araña de luces sirvió de ayuda.

Era la primera vez qué se ensuciaba de fea forma las manos.

Pero ella, ya no era nadie.

Huyó de la justicia, cambio su nombre. Más su belleza no murió, siguió tan hermosa como antaño.

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Sin dinero y pobre fue hacia la empresa qué por derecho le pertenecía. Se tinto él cabello dejándole negro. Se puso pupilentes oscureciendo su iris, lentes sin graduación. Cabello lacio y amarrado en un moño. Ropa elegante pero no cara ni de marca. Torpeza al andar, sonrisa dulce. Mirada inocente, ojos tiernos.

28 años de edad. Muy joven… físicamente de 24.

Hermosa, tierna, inocente y tímida.

Ya había pasados dos años desde qué su último esposo le arruinó. Pero ahora ella regresó por venganza.

Miró él inmenso edificio que debía ser suyo.

Con papeles en mano ingresó. Trabajaría como secretaria, destruiría por dentro a la empresa.

Y sintiéndolo por su jefe pelirrojo buena onda.

Ya tenía a su culpable, al hombre qué inconsciente la ayudaría

Pronto ella resurgiría, bella como una mariposa.

Su apodo viuda negra

Su nombre: Dinorah Smith, Dolores Umbrige, Parvati Patil, Amelia Bones.

Pansy Parkinson.

Todos eran sus nombres. Pero el real es Bellatrix Lestrenge.

Fin de capitulo

Gracias Por leer