Estábamos sentados en la mesa, a mi lado Lena, enfrente mío Viktor. La madre de ellos había cocinado papas al horno y una carne asada. Servia, orgullosa, a cada uno un gran pedazo. Cuando sirvió el mío, le recé a Dios para que me ayude a terminarlo, iba a ser una misión que debía hacer solo.
-Viktor, ¿cómo te ha ido esta semana? –preguntó la madre a su hijo, con modales mientras cortaba un pedazo de su carne.
-Tranqui, como siempre. La profesora Víbora se las apañó para que desapruebe su prueba –se llevó una patata a la boca y la tragó. –pero aprobé.
-¡Qué bueno! –dijo Lena, sonriente. Viktor desvió la mirada de su hermana y agregó.
-Fue demasiado fácil –casi en susurro.
-¿Y tú? –preguntó la mujer. Todos nos quedamos en silencio. –Armin, ¿no?
-Ah, sí. –dije en seguida. - Em, bueno… -me rasqué la nuca, pude sentir la mano de Lena sobre la mía, bajo la mesa.-No me va mal.
-¿Te explicas? –agregó.
-No es que me vaya mal, pero tampoco me va muy bien –la mujer me petrificó con sus ojos miel.
-Ah, -suspiró –Qué se puede esperar de los novios de Lena.
-¡Mamá! –dijo ella y frunció el ceño, inflando sus mejillas.
-Eliges un desastre atrás de otro –levanté una ceja y miré a mi novia. Ella me miró por unos segundos y se encogió de hombros.
La conversación se desvió para otro lado: que pasará la próxima semana con respecto a… ¿Vicktor? Pude notar que era el centro de atención, pero no le di importancia, sino que intentaba terminar aquel interminable pedazo de carne.
-¿Por qué no viene a nuestro instituto? –un tenedor se cayó de su plato. Levanté la vista, Lena se atragantó con su comida, pero luego pudo tragarla, el padre suspiró y Viktor tenía una… ¿sonrisa? en su rostro.
-¿Por qué ir? –me preguntó el azabache mientras apoyaba sus codos en la mesa.
-¿A dónde vas entonces? –pregunté. Los demás en la familia estaban en silencio, Lena apretaba más mi mano.
-Por allí, por acá. –dijo, sin importancia.
-¿Vas al instituto?
-A veces sí, a veces no…
-¿Eh? –levanté una ceja. Él lucía divertido, le daba gracia ver mi confusión.
-¡Madre, el postre! –gritó Lena, mientras se levantaba los platos. Desvié mi mirada y pude escuchar una pequeña risa de parte del pendejo. Le sonreí a mi novia y le ayudé con la mesa. Nos dirigimos a la cocina, yo cargaba los platos y ella los vasos –Ahhh, ¿por qué? –me preguntó mientras tiraba los vasos al fregadero
-Es un tema muy común hablar de los institutos, ¿sabes?
-En mi familia no, así que mejor no lo haces –me señaló con un dedo, luego agarró los platos y, también, los tiró adentro del fregadero.
-¿Porr? –dije, sonriendo mientras me acercaba a su rostro
-¿Estás de broma? –se alejó un poco, pero curvó sus labios divertida.
-Dime… -la tomé de las caderas pero ella agarró mis manos y las posó en mi pecho.
-Otro día, hoy no. –fue hasta el frizzer y sacó un kilo de helado.
-¿No crees que nos quedaremos cortos? –señalé aquel envase.
-¿Por qué? –dijo, mientras sacaba una torta helada.
-No sé. –me miró extrañada. Estiré mis brazos en forma de una bola a mi alrededor. Ella dijo un pequeño "ahh", dejó la torta en la mesada y me pegó un puñetazo mientras reía.
-Con mi madre no se juega –me miró acusadora. –Ayúdame con los potes.
Efectivamente, agarré lo pedido y lo llevé hasta la mesa, donde todos seguían sentados. Lena se encargó de servir a cada uno una porción pero, como yo soy su favorito, me sirvió un poco más de helado de crema.
Al terminar de comer, Viktor y la señora se encargaron de levantar lo restante. Con Lena y Héctor. Su padre me mostró su gran colección de películas, oculté que yo ya conocía aquella estantería. Orgulloso, me mostró cual él había dirigido, las puso y reprodujo solo las partes en las cuales él se había "lucido".
Miré la hora, ya eran las once de la noche.
-Lena –ella me miró con un interrogante en su rostro. –Ya debo irme. –ella asintió. Le extendí la mano a Héctor –fue un gusto –le dije, mientras me la estrechaba.
-El gusto fue mio. –fui hasta la mujer, pero esta ya se había ido a dormir y Vicktor, en cambio, había salido con su grupo de amigos.
-Acompañaré a Armin hasta afuera –dijo la castaña a su padre. Él asintió. Llegamos hasta la puerta y nos quedamos un momento en silencio.
-¿Cuántos años tiene tu hermano? –me atreví a preguntar.
-Dos más que yo, maso menos. –respondió. -¿Algo más?
-Sí, pero no ahora. –me acerqué, amenazante a su rostro -¿Ahora puedo? –ella asintió. Nos besamos, fue un tierno beso que duró menos de diez segundos. –Nos vemos.
-Nos vemos.
Me alejé de la puerta. Cuando ya estaba en la calle, volteé: ella ya había entrado, así que fui hasta mi casa.
-.-.-.-.-.-.-.-.-.
-Qué linda la parejita –se burló Castiel al contarle todo lo que sucedió.
-Tú siempre tan comprensivo –le golpeé en el hombro –te quedarás solo.
-Sí claro –frunció el ceño y desvió su mirada.
-¿y tu finde? –pregunté.
-Tranquilo, como cualquiera: fui a bailar SOLO –resaltó aquella palabra. –levanté a tres chicas las cuales dos me rechazaron para "algo más".
-¿y la otra?
-Se desmayó, así que no cuenta. –rodé los ojos y él solo hizo aquella sonrisa. Divisamos, al mismo tiempo, la inconfundible cabellera pelinaranja de Iris, pero cuando iba a llamarla, Castiel me puso su mano en la boca y me alejó más de lo que estábamos. –No la llames
-¿Y ahora qué ocurre? –pregunté, mientras sacaba su mano.
-Está más loca de lo que la recuerdo –susurró. Me levanté, la gente nos estaba viendo mal: atrás de un árbol, agachados, uno más cerca del otro… -me dijo cosas imaginables.
-¿Ejemplos?
-Cosas feas de Lena, ¿sí? –levanté ambas cejas.- No tienen importancia, son mentiras.
-¿Cómo lo sabes?
-Me lo imagino. –Frunció el ceño -¿le creeras a la naranja o a mí?
-Te creo a ti, me resulta raro que Iris diga "cosas" –hice el gesto de las comillas.
-¿Todavía no te lo imaginas? –emprendimos nuestro camino al instituto.
-¿Qué?
-Iris… sabes qué, nada, es como explicarle algo a Ámber.
Me encogí de hombros y seguimos caminando hasta el instituto. Llegamos justo a tiempo, pero decidimos saltearnos las primeras horas. Aproveché para sacar mi viedeojuego y ganar algunos niveles mientras mi compañero escuchaba su música con los ojos cerrados.
El timbre tocó, nos levantamos de nuestro sitio y nos dirigimos a la siguiente aula para la siguiente clase, que era matemática. Me senté junto a la pelinaranja, que ya se encontraba en su banco. Enfrente mío, Lena y Kentin.
-Hola Armin –me saludó Iris.
-Hola, ¿todo bien?
-Sí, hace mucho no charlábamos, ¿sucedió algo?
-No, ¿por? –negué.
-Llegaron recién, no vi que llegaran a su otra clase.
-Ah, sí, no entramos, nos quedamos haciendo novillos.
-Eso hará que te atrases en tus clases –me hizo una mueca extraña.
-No te preocupes. –dirigí mi mirada a la espalda de Lena, pude notar que estaba escuchando. Aquello me sacó una sonrisa.
-¿Qué es tan gracioso? –me preguntó la naranja.
-Ah, nada, recordé algo.
-Dime… ¿qué hiciste le fin de semana? Yo tuve clases de piano, mi madre esta dispuesta a cualquier cosa con tal de que yo haga eso, es tan molesta… -siguió hablando hasta que se calló- ¿y tú?
-Nada, salí a cenar. Lo demás, como siempre.
-¿A cenar? –levantó una ceja. -¿A dónde?
-A lo de mis suegritos –Lena se encogió de hombros como un impulso, Iris miró primero a mí y luego a la castaña, así hasta que sus ojos quedaron muy abiertos. Tomó respiraciones, pero luego se tranquilizó.
-Q-Qué divertido –comentó. –Espero que la h-hayas pasado bien.
-Ah sí, excelente, son buena gente. –le sonreí secamente. Tocó el timbre y, enseguida, entró el profesor, dispuesto a que hoy veamos tres temas. Presté atención, pero después del primer tema no pude seguir así que dibujé en la hoja de anotaciones.
Salí lo más rápido que pude al tocar el timbre. Abrí mi locker y guardé mis cosas. Saqué los libros que se utilizarían para la hora siguiente, pero primero me dirigí al techo (el lugar en donde NADIE te molestaba). Busqué a Lena y a Castiel con la vista, pero no los encontré, así que subí solo.
POV LENA (n/a: sí, es necesario para la historia, .)
Me levanté de mi banco cuando sabía que todos ya se habían ido, no me gusta cubrirle el paso a los demás, ya que tardo mucho tiempo en guardar. Al cerrar la mochila, me acomodé un mechón de pelo tras la oreja. Salí del aula de lo más tranquila, hasta que sentí un una mano que me agarraba fuertemente mi brazo. Miré hacia ese lado, era Iris.
-Hola –dije, como siempre.
-Lena, ve con cuidado… -infló sus mejillas, aquel gesto no le sentaba bien, pero lo dejé pasar.
-¿Qué sucede? –pregunté. Pude sentir que su mano apretaba más mi brazo, así que intenté safarme, pero fue imposible.
-Estás muy adelantada con Armin, -levanté una ceja. –Él… no te quiere de la forma que tu lo vez. –ahora levanté la otra, ¿qué quería decir con ello? –Armin… solo te quiere para su primera vez, me dijo que tienes muy buen cuerpo. –la miré horrorizada. Hice un movimiento brusco para alejarme unos pasos y me quedé segundos viéndola, evaluando la situación.
-¿E-En serio? –ella asintió lentamente. Sentí como pequeñas lágrimas recorrían mis mejillas… -No puede ser verdad.
-Pues, lo es.
-Arpía –me di la vuelta y pude distinguir a Castiel, se lo notaba enfurecido, más de lo normal, sentí un poco de temor por aquel gesto suyo. –Iris, ¿no tienes mejores cosas en que meterte?
-No te metas, yo solo la estoy ayudando a… -fue interumpida por el pelirojo
-…que se aleje de él para que tu puedas estar con él –Iris lo fulminó con la mirada. Yo, en cambio, aún adolorida, miré a Castiel y luego a Iris. -¡Vete, arpía! –le gritó.
-¿Es en serio, Iris?
-¡Tú zorra! –me dijo, retrocedí un paso y choqué con el pecho de Castiel. -¡Vienes un día y logras todo lo que yo no pude hacer en meses! PARECE UNA BROMA –se tapó la cara con sus manos -¡No es justo! ¿¡Por qué!?
-Iris… -me acerqué, tímidamente.
-¡NO! Lo menos que quiero es tu compasión –su rostro estaba rojo, de ira… sí, Iris, lo siento tanto, pero Armin me gusta y no te lo puedo dejar.
-Iris, lo siento… -me acerqué unos pasos más pero Castiel me lo impidió, agarrándome el brazo y negando con la cabeza.
-Se lo merece –me dijo. Iris sollozó un poco más al escuchar aquellas palabras hirientes del pelirojo, ¿ahora que se cree? –Vamos. –me condujo hasta mi locker.
-¿Por qué? –dije mientras introducía mi contraseña.
-¿Por qué, qué? –me preguntó, aún con el ceño fruncido.
-¿Por qué te metiste? Tal vez ella tiene razón… -me interrumpió.
-¿Estás de broma? –estaba más serio de lo normal. -¿Alguno me dice porqué ustedes dos son los únicos que no notan que Iris ama a Armin? –recalculé unos segundos -¡idiota, te estaba usando!
-¿Qué?
-¡No es necesario ser listo para darse cuenta! –golpeó el locker vecino con su puño. –No me lo puedo creer, tan inocente.-se acercó peligrosamente a mi, miré a mi alrededor por si había alguien viendo, por suerte no.
-Castiel… -susurré mientras retrocedía, pero se encontraba la puerta de mi locker. -¡Castiel! –le dije, estaba muy cerca.
-Lena, ¿por qué él?
-¿Qué? –pregunté, mi cara estaba de mil rojos distintos, aquella situación. El pelirojo se estaba acercando demasiado, podía sentir su respiración que acariciaba la punta de mi nariz.
-¿Por qué Armin? –Acarició mi pelo –él es tan… él.
-Castiel, por favor es tu amigo y yo lo quiero
-Pero no… -suspiró. –yo puedo ser mejor que él, te preotegeré, te cuidaré.
-¡Castiel! –pero no pude decir otra palabra porque sus labios se juntaron con los míos. Lo empujaba con mis manos, pero me era imposible, ¿¡Por qué los chicos de este instituto son fuertes!? No cerré mis ojos, podía ver perfectamente el rostro del otro. En aquel momento solo se cruzó Armin por mi mente… él.
Se alejó unos centímetros, estaba en shock, no podía procesar aquel beso. Miré a Castiel, con los ojos abiertos como dos platos, ¡ME HABÍA BESADO! ¿qué hago? ¡Nunca me había pasado! Lena, piensa, piensa, piensa, ¡Lo leiste en esa revista de mierda! "cómo rechazar a un chico" Dios, ¿por qué no sacan una sección llamada "el amigo de mi novio me besó, Qué hacer en aquellas situaciones"? LA VIDA DE MUCHAS ADOLECENTES ESTARÍA SALVADA. Pensé unos segundos, pero mientras estaba parada, unos pasos se acercaron a nosotros y golpearon al pelirojo, haciendo que este cayera al piso. Miré al agresor y efectivamente era Armin.
Nota de Autora
Hola, solo quería avisar que el concurso de "La novia de Castiel" ya cerré, ya que me llegaron muchas fichas.
Bueno, dejen sus comentarios para ver qué les parece (¡Está viniendo con todo!) Espero que no les haya molestado que use a Lena como narradora, necesitaba hacerlo.
