En esta página voy muy atrasada 9.9… lo siento mucho… Bueno… como en lies that matter les pido que si quieren leer el fic un poco mas adelantado, se pongan en contacto conmigo para pasarles un link donde puedan encontrarlo completo o pasarles los capis por mail… besos oxo oxo oxo
Regreso al pasado(primera parte)
Un viaje largo, un par de días interminables, una noche que se le estaba haciendo cansada. A pesar de que acaba de llegar al hotel español, propiedad de su prometido, Camus no veía la hora en que Saga le dijera que volverían a Inglaterra, a su mansión, al sitio donde había dejado a su amor reencarnado. Dejó escapar un suspiro lleno de tristeza mientras caminaba al lado del peliazul, de la limosina que los recogió en el aeropuerto, hasta la entrada del hotel. Rostand, adivinando que era muestra de preocupación por resolver el problema causante de su estancia en Madrid, le tomó la mano, sorprendiéndolo de pronto, y diciéndole unas palabras que pretendían, en vano, apaciguar aquél sentimiento que nada tenía que ver a sus suposiciones:
-"Tranquilo. Estoy seguro que Shura y Cristal te escucharan, arreglarán las cosas, y volverán a ser tan amigos como siempre."- El peilmarino sintió un nudo en el estómago al verle sonreír con tanto amor, tan sólo para él.
Saga estaba preocupado por él, sin saber que nadie más ocupaba sus pensamientos que el pianista...
-"Si..."- Respondió volviendo a suspirar y bajando la vista. No supo en que momento ambos había detenido su paso, por lo que se soltó de aquél cálido agarre y prosiguió su camino hacia el vestíbulo.
Cuando la pareja por fin estuvo en el lobby la mayoría de los que iban pasando, y los que estaban llenando sus registros para obtener una habitación en el hotel, volteaban sus rostros para saludarles con cortesía o dedicarles gestos afables con los labios. Pero nada de eso le gustaba al galo, ni siquiera le bella arquitectura del edificio; parecía, más bien, condenado a tener tatuada la imagen del griego en su corazón y mente, a cada segundo, con cada palabra en cualquier conversación, en los gestos o forma de ser de quien le saludaba.
Despidiéndose de su prometido, Camus fue en busca de sus dos amigos; aunque siendo un sitio tan grande, prefirió preguntar por ellos a uno de los encargados: Shura se encontraba durmiendo en su habitación, al otro lo habían visto en la piscina discutiendo con una mujer.
-"¡Cristal!"- Exclamó palmeándose la frente. –"No tiene remedio..."- Murmuró después, un tanto divertido. Agradeció a aquél hombre y emprendió la marcha hacia el patio trasero, donde todas las noches solían organizar una fiesta; excepto los días donde toda la gente famosa y/o millonaria, acudía para la celebración en el salón de fiestas (NA: Si, es un hotel muy lujoso nOn).
El albo personaje se encontraba parado en una de las orillas de la alberca, secándose su cuerpo con una toalla naranja. El galo se quedó parado a unos cuantos metros de él, contemplándole con una sonrisa; y cuando el peliblanco se dio cuenta de que su amigo estaba ahí, mirándole, gritó con fuerza su nombre, mientras corría a abrazarlo
-"¡CAMUS!"- Las extremidades de ambos se rodeaban, al mismo tiempo que reían y demostraban el completo agrado por aquél recuento. –"Justo esta mañana pensaba que no te vería hasta la boda"- El galo rompió el abrazo, pasando a tomarle las manos con emoción para opacar aquellas palabras y hacerle notar que ese evento, quizá, no se realizaría.
-"¡Lo encontré!"- Exclamó con regocijo, y un extraño brillo en sus pupilas que Cristal ya había visto
-"¿A quién?"- Inquirió extrañado. El pelimarino comenzó a reír con ganas
-"¡A él!"- No. Definitivamente las ideas no eran claras para el albino.
-"¿Pero quién es él? mi niño… ¿seguro que estas bien?"- Tocó su frente para comprobar si su temperatura corporal era la adecuada
-"Si Cristal, estoy muy bien, te lo juro"- Rió el galo ante el desconcierto de su amigo. Volvió a tomarle ambas manos, como queriendo transmitir de aquella forma la emoción que lo embriagaba. –"Te estoy hablando del chico que soñé una vez..."- El albo pareció recibir una fuerte impresión: sus ojos se abrieron como platos y sus labios se separaron más de lo debido
-"¿Él?"-"Exclamó
-"¡SI!"- Coreó el galo haciendo mayor su sonrisa
-"¿Y donde esta?"- Movió la cabeza hacia todos lados inspeccionando cada rincón con la mirada –"Espera"- Se detuvo para analizar la situación y cambiar su estado anímico –"Si lo encontraste… ¿Qué…?... Oye Camus esto esta horrible"- El galo entendía porque o por quien –más bien-, lo decía. Negó con la cabeza, sorprendiendo a su amigo por ese brillo intermitente en sus pupilas.
-"Lo sé; pero no me importa… ¡Lo amo! Y Milo es... grandioso."
-"¿Milo? ¿Así se llama?"
-"Si Cristal. Es guapo, encantador, tiene unos zafiros hermosísimos y…"
-"Cálmate Camus"- Rió el joven –"Pareces adolescente"
-"Es que no puedo evitarlo"- Se sonrojó el escultor –"Si tú y Shura lo conocieran, estoy seguro que pensarían como yo"
-"No me hables de 'esa'..."- Gruñó el albino cambiando de expresión y de tema. El galo volvió a la realidad; aunque cuando se dio cuenta, su amigo ya caminaba de regreso al lobby
-"Espera."- Le llamó yendo tras él. –"Cristal, creo que ustedes dos deberían reconciliarse..."- Comenzó a decir; mas, únicamente obtuvo una sarta de explicaciones absurdas sobre el porque ya no podía tener ningún tipo de relación con el pelinegro. Y aunque a Camus le interesaba resolver aquél problema lo antes posible, por esa noche se sentía lo suficientemente cansado como para no querer saber nada sobre ningún asunto; a menos, claro, que dicho asunto hiciera referencia al griego.
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Más de un día llevaba en aquél hotel, intentando hacer que sus amigos volvieran a ser unidos, o por lo menos, que no causaran los problemas por los que Saga lo había llevado hasta España.
Durante aquella jornada, ambos prometidos casi no se habían visto; uno por estar ocupado en asuntos sobre la gerencia y preparativos para los eventos que se desencadenarían toda aquella semana, y el otro por andar como niñera tras Shura y Cristal.
Una noche previa a la festividad por la que habían sido convocados, tanto el galo como el inglés regresaron a su habitación presidencial, al mismo tiempo:
-"Fue un día muy agitado"- Dijo quitándose la ropa delante de Camus para ponerse la bata de dormir; pero este parecía no escucharlo o no darse cuenta de lo que hacia, solo pensaba en Milo, en los agraciados edenes que tenía por pupilas, esos labios carnosos que tantos deseos desenfrenados despertaron en él, esa piel atezada fundiéndose sin clemencia con la suya, dejando emanar ligeras toxinas por sus poros, bañándola de una capa plateada que la hacia aún más exquisita a la vista… ¡Cuánto le amaba y cuanto deseaba estar con él! –"¿Me escuchas amor?"- El escultor abrió los ojos, sonrojándose ante aquellos pensamientos que inundaron su mente, y la mirada que Saga le lanzaba. Hacia mucho tiempo que no compartían la misma cama; al menos, sin que uno de ellos ya estuviera dormido al arribar a la habitación.
-"Lo siento, estoy algo cansado"- Respondió lanzando un suspiro y comenzando a quitarse el saco
-"¿Desde cuando no lo hacemos?"- Preguntó Saga sin quitar sus ojos de Camus, este le miró sin saber que reflejar en su mirada –"Me refiero a que…"- Se acercó a su prometido y lo levanto jalándole levemente de los brazos –"Eh estado muy ocupado y casi no te pongo atención…"- Acarició su mejilla con el dorso de la mano. El galo retuvo un temblor. Lo quería mucho, tanto, que aceptó casarse con él; pero después de haber estado con el pianista, las cosas no eran iguales.
-"Yo comprendo que seas un inversionista muy famoso y ocupado… no tienes porque…"- Y sin embargo, el peli añil no quería escucharlo, él se moría por besarlo, por tenerlo nuevamente entre sus brazos y decirle con caricias lo mucho que le amaba. Camus, por su parte, se sintió presa del pánico al no saber como responder, como evitar aquél acto que ya no deseaba. Su prometido lentamente lo acorraló contra la cama, dejando que su espalda reposara en el colchón en tanto recorría con las manos su figura. Las manos galas fueron tentadas a quitar de sí aquellas extremidades inglesas, por lo que el dueño de las primeras las colocó tras la nuca de Saga antes de que actuaran y lastimaran a su prometido. Pronto la camisa ya no cubría su delantero, y los labios del empresario ya se situaban en aquella parte desnuda de su cuerpo sin que él se atreviera a hacer algo...
Necesitaba escapar… ¿Cómo? No lo sabía; pero tenía que ejercer alguna medida favorecedora. Los labios de su prometido sobre su cuello, pecho y abdomen no le estaban gustando y no quería estar con él. La única figura que se aparecía en su mente era la de Milo…
Las manos de Saga ya habían llegado hasta su intimidad… estaba por quitarle la ropa; y Camus se sentía incapaz de decir algo o sospecharía; después de todo, había pasado mucho tiempo desde la última vez...
El galo no aguantaba más, sentía que de un momento a otro gritaría o le empujaría a un lado. Sus dedos ya se crispaban sobre las sabanas, reteniendo sus impulsos, cuando el teléfono de la habitación sonó. El peliañil gruñó. El rostro del galo se relajó, aunque cuando su prometido le miro como para pedirle permiso a responder, también hizo un gesto hipócrita de fastidio.
-"¿Qué?"- Demandó el inglés al levantar el auricular. Camus rezó porque solicitaran su presencia en el lobby, eso le daría tiempo a pretender que dormitaba y evitar tener que fingir placer. –"¿Cuándo?... ¿Y llegó solo?"- Por el tono de Saga y la mirada que le dirigía al peli marino, pareciera algo de suma urgencia. –"Dígale que bajo enseguida"- Colgó el teléfono aún molesto, quedándose pensativo. El galo se sentó a su lado, depositando un beso en su cuello como si quisiera continuar lo que dejaron pendiente
-"Te noto preocupado."- Le dijo, a lo que Saga explicó
-"Julián Winterson esta aquí. Su esposa se suicidó hace un par de días, una noche antes de que mi hermano abandonara la prisión."
-"¿Cómo, Kanon esta libre?"- El rostro del gemelo se ensombreció repentinamente
-"Me temo que si."- Se levantó de la cama y se colocó el saco, aún con el mismo semblante
-"Pero... ¿Estas bien?"- La voz de Camus lo despertó. Viró el rostro para encontrarse con la persona que tanto quería, el ser que significaba tanto para él
-"Lo estaré."- Respondió con una tenue flexión labial –"Tengo que bajar."- Se acercó a su novio, depositó un beso en su frente y le dijo –"Duerme. No sé cuanto vaya a tardar. Te amo..."- El peli marino se sintió miserable
-"Y yo a ti..."- Aunque no en la misma forma. El inglés acarició su rostro antes de partir, dejando al francés con un nudo en la garganta.
Después de todo lo que Saga había padecido, ahora consideraba tan inhumano tener al amor de su vida esperándole del otro lado del mar atlántico. Aunque la libertad de Kanon y ese estado anímico en su prometido, no impedían que añorara volver a encontrarse con el griego más pronto de lo predicho...
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La ciudad de Londres no parecía tan hermosa ni interesante, sin esa gran felicidad que había escapado de sus manos. La razón comprendía su destino, el abandono por cumplimiento del deber; pero el corazón no, este sufría la ausencia de su más grande e innegable amor.
-"Basta, Milo. Me vas a hacer llorar"- Le reprochó Aioria estacionando el automóvil.
-"No puedo evitarlo..."- Gruñó el peliazul abandonado el vehículo para introducirse en el edificio donde el budista y el lemuriano vivían.
-"Es que debes hacerlo, no es bueno para tu salud; apenas comes, te la pasas en vela y no dejas de contemplar ese pendiente"- El pianista se detuvo, virando en sí mismo para repetirle la misma oración con la que contestaba aquella queja
-"Se me hace extrañamente familiar, no entiendo la razón; pero cada vez lo veo siento ese vuelco en el estómago, el impulso de volar hasta donde esta él y entregárselo."- Suspiró abatido y prosiguió su paso, sin impártanle cuantas veces más le importunara su ex pareja, ya no le respondería una sola palabra; aunque no pudo tomar aquella medida, porque de todas formas, el castaño no volvió hablar.
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El hindú observaba con insistencia el pendiente recién entregado por Milo, y al igual que este, parecía reconocerlo...
-"Puede ser la causa de todo."- Sentenció volviendo a cerrar los ojos. Tanto Mu como Aioria seguían un poco incrédulos; únicamente el peliazul mantenía la mayor atención en sus actos y palabras. –"Como te lo dije, este colgante puede sernos de utilidad."
-"Pero aún no me has dicho como."
-"Podemos hacer un ritual..."
-"¿¡Qué?!"- Exclamó de pronto el pelilila. –"No dejaré que hagas esa estupidez"- El rubio le riñó a su modo.
-"Es necesario, Mu. Lo sabes"- Su novio le miró con aprensión
-"Pero ¿en que consiste ese acto?"- Inquirió el castaño observando la reacción en la pareja del budista, a lo que este explicó
-"Shaka pretende viajar al pasado, y no sólo eso... ¡Si no también llevar a Milo!"
-"Y a Camus..."- Agregó el rubio
-"¡No, no te dejaré! ¡Es una irresponsabilidad de tu parte!"
-"Pensé que no creías en mis poderes. Me satisface saber que si lo haces"
-"Estas demente..."
-"Momento."- Pidió el peliazul –"¿Quieren explicarnos lo que esta pasando?"- Mu respingó
-"Para poder hacer un viaje al pasado es necesario gastar mucha energía... ¡Es un peligro latente! Puede darle un infarto a cualquiera de ustedes, incluso Shaka puede envejecer tantos años como retrocedan, y si vuelven más de los que un humano tiene como límite de vida... pues... imagina el resto..."- Todos permanecieron en silencio, incluso el budista.
-"No quiero poner en riesgo tu vida..."- Dijo Milo, quedamente, observando el pendiente que reposaba ahora en su palma.
-"Entonces jamás sabrás porque Camus y tú no pueden estar juntos. No lo estuvieron antes y no lo están ahora..."- Comentó el rubio con un tono mucho más misterioso del que antes hubiera usado. El corazón del pianista pareció romperse en mil pedazos
-"¿Quieres decirme que no volverá?"- Shaka le sonrió y tomó su mano, tratando de tranquilizarle.
-"Regresará; pero aquello que siempre los a mantenido distanciados también lo hará..."- Un temblor recorrió el sistema del peliazul.
-"¿Quién es?... ¿Qué es?"- El budista se puso aún más serio. Se levantó del sillón y caminó hacia la ventana, donde observó el oscuro y nublado paraje de aquella noche
-"Eso no lo puedo responder yo..."- Milo sintió que el alma se le iba. También se puso en pie y se colocó a un lado del rubio
-"Shaka, por favor. Yo no quiero que algo malo te pase; pero quiero saber lo que nos ocurrió. Necesito saber quien fui para entender quien soy, y que es lo que tengo que hacer..."- Hubo un momento de silencio, en el que misterioso personaje se dedicó a analizar la critica situación.
-"No hay elección. Podemos abrir el portal y dejar a Aioria y a Mu como vigilantes, así el riesgo no sería tanto."- Volteó a ver al peli lila, a quien aún no le parecía una buena idea aquello; mas, viendo la entereza del budista, no le quedaba más que aceptar –"Yo le confío mi vida a la persona que amo, ¿le dejas la tuya al que te ah servido por tanto tiempo?"
-"Si..."- Respondió sin dudar, o sin pensar. Shaka le sonrió y golpeó quedamente su brazo
-"Entonces no hay más que hablar. Esta noche abriremos el portal, y tú, volverás a ver a Camus"
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Saga repasaba el cepillo por su larga cabellera azul añil, cuando el peli marino le anunció que estaba listo y que ya podía bajar para la fiesta.
-"¿Estás nervioso?"- Le preguntó el galo sentándose en uno de los bordes de la cama.
-"Un poco..."- Contestó acomodándose la corbata. –"El discurso que haré no es muy largo."- Y lo repasó de nuevo delante del espejo, observando cual de todas era la mejor pose para recitarlo. Después de algunos minutos y gestos solaces por parte de Camus, se pensó como listo para ejecutar aquella tarea -"Bueno, es hora de marcharnos"
Ambos abandonaron la habitación, caminando por el pasillo con las manos entrelazadas; aunque apenas habían dado un par de pasos, cuando Cristal salió a su encuentro
-"Chicos, esperen. Ya que no tengo pareja, esta noche seremos un trío"- Saga hubiera preferido estar solo con su prometido; pero bueno, se trataba de uno de los mejores amigos de este, así que no podía negarle tal petición.
-"Claro; así puedes cuidarlo cuando yo suba a dar mi discurso"
-"¡ja! Yo no necesito que me cuide, creo que la cosa más bien irá al revés"- Los tres comenzaron a reír; sin embargo, el francés sintió que una fuerza superior tiraba de su estómago al piso, y que un mareo repentino se hacia presa de él
-"Camus... caballero de Acuario..."- Escuchó el llamado de una voz conocida, e intentó caminar hacia ella; pero...
En un momento se paralizó, y al siguiente, todo quedó en oscuridad total...
Saga le retuvo entre sus brazos, antes de que por el desvanecimiento se golpeara en la cabeza
-"¡Mi amor, ¿qué te pasa?!"- El peliazul comenzó a respirar con dificultad, dando suaves palmadas en las mejillas galas, intentando, en vano, hacerle reaccionar.
-"¡Camus, amiguis... despierta!"- Exclamaba Cristal.
-"Tenemos que llamar a un doctor..."- Comentaba al peli añil con un nudo en la garganta. Acunó todo el cuerpo de su pareja entre sus brazos y caminó hasta el dormitorio, siendo seguido por el albino. Deposito al muchacho en la cama, tratando, nuevamente, de hacerle despertar –"Voy por un médico... o algo..."
-"Saga, no podemos importunar a nadie..."
-"¡Carajo! ¿Entonces qué hacemos?"
-"Yo me quedo a cuidarlo, tú recita el discurso, haces acto de presencia y luego puedes subir a verlo. Eres el anfitrión, no puedes faltar."- El gemelo apretó los dientes, al mismo tiempo que se pasaba las manos por la cabeza como un ademán desesperado. Por último tomó una bocanada de aire y se dispuso a partir
-"No dejes de tenerme informado de su estado en caso de que empeore o despierte."
-"Tranquilo. Esta en buenas manos"- Le guiñó un ojo. Saga depositó un beso en los labios del francés, y abandonó la habitación aún con la preocupación carcomiendo su alma.
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Aioria seguía revisando que Milo se sintiera cómodo, recostado en el piso, en tanto Shaka terminaba de prender las doces velas que los rodeaban.
La mano de Mu temblaba cuando le pasó el cáliz con la sustancia que habría de mantenerlos dormidos por aquellas doces horas
-"Todo estará bien."- Pero el pelilila rehuyó al encuentro de sus miradas, pues sabía que era muy arriesgado, y que cualquier fallo en la operación, le costaría la vida a Shaka. El rubio tomó aire, luego bebió un sorbo del elixir y se recostó junto a Milo, quien también sorbió aquella sustancia agria, e imitó la acción previa del budista. El lemuriano y el castaño salieron de aquél circulo de doce velas, las cuales custodiaban a ambos viajeros. –"Cuando quieras, Mu."- El peliazul y el rubio entrelazaron una de sus manos -dejando en medio de estas el pendiente del francés-, y cerraron los ojos.
Entonces el pelilila tomó un recipiente anaranjado, sacó un poco de polvo color lavanda, lo sopló hacia ambos viajeros y pronunció los nombres que su propio novio le había revelado.
-"Llamo a los siguientes personajes de una era pasada: Shaka... caballero de Virgo, Milo... caballero de Escorpio, y Camus... caballero de Acuario..."
Aioria casi se cuelga de la lámpara del techo, cuando el sonido más parecido a una exhalación, se dejó oír en la habitación, apagando una de las velas; de pronto sintió una punzada, aunque difícilmente supo de donde provenía el dolor
-"¿Qué es esto?"- Le preguntó a Mu, quien también percibió ese mismo malestar
-"A los espíritus del pasado no le gusta que rondemos en su territorio, y harán todo lo que esté en sus manos por impedir la travesía de los tres"- Explicó. –"Cada vez que una vela se apague sentirás ese mismo dolor..."
-"¿Por qué?"
-"Es la única forma de que ellos regresen a salvo. Nosotros como vigilantes no debemos permitir que todas se apaguen. Si la luz se extingue y ellos siguen del otro lado, jamás volverán..."
-"Eso quiere decir que..."
-"Que morirán..."- Aioria sintió que el mundo se le venía encima. Observó el rostro tranquilo de su ex pareja, deduciendo enseguida que ya estaría por verse con Camus; y de él dependería que ese reencuentro también pudiera darse en esta realidad.
-"¿Que podemos hacer para que eso no ocurra?"- Mu le sonrió, al mismo tiempo que le pasaba la caja de cerillos
-"Encender las velas otra vez. Puede apagarse; mas no debe estar mucho tiempo así."- El castaño hizo una seña afirmativa al captar el mensaje.
La vida de los tres a cambio de ellos. Parecería un precio injusto para muchos; pero para ellos, uno justo si se trataba de conservar la vida de las personas que amaban.
… o … o …
Nota curiosa: El capítulo tuvo modificaciones en cuanto al estilo descriptivo. La historia es tal y como la escribí... aunque omití una discusión entre Shura y Cristal o.oU
Ahora si!... se pone lo bueno o¬o!!... una de las tantas cosas por las que quería escribir este fic.
Espero que el capítulo fuera de su agrado o.-
Nos estamos leyendo
Besitos .x. .x. .x.
