Más de tres meses sin actualizar, vaya que si pasa el tiempo cuando uno se divierte. Lástima que yo no, porque estoy a full en el trabajo. Hermosas vacaciones, ¿eh? Ya que, al menos me consuela escribir mis fics a escondidas en el trabajo, jajaj. Hay que aprovechar las oportunidades.
La verdad es que demoré porque tenía que definir la historia ya que ya estamos llegando al final (a lo sumo faltan d capítulos más) y quiero hacerlo bien y terminar la historia dignamente. Además, que yo sólo había escrito hasta el capítulo anterior y todo lo demás estaba en mi cabeza así que demoré en plasmarlo.
Lo otro fue, que me sentí ligeramente cortada y sorprendida por el lemmon, no suelo escribirlos y cuando lo publiqué, intenté leerlo de nuevo y tuve que parar muchas veces la lectura porque chillaba de lo textual y explicito que fue. Aunque luego entendí que debía escribirlo porque quería explicar la importancia de la misma, la vinculación de Naruto y Hinata y también la madurez de ambos personajes. Porque es muy diferente escribir un lemmon escolar, de casados y de ninjas. Ambos tienen más de veinte, son más maduros, fuertes e independientes y necesitaba que el capítulo lo transmitiera.
Sin nada más que agregar, eespero que disfruten el capítulo. Sinceramente a mí me ha encantado, aunque haya sido un constante quebradero de cabeza.
Disclaimer: Todos los personajes de Naruto son propiedad de Kishimoto-sensei, yo sólo tomó a los personajes para escribir estas historias que se encuentran en esta rara cabeza mía.
Aviso: Ligeramente sangre y escenas algo serias en el capi, avisados.
¡A leer!
Es aquella tranquilidad aparente la que más me molesta,
porque la violencia, la devastación;
sé pelearla, se combatirla y plantarle cara sin miedo o vacilación porque sé la magnitud de su poderosa fuerza y los daños que ésta provoca.
Pero en aquella calma aparente, no sé interpretarla, no sé predecirla, no sé controlarla. No sé qué esperar ni que sentir.
Y, es por ello que, en medio de todo esto, me siento más perdido que un niño pequeño,
porque no tengo guía ni consuelo que pueda orientar mi camino
y aquello sólo me asusta,
porque tengo el presentimiento que detrás de toda esa calma,
se esconde el verdadero peligro.
CAPÍTULO 10:
ENEMIGO AL DESCUBIERTO: ¡ATAQUE A KONOHA!
El reflejo del espejo le devolvió su imagen: sandalias ninjas negras, pantalones ninja del mismo color, una casaca naranja con dos pequeñas franjas negras horizontales en el borde de la misma. Cabello rubio corto, ojos azules, tres marcas en cada mejilla.
Naruto Uzumaki estaba a pocos minutos de ser nombrado hokage.
Su sueño de pequeño estaba a punto de cumplirse, lo que había esperado toda su vida estaba allí, al alcance de su mano.
Y, él no podía sentirse más irritado con todo el asunto.
¿Por qué, que importaba cumplir un sueño, alcanzar una meta, si lo celebrabas solo? Si tu supuesta gloria no podías compartirla con nadie. Si nadie te iba a abrazar y reconfortarte y decirte que al final lo habías hecho bien.
Que lo habías logrado, que estaba orgulloso de tus logros. De tu valentía, de tu espíritu guerrero y tu validez como ninja y como hombre.
Pero, estas ahí parado, en esa pequeña carpa vacía, mirándote al espejo. Esperando el llamado de Kakashi.
Sin compañía…
Sin alegría…
Sin aquella calidez antes sentida…
Solo. Completamente solo.
Sintiendo el peso de tus acciones cometidas en tus hombros.
Irritado, furioso contigo mismo.
Naruto bufó cuando escuchó la algarabía y los gritos entusiastas de las personas de Konoha, ovacionándolo. Los quería, sí, pero aquellas no eran sus personas especiales. No eran al menos, las que él quería ver en ese momento…
No eran ni Hinata ni Hotaru.
Naruto revolvió sus cabellos: quería salir de allí, quería escapar y estar en otro lugar, quería estar con Hinata en la otra punta de la aldea, allí donde la podía sentir a través de su modo sabio.
Pero, Hinata estaba enojada con él, se había ido de su apartamento después de su cumpleaños totalmente molesta y decepcionada por su comportamiento y toda la culpa la tenía él, al no entenderla.
—Hinata —dijo Naruto con un suspiro recordando la noche anterior.
Naruto despertó y se vio a sí mismo acostado en la alfombra de su sala abrigado con una gruesa manta, produciéndole una cálida sensación de confort. Entonces, recordó que él y la ojiperla habían continuado amándose después de la primera vez en su sillón: recordaba vagamente haber arrastrado a la ojiperla en un intento fallido a su habitación pero resbaló y se golpeó la cabeza duramente con el suelo ante la sorpresa y luego, la risa de Hinata, entonces él la besó y las risas murieron en ese instante. Porque parecía algo mágico cuando ambos se besaban, algo que parecía convertirlos en un acontecimiento importante, único y especial. Y, no sólo eran sus labios, también eran sus manos unidas, sus cuerpos sincronizados y llenos de deseo.
Porque eran Naruto y Hinata amándose, sin palabras, ni sentimentalismos baratos o falsas promesas.
Sino simplemente amándose.
— ¿Naruto? —preguntó Hinata viéndolo ya despierto. Naruto la buscó con la mirada y la encontró parada en la ventana de su apartamento viendo las calles de Konoha a través del cristal y acariciando distraídamente el vidrio con una mano. Hinata se alejó de la ventana y caminó hacia él. Naruto pudo percibir que Hinata tenía puesta su camiseta blanca que le calzaba algo grande y le llegaba hasta los muslos, sus cabellos negro-azulados estaban un tanto salvajes pero se veía increíblemente hermosa.
La ojiperla se arrodilló en la alfombra cerca del rubio y Naruto se sentó con la espalda pegada al sofá de su departamento y con la manta cubriéndole hasta la cintura.
Ambos se miraron y se sonrieron mutuamente.
No había arrepentimientos ni culpa por parte de ninguno, ambos lo habían deseado, ambos quisieron compartir ese momento.
Juntos.
Naruto se acercó a Hinata e inclinándose ligeramente unió sus labios, la Hyuga acarició su mejilla y continúo besándolo. No era un beso necesitado, descontrolado, robado o salvaje como antes sino uno tranquilo, suave y hasta tierno.
El Uzumaki rompió el beso y la atrapó en un abrazo.
—Vas a irte de la aldea, ¿no, Hinata? —dijo afirmando Naruto.
Hinata dudó pero finalmente asintió.
—Sí.
Naruto se apartó.
— ¿Por qué?
—Naruto, yo aún tengo cosas que debo hacer.
—Pero, has venido hoy. Me has buscado. Te has quedado conmigo —le replicó el Uzumaki sin entenderla.
Hinata suspiró.
—Sí, pero…
—Pero, ¿qué?
—Necesito terminar lo que empecé. Necesito un cierre.
— ¿E irte de la aldea te lo dará?—Hinata asintió—. No entiendo porque no me lo dices y ese tal Toneri si parece saberlo. ¿No confías en mí, Hinata?
La ojiperla tomó el rostro de Naruto con ambas manos e hizo que sus ojos se encontrarán.
—Sí, confió en ti. Jamás hubiera venido a verte sino lo hiciera.
—Pero, no vas a decirme nada —Hinata negó, haciendo que Naruto bufará y se cruzará de brazos, molesto.
—Escucha, Naruto —el rubio negó— por favor, escúchame. Por favor, —le rogó al darse cuenta que el rubio no estaba dispuesto a oírla— necesito que entiendas, no hay otra opción más que esta.
—Hinata, prácticamente me estás diciendo que te dejé ir a una muerte segura —replicó el Uzumaki enfadado—. ¿Y no quieres decirme nada?
Hinata lo miró.
— ¿Por qué no puedes entenderme? Porque no entiendes que esta es la única solución.
— ¿Verte morir es la única solución? —dijo Naruto sintiéndose enojado y asustado por la resolución tan firme de la ojiperla. No quería por ningún motivo perderla ahora que la había encontrado, porque se daba cuenta que aún a pesar de sus réplicas, Hinata no cambiaría su decisión e iría de todas formas a esa misión secreta con o sin su aprobación—. Dejarte ir a un lugar peligroso mientras yo me quedó aquí, ¿es lo correcto? —trataba de hacerla razonar—. Tienes que sufrir tú todo el tiempo. Acaso, ¿no mereces un poco de felicidad?, ¿no la merecemos ambos?
— ¿Felicidad? ¿En base a qué? ¿A una felicidad efímera? ¿A una felicidad que puede derrumbarse en cualquier segundo? ¿Sólo en estas cuatro paredes? ¿Qué pasará mañana, cuando salgamos de aqui? —le hizo recordar no sin razón Hinata. Naruto era el héroe de la aldea y el mundo ninja en general, mientras la ojiperla era una casi forastera en su propio hogar y ni que decir de la desconfianza y la falta de estima de su propio clan—. No puedo cerrar los ojos y esperar que los problemas desaparezcan, Naruto. Necesito resolverlos, solucionarlos.
— ¿Por qué? ¿Por qué tú?
—Porque necesito cerrar este círculo de mi pasado para poder construir mi futuro.
— ¿Y crees que yo lo voy a aceptar así de fácil? —Le preguntó Naruto— ¿crees que viviré feliz? ¿Encontrarte para volver a perderte? No, no voy a aceptarlo y no te voy a dejar irte así que tenga que retenerte a mi lado.
—Estás siendo irracional —dijo Hinata— si sólo entendieras…
— ¿El qué? Que exista la posibilidad de perderte, de que te alejen de mi lado. Hinata, yo estaba perdido y desorientado todo este tiempo, al encontrarte me he podido reencontrar conmigo mismo. He podido entenderme mejor, he podido encontrar la verdadera felicidad. Así que quédate, quédate aquí en la aldea, conmigo.
Hinata se miró las manos.
—Entiéndelo, por favor, Naruto —le pidió— necesito terminar esto para poder continuar sin miedo o temores —lo miró— y vivir sin remordimientos.
Naruto la miró y en sus ojos se pudo percibir el enojo.
Lo había malentendido todo.
—Entonces, ¿viniste aquí, a mi apartamento para saber cómo era estar conmigo y no arrepentirte después de no aprovechar esta oportunidad? —preguntó, con voz afilada.
Hinata parpadeó, sorprendida.
— ¿Qué?
—Claro, cómo te dije que te quería, viniste aquí para saber cómo era estar con el héroe de Konoha, ¿verdad? —dijo Naruto, con fastidio y cierto temor. Dejando que sus inseguridades hablaran por él. Siempre había habido hombres y mujeres de la aldea que se acercaban a él por su aparente fama, pero no podía creer que Hinata se incluyera en ese grupo. Que lo haya buscado simplemente para empaparse de esa fama, para tener el privilegio de decir que él la quería. Para regodearse con el hecho de que el héroe de Konoha estaba enamorado de ella cuando con anterioridad él mismo la había rechazado. Porque Naruto sentía que él había sido el único que la había buscado, la había hecho nuevamente su amiga, había sentido cosas por ella, la había amado, se había expuesto al ridículo de una confesión y a un posterior rechazo. Porque él siempre le había importado Hinata, mientras ella parecía siempre dejarlo de lado, mirarlo con indiferencia y cierto desdén.
Ella nunca lo había buscado, nunca le había interesado, más pendiente de otras cuestiones, de otras personas…
Pero lo que era verdaderamente importante, ella nunca le había dicho que lo quería.
Hinata se apartó de él y lo miró indignada por sus insinuaciones.
—Tú nunca has entendido, ¿no es cierto? —Dijo la ojiperla, con enfado, alejándose de Naruto y recogiendo sus ropas regadas en el suelo—. Que yo siempre…desde siempre…bueno, no importa eso ahora porque aunque te lo diga, es imposible que me creas.
— ¿Qué? ¿Ahora te vas? —dijo Naruto, viéndola cambiarse con rapidez y sintiendo pánico en su interior.
Hinata bufó.
—Bueno, ¿para qué quedarme? ¿Para qué sigas insultándome? —le dijo, poniéndose sus ropas.
—Yo no…—Naruto sentía que todo se le estaba yendo de las manos.
—Sí, lo hiciste. Insinuaste el hecho de que yo haya llegado aquí para "aprovechar esta oportunidad" y "no arrepentirme después". Y, ¿sabes? Sí, me arrepiento de muchas cosas en la vida pero te aseguró, Naruto, el haber venido ayer aquí no es una de ellas —acomodó sus ropas y metió las manos en los bolsillos de su larga chaqueta— y, ¿sabes qué? Toma, —le arrojó un pequeño paquete envuelto en un papel de regalo— quise dártelo hace mucho tiempo pero jamás tuve el valor de hacerlo, ¡feliz cumpleaños! —dijo Hinata con ironía y saltando en el marco de la ventana de la sala de Naruto, se fue molesta, dejando a un anonadado Uzumaki.
El rubio desenvolvió el bien envuelto regalo, descubriendo en su interior una bufanda roja un tanto vieja que parecía haber sido terminada de tejer recientemente, ya que una parte de la bufanda era de un rojo oscuro mientras la otra era de un rojo más claro.
Una bufanda tejida a mano, casera, hecha con paciencia, esfuerzo y al parecer hecha desde hace mucho tiempo. Entonces, un pequeño recuerdo se coló en su mente.
— ¿Quién te tejió esos guantes, ttebayo? —preguntó Naruto al pequeño Hotaru, una tarde que llegó a casa de Kurenai cuando Hinata estaba ausente.
—Mamá —le dijo el pequeño sonriendo con cariño a los guantecitos en sus manos— me lo dio en mi último cumpleaños. Dijo que aunque le toma mucho tiempo tejer, sólo lo hace para las personas que realmente ama.
— ¡Demonios! —Maldijo Naruto, al darse cuenta que había prejuzgado a Hinata, sin dejarle tiempo a explicarse correctamente y en vez de darle el beneficio de la duda había saltado sacando conclusiones apresuradas. Acaso, ¿no había dicho que en el momento dado que Hinata quisiera contarle sobre su pasado, él le daría su apoyo sin nada a cambio? ¿Y, que había hecho? La había juzgado sin oírla, la había ofendido con sus palabras.
Él, en su desconfianza y en su temor por perderla reaccionó impulsivamente sin oírla, Hinata en su reserva y en el hecho de no involucrarlo se sintió insultada porque al esperar su apoyo y su comprensión recibió reproches y desconfianza. Lamentablemente, para los dos el hecho de no comunicarse correctamente había hecho que pelearán cuando ambos necesitaban estar unidos.
Porque la misma persona que tiene la facilidad de hacerte feliz, tiene la capacidad de herirte en lo más hondo, con una certeza infalible.
Naruto se enojó consigo mismo al darse cuenta de su mal proceder.
Se vistió rápidamente para buscarla pero cuando se disponía a hacerlo, se encontró con sus amigos que le hicieron una fiesta sorpresa de cumpleaños y después de eso lo llevaron a alistarse para su nombramiento como futuro hokage y ahora estaba ahí, en esa carpa, acosado por sus propios errores.
—Dobe —Sasuke apareció en la entrada de la carpa, llamándolo— todos te están esperando.
Naruto volvió a verse en el espejo y se decidió.
—Teme, hazme un favor.
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—Hinata, ¿estás segura? —preguntó Toneri con duda.
Hinata asintió.
Ambos estaban parados en el techo del edificio más alto de Konoha, viendo las celebraciones para el nombramiento de Naruto como futuro hokage.
—Es la mejor forma. Mientras todas las personas pondrán atención a las celebraciones, los ninjas estarán atentos a todas las personas que llegan, nadie reparará en el hecho de que dos personas salgan, debemos aprovechar esa oportunidad para irnos. Cuando Kakashi-sensei se dé cuenta de nuestra ausencia estaremos bastante lejos de la aldea para ser rastreados.
— ¿Pero en medio de una fiesta? —Toneri se mostraba inseguro. Tenía un mal presentimiento de todo el asunto.
— ¿Estas dudando, Toneri? —Preguntó Hinata mirándolo con una ceja alzada—. Creo recordar que fuiste tú el que se ofreció en ser mi guía y mostrarme la guarida de Orochimaru.
El Otsutsuki bufó.
— ¡Claro que no! Sólo que…
La Hyuga se volvió a verlo y relajó su ceño fruncido.
—Sabes que nunca ha sido necesario que tú me acompañes, Toneri. Perfectamente, puedo irme sola.
Fue el turno de Toneri de mirarla mal.
—Hinata, no me estoy echando para atrás, yo te prometí que te ayudaría, simplemente creí que necesitaríamos más apoyo. Creí que ese chico rubio te acompañaría —Hinata lo miró con sorpresa—. Vamos, ¿acaso creíste que no me di cuenta cuando saliste anoche? O, ¿cuándo saliste a escondidas anoche para buscarlo?
—No quiero hablar de ello —desvió la vista Hinata, mirando alrededor.
Toneri la miró con fijeza pero finalmente desistió sonriendo con una sonrisa ligeramente amarga.
—Fue por él, que no aceptaste mi propuesta ¿no es así? —preguntó después de un rato de silencio, Toneri.
Hinata se cruzó de brazos y murmuró algo que no pudo entender Toneri pero decía como: "primero Uzumaki, ahora tú; acaso todo el mundo parece decidido a reclamarme hoy".
—Hinata…
—Mira, Toneri, hoy no tengo las suficientes ganas para explicar que es lo hago o dejo de hacer con mi vida. Así que basta de preguntas sin sentido, hoy tengo una misión que cumplir y si deseas incluirte, mantente en silencio —le respondió Hinata con un dejo de impaciencia y cansancio.
La Hyuga activó su Byakugan y sus ojos se enfocaron directamente en la entrada de la aldea, buscando la oportunidad de salir sin ser notados por los guardias de Konoha.
Toneri no pudo evitar darse cuenta que Hinata no había negado su pregunta sino simplemente la había esquivado.
—Bueno, ¿que esperamos? Saltemos ese muro —dijo con entusiasmo el peliblanco dejando de lado esos pensamientos. No era momento para ellos. Había una misión que cumplir.
— ¡Ahora! —exclamó Hinata viendo que un grupo grande de personas hacia su aparición y mantenían ocupados a los guardias. Hinata junto a Toneri aprovecharon ese instante para saltar el muro que daba acceso a la villa. Al traspasar el muro, empezaron a correr saltando de árbol en árbol, dejando las mínimas huellas de sus pisadas en el camino—. Perfecto —asintió Hinata cuando dejaron atrás los límites de la aldea—. ¿Hacia dónde, Toneri?
—Norte, de frente —la Hyuga afirmó. Pero vio dudar al peliblanco.
— ¿Qué sucede? —la ojiperla se detuvo en la rama de un árbol haciendo que Toneri hiciera lo mismo.
— ¿No crees que fue muy fácil, Hinata? —la miró—. No hubo ni siquiera resistencia por irnos.
—Te dije que todo el mundo estaría entusiasmado por el nombramiento de Naru…Uzumaki —rectificó inmediatamente la chica—. Mejor continuemos —murmuró Hinata, con un dejo de vergüenza en su voz.
Toneri suspiró pero asintió.
— ¿Sabes, que es lo que creo, Hinata? —Preguntó Toneri después de un rato de silencio mientras se alejaban de la aldea—. Creo que has pasado tanto tiempo escondiendo tus verdaderos sentimientos que ahora que salen a flote no sabes cómo actuar.
—Toneri —le advirtió la Hyuga.
— Ya sé que no quieres hablar de ello pero de una u otra manera, ¿no son tus sentimientos los que te dirigieron a aceptar esta misión, en primer lugar?
Hinata se detuvo, bajó de los árboles y se quedó callada por algunos segundos, mirando el suelo.
— ¿Hinata? —Toneri bajó de los árboles, también; se paró frente a ella, mirándola—. Vamos, Hinata, no te quedes callada.
— ¿Ayer no llovió? —preguntó Hinata mirando el suelo y las ramas de los árboles.
—Hinata no evadas el tema.
— ¡No lo estoy evadiendo! Sólo que esta tierra esta seca y el piso no están llenos de charcos como se supone que…—Hinata se quedó pensativa e inmediatamente después abrió los ojos con sorpresa—. ¡Salta, Toneri!
— ¿Qué? —antes que el chico pudiera reaccionar una explosión retumbó debajo de ellos, arrojando al peliblanco contra un árbol. Hinata más rápida saltó hacia la copa de un árbol, evadiendo aquel ataque sorpresa.
—Toneri, ¿te encuentras bien? —le llamó la ojiperla preocupada. El Otsutsuki asintió y con la vista la chica buscó al responsable del ataque—. Elemento tierra, explosiones y atacar por la espalda. Eso sólo puede suponer una persona —dijo Hinata entrecerrando los ojos: —Keniki.
Un hombre de ropas oscuras sonrió cuando la mirada de Hinata se posó en él.
—Un gusto volver a verte, Hinata.
.
.
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— ¿Qué? —preguntó Sasuke, sorprendido de lo que escuchaba.
—Necesito que hagas tiempo mientras yo voy a buscar a Hinata. No es tan difícil de entender, ttebayo.
—Acaso, ¿estás loco, dobe? —preguntó el pelinegro sin entender al Uzumaki.
— ¿Qué? ¿Qué tiene de malo, ttebayo?
—Nada, simplemente que hoy vas a ser nombrado hokage frente a toda la aldea, nada más —dijo el Uchiha con ironía—. ¡Dobe deja de hacerte el tonto y prepárate!
—Sasuke no es una tontería, necesito que Hinata me acompañe hoy porque quiero que ella este a mi lado cuando me vuelva hokage y voy a buscarla te importe o no —dijo decidido el rubio, mirando con advertencia a su pelinegro amigo y que éste notará que hablaba en serio.
El Uchiha suspiró.
—Bien, —Sasuke negó, pero pudo entender a su amigo— haré lo que pueda pero no demores demasiado —le advirtió.
Naruto sonrió.
—No demoraré demasiado, Teme. Regresaré enseguida…—apenas acabó de decir esto Naruto, cuando se escuchó una fuerte explosión y los gritos ahogados de muchos aldeanos inundaron el lugar.
Ambos hombres intercambiaron una mirada y con un asentimiento de cabeza, corrieron escaleras arriba. Cuando llegaron a la cima de la torre del hokage donde se realizaría la ceremonia de cambio de mando en la aldea, se detuvieron en seco al ver con horror a Kakashi herido con una katana atravesando su pecho por un hombre de largos cabellos negros, que sin inmutarse la quitó del pecho del Hatake haciendo que el sexto hokage cayera al suelo con una sangrante y profunda herida en el pecho.
— ¡Kakashi-sensei! —Gritó en pánico Naruto al ver a su sensei herido de gravedad por aquel sujeto—. ¡Maldito! ¿Cómo te atreves a herir a Kakashi-sensei? ¡Te mataré! —exclamó el rubio lleno de rabia.
Sasuke a su lado se mostraba aparentemente sereno, pero la vena que saltaba en su mandíbula delataba que a él también le afectaba el estado de su sensei. El Uchiha no podía olvidar todo el apoyo que el Hatake le ofreció en la aldea y con los otros kages cuando decidió recomponer su camino y regresar a la aldea. Naruto junto a Sakura y Kakashi eran su familia y no iba a dejar que cualquier tipo se metiera con ella.
El hombre se volvió a verlos y sonrió cuando vio los rostros pálidos y petrificados de ambos jóvenes.
—Sasuke-kun y Naruto-kun, ¿Cuánto tiempo sin vernos? —Orochimaru lamió la katana absorbiendo la sangre que ésta desprendía.
—Tú eres, tú eres…—empezó a decir Naruto incrédulo ante lo que sus ojos le demostraban.
—…Orochimaru —completó Sasuke, serio y dejando a relucir su mangekyo sharingan.
Orochimaru sonrió dejando ver sus ojos verdes como los de una serpiente: igual de malignos y llenos de veneno.
Entonces, una nube de humo surgió de la nada y para horror de los aldeanos que habían ido a ver el nombramiento de Naruto como futuro hokage, cuando ésta se disipó se vio a una gran serpiente invocada en el centro de la celebración con cientos y cientos de ninjas renegados a su alrededor.
Y, todo fue un pandemónium.
Las personas empezaron a correr de un lado a otro escapando del peligro, mientras aquellos ninjas salidos de la nada empezaron a atacarlos, matando a cientos en pocos instantes entre la confusión y el miedo.
—Empezó el ataque, —sonrió Orochimaru con maldad— Konoha caerá en un instante si no me detienen. Me preguntó Sasuke-kun, ¿si podrás soportar el dolor de perder a tu familia de nuevo? —dijo, con una saña el hombre y desapareció en una nube de humo.
— ¡Sasuke, no! —Exclamó el Uzumaki deteniéndolo cuando vio al Uchiha dispuesto a perseguir al ninja especialista en serpientes—. Él quiere que lo sigamos. Debemos calmarnos, pensar en la aldea e idear un plan.
—Va tras mi familia, dobe. No puedo permitir que suceda de nuevo, no lo voy a permitir.
—Lo sé, yo…—Naruto ahora se sentía lleno de impotencia, Sakura también era su mejor amiga y no deseaba perderla, pero no podía olvidar el bienestar de la aldea —. Necesitamos un plan.
—Y yo lo tengo —anunció Shikamaru llegando junto a Ino y Chouji. La rubia corrió hasta el Hatake y empezó a practicarle los primeros auxilios, poniendo sus manos en su pecho y advirtiendo la profundidad de las heridas.
—Sus heridas no son profundas —dijo Ino cuando los demás corrieron a su lado— pero necesitó llevarlo a un hospital con urgencia.
El pelinegro miró a la Yamanaka y no pudo evitar preguntar:
—Ino, ¿dónde está Sakura? ¿Está en el hospital?
La rubia negó.
—Ella regresó a tu casa, fue por Sarada. Dijo que la traería consigo.
— ¡Maldición! —Sasuke apretó sus manos lleno de frustración y miedo.
—Debemos calmarnos —opinó Shikamaru, notando la tensión tan poco usual en el Uchiha— debemos organizarnos y seguir mi plan. Primero, debemos llevar al hokage al hospital esa es nuestra primera prioridad, después resguardar la seguridad de los aldeanos porque no creo que la primera defensa de nuestros ninjas logré durar más y poner a salvó a nuestras familias —todos escucharon en silencio pero asintieron de acuerdo a las palabras del Nara, incluso Sasuke, quien tuvo que admitir que Shikamaru tenía razón, no podía dejarse dominar por sus impulsos y poner en peligro a los habitantes de la aldea—. Primero, llevemos al hokage al hospital. ¿Quién lo hará?
—Yo iré —se ofreció Ino— sólo yo sé ninjustu médico.
—Te acompañaré —dijo Sai, llegando al lugar acompañado de Lee y Tenten.
—Perfecto —suspiró Shikamaru—. Entonces, partan —Sai dibujó un halcón de tinta y ayudado por los demás subió al Hatake al lomo del animal, Ino se arrodilló cerca del cuerpo del peliplata y siguió transmitiéndole chakra para curarle. Sai se sentó delante de ellos, para guiar al animal en el viaje.
—No se preocupen, lo cuidaremos —dijo Sai sonriendo con una sonrisa sincera y el halcón voló en dirección al hospital de Konoha.
—Bien, un problema menos. Ahora, necesitamos una distracción mientras los demás evacuamos a los aldeanos y ponemos orden en el lugar para atacar.
—Creo ese un trabajo perfecto para nosotros, ¿no es cierto, Akamaru? —dijo Kiba que llegó montado en Akamaru junto a Shino a su lado.
—No te olvides de mí, Kiba —le recordó el chico de gafas oscuras mientras se acomodaba los lentes, en gesto serio.
Shikamaru suspiró.
—Al parecer, estamos casi todos. Bueno, Kiba, Akamaru y Shino serán nuestra distracción; Tenten junto con conmigo ayudaremos a los aldeanos a llegar a los refugios y los protegeremos de ser necesario. Lee y Sasuke junto al escuadrón de ambus deben limpiar las calles de todos los intrusos. Naruto —dijo por último el Nara volviéndose a ver al rubio— tendrá que ir tras Orochimaru y ver cuáles son sus verdaderos planes y detenerlo.
— ¿Qué? —Negó el Uchiha— yo debería ir tras Orochimaru, es mi familia la que está en peligro.
—Sasuke tú debes liderar el escuadrón de ambus, eres el mejor en detener todo tipo de maniobras de combate y lucha. Pero, Naruto es el más fuerte de la aldea y es el único que ahora puede detenerlo.
—Pero, mi familia…
—No podemos arriesgarnos a caer en una trampa. Además, ni siquiera sabemos si aquella amenaza es real —dijo Shikamaru, pero al notar que el Uchiha no parecía reacio a escucharlo ni a seguir sus instrucciones, agregó: —Sasuke tal vez no recuerdes, pero Sakura es una de las kunoichis más fuertes y valientes de la aldea, no será fácil que la tomen por sorpresa y le hagan daño. Debes confiar en ella y en sus habilidades como ninja.
—Claro que sí, Teme —dijo Naruto— confía en Sakura-chan y también en mí. La buscaré y la pondré a salvó y a Sarada-chan también —prometió el rubio tomándole el hombro al pelinegro, en un gesto de confianza.
Sasuke suspiró pero sólo asintió.
—Bien. Confiaré en ti, dobe. Te lo dejo en tus manos.
Naruto le ofreció una sonrisa de despreocupación.
—Bueno, ¡todos a sus puestos! ¡Ahora! —Gritó Shikamaru y todos saltaron a la acción y defender su hogar, su familia, su aldea: Konoha.
—Kiba —llamó Naruto justo antes que el chico y su perro se fueran— ¿has visto a Hinata?
El Inuzuka lo miró.
—No, no la veo desde hace dos días —Naruto miró a su alrededor y trató de localizar el chakra de la chica pero habiendo tanta personas corriendo de un lado al otro y el pánico reinante no podía concentrarse adecuadamente— ¿crees que esté en peligro?
—No lo sé. Pero lo averiguaré —convocó tres clones, que aparecieron a su lado.
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— ¿A qué has venido a la aldea? —preguntó Hinata al ninja que la miraba desde la copa de un árbol.
—A alborotar un poco. A agitar las aguas como se dice por allí —el hombre sonrió—. A divertirme un poco.
Hinata alzó una ceja.
— ¿Divertirte? Tu concepto de diversión es muy diferente al mío o al del resto de las personas normales.
—Lo sé y es por eso que me encanta hacerlo —dijo el hombre sonriendo mientras Toneri se acercaba por detrás para atacarlo—. Es una lástima que sólo encuentre a personas debiluchas como éste —se volvió a Toneri y con una facilidad abrumadora hizo que el Otsutsuki fuera golpeado con una gran roca mandándolo volar lejos—. Pero, tú, Hinata siempre eres un caso interesante con que pelear, eres débil pero en tu debilidad eres fuerte, algo realmente, irónico, ¿verdad? Creo que es por eso que no te maté la última vez que nos vimos.
— ¿Ahora te debo mi vida? —preguntó con desdén Hinata y tratando de controlarse y no saltarle encima al hombre. Fue por ello que la última vez había fallado en vencerlo. Perdió con mucha facilidad su concentración y dejo que sus sentimientos la dominaran—. ¿Quieres un agradecimiento de mi parte?
—Claro que no. Supongo que quería ver hasta donde podías llegar.
Hinata frunció el ceño.
— ¿Qué quieres decir?
Keniki señaló su antebrazo derecho.
—No has sido muy cuidadosa con esa herida —la Hyuga se cubrió su antebrazo con una mano y le miró—. ¿Un pequeño recuerdo del pasado?
Hinata se puso seria.
—Es más bien un recordatorio —la Hyuga adoptó una pose de pelea—. ¿Vas a seguir hablando o pelearemos?
Ambos se miraron y se lanzaron a pelear.
El choque de sus armas: el kunai de ella y el shuriken de él, sacaron chispas al chocarse uno con el otro.
— ¿Cuánto te queda de chakra? —preguntó Keniki, mirándola— ¿Crees que será suficiente para pararme y cobrar tu venganza?
—Te aseguró que sí. Ninguno de los dos va a irse de aquí si el otro no es derrotado —dijo Hinata dándole más fuerza a su kunai, haciéndole retroceder al otro y que se pusiera a la defensiva—. Y, te aseguró que no seré yo.
Keniki al ver que estaba en una situación desfavorable, se alejó de la Hyuga para pensar en una nueva estrategia. Pero, Hinata intuyendo sus acciones, se lanzó contra el hombre dispuesta a dejarle sin ningún respiro, las armas ninjas volvieron a chocar pero esta vez Hinata fue más ágil y hábil y pudo arrebatársela sin ningún problema.
—Uhmm, al parecer ahora si vas bastante más en serio —opinó Keniki pensativamente—. ¿Esperas acabar conmigo con rapidez para buscar a Orochimaru después? —Preguntó, mirándola.
—Es lo que pretendo —dijo Hinata y arrojando el kunai y el shuriken al suelo, saltó y le dio una fuerte patada en el estómago al hombre mandándolo a volar lejos.
—Definitivamente te has vuelto fuerte, Hinata —dijo el hombre, limpiándose la comisura de los labios, donde la sangre se hizo presente. Keniki se puso en pie y le sonrió, llamándola con una seña maliciosa y pretenciosa— me gustaría ver cuánto has mejorado todo este tiempo.
La Hyuga volvió a acercarse al hombre y empezó a atacarlo con la técnica del dragón que Hiro le había enseñado, imponiéndole fuerza y precisión a cada golpe que le alcanzaba al otro.
Pero, Keniki también era un gran peleador de taijutsu y le devolvió la mitad de las heridas que la Hyuga le había infringido.
—Eres realmente buena utilizando la kata del dragón —halagó el hombre.
—Aprendí del mejor —repuso Hinata con orgullo.
Keniki sonrió.
—Mi hermano mayor siempre fue un buen maestro y ninja —le sonrió el joven—. Una lástima que se haya metido en mis planes.
Hinata se lanzó contra el hombre y empezó a atacarlo sintiendo el odio correr en sus venas. Era por ese motivo, por sobre todo por el cual odiaba al hombre con el que peleaba en ese momento. La sangre fría que tenía para admitir haber traicionado a su hermano mayor y matarlo sólo por el hecho de haberse interpuesto a su maldad y a la muerte de inocentes por algo tan vil y sin valor como el dinero.
Por cegar la vida de un hombre que sólo tenía como meta cuidar a su hijo por sobre toda las cosas, por darle lo mejor a Hotaru y cuidar la villa donde los habían recibido con los brazo abiertos y habían construido los mejores momentos.
Por haberse aliado con Orochimaru y seguir todas sus órdenes, por poner en peligro todo lo que ella más quería en el mundo. Porque ahora y sólo ahora entendía las palabras que Hiro le había dicho en el pasado: "Jamás podrás cerrar el círculo, jamás podrás ser feliz porque siempre estarás pensando en ese pasado y en lo que fue y pudo ser, Hinata. Necesitas cerrarlo y vivir, vivir este presente con quien verdaderamente amas y ese es Naruto Uzumaki, lo quieras negar una y otra vez".
— ¡Byakugan! —Gritó Hinata decidida, no iba dudar nunca más. Jamás iba a permitir que aquel hombre dañará a las personas que amaba— ¡Ocho trigramas: sesenta y cuatro palmas! —Hinata atacó a todos los puntos de chakra de su oponente, cerrándolos y evitando que Keniki pudiera crear más jutsus. El hombre cayó al suelo como a un muñeco al que se le habían cortado los hilos. La Hyuga recogió el kunai que había arrojado antes y miró al hombre derribado en el suelo y lo señaló con el mismo.
— ¡Espera! ¡Espera! —dijo Keniki, asustado—. No me mates, no lo hagas.
—Dame una buena razón para no hacerlo —dijo Hinata, apuntándole en el cuello.
—Orochimaru…—jadeó Keniki asustado por la proximidad del arma ninja en su garganta—…Orochimaru está en la aldea —apenas, acabó de decir esto Keniki cuando una fuerte explosión se escuchó proveniente de la aldea.
Hinata volvió la vista asustada, pensando en todas las personas queridas de su aldea: su familia, amigos, compañeros, Hotaru y Naruto.
— ¿Qué quiere Orochimaru? ¿Qué está buscando? ¿Por qué ha ido a la aldea? —Le sacudió Hinata exigiendo respuestas— ¡Dímelo!
—Te quiere a ti —dijo Keniki— y pasará sobre cualquier otro para tenerte. Incluso, sobre ese chiquillo al que quieres tanto y a Uzumaki.
La Hyuga lo soltó sintiendo pánico en su interior. ¿Cómo podría saberlo? ¿Cómo lo había averiguado?
—Tú le dijiste, —lo volteó a ver, sintiéndose furiosa— tú le dijiste sobre Hotaru. Él no sabía de su existencia y tú le dijiste. Ni siquiera te importa poner en peligro a tu sobrino para salvar tu pellejo.
—Ese niño no es familiar mío, —replicó el hombre, aun inmóvil en el suelo— no compartimos ningún lazo de sangre.
— ¡Es el hijo de tu hermano, maldita sea! No puedo creer que aún después de tanto tiempo lo sigas negando —empezó a caminar de un lado a otro, irritada— y, ¿por qué, demonios, mencionaste a Naruto Uzumaki? Si él y yo…si él y yo… ¡maldición! —empezó a revolverse los cabellos, frustrada. Si algo les pasaba a Naruto o a Hotaru, no podría perdonárselo.
— ¿Hinata? —Toneri apareció apoyándose en un árbol y tomándose de un costado, malherido— ¿Hinata? —la llamó por segunda vez, al no obtener repuesta.
—Debo ir a la aldea —respondió la ojiperla, mirando al Otsutsuki—. Y, si le ocurre algo malo a Hotaru o a Naruto créeme que esta vez no dudaré en matarte —le prometió a Keniki—. Toneri, quédate aquí y vigílalo, que no se escapé o vaya hacia la aldea.
—Pero…
—Estas malherido, no puedes acompañarme. Iré yo sola.
—Hinata, —llamó el peliblanco, viendo a la Hyuga dispuesta a irse sola al peligro— cuídate.
—Por supuesto —asintió la chica y salió corriendo. No podía perder el tiempo ahora.
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Naruto corría por las calles de Konoha derribando ninjas enemigos y abriéndose paso por la aldea.
— ¡Rasengan! —gritó el rubio derribando a un hombre con su ataque y evitando que dañará a una familia que se abrazaban unos con otros, con miedo—. Corran al refugio —les dijo al ver el asombro de sus rostros. Ellos asintieron y agradeciéndole corrieron donde Shikamaru y Tenten los guiarían a un lugar seguro.
Naruto siguió corriendo mientras intentaba localizar a Orochimaru y a Sakura por medio del modo Sennin pero su mente se encontraba difusa pensando en el paradero de Hinata, no la había visto hasta ahora y eso lo tenía preocupado. No quería pensar que el último momento compartido con la ojiperla había sido una discusión.
— ¡Demonios! —aumentó la velocidad de sus piernas, mientras intentaba consultar con sus clones el paradero de Orochimaru, Sakura o Hinata.
De repente, un kunai se atravesó por su camino, haciendo que lo esquivará y parará de correr.
— ¿A dónde crees que vas, Naruto-kun?
El Uzumaki volteó en dirección a la voz y parpadeó.
—Orochimaru —el hombre sonrió y empezó a atacarlo con velocidad— ¿a qué has venido a la aldea, ttebayo? —Le preguntó Naruto— ¿Por qué la estas atacando? ¿Vienes a vengarte de la aldea?
— ¿Siempre eres igual de ingenuo, Naruto-kun? —preguntó el hombre con una sonrisa burlona—. No he venido a destruir esta estúpida aldea. He venido con un objetivo más grande y más interesante: la destrucción total.
— ¿Destrucción total? —Preguntó Naruto sin entender— ¿De qué estás hablando?
—Vaya al parecer no lo sabes. Es extraño que el nuevo hokage no sepa lo que sucede en el mundo.
— ¿De qué rayos estás hablando, ttebayo? ¡Explícate! —le gritó Naruto enfurecido—. Se supone que tú estabas muerto después de que terminó la Cuarta Guerra Ninja, ¿cómo se supone que estás vivo?
—Tal vez, eso deberías preguntárselo a Hatake Kakashi.
Naruto lo miró con el ceño fruncido.
—Se lo preguntaré pero antes me encargaré de ti —Naruto hizo cientos de clones que pelearon con Orochimaru, mientras él y otros tantos clones preparaban rasengans para atacarlo. Orochimaru siendo más listo esquivó a la mayoría pero uno de los Rasengan impacto en su hombro derecho debilitándolo, en contraataque Orochimaru sacó una katana de su boca y empezó a pelear con Naruto que se defendía cubriendo y esquivando los ataques.
—No podrás escapar para siempre —opinó Orochimaru al ver que sus ataques no resultaban, entonces, golpeó a un par de clones que golpearon al Uzumaki verdadero haciendo que pierda el equilibrio.
El Sannin aprovechando su oportunidad, atravesó al Uzumaki con su katana y haciéndole una profunda herida cercano al pulmón derecho del rubio, que por el dolor se derrumbó en el suelo.
—Esta katana no es tan simple como crees —rió el de cabellos negros viendo al rubio apretar su pecho y evitando que la herida se volviera más peligrosa— esta katana está cubierta de veneno de serpiente. En menos, de media hora estarás muerto si no hayas la cura.
— ¡Maldito! —Lo insultó Naruto sintiendo los músculos agarrotados y volviéndose poco a poco más y más rígidos—. ¡Maldición! —el Uzumaki sintió un dolor que le recorría el cuerpo quemándolo por dentro como si en vez de un veneno fuera lava hirviendo de un volcán.
—Este veneno está destruyendo tu sistema inmunológico —informó el Sannin, viendo los efectos del veneno en Naruto— poco a poco con eso las defensas de tu cuerpo caerán y aunque sean un ninja de una gran cantidad de chakra ni siquiera eso podrá salvarte porque el cuerpo del ser humano es igual para cualquiera y si son destruidos tus defensas no tendrás nada que te proteja ni siquiera el zorro que tienes sellado en el cuerpo puede revertir aquello. Morirás con facilidad. Sólo debo darte el golpe de gracias —Orochimaru preparó su katana para matar al rubio, cuando…
— ¡Elemento rayo: cuchillas eléctricas! —se escuchó una voz, repeliendo el ataque de Orochimaru y alejándolo del Uzumaki, mientras el lugar se llenaba de chispas electricas.
Naruto alzó la vista y vio el cabello largo y negro de Hinata parada frente a él protegiéndole.
—Hinata —susurró con alivio al verla sana y salva, la Hyuga lo miró de reojo y asintió.
— ¿Te encuentra bien? —preguntó la chica.
—Sí, pero, ¿qué haces aquí, ttebayo?
Hinata miró al hombre frente a ella.
—Necesito cerrar el círculo.
—Hinata-chan, justo a la chica que quería ver —dijo Orochimaru con una sonrisa—. Hace mucho que no nos veíamos, ¿Cuánto? ¿Dos o tres años?
—Algo así —respondió con vaguedad Hinata, negándose a contestar—. Pero, para ti ha sido una estupidez venir aquí a la aldea. El hokage y todos los ninjas de Konoha te aplastaran con facilidad a ti y a tus aliados.
—Al parecer no lo sabes pero el hokage está malherido en un hospital, he matado a unos tantos y no tengo ningún problema en matar a más personas sino vienes conmigo.
Hinata se quedó en shock.
— ¡Jamás! —Exclamó Naruto, poniéndose de pie, con dificultad—. No permitiré que te lleves a Hinata a ningún sitio. Primero, tendrás que pasar por encima de mí.
—Si así lo quieres —dijo Orochimaru y una gran serpiente apareció debajo de la tierra y atrapó a Naruto en un enrollado nudo, aplastando sus huesos con dureza.
— ¡Naruto! —Gritó Hinata al verlo sufrir y escuchar sus gritos de dolor— ¡Resiste! Iré por ti —se volvió a Orochimaru— déjalo ir, él no tiene nada que ver. Esto es entre tú y yo, suéltalo, lo matarás —al ver la indiferencia de Orochimaru por el dolor de Naruto, la Hyuga corrió hasta el Sannin a atacarlo—. ¡Otro trigramas…! —empezó a decir la chica cuando con una facilidad abrumadora, Orochimaru la largó con un golpe seco.
—Estás muy débil —opinó Orochimaru— tu chakra está disminuyendo con cada ataque que me haces y seguirá haciéndolo por aquella herida en tu brazo.
Hinata intentó levantarse pero sentía sus fuerzas debilitándola.
—No puedo rendirme Naruto me necesita —se dijo Hinata intentando reunir fuerzas.
—Aunque lo intentes, no podrás hacer nada por él —el Sannin la miró— sino haces algo con rapidez, lo verás morir frente a tus ojos. ¿Es eso lo que quieres?
— ¡Cállate! —Negó Hinata y corrió hacia esa enorme serpiente, tratando de liberar a Naruto que poco a poco perdía la conciencia mientras el apretón fuerte de la serpiente de Orochimaru le comprimía el pecho, impidiéndole respirar— ¡Naruto, Naruto! —golpeó a la serpiente en varios puntos en específico de su enorme cuerpo, cerrándole grandes cantidades de chakra pero esta era muy fuerte y no cedía con facilidad. Es más, la serpiente, la golpeó con el revés de su cola, alejándola de Naruto y haciendo que la Hyuga cayera de rodillas al suelo.
—Morirá si no haces nada —dijo Orochimaru, viendo los inútiles esfuerzos de Hinata por salvar a Naruto— su respiración está disminuyendo con rapidez y los latidos de su corazón se están volviendo más y más lentos. Morirá en unos segundos frente a ti. ¿Crees poder soportar ver morir a alguien más por salvarte a ti? ¿Podrás soportar llevar esta nueva carga en tus hombros?
Hinata sintió las lágrimas formarse en sus ojos mientras la impotencia, el miedo y el dolor de sus heridas le ardían en el interior. La sensación de debilidad otra vez la invadía de nuevo, no podía hacer absolutamente nada, su chakra era prácticamente nulo. Se sentía transportada al pasado viendo morir a Hiro por su debilidad, sentir el alma destrozada y el corazón hecho trizas, ¡no quería, no quería revivir esa sensación! Porque sabía que esa sensación sería más dolorosa y fuerte, porque esta vez se trataba de Naruto, su Naruto.
No, no lo iba a permitir.
—Está bien, llévame a donde quieras pero déjalo libre, por favor, déjalo libre —suplicó Hinata.
Orochimaru sonrió y con un chasquido de dedos hizo que la larga serpiente soltará a Naruto.
La Hyuga corrió hasta él y lo revisó, tocando su corazón y esperando a que éste latiera.
—Es hora de irnos, Hinata-chan —le recordó Orochimaru alejándola de Naruto mientras lágrimas de felicidad brotaban de los ojos de Hinata al saber que el rubio aún seguía con vida.
Hinata asintió y dejó que se la llevará.
—H-hinata —una voz rasposa y baja la llamó y volviéndose vio a Naruto malherido, casi al punto del desmayo llamándola con las pocas fuerzas que le quedaban, mirándola como ella siempre había querido ser vista por el rubio: con amor.
Hinata derramó lágrimas de tristeza.
—Cuida de Hotaru por mí, Naruto-kun —susurró y desapareció junto a Orochimaru en una nube de humo.
NOTAS FINALES
Después de 10 capítulos, más de seis meses escribiendo esta historia y tratando de evitar todos los clichés posibles del mundo. ¿Ustedes creen que caería en el cliché más viejo y más usado del mundo de fanfiction y de las telenovelas mexicanas?
¡Por favor, denme un poco más de crédito!
Cuando dije que el capítulo anterior era importante para la trama, no quise decir necesariamente que Hinata tendría que embarazarse o sea por favor, que una mujer tenga sexo con un hombre no es para chantarle un hijo así nada más, digo yo.
Ese solo hecho hubiera roto todo lo que planee desde el primer capítulo y será contradecir toda la trama y todo lo que ha sido Hinata hasta ahora: alguien fuerte y decidida. Que lucha y es valiente y que, definitivamente no necesita ser rescatada o salvada. Y, siempre he detestado que escriban sobre una Hinata débil y llorando en cada capítulo, así que eso no, descartado.
Además, el hecho de embarazarse por tener sexo es muy aburrido y recontra usado y la verdad yo buscó que sea lo más real posible.
El capítulo anterior era importante porque refuerza el vínculo de Naruto y Hinata, su relación que siempre ha tenido sus altibajos y confusiones desde el primer capítulo se definió al fin, encontró su causa y la razón para luchar hasta el final y se reveló demasiado sin decir absolutamente nada, cosa que siempre buscó dar a esta historia. Claro, sí pudieron leer entre líneas.
Y, ya hablando en serio, ¿les gustó el capítulo de hoy? A mí sí, creo que hasta ahora es uno de los capítulos más épicos que he escrito sobre todo por toda acción y peleas que hubo, en serio casi me parecía leerme un capi de anime de Naruto, sobre todo los pensamientos de Naruto al inicio, su metida de pata y su decisión de buscar a Hinata, la parte de Hinata-Toneri escapando de la pelea y encontrándose con Keniki y la revelación del parentesco entre él y Hiro, totalmente inesperado, joder. También, la invasión en Konoha, jodido Orochimaru, siempre tiene buenas y sorpresivas entradas, la planificación de Shikamaru y la reunión de todos los novatos por pelear por la aldea y las peleas, las jodidas peleas épicas, señor. Y, esa parte final dejando solo al pobre Naruto malherido viendo desaparecer a Hinata, totalmente desolador, por dios. Me siento recontra satisfecha como quedó todo, ni Kishimoto lo hubiera hecho mejor. Nah, Kishi es un dios del drama.
Ya, ya me voy a escribir pero espero sus reviews comentándome cual fue la parte más emocionante, dramática y épica de este capítulo.
AHHH, PERO ANTES DE IRME LES DEJO UN ADELANTO DEL SIGUIENTE CAPITULO:
PREPÁRATE PARA DESCUBRIR TODOS LOS SECRETOS…
— ¡Estoy harto de tantas mentiras y secretos! —dijo Naruto, encarando a Kakashi— Hinata, tú, Gaara, todos parecen saber algo, todos parecen ocultar cosas. ¿Qué sucedió? ¿Por qué Hinata se fue de la aldea siete años atrás? ¿Por qué Orochimaru se la llevó? ¿Qué quiere con ella? —Naruto sentía rabia, cólera e ira por todo y al mismo tiempo sentía dolor, desesperación y miedo por Hinata, por lo que le estuviera pasando en ese momento, de su mente no podía apartar la mirada que le dirigió la chica antes de desaparecer con el Sannin y las palabras que le dijo antes de irse.
Kakashi suspiró.
—Esto es culpa mía —los demás lo miraron—. He sido yo el culpable de todo esto.
— ¿Qué? —preguntó el rubio con desconcierto.
—Siéntate, Naruto tienes que escuchar una historia importante —dijo Kakashi sentándose en un sofá de la oficina del hokage e invitando al rubio a hacer lo mismo—. Hoy lo sabrás todo.
LA VERDADERA RELACIÓN DE HINATA Y HINO…
Hinata sentía el cuerpo adolorido y sediento después de tres días caminando bajó el inclemente sol. Sin fuerzas, cayó al suelo. Iba a morirse sino hacia nada.
— ¿Te encuentras bien? —preguntó la voz baja de un hombre.
La Hyuga alzó la vista y vio a un joven unos años mayor que ella, acuclillado delante de ella ofreciéndole una mano.
—Yo…—Hinata asintió y tomó la mano del joven, quien la ayudó a levantarse—. Gracias —hizo una pequeña reverencia— mi nombre es Hinata Hyuga.
—Yo soy Hiro Nanira —se presentó el joven con una sonrisa.
LOS VERDADEROS PENSAMIENTOS Y SENTIMIENTOS DE HINATA
Hinata pensó en la ironía de toda la situación: cuando era una niña espiaba detrás de los arboles a Naruto Uzumaki viéndolo entrenar duramente, esperando secretamente que la descubriera y le hablará y ahora estaba en los mismos arboles escondiéndose de él y esperando que se fuera de la casa de Kurenai-sensei para no hablarle y enfrentar sus sentimientos por él.
—Eso es una total estupidez —la Hyuga se molestó cuando pasó media hora y ella seguía sin moverse del árbol— perfectamente puedo ir a la casa de Kurenai-sensei en vez de esconderme aquí como un gatito asustado —se fastidiaba Hinata por su comportamiento tan infantil. Como si de repente hubiera retrocedido en el tiempo y tuviera nuevamente 12 años y no pudiera hablarle a Naruto sin sonrojarse—. No, ni hablar, yo he cambiado, su sola presencia no debería importarme ni mucho menos incomodarme —se decía Hinata caminando de un lado para el otro en la rama del árbol donde se encontraba—. Bien, iré —se decidió Hinata.
Pero, entonces cuando se decidía a bajar del árbol a su mente le llegó el recuerdo del lecho de flores y la mirada intensa que le dedicó Naruto y sus dedos acariciando sus hebras doradas.
—Ahhhh —Hinata se puso las manos en la cabeza, revolviéndose los cabellos desesperada y fastidiada con sus actitudes. No podía creer su comportamiento.
TODO FINALMENTE SERÁ REVELADO EN:
CAPÍTULO 11: ESOS SIETE AÑOS PERDIDOS: LA MISIÒN SECRETA DE HINATA
¡NO SE LO PIERDAN!
