Lo sé! Me he demorado un siglo en actualizar! Lo siento D: Pero no desesperen más; como recompensa a la espera, aquí les dejó un capítulo extra-largo!

Disfrútenlo, y gracias por los comentarios del capítulo anterior! :)


Capítulo 11:


Esa noche, el cielo estaba despejado, acompañado únicamente por la luna y las estrellas.

Hermione, no podía ocultar las pocas ganas que tenía de asistir a ese festival, pero sabía que si no iba, las cosas serían peores.

Suspiró, y dejó que la ventana se empañara con su respiración.

-Apúrense, o llegarán tarde…-exclamó su madre desde abajo.

Ese llamado, la hizo volver a la realidad, y dejó de observar las estrellas, para terminar de colocarse su vestido.

Rápidamente, acabó con eso, y se polveó un poco el rostro.

Bajó las escaleras con algo de prisa, y se encontró cara a cara, con su madre.

-Oh, Hermione… Estás preciosa…-le dijo ella.-Tu padre, hubiera pensado lo mismo… Lástima que haya tenido que viajar con este clima…-agregó, mientras Harry venía al encuentro de su prima.-Bueno, no vengan muy tarde, y tengan cuidado…-les advirtió.

-Así será, tía…-le contestó el chico.

La castaña, sólo sonrió.

Hoy, intentaría relajarse, y dejaría de pensar en cosas, que ya no valían la pena.

Era lo mejor.

-¡Hermione! ¡Harry! -gritó Ginny, en cuanto los vio llegar a la aldea.

La pelirroja, llevaba un vestido carmesí, que combinaba muy bien con su cabello, e iba bastante apropiada para la ocasión.

-Estas preciosa, Ginny.-le dijo la castaña.

Pero, Ginevra, sólo sonrió a medias, pues hubiera preferido que el cumplido se lo hiciera Harry.

Hermione, notó esto, y le envió una mirada a su primo.

Ya habían hablado sobre esto, sólo que no entendía porque Harry insistía en seguir con la pelirroja, si es que decía amar a la tal Pansy.

-Luces encantadora, Ginny….-dijo él, besando a su novia en los labios.

Pero, su beso y el halago, fueron tan secos, que dejaban poco que desear.

Hermione, miró hacia otro lado, como si no quisiera estar ahí.

Se alejó un poco, intentando no llamar mucho la atención, y se encontró con los gemelos Weasley, mientras intentaba desaparecer.

-¿Has notado lo aburrido que es este festival?-comentó George a su hermano, sin notar la presencia de la chica.

-Este festival, está muerto... Aquí no hay nada... Puede que consiga hacer un par de bromas…-sentenció Fred, para después encontrarse con la castaña.-Oh, Hermione… No te vimos…. Luces muy hermosa.

-Gracias, Fred…-contestó ella sonriendo.

-¿Cómo es posible qué estés sola? ¿Dónde está el tonto de mi hermano?-cuestionó George.

-No lo sé… Creí que estaba con Ginny o con ustedes.-fingió, queriendo sonar interesada.

-Bueno, espero que mi comentario no te incomode, pero si mi hermano, sigue dejándote sola, terminará por perderte…. Y de buena gana, ocuparé su lugar…-agregó el pelirrojo guiñándole un ojo.

Hermione, volvió a sonreír.

Los gemelos, siempre terminaban diciendo comentarios graciosos.

-Oh, vamos, George… No seas tan malo… Ron debe estar por ahí… -aseguró la castaña mirando a su alrededor y notando que Hogsmeade estaba llena de guirnaldas y ornamentos.- ¿Saben quién decoró la aldea? Se ve que hicieron un gran trabajo aquí…

-No lo sé… Pero, creo que debieron esforzarse más en el entretenimiento, que en la decoración.-se quejó Fred.

-El festival aún no ha comenzado.-le explicó Hermione.-No sean pesimistas… Aunque, para ser sincera… yo tampoco tenía muchas ganas de venir.

-¿Lo ves, George? No éramos los únicos.-dijo el pelirrojo.

-Me encantaría seguir conversando con ustedes… Pero, veré si encuentro a Ron…-insistió Hermione.

-No es necesario, ahí viene.-le señaló Fred.

La chica giró a ver, y notó que su cuñado tenía razón.

Intenta ser feliz, Hermione, intenta serlo, al menos, por esta noche…, se ordenó a sí misma, mientras sentía que las ganas por ver a su prometido se habían esfumado.

-Hermione…-dijo el pelirrojo, algo agitado por haber corrido.-Estoy sin palabras…Luces preciosa…

-Gracias, Ron…-contestó ella.

Él, le dio un vistazo, y se sintió afortunado.

-Tengo algo que decirte….-sentenció sin dejar de verla.

Pero, ninguno de los dos pudo continuar, porque en ese preciso momento, fueron interrumpidos por un grupo de personas.

-Felicidades por su compromiso…-se apresuró en decirles Katie Bell.- ¿Cuándo es la boda?

-En verano…-respondió Ron.

-Yo también me casaré el verano que viene…-dijo la chica emocionada.- Seamus, al fin ha pedido mi mano…

-Eso es… maravilloso, Katie.-le contestó Hermione arrastrando las palabras, sin querer hablar de bodas, y notando que Ron se escabullía para irse con Harry.

¿Acaso iba a dejarla sola con todas esas víboras?, pensó la castaña.

-Oh, sí, que sean muy felices…-agregó Romilda Vane, otra de sus compañeras.

-Espero que tengas suerte, Hermione… Hoy en día, los matrimonios, no son tan felices como antes.-le aseguró Susan Bones, uniéndose a la conversación.

Hermione, asintió de mala gana, y quiso desaparecer.

Todas esas chicas, eran unas arpías envidiosas, y no era de esperarse que su boda despertaría habladurías entre ellas.

-¿Y qué hay de tu primo? ¿Se casará con Ginevra, finalmente?-preguntó Romilda con bastante cizaña.- Ya llevan casi un año juntos…

La castaña, le dirigió una mirada asesina.

No había duda, de todas las arpías, Romilda era a la que más odiaba.

-Creo que eso no es de tu incumbencia, Romilda.-le contestó.- ¿O es que acaso piensas quitárselo a Ginny? ¿Creo que no sería la primera vez que harías algo así, no?… ¿Ya lo has hecho antes, verdad?

Al diablo, con toda la maldita educación y los buenos modales, pensó Hermione perdiendo la paciencia.

-Pero, cómo te atreves, Hermione Granger...-le espetó Romilda, claramente ofendida.-Yo jamás haría algo como eso… ¿Qué estás insinuando?

La castaña, ni se molestó en responderle.

-Hermione, tiene razón…No sería la primera vez que Romilda intenta quitarle el pretendiente a alguien…-agregó Luna, apareciéndose por detrás.

Nadie esperaba que la tímida y retraída, Luna Lovegood, se atrevería a enfrentar a la peor de todas esas mujeres envidiosas.

Romilda, la miró con bastante desprecio, y se preparó para responderle.

-¿Y qué puede opinar una maldita loca cómo tú, Lovegood?-le inquirió con crueldad.

-No lo sé…-dijo la rubia haciendo memoria.- ¿Se te olvida qué te has acostado con Seamus Finnigan y la mitad de la aldea?-sentenció, harta de que la llamaran loca.

-¿¡Qué?!-gritó Katie Bell completamente ofuscada.

-Así es, Katie… Tu mejor amiga, se acostó con tu novio…-sentenció Luna.

-¿Cómo pudiste?-fue lo último que dijo Katie, antes de enfrascarse en una discusión con la azabache.

Prácticamente, todos oyeron eso, y mientras el orgullo de Romilda, quedó por los suelos, Luna cogió a Hermione del brazo y se fueron de ahí.

-¿Pero, qué ha ocurrido?-dijo Ginny observando el alboroto.- Me voy por un momento, y cuando regreso, todo la aldea esta de cabeza…

-Es una larga historia.-le contestó la castaña.-Pero, te la contare de todos modos…

Ginevra, asintió en silencio, y su mejor amiga, prosiguió a narrarle todo lo acontecido.

Al cabo de unos minutos, luego de que el alboroto se acabara, y las chicas continuaran charlando, el alcalde de Hogsmeade, hizo acto de presencia, y dio un breve discurso de agradecimiento, dirigiéndose al guardabosque y a los hombres que habían emprendido la búsqueda de los lobos asesinos.

La multitud aplaudió, agradeciendo que al fin, habían acabado con esos animales.

Sin embargo, no todos estaban felices. Y una de esas personas, era Hermione, quien con sólo haber escuchado la palabra "lobo", había recordado a quien menos quería.

-¿Por qué esa cara?-le preguntó Ginevra, notando incertidumbre en su rostro.

-No es nada…-mintió ella, abrazándose a sí misma.-Sólo sentí algo de frío…

Miró hacia otro lado, y quiso alejarse de la multitud, pero, al cabo, de unos segundos, la alegre música comenzó a sonar.

Los suaves acordes de los violines e instrumentos de la época, creaban una atmósfera de felicidad.

El festival, había empezado.

-Hermione…-le interrumpió Ron.- ¿Quieres bailar esta pieza?

Le observó, y notó que el chico estaba algo emocionado.

-…Claro, Ron.-respondió ella sin hacerse de rogar, y separándose de sus amigas.

La castaña, esperaba que bailando, se olvidaría un poco de todo ese asunto.

-¿Viste la discusión…?-le preguntó Hermione rompiendo el silencio, e intentando buscar un tema para distraerse.

-Creo que todo el pueblo lo vio.-le contestó sonriendo.

-No debiste dejarme sola…-agregó algo aburrida.- Tu sabes, cómo son ellas…

-No volverá a ocurrir…-le prometió sintiéndose algo culpable.-Es sólo que no quise intervenir en una discusión de mujeres…

Sí, claro, pensó la castaña con cierto sarcasmo.

-Eh, Ron… ¿Qué querías decirme antes que vinieran a interrumpirnos?-le preguntó.

Él, se demoró en responderle.

-Nada en especial…-dijo tomándola de la cintura y acercándola aún más hacía él.-Quería que sepas, que en cuanto nos casemos viviremos en la mejor cabaña que pueda construir… -le comentó románticamente.-Tu decidirás el lugar… En esta aldea, o en la otra… Cerca de tus padres o de los míos…

Hermione, prefirió no poner resistencia a su insistente agarre.

-… Siempre y cuando, estemos juntos…-musitó ella, sintiendo que su alma se quebraba en mil pedazos.

Sabía que esas palabras no le salían del corazón.

Era todo lo contrario.

Lo decía más por obligación.

-Pero, aún falta mucho para eso.-agregó ella llamando la atención de su novio.-Así, que mientras tanto… podemos pensar en…

-Sólo son tres meses…-le interrumpió Ron.-Yo creo que no es mucho…

-Sí, lo sé…pero, aún no quiero estresarme…-fingió formando otra sonrisa en sus labios.-Tú sabes lo importante que son estas cosas para una chica...

-Por un momento, pensé que querías cambiar de fecha…-le comentó Ronald, sin querer pensar lo peor.

-No planeo hacer eso.-contestó con la voz entrecortada.

Hermione, no sabía que más decirle.

-¿Estás bien?-le preguntó el pelirrojo notando nerviosismo en Hermione.

-Sí… No es nada.

-¿Estás segura? Últimamente, te he notado algo extraña.

-¿Extraña?-cuestionó Hermione sabiendo que esa conversación no terminaría bien.-Son cosas tuyas, Ron… Estoy completamente bien.

En ese momento, la música dejó de sonar, y Hermione lo agradeció.

Inmediatamente, se separó de él.

-Iré con Luna… -le avisó con ganas de desaparecer, por tercera vez en esa noche.

Y sabía que eso no estaba bien.

No podía sentirse así.


Rápido.

Tendría que ser rápido, si quería que todo saliera bien.

Esta iba a ser la única oportunidad que iba a tener.

Draco, esperó unos breves minutos, mientras escuchaba la música del festival, y se sorprendía de lo alegre que sonaban los instrumentos. Hacía mucho, que no escuchaba algo así. Parecía que habían pasado siglos, desde la última vez que había visto a gente riendo y bailando.

Gente inocente, que sólo se divertía, e ignoraba que corrían el peor riesgo de sus vidas.

El rubio, echó una mirada a su derecha, y vio que su manada, vacilaba y se burlaba, mientras elegían a sus víctimas.

-Estás algo inquieto, Draco…-murmuró Crabble, notando cierta incertidumbre en el muchacho.

Theodore, alzó la vista en dirección a él.

-Vete al infierno.-le respondió el rubio.

-Es el cambio….-agregó Blaise en su defensa.-En un par de semanas, cumplirá dieciocho…

Draco, no le escuchó. Estaba, más preocupado en encontrar a Hermione, que ponerse a oír lo que se decían.

-Crabbe, Goyle…-se apresuró a decir el líder.-Vengan conmigo. Nos dividiremos... Blaise, quédate con Draco.

Sin embargo, había algo raro en la mirada de Theodore, que le hizo sospechar.

El rubio, sabía que algo andaba mal.

Sin darle mucho tiempo para pensar, Nott y los otros dos, se fueron a toda prisa, dejándolos solos.

-Espera, Draco. Ellos podrían volver…-le pidió Blaise mirando a ambos lados.- Y primero, cálmate…-agregó notando que su compañero estaba inquieto.

-No me importa, Blaise…-contestó él.-Y no me pidas que me calme.

Sin tener tiempo, de seguir oyendo las protestas de su amigo, Draco desapareció de su vista, perdiéndose entre la espesura del bosque.

¿Dónde estás, Hermione?, se preguntó, mientras buscaba y se camuflaba para no ser visto.

Podía ver a varias chicas bailando, pero ninguna de ellas, era Hermione.

¿Dónde te has metido?, pensó con arrebato.

No sentía su aroma, por ningún lado.

Tenía que buscar con más precisión.

Esa noche, había luna llena, y sus sentidos estaban al máximo.

Concéntrate y cálmate, se ordenó a sí mismo, sintiendo que debía aprovechar sus instintos.

Tenía que estar tranquilo, o perdería la paciencia.

Olvidarse de Nott y la manada.

Esperó unos segundos, y como si se tratase de una señal, sintió el dulce aroma, que caracterizaba a Hermione.

Más allá, cerca de una glorieta; donde la gente sólo estaba hablando y descansando, pudo ver a la castaña.


-Me voy a casa…-sentenció Ginny en compañía de su novio.-Me he torcido el tobillo, y no creo que pueda mantenerme en pie…

-Para eso me tienes a mí…-le murmuró Harry cargándola.

-Lo sé… pero, no creí que me ocurriría esto.-protestó la pelirroja.-Si tan solo hubiese sido más cuidadosa.

-No fue tu culpa, Ginny… Todos vimos que Romilda se interpuso en tu camino…-aseguró Hermione.

-Esa estúpida.-maldijo Ginevra.-… Voy a terminar por matarla…

-Tranquila, amor.-le dijo Harry cariñosamente.-Me quedaré contigo hasta que se te pase el dolor… Lo prometo.

La situación, terminó siendo más empalagosa de lo que Hermione esperaba, pero no les prestó mucha importancia y se despidió de ambos.

-Ron me llevará a casa, Harry…-se apresuró a decirle la castaña.-No es necesario que vengas a buscarme. Puedes quedarte con Ginny todo lo que quieras…

Su primo, asintió en silencio, y se retiró con su novia en brazos.

Rápidamente, Hermione regresó con Luna.

-Lamento tanto que Neville no haya podido venir…-le comentó ella a la rubia.

-Sí, lo sé… Pero, está tan enfermo, que no puede ni poner un pie fuera de la cama…-dijo apenada.

-No te preocupes… Neville, no se dejará vencer por un simple resfriado.

-Gracias por preocuparte, Hermione…-susurró Luna, sonriendo.-Espero que en el próximo verano, no sólo sean, tú y Ron, los que se casen…

-Sería maravilloso.-le respondió, la castaña, cambiando de actitud.

Luna, pudo notarlo, pudo notar que no había nada de felicidad en el tono de voz empleado por su amiga.

-No se te ve muy feliz… ¿No es así?-le preguntó de pronto.

-¿Por qué lo dices, Luna?…-inquirió Hermione, algo avergonzada e intentando disimular su expresión.-Claro que estoy feliz…

-Puedes decírmelo…-continuó la rubia, solidarizándose con ella.-No soy tonta, puedo verlo...

La castaña, se quedó pensativa por unos segundos.

¿Podía confiar en Luna? Claro, que podía… Sólo que todo era tan extraño…

-Es complicado…-susurró Hermione, sintiéndose infeliz de saber que esa era la verdad.-Es complicado, Luna… Es difícil…

Se llenó de valor para continuar.

-No sé… No sé, si Ron es el indicado.-sentenció de una vez por todas.

-Lo sé…-contestó Luna.- Creí que me lo estaba imaginando, pero me di cuenta, que las cosas no andaban bien, entre ustedes dos…

Hermione, estaba abatida, pero a la vez, satisfecha.

Nunca había hablado con nadie sobre eso, y ahora, sentía que podía desahogarse, sin correr el riesgo de que alguien más, se enterara.

-Yo lo quiero, pero… no lo sé, Luna. Me prometí que no volvería a pensar en eso, y es lo que exactamente, estoy haciendo…

-Te equivocas, es bueno que lo pienses.-le sugirió.-Y si, no estás tan segura… Es mejor que canceles la boda.

-Aun, faltan meses para eso… Aun, tengo tiempo para pensar…-dijo sintiéndose insegura.

-Eso, espero… Pero, tienes que ser realista… ¿Crees, que por qué pasen un par de meses más, todo mejorará?-cuestionó Luna.

-No… Nada va a mejorar.- sentenció Hermione asintiendo levemente, y buscando no volver a tocar ese tema; pero tan pronto como terminó de hablar, sintió que alguien jaló de su brazo con brusquedad.

Inmediatamente, ambas chicas, giraron en busca del atrevido, sin embargo, Hermione lo reconoció de inmediato.

No es posible, pensó la castaña, aturdida y sintiendo que su rostro se tornaba blanco.

¿Cómo rayos había ocurrido esto? ¿Qué demonios hacía él aquí?

¿Era él?

Por supuesto, que era él.

Draco, estaba ahí.

Había vuelto.

-¿Draco?-preguntó con voz temblorosa.- ¿Qué haces aquí?

Pero, él, no le contestó.

Estaba más ocupado en salvarle la vida, que en responderle.

De inmediato, y sin soltar de su brazo, comenzó a llevarla con él.

A Draco, poco le importaba que la rubia con la que Hermione conversaba, estuviera observando todo.

-No pongas resistencia, y no llames la atención...-le susurró a la castaña.

-¿Qué estás haciendo?-le preguntó ella, asustada por su actitud.

-Hermione, ¿Quién es él?-inquirió Luna, igual de confundida.- ¿Qué es lo que quiere…?

-¿Draco, qué haces? ¿Qué es lo que ocurre?-siguió protestando, mientras ponía un poco de resistencia al ver que un par de personas comenzaban a observarles.

-Confía en mí…-le respondió Draco, haciendo un esfuerzo para que la chica le hiciera caso.-Por favor…

Esas palabras, parecieron surgir algún efecto en ella, pues de inmediato, asintió y se alejaron de la muchedumbre.

-Escúchame bien…-le dijo, sin darle tiempo de hablar.-Ve directo a tu casa, y no salgas de ahí… Tienes que irte, ahora mismo.

-¿Por qué…?-exclamó Hermione, completamente nerviosa.- ¿Qué ha ocurrido?

-Habrá un ataque…-respondió él, finalmente.-Vete, ahora mismo, Hermione. No queda mucho tiempo.-le ordenó.

-¿De qué hablas?... ¿Un ataque? -dijo confundida y sintiendo que su respiración se aceleraba.-Tenemos que advertirles a los demás, no puedo irme…

-Es muy tarde, Granger…-sentenció Draco, usando un tono de voz más autoritario.- No hay tiempo para eso. Tienes que irte, ahora, o tendré que llevarte en contra de tu voluntad… ¿Me has oído?-le espetó al ver que la chica se estaba negando.-Y sabes bien, que no estoy mintiendo…

-Draco, no puedo hacer eso.-refutó ella queriéndose soltar.-No puedo irme, y dejar a los demás.

Luna, miraba la situación confundida.

¿Quién demonios era ese muchacho y por qué le hablaba así a Hermione?, se preguntó por un momento. Pero, no demoró en entenderlo todo.

-Sí puedes, y lo harás.-le ordenó él.

Hermione, estaba hecha un lio.

¿Irse o no irse?

Sus amigos, estaban ahí. Ron, estaba ahí.

-Creo que tiene razón, Hermione.-agregó Luna siendo prudente.

-Hazle caso a tu amiga, y ve…-insistió Draco, observándola detenidamente.

La preocupación y ansiedad, por mantenerla a salvo, habían hecho que el rubio olvidara lo hermosa que Hermione lucía bajo su mirada.

Él, también estaba confundido.

Sabía que ese pequeño encuentro, había servido para querer replantearse su futuro, y decidir, si verdaderamente, quería quedarse solo por el resto de su vida, en cuanto acabase con Nott.

Pero, borró esos pensamientos de su mente.

Pensamientos, que sólo lo distraían, ante el ataque que se venía.

-Draco…-murmuró la castaña.

Él, podía sentir su miedo.

-Escúchame… -le dijo queriendo calmarla.-Ellos, no pueden ver, o tocar objetos de plata… Protégete con cualquier cosa que sea de plata… ¿Me entendiste? -le indicó, mientras la chica asentía.

Aprovechando que Draco, aún la tenía agarrada del brazo, Hermione se aproximó a él, y sin importarle lo que sus acciones podrían causar, lo abrazó.

-Volviste…-susurró la castaña, en su oído, mientras él le correspondía

Esas palabras, fueron más que un regalo para Draco, sintiendo la necesidad de no soltarla, y tenerla abrazada a él; por todo el tiempo que fuera posible.

A Hermione, no le interesó que Luna estuviera mirando.

Solo quería, que ese momento fuera eternos para ambos.

Ese reencuentro, no podía ser una simple coincidencia.

Y sabía que, probablemente, eso no se volvería a repetir.

Él, quiso besarla, pero se contuvo. Sabía que si lo hacía, no podría dejar de pensar en eso, y durante el ataque, Nott terminaría averiguándolo todo.

Haciendo un esfuerzo sobrehumano, se separó de ella, y se prometió que esta no sería la última vez que ambos se verían.

-Ahora, ve…-le gritó él.

Ve, antes que me sea imposible dejarte ir, Hermione, hubiera querido agregar, pero prefirió el silencio.

La castaña, apretó los labios, y reprimió las ganas de quedarse a su lado.

-Vamos…-le pidió Luna jalando de una de sus manos y trayéndola a la realidad.

La chica asintió, y se alejó con la rubia, sin voltear atrás.

Esto había sido demasiado duro para ella.

Nunca, creyó que tendría demasiados sentimientos encontrados, al volverlo a ver.

¿Qué era lo que eso podía indicar?

Hermione, sintió que una pequeña lágrima caía por su mejilla, mientras corría.

No había duda, ella estaba enamorada de Draco.


Eso es todo! Tuve que cortarlo, porque se volvería un testamento, lo siento jajaja.

Por favor, no olviden dejar un comentario y decirme que les pareció el capítulo, si les gustó, o lo odiaron! Si estuvo muy cursi, o aburrido, jejejeje, lo que sea! :D

Saludos!