Descargo de responsabilidad: Para aclarar sigo siendo tan pobre como antes de empezar a escribir este fic por lo tanto es obvio que la saga de Harry Potter no me pertenece.

Sin más, disfruten de la lectura ^^


11 — Descubrimientos y nuevos misterios

Una desafortunada elfina apareció en medio de la habitación horas después de lo sucedido a la butaca. Voldemort, ahora más irritado, vio a la pequeña criatura con un brillo malvado en sus ojos rojos. Aquella mirada hizo que la elfina temblara de miedo.

— A-amo — tartamudeó la elfina— la amita no se encuentra en los terrenos de — la criatura se interrumpió, tragando audiblemente al ver que la mirada del mago se volvía más oscura. — de la mansión Malfoy.

— Tienes la desfachatez de aparecer frente a mí sólo para decirme que Elena no está cerca. Que insolencia de tu parte no cumplir una simple orden. — la elfina empezó a temblar con mayor violencia. La voz de Voldemort era peligrosamente baja y de un instante a otro lanzó la maldición crucio contra la pobre criatura.

La elfina se retorció de dolor en el suelo, pataleó, e incluso convulsionó durante una decima de hora pero jamás salió ni un solo gemido de su boca, pues debido a su voz sumamente aguda, de una manera anormal, no se le permitía hacer ruido. Cuando Voldemort levantó su varita fue apenas unos cuantos segundos antes de volver a arremeter contra la elfina con un hechizo cortante. El rostro y las extremidades de la elfina fueron ahora manchados debido a la sangre que emanaban sus heridas, y la pobre criatura se miró a sí misma con impotencia.

— La próxima vez que vuelvas a mi presencia deberá ser para cumplir mi orden a cabalidad, ahora ¡Fuera!

La voz de Voldemort había sido implacable en cuanto a su orden, la elfina obedeció al instante desapareciendo como era su deseo incluso antes de estar en la presencia del mago oscuro. Una vez a salvo la elfina se permitió llorar silenciosamente mientras observaba durante unos segundos sus heridas antes de curárselas gracias a su propia magia. Cualquier otro elfo hubiera encontrado a Elena en cuestión de segundos y remitido su conocimiento a Voldemort instantáneamente. Pero resulta que la elfina que había convocado el Señor Tenebroso era nada más y nada menos que Amica, la elfina destinada a atender todas las necesidades de Elena.

Elena se había ganado de manera justa el aprecio y la lealtad de Amica ya que siempre la trataba con cordialidad e igualdad. Cuando Elena le pedía hacer algo a Amica primero le preguntaba si podía hacerlo, pasaban horas conversando e incluso compartías opiniones algo muy poco común entre un mago y un elfo. Amica había crecido en aprecio por Elena y fue ese motivo el que la impulsó a investigar sobre el paradero de la bruja la misma madrugada del 24 de diciembre de tal modo que la protegería en caso de recibir una orden directa de su amo.

El día 25 Amica había llevado los regalos a la habitación de Elena y se sorprendió en gran medida al no encontrar a la bruja en la cama. Luego de un largo tiempo de búsqueda, Amica encontró a Elena en la enfermería de Hogwarts y fue testigo del lamentable cuadro que presentaba la señorita Lauper.

Obviamente Amica al igual que todo ser en el mundo mágico había oído y lamentablemente también había sido testigo de la crueldad de Lord Voldemort. El instinto de protección impulsado por el aprecio hacia la señorita Lauper fue lo que motivó a la elfina a tomar medidas por la seguridad de la bruja. Narcissa había solicitado el mismo servicio que Voldemort a la misma elfina tan sólo una hora antes entre cada orden pero aun así Amica era renitente a decirles a sus amos cuando supo del paradero de Elena donde podrían hallarla.

En la tarde de ese mismo día, el director de Hogwarts se encontraba plácidamente en su despacho disfrutando de sus caramelos de limón mientras una sensación de alegría permanecía instalada en su pecho. A pesar de que los problemas con respecto a Voldemort cada vez aumentaban más y Umbridge no hacía más que estorbar en el castillo, ese día en particular sentía que podía descansar de todo eso para entretener su mente en su próximo descubrimiento. Acababa de meter un par de caramelos de limón a su boca cuando alguien tocó la puerta de su despacho. Con un suave movimiento de su varita hizo que la puerta se abriera. Minerva Mcgonagall entró sin prisas hasta llegar a tomar asiento frente al director.

— Hoy estás demasiado tranquilo para la situación que estamos enfrentando, Albus.

El tono de Minerva estaba entre serio y curioso, algo que no pasó por alto Dumbledore. La bruja hizo aparecer té para ambos, tomó una taza y le dio un pequeño sorbo antes de fijar su vista nuevamente en el director el cual seguía saboreando sus caramelos.

— Poppy me ha dicho algo interesante— siguió la jefa de la casa de Gryffindor— ¿Quieres decirme la razón de la sospecha de Poppy para contigo?

Dumbledore se mantuvo en silencio aún saboreando sus dulces mientras miraba divertido a Mcgonagall. Él sabía que en cualquier momento la mujer que tenía enfrente perdería la paciencia y eso era algo que realmente le hacía gracia. Y en efecto, Minerva al ver que Dumbledore no parecía querer decir nada, perdió la paciencia.

— Albus Percival Wilfric Brian Dumbledore, dime ahora mismo cual es el misterio detrás de esa chica que trajo Snape anoche. — La voz imperiosa de Mcgonagall sólo causó que el director sonriera mientras terminaba de masticar sus caramelos.

— Cálmate, querida. Estamos impacientes hoy. — su voz juguetona provocó un bufido por parte de la bruja.

Dumbledore tomó la taza de té restante mientras que Mcgonagall lo miraba con impaciencia. Soltando una suave risa ante la mirada de la bruja dejó su taza en la bandeja.

— Mi querida Minerva, si estoy en lo cierto lo que Poppy te dijo fue que estaba interesado en la chica que en estos momentos reposa en la enfermería ¿Correcto?— Minerva asintió — Bien, pues la razón es muy simple. Esa chica, mi estimada Minerva, es Elena Lauper.

Minerva lo miró tratando de encontrar algún rasgo que le dijera que lo dicho era broma, pero al no hallarlo se llevó una mano a la boca incrédula.

— ¿Estás completamente seguro, Albus?

— Pues en su mayor parte sí. Sin embargo para estar seguros sin lugar a dudas me gustaría observarla por un momento. Lamentablemente Poppy no me permitió verla anoche. — terminó con un ligero tono de decepción.

— Aún me parece increíble, pensé que ella estaba desaparecida. Después de todo este tiempo.

Dumbledore asintió de acuerdo a lo dicho por Mcgonagall.

— Ese es el punto. Elena es un misterio total y absoluto. Sólo deseo descubrir su historia detrás de su desaparición. — Ambos magos se quedaron en silencio durante algunos minutos antes de que volvieran a hablar.

— ¿Quién la encontró? — la curiosidad de Mcgonagall era evidente en su voz.

— Ah, mi querida Minerva, eso es lo más intrigante. Ella sola fue hasta Voldemort— al ver que la profesora se estremecía al oír el nombre del mago oscuro Dumbledore volvió a sonreír, manteniendo la jovialidad en su tono— y lo más intrigante es su extraño deseo de estar cerca de él.

— Ahora entiendo por qué quieres "descubrir su historia detrás de su desaparición" — terminó citando con exactitud sus palabras aún con cierta sorpresa reflejada en su rostro.

— Ni más ni menos.

Alguien llamó interrumpiendo su conversación. Madame Pomfrey entró en el despacho mirando a ambos magos con leve interés.

— ¿Interrumpo algo?

— No, Poppy, estábamos hablando de tu nueva paciente. — contestó Mcgonagall mientras miraba de manera cómplice a Dumbledore.

— ¿Sí? ¿Qué exactamente estaban discutiendo?

Madame Pomfrey los miró con suspicacia. Mcgonagall le sonrió a Dumbledore quien fue el que contestó.

— Pues resulta que la mujer a la que atendiste anoche es Elena Lauper.

Madame Pomfrey los miró tratando de adivinar si estaban bromeando con ella pero al ver que no era así tuvo la misma reacción que Mcgonagall había tenido minutos antes.

— Pero es imposible. La chica está desaparecida. Lo ha estado desde hace diecinueve años.

— No, Poppy, estaba desaparecida. Ahora somos conscientes de donde se encuentra.

Las sonrisas de Dumbledore y Mcgonagall le dejaron claro a una desconcertada medimaga que lo que decían era totalmente cierto.

— Ahora entiendo porque me parecía tan familiar. — Exclamó Madame Pomfrey obteniendo la completa atención de las personas en la habitación.

— ¿Qué quieres decir con familiar?

— Bueno pues Elena tiene facciones finas y las pestañas igual que Dylan y la boca, las cejas y las orejas igual que Heidi. No se me ocurrió pensar que podría ser Elena debido a que se suponía que ella estaba desaparecida.

— Es comprensible— concordó Dumbledore.

— ¿Y el cabello de qué color es? — preguntó, ansiosa Mcgonagall.

— Igual al de Dylan, aún de color caramelo, su tono no ha cambiado con el tiempo. En realidad a simple vista se parece más a Dylan que a Heidi.

— ¿Cuál es el reporte?, Poppy. — interrumpió Dumbledore con suavidad.

La medimaga suspiró antes de hacer aparecer unos documentos frente a ella.

— Elena presenta signos de violencia física contra ella, lo más posible es que la intentaran violar. — Dumbledore y Mcgonagall se pusieron tensos instantáneamente— Además de las secuelas de la maldición crucio, por lo que es deducible que ella supuso resistencia alguna cuando su agresor aún estaban intentando violarla, tal vez Severus pueda darnos más información con respecto al caso.

La mirada de Mcgonagall se oscureció pues sabía que lo más probable es que el agresor fuera algún mortífago mientras que la expresión de Dumbledore se volvió amarga ya que sabía con exactitud quién había sido. Madame Pomfrey notó todo esto.

— Ustedes saben realmente quién le hizo eso, ¿Cierto?

Antes de que Mcgonagall pudiera contestar, Dumbledore habló.

— La aparición de Elena se produjo en circunstancias muy extrañas. Ella fue directamente hasta Voldemort presentando un deseo de "adoración" por él. — el mago levantó la mano al ver que la medimaga iba a interrumpirlo— Según palabras de Severus, Elena pudo haber sido torturada por Voldemort y Mcnair fue quién trató de aprovecharse de ella.

— Oh Merlín, pero es ridículo. ¿Cómo podría esta chica ir simplemente hacia Tu-Sabes-Quien? Sabemos lo que sucedió con sus padres así que es totalmente improbable.

— Lastimosamente todo esto es cierto. Sin embargo, tengo la fuerte sospecha de que hay una razón oculta frente a este deseo "sin motivo" de Elena.

Los ojos de Dumbledore brillaban con aquella chispa familiar para Mcgonagall y Madame Pomfrey, la chispa de la emoción ante un nuevo descubrimiento.

— Pues lo lamento mucho, Albus, tendrás que esperar a que Elena tenga su recuperación total antes de interrogarla. Además de que es posible de que ella no despierte hasta esta noche o muy temprano el día de mañana ya que la he sedado. — la voz de la medimaga dejaba en claro que no le importaba cuan misterioso sea el asunto, su paciente iba a tener su debida recuperación antes de ser sometida a una investigación. Mcgonagall asintió de acuerdo con Madame Pomfrey dejando a Dumbledore suspirar en su derrota.

"Una niña de nueve años estaba jugando en la nieve cerca de un bosque, hasta el momento había hecho un muñeco de nieve más grande que ella sólo por una cabeza, a su lado estaba un conejo adornado con una bufanda lila que minutos antes se encontraba en el cuello de la niña y por último había una ángel de nieve el cual había sido hecho cuando la pequeña familia recién había llegado al lugar. La ropa de invierno de la niña era un conjunto de rosa y lila alternado y sólo se veía las puntas de su cabello que eran color caramelo. En ese momento se encontraba buscando alguna flor que hubiera sobrevivido hasta ese momento a la fría helada que se había hecho presente desde hace un par de semanas. En su búsqueda se fue internando cada vez más y sólo se detuvo cuando vio un conjunto de Ciclamen fucsia. La niña se encontraba tan contenta con su descubrimiento que no había notado que estaba perdida y mucho menos que ya empezaba a oscurecer. Ella al querer mostrarles a sus padres la flor descubrió que no tenía idea de donde se encontraba."

"Angustiada la niña empezó a llamar a sus padres pero pronto se quedó en silencio en cuanto oyó gritos de miedo, angustia y desesperación. Su pequeño corazón parecía latir con mayor intensidad, tan rápido que se volvía insoportable. El aliento se atascó en su garganta y el temor la invadió, estaba petrificada. Su primer pensamiento fue para sus padres pero rápidamente se acordó que también habían venido de paseo sus tíos y primo. Ella quiso correr pero todo su cuerpo había empezado a temblar de tal modo que se sentía inestable."

"La niña oyó gritos y maldiciones que a cada minuto que pasaba se acercaban más hacia donde ella se encontraba. Su rostro ya surcado por las lágrimas se había vuelto pálido y sus ojos color miel ya nublados creaban formas borrosas a su alrededor que tenían una apariencia tenebrosa. Pasaron largos minutos antes de que todo volvió a quedar en silencio y para ese momento ya el sol se había ocultado dando paso a la noche adornada con el débil resplandor de la luna en su segunda fase. La niña trató de calmarse. Necesitaba salir de ahí, quería ir con sus padres, los necesitaba. Se enjuagó los ojos y se limpió el rostro con el dorso de sus manos cubiertas por el par de guantes de lana rosa. Tomó un respiro profundo antes de emprender camino"

"Ella apenas había dado un par de pasos cuando oyó un grito procedente de una voz masculina desconocida y un dolor intensó apareció en su costado izquierdo justo debajo de sus costillas. Más lágrimas aparecieron en sus ojos mientras caía indefensa a la nieve sintiéndose totalmente perdida y desamparada. Pasos de una persona se oían cada vez más cerca de su posición y ella sabía que aunque quisiera el dolor en el costado no le permitiría levantarse, aún así hizo un intento de ponerse en pie teniendo como resultado volver a caer, repitió el procedimiento tres veces más antes de darse por vencida. Desde su posición en el suelo no podía ver a la persona que estaba cerca pero si oírla. Tenía una voz gruesa y áspera. El desconocido emitió una risa que espantó a la niña."

"— Vaya, vaya. ¿A quién tenemos aquí? Al parecer Roght tendrá una deliciosa cena."

"La niña empezó a temblar incontrolablemente. Ella no quería ser la cena de nadie. Ella sólo quería a su mamá y a su papá junto a ella, los necesitaba a su lado."

"— mamá, papáemitió un gemido de miedo acompañando sus palabras"

"El desconocido emitió una carcajada burlándose de la pequeña."

"— Tus padres están muertos, yo los maté."

"— No, mientes ¡Mientes!"

"La niña empezó a llorar con desesperación mientras trataba de convencerse de que lo dicho por la persona desconocida era para engañarla y perdiera esperanza, quería convencerse de que en cualquier momento sus padres aparecerían y la llevarían lejos de este hombre malvado. Su llanto fue acompañado por la cruel risa del hombre que disfrutaba de su tormento."

Mientras los tres magos se encontraban en la oficina del director discutiendo el asunto relacionado con Elena, un cierto maestro de pociones se dirigía al ala de la enfermería con un pedido de pociones hecho por la medimaga la semana anterior. Estaba irritado, nunca parecía haber suficiente poción Pepper Up en esta estación. "Malditos mocosos irresponsables" pensaba con disgusto mientras entraba a la enfermería. Llamó varias veces a Madame Pomfrey pero la sala continuó en silencio. Snape no pensaba esperar hasta que la medimaga volviera por ende se dirigió al despacho de ella para dejar las pociones e irse inmediatamente.

Cuando salía del despacho de la medimaga oyó un gemido de angustia el cual decidió ignorar. Pero al pasar junto a la habitación en la cual se encontraba Elena no pudo ignorar el débil llanto que provenía desde la habitación. Vacilando un momento, entró despacio observando con atención a su alrededor. La habitación totalmente blanca se encontraba débilmente iluminada, en el centro había una cama de plaza y media en la cual se encontraba Elena.

Snape se acercó a Elena con un poco de recelo. La bruja se removía con inquietud mientras sollozaba y sus mejillas estaban húmedas por las lágrimas. Snape posó sus manos en los hombros de Elena y la removió con cuidado mientras la llamaba suavemente. En un principio no parecía tener efecto alguno, pero después de unos segundos de realizar el mismo procedimiento Elena empezó a calmarse hasta que sus parpados se levantaron mansamente dejando al descubierto sus temerosos y angustiados ojos, que reflejaban los sentimientos que tenía en ese momento.

El profesor se apartó mientras Elena se sentaba con un poco de esfuerzo, debido a que sus músculos aún estaban un poco resentidos, tratando de orientarse. Al cabo de unos silenciosos minutos en los cuales Elena se orientó, ella volvió a sollozar con tal angustia que Snape apartó la mirada, se sentía incomodo en aquella situación. Él no sabía qué hacer en esa circunstancia pero llevado por un impulso, se acercó a la cama y se sentó al filo mientras envolvía sus brazos alrededor de la menuda figura que era Elena.

Elena lloró durante varios minutos. Cuando ella pareció calmarse, Snape notó que Elena tenía sus manos hechas puño agarrando su levita en la parte frontal y su cabeza recostada en su pecho. Leves temblores sacudían de vez en cuando a Elena, y Snape aún mantenía sus brazos envueltos a su alrededor. Extrañamente, Snape fue paciente y esperó a que Elena se calmara en su totalidad antes de aflojar un poco su agarre en ella.

Elena miró a Snape el cual aún se encontraba en sentado al borde de la cama. Ojos negros como una noche sin luna la miraron sin mostrar expresión alguna. En muchas ocasiones ella se preguntaba por qué Snape tenía que ocultar sus emociones pero en ese momento sólo se le ocurrió pensar en lo reconfortante que se sentía estar entre sus brazos sobre todo en ese momento en el cual estaba necesitada de un abrazo consolador. Había pasado mucho tiempo desde que alguien la había abrazado.

Ambos magos se miraron durante un momento, sin decir nada. Snape secretamente se sentía atraído por los ojos de Elena, tan llenos de vida, de alegría, de sinceridad. Una sinceridad que en muchas ocasiones podía llegar a parecer locura pero que en muchas ocasiones no hacía más que despertar su curiosidad, aunque muy en el fondo no podía evitar dudar de la veracidad de esa sinceridad. Su pequeño cuerpo daba la impresión de que ella necesitaba protección, seguramente fue ese el motivo que lo llevó a abrazarla para tratar de calmarla. "¿Cómo alguien tan inocente podía llegar a querer estar cerca del señor Tenebroso?" Se preguntó con inminente curiosidad. Pero la voz de la razón le recordó "Caras vemos, corazones no sabemos." Y como si hubiera sido eso lo que necesitaba para reaccionar, Snape se separó de Elena y se levantó.

Elena lo siguió con la mirada, se veía tan alto y su oscura figura junto a su rostro inexpresivo le causaba cierta inquietud a ella. Elena sentía algo dentro de sí, un sentimiento extraño que no sabía definir, como un revoleteo levemente doloroso. Verdaderamente no ayudaba el hecho de que acababa de tener una pesadilla, pero prefería cien veces la imagen del hombre frente a ella que la de aquel cruel desconocido que se burla de una inocente e indefensa niña. Los ojos de Elena se oscurecieron en cuanto recordó su pesadilla, un viejo recuerdo de lo que había pasado cuando Lord Voldemort estaba en el poder la primera vez. Snape notó el cambio de expresión de Elena y la curiosidad lo invadió. "¿En qué podría estar pensando para tener aquella mirada?" Sea lo que fuere no lo sabría en el corto plazo y muy probablemente jamás en su vida.

Elena trató de bajarse de la cama pero sus músculos volvieron a protestar. Snape con su típica indiferencia, ignoró los intentos fallidos de Elena por levantarse de la cama y salió de la habitación dejándola valerse por sí misma. Ella dirigió una mirada extrañada a la puerta de la habitación ahora cerrada, Elena aún no se acostumbraba a la frialdad que tenían los mortífagos y Lord Voldemort. Como aún se sentía débil, trató de descansar un poco pero su cabeza tenía otra idea pues volvía a repetir una y otra vez distintas escenas de su pesadilla. Para cuando Elena logró conciliar el sueño, ya habían pasado un par de horas y tan sólo minutos después Madame Pomfrey entró para comprobar cómo iba su progreso encontrándola acostada boca arriba con el único sonido de su suave respiración llenando la habitación.


¡Hola a todo el mundo! Estoy de vuelta con un nuevo capítulo. Lamento tanto la demora. Ayer estuve con una amiga acompañándola a hacer terapia. Fueron tres intensas horas y luego fui a un compromiso. Llegué a mi casa a las once de la noche casi arrastrándome y no me acordé de esto sino hasta hoy tarde. So sorry, guys!

Dumbledore no es el único que sabe cosas que los demás no, Mcgonagall y Madame Pomfrey también están al tanto de la situación, al parecer el pasado de Elena no es taaan secreto.

¿Qué les pareció la escena final de Severus y Elena?

Esperemos saber más sobre el pasado de Elena pronto.

Un agradecimiento a todos aquellos que leen mi historia. Así mismo se les recuerda que los comentarios y sugerencias son bienvenidos.

Besos y Abrazos.