No me pertenece KHR


— ¿Alguien me puede decir qué pasa con Giotto, hoy? —pregunto Knuckle.

El sacerdote católico arribo un día después que los otros miembros, de la alta directiva de Vongola llegaron a Namimori, después de haber oficiado un matrimonio.

—Ayer se confesó y lo rechazaron. —susurro Asari. El hombre risueño conocía muy bien el dolor de ser rechazado, duro unos cuantos años para que G, le regresara los mismos sentimientos.

Knuckle asintió y envió una mirada de compresión por el estado actual de su jefe. El hombre de cabello rubio tenía un aura de funeral, una nube negra encima de cabeza, era un hombre desolado.

—El bastardo que Giotto llego a mi apartamento a las ocho de la noche, y se fue hasta las dos de la mañana despotricando sus sentimientos. —comento G, con claro fastidio en su voz.

Lampo que estaba ahí también, sin hacer nada agarro su teléfono celular y le dio play a una de las tantas canciones guardaba en él.

They all think I have it all,

I have nothing without you,

All my dreams and all the lights mean,

Nothing without you...

Tal vez su intención era levantar el ánimo de Giotto, sin embargo el resultado fue diferente, la nube oscura que tenía sobre su cabeza se volvió más oscura, el hombre apoyo su cara en la carpeta que debería estar analizando, mientras salían suspiros de tristeza.

—Oi! Giotto, ya deja eso, no es como si se fuera acabar el mundo. Si Tsunayoshi no te quiere pues nos regresamos a Italia. —G, grito dando un manotazo a la mesa.

— ¡G no seas así! —regaño Asari.

— ¿Qué? Solo le di una solución. Lampo apaga esa mierda.

What a life we could've lived!

G, piso fuerte hasta llegar donde estaba el miembro más joven de la junta, arrebatando el aparato lo estrello en el suelo. Nunca tuvo paciencia más cuando era el mocoso mimado de Lampo, la verdad es que G no tiene paciencia con nadie ¡Nadie!

— ¡Hey, Rosita! Era nuevo, tienes que pagármelo.

Ignorando los chillidos de Lampo, G se dirigió al presidente de Vongola, que seguía con su nube depresiva, suspiro con cansancio. Es verdad que el moreno es lindo y algo así como esponjoso, sin embargo no encontraba razón para tanto drama, el hombre era un dolor de culo, por varias razones. La primera porque tenía un hijo, segundo tenía arsenal de hombres peligrosos custodiando su espalda.

—Mira Giotto, si tanto quieres a ese chico ¿Por qué no mueves tu culo perezoso y vas tras él? Deja de parecer un pendejo de mierda, sentado allí lamentándote que te rechazo en el primer intento. Es obvio que te rechazaría, tiene un hijo, viene de una relación de pareja rota ¡Crees que te diría te amo, siempre te amado! ¿Acaso eres idiota? Si quieres llegar a Tsunoyoshi tienes que poner más esfuerzo. —aconsejo G.

—G, tiene razón ¡al máximo! Además tienes nuestro apoyo. —asevero Knuckle dando una sonrisa tan brillante como el sol.

— ¡Tienen razón! Gracias chicos. —les dio una sonrisa de un millón de dólares. Después se puso de pie, listo para marcharse de la oficina temporal.

— ¿Dónde crees que vas? —inquirió G, sosteniendo del brazo a su amigo.

—Voy a ir a buscar a Tsunayoshi. —replico, como si fuera lo más obvio del mundo.

—No señor, primero tienes que terminar eso. —Señalo la gran pila de papeles que trajo Knuckle desde la rama principal —.Es el resultado de posponer el regreso a Italia.

Giotto gimió y, quiso hacer su reconocida cara de cachorro apaleado, pero esta vez no funciono, G salió de la oficina arrastrando a su amante seguido por Knuckle y Lampo, que adoraban a Giotto, pero cuando se trataba de papeleo ellos se hacían los desconocidos.

No muy lejos del estado de ánimo de Giotto, se encontraba Tsuna, que suspiraba cada vez que recordaba la confesión de Giotto. Era mejor dejar de pensar en cosas infructuosas como era esa platica que tuvieron antes de separase, se aconsejó unas cuantas veces cuando se sorprendió pensando en aquellas palabras del hombre de cabello rubio.

Yamamoto, no muy lejos vigilaba a Tsuna con ojo crítico. Sabía que algo paso en día anterior, ya que su amigo llego al trabajo con cara de preocupación; como era normal Yamamoto le pregunto que estaba mal. Tsuna solo sonrió asegurando que todo estaba bien, pero el fanático del baseball conocía muy bien a Tsuna para no darse cuenta que estaba mintiendo, ya que Tsuna es peor mentiroso sobre la faz de la tierra.

La hora del almuerzo llego, liberando a Tsuna de su trabajo, salió del local en rumbo para el pequeño restaurante que se escondía en un callejón de la calle principal. No duro mucho en llegar, entro al sitio admirando la pequeña representación de la cultura china en ese reducido espacio.

Grito el nombre del propietario, que salió de la cocina con la sonrisa amble dibujada en su rostro. Se saludaron como siempre, Tsuna se sentó el mismo lugar que siempre ocupa, dando su orden al chino, que se apresuró a preparar lo mandado.

Sirvió el platillo humeante, observando a Tsuna que no tenía la misma energía de siempre. Metió sus manos en el cheongsam rojo, buscando la forma de abordar a Tsunayoshi.

— ¿Pasa algo Tsunayoshi? Y no me mientas. —advirtió Fong.

Tsuna mastico lentamente el arroz frito, pensando en cómo poder eludir el tema que lo agobiaba, al final desistió porque Reborn y Fong nunca se dan por vencido hasta sacarle la última información.

—Ayer Giotto se me confesó.

Fong suspiro, el hombre rubio comenzó a moverse, según lo que Reborn le contó cuando se auto-invito a la cena que era para Giotto. El extranjero aseguro que quería a Tsuna, y que lo quería proteger y a su hijo.

— ¿Y?

— ¡Y nada! Lo rechace. —exclamo Tsunayoshi.

Fong se quedó en silencio unos minutos, tratando de encontrar que decir a Tsunayoshi. No ha tenía la oportunidad de analizar a Giotto, pero le basta el criterio de Reborn y Yamamoto para saber que el extranjero no tiene malas intenciones para el moreno.

— ¿Por qué? Él se te confesó y lo rechazaste ¿Hay algún motivo?

—Por supuesto que si las hay.

— ¿Cómo cuáles? —cuestiono Fong, sacando sus manos del cheongsam.

—Tengo un hijo, soy hombre ¡No tengo edad para esas cosas!

Fong se rio entre dientes, las excusas eran tan pobres. Se acarició la barbilla con la palma de la mano, buscando los verdaderos sentimientos detrás de esos ojos color caramelos de Tsuna. Los encontró, eran sentimientos de inseguridad, miedo a enamores y volver a salir herido, que su hijo sea afectado por sus sentimientos, cuando confirmo que no tenía ningún sentimiento de rechazo para Vongola, el chino suspiro.

—Primero no veo el problema que sean hombre, tienes dos amigos homosexuales que han vivido juntos por años. Además ¿No eres tú el que quiere unir a Reborn conmigo? Por si no te has dado cuenta soy hombre y Reborn tiene una hija. Segundo hablas como un viejo de ochenta años, ni de ochenta años la señora Watanabe de sesenta y cinco años consiguió un novio en sus idas a los juegos de shogi de los jueves. Ahora si el problema es Fuuta ¿Por qué no le preguntas que piensa de Giotto como una nueva adición a la familia?

Tsuna se quedó boquiabierto, Fong le estaba diciendo que estaba bien si empezaba algo con Giotto, imposible, era simplemente imposible. Olvidado su almuerzo Tsuna, se quedó mirando con expresión sorprendida a Fong, era la primera vez que hablaban de su insinuación para Reborn y Fong estuvieran juntos, no creyó que el chino no era ajeno a sus intenciones.

—No puedo. —asevero.

—Lo que creo es que no quieres, crees que te puede pasar lo mismo que Kyoko.

Tsuna no dijo nada, era cierto muy en el fondo el miedo que carcome su corazón inseguro, se negaba aceptar los sentimientos de los que confesaban sus sentimientos hacia él. Kyoko era su amor de la vida, pensó que morirían juntos, con las manos arrugadas entrelazadas; sin embargo Kyoko huyo en la primera dificultad que surgió en sus caminos; dejando atrás a su hijo apenas un bebe. Desde que su primer amor lo traiciono, se encerró en una burbuja donde se decía día a día que no necesita el calor de una pareja.

—Tsuna, no te niegues a amar alguien solo por el miedo de ser traicionado. No todas las serpientes son venenosas ¿Por qué no le das una oportunidad? Sabes que la clave para tener una relación estable con buenas bases, es la buena comunicación. Habla con Giotto y Fuuta, que ellos se conozcan como futura familia.

— ¡A mí no me gusta Giotto! No tengo que involucrar a Fuuta, cuando no hay necesidad.

— ¿Seguro que no te gusta? —inquirió Fong, con una ceja enarcada.

—Sí… —respondió incierto.


En el próximo capitulo reaparece Kyoko, voy hacer una Kyoko que odien mas XD

Gracias por leer.