Captítulo 11
Asuntos pendientes
Al rato de despertar de el no deseado sueño impuesto por Madam Pompfrey, ésta les informó de que al rato llegarían sus amigos y les dio otra poción (aunque no para el sueño, afortunadamente). Mientras se tomaban las pociones, esperando nerviosos a sus amigos y echándose el uno al otro miradas furtivas, ninguno sabía qué hacer o decir.
-Bueno... –suspiró Sirius al terminarse la poción.
-Sí...
-Qué fuerte ha sido todo esto, ¿no...?
-Ajá.
-Vale, está bien –dijo Sirius, queriendo ir al grano-. Creo que antes de que llegara todo el mundo deberíamos hablar.
-Cierto –asintió Elisa energéticamente.
-La cosa es esta... ayer, cuando despertamos...
Pero Sirius se vio bruscamente interrumpido por la repentina aparición del director. No es que "apareciese" literalmente, lo que ocurrió es que estaban tan metidos en la conversación que no se dieron cuenta de que acabada de entrar por la puerta tras dar unos suaves golpecitos.
-Bueno, por lo que veo ya se han recuperado de su pequeña aventura –comentó Dumbledore con una amable sonrisa en los labios-. Sé que deben de estar impacientes por hablar con sus amigos, pero antes quería que me explicasen qué fue exactamente lo que ocurrió. Algunas cosas, señorita White, como lo de su experimento ya las sé, lo que quiero que me explique es que le pasó antes de que cayera en ése profundo sueño.
-Pues... como ya veo que sabe lo del experimento... no hay mucho más. Después del desastroso intento volví hacia mi sala común, bueno, al menos aquella fue mi intención, porqué de repente empecé a sentirme muy mareada y creo que me desmayé.
-Fue entonces cuando la encontraron sus compañeros.
-Supongo –dijo ella, encogiéndose de ombros.
-¿No recuerda nada más antes de desmayarse? ¿Vio alguién o algo?
-No.
-De acuerdo –asintió Dumbledore meneando levemente la cabeza-. Así pues luego cayó en un profundo sueño.
-Sí... cuando despertédentro del sueño yo... –a Elisa se le hizo un nudo en la garganta y no pudo continuar.
-Se encontró con su padre –dijo Sirius por ella.
Elisa le miró agradecida. Sirius sacudió la cabeza, quitándole importancia.
-Así que no está muerto.
-Fingió su propia muerte –prosiguió Elisa, con un deje de ira en su voz.
Dumbledore pudo percibirlo.
-Y supongo que no hubiese preferido que fuera verdad.
Elisa tomó aire, con dificultad.
-Así es. Ése hombre es un monstruo. Lo único que le interesa de mí es la herencia que a él nunca le correspondió.
-¿Crees que tú que mereces ser la heredera de Ravenclaw en lugar de tu padre? –preguntó Dumbledore mirándola con un extraño brillo en los ojos.
Elisa comprendió que aquella pregunta iba con segundas. Pero ella no tenía nada que esconder, no sería por lo que dijera que Dumbledore pudiese sospechar cualquier cosa de ella.
-Yo nunca pedí tal herencia. Si hubiese sabido que el precio de tal poder es tener a ese hombre como padre, lo hubiera rechazado sin dudarlo.
-No has contestado a mi pregunta. ¿Crees que es mejor que seas tú la que obra con tal poder?
Elisa no supo qué contestar.
En contra de todo pronóstico, Dumbledore sonrió.
-Bien. Creo que Elisa ya ha hablado bastante por hoy –y, cambiando completamente de tono, se volvió hacia Sirius-. ¿Puede explicarme el resto de la historia?
Sirius le relató todo lo sucedido en el sueño con pelos y señales, aunque evitando hablar del final del sueño y el principio del despertar. Tampoco era necesario dar toda clase de detalles. Cuando hubo terminado teatralmente, Dumbledore se dio por satisfecho. Se dirigió hacia la puerta y, antes de salir, le guiñó un ojo a Elisa.
Cuando hubo cerrado la puerta, el silecio volvio a cernirse sobre la sala.
-Te has saltado una parte –dijo Elisa, al cabo de un rato.
-¿Tú crees? –preguntó Sirius con ironía.
-Supongo que antes de que llegara Dumbledore es el tema del que...
Esta vez, fue Elisa la que se vio interrumpida, pero no por una sigilosa aparición, sino por un escandaloso recibimiento.
-¡Por Merlín! ¡No me lo creo! ¡ES VERDAD! –estalló la voz de James Potter.
En cuestión de segundos Elisa y Sirius se vieron rodeados por todos sus amigos, que no cesaban de hablar con excitación.
-¿Qué pasó?
-¿Cómo?
-¿Por qué?
-¿Pero tú estás bien?
Elisa y Sirius se veían bombardeados por toda clase de preguntas, sin tener tiempo siquera de contestar alguna de ellas.
Hasta que Madam Pompfrey se harto de tanto jaleó: dio el alta a Sirius y Elisa para que alejaran aquel zoo de la pacífica infermería.
Estuvieron charlando y celebrando su regreso hasta altas horas en el gran comedor, hasta que llegó una coalición de profesores anti-diversión que los hecharon de forma imperativa. Luego cada grupo se fue a su sala común para proseguir con la fiesta, pero llegaron los prefectos aguafiesta que les obligaron a subirse a sus habitaciones. Más tarde en las habitaciones, estuvieron comentando cosas hasta que llegó respectivo el jefe de residencia, advertido por alumnos que deseaban dormir y les mandó dormirse.
El ciclo volvió a repetirse al día siguiente y duró más o menos un par de semanas, hasta que el tema dejó perdió interés.
Y en todo aquel tiempo aún no había tenido oportunidad de hablar con Sirius. Elisa no podía creerlo. Era de lo más frustrante. Habían estado tan ocupados explicando su aventura que no habían podido hablar del tema (es decir, del beso).
Un día no especialmente interesante Severus Snape tuvo ocasión de acercarse a Elisa, puesto que últimamente siempre estaba rodeada de gente que quería saber lo que le pasó.
Elisa estaba leyendo un voluminoso libro en uno de los sitios más solitarios de la biblioteca. Parecía muy sumida en la lectura. Ni siquiera se dio cuenta cómo Snape se acercaba hasta su mesa y se sentaba enfrente de ella.
-Hola.
Elisa levantó la cabeza del libro y su expresión se convirtió en una desagradable mueca de menosprecio.
-¿Qué quieres?
-Yo muy bien, ¿y tú? –contestó él con ironia al recibir aquellos malos modos.
-No estoy de humor –murmuró ella cerrando el libro bruscamente. Se levantó haciendo un ruido espantoso la silla al retirarse y le miró desafiante-. Adiós.
Cogió el libro y lo devolvió a su estantería.
Snape se quedó un rato sentándo vacilando. No estaba seguro de saber lo que había ocurrido. ¿Pero qué le pasaba a ésta? Se puso de pie y fue hacia la estantería donde había dejado el libro. Lo buscó un rato y al fin reconoció la gruesa tapa. En la solapa, ponía:
OclumenciaNo sabía mucho sobre ése tipo de magia, lo único que sabía era que tenía que ver con la mente. A saber en qué estaría pensando Elisa para leer semejante cosa. Volvió la mirada hacia la entrada. Elisa salía en aquel momento, echó la mirada un momento hacia atrás y se encontró con los ojos de Snape. Nunca hubiese creído que podría ver tanto odio en una mirada a aquella distancia. Luego ella se dio la vuelta y se fue airada.
Si se daba prisa aun podría cogerla. Echó a correr sin hacer caso de las réplicas de Madam Pince y cuando salió al pasillo aún pudo verla subir por las escaleras.
-¡Espera!
De forma consciente o inconsciente (aunque él sospechaba seriamente que le había oído perfectamente) ella le ignoró y siguió subiendo las escaleras. Tuvo que volver a correr hasta poder alcanzarla, puesto que ella no tenía intención de pararse. Por poco se rompe todas las dientes al subir a aquella velocidad las escaleras. Cuando hubo finalizado el tramo, se paró unos instantes para coger aire.
-¡Elisa!
Elisa se volvió echando chispas por los ojos.
-Para tí, asquerosa serpiente grasienta, es White.
-¿Pero se puede saber qué te pasa?
-¿Que qué me pasa? ¿QUÉ ME PASA? Me pregunta que qué me pasa, el muy...
-Pues sí, te lo pregunto –la cortó él, algo impaciente.
-Me mentiste, manipulaste y traicionaste –escupió ella con un ligero temblor en la voz por la rabia.
-Sigo sin saber de qué me estás hablando.
-¡Deja de fingir, lo sé todo! ¡Fuíste tú, ayudaste a mi padre a secuestrarme!
-Eso no es cierto –repuso el muy serio y conservando la tranquilidad.
-¡No lo niegues! ¡Me engañaste! ¡Me dijiste todas aquellas cosas para desconcertarme, para ser un blanco fácil! Y yo fui tan tonta de creerte...
Snape tragó saliva con dificultad.
-¿Qué cosas?
-¿No lo recuerdas? –dijo ella, sin aliento- ¿Quieres negarlo también?
-¿El qué? –mumuró impertérrito.
-¡Eso de que yo te gustaba, maldito cabrón!
Snape se quedó más blanco que la pared.
-No era ninguna mentira –susurró con una voz que no parecía la suya.
-¡Por Merlín, déjalo ya!
-No sé por qué te has empecinado a decir eso de soy un mentiroso, pero puedo asegurarte que yo no he sido. Y que jamás permitiría que te hicieran daño –añadió, por lo bajo.
-No te creo.
-¿Tan retorcido me ves como para decirte que me gustas y luego lanzarte a la boca del lobo?
-Pues sí, eres Slytehrin, al fin y al cabo.
-Y luego dicen que somos nosotros los que tenemos prejuicios.
-Cállate, puedo asegurarte que ya nunca volverás a hacerme sentir culpable.
-¿Volver? ¿Culpable?
-Diciéndome aquello me hiciste sentir culpable, sí. Suerte que me he dado cuenta de que fui una tonta por sentirme así.
-Supongo que eso y aquello son eufemismos de que tú me gustas.
-Puedes decirlo mil veces, ya no te creo. Ya nunca jamás creere nada de lo que me digas por que ni siquiera dejaré que vuelvas a dirijirme la palabra.
-¿No me crees? Pues aunque sea lo último que me permitas decirte, te demostraré que yo no fui.
Elisa se limitó a mirarle desdeñosamente.
-Me da igual lo que digas.
Snape asintió con un gesto sombrio.
-Ya hablaremos.
Dicho esto, se retiró.
No le iba a dejar la menor oportunidad a falsear pruebas, ya nada podía hacerla cambiar de opinión. Él era un demente su único futuro en la vida era ser mortífago, tal vez un perrito faldero de su padre... lo mismo le daba. Lo único que quería era perderle de vista. Y el único capaz de hacer que él se mantuviera a una buena distancia era Sirius. Eso era. Y de paso que estaba con Sirius, hablada del tema. Bueno, tal vez podía hablar con él en otro momento. Sí, no tenía porqué agobiarle. Sin ni siquiera darse cuenta, cedió a la costumbre de las últimas tres semanas de evitarlo descarademente. O esa era al menos su intención.
-Tenemos que hablar –dijo al fin un día Sirius.
Elisa no supo como negarse. Aunque en verdad no había razones para negarse, en realidad, aquello se acercaba mucho a lo que siempre había deseado, pero temía que sus ilusiones volvieran a ser infundadas (a pesar de la evidencia), no quería volver a llevarse un chasco y prefería... ¿el misterio? Cualquier cosa con tal de evitar el rechazo.
-Pues tú dirás...
-Podemos... ¿Sentarnos?
Estaban en el Gran Comedor a una hora en la que estaba prácticamente deshabitado.
-Claro.
Se sentaron uno enfrente del otro.
-Des de que salimos de la enfermería nos quedamos con una conversación pendiente.
-Es cierto.
-Pero como últimamente me has estado evitando no hemos podido hablar.
Elisa se sonrojó visiblemente.
-Bueno, yo...
-No importa. Por eso precismanete creo que... lo que he estado pensando es lo mejor para ambos.
-Ya has decidido por los dos, bien –dijo ella con tono sarcástico-. Ahora sólo debes transmitirme el informe y ya está, ¿no?
-No seas así. Estoy seguro de que tú lo ves igual que yo.
-Está bien, suéltalo –sugirió ella, echándose para atrás sobre el respaldo de la silla.
-Tú y yo somos amigos desde... hace mucho y hasta ahora nos ha ido muy bien. Por eso creo que aquel beso no debe influír en nuestra amistad. Tu comportamiento en tus últimas semanas me ha demostrado como ha ido la cosa, a pesar de saber que el beso fue por... salvarnos y no por ninguna otra razón.
-Por supuesto.
-El beso... perjudicó a nuestra amistad y por eso no debe repetirse.
-Aunque el beso en sí estuvo bien –comentó ella,
-El beso estuvo muy bien –confirmó Sirius-. Pero es malo –añadió rapidamente.
-Por supuesto... y tú sigues con la chica ésa...
-Sí, sí, eso también.
-Entonces ya está aclarado –suspiró Elisa no muy contenta por cómo habían ido las cosas.
-Claro... –asintió Sirius no demasiado consciente del dolor por el que se veía afligida su amiga-. Por cierto, tengo un notición. Me moría por hablarlo contigo, pero como antes teníamos que arreglar esto...
-¿Un notición? –preguntó ella sin mostrar interés alguna.
Sirius no hizo caso del poco entusiasmo de Elisa.
-Pero es un secreto.
-¿Cuando he desvelado yo un secreto tuyo?
-Nunca, es verdad. Pues me lo contó James como una confidencia, ni siquiera debería contártelo a tí, pero... es que ya no me lo puedo callar más.
-Podrías contárselo a tu novia –sugirió Elisa, con un deje de amargura en su voz.
-No, ella lo divulgaría... además, no comprendería. La pobre es un poco dura de mollera.
-Ya.
-Pues la cosa es esta.... el otro día, cuando Lily y James buscaban una solución para hacernos despertar, se besaron.
-Vaya.
-Aún no has oído lo mejor. Ahora Lily está cabreadísima con él por haberle besado. No puede soportar tenerlo a menos de dos metros.
-Menudo problema.
-Y mira que yo se lo dije a James. Que lo máximo a lo que llegaría con Lily sería la amistad. Que ya iba siendo hora de que se olvidara de ella y que se buscara otra chica. Pues ahora ya lo ves, se ha quedado sin nada.
-Pero él la quiere, ¿no?
-Ésa es su maldición.
-Claro. Y supongo que tú nunca comprenderás cómo puede ser tan tonto de seguir intentándolo, ya que desconoces por completo el significado del amor.
-¿A qué viene esto ahora? Creí que tú y yo estábamos de acuerdo en que todo eso del amor era un invento... puede existir el deseo y el cariño, pero eso del enamoramiento...
-Es una tontería –terminó ella por él, algo molesta.
-Exacto.
-Creo que... me voy –murmuró ella levantándose lentamente.
-¿Ocurre algo? –preguntó Sirius levántandose también.
-Qué va –negó ella meneando la cabeza.
-¿Luego nos veremos, no?
-Claro. Hasta luego.
-Hasta después.
Elisa hizo un ademán de sonrisa y asintió con la cabeza.
Por aquella precisa razón había estado evitándolo. En su fuero interno había sabido en todo momento que aquello iba a pasar. Y sin embargo, sin embargo... en su pequeña cabecita había querido albergar una esperanza. Qué tonta había sido.
Distraída en sus pensamientos, deámbulando por los pasillos, chocó con alguién.
Snape.
Qué tonta había sido.
-Te estaba buscando –dijo él muy serio.
-¿En serio? Pues lo siento, pero en este momento no estoy de humor... así que, si me disculpas...
-No –siseó él tomándola del brazo.
Elisa levanto sus ojos cansados hacia él.
-Suéltame, por favor.
Por un momento, Snape vaciló por el desánimo de la chica, pero luego recordó su propósito.
-Tengo la prueba de que yo no fui quien ayudó a tu padre a capturarte.
-¿Quién, si no?
-Fui yo –confesó una voz tras Snape.
Snape se apartó y dejó que Elisa viera a Michael.
-Yo ayudé a tu padre con el conjuro de puente entre su castillo y Hogwarts.
Elisa observó sorprendida el aspecto el muchacho. Tenía los ojos muy brillantes, mirando a ningua parte y parecía como ido, como...
-¿Le has drogado para que me diga esto? –le preguntó Elisa acusadoramente a Snape.
-No. Le he dado veritarseum. Se ha resistido pero al final lo he conseguido.
-Esa poción es muy potente y difícil de conseguir. No puedo creer que tú hayas conseguido hacerla.
-Créeme, la he hecho y él es la prueba.
-¿Cómo sé que todo esto no es ningún teatro?
-Pregúntale lo que quieras.
-No tengo ganas de juegos –murmuró ella con voz cansada.
-Por favor –le suplicó él apretándole del brazo.
Elisa le miró a los ojos durante unos segudos. Él le sostuvo la mirada rogándole que lo intentara.
-Está bien –asintió ella bajando la mirada.
Luego se volvió hacía Michael.
-Michael. ¿Vas a convertirte en mortífago?
-Ése es mi destino.
Elisa lo tomó con un sí.
-Soy medio muggle. ¿Me matarías si así te lo ordenaran?
-Tú herencia no nos lo permite.
-¿A quiénes?
-A los siervos del Señor Oscuro.
-¿Snape es uno de ellos?
-Es un cobarde. Es el único que aún no ha dado el sí.
Elisa arqueó una ceja y miró a Snape. Pero él no dijo nada. Aquello seguía sin demostrarle de verdad que se hubiese tomado veritaseum.
-¿Es tu amigo Snape?
-Hice de perrito faldero suyo por orden del Señor Tenebroso, quería saber por qué aún no se había unido a nosotros.
-¿Y lo has averiguado, Michael?
-Sí.
Snape se movió inquieto, pero no quiso parar a Michael.
-Entonces dímelo.
-Porqué está enamorado de tí.
-¿En serio? –dijo Elisa en tono de burla dirigiendo sus ojos a Snape. Él sólo miro hacia otro lado-. ¿Y qué piensa de ello el Lord, eh?
-Es paciente porqué eres la hija de el caballero White. Cree que tal vez esto le convenga.
-Ya.
-Que te muestre su marca tenebrosa en el antebrazo –habló al fin Snape.
Michael no dio tiempo a Elisa y le mostró la fea marca en su brazo. La marca tenebrosa, la calavera y la serpiente... Se notaba que el tatuaje era reciente.
Elisa empezó a dudar.
-¿ Y tú? –preguntó dirigiéndose a Snape.
-Yo no la tengo.
-Quiero verlo.
Snape se arremangó la manga de su túnica. Su antebrazo estaba libre de pecado.
-Podrías obedecer órdenes suyas sin necesidad de tener la marca.
-No, no está permitido –intervino Michael.
-Si es así... debes comunicárselo a Dumbledore.
-No soy un chivato.
-Pues a mí me lo has contado –dijo ella, desafiante.
-Porqué necesitaba que supieras la verdad.
-Pues para creerte necesito que se lo digas –le exigió ella con firmeza.
-¿Te das cuenta del peligro que corro al hacer algo así? Además, dar una poción como veritaseum a un compañero mío podría significar mi inmediata expulsión.
-Michael tenía razón. Eres un cobarde –le reprendió ella con dureza.
-¿Por qué no quieres comprenderlo?
-¿Por qué no quieres comprender por lo que me ha hecho pasar mi padre? Su tortura ha sido mil veces peor que qualquier daño físico... Ya no duermo por las noches temiendo a que regrese en sueños, cada noche es una pesadilla.
-Pero fue un conjuro lo que te llevó a él, no puede pasarte nada.
-Antes de que me llevara hasta su castillo le había visto en sueño. Creí que sólo eran eso, sueños, pesadillas... Pero comprendí demasiado tarde que todo lo que ocurría durante la noche era real. Creí que podría dejar de tener esos sueños si dominaba mi poder como heredera de Ravenclaw. Por eso te pedí ayuda. Y lo único que conseguí fue...
-Que tu padre tuviera más fácil acceso a tí por estar más débil.
-Exacto.
-Tenías razón. Yo soy el culpable. Yo le dije a Michael que iba a ayudarte.
Elisa no quiso discutirselo sólo se limitó a mirar de reojo a Michael.
-¿Qué vas a hacer?
-Está bien –suspiró apesadumbrado-. Lo haré. Hablaré con Dumbledore.
Continuará...
N.A.: Bueno, de nuevo aquí, aunque tarde bastante en actualizar, cada vez los capítulos son más largos, así que no podréis quejaros (demasiado). Perdón por ser tan tardona, de verdad, pero no sabéis lo estresante que es este curso. Y por favor, dejad reviews, que si no no sé lo que os parece. No me gustaría tener que hacer una amenaza como en el amor está en el aire para recibir más reviews y más consistentes... En serio, k si no parece k nadie lee esto.
Y ahora, la contestación de los reviews:
Antíope Black: chica, no es para tanto (desde luego para llorar, te aseguro que no es), como ya ves, después de este capítulo las cosas se quedan poco más o menos igual. Lo del acuerdo... si no me dices qué es no sé si realmente estarás desviriando..., aunque, la verdad, ya me imagino lo k es, asín k... la verdad es k ya tengo gran parte de la historia planeada. No te voy a decir por qué lado me decanto, pk si no no hay misterio y no tiene gracia. El verdadero nombre de Elisa es tal cual, Elisa, pero su padre es muy puñetero y la llama así para hacerle la contra (y puede k tenga otro significado, no sé), el caso es k solo su padre la llama así... digamos k es como algo k lo distingue del resto de la gente... No te preocupes por los reviews, tú dejando el tuyo ya has hecho bastante, no te preocupes... lo k pasa es k hay alguna gente k lo lee y no deja review (no es k me queje, pero...) me gustaría k más gente dejara reviews. Pero bueno, k lo de actualizar más pronto... está difícil... lo de hacer capítulos más largos sí k puedo, como ya ves. Bueno, ya me dirás lo k te parece este capítulo, tá luego!!!
Blackiegirl: me alegra k te gustase! He intentado continuarlo tan pronto como he podido. He intentado hacerlo tan bien como el anterior, pero no sé... ya me contarás... Ciao!
Marissastack: yo muy bien, espero k tu también estés bien. Severus ha salido más, como me pediste, aunke ya has visto como han ido las cosas... Me alegra k te guste como escribo, pongo todo mi empeño en ello... El tema de actualizar está por ver... tengo serias dificultades, como ya ves con las cosas estas del horario... lo siento. Leíste otras dos historias? Cuales? Bueno, ya me contarás k te parecieron... Como puedes comprobar he continuado con este fic, y por el momento no tengo intención de dejarlo: tengo muchos planes de futuro. Creo que lo Severus mortífago se ha visto bastante en este capítulo... creo que con este capítulo se pueden prever más o menos los acontecimientos futuros, ya veremos. Espero tu opinión de este capítulo, hasta pronto!!!
Silmarwen754: bueno, ya ves k he continuado. Gracias por dejar review aunke, la verdad es un poquitín corto en mi humilde opinión. La próxima vez espero k me comentes un poco lo k te ha parecido el capítulo. Ciao!
Marta Black: al parecer, has encontrado la continuación de la ravenclaw, te lo has leído todo de golpe... y lo mejor, tu enorme contribución en reviews. Aunke sean cortos, la verdad, nunca creí que nadie se molestaría en dejar review en cada uno los capítulos, de verdad, muchas gracias. Trataré de contestartelos todos (más o menos):
Primer capítulo. Me alaga k te parezca k esta bien. Como ya ves, ni siquiera a estas alturas se sabe ya con quien va a acabar Elisa.
Segundo cap: la novia de Sirius es una tonta cualquiera, osease, una alumna. La profe (k es mala) es su askerosa prima (ya sabes, la que sale en el quinto libro y la muy bruja..., bueno, mejor me callo).
Tercer cap: no me acuerdo cual es este capítulo, pero si tu dices k esta xulo... pos guai.
Cuarto cap: no importa la brevedad, lo k importa es la intención, ¿no?
Quinto cap: lo mismo digo
Sexto cap: tú lo has dicho, esa era la idea.
Séptimo cap: tu teoría de la bellatrix... bueno, como has podido comprobar en los últimos capítulos... no es cierta.
Octavo cap: a mi tampoco m cae bien Snape (tampoco a Elisa), pero es k da penica (aunke se esfuerce muchas veces a ser tan odioso).
Noveno cap: xip, la verdad es k el genio de Lily es muy similar al de Harry en su última época (me refiero a su mala leche en el quinto libro).
Y al fin!: Décimo cap: gracias por decir k mola mucho : P ... no sé lo k pensarás de Snape tras este capítulo... la verdad es k queda un poco mejor que Sirius, no crees? Pero hay k pensar k fue Sirius el k se durmió para rescatar a Elisa (aunke visto asi no parezca muy heroico). Bueno, el tema de las actualizaciones te digo como a todo el mundo; paciencia. ¡Hasta muy pronto!!!
Espero k se hayan kedado plenamente satisfechos con el capítulos servido. Por favor, para cualquier reclamación o sugerencia, no tienen más k dejar su review.
Gracias por su visita.
Atte: Tasha Dawn
