Capítulo 11
"No todo es color de rosa"
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El aire frío golpeaba levemente los brazos desnudos de Gabriella. Hace un rato que permanecía inmóvil en el pequeño muro que daba a la piscina, reposando su cuerpo en los codos que comenzaban a dormirse por la posición. Todavía había severas personas disfrutando de la velada que estaba en vías de terminar; y ella sólo podía decir que ésta había resultado "interesante" por decir lo menos.
Ahora estaba sola con sus pensamientos, una copa de martini de manzana media llena en mano y observando la tranquilidad que representaba aquellas aguas intactas. Sin embargo, aquel sentimiento se vería estorbado muy pronto. "Lo siento, ¿Interrumpí tus pensamientos?"
Gabriella desvió la mirada y se encontró de frente con aquella persona que durante esta noche no quería lidiar, no porque no lo quisiera en efecto; sino más bien porque aquello –después de los eventos suscitados- le avergonzaba. Él la observaba con un sentimiento incómodo en el rostro y eso partía, al paso de cada segundo, su corazón. "George…" trazó tímidamente. "No, no interrumpiste nada…" respondió con su voz quedamente.
Él indicó desde donde provenía. "Te estaba observando hace rato, te veías tan preocupada y decidí venir…"
Alzó sus hombros sigilosamente. "Gracias" mordió su labio inferior y alzó la mirada, para así observar de lleno al adulto. "George, acerca de esta noche-"
Éste interrumpió de enseguida. "No tienes que decirme nada, lo entiendo perfectamente…" explicó algo incómodo. Por un momento la castaña no creyó ni una letra de lo que decía. Por lo que arqueó una de sus cejas y preguntó reaciamente.
"¿Lo entiendes huh…?"
"Lo entiendo, pero no lo comparto" explicó rápidamente. Al notar la confusión del rostro de Gabriella, señaló. "Lo que quiero decir es que… entiendo por qué lo hiciste, pero eso no quiere decir que lo comparta o que me agrade, en absoluto" ella asintió algo acongojada. "Sabes que jamás me agradará verte con otra persona… aunque eso sea una actuación" finalizó con un tono tan certero, que se manifestó duro y la morena sintió un sentimiento de decepción correr por su espina.
"Pero… de todas formas, quiero pedirte perdón, jamás debería haberlo hecho… no era necesario" él se acercó sólo lo suficiente, para no levantar sospechas. La respiración de la muchacha se volvió frenética, después de todo él era su novio hace ya un año y de que sentía cosas realmente profundas por él, era un hecho.
"Supongo que lo bueno de todo esto es que… sé que cuando lo besas no te pasa lo mismo que conmigo… y tu piel no se eriza y tus labios no arden…" predicó despacio y cercano a su oído, en signo de una conversación íntima y algo secreta. El roce hizo que Gaby sintiera escalofríos. "La temperatura está decayendo, deberías marcharte a tu habitación y abrigarte… no quiero que enfermes"
Ella sabía que aquello era cierto, de lo que no estaba muy segura era de la predicción de su novio acerca del beso-con-quién-ya-tu-sabes. ¡Argh! Realmente se estaba volviendo un personaje de un libro de Harry Potter. Y eso le hacía daño, porque sabía que al final de cuentas su infinita confusión lo único que haría, sería terminar hiriendo a uno de los dos y en forma indirecta a ella misma. "Creo… creo que me despediré de mi padre y algunos invitados" dijo a medida que señalaba lejanamente donde se encontraban los aludidos en su oración.
"Me parece bien" se acercó y eso puso en alerta a la castaña, la que observó a su alrededor. Sin embargo, George sólo se acercó lo suficiente para depositar un beso incómodo en la comisura de los labios de ésta. Gabriella no logró evitar cerrar sus ojos ante el contacto. "Buenas noches" agregó cariñosamente.
"Buenas noches" y así, él se alejó lo más rápido que sus pasos le permitieran, dejándola nuevamente sola; bueno, junto a sus confusos pensamientos y su aún más confuso corazón. Abandonó la copa en una de las mesas anexas e hizo lo que previamente le había dicho a McKentire que haría. Se acercó a su padre y algunas autoridades de las Universidades más prestigiosas como Harvard, Yale y Standford. Al parecer la presentación con ellos era lo único que había marchado estupendamente a lo largo de la noche.
Sí, porque a pesar que no podía negar que aquel-beso-había-sido-quitador-de-aire-y-sencilla-e-increíblemente-perfecto, sólo le había traído más problemas. Porque le había significado, de una vez por todas, tener el corazón al descubierto y sentirse más vulnerable que nunca. Situación que no ayuda cuando tienes tu cabeza en un propósito contiguo.
¿Además qué significaban aquellas frases de Troy hace un rato? "Quería hacerlo, no porque tenía que hacerlo"… aquello quería decir que… tenía ganas porque él era un chico y ella… ¿Una chica, por lo que tenía necesidades que cubrir? Esa era una opción y la otra era completamente descabellada. Porque si bien repasaba los momentos previos podría decir que Troy Bolton… el capitán del equipo de baloncesto de East High… aquel chico que hace sólo un año atrás se burlaba de su aspecto… y que ahora era una de las personas que más sabía de ella y su vida en el mundo tenía… (el simple hecho de pensarlo le daba tentación de reír) sentimientos por ella.
Absolutamente no. O sea… ¿En qué estaba pensando? Troy había sido muy claro, hace tan sólo unas semanas atrás los sentimientos que tenía hacia Alexandra, es decir, ¡Eso era lo que los había juntado en primera instancia! Además, estaba George al que quería con gran parte de su alma, quién se había enamorado de ella y su personalidad cuando nadie creía en éstas.
Ahora todo era más irritante, por lo que se decidió por última vez estampar una sonrisa en su rostro, para luego dirigirse a su habitación y encerrarse con su depresión post-beso-verdadero. Sin embargo, antes de hacerlo, se encaminó hasta la cocina donde permanecían algunos chef y se aproximó a la heladera para sacar al mejor amigo de la mujer cuando lo estás pasando mal. Era un Ben & Jerry's de midnight chocolate cookies.
La noche comenzaba a verse mejor.
Con una gran cuchara y helado en mano, y en la otra una parte del vestido; subió las escalas tan rápido como le permitía su estado de somnolencia. Al llegar allí, cerró con cuidado y después puso la cerradura, a pesar de lo idiota que parecía, se sentía a salvo. Lentamente se sacó los tacones que tanto daño le hacían a sus diminutos pies y caminó con igual velocidad hasta su cama; se observó nuevamente en el espejo durante esa noche y sintió la necesidad de no remover el vestido, porque pensaba que él le daba la belleza que no poseía. Pero de todas formas, quería estar más cómoda para dormir; por lo que dejó las cosas que llevaba sobre su escritorio y llevó sus manos hasta la cremallera, pero todo el pánico del mundo recayó en sus hombros cuando escuchó una voz.
"Por bienestar mental, te exijo que no te saques eso enfrente de mí…" con el corazón galopando como si hubiera corrido una maratón, Gabriella se volteó con una de sus manos en el pecho. Allí, en el sillón de cuero púrpura de su habitación, descansaba en todo su esplendor aquel chico que durante el último tiempo había llegado a conocer tan bien. Y viceversa.
"¡¿Qué rayos haces acá Troy?!" exclamó más fuerte de lo que pretendía. Además de sentirse algo ofendida por las palabras, "Por bienestar mental, seguramente pensaba que lo que vería debajo de aquel vestido sería digno para darle asco" irritada por el silencio de su acompañante, volvió a vociferar. "Dije, que qué haces acá Troy"
Él se puso de pie rápidamente y la muchacha inconscientemente tuvo que retroceder unos pasos, sin embargo chocó de inmediato con el escritorio. "Lo siento Gabi, lo siento…" dijo con una pequeña voz. "No sabía que te molestaría tanto…"
"Bueno…" pasó nerviosa una de sus manos por la frente tersa de su rostro. "Ahora lo… sabes" el muchacho comenzaba a acercarse lentamente, en la espera que ella le reprochara algún suceso, pero esto no ocurrió.
"Lamento haberte asustado, pero necesitaba verte lejos del tumulto y la bulla de allá abajo" explicó Troy. "Necesitaba que conversáramos acerca de lo ocurrido" continuó un tanto complicado con las palabras.
Gabriella se alejó y dándole la espalda comentó. "No sé qué es lo que quieres conversar Troy… nos besamos, eso fue todo… mi padre lo vio, George lo vio… todos felices" el tono sarcástico y dolorido de su voz no pasaba desapercibido.
"No creo que haya sido tan así…" interjectó el muchacho. Ella se volteó y su rostro mostraba un shock que desconocía.
"¿Ahora eres un sabelotodo? ¡Por supuesto que es así! No es un gran asunto, la gente se besa a diario, incluso los animales, incluso por dinero… nosotros lo hicimos por nuestro plan" al terminar de decirlo y ver el rostro severamente sombrío y desconcertado de Troy se arrepintió. "Lo siento… lo siento," respiró profundamente. "No quería gritarte… la verdad es que no controlo la rabia que tengo conmigo," frotó sus ojos severamente.
"No te preocupes, te entiendo…"
El ambiente parecía tan tenso, que por un momento se hubiera cortado como mantequilla. Unos segundos sucedieron, mientras la morena intentaba articular alguna palabra. Finalmente preguntó.
"¿Te importa si voy a cambiarme?" Gabriella señaló el baño personal de su dormitorio, mientras tomaba unas cuántas cosas.
"En absoluto, pierde cuidado…" alzó sus manos en señal de aprobación. "De todas formas… yo debería marcharme…" trazó sigilosamente.
"No te vayas" dijo rápidamente ella. "Digo, si querías hablar… hagámoslo"
"Seguro" y fue así que Gabriella se sumergió en el baño, desprendiéndose de aquel hermoso vestido y los accesorios de su cabello y cuerpo. Cepilló su cabello y dientes; mientras lo hacía pensó en lo que había ocurrido hace sólo unos minutos y se avergonzó de haber perdido el control en contra de quién no se lo merecía. Después de todo, eran sus problemas, no de él; por mucho que tuviera que ver en gran cantidad. Cuando salió del cuarto, sólo llevaba un pantaloncillo largo de franela con puntos de colores y un top de color turquesa; es que la temperatura de la habitación era cálida, sobretodo cuando estaba ese muchacho de ojos azules que…
"Lo siento si demoré" explicó nuevamente avergonzada.
"Descuida, no lo hiciste" ella se aproximó hasta la cama y de pronto recordó el helado que reposaba en su escritorio. Él observaba con curiosidad cómo ésta lo tomaba y revisaba; escuchó unas cuántas palabras y luego dijo. "¿Qué hay contigo y ese helado?" la pregunta resultó algo bromista.
El rostro de ésta se mostraba como si no creyera en la pregunta que le estaba haciendo. "Es el mejor amigo de las mujeres cuando lo estamos pasando mal por amor… o cuando estamos disgustadas o felices, o confundidas… en fin, para todo" explicó en un tono que casi abusaba de la obviedad.
"Debo suponer que beso mal entonces…" añadió en una pequeña voz, pero que sin embargo Gabriella logró captar claramente.
"¿Por qué dices eso?" preguntó sorprendida, a la vez que abría el pote de gran tamaño y sumergía la cuchara para probar un poco. "Mmm… esto… es… el… bendito… cielo"
El chico tuvo que luchar en contra de una carcajada al verla reaccionar de esa forma por un poco de helado. Hizo rodar sus ojos y respondió. "Bueno… es mi teoría, debido a que necesitaste de helado luego de que eso sucediera…"
"¿Y qué te hace pensar que es eso lo que me obligó a robarme un pote de mis amigos cercanos Ben y Jerry para luego estar 50 minutos en la máquina elíptica huh?" volvió a probar un poco, para reaccionar de la misma forma.
"Sólo alcance de sucesos" movió sus hombros unas cuántas veces.
"Tienes que enterarte: LA VIDA NO GIRA EN TORNO A TROY BOLTON, ¿Lo sabías?" el aludido no logró dejar escapar una gran carcajada al escucharla. Lo que produjo que ésta misma lo acompañara en la acción. "Aunque debo reconocer que en cierta medida… eres uno de los motivos," comentó cuando había recobrado la compostura. Llevó la cuchara a su boca en un nervioso acto.
De vuelta al momento incómodo.
Después de unos momentos en silencio, en que ella sólo comía y miraba sus manos, se escuchó su voz. "Gabriella, yo…" comenzó en su explicación. Ella alzó la mirada y logró observar la lucha interna que aquello le provocaba. "Yo… tengo que decirte lo que sucede y… no estoy seguro que vaya a agradarte muchísimo, pero debo decirte la verdad…"
El utensilio de su mano había caído a un lado y su corazón de pronto se había acelerado por veinte veces más de lo usual. ¿Por qué todo aquello parecía ir por un camino peligroso? "La verdad+hombres siempre es buena… dispara Bolt-" intentó que aquello no sonara en absoluto comprometedor o en cierta forma MUY curioso de su parte.
"Me pasan cosas contigo"
"…on" terminó por decir la castaña, después que hubiera escuchado a Troy decir esa frase más rápido que cualquier otra en su vida. Por un momento sintió que se aturdía, no por el significado de las palabras –que de por sí eran símbolo de hiperventilar- sino por la rapidez de éstas. "Oh…"
"Lo siento," de nuevo él se disculpaba.
Miles pensamientos corrían por su cabeza en aquel momento, desde algunos que servían hasta algunos que no tanto. Pero lo que más repasaba era el "Oh"
El inteligente "Oh" de respuesta. Es como la respuesta más absurda e idiota, es como cuando alguien te dice "Te amo" y tú contestas "Gracias" cuando no sabes qué decir en realidad. Gabriella parecía sentir como si alguien se hubiera apoderado de su voz… como en La Sirenita, cuando aquella malvada de-
"Podrías decir algo" interrumpió justo a tiempo Eric. Digo, Troy. Se notaba lo incómodo que se sentía con su propia piel durante esos minutos. "… algo que no fuera como un 'Oh'" agregó cuando notaba que ésta iba a hablar respecto a eso.
Ella mordió su labio inferior con fuerza, tanta que por un momento pensó que sangraría. Movió sus manos nerviosamente por la cubierta suave de su cama, mientras intentaba pensar algo qué decir. Bueno, algo que no fuera necesariamente una estupidez, porque de esas tenía varias en su cabeza en este momento. Pero, ¿Qué se suponía que tenía que decir, si ni siquiera tenía claro qué era lo que sucedía con ella? "Troy…" su voz divagó dulce y silenciosa. "No… no tengo claro a qué te refieres con eso…" al ver el rostro molesto e irónico de él, intentó arreglar su frase. "O sea… obvio que sé a qué se refieren esas palabras, no soy idiota" hizo rodar sus ojos y prosiguió. "Pero no entiendo exactamente lo que quieres decir, o sea entiendo, pe-"
"Deberías callarte" interrumpió con una gran sonrisa en su rostro. En cierta medida, maravillado con lo que significaba la compleja personalidad de la chica que estaba enfrente. Ella asintió por un momento, atemorizada o aparentando que lo estaba, no lo tenía por seguro. Al verla así, tan frágil, tan atenta no pudo evitar que las explicaciones surgieran involuntariamente de su boca. "Porque quiero explicarte, de manera que entiendas un poco esto," su voz finalizó incrédula, casi apagada.
"Yo… yo siento que me pasan cosas contigo y, prometo que no fue algo que haya planeado o nada por el estilo, sólo fue… bueno, ya sabes… inconsciente" movió sus manos, sin saber realmente lo que hacía. Pero sabía que este era el momento para decir lo que hace algún tiempo le había estado causando más que una noche de insomnio. "Cuando te vi ese día… aquel día que hablamos por primera vez después de tanto… y-"
"¿Y viste que había bajado de peso y me veía diferente? Eso es muy profundo de tu parte Bolton…" comentó llena de sarcasmo, mientras ponía sus brazos alrededor de su cintura; no sabía si intentaba protegerse o algo similar. Pero lo único que lograba pensar luego de aquellos comentarios era que, todo lo que "le pasaba" a Troy tenía que ver con su aspecto.
"Sería bueno o necesario que me dejaras terminar… además, tienes que saber que no es así… no es así en absoluto Gabi" trazó en un tono amargo. ¿Tan poco pensaba ella de él? Aunque si era sincero consigo mismo, sabía que en el fondo él era el culpable de esa desconfianza. Después de todo, él era quién no había tenido un buen pasado junto a ella. A pesar del miedo que le causaba, se alzó y acercó lentamente hacia donde estaba Gabriella con sus piernas flectadas y sus brazos alrededor de éstas. "Gabi… yo no sé cómo explicarlo, ni tampoco creo conocer verdaderamente qué está sucediendo… y tengo miedo,"
La mirada color chocolate se volvió a él con curiosidad e impresión. "¿Miedo de qué?"
"¿Y aún lo preguntas?" la muchacha asintió y él respiró hondamente, por breves segundos. "Gabriella, tú tienes un novio al cual amas… es precisamente la razón de que yo haya aceptado tu propuesta en primera instancia, y ese ya es un gran motivo para que… para que esto no sea recíproco…" pasó sus dedos por la longitud de sus cabellos. "Eres una muchacha inteligente, divertida, cariñosa y poco egoísta… yo no tengo nada que darte en ese sentido…"
"¡Hey, aguarda un segundo!" reclamó la morena, que lo había hecho con muchísima entonación; por lo que ahora intentaba disminuir el tono de voz. "No puedes decir eso… no puedes hacerte daño de esta forma Troy…" susurró cuando depositaba su pequeña mano en la mejilla, algo sonrojada del chico.
"Pero… Gabi, yo sé cómo es todo esto, sé que no dejarás a George porque el estúpido del chico al cual le solicitaste ayuda… comenzó a sentir cosas por ti," terminó con una pequeña voz al conectar su mirada penetrante y azulina con la cálida y chocolate de ella. Y sin poder aguantar, rodeó el cuello de la misma con una de sus manos y dejó que sus sentimientos, se apoderaran de una vez por todas del momento.
Sus labios se juntaron por tercera vez durante esa noche, y al parecer cada vez que lo intentaban era mejor que la anterior, sus bocas se movían despacio, sin embargo un tanto urgentes. Sus cuerpos se aproximaron hasta el punto cuestionable, donde no se logra reconocer un espacio de separación y eso fue lo que bastaba para que toda la atmósfera de la habitación cambiara de rumbo. Las manos de Troy recorrieron una línea imaginaria desde la parte superior de la espalda de Gabriella, hasta el fin. Cosa que figuró a la chica un escalofrío y una sensación de hormigueo por la piel que había sido acariciada.
Ahora era ella la que intentaba besarlo más arduamente a medida que pasaban los segundos. Rodeó con sus delgados brazos el cuello firme del muchacho y acercó sus rostros de una manera indescriptible, tanto así que ambos se encontraban sin aire y pronto tuvieron que mantener un margen de separación.
Lo único que lograba escucharse, en la amplia habitación, eran ambas respiraciones erráticas, y según Gabriella, el golpeteo de su corazón el que andaba a ritmos impensados dentro de su pecho. Mordió su labio inferior y mantuvo los ojos cerrados, como también sus brazos rodeando a Troy. "Wow…"
"Wow ni siquiera lo cubre…" expresó casi sin aire, por lo que al finalizar respiró hondamente. Sus brazos seguían como un escudo sobre el cuerpo del muchacho. Cuando abrió los ojos, se percató que su mundo había cambiado completamente. La visión era casi abrumadora de observar, la mirada azul estaba fija en ella; tanto que parecía como si su vida dependiera de ello. Pero luego también, la realidad golpeó fuerte en el momento.
Esto no estaba nada bien, no podía seguir haciendo esto sin tener su vida clara y a la gente que quería aparte, para no hacerles daño. No era sano vivir doblemente y pretender que esto no provocaría algún tipo de desgaste tanto en ella como en George y Troy.
Lentamente bajó sus brazos y sintió como sus ojos se poblaban de lágrimas. Fue ahí que la mano de Troy se acercaba lo más rápido al rostro inicialmente húmedo de la joven. Preocupación lograba verse en su rostro y escucharse en su voz. "¿Qué sucede?" ella movió su cabeza durante severos segundos, creyendo que eso le ayudaría a evitar lo inevitable. "¿T… tú no sientes lo mismo, verdad?" su tono amargo provocó que la estrechez de su garganta se incrementara. Él intentando acomodarse a la realidad, deslizó su mano que ahora temblaba y se alejó lo que más podía de Gabriella.
La morena levantó la vista y no podía articular palabra ante lo desgarrador que parecía el castaño. "Troy…"
"No tienes que explicarme nada… la verdad es que soy yo el que tiene que disculparse por esto, fui un idiota… lo siento muchísimo, jamás fue mi intención hacerte esto…" se acercó a la cama y tomó la chaqueta que había dejado hace un largo rato allí. "Debería irme… adiós Gabriella, que descanses"
"Pero Tr-" y la frase no alcanzó a salir de sus labios, porque él ya se había marchado por entero, sólo dejando un sonoro ruido después de cerrar la puerta. Por un momento Gaby se sintió doblemente confundida, por un lado estaba irritada que Troy sacara conclusiones antes de tiempo y pusiera palabras en su boca que… que según ella –por el paso de esta velada- no eran ciertas; y por otro lado no lograba lidiar con la culpa que resultaba ser ella en este preciso instante. Si en primera instancia ella no hubiera solicitado ayuda a aquel chico, esto jamás hubiera sucedido y tampoco le estaría causando tanto daño al que fuera su novio por más de un año.
Sin embargo, a pesar de todo lo que significaba haber tomado esa decisión un tiempo antes, no lograba sentirse arrepentida; porque después de todo y dejando aparte las circunstancias… esta era la segunda oportunidad que inconscientemente siempre esperaron Troy y Gabriella.
Una segunda oportunidad de poder conocer al otro sin armaduras, una segunda oportunidad para comenzar de nuevo y descubrir que los prejuicios eran los que habían reinado en su relación.
Ahora, con un sentimiento de vacío se acercó al mesón y al helado abandonado, tomó la cuchara y avanzó hasta su cama, para luego recostarse levemente. Llevó un poco del Ben & Jerry's a su boca y de pronto ya no se sentía tan sola.
Por eso decían que éstos, aparte de los diamantes, eran los mejores amigos de las mujeres.
Pero también descubrió que algo tenía que hacer con su vida, y con esta situación; porque si bien todo había comenzado para proteger a su padre de la verdad y a George de las consecuencias de esa verdad; y sobretodo la relación que mantenía con él, las cosas habían cambiado definitivamente.
Porque tenía la necesidad, en esta noche, de hacerle saber a aquel chico amable, sincero y asombroso… que en realidad a ella sí le pasaba lo mismo.
Pero necesitaba tiempo para ordenar las cosas.
Y eso es lo que se tomaría ahora en adelante.
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Sé que quieren tirarme tomates *me escondo detrás del sillón* pero la verdad es que tengo muchas cosas por decir, la primera es que estuve en mis últimas cosas de la Universidad y literalmente terminé! *Woo Hoo!* bueno, tengo una exposición para el Miércoles, pero las pruebas y algunos exámenes acabaron. Segundo, anduve con muchas cosas familiares y de amigos, por lo que no tuve tiempo para sentarme a terminar este chap (estuvo alrededor de una semana parado) y tercero, es porque no tenía nada de inspiración para escribir. CERO! Por lo que mucho de eso se verá reflejado en el capítulo. Lo siento muchísimo! Pero prometo que el siguiente será un poco mejor, mucho más largo (wiipi) ;)
Respecto a los reviews, W-O-W! siempre me sorprenden, en el capítulo anterior tenía menos de 100 y ahora BAM! 116! Gracias! En serio que me encanta que se den el tiempo (que sé es importante y preciado para ustedes) para comentar algo acerca de esta historia. Ah! Ésta no tendrá muchos capítulos, yo creo que me gustaría dejarla de 20. Porque de esa forma es precisa y no ahondaría en cosas irrelevantes. Pero ya saben que siempre me gusta escribir, por lo que estaré subiendo una nueva a penas acabe ésta.
Finalizando de leer el TESTAMENTO de nota de autor que dejé, me despido con un abrazo! Espero que todas comiencen este hermoso mes de la mejor manera.
Cariños~
Funambul.
PD* Si hay fallas de redacción, mis mil perdones, pero no ando con ganas de revisarlo (A)
