Diper llamó a su casa para avisarle a sus padres que llegarían un poco más tarde y que comerían fuera; al parecer ellos no se enteraron de la acalorada discusión que tuvieron justo fuera de su casa, porque su madre accedió solo pidiéndole que no regresaran muy tarde. Mabel estaba sentada en una banca, abrazando sus rodillas, al lado de Diper, que se había quedado callado esperando a que ella hablara primero.

- Lo siento por ocultártelo- dijo por fin Mabel rompiendo el hielo-. No debí hacerlo, es solo que nunca tuve el valor, sentía que decírselo a alguien tan airadamente como lo hacía regularmente sería arruinarlo, por eso lo mantuve en secreto, y luego cuando empezó lo nuestro, tenía miedo de que lo tomaras a mal…

- Yo también te debo una disculpa, di por sentado que te había platicado todo entre Pacífica y yo, y no noté que había olvidado un detalle tan importante…

- ¿Cuándo fue?- preguntó Mabel recargándose en su hombro.

- Fue hace unos días, cuando compré el celular… esa noche ella me preguntó si estaba saliendo con alguien, y yo le dije que no oficialmente, pero que si tenía a alguien…

- ¿Y ya le dijiste que es oficial?- preguntó Mabel entrecortadamente.

- Aún no he tenido la oportunidad, no es la clase de cosas que dices así como así… aunque tengo algo contigo, no es motivo para lastimarla…

Hubo un incómodo silencio, en el que ambos miraban al vacío, esperando a que el otro hiciera su movimiento. Mabel aún tenía los ojos rojos y Diper seguía inquieto por lo que acababa de pasar; tenía mil preguntas de ello, pero no quería hacerlas en ese momento. Su corazón le decía a gritos que debía esperar al momento adecuado.

Casi como obra del destino, el celular de Diper comenzó a sonar, rompiendo el silencio incómodo. Diper sacó su celular con pesimismo, sabiendo bien quién era, pero antes de contestar Mabel habló.

- Quizá deberíamos terminar esto… tú mismo lo dijiste, hay muchos problemas con lo que estamos haciendo, además, ella te gusta, ¿verdad?

- ¿Por qué dices eso en este momento?, ¿qué pasó con lo de estar juntos?...

- ¿Ella te gusta?- repitió Mabel mirándolo a los ojos-. Si no fuera por lo nuestro, habrías salido con ella, ¿o me equivoco?... dime la verdad.

- Si, así habría sido- respondió Diper con fastidio-. Pero no es así, lo que es, es lo que tenemos…

- Entonces solo quita lo que tienes en medio…- insistió Mabel llorando-… yo entenderé si es lo que quieres hacer…

Diper se quedó pensativo viendo a su celular. La llamada se había cortado, pero podría llamarla de vuelta. Esa situación se le complicaba más y más, y le dolía pensarlo, pero ahora, le daban la oportunidad de escapar, ¿estaba mal tomarla?

- Tú me dijiste que en las cosas del corazón no debo pensar mucho- recordó Diper mientras marcaba a Pacífica de vuelta.

Mabel hizo ademán de levantarse, no quería estar ahí cuando eso pasara, pero Diper la detuvo tomando su mano, evitando que se levantara. No tardó mucho en contestar la chica.

- Hola Diper, lo siento, ¿estás ocupado? Recién regresaba de casa- respondió la rubia animada.

- No descuida, lo siento no alcancé a contestar, que bueno que regresaste bien… y sabes, quería hablar contigo de algo…

- Dime, te escucho.

- Bueno, ¿recuerdas que me preguntaste que si estaba saliendo con alguien?

Mabel se tensó al escucharlo, en realidad quería escapar, pero Diper la tenía fuertemente agarrada, evitando que lo lograra.

- Claro, ¿por qué habría de olvidarlo?

Hubo otro silencio de un par de segundos. Mabel sentía que estaba a punto de llorar. ¿Por qué le estaba haciendo escuchar eso? Era un castigo demasiado cruel.

- Lo siento… al final, si habrá algo con ella… tú eres una chica amable, gentil, tienes muy buenas cualidades, y quizá, si ella no estuviera, o nos hubiéramos conocido antes, bueno… me entiendes… estoy seguro de que hallarás a alguien que te pueda corresponder como te mereces… lo siento Pacífica…

Hubo un silencio por ambos lados. Diper esperaba no haber lastimado los sentimientos de Pacífica, y esperaba que Mabel entendiera el por qué había hecho eso, pero, ninguna de las dos había hecho o dicho nada, aun.

- Entiendo, bueno, supongo que hice mi lucha…- dijo Pacífica con pesimismo.

- En serio lo siento, no es que seas tú, yo…

- Sabes, contigo he pasado los mejores días de mi vida, pocos, pero los mejores. Espero que, aunque haya pasado esto, ese sentimiento no cambie… además, no significa que esté completamente derrotada- agregó eso ultimo con un aire de optimismo.

Diper rió ante su comentario, alegre de que eso no hubiera terminado tan mal.

- Gracias… y no olvides darte la vuelta a nuestra fiesta, aún quisiera que vengas.

- Oye te lo dije, no te librarás de mi tan fácil… y dile a tu hermana que puede venir a la tienda cuando quiera, será mi invitada de honor.

- Se lo diré- afirmó Diper esperando que eso animara a Mabel más adelante.

- Y un día quiero conocerla- agregó Pacífica casi susurrando-. Quiero ver quién es, no me sentiré bien si me cambias por una chica más fea que yo, aún sigues siendo mi cargador personal.

Diper no pudo evitar reír con ello, ambos.

- Claro que lo harás… bueno debo colgar ahora, me ocuparé. Buenas noches Pacífica.

- Buenas noches Diper, gracias por tu sinceridad.

Luego de colgar, Diper volteó a ver a Mabel. Estaba viendo al vacío, con una cara de impresión en su rostro. Diper besó su mejilla para sacarla de su letargo, funcionando impresionantemente bien.

- ¿Por qué?- pregunto Mabel casi en un susurro.

- Solo lo quise hacer- respondió Diper encogiéndose de hombros-. No lo pensé demasiado, y seguí lo que mi corazón me dictó…

- ¿Tu corazón te dictó a dejar pasar la oportunidad de tener una relación publica y feliz con una chica tierna, amable, además de rica, y hermosa, por una relación en secreto con una chica testaruda, terca, y además gruñona y no tan hermosa?

- No- contestó Diper a secas-. Mi corazón me dijo que me quedara con la mujer que amo, solo eso me dijo.

Mabel lo abrazó con fuerza. Diper no podía ver su cara, pero podía apostar que ella estaba completamente sonrojada, y quería ocultarlo agachando la cabeza.

- ¿Ahora qué?- preguntó Mabel ocultando su rostro.

- Bueno, cenaremos, le prometí a mamá que lo haríamos antes de regresar a casa.

- Espero que a él no se le ocurra esperarme ahí- dijo Mabel pensativa.

- Tú también tienes que hablar con él- inquirió Diper poniéndose de pie-. Si queremos que esto sea en serio, tenemos que hacer que así sea.

- ¿Puedes estar presente cuando hable con él?- preguntó Mabel tomándole la mano.

- Claro, si así lo deseas- le respondió el chico apretando la mano de ella.

Ambos chicos se miraron fijamente, seguros que podían contar el uno con el otro, en cualquier circunstancia.

Debido a que estaba empezando a oscurecer, decidieron ir a un lugar a una calle de casa, y regresar lo más rápido posible. También Mabel quería que regresar rápido, ya que de las prisas había dejado las bolsas de sus compras tiradas fuera de su casa.

Aquellos días serían complicados para ambos, ya que definirían el futuro de su relación amorosa.

Los días siguientes volaron del calendario tan rápido que apenas pudieron notarlos. Mabel ponía todo su esfuerzo y dedicación en planear la que sería su fiesta de cumpleaños; al final decidieron hacerla en el patio de su casa, que aunque no era tan grande, si era lo suficiente para albergar a los invitados, que según Mabel serían alrededor de 40 entre amigos y familiares. Pastel, música, una enorme decoración hecha por las manos de Mabel; todo tenía que ser maravilloso. Diper ayudaba en lo que su hermana le pedía (y permitía), quedando casi recluido a preparar el sistema de sonido, que aunque no le molestaba sentía que podía hacer más que eso, pero no se quejó porque veía el entusiasmo que ella le ponía a todo lo que hacía.

Un día antes de la fiesta, Mabel organizó una salida final al centro comercial, pero, a Diper le preocupó que ella quisiera hacerlo sola.

- Estaré bien- lo tranquilizaba Mabel mientras se arreglaba para salir.

- Pero ¿y si te topas con él?, pensé que querías que estuviera presente cuando le aclararas las cosas.

- Hay más posibilidades que me tope a un poni rosado que a ese tipo en un lugar tan concurrido como un centro comercial, no es del tipo de persona que va por voluntad a un lugar con mucha gente… además, es para comprar tu regalo, espero que tú ya tengas el mío.

- Desde hace días- confesó Diper. Días atrás le había pedido a Pacífica el favor de conseguirle algo de la tienda para su hermana, dado que ellas dos parecían tener gustos iguales de moda. Esa vuelta al centro comercial al final no había sido tanta pérdida de tiempo, aunque al final solo fueran compras de Mabel.

- ¿Ves?, tengo que apresurarme- indicó Mabel mirándolo fijamente-. Te prometo correr si algo pasa, y serás el primero al que llame.

- Iré y esperaré fuera del centro comercial- sentenció Diper manteniéndose firme-. Te prometo no meterme mientras compras el regalo, pero de ninguna manera me quedaré aquí.

Mabel suspiró, sabiendo que él iba en serio.

- Está bien, pero si te atreves a espiar no dormirás conmigo en una semana.

Diper asintió con la cabeza, aceptando la extremista condición de Mabel.

Llegaron al centro comercial y Diper cumplió su palabra. Mabel entró sola en el centro comercial, y rápidamente buscó la tienda Northwest. Buscó con la mirada y la vio parada esperando a algún cliente que necesitase ayuda, y entonces vio a Mabel acercársele.

- Hola Pacífica necesito tu ayuda.

- Claro, dime- dijo ella extrañada por la situación.

- Verás, aún no he comprado el regalo de Diper, y ya es el último día para hacerlo, pero no sé qué comprarle y me siento nerviosa, y bueno… sé que apenas nos conocemos, pero…

- Tengo un descanso en 10 minutos- la interrumpió Pacífica sabiendo lo que pasaba-. Espérame un momento y ahorita iremos a buscarle algo entre las dos.

Mabel asintió con la cabeza y la esperó unos momentos fuera de la tienda. Aquello era raro, jamás se habría visto a si misma pidiéndole un favor a ella, pero sentía que no podía hacer eso sola, y en ese momento no había nadie más cercano a su hermano que Pacífica, exceptuándola a ella misma claro.

Pacífica salió unos minutos después, con su uniforme gris claro y un bolso de mano.

- Vamos, tenemos mucho que ver- la animó la rubia sonriendo.

- Muchas gracias, lo siento por acudir a ti tan de repente- se excusó Mabel con pena.

- Tranquila, de hecho, me alegra que lo hagas- la calmó Pacífica con sinceridad.

Ambas chicas comenzaron la larga búsqueda del regalo perfecto para Diper. Era un regalo para un chico de un intelecto elevado, amante de los misterios, y bueno con casi todo reto que le ponían.

- Por más que lo pienso siento que lo mejor sería un libro- dijo Mabel pensativa-. Recuerdo hace unas semanas que dijo que estaba ahorrando para un par de libros nuevos de misterio que quería, pero no sé si ya los haya comprado…

- Bueno supongo que si los hubiera comprado habría hecho una opinión al respecto, ¿no crees?- opinó Pacífica buscando con la mirada una librería cercana.

- Cierto… oye, ¿tú ya le compraste algo?

- Si, hace unos días- confesó Pacífica sonrojándose-. Le compré una funda y un colgante para su celular de su juego de rol favorito…

- Calabozos, calabozos y más calabozos- dijo Mabel con un tono de fastidio, recordando las horas y horas que podía hablar de ello, y no se diga las interminables horas de juego entre él y su grupo de "amigos" de juego-. Estoy segura que le gustara, solo espero que me deje dormir en la noche, no tienes idea de lo que se emociona con esas cosas.

- Me puedo hacer una idea- admitió Pacífica riendo-. Puede que a veces se pierda demasiado en sus pensamientos, pero también tiene la habilidad de narrarte un libro entero si le das cuerda.

Ambas chicas rieron al imaginarlo. Era raro, pero Mabel jamás habría imaginado que terminaría formando una buena amistad con ella, y se imaginó que quizá, si las cosas fueran diferentes, si le gustaría que ella fuera la que estuviera con su hermano.

Mabel optó al final por un libro de misterio, uno de los que Diper quería, y ambas fueron a comer algo. Mabel se sentía mal por dejar a Diper fuera tanto tiempo, pero él lo quiso así (aunque Mabel le compró algo para más tarde en compensación).

- Oye, ¿conoces a la novia de Diper?- preguntó de pronto Pacífica, y Mabel estuvo a punto de ahogarse con una papa frita.

- Eh… sí, claro… por qué la pregunta- trató de componerse Mabel luego del susto.

- Bueno, solo tenía curiosidad de saber cómo es ella- confesó Pacífica con la cabeza agachada, jugando con su malteada-. Sabes, yo me le confesé a Diper, bueno, más que confesión fue decirle indirectamente que quería algo con él, pero creo que llegué demasiado tarde…

Mabel sintió un enorme vacío al verla así. Lucía deprimida, y sentía un enorme pesar por que le hablaba como su amiga, siendo que ella misma fue la que le negó la oportunidad de estar con Diper.

- Sabes, te conozco bien gracias a Diper- confesó Mabel tomando la mano de la rubia-. Diper me ha hablado mucho de lo buena que has sido con él, de tus cualidades, de que eres muy bonita- dicho eso Pacífica se sonrojó completamente, y sonrió-. A lo que voy es que eres una chica con muchas cualidades, y hoy me doy cuenta que eres una excelente amiga, por eso estoy segura de que algún día tendrás al chico de tus sueños.

- Gracias Mabel, tú también eres una excelente amiga- le agradeció Pacífica sinceramente-. Pero sabes, aún no me quiero dar por vencida con Diper; sé que puede sonar tonto, o quizá exagerado, pero él es un chico único, y la manera en que me ha tratado es… verás, todos los chicos a mi alrededor siempre me han visto como la niña rica de la familia Northwest, todos falsos esperando crecer su imagen en la alta sociedad, pero en cambio Diper no, él me trató como una chica normal, por eso me enamoré de él.

- Entonces no te rindas- le animó Mabel, impresionándose a sí misma porque nunca se imaginó apoyar a nadie a que le quitase a Diper-. La peor lucha es aquella que no se hace, y quien sabe, quizá si algún día llegue algo.

- Eso espero- dijo Pacífica mirando su reloj-. Rayos, debo volver al trabajo… muchas gracias por todo Mabel, los veré mañana en la fiesta.

- Claro, gracias a ti por ayudarme- agradeció Mabel sonriente-. No llegues tarde, tú debes ser de las primeras en llegar si quieres puntos extra con Diper.

Ambas chicas se despidieron, y Mabel le pidió a Pacífica que guardara el regalo de Diper.

Mabel salió del centro comercial y vio a Diper entretenido con su celular, sentado en una banca. La chica lo abrazó por la espalda asustándolo al principio.

- ¿Cómo te fue Mabel?- preguntó Diper curioso.

- Muy bien… Tengo tu regalo, y además una nueva amiga.

Diper no entendió nada al principio, pero Mabel le dijo que le explicaría en el camino de regreso; le dio una hamburguesa que le había comprado, su recompensa por la espera, y ambos regresaron a casa, mientras ella le platicaba todo lo que había hecho mientras estaba adentro. Ella intuía que esa sería la mejor fiesta de cumpleaños que hubieran tenido en toda su vida.

DISCLAIMER: Los personajes le pertenecen a Alex Hirsch y solo los uso para fines de este fic.

(Título anterior: Northwest.

Avance: 23-18-11-22-9 8-26-25-22 11-22-15-22-26-9 14-6-2 25-18-22-13).

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