Derechos de autor? No, los personajes no son míos... Bueno, al final de este cap. va a aparecer uno que quizás si me lo pueda autoadjudicar, pero... ¿Quién sabe?
¿QUÉ OCURRE AQUÍ... CON LOS ENAMORADOS?
CAPÍTULO 11
¿DÓNDE ESTÁS?
-Oye Akane¿No es un poco pequeña?- preguntó curioso, mirando sobre la cuna.-¡Todos los bebés son así de pequeños, idiota!- le gritó a su lado, asustando a la niña que comenzó a gritar.
-¡Anda, mira lo que has hecho¡Trae acá!- Y Ranma fué a por ella. Ciertamente tenía miedo, el ver a una cosa tan pequeña y tan frágil le ponía muy tierno, pero le daba miedo cogerla por no saber hacerlo bien o que se le cayese de las manos ¿Y si la cogía con mucha fuerza y la aplastaba¿Y si por poner poca fuerza la pequeña se caía al suelo y se hacía daño?
Con el mayor de los cuidados que pudo tener, Ranma la acunó en sus brazos. Pero por si las moscas se sentó al borde de la cama, y susurró -Ya está pequeña, ya está, no llores...- Increíble pero efectivo, la niña se tranquilizaba mientras era mecida en los fuertes brazos de su padre. Ranma continuó de broma -Mamá no lo hizo a drede, sólo está loca a ratos...
-¡¡¡¡¡RANMAAAAAA!!!!!- Nuevamente la pequeña lanzó un berrido que se prolongó en el tiempo. Ranma la meció otro tanto mientras le hablaba confidente -¿Ves lo que te digo?
Lo más extraño fué que la niña, como si comprendiese, empezó a reirse (o a hacer algo parecido, ya que con los ojos cerrados aún...)
-¡Eh, me ha entendido!- Y Ranma sonrió mientras la sujetaba.
Akane se sentó al lado de él, refunfuñando por lo bajo. Luego dijo -Ranma, hay que ponerle un nombre...
-Sí, ya lo sé.- dijo él, mientras cambiaba a la niña de sus brazos a los de ella. -Y había pensado varios nombres, pero...
-Todos de niño¿verdad?- Ranma asintió.
-Y ¿Cuál te gustaría?- la niña comenzó a berrear otra vez. Akane la mecía pero la tía no paraba de llorar.
-Pues... No lo sé...- suspiró derrotado. -¿Y a tí?
-Creo... ¿Qué tal si la llamamos como a mi madre?- La niña seguía llorando y Akane la meció aún más. Ella preguntó pacientemente -¿Qué pasa, mi amor¿Qué tienes?
Ranma, extrañado, preguntó -¿No se habrá hecho caca?
Akane lo comprobó -No, no es eso... ¡Ah, ya sé!
-¿Sí, qué tiene?- preguntó él, viendo extrañado que ella se levantaba la camisa.
Akane liberó un pecho y se lo dió a la niña. Ésta lo agarró y comenzó a amamantarlo. Ranma, que estudiaba la maternal escena sintió un poco de envídida.
-¿Me das a mí también un poco?- dijo él, acercandose al otro. La niña le dió un manotazo en todo el ojo y Ranma se retiró -¡Auh!
Akane entonces sonrió mientras Ranma maldecía por lo bajo. -Ella dice que no... Y yo también. ¡No quiero!- dijo, en venganza por lo anterior. Ranma la miró rencoroso, y ella continuó -Además, estoy en cuarentena. ¿Recuerdas? Cuarenta días sin nada de nada.
Resopló fastidiado. Pensó "Pero si sólo lo hemos hecho una puñetera vez... ¡Y además ni siquiera estábamos casados" Ranma volvió a sentarse a su lado, mirando a la pequeña. Era tan pequeña, bonita y frágil que contagiaba a todo el que la veía de una dulzura más allá de lo encantador.
Esa noche...
La figura rubia, a la que a partir de ahora denominaré "Rubiales" sonrió en la penumbra, justo al lado del cristal. Con cuidado, evitando cualquier ruido, abrió despacio la ventana.
Allí, sobre la cama, había un matrimonio feliz. Ella estaba recostada en el pecho de él y este la rodeaba con sus dos brazos. Ambos mostaban una serena sonrisa en su cara.
Y dandose la vuelta, estaba la cuna.
Tenía un bebé.
Rubiales sonrió, dirigiendose a la cuna en el mayor de los silencios. "¿Cómo puede un bebé tan bonito tener una cama tan desastrosa?" pensó, mientras la ternura se le contagiaba.
Y de pronto, el bebé comenzó a llorar.
Ranma, molesto, frunció el ceño y dijo somnoliento -'kane... te toca...-, mientras soltaba el brazo que la envolvía por encima.
Rubiales sintió pánico al creer que estaba a punto de ser descubierto, pero no. Akane, maldiciendo por lo bajo, fué hacia la cuna, perezosamente cogió a la niña y la meció un poquito intentando consolarla. El llanto no cesaba y Akane se llevó a la niña de la habitación, susurrando -Venga, mi amor, no llores...
Y Rubiales aún no se lo podía creer. ¡A menos de medio metro y no había visto su presencia! No quería ni imaginar lo que hubiese ocurrido en ese cuarto de haber sido descubierto. Y maldijo, pensando que ahora tendría que esperar. Se escondió bajo la cama.
Ya estaba amaneciendo. Rubiales se hacía pis, pero no podía salir de su escondrijo. Al escuchar un gran bostezo de parte de Ranma, supo que se había metido en la boca del lobo: Ya no podía salir de ahí. Ya no podía cumplir con su cometido.
Ranma se vistió y salió del cuarto. Rubiales empezó a planear una huida saliendo de bajo de la cama cuando Akane entró y a toda leche había vuelto a esconderse en el mismo sitio.
Ella tenía los ojos medio cerrados. Traía a la niña en brazos, que dormía tranquilamente. Cansada, le dió un besito en la frente y dejó a la niña en la cuna, mientras salía del cuarto murmurando -Destrozasueños sería un buen nombre...
Rubiales salió de debajo de la cama, pensando "Quizás si pueda cumplir mi cometido, después de todo..."
Bajo la tela bandeada de rojo, blanco y azul, sacó una pequeña cesta acolchada cómodamente. Tomó a la pequeña niña en brazos, cuidadoso de que no llorase, gritase, patalease, se cagase o se mease (esto último porque le hubiera dado envidia), la cargó en la cesta y la arropó con un par de mantas.
Suspiró pensando "Bueno, una cosa hecha. Ahora..." Se asomó al pasillo a comprobar que nadie venía, luego miró por la ventana, comprobando que no había nadie.
Con la cesta bajo el brazo, saltó por la ventana al muro más cercano. Rubiales sonrió por lo bajo, maquiavélicamente. "Ranma Saotome... Tu deuda ha sido cobrada". Y rió. Rió como un desquiciado.
Kasumi, que había salido un momento y estaba tendiendo la ropa, pensó "Qué tipo tan raro... Me está dando miedo." -Buenos días, señor...- Rubiales salió corriendo por los muros sin ni siquiera haberla escuchado. Kasumi bufó -¡Será maleducado! En fin...
Akane volvía del baño. Una simple toalla la cubría, y estaba secándose el pelo cuando entró a su cuarto.
Y entonces fué que notó algo extraño en su cuarto. Estaba diferente, de algún modo. "Mucho silencio..." pensó.
Dió la vuelta y entonces... Lo vió.
-¡Oh, no¡Dios mío!- se llevó las manos a la cabeza. Un grito amenazaba con escapar de su garganta.
-¡¡¡¡¡¡¡¡¡Ranmaaaaaaaa!!!!!!!!!- a su llamada, el raudo artista marcial, esposo y (recientemente) padre subió corriendo las escaleras y abrió de un portazo.
-¿Qué pasa, cariño?- preguntó acercandose a su lado. Entonces el también pudo verlo. Ella gritó nuevamente su nombre enfurecida.
-¿¿¿¿¿¡¡¡¡¡Se puede saber qué hace mi diario encima de la mesa!!!!!?????
Él se sonrojó -Esto... yo... verás¡puedo explicarlo!
-¡¡Qué explicarlo ni qué leches¡Tú tienes un morro que te lo pisas!
Ranma entonces posó su mirada sobre la cuna. -Oye¿Y la niña?
Akane gritó -¡¡¡No me cambies de conversación!!!
Ranma -Oye, en serio¿dónde está?- dijo, acercandose para comprobar que no estaba escondida bajo la manta.
Akane parpadeó, como volviendo a la realidad tras un trance de furia irracional. Curiosa -¿No la tenías tú?-. Ranma levantó los brazos como diciendo "En estos no está".
Akane bajó a la cocina -Oye Kasumi¿Has cogido a la niña?-. Ella se apartó un momento de los fogones, con cara de sorpresa -No, no la he visto...
Akane corrió por la casa, obteniendo las distintas contestaciones de sus parientes...
Nodoka -No... no la tengo yo. Pregúntale a Kasumi.
Genma -¿Le has preguntado a mi esposa¿Si? Pues no sé...
Soun -¿Has mirado debajo del portón? Lo mismo aparece por ahí...
Nabiki -¿La niña¿Yo¿Para que me vomite encima o se me cague y tenga que cambiar pañales? No, gracias...
Akane volvió al cuarto -¡¡¡Ranma, la niña ha desaparecido!!!- y abrió la puerta a tiempo de ver a Ranma golpeando fuertemente el armario, agrietándolo. Ranma gruñó en voz alta, la furia llameando en sus ojos -Peor aún...- y le tendió a Akane una nota. -He encontrado esto en la almohada.
Bonjour Sr. y Sra. Saotome
Me he tomado la molestia de recoger personalmente a mi futura nuera para
que crezca en el seno de nuestra acomodada familia durante su infancia y
se acostumbre a su nuevo estilo de vida. Pardon moi por la intrusión, et por
no dar parte de mi proceder, pero es sabido que en anteriores ocasiones se
ha sido reticente a cumplir este tipo de compromisos...
Por lo presente, Sr. Saotome, su deuda queda saldada. Su hija queda pro-
metida con mi descendiente directo.
Firmado: ...
Ranma apretó con fuerza los puños hasta que los nudillos se tornaron blancos y las palmas de sus manos sangrasen por la fuerza de las uñas. Se acercó a la ventana.
-Maldito... ¡¡¡¡¡Picolet Chardin II, juro que como te coja vas a pagar caro haber secuestrado a mi hija!!!!!
Si, "Rubiales" es nuestro pequeño Picolet Chardin II. (Ver nota al final 1)
Akane ya estaba armada con el mazo a la espalda, la katana, un casco del ejército y un chaleco antibalas, saliendo por la puerta y gritando -¡Me lo cargo, me lo cargo, me lo cargo...¡¡¡¡¡Ranma, vámonos¡¡¡A por nuestra niña y a reventar a ese desgraciado!!!Picolet admiraba la belleza de su hijo. Al final se había casado con una despampanante morena del sur de España, y habían tenido recientemente un niño pequeño, al que llamaron Louis, como a su abuelo. Su nombre completo: Louis Chardin VIII.
Y lo habían puesto en una cuna contigua a la de la niñita pequeñita, futura esposa del pequeño heredero, que pronto sería entrenada de acuerdo a las tradiciones francesas de elegancia y refinamiento.
En cuanto dejase de llorar, claro.
Picolet, al igual que sus sirvientas y damas, llevaban tapones en los oidos. Madame St. Paul llevaba incluso unos cascos de música para escuchar cualquier cosa refinada antes que eso.
-¡Esta niña es un incordio!- decía St. Paul. -¡No creo que una niña tan poco refinada a tan temprana edad cambie alguna vez¡Picolet, no creo que sea una buena elección para...!
-¡¡¡Stht¡¡Silencio, mira!!- dijo en un susurrado grito.
Las ocho cabezas de la señora, el señorito y seis damas asomaron por encima de la cuna.
La niña estaba bostezando.
-¡Oh, Dios, se va a dormir al fin!- dijo una de las damas. Otra dijo -Oh, qué ricura...- y otra dijo -¿Y si la llaman pan Bimbo¡Porque tiene pinta de estar más buena que...!- y otra le cortó la conversación a esta salida gritando -¡¡Calla tortillera!!- y a este grito, la niña comenzó a berrear otra vez, gritando y llorando.
St. Paul, señalando a la chica que gritó -¡Tú, despedida!- y la pobre se fué llorando por la puerta de... Alcalá (XD Perdón, no lo pude evitar. Quería decir por la puerta de atrás)
Continuará
(Nota al final 1) (Referencias a los Tomos 16, 17 del manga Ranma 1/2 y DVD nº 27, cap. 105, 106.) (Me parece increíble que todo el mundo (Y realmente quiero decir TODO el mundo) haya pensado que era una chica... En ningún momento dije que fuera una, y además he ido dejando pistas de quién era...)
En serio, me ha sorprendido que todo el mundo creyese que era una chica... ¡Qué malpensados que somos todos, eh¡Que nos morimos por ver escenas de celos...¡¡Pues no!! Mi fic es muy tradicional... Ranma y Akane nunca se harían esa putada.
