Yesterday

Sumary: Ren Tao solo volvió para pedirle el divorcio a la tímida e inútil de su esposa pero nunca se esperó encontrarse con que ella había cambiado… radicalmente. Ren/Tamao.


Capitulo 11: Casi.

Tamao se despertó temprano esa mañana, preparó el desayuno y subió al cuarto de su hijo con una bandeja, él estaba ya despierto intentando levantarse pero con solo un brazo era un poquito difícil, lo ayudó a sentarse en la cama y le acomodó las almohadas. Lo ayudó a comer mientras él le contaba alegremente sobre su nido, las cosas que le enseñaban o simplemente las cosas que hacía con Kanna. El peliverde se unió a ellos al rato y estuvieron riendo en el cuarto, luego Tamao ayudó a Ian a cambiarse para ir al nido, Kanna ya tenía todas las cosas del niño listas e iban a salir de la casa por la puerta lateral como siempre cuando oyeron a un carro detenerse, Lyserg y Tamao se miraron preocupados y el peliverde se asomó ligeramente por la ventana.

-¡Es Ren!-dijo con los ojos muy abiertos, Tamao sintió que se le iba el color de la cara.

-¡Kanna, toma al niño y escóndelo!-se agachó para mirar a su hijo-Ian, necesito que vayas con Kanna y guardes absolutamente total silencio pase lo que pase ¿entendido?-el niño lucía asustado pero asintió, la rubia lo tomó de la mano y se lo llevó rápidamente-Hagamos esto-dijo acomodando su ropa-según lo planeado, Ly-el peliverde asintió con seriedad.


Ren bajó de su carro y miró la enorme mansión de verano que le regalaron sus padres cuando se casó, no veía nada extraño, todas las cortinas estaban cerradas y no parecía que nadie estuviera adentro. Nunca le había gustado esta casa y a Tamao menos, la primera vez que vinieron se quedó muda de la impresión y notaba que se sentía incomoda con tanto silencio y tanto espacio vacío. La puerta principal se abrió y vio a Tamao para en la puerta, vestía una ceñida blusa negra con una falda algo suelta violeta que combinaba perfectamente con su cabello, su rostro se había vuelto una cuidadosa máscara de piedra que no dejaba a relucir ninguna emoción, cuando la veía así era cuando sentía que menos la conocía.

-¿Qué haces aquí?-preguntó ella cruzándose de brazos.

-Desapareciste-dijo Ren metiendo las manos en los bolsillos.

-¿Y cómo supiste que estaría aquí?

-Investigué un poco-Tamao entrecerró un poco los ojos mostrándose molesta en vez de lo alarmada que se sentía.

-¿Investigando?-repitió-tú no tienes por qué investigarme, mi vida privada no es de tu incumbencia, estás en mi propiedad así que quiero que te vayas.

-¿Tu propiedad?-Tamao sonrió.

-Tú me la cediste ¿no recuerdas?-Ren se mostró desconcertado unos momentos luego recordó lejanamente el único día que Jun volvió a China diciendo que tenía que firmar unos documentos de las empresas en América, recordó que lo estuvo distrayendo bastante con su plática y que se fue al día siguiente.

-Jun-dijo comprendiéndolo, la pelirosa solo asintió.

-Esto es mío ahora así que te exijo que te vayas-Ren se acercó a ella estudiándola.

-¿Quién está adentro?-le preguntó, Tamao le devolvió la mirada fríamente.

-Mi vida personal es tu problema-le repitió, Ren apretó los puños y la apartó para entrar en la casa, Tamao protestó detrás de él aunque el peliviolaceo no se dio cuenta que lo hacía sin esfuerzo. Entró en la casa, en la sala no había nadie, siguió caminando y entró en la amplia cocina quedándose parado en la puerta de la misma. Lyserg estaba tomando un café con solo el pantalón de pijama, tenía el torso desnudo y una bata abierta encima.

-Creí que lo botarías-dijo hablándole a Tamao que entraba detrás de él, ella se puso frente a él, Ren la miró con furia.

-Así que tienes una relación con este-le increpó.

-No le veo lo malo-replicó la pelirosa-tú y yo no tenemos nada, solo falta la formalidad de un papel pero tú no vales nada en mi vida, hace mucho renunciaste al derecho de ser mi esposo así que puedes irte ahora, sé con quien quiero estar-Lyserg envolvió la cintura de la pelirosa por detrás dándole una sonrisita triunfadora a Ren que solo empujó a un lado a Tamao y le tiró un puñete al peliverde haciéndolo caer al piso-¡Ren!-reclamó la pelirosa horrorizada arrodillándose a lado de Lyserg.

-Te has vuelto solo una cualquiera-le dijo con resentimiento luego salió de la casa, se metió en su auto y se fue. Tamao revisó a Lyserg, tenía una hinchazón que pronto se convertiría en moretón si no le ponían hielo, se levantó tambaleante para ir por el hielo, sus manos temblaban mientras intentaba abrir la puerta del refrigerador.

-Yo lo haré-susurró Kanna en voz baja encargándose del hielo, Tamao se deslizó por la pared hasta el suelo.

-¿Mamá?-preguntó Ian aún con voz asustada, la pelirosa le abrió los brazos y su hijo se apresuró a refugiarse en su calor.

-Todo está bien, pequeño-le susurró-todo está… bien…-las lágrimas empezaron a caer de sus ojos y abrazando a su hijo sollozó.


-¿Ren?-se sorprendió Jun de verlo en su casa-¿Qué sucedió?-Ren se acercó a ella y la tomó por los brazos-¡Me lastimas!

-¿Tú sabías que Tamao tenía una relación con Lyserg?-Jun lo miró desconcertada.

-No sé de que me hablas-dijo zafándose del agarre de su hermano y sentándose en el mueble.

-No me mientas, Jun-le increpó Ren-acabo de encontrarlos juntos en la mansión de Miami que no recuerdo haberle cedido-ahí Jun entendió todo y le devolvió una mirada fría-¿Por qué lo hiciste?

-Porque mi lealtad ya no está contigo, hermano-le dijo con seriedad-siempre supe que eras un patán pero abandonar a una mujer embarazada fue lo peor que pudiste haber hecho.

-¡No lo sabía!-exclamó Ren.

-¡Eso no es lo importante!-replicó Jun-sabías que Tamao era una persona frágil, que también fue obligada a ese matrimonio pero jamás te deshonraría de esa manera, sabías que nadie más se casaría con ella por la vergüenza en la que la dejaste, solo por eso decidió no regresar jamás a China.

-Los Asakura pueden hacer maravillas-masculló el peliviolaceo-lograron que Yoh volviera a comprometerse después de Anna lo dejó, si él decidió desligarse de su familia es otra cosa.

-Eso no es lo importante, Ren-dijo Jun molesta-lo importante es que de todos, ella era la única que siempre te defendía, la que decía que no eras mala persona, que solo eras serio, que los dejarán tranquilos, la que incluso convenció a nuestro padre para que no se oponga al viaje a América y la que convenció a los Asakura que no cancelaran todos sus negocios con nosotros para que así nuestro padre no te matase de la furia-todo eso sorprendió a Ren-sí, Ren, incluso después de haberla dejado sola y embarazada ella te defendió.

-No tenía por qué hacerlo-dijo él con terquedad y Jun negó con la cabeza.

-Eres imposible, Ren-se levantó alisando sus ropas-déjala ser feliz, Ren, déjala estar con alguien que si la quiere no como tú-su hermana le dio una mirada compasiva y se fue.


Tamao se despidió con mucha pena de Ian dos días después de la visita de Ren y le prometió pronto volver, Lyserg y ella regresaron a New York cuando caía la noche, pasaron por el club para ver como iban las cosas pero Tamao se sentía muy cansada, necesitaba descansar un poco en casa donde asumía que Ren ya no estaría después de ese episodio en Miami. Abrió la puerta de su casa, dejó su maletín de mano en el mueble y se dejó caer en el más largo.

-Buenas noches-la pelirosa se levantó de un salto al escuchar la voz de su esposo.

-¡Casi me matas de un susto!-le reclamó, trató de calmar su corazón y lo miró molesta-¿Qué haces aquí?

-Aquí vivo ¿no?-ella alzó una ceja en un gesto tan parecido al de él que Ren se rió entre dientes-no voy a perder todo solo por tu aventura-dijo con indiferencia.

-Bien, yo no quería quitarte todo de todas maneras-contestó ella-con mi parte me basta, ahora me iré a descansar-lucía realmente cansada, Ren la miró de reojo mientras pasaba hacia su cuarto luego volteó su vista al frente, nada de lo que le sucediera a esa mujer le importaba ya.


Tamao revisaba su maleta por quinta vez, no quería que nada estuviera fuera de orden, había pasado una semana desde el incidente en Miami y era hora de la gira, la limosina estaría acá en cualquier momento y ella se sentía muy nerviosa. Ren había decidido ir a la gira también, últimamente estaba muy amable y silencioso lo cual le hacía sospechar que tenía algo en mente.

-Llegó el carro-le avisó Ren parándose en la puerta del cuarto de ella, Tamao asintió y trató de calmar su respiración-¿te sientes bien?-volvió a asentir-no sabías que tenías nervios antes de una actuación.

-Bueno, no estoy hecha de cartón-dijo ella controlándose-vamos-ambos salieron de la casa, el chofer les abrió la puerta y puso las maletas en la parte de atrás luego subió al carro y manejó al aeropuerto, Tamao se sirvió una copa de champagne que había adentro y bebió un sorbo para relajarse. Ren solo la observó de reojo. Llegaron al aeropuerto y subieron al avión privado que los esperaba listo, solo ellos dos estaban adentro.

-¿No irá tu novio con nosotros?-le preguntó con ironía, ella rodó los ojos y sonrió.

-Lo preferiría pero harías una escenita-ahora fue su turno de rodar los ojos y rió entre dientes, fueron soltando un comentario que otro durante el viaje, se empezaban a sentir cómodos nuevamente, para cuando llegaron estaban hablando de la diferencia de escrituras de la década pasada y la de ahora, Ren defendía la antigua y Tamao la actual, Ren reía de rato en rato entre dientes mientras la pelirosa realmente estaba disfrutando de la conversación.

Bajaron del avión aun hablando y se subieron al auto sin notar como se movían de un lado a otro, al llegar al hotel en el que se iban a registrar Ren le ofreció su mano para bajar, el corazón de Tamao se agitó y la tomó, se quedaron mirando fijamente a los ojos sin notar nada de lo que sucedía alrededor, Ren sentía tantas ganas de besarla y ni que decir de la pelirosa, ambos se estaban acercando poco a poco, sus labios se rozaron tímidamente al principio antes de tomar más confianza, Tamao enredó sus brazos alrededor del cuello de él y Ren la apresó de la cintura pegándola todo lo que pudo a su cuerpo, no le importaba su relación con Lyserg ni lo que dijo Jun, solo sabía que quería tener a esa mujer a su lado siempre, que vuelva a ser solamente suya. Se separaron con la respiración agitaba, Tamao estaba sonrojada por lo que acababa de suceder.

-Una oportunidad-susurró Ren y la pelirosa lo miró confundida-quiero una oportunidad para nuestro matrimonio-Tamao se quedó boquiabierta con la propuesta-sé que fallé hace muchos años pero ahora… no lo sé… siento que todo es diferente, siento que puede funcionar…-rozó gentilmente sus labios una vez más-solo piénsalo-le susurró y ella se estremeció, ¿lo haría?


-Era hora de algo de amor entre nuestra pareja .

Letty Malfoy.