¡Este es el capítulo más largo que he escrito en este fanfic! Aunque de todas formas es bastante corto a comparación de otros autores. En fin, todo parece indicar que solo habrá dos capítulos más, por lo tanto, este fanfic está llegando a su fin. Espero que les esté gustando, y ojalá me dejen sus comentarios, porque realmente es muy agradable saber su opinión. Este capítulo esta dedicado a mi linda novia Ana Leslie!, que esta en gtalk en estos momentos, jeje.

Los veo mañana con un nuevo capítulo, y sin más por el momento, los dejo:

Capítulo Anterior:

Nunca me había permitido dejar entrar a alguien en mi vida, pues de esa forma evadía el tener que compartir una pequeña parte de mí con otra persona de forma sentimental.

Por otra parte, no me imaginaba a mi misma comportándome como novia. Definitivamente jamás podría comportarme como Lavender con Ron o como Ginny con Dean en el pasado.

Con tristeza y desconsuelo, me di cuenta de que yo, Hermione Granger, la sabelotodo de Hogwarts, era una persona fría, no muy cariñosa, y de acciones indiferentes hacia el amor.

Capítulo 11

Al siguiente día me levanté sintiéndome un poco extraña, y de pronto recordé por qué me sentía así. Ron y Ginny sin duda habían difundido la noticia. Cuando salí a la sala común, muchos de mis compañeros me sonrieron.

- ¡Ya era hora de que le hicieras caso a Harry!- dijo alguien, pero no me detuve a averiguar de quien se trataba.

Tuve que soportar uno que otro comentario similar mientras llegaba al Gran Comedor. Estaba a la mitad de mi desayuno y había logrado evadir a la mayoría de las personas. Sin embargo, como ya era costumbre, pronto llegaron las lechuzas con noticias y mensajes.

Yo estaba suscrita al Profeta, por lo que recibí mi copia y decidí leerla más tarde, como era mi costumbre. Pero justo en ese momento llegó Ginny.

- Mala amiga…- le dije como saludo.

- ¿Por qué?- me dijo fingiendo inocencia.

- Por nada… pero lo llevarás en tu conciencia…-

Ella comenzó con su sesión de preguntas acerca de la declaración de Harry, y me resigné a contestarlas. Sabía que sería imposible seguir evadiéndola, pero sinceramente no tenía mucho que contarle.

Justo estaba diciéndole lo que Harry me había dicho, cuando de pronto señaló hacia el periódico muy sorprendida.

- ¿Qué sucede?- le pregunté mirando la portada de El Profeta.

"Harry Potter, el niño que vivió, se compromete con una hija de muggles… para más información, ir a la página 5…" decía el título con letras inmensas.

En ese momento creo que sufrí un infarto, o algo parecido.

Me acerqué más sin poder creer lo que veía. Abrí el periódico y me vi a mi misma saludar a quienquiera que abriera el periódico.

- ¿Cómo…Cómo se atreven?- dije conteniendo apenas la rabia. Junto a mi foto, un sonriente Harry saludaba igualmente a los lectores.

"Hemos sido informados del reciente suceso en Hogwarts. Harry Potter, el niño que vivió, ha decidido compartir su vida con Hermione Granger, una hija de muggles famosa por sus destacadas notas. El pasado sábado Harry se le declaró de manera formal cuando ambos se dirigían de Hogsmeade hacia Hogwarts, sin duda en un momento muy romántico para ambos".

"Se dice que ambos comparten su afición por el quidditch, y nos enteramos de que la boda se llevará a cabo pronto, aunque por otra parte, muchos ponen en duda este hecho, ya que Harry Potter y la señorita Granger son muy jóvenes. Nuestro corresponsal en Hogwarts está averiguando más acerca de la supuesta prometida, ya que nos llegaron rumores de que Hermione Granger es una experta en la preparación de filtros amorosos, por lo cuál podría ser ésta la clave de su encanto sobre Harry. Por otra parte, intentaremos entrevistar a ambos jóvenes para…"

Incapaz de seguir leyendo, cerré el periódico y mire a mí alrededor. Muchos de los estudiantes que recibían el Profeta comenzaban a hacer comentarios y a compartir la noticia. Y la mayoría volteaban a verme cuando se enteraban.

- Tengo que irme Ginny…- dije al instante que me levantaba.

- ¡Hermione! Te juro que yo no tuve nada que ver. Y Ron tampoco. ¡Nosotros jamás te haríamos eso!-

No le contesté, pero le creí. Sabía que eso no era culpa de ellos. Sin duda alguien había escuchado el rumor y había avisado al Profeta con las peores de las intenciones. Además, más de la mitad de lo que decía el periódico era falso. Ni siquiera podían informarse bien. Harry y yo solo éramos novios, y su declaración no había sido precisamente romántica.

Ese día no me concentré para nada. Solo deseaba una y otra vez que nada de eso estuviera pasando. Pero las miradas de todos me hacían volver a la realidad. Cada pasillo, cada escalera, cada rincón del castillo estaba lleno de personas que me miraban mientras cuchicheaban sobre lo acontecido.

Cuando terminaron las clases corrí como nunca para llegar a la sala común y por fin estar sola. Necesitaba desahogarme.

- Hermione…- me llamó alguien cuando el retrato se abrió para darme el paso.

Me quedé paralizada. Harry estaba parado justo enfrente de mi, con una expresión tan seria como nunca antes le había visto, ni después le volví a ver.

- Harry… quiero estar sola- le dije apenas pudiendo contener mi llanto.

- Hermione, solo quiero que sepas que me entrevistaré con el Profeta para desmentir todo lo que dicen- me dijo tomándome de los hombros. Pero algo dentro de mí no entendía razones, y exploté…

- Harry, todo lo que dicen es mentira. Somos novios, pero no sucedió en un lugar romántico, no estamos comprometidos, y no estoy muy segura de que algún día quiera estarlo, yo nunca he hecho un filtro amoroso y ¡odio el quidditch!- dije de golpe, terminando mi frase con un tono de voz muy elevado.

Harry me soltó, y se me quedó viendo con una tristeza difícil de describir. Sin decir otra palabra, se alejó y salió por el retrato. Yo me quedé sin saber qué hacer, pues hasta entonces caí en la cuenta de que había muy grosera. Él no tenía la culpa, y había dicho que hablaría con el Profeta para aclarar el asunto.

Me sentí inmensamente mal, pero una vez más, mi orgullo me impidió salir tras él para pedirle una disculpa. En lugar de eso, me dirigí a mi dormitorio con la intención de desahogarme en soledad. Para mí, la tarde había terminado.

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- ¡Hermione!- la voz de Ginny me sacó de mi ensueño.

Me levanté bostezando.

- ¿Qué sucede?-

- El Profeta pidió una disculpa por la noticia publicada ayer- me dijo enseñándome el periódico.

En efecto, había una disculpa formal que nos concernía a mi y a Harry donde decía que todo había sido un malentendido y otras cosas similares.

- Vaya… me alegro…- le dije sin estar realmente muy alegre. No sabía cómo me iba a disculpa con Harry, y definitivamente no quería verlo. Tenía miedo de lo que fuera a pasar, pues él tenía toda la razón si estaba enojado.

Sin embargo, las situaciones muchas veces no se dan como nosotros queremos que sucedan, y poco después de salir de la sala común, me lo encontré de frente al dar vuelta en una esquina.

- Harry- dije sorprendida por el repentino encuentro.

- Hola Hermione- me saludó con una sonrisa. Suspiré aliviada. Parecía que no estaba enojado.

- Gracias por hablar con el profeta…- le dije pensando cuidadosamente mis siguientes palabras.

- No fue nada Hermione. De verdad, y no tienes por qué agradecerlo- me dijo antes de que yo terminara de hablar.

- Tengo que irme Hermione, vamos a entrenar quidditch y ya se me hizo tarde…- dijo mientras se despedía de mi.

- Ah. Esta bien Harry. Te veo luego…-

Mi oportunidad de disculparme había pasado, y la había desperdiciado soberanamente. Al día siguiente el tema ya no se presentó, y poco a poco el incidente fue quedando en el olvido.

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Algunas semanas después me encontraba sentada cerca del lago, cuando divisé que Harry se acercaba a mí.

Muchas cosas habían cambiado entre nosotros en esos días, y ahora nuestra relación parecía mejorar cada día. Sin embargo, yo seguía teniendo problemas para demostrar mis sentimientos y emociones, y era rara la vez que le decía a Harry un "te quiero", "te amo" o cualquier otra cosa romántica como un beso. No sabía demostrarle mi cariño. Por más que lo intentaba, me era imposible. Simplemente eso estaba más allá de mi entendimiento. Como ya dije, yo era muy fría en ese aspecto.

Por otra parte, él me lo decía sin ningún problema y en los momentos precisos. De alguna forma sabía cómo me sentía yo y sabía decir las palabras correctas en los momentos correctos. Y yo lo quería, pero no lo demostraba. Cualquiera hubiera dicho que él me quería más a mí que yo a él. Espero que hayan entendido la situación. En resumen, yo era una mala novia.

Pero a Harry no parecía importarle, y por eso mismo a mi no me preocupaba en lo más mínimo. Hasta que sucedió algo inesperado, un día por la tarde.

Yo caminaba de regreso a la sala común viendo los lindos paisajes a través de las ventanas del castillo, cuando escuché unas voces que murmuraban algo. En mi experiencia, sabía de quienes se trataba y en dónde se encontraban. Me dirigí hacia ese lugar sin hacer el menor ruido, y confirmé mi teoría.

Harry, Ron y Ginny hablaban casi en secreto, en el mismo lugar donde siempre lo hacían. Al instante me puse en alerta, conciente de que seguramente estaban hablando de mí. Ya había sucedido antes, cuando Harry hablaba sobre invitarme a Hogsmeade, justo antes de que fuéramos novios.

Estuve a punto de salir corriendo de ahí, pues no estaba muy segura de querer enterarme de lo que hablaban. Si estaban ahí era porque no quería que yo supiera. Y no era correcto escucharlos a escondidas.

Pero mi curiosidad fue más fuerte que mi deseo de escapar, y escuché atentamente.

- Tiene que ser el sábado. Después ya será demasiado tarde. El tiempo se nos está terminando…- dijo Harry hablando en voz baja. Hubo un silencio sepulcral.

- ¿Ya le dijiste a ella?- preguntó Ron entonces.

- Aún no. Pero mañana lo haré. La invitaré a Hogsmeade. Y luego llevaré a cabo el plan que les dije…-

¿Plan? Eso me sonaba muy misterioso. ¿Qué estaría tramando?

- Harry…- dijo entonces Ginny ¿sollozando¿Eso había sido un sollozo? No, mi imaginación me jugaba malas pasadas. Probablemente tenía gripa o algo así.

- Solo ustedes dos saben de… este plan. Tienes que entenderlo Ginny…-

Algo muy raro estaba pasando, pero mi intuición me fallaba, y mi sexto sentido simplemente se negaba a cooperar. Escuché que se movían, y supuse que la reunión secreta había terminado. Estaba a punto de huir sin ser vista cuando Harry habló de nuevo.

- Dicen que en una relación de pareja siempre hay alguien que ama más, y que está más dispuesto que el otro a entregar todo lo que tiene…- de nuevo un silencio, señal inequívoca de que los dos hermanos escuchaban atentamente.

- Me gustaría, aunque fuera por un solo día, por una sola hora, que ella fuera esa persona en lugar de mí- dijo riendo y en un tono que pretendía ser bromista, pero todos los presentes sabíamos que lo decía con cierta esperanza.

Me alejé de ahí sin ser vista, caminando sin rumbo fijo, pensando sin cesar en lo que había dicho. Entonces, si previo aviso, mi orgullo fue derrotado al fin. Me di cuenta de que realmente lo amaba y estaba feliz de ser su novia.

Ahora estaría dispuesta a ser yo quien ocupara ese lugar del cuál había hablado. El sábado, en Hogsmeade, sería la oportunidad perfecta. Me dirigí a la sala común pensando en la reacción de él cuando viera mi cambio de actitud. Sin embargo, unas negras nubes en el horizonte me dieron la impresión de que algo, bueno o malo, estaba por suceder…