Lejos de las habitaciones mohosas, polvorientas y húmedas a las que ambas hermanas Woods estaban acostumbradas a hospedarse en su truculento paso por la carretera, aquel lugar desprendía un petulante aroma a ambientador de cerezas y pastas horneadas recién hechas.
Un lujo del que pocas veces podían disfrutar en exceso.
Cuando Luna regresó, encontró a su hermana sentada en la cama con el portatil abierto. Una botella de Jack Daniels abierta sobre la mesilla y restos de algunas galletas caseras sobre un decorativo plato de florecillas rosas y amarillas bastante hortera.
—Pero si hemos cenado hace un rato —dijo Luna desconcertada frunciendo ligeramente el ceño al señalar con el pulgar tras de si hacia la puerta hacia el pasillo.
—La investigación me da hambre, ya me conoces —repuso Lexa tecleando con la mirada puesta sobre algunos viejos artículos en la pantalla—. ¿Qué tal con Shaw? ¿Has podido sacarle algo más?
Luna que la escuchó puso una cara algo resignada quitándose la chaqueta, momentos antes de dejarla caer sobre la cama.
—La verdad es que si —admitió Luna dirigiéndose al baño para refrescarse un poco y cambiarse—. Al parecer, Eilan y él rivalizaban por la misma chica. Durante una fiesta en la mansión Greensburg discutieron y él le dijo que ojala desapareciese.
Siguiéndola con la mirada atenta Lexa la vio moverse por la habitación.
—Y lo hizo —barajó Lexa llegando a la conclusión.
—Y lo hizo, si —repitió Luna con paciente gesto abriendo la del baño para entrar en él—. Una de las hermanas Greesburg se le apareció. Me parece que Shaw no tiene ni idea de que sin quererlo ha llegado a un trato con un espíritu vengativo a cambio de su alma.
—Menuda joyita, ¿no? —murmuró Lexa volviendo a concentrarse en la pantalla, ocurriéndosele una pequeña maldad para fastidiar a su hermana menor—. Así que tú novio, tiene novia —murmuró Lexa con una escondida sonrisa.
Luna le lanzó una miradita antes de quitarse una de sus camisetas, lanzándosela con fuerza a la cara desde la puerta.
—Shaw no es mi novio —dijo encendiendo la luz, entrando después al baño para refrescarse sintiendo aquel característico olor llegar a ella—. Además, ¿a qué huele aquí dentro?
Lexa que la escuchó desde la habitación levantó la cabeza en aquella dirección sabiendo perfectamente que debía apestar a antiséptico, e hizo un gesto encogiéndose de un hombro.
—A mi no me huele a nada.
Luna que frunció un poco el ceño mientras aquel olor le cosquilleaba en la nariz, se acercó a la papelera para comprobarla, dirigiéndose después al mueble viendo bien colocados los productos del botiquín. Quizás su instinto le jugase una mala pasada.
—Juraría que huele a antiséptico —dijo Luna cerrando la puertecita del espejo ante si.
Lexa que guardó silencio, esperó algunos instantes rezando para que aquella idea abandonase a su hermana y al escucharla moverse por el baño, finalmente optó por llamarla.
—Tengo una fotografía de las hermanas Greensburg —alzó un poco la voz hacia el baño captando inmediatamente la atención de Luna, que salió de él dirigiéndose hacia la cama de Lexa para examinarla—. Parece bastante reciente.
Luna que llegó a su lado ojeó la pantalla del portátil y se inclinó ligeramente para leer el pie de foto.
—"El flamante heredero John Greensburg y su esposa Leah siguen horrorizados ante la inexplicable muerte de sus dos hijas pequeñas, Charlotte Greensburg y Zoe Greensburg de 14 y 16 años de edad cuyos cuerpos fueron encontrados la pasada madrugada en su mansión rodeado de velas y simbología ocultista" —leyó Luna en voz baja viendo a la pareja con tres niñas de edades parecidas en la fotografía—. "Las autoridades siguen investigando y no desean hacer una acusación formal sobre los Greensburg hasta obtener más pruebas dada la gravedad del asuento. Por su parte, los Greensburg están colaborando para esclarecer los hecho, y dan gracias a Dios de que su hija mayor Bree se encontrase con ellos en el momento del fatídico incidente"
Lexa que seguía las líneas con sus ojos elevó ligeramente la cabeza para mirar a su hermana entendidamente.
—"Aún no han podido aclarar donde se encontraban los tres durante la muerte de las pequeñas, pero todo a punta a que atendiendo una invitación de Indra Shaw, toda una eminencia en el pueblo, habían acudido a la cena celebrada por la recién inauguración de la casa de huéspedes que los Shaw regenta en Atmore East" —murmuró Luna dejando la incógnita en el aire mientras las piezas encajaban sin quererlo en su cabeza—. "A fin de formalizar su compromiso, Eilan Shaw y Bree Greensburg, pasarían a formar parte de una larga dinastía de herederos cuyos bienes conforman el buen patrimonio de nuestra ciudad"
—Vale, esto no me gusta un pelo —dijo Lexa antes de dirigir sus ojos a su hermana menor—. ¿Los Shaw mencionaron que Eilan iba a casarse antes de su desaparición?
Luna que descendió su vista por el resto del artículo sacudió la cabeza, cambiando con el ratón de pagina encontrando otro articulo referente a Miles Shaw donde se veía la fotografía del joven esposado siendo trasladado a la comisaría.
—Al parecer, no es lo único que no dijeron —musitó Luna con los ojos fijos en la imagen en blanco y negro.
Lexa que no dijo nada supo inmediatamente que aquello olía mal, apestaba a culpabilidad, resentimientos y miedo.
—Creo que lo mejor será ir a echar un vistazo a esa casa cuanto antes, puede que allí hallemos respuestas a todo esto.
Luna asintió con la cabeza sentándose en el borde de la cama leyendo y releyendo el artículo que aparecía en pantalla. Lexa que la miro a su lado no dijo nada por un momento y después colocó su mano sobre su espalda en señal de consuelo.
—Lo siento.
—¿Por qué? —replicó Luna sin entender mirándola fugazmente.
—Sé que te gusta y que esto no debe ser agradable para ti, lo siento.
Luna que quiso restarle importancia al instante se puso en pie y se alejó llevándose las manos al pelo tratando de dejar atrás todo eso y centrarse en los hechos.
—Debemos encontrar a Eilan, si aún está vivo tenemos que sacarle de allí y si está muerto debemos quemar su cuerpo antes de que su alma quede atrapada allí junto a la de ellas.
Observándola largamente Lexa asintió estando completamente de acuerdo con su hermana, y alargando la mano tomó el vaso de la mesilla dando un largo trago antes de volverlo a dejar cogiendo el arma que reposaba a su lado antes de ponerse en pie y guardarla tras su pantalón.
—Bien, yo ya estoy lista. Vayamos.
Continuara...
