"Ni Naruto ni todos los personajes me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, solo los tomo prestados para crear mi historia"

Dedicado a: Antoinette Gray

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Capítulo 11: Revelaciones.

Respiró forzadamente, el dolor que estaba experimentando era demasiado para ella. Cuando cesó por unos instantes, se paró y comenzó a dar pequeños pasos, estaba sola y nadie vendría por ella, debía afrontar la situación en la que se encontraba. Exitosamente llegó a la puerta de su hogar respiraba pausadamente intentando controlar las contracciones que estaban completamente fuera de su control. Caminó en dirección a la aldea, cuando llegó a un árbol se detuvo ahogando un grito. Las contracciones nuevamente se hacían presente y apenas había avanzado unos pocos metros desde se antigua posición.

Toco su vientre que se encontraba tenso aun así estaba recibiendo patadas de parte de su hija. Respiró hondamente "Todo iba a estar bien" se repitió en su mente.

-Saldremos de esto. – Se dijo a sí misma.

Caminó un paso más sintiendo como el líquido corría entre sus piernas, no podía evitar nada de lo que estaba pasando, ni siquiera esas ganas inmensas que tenía de llorar. Cuando las contracciones cesaron nuevamente caminó lo más rápido que pudo sin detenerse en ningún momento. Resopló con cansancio a medida que avanzaba de no ser por su entrenamiento estaba segura de no haber sido capaz de dar siquiera un paso.

-Neji-niisan. – Susurró en un lamento.

De repente sus pies se levantaron del suelo, su cabeza chocó con fuerza en el torso de alguien, alzó la mirada y se encontró con esos ojos negros tan fáciles de distinguir. Abrió los ojos levemente, sorprendida de que estuviera ahí, en principio pensó que no estaba él allí pero el aire golpeándole en el rostro le decía a gritos que él la estaba llevando en sus brazos.

-Te llevaré al hospital.

-Gracias. – Susurró ella apretando sus manos en un intento de calmar el dolor de las contracciones.


-Apúrate Shisui.

-Eso quisiera. – Resopló Shisui llevando a cuestas una enorme mochila. – Pesa más de lo que aparenta.

-Lo sé. Esta vez los medicamentos, armas y provisiones que pedimos fueron un poco mayor a las que siempre traemos, pero debemos apurarnos.

-Nekobaa incluso nos dio cosas de más. Esto es muy pesado. – Refunfuñó una vez más Shisui.

-Quiero llegar a la aldea lo más rápido posible, Neji-san hoy salía en una misión y Hinata-san nuevamente está sola.

-¿Se acerca el gran día verdad? – El tono de Shisui sonó pícaro.

-Hinata-san está acercándose a la fecha, me gustaría pasar tiempo con ella.

-¿Haz considerado que pasas mucho tiempo con ella?

-Ve al punto. – Itachi entrecerró la mirada.

-Digo lo que pienso, su esposo sabe acerca del embarazo y no les prohíbe que mantengan contacto, no está de más decir que se nota a leguas que él la quiere sin embargo, a pesar de que están juntos y sonríen como un matrimonio feliz pasas más tiempo con ella que él. – Shisui observó los movimientos de Itachi.

-¿También lo has notado? – Susurró más para sí mismo que para él.

-¿Cómo no hacerlo? Estás más tiempo dentro de los terrenos Hyuga que él. Entiendo que ella es la madre de tu hijo y que te gusta, sin embargo ¿Solo eso sientes por ella? ¿No hay nada más? – Insistió Shisui.

-No lo sé. Siempre pensé que Hinata-san es agradable. Sin embargo las cosas son complicadas.

-¿Por qué? Sabes que ella pronto será líder de su Clan, habla con Fugaku y sé tú también líder. – Itachi resopló.

-No es tan sencillo, el aún no quiere dejar su liderazgo aunque sea su hijo favorito no es lo que quiere.

-Deberías hacer algo ¿Has pensado en el futuro? Quizás tu hijo piense que su padre es Neji, quizás este lo asuma, ¿Qué harás en ese momento? ¿Cómo lo explicarán? ¿Te has detenido a pensar en lo difícil que será para ti ser padre de un niño que para los ojos del mundo él ya tiene uno?

-¿Y por qué me dices todo esto ahora?

-Porque tal vez no crecí sin padre, pero sé lo que es perder uno y es algo que no me gustaría que experimentara mi ahijado. – Itachi abrió los ojos con impresión.

-¿En qué momento…?

-Hinata-san y yo nos hemos vuelto cercanos desde que perdí a mi padre. Hace unos días ella me lo propuso sabiendo que no te opondrías.

-Pero ¿Y el Clan? ¿Qué dirán los aldeanos?

-¿Qué dirán? ¡Qué dirán! Pues no me importa el qué dirán, me importa el bienestar de ese niño. Itachi… – Shisui lo miró a los ojos. – Quiero que cuides muy bien a ese niño. Debes hacerlo.

-Shisui, suenas como si te fueras a morir. – Recalcó Itachi.

-Somos shinobis, guerreros de élite, estamos expuestos a muchas cosas que resultarían de vida o muerte, es lo que ninjas como nosotros sabemos, y sabes que si algo te pasa yo lo haré por ti. Idiota. – Mascullo entre dientes y luego le sonrió. – Será mejor que nos apuremos.

Itachi asintió. Sin dudas, Shisui era ese tipo de personas que nunca lo abandonarían, sin importar la situación y estaba agradecido por aquello.


-¡Tsunade-sama! – Shizune le gritó con sorna a la quinta atravesando la puerta de su despacho. – Hyuga Hinata está en labor de parto.

-Rápido, preparen todo lo necesario para intervenirla, quiero que inmediatamente comiencen con los preparativos. – Tsunade se levantó rápidamente dirigiéndose a la salida. El gran día había llegado.

-Sí Tsunade-sama. – Shizune desapareció detrás de la puerta, afortunadamente el hospital no estaba tan lejos.

Tsunade comenzó el trayecto con suma rapidez, el momento de actuar era ahora, pensó en cómo se encontraría la futura líder de los Hyuga. Saltó de un techo a otro imaginando las posibilidades de parto, solo debía apurarse pasara lo que pasara. Finalmente llegó a aquel hospital, en donde rápidamente entró en la sala donde atendería a Hinata. Para su sorpresa la joven no estaba sola.

-Te dejo en buenas manos. – Señaló el Uchiha. – Me retiro.

-Gracias… muchas… gracias… – Hinata respiró profundamente. – Sasuke-kun.

El Uchiha asintió saliendo lentamente del lugar y dejando a Hinata acostada en la camilla, aún no entendía el porqué de haberla ayudado sin embargo estaba seguro que su hermano hubiera hecho lo mismo por ella caminó por los pasillos con sus manos en los bolsillos, casi podía sentir lástima por ella, la manera en que la encontró fue tan triste y aunque tardó en acercarse a ella supo que había hecho lo correcto.

Un golpe en el hombro lo hizo alzar la mirada.

-Fíjate por donde vas. – La voz gélida de Sasuke escapó de su garganta.

-Sasuke más respeto. – Soltó Shisui quien tenía una bolsa en la mano y había sido con él quien había chocado. – Deberías mostrarles más modales a tu hermano. – Le señaló a Itachi quien estaba a su lado. - ¿Por qué sales del hospital? ¿Acaso te lastimaste en una misión? – Sonó en tono burlón.

-No. – Declaró irritado. – Esa torpe Hyuga está por dar a luz, la encontré mientras intentaba llegar por sus medios al hospital. – Sasuke sonó indiferente. – Me voy.

El menor de los Uchiha siguió su trayecto, había tantas cosas que deseaba saber y que en ese mismo momento su mente estaba tratando de procesar todo lo que sabía e intentar llegar a la verdad que sentían que le escondían. Mientras que detrás de él dejó a su hermano y el mejor amigo de este.

-Hinata-san esta… – Pero Shisui no terminó de hablar ya que Itachi lo había dejado. – Será mejor que vaya por sus cosas, de seguro no ha traído nada.


Para Itachi que el hospital estaba a pocos metros de él no le fue difícil llegar. Entró y después de someter a una de las enfermeras en un genjutsus para no levantar sospechas buscó la sala en donde se realizaría el parto. Cuando estaba por llegar los gritos desgarradores de la Hyuga resonaron en sus tímpanos. Sin siquiera mediar palabra con alguien atravesó la puerta y vio como Hinata estaba acostada con las piernas abiertas y Tsunade entre ellas, su respiración era mala, el sudor en ella era completamente visible e intentaba con todas sus fuerzas empujar para así dar a luz.

-Empuja un poco más Hinata. Hazlo o tu bebé morirá. – Sentenció la rubia quien se notaba preocupada.

Itachi se acercó a ella pasmado ¿Su bebé podía morir? Eso parecía, las cosas habían resultado difíciles. Hinata inhaló un poco más de aire y concentro su fuerza en el estómago para empujar nuevamente. Itachi la tomó de la mano.

-Empuja Hinata. – Soltó Tsunade quien estaba nerviosa. Los nervios fueron transmitidos a Itachi.

-Por favor Hinata-san, inténtelo con más fuerza. – Pidió dándole sus fuerzas a través del contacto.

-Itachi. – Susurró Hinata quien nuevamente emitía fuerza su vientre.

-Así es. – Tsunade sonrió. – Ya puedo verlo. Un poco más. Solo un poco más.

-Puedes hacerlo Hinata-san. Por favor, por nuestra hija. – La voz de Itachi hacía que Hinata asintiera intentándolo nuevamente.

Y así fue, Hinata empujó varias veces más intentando por todos los medios que su hija saliera de ella. Respiró, exhaló, empujó y finalmente al cabo de unos tortuosos segundos el llanto fue audible. Fue la melodía más hermosa del mundo llegando a los oídos de ambos. Una lágrima de felicidad recorrió el rostro de Hinata, esa lágrima que llegó al ver a su pequeña hija saliendo de ella y enfrentándose al mundo.

-Es una niña. – Tsunade sonrió cuando se las entregó después de haberlas separado por el cordón umbilical.

-Es preciosa.

Hinata la tuvo en sus brazos permitiéndose sonreír, llorar e incluso dejar que la felicidad de aquel momento la oprimiera tan fuerte que no pudiera casi respirar. Sus lágrimas de emoción fluyeron sin cesar.

-Debo llevármela hay que bañarla y cambiarla. En un momento te llevaran a tu habitación y ahí te entregaremos a tu hija ¿Cómo se llamará?

-Hana. – Respondieron al unísono los jóvenes padres.

-De acuerdo. – La quinta se alejó con la niña en brazos.

Itachi acompaño a Hinata quien después del parto fue llevada a una de las habitaciones en donde pronto estaría su hija. Ya acostada en aquellas sabanas limpias y con una extraña sensación de vacío en su interior observó a Itachi con una cálida sonrisa.

-¿Cómo te sientes? – Inició él.

-Mejor, algo cansada.

-Descansa un poco has pasado por bastante.

-Itachi-san… yo quería pedirle algo. – Habló dudosa.

-Lo que necesite Hinata-san.

-Yo quería saber si es posible que usted me regale un abrazo.

Itachi asintió dándose cuenta de que la Hyuga tenía miedo, ninguno había visto el color de ojos de la niña pero el cabello negro que tenía era exactamente igual que el de Itachi lo que simplemente la alerto de cierta manera y necesitaba un apoyo en ese momento, después de todo no le pareció descabellada la idea.

Se fundieron en un fuerte abrazo que demostraba las sensaciones de ambos. El nudo que se le formó en la garganta a la Hyuga la asfixiaba de tal manera que soltó una pequeña lágrima que terminó en el hombro de Itachi. En ese momento el colocó su frente con la de ella y sumamente bajo soltó un todo estará bien mirándola a los ojos. A pesar de ser el día más feliz de la vida de Hinata no cabía duda de que la incertidumbre de no saber el color de ojos de la niña la ponía en un estado muy emotivo.

La puerta se abrió lentamente y ambos se separaron.

-Hola papás. – Susurró Shisui arrastrando las letras de aquella oración mientras atravesaba la puerta con la pequeña Hana. – Tsunade-sama me permitió traerla. Felicidades.

-Pero… ¿Esa ropa…? – Hinata se vio interrumpida por Shisui.

-Entre en tu hogar sin permiso, cargue el bolso de algunas mudas de ropa y la he traído para que pudieran vestirla.

-No te hubieras molestado Shisui. – La voz suave de Hinata demostraba lo sensible que se encontraba en ese momento.

-Por supuesto que sí, este idiota me dejó solo y por lo que escuché de Sasuke no tenías nada cuando llegaste. – Shisui miró desaprobatoriamente a Itachi. – Menos mal que soy su padrino. – El Uchiha le entregó la niña a Hinata. – Querrá estar contigo.

La pequeña hizo una mueca abriendo la boca y apretando el dedo de Hinata con sus pequeñas manos. Cuando Itachi se acercó y observó a la niña Hinata desvió su mirada a él sonriendo y en ese momento un sonido se pudo escuchar en el lugar.

-¿Qué hiciste? – Preguntó Itachi al ver como Shisui salía detrás de la cámara. – ¿Y eso de dónde lo sacaste?

-Un recuerdo idiota, la primera foto familiar. No por nada soy Shisui el del cuerpo parpadeante. – Sonrió tontamente.

La puerta de entrada se abrió haciendo que Shisui en una milésima de segundo desapareciera del lugar sin dejar rastros de la cámara o de su persona misma. Las dos imponentes figuras de los líderes de los clanes más fuertes de Konoha hicieron su acto de presencia.

-Debiste habérmelo avisado Hinata. – Su padre la reprendió sin siquiera haber observado a la niña. – Felicidades. – Extendió hacia ella un paquete de ropa para la pequeña.

-Gracias Oto-san. – Hinata sonrió abiertamente.

-Hiashi deja de alargar las cosas, sabes muy bien a lo que hemos venido. – Fugaku se cruzó de brazos. - ¿Ya saben qué tipo de doujutsu tiene?

-Aún no ha abierto los ojos. – Respondió Itachi.

-¿Y tú que haces aquí? Deberías haberme avisado antes de que la Hyuga tendría al bebé. – Espetó el líder Uchiha.

-Oto-san le pido por favor que guarde sus comentarios para cuando estemos en privado, Hinata-san se encuentra en un estado de sensibilidad y debería comprenderla.

-Deberías aprender un poco de tu hijo. – Hiashi fijó su mirada en Fugaku.

-Los Uchiha no nacimos para ser amigos de los Hyuga. – Fugaku frunció el ceño. Hiashi lo imitó.

-Está abriendo los ojos. – Soltó Hinata cuando la pequeña comenzó a parpadear.

Los perlados ojos de la niña se hicieron presentes.

-Lo sabes verdad. – Hiashi centró sus ojos en Fugaku. – El Byakugan se manifiesta desde el nacimiento lo que significa que es una Hyuga. Según las palabras del tercero, no tienen nada que reclamar acerca de la niña, así que les pido por favor que se retiren del lugar y me dejen solo con mi hija.

En ese momento el silencio reinó en el lugar. La moneda del cara o seca ya tenía ganador, y esa era la sangre Hyuga en todo su esplendor, a pesar de que la niña poseía el cabello azabache como los Uchiha el resto de ella era una miniatura de Hinata quien ya tenía su pase libre hacía la sucesión de su clan.

Itachi no demostró emociones al ver a Hinata asentir, Fugaku y Hiashi no sabían acerca de que su relación se había extendido en esos meses y que el curso de la historia que pretendían imponer desde hacía tiempo se había visto alterado. Ahora llegaría la verdadera historia. La puerta se abrió de repente cuando los Uchiha estaban retirándose.

-Hinata. – Neji contuvo el aliento. – ¿Estas bien? La misión era relativamente corta, lamento no haber estado acompañándote.

El Hyuga se acercó a su esposa y la abrazó mientras que ella asintió, los Uchiha presenciaron la escena sin decir nada. Neji miró a la niña y solo pasó su mano por su pequeña cabeza y sonrió, era exactamente como Hinata y esta lo miraba con sus ojos que nuevamente comenzaban a cerrarse.

-Hinata, desde hoy el padre de tu hija será Neji. – Pasó la mirada desde Neji a Hinata. – Espero que no me decepciones y cumplas con tu papel tal como lo hemos hablado.

-Sí Oto-san. – Hinata bajó la mirada. Neji la imitó.

Su padre salió del lugar junto a los Uchiha que por alguna razón habían observado cada gesto de los esposos hasta que se fueron de la habitación. Segundos después de eso Shisui volvió a aparecer en una nube de humo.

-Admira mi velocidad y tiembla ante ella. – Fanfarroneó sonriente intentando aliviar el ambiente pesado que era perceptible. – Al menos lo hice a tiempo, iré a buscar a Itachi tienen que hablar.

-Hinata-sama nosotros necesitamos hablar también. – Señaló el Hyuga.

-Nos vemos luego Hinata-san, por cierto, cuida bien de mi ahijada. Todo lo que necesitas está aquí… – Señaló el bolso que había traído anteriormente. – Cuando haya menos gente te vendré a visitar. – Shisui sonrió levemente y desapareció en una nube de humo.

-¿Cómo te sientes? – Comenzó el Hyuga. – Sabes que puedo leerte perfectamente y sé que cierta decepción pasó por tus ojos cuando Hiashi-sama habló de esa manera.

-Neji-niisan… es solo que en verdad… sabía que iba a ser difícil pero no pensé que tanto… – Hinata llevó una de sus manos al rostro de su hija.

-Hinata-sama no se preocupe, ahora lo importante es que descanse, todo a su tiempo, lo haremos bien, jamás le impondré nada y respetaré siempre su decisión solo quiero lo mejor para ustedes… – Las palabras tranquilizadoras de Neji llegaron a ella que sonrió de forma cálida.

-Neji-niisan entrenaré duro cada día a partir de mañana para poder liberarte te daré absolutamente todo lo que me has dado y más. Lo juro. – Sentenció segura de sus palabras.

-Es lo veremos luego. – Neji se levantó de su lugar junto a ella y la besó en la frente. – Descanse, vendré luego.

-De acuerdo.

Neji se alejó de ella y salió por la puerta. Hinata acurrucó sobre ella a la pequeña intentó darle de amamantar pero le resultó casi imposible sin embargo lo volvería a intentar luego siguiendo los consejos que anteriormente le había dado Tsunade. Suspiró. Sentía el cuerpo completamente cansado sin embargo era ese tipo de sensación embriagadora, ese cansancio que sin dudas volvería a repetir. Miró a su hija, esta dormía plácidamente, en ese momento supo que le gustaba verla dormir y esperaba que siempre fuera así, pero ella crecería y algún día se volvería cabeza de su clan.

Cerró los ojos sintiendo como su pequeña Hana respiraba lentamente, cansada terminó durmiéndose sin poder seguir observándola.

Pasaron tres horas cuando sintió que el pequeño calor que tenía sobre ella había desaparecido. Abrió los ojos completamente desesperada y lo vio ahí a su lado sentado en una silla y con la pequeña sobre él durmiendo y él observándola con una sonrisa sincera que afloraba en él. Estaba feliz y Hinata podía notarlo, su felicidad era compartida.

-Solo quería tenerla unos momentos. – Señaló el azabache.

-Es su padre Itachi-san, puede tenerla todos los momentos que lo desee.

La pequeña comenzó a moverse, estirando sus manos en busca de algo mientras saboreaba algo en su boca. Al cabo de unos de unos segundos despertó observó con curiosidad a su padre. Hizo algunos gestos que les arrancaron sonrisas a los jóvenes.

-¿Puedo cargarla? – Le pidió Hinata. – Intentaré alimentarla.

Itachi asintió levantándose de su lugar y acercándole la pequeña a Hinata. Hinata procedió a hacer todo el proceso de colocarla para su alimentación y esta vez dio resultados. Itachi por su parte intentó no observarla para no incomodarla sin embargo cada tanto la observaba de reojo y podía ver una escena encantadora en todos los sentidos.

Una vez que finalizó entre los dos le cambiaron a la pequeña su pañal y se observaron en repetidas ocasiones en las que intercambiaron pequeñas sonrisas y momentos… momentos en los que comenzaban a hacer cimientos en aquella extraña relación.


Una noche Hinata entró en los territorios Uchiha intentando no ser descubierta. Lo logró con éxito mientras que entraba en el hogar de Itachi y sorprendía a este mientras que leía unos pergaminos.

-Itachi-san… Creo que quiere estar contigo. – Le extendió a la pequeña Hana de dos meses.

-Hana… debes portarte bien con mamá. – La niña sonrió ante la voz de su padre mientras este la cargaba.

-Últimamente se siente más a gusto contigo que conmigo. – La ojiperla mostró un poco de decepción que fue remplazada rápidamente por una sonrisa. – Me alegra eso.

-¿Quieres comer algo? Puedo preparar algo rápido. – Sugirió el que ya estaba acostumbrándose a las visitas nocturnas de la ojiperla.

-Sería bueno, hasta hace unos momentos estuve entrenando con mi padre, pero ten tu a la niña, yo cocinaré algo.

Él sonrió, ella también lo hizo. La relación de ellos había estado de esa forma en los últimos dos meses, sonrisas y miradas todas ellas provocando ciertos lazos que los unían cada vez más sin que ellos notasen realmente cuánto.

Itachi y Hinata en el último tiempo estaban prácticamente juntos, si no era en los terrenos Hyuga eran en los Uchiha, la Hyuga solía dejar a la niña con Itachi para entrenar su Juinjutsu que cada día se esforzaba un poco más para poder hacer los sellos e intentar hacerlo con éxito aunque no lo podía conseguir. La relación de ambos era buena, no podían negar que su hija los había unido de alguna manera especial.

Ambos se esforzaban cada día para estar el mayor tiempo posible con ella, la llevaban a sus controles regularmente y cuando no dormían, ya que era pesado de alguna manera llevar los tiempos de la pequeña, hablaban cosas triviales y alguna que otra vez Hinata le había pedido un que otro consejo al Uchiha. Sus vidas, de alguna manera completamente extraña iba hacia una dirección desconocida pero no por ello era mala.

Hinata cocinó algo de forma rápida. Se sentaron en la mesa dejando a la niña en su cuna que ya se había queda dormida nuevamente. Siempre era igual en los últimos días, la pequeña se dormía mientras su padre la mecía. Era como si ella deseara que ambos estuvieran juntos en todo momento.

-¿Cómo le fue hoy? – Preguntó Itachi mientras comía un poco de arroz.

-No muy bien, aún tengo que practicar, el Juinjutsu es realmente complicado… Pero debo esforzarme.

-Recuerde hacerlo con moderación Hinata-san. Realmente no quiero parecer un entrometido pero debe cuidarse. Las técnicas prohibidas siempre tan fáciles de llevar.

-¿Qué quiere decir con eso Itachi-san?

-Yo… quisiera decírselo, sin embargo no me es posible dado a que esa información no me pertenece.

-Entiendo, asunto del Clan. – Ella intentó no mostrar su curiosidad bebiendo un poco de agua. – ¿Cómo ha estado Shisui-san? Hace días que no lo veo. – Exclamó con tristeza.

-Shisui está entrenando últimamente tiene un afán por entrenar. – El Uchiha sonó creíble.

-Ah. – Suspiró. – Supongo que lo entiendo. – Revolvió con sus palillos el arroz. – Estoy cansada.

-¿Y Neji-san? – Inquirió el azabache.

-Neji-niisan está de misión, hoy salió y vuelve en dos días. Neji-niisan ha tomado mi lugar como ANBU y es probable que siga ahí. Es muy fuerte, incluso mucho más que yo.

-No dudo de las capacidades de Neji-san.

-Ni yo. – Hinata sonrió ampliamente. – Neji-niisan es el mejor en todo lo que se propone.

Hubo un pequeño silencio, Hinata desvió su mirada intentando pensar en algo que creía olvidado pero no rindió frutos. Suspiró cuando alejó el plato cerca de ella y bebió algo más de agua, todo bajo la mirada del Uchiha.

-¿Se siente bien?

-Sí, es solo que… – La Hyuga no pudo seguir ya que se desmayó sobre la mesa.

-Te sigues esforzando demasiado. – Suspiró Itachi cuando la cargó en brazos y la llevó hasta su cama.


Ese día de primavera Hinata había estado preparando un pastel mientras observaba a su hija quien dormía plácidamente sobre un futón que había dejado cerca de ella. Mientras que terminaba de decorar el pastel sonría con como pocas veces cuando escuchó que alguien entraba a su hogar, supuso que era Neji así que lo esperó en la cocina.

-He llegado Hinata-sama.

-Neji-niisan. – Respondió ella sonriente de verlo sano y salvo. – ¿Cómo te fue? – Su tonó sonó algo preocupante.

-Me acostumbraré. – Sereno el Hyuga respondió para agacharse y darle un pequeño beso a Hana. – ¿Hay algo por lo que debamos festejar?

-Es que… es el cumpleaños de Itachi-san. – Las mejillas de Hinata se colorearon levemente.

-De acuerdo. – Neji no cuestionó más. – Espero que la pasen bien.

-¿Tú no estarás?

-No podrá ser Hinata-sama.

-Pero… Neji-niisan últimamente no estamos juntos más que en los entrenamientos y yo… – Ella se paró de golpe llevándose una mano a la altura de su pecho. – No quiero perderte niisan…

Realmente nunca había habido alguien más en la vida de Hinata tan importante como Neji y ahora sentía que cada minuto que pasaba más se alejaban, desde que Itachi se instaló en su vida algo cambió entre ellos, y ella no entendía el por qué.

Neji acortó las distancias entre ellos, la miro fijamente a los ojos y luego bajó su mirada hacia sus manos, todas llenas de chocolate. Tomo una de ellas sin importarle en absoluto el rastro de aquel dulce. Volvió a fijarse en sus ojos.

-Hinata-sama usted nunca me perderá, a menos que muera, pero es algo que no sucederá en mucho tiempo. – No tardó en llegar esa sonrisa tranquilizadora que calmó el ambiente.

-Gracias Neji-niisan. – Aguardó unos minutos en silencio mientras que Neji nuevamente volvía a su lugar para revisar su cargamento de armas ninjas. – ¿Tienes una nueva misión?

Ella lo sabía, la vida en ANBU era arriesgada y los traumas que podía dejar también eran peligrosos, aunque había estado en servicio activo durante un año, ese año había sido devastador, el primer mes había llorado a todo pulmón porque había tenido que ver como un compañero asesinaba a un niño y aunque con las máscaras son asesinos a sangre fría detrás de ellas, ella era una persona cargada de sentimientos con un fuerte deseo se ser más fuerte.

Suspiró, estaba segura que Neji era más indicado para hacer ese trabajo que ella. Además en el último tiempo había demostrado ser mucho más fuerte. Hinata confiaba en él, con cada gramo de su fuerza, confiaba plenamente en él.

-El Sandaime irá a ver los exámenes chunnin en la arena y estoy encargado de la vigilancia.

-Pero… ¿Y Tsunade-sama? A esta edad un viaje así…

-Lo han acordado ambos. Aunque pienso lo mismo prepararon a la elite de la elite para acompañar al tercero.

-Neji-niisan cuídate. – Le pidió Hinata con voz dulce.

-Lo haré Hinata-sama, procure no esforzarse mucho, de todas formas necesitaremos entrenar a mi regreso.

-Sí, Neji-niisan.

El joven se acercó nuevamente a ella, le dio un beso en la mejilla y le sonrió cálidamente invadiendo completamente su espacio personal colocó su frente con la de ella.

-Lo haremos bien. No se olvide de nuestra promesa.

Hinata asintió y cerró los ojos. Tomó su mano y la apretó con fuerza. Fueron unos segundos en el cual ambos se trasmitieron fuerza, fuerza que en ese momento necesitaban. Neji imitó el acto. En silencio podían escuchar sus respiraciones, seguían el mismo ritmo como si fueran una sola.

Unos pequeños golpes se oyeron en la puerta de entrada. Ambos se separaron. Neji fue a abrirla mientras que Hinata se lavaba las manos. El pastel estaba listo y solo debía guardarlo hasta que viniera Itachi. Suspiró. Todo estaba resultando cada vez más difícil de sostener, pero, debía mantener la calma, tiempos mejores le aguardaban y a su vez, sin que ella lo supiera… también peores.


-¡Feliz cumpleaños Niisan! – Sasuke le regaló una de sus mejores sonrisas, esas que solo podía apreciar Itachi.

-Gracias Ototo. – Itachi sonrió de la misma forma.

-Oka-san te preparó un pastel, deberías ir a casa.

-Vamos entonces.

Sasuke había cambiado de alguna forma a lo largo los meses, se había convertido en una persona un poco más paciente y algo más alegre aunque eso únicamente sucedía ante sus ojos, para el resto seguía siendo el ninja más arrogante que la hoja tenía.

-Niisan, ya casi no hablamos. – Suspiró el Uchiha mientras que recorrían las calles en dirección a su hogar.

-¿De qué quieres hablar?

-No lo sé. Quiero que me cuentes tus cosas. – Sasuke intentaba no sonar demasiado curioso. Sin embargo aquello simplemente no podía hacerlo.

-Si quieres podemos practicar algo de Taijutsu mañana. – Suspiró Itachi desviando el tema.

-Ya no soy el mismo niño débil, mi fuerza se ha incrementado.

-Eso lo veremos.

Una media sonrisa se dibujó en el rostro de ambos. Siempre serían hermanos, siempre se querrían con la misma intensidad, y por sobre todas las cosas siempre estarían unidos y eso era algo que, pese a todos los pronósticos y leyes en contra de ello, Sasuke estaba dispuesto a demostrar.


-¡Hinata-san! – Shisui le sonrió al verla. – Mira que encantadora esta. – Alzó a la pequeña Hana de su futón y la pequeña se despertó bostezando.

-No sabía que vendría. Pensé que aún vigilaba la frontera. – Repuso la Hyuga.

-No será demasiado problema, dudo mucho que los de Kirigakure intenten entrar. – El Uchiha sonrió ampliamente. – Huyeron apenas me vieron.

-Eso es porque Shisui-san es muy fuerte.

-Claro que sí. Y a ti pequeña – Observó a Hana entre sus brazos que lo miraba con curiosidad. – Te enseñaré nuestra legendaria técnica de fuego, el jutsu bola de fuego, serás una Uchiha en todo su esplendor.

-Es una Hyuga. – Interrumpió Neji. – Y sería raro que una Hyuga manejara una técnica legendaria de los Uchiha.

-No importa. – Shisui no dejó de sonreír ante el comentario de Neji. Luego observó a la pequeña y resopló. – El Clan Uchiha tiene una tradición que consiste en que un miembro del clan, es realmente conocido como tal si consigue dominar esta técnica. Mientras tanto Hana aunque fuera una Uchiha no lo sería hasta demostrarlo, de momento es una hermoso Hyuga. – Shisui miró a la pequeña con ternura.

-¿A qué edad fuiste capaz de hacerlo? – Hinata sintió la curiosidad creciendo dentro de ella.

-Yo… bueno… – El Uchiha se rascó la cabeza. – A los cuatro años me la enseñaron y a los cinco pude perfeccionarla. Itachi lo logró poco después de los seis años y Sasuke cerca de los siete.

Hinata abrió los ojos horrorizada, ella a esa edad ni siquiera había empezado su estilo de Taijutsu, aunque ya le habían hablado del uso del Byakugan, le habían enseñado los sellos y apenas podía mantenerlo por unos cuantos segundos.

-Bonita historia. – Señaló Neji que había permanecido en silencio.

-No lo es. Nos quemamos muchas veces intentándolo hacer, pero una vez que te sale sentís que todo tu esfuerzo dio frutos.

-Ya veo. – Suspiró Neji quien alzó su bolsa de herramientas. – Se acerca la hora, será mejor que vaya saliendo. Salude a Itachi-san de mi parte Hinata-sama. Nos vemos luego.

Shisui asintió y Hinata le sonrió.

-Cuídate Neji-niisan.

Dicho eso el Hyuga se perdió en el pasillo.

-Ahora será mejor que prepares todo rápido yo mientras la llevaré a dar un paseo.

-¿Podrás salir sin que te vean? ¿No será peligroso? – Insistió la Hyuga quien desde hacía días venía negándole a Shisui que saliera con la niña.

-Soy muy rápido Hinata-san. Además cuidaré bien de mi ahijada.

-Está bien. – Suspiró ella. – Solo trata que no te vean.

-Juro que será así…

Y en una nube de humo el Uchiha desapareció.


-¡Familia! – Gritó Shisui entrando por la puerta de la mansión Uchiha.

-No grites. – Gritó Sasuke. – Que esto no es una… – De repente se quedó sin habla. – ¿Y esa niña? – Preguntó al ver a la pequeña con una especie de canguro sobre Shisui que observaba todo con curiosidad. Sobre todo lo que más le llamó la atención fueron sus ojos apelados.

-Sasuke no grites. – Shisui lo ignoró y caminó por el pasillo hasta llegar a la sala de estar.

-Feliz cumpleaños Itachi. Ten tu regalo.

Bromeó Shisui delante de Fugaku y Mikoto ante la dura mirada de Sasuke y la sorpresa de Itachi. Nunca, desde que había nacido la niña había sido presentada abiertamente ante su padre o madre mucho menos de Sasuke, las reglas eran muy claras, nada de acercamientos aunque Hinata y él ignoraban aquello.

-Shisui. – Reprendió automáticamente el patriarca Uchiha. – Saca a esa niña de aquí.

-Vinimos a saludar. – Respondió sonriente ignorando a Fugaku. Levanto la pequeña mano de Hana y saludo. – Hana, ella es Mikoto, es muy linda ¿Verdad? – La pequeña emitió un sonido mientras sonrió. – Este amargado de aquí es Sasuke, no le des mucha importancia. – Sasuke frunció aún más el ceño ¿No darle importancia? Shisui lo sacaba de sus cabales. – Él es Fugaku, es el líder de todos los Uchiha, es muy fuerte y es el padre de Sasuke y de Itachi. Ignora su gesto, es el de siempre. – La pequeña tosió un poco y sonrió nuevamente.

-¿Y esa niña? – Preguntó Mikoto. – Es una Hyuga ¿Verdad?

-Ella es mi ahijada. – Exclamó orgulloso Shisui dejando a los presentes asombrados, exceptuando a Itachi. – Es la hija de Hinata. Se llama Hana.

-¿Desde cuándo frecuentas a Hinata Hyuga? – Fugaku frunció el ceño.

-Desde hace tiempo. – Soltó sin más Shisui. – Somos buenos amigos.

-Los Hyuga no pueden ser amigos de los Uchiha. – El mayor se cruzó de brazos.

-Fugaku no es bueno que digas esas cosas delante de los niños. – Mikoto observó a Hana con dulzura. – ¿Puedo cargarla?

-Claro. – Respondió Shisui sacándola de su canguro. – Hana esta linda y comprensiva mujer te va a cargar.

Un nuevo sonido de parte de la niña.

-Es un encanto. – Suspiró Mikoto. – Aunque no se parece demasiado a Neji-san… – Shisui miró incomodo a Itachi que dicho gesto no pasó desapercibido por Fugaku quien frunció el ceño. – Es demasiado parecida a Hinata-san y su color de cabello es diferente al de todos los Hyuga este es más bien azabache.

-La Hyuga tiene el cabello azulado oscuro y el padre de la niña castaño. Puede que se hayan fusionado. – Replicó Fugaku intentando despejar las dudas de Mikoto.

-Será mejor que me lleve a Hana con su madre. – Dijo Shisui levantando a Hana de los brazos de Mikoto. – Vendremos otro día. Adiós.

Y Shisui desapareció tras una nube de polvo dejando muchas dudas en la familia y sobre todo, dejando paso a la curiosidad innata de Sasuke que cada vez era más difícil de controlar.


-Listo. – Suspiró Hinata después de terminar todos los aperitivos y colocarlos sobre la mesa. – Será suficiente para nosotros tres.

-Llegamos. – Gritó Shisui atravesando la puerta. – Le iré a cambiar el pañal, apesta. – Le sonrió a Hinata. – Todo se ve bien, creo que en un momento vendrá Itachi a propósito fui a buscarlo.

-¿Qué hiciste qué? – Preguntó como si no hubiese entendido ninguna palabra.

-Nada. – Replicó ella había entendido claramente. – La voy a cambiar. – Y desapareció por la puerta.

Ella no hizo reproche alguno, confiaba en Shisui, el hecho que a veces fuera brusco y algo torpe no le quitaba lo fuerte que era como ninja y ella sabía que Hana estaba en buenas manos. Solo le preocupaba aun poco la impresión que pudo haber dado en la aldea que su hija una Hyuga estuviera con un Uchiha. Suspiró. Necesitaría hablar con él. La puerta sonó. Ella atendió.

-Feliz cumpleaños Itachi-san. – Sonrió con sinceridad al verlo ahí parado. – Pasa, la niña esta con Shisui.

El Uchiha se adentró en el hogar. Sonrió feliz al ver lo que Hinata había preparado. Ella sin dudas era una persona especial, una persona que, estaba seguro que quería mantener en su vida.

-Gracias. – Susurró sonriendo.

-A ver los dos, vamos a comer papás. – Fingió Shisui hablar por Hana que sonrió y estiró las manitos para ir con su padre.

Todo era perfecto en ese momento, Itachi por primera vez se sintió completamente en familia, entre risas de Shisui, las comidas de Hinata y las constantes tiradas de cabello por parte de su hija.

Ya habría tiempo para que Hinata dejase de pensar en ello y se enfocase en los asuntos que le tenía preparado el destino…


-¡Esfuérzate más! – Gritó Neji.

-Sí. – Respondió de igual manera ella. Centró chakra en sus manos, respiró hondamente. Formó los sellos con rapidez y con grito de guerra soltó. – Sello principal de la familia Hyuga, liberar.

El chakra nuevamente se perdió en sus manos.

-No sirve Hinata-sama, no sirve. Enfóquese, confío en usted. Lo intentaremos una vez más.

Ella asintió nuevamente. Había pasado exactamente un año desde que había empezado aquel riguroso entrenamiento y este no daba frutos. Aquello la frustraba demasiado, sin embargo lo tenía que seguir intentando. Intentarlo hasta que finalmente tuviera éxito. Se lo había prometido muchas veces a Neji no se podía permitir fallar. Repitió el proceso una vez más.

Colocó la mano en la frente de Neji. Aquella prisión que lo mantenía en cautiverio comenzó a cesar despareciendo lentamente que aquella frente. Hinata se esforzó por no dejarse caer, fueron unos pocos segundos en los que su chakra había sido reducido notoriamente. Y pese a su intento por no ver el rostro de Neji sufriendo, lo hacía. Y le dolía también. Terminó la técnica pocos segundos después. Orgullosa de sí misma sonrió.

-Lo hice. – Se limpió el sudor de la frente. – Lo hice…

No pudo decir más debido a que se desplomó sobre Neji quien a su vez se desplomó por el cansancio generado por la técnica…


Hinata observó a la gente a su alrededor. Los ancianos del Clan que la observaban de mala manera. Neji estaba a su lado, sosteniendo con fuerza su mano. Mientras tenía a Hana en uno de sus brazos. Aquella niña… tan Hyuga como Uchiha… tragó pesado mientras se daba ánimos, nunca había pensado que le costaría tanto estar allí pero, estaba parada de frente ante las autoridades del Clan, lista para ser nombrada líder.

-Padre, he completado con éxito mi entrenamiento. Puedo liberar, sellar y dominar por completo la técnica.

-¿Puedes demostrarlo? – Preguntó un anciano.

-Sí. Neji… por favor. – Ella casi comete la torpeza de seguir llamándolo con el sufijo de hermano, por suerte Neji apretó su mano y cortó la frase.

-Sí, Hinata.

El Hyuga se sacó su banda ninja y los presentes pudieron contemplar la falta de aquel sello. Hinata había liberado a su esposo y aunque ello era buena prueba ahí roto las reglas que se le habían impuesto.

-¿Sabes que está prohibido que alguien de la rama secundaria no tenga el sello? – Le preguntó otro anciano.

-Neji, no es de la familia secundaria, Neji es de la familia principal, él es mi esposo y por ello no debe llevar ese sello. – Terminó por decir, mientras que por dentro sentía cada espacio de su ser desintegrarse ante el miedo.

-Hinata… – Su padre tomó la palabra. – Estoy de acuerdo con la decisión que has tomado. Sin embargo, deberías haberla consultado con anterioridad. A partir de este momento, eres la nueva líder del Clan Hyuga, has superado el último obstáculo y eso es lo único que me queda decirte.

-Pero Hiashi, aún es muy joven y liberó a un miembro de la rama secundaria.

-Lo sé. Pero, ya dije con anterioridad que estoy de acuerdo, nada de lo que me digan me hará cambiar de opinión. En tus manos ahora está el secreto de nuestra familia, protégelo con todas tus fuerzas.

-Eso haré padre.

-Tendrás que mudarte a la mansión principal para estar más cerca de todos nosotros.

En ese momento Hinata reaccionó, si ella estaba más cerca que ellos, Itachi no podrían volver a verse más, controlarían sus movimientos y probablemente tampoco iría a verlo. Busco ayuda en los ojos de Neji, este asintió sabiendo lo que pensaba.

-Padre, Neji y yo tenemos una familia, no puedo abandonar el lugar en donde nos sentimos bien. – Fue lo primero que pensó.

-Con todo respeto Hiashi-sama, preferiría tener nuestra privacidad con Hinata. Después de todo es mi mujer y realmente prefiero que sea así.

-De acuerdo. – Terminó el Hyuga. – Pero deberán saber que tendrán que acercarse con frecuencia hasta que decidan finalmente quedarse con nosotros.

-Así será padre.

-Pueden irse.

Y entre algunas miradas maliciosas los Hyuga salieron de aquella mansión, sonriendo, todo iba con forme a lo que habían pensado hacía ya más de un año…

Flash back.

Salieron del despacho de Hiashi. Intentando reprimir las lágrimas, Hinata caminó por el pasillo como un alma en pena. Neji la seguía de cerca en completo silencio. Cuando llegaron a la habitación de Hinata él la abrazó con fuerza ella se permitió llorar todo lo que tenía acumulado dentro de ella.

-Neji-niisan… – Exclamó con la voz cortada.

El matrimonio arreglado con Neji era un hecho. Aunque estaba segura de que no pudo haber elegido mejor partido se sentía mal por Neji, cada vez lo ataba más a ella cuando lo que ella quería era liberarlo.

-Todo estará bien Hinata-sama. – Susurró acariciándole el cabello. – No se preocupe.

-Yo… no pude evitarlo… no pude… – La voz cortada y cargada de dolor de ella era difícil de soportar para él.

-Míreme Hinata-sama. – Pidió con voz firme y dulce. – No se preocupe, desde que nací supe que mi destino sería ligado a usted, vivo para protegerla y si casándome con usted lo hago, soy feliz de poder hacerlo.

-Pero Neji-niisan… yo quería librarte. – Ella se secó las lágrimas. – Estoy haciendo lo contrario.

-Hinata-sama no dudo que usted pueda librarme, aun así siempre la protegeré con mi vida si es necesario.

-Yo quiero darte más… darte más que esto. – Las lágrimas se asomaron a sus ojos nuevamente. – Neji-niisan tu mereces ser un líder no yo. – Secó sus lágrimas nuevamente.

-¿Qué dices Hinata-sama? Yo estoy bien como estoy, además una persona de la rama secundaria nunca será líder por más bueno que sea.

-Hay una posibilidad. – Respiró intentando calmarse aunque su voz sonaba temblorosa. – Aunque no sé si funcionará…

-Solo puede ser líder aquel que sea quien por línea directa sea el heredero.

-Y hay otra posibilidad… – Hinata junto sus manos con la de él, había llegado el momento, el momento en el cual renunciaría a todo, y le devolvería todo lo que pudiera darle a Neji, nunca pensó que algún día podría llevar a cabo lo que pensaba, pero ya no tenía nada que perder y tenía mucho por ganar. – Te enseñaré el Juinjutsu. Y una vez que pueda dominarlo, después que me convierta en líder te dejaré el resto a ti.

-Ser la líder del clan siempre fue su sueño. – Neji fijó sus ojos en ella. – ¿Por qué quiere renunciar así sin más?

-Por ti. – Respondió sonriendo. – Recuerdas el examen chunnin… siempre odiaste a la rama principal, y casi muero en aquel encuentro… tus ojos ven mejor que los míos, a pesar de mis esfuerzos por ser más fuerte siempre me has superado… eres más inteligente que yo y sin dudas, siempre serías mejor líder… – Hinata hizo una pausa. – Neji-niisan, la disputa que se ha armado entre los clanes fue porque ataque a Itachi-san, todo es mi culpa, ni siquiera puede distinguir entre amigo o enemigo. Yo no merezco esto. Lo mereces tú…

-Hinata-sama… si la descubren ensenándome el Juinjutsu puede tener serios problemas.

-Los correré. – Ella sonrió levemente. – No me pasará nada, puedo jurarlo.

-Aun así… ¿Qué pasará con Itachi-san? – Inquirió con dudas al respecto.

-Itachi-san y yo nos llevaremos bien por la niña…

-De ser así entonces, seremos una pareja feliz, llegaremos hasta el final, mientras tanto no diga nada por favor…

-Así será Neji-niisan…

Ella sonrió débilmente, era la hora de que le devolviera todo lo que le había dado durante todos esos años. Después de todo, aunque de momento no lo amará como hombre, el siempre sería su niisan y con el tiempo estaba segura que ese amor se ampliaría hacia más campos…

Fin de flash back.


-Neji-niisan. – Exclamó sonriente. – Lo conseguí, lo conseguí. Lo conseguimos.

-Lo hicimos bien Hinata-sama. – Respondió sonriendo ampliamente.

-Hay que festejarlo. Vayamos a comer a la aldea. – Hinata le sonrió a Hana. – ¿Quieres ir a la aldea Hana?

La pequeña de un año asintió varias veces imitando a su madre, ya balbuceaba algunas palabras pero aún no hablaba.

-Yo la llevaré. – Neji la subió en sus hombros. La pequeña comenzó a sonreír y reír ruidosamente.

-Le gusta. – Rio Hinata. – Vamos yendo.

Juntos, felices, comenzaron el trayecto a la aldea. Caminando, decidiendo a donde ir, sonreían ampliamente. Hinata y Neji estaban pasando su mejor momento y nada podía arruinárselos, después de tanto esfuerzo, estaba contentos por su resultados.

-¡Ne! ¡Hinata, Neji! – Allí la voz chillona de Naruto se hizo presente y los Hyuga voltearon sonriendo. – ¿Cómo están? Hace bastante no vienen por estos lados.

-Naruto no seas desubicado. Hinata-chan y Neji-san son un matrimonio. – Sakura se hizo presente detrás del rubio.

-Deberíamos entrenar, patearé tu trasero con simple Taijutsu.

-Siempre alardeando ¿Verdad? – La voz fría de Sasuke habló, sin embargo Neji y Hinata estaba lejos de su frio contacto.

-Ya quisieras. – Sonrió Neji. – Nunca me volverás a ganar.

-Neji te ganaré nuevamente lo verás dattebayo. – El rubio hizo un pequeño escándalo.

-Cállate. – Un golpe de parte de Sakura calmó el molesto ruido. – Hinata-chan ¿Cuántos años tiene la niña? – Preguntó Sakura sonriente. La niña era preciosa.

-Un año cumplió hace unos días. – Respondió la Hyuga.

-¡Qué lindo! – Replicó la pelirrosa. – Quizás algún día pueda ver cómo crece.

-Tsunade-sama se encarga de sus controles Sakura-san. – Declaró el Hyuga.

-Ya veo, sin embargo cuentan conmigo para cuando lo necesiten mi ninjutsu médico ha avanzado bástate desde que me convertí en aprendiz de Tsunade-sama.

-Lo tendremos en cuenta. – Con ello Neji dio por terminada la charla.

-Si nos disculpan, ya nos vamos. – Hinata sonrió. – Nos vemos luego.

-Adiós. – Siguió Neji escuchado una despedida de parte de Naruto y Sakura.

Se alejaron de ellos y entraron en una BBQ en donde se sentaron en unas de las mesas del fondo. Una vez que Hinata puso la carne a asar se miraron sonrientes entre ellos. Sentando a la pequeña junto a su madre.

-Y entonces yo le dije que se callara. En verdad me tenía harto. – La voz de Shisui de escuchó de repente.

-Shisui modera el volumen de tu voz. – Replicó el Uchiha a su lado.

-Sí, sí, lo que digas Itachi. Vamos a comer si no tu madre empezará de nuevo…

Hinata miró a Neji, este no hacía nada, ella se quedó en silencio también. Mientras que ella levantaba los pedazos de carne, partía en pequeños pedazos para su hija.

-Deberías hablar con él. – Neji rompió el silencio.

-Lo haré después. Este es un momento que nos pertenece únicamente a los dos.

Ella le sonrió felizmente, tomó los palillos y comenzó a darle de comer a su hija ante la sonrisa de Neji. Después de todo, aunque él supiera más acerca de sus sentimientos de lo que ella sabía, ella no había dejado de ser su Hinata-sama, aquella a la que conocía mejor que ninguna otra persona…

Y todo ese hermoso cuadro familiar pasó antes los ojos de dos Uchiha que intentaban no mirar…


-Hoy te enseñaremos los sellos para activar tu Byakugan. – Señaló el castaño sonriéndole a la pequeña.

-¿Lo aprenderé rápido Oto-san? – Su voz curiosa causo una increíble ternura.

-Eso dependerá tu capacidad para recordar los sellos. Empecemos, recuerda esta secuencia…

Hana observó a sus padres haciendo los sellos, sonrió al ver que los recordaba al menos la mitad de ellos. Comenzó a practicarlos aunque no pudo activarlo.

-Esfuérzate mucho Hana, cuando cumplas cuatro años le mostrarás el Byakugan a todos los integrantes del Clan, recuerda que algún día serás la líder de todos los Hyuga y un líder siempre tiene que tener paciencia y esforzarse mucho. – Hinata le habló con mucha dulzura.

-Sí Oka-san. – La pequeña sonrió y asintió efusiva. – Oto-san, ¿Me llevarán a dar un paseo?

-De acuerdo. – Neji sonrió.

La pequeña entreno toda la mañana ante la mirada de sus padres, cada tanto les daba una sonrisa y seguía intentándolo con más efusividad que antes, aunque al cabo de unas horas cayó rendida por el cansancio.

-Vayamos a comer para que puedas recuperar fuerzas. – Le dijo Neji.

-Quiero ver a mi padrino. ¿Pueden llevarme con él?

Hinata y Neji se miraron fijamente. Shisui y Hana eran muy unidos. Él había estado con ellos durante todos esos años que habían pasado, pero no podían decir lo mismo de Itachi, desde que Hinata asumió el liderazgo de los Hyuga ya nada fue lo mismo, ella comenzó a ser más requerida por los ancianos del consejo y comenzó a estar más tiempo con Neji y participando en las juntas con los líderes de los clanes y la Hokage. Las cosas habían cambiado, y mientras más tiempo pasaba, más se aleaban entre ellos, hasta que Hana ya no lo recordó pues no lo volvió a ver y comenzó a llamar "oto-san" a Neji sin que a este le molestara y formando una real familia entre ellos tres.

Aunque ella extrañara el tiempo que había compartido con el Uchiha.

-Podemos ir. – Respondió finalmente Hinata.

-¡Sí! – Gritó la pequeña. – ¡Quiero ver a mi padrino!

-Entonces ven a mi espalda, iremos por los árboles. – Neji le sonrió y a Hana le brillaron los ojos. Subió a su espalda y le besó la mejilla por detrás. – Eres el mejor oto-san.

Comenzaron a saltar entre los arboles hasta llegar a la otra punta de la aldea, los territorios Uchiha. La gente miraba con algo de recelo a Hinata que iba sosteniendo una de las manos de Hana mientras que Neji sostenía la otra. Cuando llegaron al hogar de Shisui la niña golpeó con fuerza la puerta sonriendo alegremente.

-¡Padrino! – Gritó la pequeña corriendo a los brazos de Shisui.

-¿Qué haces aquí pequeña? – Preguntó el cargándola.

-Mi oka-san dijo que podíamos venir y mi oto-san me cargo en su espalda. Mi oto-san es muy fuerte. – Hana sonrió. Las miradas de Hinata, Shisui y Neji se encontraron de repente al ver a Itachi detrás del Uchiha.

-Me retiro. – Anunció sin una pizca de emoción.

-¡Hola! – La niña lo saludó con la mano y bajó de los brazos de Shisui para quedarse enfrente de él.

-Hola. – Respondió calmado bajando a la altura de esta y observando a la niña… estaba tan grande…

-¿Puedes ser mi príncipe? – De golpe los ojos de la niña se llenaron de brillo mientras hablaba. Solo tenía tres años, y parecía más grande.

-Me temo que soy muy grande para ti pequeña. – Él sonrió levemente. Sintiendo algo de culpa en su interior, después de todo, él había decidido que sería mejor de esa forma, aunque quería a su hija, deseaba una infancia feliz para ella, y sabía que nunca sería así si vivía dentro de su clan.

-Yo ya soy muy grande. – La niña sonrió cálidamente. – Quiero un príncipe como mi oto-san.

Itachi bajó la mirada por un segundo. Aquello le había dolido, no es fácil saber que tu hija llama padre a otra persona, sin embargo sonrió incorporado, al menos ella era feliz, y eso era lo que realmente le importaba más allá del dolor que pudiera sentir.

Hinata hizo el mismo gesto que él. Ella también hubiera deseado que las cosas hubieran sido diferentes, pero era algo que ninguno de los dos podía siquiera manejar. Hana aún era demasiado pequeña, ambos deseaban para ella la mejor infancia posible, y aunque entre ambos siempre hubo una relación muy buena no era suficiente, eran clanes rivales.

-Estoy seguro que lo encontraras. – Terminó el levantándose con toda la intención de irse.

-Espera. – Hana le tomó la mano. – Aun no me has dicho cómo te llamas.

-Mi nombre es Itachi. – Terminó el con una sonrisa. – ¿Y el suyo señorita? – Él ya lo sabía, sin embargo creyó correcto formular su pregunta.

-Hana, mi oto-san me lo puso. – Él sonrió un poco más. Él había decidido ese nombre.

-Es un nombre muy bonito. – Miró a Hinata que esta sonrió levemente.

-Sí lo es. – Terminó la niña.

-Hana, deja que Uchiha-san se vaya. – Le dijo Neji que veía los esfuerzos de la niña por que se quedara.

-Sí oto-san. Pero es que Uchiha-san es muy agradable.

Shisui sonrió sonoramente.

-Vamos pequeña, te enseñaré algo que los miembros Uchiha manejamos a la perfección ¿Vienes Itachi?

-Yo no creo que sea lo correcto. – Respondió.

-Vamos Uchiha-san. – La niña lo tiró del brazo.

Ese día después de tanto tiempo, Hana pasó nuevamente un día con su padre. Y sin dudas, aquello había hecho más feliz a Hinata de lo que podía imaginar…


-¡Oka-san! ¡Oka-san! – Gritó la pequeña niña de cuatro años.

Atravesó la puerta, saltó en la cama y comenzó a sacudirlos a ambos.

-¡Oto-san! ¡Oto-san! – Nuevamente gritó. – ¡Hoy es el día!

-Hana aún es muy temprano. – Dijo Neji tallándose los ojos.

-Sí Hana, debes dormir un poco más. – Replicó Hinata.

-¿Puedo dormir con ustedes? – Preguntó metiéndose entre medio de los dos.

-Está bien. – Neji le sonrió cuando la terminó de tapar con las frazadas.

-Oto-san, ¿Crees que mi abuelito se podrá feliz al ver que puedo activar mi Byakugan?

-Nunca lo has activado. – Susurró Neji. – Estoy seguro que así será.

-¿Y por qué mi abuelito siempre tiene cara seria cuando me ve?

-Siempre fue así. – Dijo Hinata.

-Oka-san ¿Por qué solo tengo un abuelito? Los demás niños tienen cuatro. – La niña levantó sus cuatro dedos mostrándole a su madre.

-Mi oka-san murió cuando dio a luz a Hanabi. – Hinata miró algo incomoda a Neji, aunque la niña no lo notó.

-Y la mía murió dándome a luz a mí. – Terminó el castaño. – No debes sentirte mal por ello. Mi oto-san murió cuando tenía 4 años, así como tú.

-¿Tú también morirás oto-san? – La niña arrugó la nariz. Sus facciones se volvieron preocupadas al mirar a su madre.

-No pequeña, aún soy muy joven.

-Además de fuerte. – Continuó Hinata sonriendo. – Pero para ser más fuertes hay que dormir y comer bien, además de los entrenamientos, así que duerman, aún es temprano.

Hana asintió mirando a su madre y sonriendo. La pequeña era idéntica a su madre, pero aquel cabello siempre le recordaría quien era su padre.

Unas horas después Hinata se despertó nuevamente y preparó el desayuno, observó cómo Hana dormía abrazada a Neji y tenía una sonrisa dibujada en su rostro. Internamente lamentó que fuera así, Hana debía estar con su padre, ella lo había prometido hacía unos años atrás, aunque, debía aceptar que ella era feliz con esa familia.

Preparó el desayuno y una vez servido fue a despertarlos. Ambos se levantaron rápidamente sonriendo y luego de higienizar sus dientes fueron a desayunar. Aquella mañana de Abril, en el cumpleaños número cuatro de la pequeña, se revelaría su destino…


-Hinata-sama. – Los miembros de la familia hicieron una pequeña reverencia. – Neji-sama, Hana-sama.

-Buenos días. – Dijeron los tres al verse rodeados de su Clan y llegar hasta donde se encontraba el padre de Hinata.

-Oto-san. – Hinata saludo a su padre.

-Hiashi-sama. – Siguió Neji.

-¡Abuelito! – La pequeña le estiró los brazos y lo abrazo sonriente. – Hoy te sorprenderé. – Exclamó efusiva.

-Eso lo veremos Hana. – El Hyuga mayor tocó la espalda de la pequeña dándole una pequeña muestra de afecto. – Prepárate.

-Sí, abuelito.

La niña comenzó a formar los sellos mientras que internamente rogaba que esta vez su Byakugan se activara, lo había practicado por un año y no lo había conseguido, antes de formar el último sello cerro los ojos con fuerza intentando no ver los rostros de aquellas personas y dejar de sentir la presión que sentía hacía unos instantes. Con voz firme gritó.

-¡Byakugan!

Los hermosos ojos aperlados mostraron su línea sanguínea en todo esplendor y aunque fueron unos dos segundos, unos simples dos segundos habían mostrado su destino aún no realizado… Solamente un solo ojo logró activar el Byakugan…

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N/A: Hola… supongo hace tiempo esperaban la actualización, quiero que sepan que de ahora en más las actualizaciones a veces tardarán, a veces no, el motivo es muy simple conforme van pasando los días más preocupaciones o cosas tengo que hacer y la verdad es que ser madre conlleva muchas horas de mi vida. Intentaré hacer mi mejor esfuerzo, y para aquellos que esperaban para mi cumpleaños la actualización, no lo hice antes por que perdí mis documentos, este lo pude recuperar por la mitad aunque con "Estación para enamorarse" no me fue de la misma manera y lo perdí, así que debo volver a empezar.

Gracias por seguirme apoyando a pesar de todo, en verdad son unos/as lectores/as geniales y les agradezco muchísimo.

Tenshihinata: ¡Hola! Bueno, lo de los pairing es de menos, no te hagas drama. Neji siempre amó a Hinata, y aunque ella lo ama también no es de esa manera, estoy segura que el futuro Neji tendrá su final feliz. Espero que te guste el capítulo. Nos leemos.

Kisha-Hyuga: ¡Hola! Bueno este es un poco más corto que el anterior pero de todas formas pasa miles de cosas. Intento ponerle más contenido aunque últimamente me cuesta. A estas alturas ya debes saber qué es lo que planeo escribir, cuando empecé a escribir este fic lo hice en base a eso mismo que me dijiste, pero de esto ya hace casi un año. Me alegra que te haya gustado el capítulo y espero que este también. Saludos.

Lilipili: ¡Hola! Me alegra que te gustara el anterior capítulo, espero que este también. Nos leemos.

miey-chan: ¡Hola! Casi, ya vez que ese no era el plan u.u, espero que haya gustado, en el próximo seguro que hay beso :3 espero que llegue pronto. Te mando un beso y espero que no sigamos leyendo.

Juli: ¡Bienvenida nueva lectora! Gracias por tus halagos, en verdad son bien recibidos. Espero que te guste el capítulo y alcance tus expectativas. Saludos.

KattytoNebel: ¡Mi adorada Kattyto! Hace bastante tiempo venía pensando en cómo iba a llegar a esto y llegué, y estoy feliz por ello. Sasuke hizo algo bueno por dios ayudo a que su sobrina naciera eso tiene muchos puntos :D No sé qué dudas tienes pero dímelas porque por una de esas se me van xD. Espero que te guste. Saludos.

Korra56: ¡Hola! Ya no estaba solita xD Ahora se viene lo bueno :3 Nos leemos.

FlorItachiUchiha: ¡Hola! Todo a su tiempo, ya lo verás, no puedo tirar toda la carne al asador. Espero que te guste el capítulo. Nos leemos.

LuzyUchihaHyuga: ¡Hola! Fue el estúpido y sensual Sasuke quien la ayudo, a poco no te lo imaginabas xD jajajjaaj tenía que hacer algo bueno por su vida che. Espero que te guste. Nos leemos.

karla-eli-chan: ¡Hola! Me alegra que el otro te haya gustado. Hice un Shisui muy lindo jajajja :3 yo lo amo y eso que apenas si se ve en la historia u.u Saludos.

saiXxXxXXxXxXxXx: ¡Hola! Estamos de la misma manera, yo amo a Itachi y quiero a Neji :3 ya nació. ¡Que emoción! Espero que te guste. Nos leemos.

Guest: ¡Hola! Ya nació :3 Saludos.

AntoniaCifer:¡Hola! Siempre estoy viva, solo me pierdo en el camino de la vida, como Kakashi-sensei :3 su hijita lo reconoce, y de grande tiene un sentimiento por él. Espero que te guste este capítulo. Abrazos.

Amadora Hyuga: ¡Hola! Tú fan número uno actualizo. Jajajajaj me causó gracia tu review, espero que el capítulo te guste :3

Antoinette Gray: ¡Hola! La verdad que puedo decirte, me emocionó tu review anterior, yo soy del tipo de personas súper agradecidas y sentí que debía dedicarte este capítulo. Nunca nadie me dijo lo que vos, todas ya venían con gustos por otras escritoras pero esas palabras me arrancaron una lágrima sincera. Así que, nada, me alegra llegar a alcanzar tus expectativas y espero llegar nuevamente. No morirán, al menos eso creo y espero que al final si sean felices. Gracias por la data. Besitos.

Caaro:¡Hola! La hice con mucho amor linda, con mucho amor, gracias por leerla.

SasuHinaNaru: ¡Bienvenida nueva lectora! Gracias por dejar tu huella en mi fic, leí Rojo y Perla y me encantó Okashira es una gran escritora. Sasuke ama a su hermano, de eso no hay dudas aunque de apoco va madurando :3 Me alegra que te guste mi historia, espero que te siga gustando. Saludos.

Haru: ¡Bienvenida nueva lectora! De momento no lo sabrá, pero llegará es día, gracias por el review y por leer. Un abrazo.

Lali-chann: ¡Hola! Felicidades, entras en el mundo de las madres :3 Hablando del fic, se iban a casar, siempre supe eso, pero como que todos esperaban que a último momento me arrepintiera pero no lml jajaja estoy loquita :3 Yo espero que también pueda ser feliz, se lo merece. Aún falta un poco de tramo, pero ya nos acercamos al final, ¡Qué pena me da! TnT pero en fin, disfruta tu embarazo. Suerte y nos leemos.

michumichu79: ¡Bienvenida nueva lectora! Te sumas a mi fic y me hace feliz. Espero que alcance tus expectativas y acá te dejo la conti.

En fin gracias por todo, de no ser por ustedes nunca hubiera llegado hasta acá.

Un beso enorme, un abrazo y… ¡Nos leemos pronto! :3