Disclaimer:

los personajes son de S.M, sólo la trama es mía (:

Capítulo 10: gafas.

La canción You Rock My World de Michael Jackson, me despertó. Me acordé de Edward en la parte que dice:

My life will never be the same (Mi vida nunca sera la misma)

'Cause girl you came and changed (Porque nena, llegaste y cambiaste)

The way I walk (Mi manera de andar)

The way I talk (M imanera de hablar)

I cannot explain (No puedo explicar)

These things I feel for you (Esas cosas que siento por ti)

But girl, you know it's true (Pero nena, sabes que es verdad)

Stay with me (Quédate conmigo)

Fulfill my dreams (Realiza mis sueños)

And I'll be all you need (Seré todo lo que nececitas)

Feels so right (Se siente tan bien)

(Girl) (nena)

I've searched for the perfect love all my life (he buscado el amor perfecto toda mi vida)

(All my life) (toda mi vida)

Feels like I (parece que yo)

(Like I) (que yo)

Have finally found a perfect love this time (he encontrado finalmente el amor perfecto para mi)

(And I finally found) (Y finalmente he encontrado)

Come on, girl (Vamos, nena)

You rock my world (Conmueves mi mundo)

You know you did (Sabes que lo hiciste)

And everything I own I give (Y te doy todo lo que tengo)

The rarest love who'd think I'd find (El amor más raro, quién podria pensar que encontraría)

Someone like you to call mine (Alguien como tu, fuese mía)

You rock my World (Conmueves mi mundo)

You know you did (Sabes que lo hiciste)

And everything I own I give(y te doy todo lo que tengo)

The rarest love who'd think I'd find (El amor más raro, quién podría pensar que encontraría)

Someone like you to call mine (Alguien como tu fuese mía)

Pero, claro, que cambiando lo de nena por nene. Me levanté y fui a ducharme. Cuando terminé, desayuné tranquilamente, sin bullas. Mientras desayunaba, sonó el timbre de la casa. Con una sonrisa en la cara, fui hacia la puerta. Abrí la puerta y Edward me miraba con una sonrisa en la cara. Me puse de puntillas y le besé con desesperación. No lo había besado desde ayer, eso es mucho tiempo para mí. Me colgué de su cuello, sin poder remediarlo. Se separó de mí y me habló.

-Cariño, nos tenemos que ir.-Dijo Edward.

-Claro, voy a coger mi bolso.- Cogí mi bolso y salí afuera. Cerré la puerta y me iba a dirigir hacia el volvo, cuando Edward me paró.

-Bella. Vamos a coger tu coche, me hace ilusión. -¿Ilusión de coger un coche? Hombres…

-Vale, hace tiempo que no lo cojo.

Nos metimos en mi coche, yo conducía, por supuesto. Estaba sonando el disco de Bad de Michael Jackson. La canción que sonaba era la de Streetwalker.

-Bueno, Edward. ¿A dónde nos dirigimos?- Le pregunté.

-A Central Park. Creo que es un buen lugar para pasear los dos juntos, y solos.

Me dirigí hacia allí entre conversaciones animadas con Edward, quién, por cierto, refunfuñaba por la velocidad con que yo conducía. Llegamos y como siempre, me abrió la puerta.

Íbamos caminando tranquilamente cogidos de la mano, cuando algo me paró. Era Alice con un muchacho rubio, que por cierto no era Jasper, y de su estatura con ojos marrones. Llamé a Edward.

-¡Edward! ¿Esa de ahí no es Alice? – Le pregunté

-¿Dónde? – Me devolvió.

-Allí, con un muchacho de su altura… -Le dije señalándolos discretamente.

-Bella, me parece que necesitas ir al oculista. No es Alice. Es una muchacha igual pero no es ella. Así que, mañana nada más salir del trabajo, te llevo al oculista.

-Vale, Edward.- Refunfuñé. Es tan sobreprotector conmigo… y tan mono…

-Y ahora vamos a almorzar algo, que se ha hecho tarde.

Fuimos a un McDonald's y pedimos un par de hamburguesas con patatas deluxe (Edward dice que las odia, todo un crimen) y unas Coca-Colas.

Nos sentamos en una mesa. De cachondeo, cogí una patata y se la di, como si fuese un bebé. Él hizo lo mismo conmigo. Me da igual si la gente nos mira. Mientras que yo sea feliz, todo me da igual. Terminamos de comer y pedimos un mcflurry. Yo de Oreo y Edward de Kit-kat.

-Edward, ¿ese está bueno?- Pregunté.

-Claro que sí, pruébalo.- Y me dio una cucharada de su helado.- ¿Qué te parece?

-La verdad es que está muy bueno.- Le dije con una sonrisa.- Prueba el mío.

Se la tendí y lo degustó.

-Estoy empezando a creer que te gustan las cosas empalagosas, Bella. Pero está muy rico.- Dijo con una sonrisa.

-No te pases, Cullen. Tú no eres la excepción a esa regla.

-Ahora resulta que soy empalagoso…

-Pues sí, y por eso te amo.-Le dije.

-Y yo a ti por ser tan dulce conmigo.- Me dijo y posó sus labios sobre los míos.

Terminados los helados fuimos otra vez a caminar. Cuando ya se hizo tarde, volvimos al coche.

Esa noche, es muy predecible… no hace falta que diga nada más.


-Vamos, despierta, dormilona, hay que ir a trabajar.- Abrí los ojos lentamente y me encontré con un par de esmeraldas.

-Buenos días, cariño.- Le dije dándole un tierno beso de buenos días.

-Buenos días a ti también, princesa.- Nada más dijo esa palabra, me ruboricé.

Me levanté y fui hacia el baño, donde me duché y me vestí para ir a trabajar. Salí a la habitación y Edward ya estaba vestido como siempre. Me cogió de la mano y me llevó a la cocina. Me puso mi desayuno y el suyo en la mesa.

-Bella, recuerda que hoy te llevaré al oculista. Y me da igual que te niegues.

Salimos rumbo al hospital. En el hospital ya sabían lo nuestro. Los primeros días fuimos objetos de cotilleos y todavía un mes después, lo seguimos siendo. Tanya y Lauren, cada vez que pueden me matan con la mirada. Yo siempre le dedico una sonrisa de satisfacción.

-Te veré luego, princesa.- Dijo Edward.

-Claro, príncipe.- Le besé y me fui hacia donde siempre me iba.

La mañana pasó rápida. Edward cada vez que podía se pasaba por allí y me recordaba lo del maldito oculista. Me dirigí hacia la cafetería, donde siempre comíamos los dos juntos. Una imagen de Edward y Tanya me mató. Tanya intentaba besarle, pero mi Edward se alejaba educadamente. Y mientras tanto, le pasaba su asquerosa mano, donde yo, solamente yo, podía tocar. Me dirigí hacia ellos y alejé a Edward de Tanya.

-Vete de aquí, Tanya. ¿No ves que no te desea como tú le deseas a él? ¡Vete o no me hago responsable de mis actos! – Le grité. Cuando se fue asustada y cohibida, me giré hacia Edward. Le planté un beso delos que según él, eran de los buenos. Cuando me separé le dije.

-Edward Anthony Cullen, eres solo mío. ¿Entendido? – Le pregunté.

-Soy todo tuyo. Tiene toda la libertad de reclamarme suyo, señorita Swan. –Me dijo con una sonrisa torcida, mi preferida.

Comimos juntos y sin más percances como el anterior con Tanya.

La tarde también pasó rápida, me dirigí hacia la puerta, donde ya me esperaba Edward.

-Hola, príncipe.- Le dije en tono de broma.

-Hola, mi princesa.- Me respondió él.

Nos metimos en el coche y Edward me llevó al maldito oculista. Cuando llegamos, nos atendió un muchacho bastante amable. Después de unas preguntas tipo: "¿Cuál es la parte que ves mejor, la verde o la roja?" y unas repuestas como: "La parte verde/ roja la veo mejor", llegó el hombre con el resultado de las dichosas pruebas.

-Bueno, Isabella. Tienes miopía y astigmatismo. Mucho, por cierto. En el ojo derecho tienes 3,50 de miopía y 1,25 de astigmatismo. En el ojo izquierdo 3 de astigmatismo y 1,50 de miopía. Para el bien de sus ojos, es mejor que se ponga gafas. Si me sigue podrá verlas todas. El hombre nos llevó hasta las gafas y nos dejó solos. Después de unas cuantas gafas y Edward decirme que no, encontré las perfectas para mí. Eran de la marca Tous. Son de pasta dura, resistentes. En la parte de los cristales, la parte de arriba es azul y la parte de abajo, transparentes. A los lados tiene en nombre de Tous. Al lado de esto, tiene varios dibujitos como flores y unos cuantos osos, que por cierto, me recuerdan a Emmett. Entre las flores, hay algunos corazones y el nombre de la marca de las gafas. Cuando se las di al hombre, me dijo que eran gafas muy buenas y que las personas que se las llevaban no se arrepienten. Decidí ponerle cristales reducidos y anti-destellos. Esto sirve para cuando, por ejemplo, vas conduciendo con las gafas en la dirección en la que está el sol, evita los destellos del sol. Son muy eficaces. El hombre nos dijo que en unos dos días ya estarían allí las gafas.

-Edward, ¿sabes qué? – le dije.

-Qué, Bella.

-No me arrepiento de comprarme esas gafas, porque parece que os llevara conmigo a todas partes. Por ejemplo, los corazones son tu representación. Los osos, claramente, la de Emmett. Las margaritas son Renée, Charlie, Esme y Carlisle. Y por últimas, las amapolas son Alice y Rose. Son perfectas para mí.- Dije con orgullo.

-Tienes razón.- Dijo Edward.


Pasaron los dos días y aquí me encontraba con Edward. Esperando al hombre que nos atendió el lunes. El hombre nos ha dicho que iba a buscarlas, mientras tanto yo me estaba peleando con Edward sobre quién pagaba las gafas. No sé porque tiene que pagar las gafas si no son para él.

-Edward, las gafas son para mí, no para ti. Déjame pagármelas. Son para mí.

-Sí, claro. Hoy no, mañana (N/A: Frase de José Mota, jajajajajaja no he podido resistirme!). Dijo Edward con fastidio.

-Edward, entiende que las gafas las voy a usar yo, no tú. Venga te dejo que pagues la mitad. –Hice un puchero. – No me voy a aprovechar de ti, Edward.

-Cariño, entiende que no te estas aprovechando de mí. Lo hago porque quiero. Está bien, acepto. Pago la mitad.

Contenta de que hayamos llegado a un acuerdo, vino el hombre con mis gafas. Me dijo que solo tenía que usarlas cuando viese la televisión, leer cualquier cosa, conducir, mirar algo que esté lejos, escribir, cualquier cosa. Pero tenía que descansar o si no mis ojos se van a acostumbrar a las gafas y no me las voy a poder quitar.

Fuimos a casa con las gafas ya compradas. Como nadie, solo Edward lo sabía, decidimos ir a mi antigua casa a contárselo.

Pegamos al timbre y nos abrió un sonriente Emmett. Cuando me vio, me dio un efusivo abrazo de oso que me costaba respirar y todo. Me dejó en el suelo y se volvió hacia Edward.

-Habéis estado muy ocupados, ¿eh?- Dijo mi hermano subiendo y bajando las cejas.

-Cállate, Emmett.- Dijimos Edward y yo a la vez.

-Bueno, pasad, no os quedéis ahí. –Se hizo a un lado y nos hizo entrar.- ¡Rosie, hermanita enana, Jaspy! ¡Tenemos visita!- Este Emmett es un caso perdido.

-Bella, Edward.- Dijo un tranquilo Jasper, que nos dio un amistoso abrazo.

-¡Hermanita, cuñado! – Gritó una Alice emocionada. Nos abrazó igual que Jasper, pero a su manera.

-¡Edward, cuñada! – Esa es Rosalie. Nos dio otro abrazo.

-Hemos venido a pasar la tarde con vosotros, ¿No os importa, verdad? – Preguntó Edward.

-¡Claro que no! – Dijeron todos.

Nos sentamos en el sillón y pusieron una película llamaba Street Dance. Saqué mis gafas nuevas y me las puse. Cuando ya las tenía puesta, todos me miraron interrogantes.

-¡Bella! ¡Te han puesto gafas! – Chillo mi melliza.

-¡Oh, Bella! ¡Ahora pareces a Manolita Gafotas! Aunque él era un chico… da igual. Te pareces y punto.

-Emmett, no te metas con tu hermana. Las gafas de Manolito Gafotas, eran de culo de vasos, no como las de ahora.- Le reprochó Edward. Ai Edward cuanto te amo.

-¡Te quedan súper guay! –Dijo Rosalie.

-Estás muy guapa, Bella.- ese es Jasper.

Terminamos de ver la película, y nos quedamos a cenar. Que por cierto fue comida del chino. ¡Adoro la comida del chino!

Cuando Edward y yo estábamos ya cambiados y metidos en nuestros calurosos pijamas, me dijo algo que me dejó con la boca abierta.

-Bella, creo que a estas alturas, creo que deberíamos mudarnos juntos. –Dijo Edward.- ¿Qué dices?

-¿Cómo que qué voy a decir, Edward? – Le dije. – Claro que sí. Prácticamente, ya vivimos juntos.- Le sonreí.

-Me encanta la idea de vivir contigo, de verdad. –Me empezó a besar y lo demás no hace falta que lo diga…


Bueno, aquí estamos otra vez. :)

Lo siento, no he podido resistirme. Le he puesto gafas a Bella, es que me hacia ilusion! :)

Y después Emmett con sus bromitas que ni él mismo se aclaraa! xDD

Por fin se van a ir a vivir juntooooooosss! :)

En el proximo caítulo habrás más de una sorpresa. Habrá algo triste que le pase a Edward y algo alegre que les pase a: Alice&Jasper y a Bella&Edward.

Espero que os haya gustado el capítulo! :)

Espero sus Review! :D

Besooos y abrazos del papá Emmett! :D

Robert Ashley Cullen Swan (: