Disfruten :)

–¡Edward! – Amy me gritó mientras entraba a la casa con el gran pastel en las manos y con Isabella a un lado de mí. – Has llegado tan tarde – exageró haciendo énfasis a su comportamiento adolescente.

– Tranquila, malŭk – dejé el pastel en la mesa de la cocina y la abracé fuertemente dándole un beso en su cabello negro azabache –. Hemos llegado, ¿no?

–Lo siento, Amara – susurró nerviosamente Isabella –. Ha sido culpa mía la tardanza, soy Isabella. Un gusto –. Le tendió la mano dando un paso enfrente, pero la respuesta de mi hermana fue totalmente diferente, ignorando su apretón y dándole un hola murmurado de mala gana.

–Amara – le advertí. Sentí la mano de Belly acariciando mi brazo. No dejé de mirar a Amy por lo que me rodó los ojos y volvió a sonreír.

–Vamos a la terraza – chilló –, creo que tienes una apuesta pendiente con Tatiana.

Cuando salió de la cocina y me volteé enfrentando a mi novia, ella estaba serena con esa máscara de frialdad que había tardado tanto en poder romper. Mis nudillos acariciaron su afilada mejilla y no pudo evitar regalarme una de esas lindas sonrisas.

–Amara ya ha de haber dicho que hemos llegado, ¿lista? – Hice el gesto de colocar un mechón inexistente de cabello, ya que todo su abundante melena se encontraba en una cola de caballo bien atada en lo alto de su cabeza, detrás de su oreja. – Ya te he contado de mi tranquila y serena familia, solo aférrate a mí si entra el pánico.

–Esto ha sido una mala idea, Edward, no llevamos conociéndonos ni un mes…

La pude callar plantando mis labios sobre los suyos a lo que Isabella me respondió igual de frenética que yo me sentía.

–Ya hemos hablado de esto, no estoy pasando el rato.

No hubo respuesta de voz, en cambio hizo lo mismo que la semana pasada, acercó su cara a la mía para robarme un beso no apto para niños.

–Ya me preguntaba si Amara estaría ilusionando – escuché el fuerte acento de Ludmila detrás de nosotros.

Rápidamente Isabella dio un gran brinco sobresaltándose y dejó una distancia de los mil abismos entre nosotros. Me reí en ese instante y me acerqué a mi madre para darle un gran beso en la mejilla.

–¿Dónde estuviste esta semana, mamá? No pasaste a ayudarme…

–Hay, niño, eres grande te las deberás de arreglar de ahora en adelante sin mí– me dio una palmadita en la mejilla la cual odié y me volví a enderezar para alejarme un poco de ella –. Conseguí un gran lugar de mujeres inmigrantes que necesitan empleo y yo les voy a ayudar. Ya sabes dar consejos de vivirlo de primera mano.

–Eso es genial – le sonreí y miré a Isabella que solo pasaba sus ojos entre nosotros –. Estoy segura que has visto a Isabella, ma', pero déjame presentarlas, Belly, ella es Ludmila Ivanova.

–Un placer conocerla, señora – Isabella le extendió una mano y mi madre amablemente la aceptó.

–Igualmente, querida. Dime Ludy – sonrió ampliamente y nos miró con diversión –, veo que Ed aquí te ha podido conquistar, ¿eh? Después de tantos meses…

–¡Ludmila! – interrumpí antes de que me dejara más en ridículo.

No sabía con seguridad si Isabella conocía que yo la había estado admirando de lejos desde la primera vez que entró en la Postrería, suponía que nunca saldría a la luz si ella lo sabía, sin embargo la cara de sorpresa que me dirigió confirmaba mis sospechas que este tema no se iría a volar a ninguna parte.

–Tómense su tiempo, Ed. Isabella, un gran placer conocerte al fin.

Mi pareja le dio una pequeña sonrisa con un leve asentimiento y sus ojos volaron directo a mí.

–¿Qué te tomó tanto tiempo para hablarme? – su voz era fina, tuve que agudizar mi oído para captar lo que quería decir.

–¿Te has mirado en el espejo? – le respondí a cambio.

Entrecerró los ojos intentando comprender mi humor, sacudí la cabeza y la guié hacia la terraza donde estaba toda mi familia.

No podía describir el sentimiento que inundó en mi interior al ver que su anterior faceta fría no solo se estaba derritiendo a mi alrededor, sino con aquellos con los que son importante para mí.

Encajó de volada con Tatiana, y no pasó desapercibida en toda su guapura por Alexander, le tuve que dar un golpe medio fuerte detrás de esa cabeza hueca que tenía cuando me afirmó lo bien cuidado que se veía aquel puntiagudo culo con esas largas piernas. No era secreto que yo admiraba su bien formado trasero, sin embargo no quería a mi hermano hormonal mirándolo para luego recordarlo otra vez más adelante.

Me estremecí ante el pensamiento y tuve que volverle a darle golpe, esta vez más fuerte, en donde mismo. Claro que su respuesta fue maldecirme en búlgaro.

Una media hora pasó antes de que los adolescentes empezaran a llenar la casa y los adultos nos tuviéramos que meter al comedor, a nadie le importó y me enorgulleció escuchar susurros de qué tan asombrosa se veía la torta en medio de la mesa de golosinas.

–Parece que no he escuchado suficiente de ti, Isabella – el acento de Ludmila se hizo presente una vez que nos reacomodamos. Isabella le sonrió y dejó el vaso con agua encima de la mesita –. Edward me ha contado que trabajas en el área de la tecnología, eso es muy interesante.

–Sí, lo es. Últimamente me he estado alejando del desarrollo y enfocándome más en el diseño de los sitios y probablemente los estoy aburriendo…

Rodé los ojos y pasé un brazo detrás del respaldo de su silla para que sintiera que estaba ahí y que el posible interrogatorio que le seguiría, no lo afrontaría sola.

–Es toda una nerd de las computadoras – sonreí ladinamente cuando me fulminó con la mirada –. Me ha enseñado sus aplicaciones y software terminados, no sé cómo se alejó del desarrollo y decidió enfocarse en el diseño…

–¡Oye! El diseño es importante – se enderezó más, como si eso fuera posible, y supuse que olvidó que estábamos en público porque señaló mi pectoral izquierdo con su largo y dorado dedo –. Si un usuario no entiende el software, página web o aplicación, ¿cómo quieres que navegue sin complicaciones? ¿O la información? Si es aburrida no pasan más de un segundo antes de salirse.

–Me fascina cunado te pones toda Lovelace – susurré mientras me inclinaba a ella y le besaba su afilada mejilla. Belly puso sus ojos en blanco volviendo su cara para darme un pequeño beso en los labios.

–Ustedes dos son divinos – escuché a Tatiana decir con un suspiro, ella se recargó en el costado de su grande esposo y Ron solo hizo un gesto de mantenerla cerca de él.

Isabella se sobresaltó y pude admirar el tono rosadillo que aparecía poco a poco en sus mejillas. Mi familia se rió de su incomodidad y en un intento de calmarla alcancé su mano debajo de la mesa y le di un suave apretón.

–Secundo a mi hija – mi madre contestó asintiendo en nuestra dirección.

–Y yo a mi sabia madre – una voz chillona que conocía realmente bien se hizo presente mientras entraba de la mano con uno de sus nuevos novios.

Este era demasiado alto para nuestra familia, ya que parecía que su cabeza se estrellaría contra el techo si hacía un torpe movimiento. A este tampoco lo había visto, sin embargo no era una sorpresa para nadie que Nadia llevara presentando diferentes novios cada tres meses.

–Hola todos, este es Jerry– el joven parecía nervioso por lo que todos fueron muy amables al no decir nada fuera de lugar. Nadia empezó a presentar a la familia uno por uno, hasta que mencionó a mi acompañante, la boca del joven hormonal se abrió de impresión.

Iba a dejarlo en su lugar, cuando simplemente chilló las siguientes palabras:

–¡No puedo creerlo, eres Isabella Penn!

Ella le dirigió una mirada calculadora, pero pareció no importarle a Jerry porque la siguió atosigando.

–He estado esperando que aparezca en la universidad por los últimos seis meses, sé que no es muy probable ser escogido, pero la admiro tanto.

–Gracias, Jerry – asintió más tranquila, dirigiéndole una sonrisa cálida.

–No eres para nada la fría arpía que dicen que eres…

Me iba a poner de pie para darle su buen merecido, pero la delicada mano de Isabella me detuvo. Sin ni siquiera razonarlo, pude escuchar a Isabella reír.

–Lo soy, de lunes a viernes– Jerry seguía demasiado emocionado por su propio bien. Miré alrededor de la mesa solo para ver miradas similares a la mía –. Dime Jerry, ¿cuál es tu área?

–Ciencias de la computación, el desarrollo es mi hit.

Lovelace se quedó meditando por medio segundo, y luego sonrió ampliamente.

–Verás Jerry, no he podido darme la vuelta este semestre por el campus, sin embargo hay un asiento que necesita ser ocupado – me mordí la mejilla porque sabía lo que seguiría a continuación –, envíame tu currículum y la más breve documentación de tus tres mejores sistemas a esta dirección – buscó en su bolso un pedazo de papel y una pluma y anotó su correó entregándoselo – y veremos que puede ser de ahí.

–¿Vas a universidades? – pregunté atónito cuando, después de varios minutos, todo mundo estuvo en su burbuja.

–Sí, mi mentor lo hizo conmigo. Me ayudó bastante, solo quería devolver el favor – se encogió de hombros y me sonrió ampliamente acercándose a mi oreja. –¿Guardas un secreto? Esta reunión es mucho más divertida de lo que imaginé.

Extasiado y enorgullecido por ella, no pude evitar besar por un segundo sus labios.

La plática se volvió amena y todos nos reíamos de anécdotas cuando pequeños. Cuando la hora de la cena llegó, Isabella hizo una pequeña mueca al ver que eran hamburguesas con papás a la francesa. Suspiró sacudiendo la cabeza y tomó la kétchup para aderezar su comida. Veinte minutos pasaron y casi todos habíamos terminado a excepción de ella, la cuál solo había comido un poco menos que la mitad y las papas a la francesa estaban sin tocar. Cuando mi madre le preguntó si no le había gustado y le ofreció algo más, mintió diciendo que estaba llena por algún aperitivo que había comida antes de venir acá. La miré interrogando su comentario, yo le había ofrecido algo de la Postrería, que como siempre me había rechazado.

Un poco después de las once y media de la noche yo estaba fatigado, y aunque Adolfo abriría mañana, sentía que quería un poco de tiempo a solas con Isabella, por lo que me paré para despedirme de toda mi familia.

–Es adorable, Ed – dijo mamá al momento en que Isabella salía con Tatiana discutiendo acerca de algo –. Estoy muy feliz por ti.

–Parece un espantapájaros con unos ojos enormes del tamaño de china. También pensé que podría tener anorexia – escuché la voz de Amara mientras entraba a la cocina. Enfurecido la volteé a ver, lo que ella en su berrinche de dieciséis años se encogió de hombros, tomó una botella de agua y se largó.

–No la escuches, Edward, solamente te está celando – me tranquilizó mamá. Suspiré porque sabía que era verdad, así había pasado cuando presenté a alguien la última vez.

–No la obligo a nada, pero cuando volvamos a verla, le deberá una disculpa a Isabella.

–No lo sobre pienses, cariño, vete disfruta la noche – y con un guiño me dejó ir tras mi belleza andante.

Holaa chicas :)! espero que hayan disfrutado de este capitulo,
espero poder seguir actualizando más pronto pero
la uni me trae de cabeza.
Un beso! Feliz dias, asof :)