Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, La historia pertenece a Twilightzoner, yo sólo traduje.


SUMMARY: Una parodia donde Todos son Humanos de "Sol de Medianoche". AH, AU y por lo tanto OOC. No hay sed de sangre —Sólo lujuria humana incontrolable—. Pornografía y Erotismo llenos de diversión.


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Para Tany (Triana Cullen) por ser ¡el review número 300!
Este capítulo te pertenece, todo
tuyo, nada mío…

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.::°Deseo de Medianoche°::.
‗‖Capítulo 11‖‗


Cuando regresamos a la casa de Bella, la ayudé a salir del auto. Le pedí que esperara un momento mientras revolvía el talego para sacar algunas cosas. Le entregué las dos rosas blancas en el florero ahora seco.

—Por favor, acepta estas humildes flores como muestra de mi afecto —bromeé pretenciosamente.

—Además, también puedes tomar el resto de las galletas. Tenemos alrededor de un millón en nuestra casa, aunque Emmett hará un trabajo rápido con ellas. Y por último pero no menos importante, el chocolate. Conociendo a Alice, probablemente voló a Bélgica para comprarlo, así que por favor, tómalo y disfrútalo —finalicé, mientras le entregaba a Bella la decorada bolsa. Bella la aceptó, pero no se dio la vuelta para irse.

Me había estacionado frente a su casa, a pesar de que la calzada estaba desocupada. Esperaba que la ausencia de la patrulla de su padre no significara que no habría supervisión paternal para cualesquiera planes tuviera Bella para esta noche. Mi cerebro había empezado a funcionar con mayor normalidad para este momento, así que me las arreglé para formular lo que pensaba como un discreto método de investigación sobre el tema.

—Espero que no te haya hecho llegar tarde para tu compromiso de esta noche —dije mientras ganduleábamos, la opresión en mi voz era desgraciadamente obvia.

— ¿Qué compromiso? —preguntó Bella confundida.

Ahora yo estaba empezando a sentirme confundido y tonto también.

—Uh, sentado a tu lado en Biología, difícilmente pude evitar oírte rechazar la invitación al baile de Newton. Quizás me equivoque, pero pensé que dijiste que tenías planes para esta noche.

Bella se echó a reír.

—Pues, en realidad tengo planes —Mierda—. Mi plan es no ir al baile con Mike o cualquier otra persona. Fue una pequeña mentira piadosa para no herir sus sentimientos. Los bailes escolares no… no van conmigo.

El alivio lavó a través de mí, dejándome casi débil por un momento. El monstruo cayó de rodillas.

— ¿Entonces no estás ocupada por la noche?

—No. Lamento que estuvieras engañado, pero eso es lo que te ganas por escuchar a escondidas —Bella se rió entre dientes, claramente no enfadada conmigo—. ¿Te gustaría entrar?

—Ah, claro. ¿Por qué no? —seguí a Bella hasta la puerta de su casa y vi cómo agarraba la llave y la abría. El monstruo se inclinó para entrar, precipitándose de la manera más descortés tan pronto se abrió la puerta.

Entramos en la cocina, pasando por delante del monstruo situado al pie de la escalera, gimoteando y apuntando hacia arriba.

— ¿En dónde está tu papá? —pregunté. Mi curiosidad no estaba totalmente inactiva.

—Fue a pescar, otra vez —respondió Bella con un suspiro—. Dios, estoy cansada de de comer pescado. Pero es su cosa favorita en el mundo entero. Por lo general no vuelve hasta que la oscuridad lo obliga a hacerlo —agregó, mirándome por el rabillo del ojo.

¿Estaba tratando de decirme que teníamos un par de horas a solas aquí? Mi verga, obviamente, pensó eso. Ahora el monstruo estaba saltando arriba y abajo desde su posición cerca de la escalera, todavía apuntando significativamente.

— ¿Tienes hambre? —Preguntó Bella de repente—. Pareciera como si hubiéramos estado comiendo por horas, pero no estoy segura de que alguno de los dos hiciera más que picar la comida, tan deliciosa como estaba.

Oh, sin duda estoy hambriento…

—Uh, no, gracias —respondí.

— ¿Entonces tal vez te gustaría ver mi habitación? —preguntó Bella casualmente.

¿Ver tu habitación?, con una mierda, me encantaría pasar por allí…

—Um, claro —respondí, con el nerviosismo atando mi voz. El monstruo corrió alegremente delante de nosotros.

Bella echó un poco de agua en el pequeño florero, llevándolo con ella, y la seguí por las escaleras, deleitándome con la vista de primera fila de su trasero balanceándose. Podía sentirme empezando a transpirar, a pesar de que, paradójicamente, mi boca se había secado. Pronto vería el lugar en donde había experimentado… er, fantaseado, el más increíble de nuestros encuentros sexuales.

Eché un vistazo alrededor de la habitación mientras entrabamos en éste. Era simple y ordenado. Había un escritorio con algunos papeles esparcidos por éste y una computadora tan vieja que verdaderamente sólo podría ser útil como tope de puerta. Un estante contenía una modesta colección de libros, cada uno de ellos cariñosamente desgastados. Una pequeña colección de CDs estaban cerca y apiladas ordenadamente. Traté como el demonio de ignorar la cama individual cubierta con una colcha simple, pero mi verga estaba actuando como una vara de zahorí atraída por el agua. El monstruo se acostó en la cama, cruzó sus piernas y comenzó a mirar a Bella con ojos insinuantes y provocativos.

Por mucho que quería estar aquí con Bella, estaba empezando a pensar si sería una buena idea largarme. El indicador del medidor de peligro estaba oscilando entre "pérdida de control" y "probable humillación". Bella se encaramó en el borde de la cama y me volví para encararla. La miré por un momento, con mis manos descansando en mis caderas, tratando sin éxito de ignorar el punto panorámico que tenía con respecto a su escote. La necesidad de jugar billar de bolsillo estaba intensificándose a medida que mis jeans estaban volviéndose cada vez más incómodos para ese momento.

—Bueno, no es mucho, pero es mi hogar —anunció, gesticulando hacia la habitación.

Arranqué mis ojos de su cuerpo e intenté entablar una conversación.

— ¿Todavía extrañas a tus amigos en Phoenix? —yo sabía la respuesta que quería oír.

Bella miró hacia abajo.

—En realidad no tuve muchos amigos en Phoenix. Mi mamá era mi mejor amiga. ¡Qué raro es eso!

Algo en su voz haló mi corazón. Me encontré sentándome en la cama junto a ella antes de que me diera cuenta que me había movido.

—Estoy sorprendido. Hay un montón de… personas aquí compitiendo por tu… compañía —Todos unos viles, calientes y caras de verga que sólo quieren meterse en tus pantalones. El monstruo comenzó a contarlos con sus dedos.

—Sí. No comprendo muy bien por qué es eso —respondió Bella con sinceridad—. Me han invitado a más citas desde que llegué a Forks que en toda mi vida pasada junta —sacudió su cabeza con incredulidad.

Algo de esto estaba comenzando a aclararse.

— ¿Quieres decir que nunca has tenido un novio antes de ahora? —Pregunté incrédulo—. Los chicos en Phoenix deben de ser idiotas —las cejas del monstruo se alzaron hasta el tope.

Bella sonrió tímidamente y se volvió de lado para mirarme.

— ¿Estás diciendo que ahora tengo un novio? —el monstruo asintió enfáticamente.

Continué luchando entre el miedo de tocar a Bella y un abrumador deseo por el contacto. Me comprometí y tomé una de sus manos entre las mías.

—Me gustaría mucho ser capaz de decir eso. Pero sólo tú puedes darme permiso para hacerlo —contuve el aliento mientras el monstruo, súper dramático como siempre, se hincaba en una rodilla.

—A mí también me gustaría —dijo Bella suavemente.

La felicidad me inundó. Un momento como este no podía quedarse sin celebración. Mientras me inclinaba para besar a Bella, ella me recibió a medio camino con entusiasmo. Enrolló sus brazos alrededor de mi cuello y enterró sus manos en mi cabello. Esta vez fue su lengua la que encontró la mía. Sabía maravilloso. Y con un carajo, perdí.

Mis brazos rodearon su cuerpo y me recosté en la cama, arrastrando a Bella medio encima de mí. Agarré un puñado de su cabello para mantener su boca trabada a la mía. Mi otra mano vagaba libremente arriba y abajo por su cuerpo, trazando la línea de sus costillas y rozando por el lado de su pecho. La tentación de sentir esa suave carne llenando mi mano se estaba volviendo abrumadora. Resistiendo por el momento, temporalmente moví mi mano a la parte posterior del muslo de Bella y estiré la parte superior de su pierna transversalmente por mi cuerpo.

Quería —necesitaba— estar arriba de Bella, y había suficiente espacio en la cama para rodarnos. Ahora estaba acostado entre sus piernas abiertas, y sentí como si hubiera muerto e ido al cielo. Retomé posesión de su boca con un hambriento gemido y la besé fieramente, con mi lengua disputando con la suya. Mi respiración se estaba haciendo violenta y entrecortada mientras me deleitaba en la sensación de sus suaves curvas apresadas contra la dureza de mi cuerpo.

Los pequeños gritos de placer de Bella sólo le arrojaron combustible al fuego. Deslicé mis labios a su cuello y planté besos burlones ahí mientras susurraba roncamente su nombre contra su piel. Viciosamente ignoré la pequeña voz que empezó a sonar en mi cabeza. Me decía que parara, que esto estaba mal, que Bella era inocente y que esto no debería de pasar de esta manera. Pero el monstruo había tomado el control, y su rugido de triunfo en mis oídos ahogaba las palabras de la razón.

Bella era simplemente tan responsiva. Recibía mis besos con igual fervor. Sus manos vagaban por mi cuerpo a voluntad, eventualmente parando para tirar de mi playera desde la parte trasera de mis jeans, consiguiendo acceder a la piel desnuda de mi espalda. Sus exploraciones me volvían loco. Y cuando mis caderas comenzaron a empujar instintivamente en su centro, lloriqueó con placer y se arqueó contra mí. Mi pulsante verga estaba tan dura que mi necesidad de liberación se estaba volviendo un tormento.

Seguí dejando besos y mordiscos a lo largo de su cuello, deteniéndome en la coyuntura de su hombro para presionar mis dientes en la sensible carne. Un estremecimiento recorrió su cuerpo y gimió fuertemente. Bajé el tirante de su camisola y mi boca acarició a su manera su hombro. A instancias del monstruo, mi atención se fue aún más abajo, dirigiéndome a la curva de su pecho, mientras mi mano se aceraba lentamente a la misma meta desde la otra dirección. Y entonces, ocurrió el desastre…

—Bells, estoy en casa —llegó un molesto grito, que de alguna manera, penetró mi cerebro empañado de lujuria. Me quedé helado, todavía jadeando a lo loco.

—Es mi padre —susurró Bella sin aliento.

Oh mierda. Ohmierdaohmierdaohmierda. El monstruo, todo balandrón ido instantemente, comenzó a acobardarse.

— ¿Qué debemos hacer? —susurré a su vez, sintiéndome completamente ñoño. Estaba dispuesto a bajar y afrontar las consecuencias, pero esto tenía que ser decisión de Bella.

—Sólo quédate en silencio por un minuto —Bella parecía, lo notaba, extrañamente calmada según las circunstancias.

Se levantó de la cama y gritó:

—Sólo me estoy cambiando, papá. Ya bajo.

Bella agarró la sudadera blanca que estaba en el extremo de la cama y se la puso. Se volvió hacia mí con una mirada arrepentida en su rostro.

—Voy a tener que bajar por un rato y darle de cenar a mi papá. No tardaré mucho. Sólo quédate aquí, pero trata de no ir y venir demasiado.

—Pero… —comencé con un susurro apremiante.

Bella caminó a donde yo estaba sentado en la cama y me dio un beso rápido.

—No te preocupes. Déjame manejar esto —ella parecía completamente a gusto.

Asentí, fingiendo una actitud calmada también hasta que salió de la habitación. Entonces me entró el pánico. ¡MierdaMierdaMierdaa! ¿Por qué tenía que enamorarme de una chica cuyo padre carga un arma? El monstruo se puso un chaleco antibalas.

Muy lenta y silenciosamente me moví a la ventana para evaluar mis posibilidades de descender o saltar a tierra. Estaba más alto de lo que había pensado. Tuve una rápida visión de mí recostado en el césped delantero, retorciéndome de agonía con dos piernas rotas. No había escape allí.

Cuidadosamente regresé a la cama, esta vez sentándome en el lado más cercano al closet, por si acaso. Me pregunté qué estaba pasando abajo. Podía oírlos hablar a los dos, pero no podía distinguir ni una palabra.

Eventualmente, como no ocurrió nada más, realmente me calmé. No parecía haber ningún peligro inmediato. La realización de mi condición se volvió más clara. La inesperada e instantánea… deflación de mi erección habían dejado a mis bolas doliendo como el demonio. Joder, realmente necesitaba llegar a casa y conseguir un poco de… satisfacción. ¿Por cuánto tiempo iba a estar aprisionado aquí? Traté de dirigir mi mente a otros pensamientos, ignorando intencionadamente la sugerencia del monstruo de hurgar en el cajón de la ropa interior de Bella.

Las cosas entre Bella y yo se habían salido de control demasiado rápido. Jesucristo, ni siquiera traía un condón conmigo, ¿en qué estaba pensando? ¿Con qué estaba pensando? Independientemente de su… entusiasmo, no era correcto. Esta no era la forma que quería que fuera. Cuando… si… hacíamos el amor, quería que todo fuera perfecto. Ella era demasiado especial para un arrebatado e incómodo polvo. Digo, para la primera vez.

Me juré a mí mismo que no dejaría que sucediera de nuevo. Mantendría el control en todo momento y si yo fuera lo suficiente afortunado como para hacer el amor con Bella, sólo sería bajo condiciones ideales, preferiblemente en algún ambiente insoportablemente romántico, cuando ambos estuviéramos listos y preparados. Y claramente yo no lo estaba. Yo no le había estado haciendo el amor, había estado tomando posesión de ella, más preocupado por apagar mi lujuria que darle placer a Bella. No sentí nada más que vergüenza. Oh, y ese dolor en mis bolas.

El monstruo hizo pucheros como un niño de dos años.

Casi se me sale el corazón cuando Bella volvió a entrar a la habitación. Me sonrió y toda mi ansiedad se evaporó. Le dirigí una mirada inquisitiva.

—Charlie ha comido su cena, y ahora se instaló frente al televisor, viendo el partido —susurró.

— ¿Y cuál es el plan?, ¿alguna posibilidad de escapar?, ¿debería empezar a cavar un túnel? —¿Al menos descargó su pistola?

Bella se rió entre dientes suavemente, y luego se puso seria.

—Lo lamento tanto, Edward. Todo esto es mi culpa. Nunca antes ha vuelto a casa de un viaje de pesca antes del anochecer —sacudió su cabeza, consternada—. En verdad podría importarme menos lo que Charlie me haga; puede encerrarme por siempre. Pero eso nos haría las cosas más difíciles en un futuro si empieza a odiarte.

—Oye, estamos juntos en esto, Bella. Por favor, no te culpes. Sólo dime qué es lo que quieres que haga —Y hazlo rápido, porque literalmente estoy muriendo por una paja…

—Creo que sería mejor si sólo nos quedamos en mi cuarto hasta que Charlie se vaya a dormir. Una vez que empiece a roncar, podrías conducir un camión a través de la casa y no se despertaría. Luego, puedes escabullirte.

—Bella, ¿qué hay de mi auto? Está estacionado justo enfrente de tu casa —no me parecía probable que un policía no notara un vehículo extraño afuera de su casa.

—Oh, ya me encargué de eso. Le dije a Charlie que tú y yo habíamos salido esta tarde, pero que tu hermana Alice te necesitaba para que fueras con ella a algún lado, y ella tenía prisa por lo que te recogió aquí porque estaba de camino —explicó Bella.

El monstruo le dirigió a Bella una señal de aprobación. [1]

— ¿Se lo tragó? —pregunté dudosamente.

—Cuando se trata de Charlie, menos siempre es más. Por lo general acepta cualquier explicación razonable en sentido literal. En otras palabras, se niega totalmente a la realidad —admitió Bella. Debió haber anticipado mi siguiente pregunta—. No te preocupes. Nunca entra a mi habitación. Creo que teme poder entrar en el momento equivocado.

Me encogí de hombros. Realmente tenía que seguir su consejo en este asunto. Esperaba tanto que Bella tuviera razón.

—Así que voy a ir a ducharme y prepararme para dormir, luego le daré las buenas noches a Charlie. Le diré que voy a leer en mi habitación hasta que me dé sueño. Luego, sólo hay que esperar.

Luché por reprimir un gemido. Parecía como si fuera a estar aquí unas cuantas horas más. El monstruo agarró sus bolas y lloriqueó lastimosamente.

Bella cogió algunas cosas y salió de la habitación. Poco después, escuché la ducha abierta. ¡Dios mío, esto era tortura pura!

Bella estaba a sólo a algunos metros de mí, completamente desnuda, con el agua corriendo en arroyos por las perfectas curvas de su cuerpo. Sólo el pensamiento de eso me estaba poniendo tan… sediento. Por mucho que pudiera, e intenté fuertemente, no pude evitar que las imágenes invadieran mis pensamientos. Bella, de pie en la ducha, con sus brazos alzados por encima de su cabeza para lavar su cabello, con sus pechos empujando hacia afuera tentadoramente mientras se arqueaba bajo del agua fluyente. Bella enjabonando su cuerpo, con sus pezones duros y erectos, con su mano alargándose para atender los suaves pliegues de su carne femenina. Bella agachándose para recoger el gel para ducha del borde de la bañera, con su espalda inclinada tentadoramente.

¡Joder! Estaba duro otra vez. Una vez más tuve que resistir la violenta urgencia de aliviar mi sufrimiento con la imagen de ser encontrado muerto con mi verga en mano. Sólo que esta vez, sería el arma de Charlie la que hiciera el trabajo. Estoy seguro que el Jefe de Policía no tendría problema para justificar el asesinato del extraño y pervertido chico inexplicablemente encontrado exponiéndose en el dormitorio de su hija…

Debería haber sabido que la agonía empeoraría. Poco después de que se cerrara la ducha —gracias a Dios— Bella regresó a la habitación. Nervioso, pasé una mano por mi cabello, queriendo que mi erección se disipara. Luego, Bella se quitó la bata de baño.

Bueno, no había nada inherentemente sexy en su ropa de dormir. Llevaba un par de pantalones de dormir de algodón y una camiseta desmangada. Pero aún así, se veía increíblemente atrayente en eso. Los pantalones eran de esos de tiro bajo y se veían extrañamente ajustados para un pijama. Una tentadora brizna del estómago de Bella quedó expuesta. Y yo estaba muy, muy seguro de que no llevaba sostén, pero supongo que no sería muy cómodo dormir con uno. La idea de sus pechos, irrestrictos y vulnerables, me estaba mareando de deseo.

Bella vino y se sentó junto a mí en la cama, y me refiero a mi lado. Podía sentir el calor irradiando de su cuerpo. Esa debió haber sido la razón por la que empecé a sudar de nuevo. El monstruo secó su frente teatralmente.

En vista de resolución anterior, me prometí que no la tocaría de nuevo. Quiero decir, con mis manos. Pero no pude resistir acariciar su cuello con mi nariz un poco, aspirando su perfume fresco y delicioso, salpicando un beso o dos a lo largo de su mandíbula y hasta su oído. Bella se estremeció con deleite, y me retiré de la tentación.

—Se sentía bien —susurró Bella, soñadora.

—Creo que debo parar ahora, Bella. Eres demasiado tentadora.

Bella rodó sus ojos. El monstruo lo hizo también.

—Siento lo de antes. No debí haberte… atacado de esa manera. No volverá a pasar —prometí. El monstruo me frunció el entrecejo.

—No te disculpes. Me cuesta creer que tú tienes la culpa, Edward —dijo Bella generosamente—. Estoy bastante segura de que era una participante activa —de pronto, bostezó.

—Estás cansada —concluí—. ¿Por qué no te metes a la cama? —Y te echas las mantas sobre esos deliciosos pechos…

Me paré para que Bella pudiera meterse bajo la manta y la vi meterse en la cama. El monstruo se acurrucó a su lado. Me encaramé, una vez más, en el lado de la cama más cerca del closet.

—Gracias por hoy. Fue mucho mejor que un baile escolar —declaró Bella. Cogió una de mis manos y empezó a acariciar mis dedos con uno suyo. Era mi turno de temblar.

Balbuceé nerviosamente:

—No puedo decirte lo celoso que estaba de Newton cuando te invitó a salir. Pensé que podría golpearlo. En aquel entonces, ni siquiera estaba seguro de por qué me sentía tan furioso. Me tomó un tiempo averiguarlo. Los celos eran algo que sólo había leído en libros, antes de ahora. Me tomó completamente por sorpresa cuando realmente lo experimenté por mí mismo —confesé.

—No tienes nada de qué sentirte celoso. Nunca he estado interesada en Mike. Creo que es un buen tipo, pero encuentro su persistencia… tediosa —alcé la mano de Bella y besé su palma. El monstruo se recargó en uno de los codos de ella.

Bella bostezó de nuevo.

— ¿Por qué no duermes un poco, cariño? —sugerí.

Sonrió ante el cariño.

—No es justo, el dormir mientras tú estás sentado aquí, atrapado en mi habitación.

—Bueno, la vida no es justa —repliqué hábilmente—. Tú duerme, no será por mucho tiempo estoy seguro. Luego, voy a escaparme y todo estará bien —Y espero que este horroroso espectáculo de tortura sexual termine…

Bella estaba dormida en pocos minutos. Parecía un ángel. Alternaba entre mirar su rostro y checar el reloj cada cinco minutos.

Poco tiempo después, Bella dijo mi nombre en voz alta. Me di cuenta de que estaba hablando en sueños. Dios, ¿podría ser más adorable? Y aparentemente estaba soñando conmigo. Mi corazón estalló. ¡Era tan dulce!

O quizás no. Justo cuando creí que había sobrevivido al noveno círculo del infierno, Bella habló de nuevo.

—Ohhh, Edward —gimió Bella suavemente. ¿Qué carajos?

Más palabras salieron. Aguarda, ¿acaba de decir: "Edward, tócame"? No, debo de estar imaginando cosas.

Bella se removió inquietamente, diciendo una sarta de palabras esta vez. Las únicas que eran claramente inteligibles eran "Edward" y "tómame". Por favor, dime que esto no está pasando…

Tuve que concluir que Bella estaba soñando con tener sexo conmigo. La forma en que estaba gimiendo y revolviéndose en la cama parecía reforzar esa creencia. Ah, demonios, no, la mano de Bella no acaba de acariciar su pecho. Eso tuvo que haber sido un completo accidente. ¡Tócala!, gritó el monstruo.

Un gemido se me escapó. Mi verga se endureció de nuevo; mi enésima erección del día. ¡Con un carajo!, tenía que salir de aquí, antes de que violara todos los principios morales que había conocido jamás. ¿Nunca terminaría esta pesadilla de dolor y frustración?

Me acerqué silenciosamente hacia el closet abierto cuando oí pasos en las escaleras. Los siguientes ruidos vinieron del baño. Parecía que Charlie finalmente iba a irse a dormir. Esperé en ascuas para ver si necesitaría esconderme.

Eventualmente, los sonidos de movimiento cesaron. Y Bella tenía razón, al poco tiempo, oí ronquidos lo suficiente fuertes como para sacudir las vigas. Esperé unos minutos más, mirando a mi ángel mientras dormía pacíficamente una vez más. Después de un rápido beso en su frente, salí silenciosamente de la habitación. Me moví cuidadosamente por las escaleras y realicé mi fuga de la prisión.

Mientras conducía a casa, tuve la certeza de tres cosas: Deseaba a Bella Swan más que a mi próximo aliento. Hasta cierto punto, y no sabía cuánto, Bella Swan me deseaba. Y cuando llegara a casa, me iba a pajear hasta que me desmayara.


[N. de la T.]

[1]Le alzó los pulgares.

¿Decían?, ¿bien portado?, jejeje.

No sé a ustedes, pero a mí me encantó el último párrafo. Muy Edward Masturbín, jejeje.

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Espero te haya gustado Tany…

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¿Review?

Las quiere mucho
.::Sol::.