Holaaaaa! En serio lamento mucho la tardanzaa :S Bueno disfruten el capii

CAPÍTULO 11 EN 3...2...


La Morgue

Hanako caminaba por los pasillos del Hospital de Konoha. Al llegar a la habitación que buscaba tocó suavemente la puerta.

-Pase. –escuchó suavemente y la castaña se adentró en la habitación.

-¿Qué tal te encuentras? –Hanako se detuvo al lado de la cama. Kazuki la observó mientras se incorporaba, sentándose en la cama.

-Mejor. Jamás creí que esa chica me daría tal paliza. –Hanako rió por su comentario.

-¿Es mejor eso o que yo te hubiera dado una paliza? –Kazuki enarcó una ceja.

-Lo que tú hiciste fue cruel. Manipulaste mi mente en un Genjutsu. Ni siquiera me hiciste un rasguño. –Kazuki se observó a sí mismo. –Pero Hyori, ella sí me dio una paliza, físicamente.

-Mira Kazuki, -Hanako suspiró. –saliste vivo de los exámenes. Eso es lo que importa. Ya tendrás otra oportunidad de hacerlos de nuevo.

-Lo sé. Debo entrenar más duro y hacerme más fuerte. –Kazuki suspiró. –Después de todo soy el único que no pasó a las rondas finales.

-Que Takeshi y yo hayamos pasado no significa que ya nos volveremos Chūnin. –Hanako observó el techo. –Quizás ésta sea la prueba más difícil.

-Podrán hacerlo. –La castaña miró a su compañero. –Estoy seguro de eso. –Hanako sonrió por su comentario.

-Gracias Kazuki. –Hanako se dio vuelta para dirigirse a la puerta. –Debo irme.

-Me agradó tu visita, seguramente la próxima vez que nos veamos tú estarás en la arena de la ronda final. –Hanako se detuvo al frente de la puerta.

-Probablemente.

-Espero verte ganar y que te conviertas en Chūnin. –Hanako lo miró de reojo.

-Sí… Yo también. –dicho esto la castaña salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Notó que los pasillos estaban extrañamente vacíos y decidió recorrerlos en caso de que algo anduviera mal. Caminó durante un par de minutos hasta que un letrero al lado de una puerta le llamó la atención.

-¿La morgue? –la castaña se acercó a la puerta y colocó su mano en la manija. –No debería… -la chica observó a sus alrededores y concentró su chakra. No sintió a nadie cerca. La curiosidad se apoderó de ella y entró a la habitación cerrando la puerta detrás de ella. El cuarto estaba muy oscuro pero con ayuda de su Sharingan encontró el interruptor y encendió la luz. Había varios cuerpos cubiertos con mantas, situados sobre camillas de metal. La chica caminó hasta encontrar un cadáver que le llamó la atención. La chica levantó la manta revelando el pasible y pálido rostro de Shun.

-Esto es… -la chica llevó su mano al cuello del ninja notando unos sellos extraños cubriéndolo. –No puede ser… -el cuerpo de Shun comenzó a tornarse grisáceo como si se tratara de una piedra. Hanako activó su Sharingan para tener una mejor percepción de lo que estaba sucediendo. Allí, frente a sus ojos, el cuerpo de Shun se convirtió en polvo que caía como una catarata desde la camilla hasta el suelo. La chica retrocedió y observó su mano que aún tenía rastros del polvo del cuerpo de Shun. Se sacudió rápidamente, apagó la luz y salió en carrera de la morgue sólo para chocar contra alguien justo al frente de la puerta. La chica cayó al suelo sobre alguien y abrió los ojos encontrándose con unos negros orbes.

-¿Hanako? –la chica reconoció inmediatamente al chico debajo de ella.

-¿Itachi? –la castaña se levantó rápidamente sacudiendo su ropa en caso de que hubiera quedado polvo en ella. Ayudó al pelinegro a levantarse y se percató de que venía acompañado. -¿Hiroki-san? –el aludido le sonrió.

-¿Qué tal? –le saludó.

-Bien… ¿qué hacen ustedes aquí? –la castaña sonrió nerviosamente.

-Vinimos a ver a Koharu. –Le respondió el de cabellos verdes –Pero, ¿qué haces tú aquí? –Hiroki observó la puerta abierta por donde la castaña había salido. Hanako notando la mirada del chico, cerró inmediatamente la puerta.

-Vine a visitar a Kazuki.

-Que bien, pero no recuerdo que la paliza que le dieron en su combate haya sido tan letal. –Hanako observó el letrero al lado de la puerta.

-Oh… -la castaña señaló la puerta detrás de sí. –Ya sé lo que piensas. –negó con la cabeza. –No, definitivamente Kazuki no está aquí.

-En todo caso volvemos a la misma pregunta. –esta vez habló Itachi. -¿Qué hacías tú aquí?

-No sé a qué te refieres… -Hanako tragó en seco.

-Hanako, saliste por esa puerta. –Itachi insistió. -¿Qué estabas haciendo?

-¿Viniste a ver al ninja de Iwa? –preguntó Hiroki. Hanako se sobresaltó. –Lo hiciste ¿no es así? -Hanako no dijo nada y dirigió su mirada al suelo. –Oye… -el chico le puso una mano en el hombro. –No tienes por qué sentirte culpable. Las cosas pasan por una razón ¿sí? Pero… si quieres hablar con alguien, aquí estoy si me necesitas ¿de acuerdo? –Hanako lo miró. –Puedes contar conmigo para cualquier cosa que necesites. –Hanako asintió.

-Gracias. –la castaña sonrió. –Lo siento, debo irme. –sin esperar una respuesta, la chica partió esperando salir del hospital lo más rápido posible.

-Eso era todo ¿eh? –Hiroki suspiró observando a la castaña alejándose de ellos. –No debimos de ser tan duros con ella.

-Hay algo que está ocultando. –Itachi retiró su mirada del punto en donde la castaña desapareció para observar la habitación en donde estaba. –Desde el Bosque de la Muerte hay algo que está ocultando. –Itachi puso una mano en la manija de la puerta.

-Oye, no estarás pensando en entrar ahí ¿o sí? ¿Tienes idea del olor a muerto que debe haber en ese cuarto? –Hiroki hizo cara de asco.

-A Hanako no pareció importarle. Además… -Itachi abrió la puerta adentrándose en la habitación. –Necesito respuestas, Hiroki.

Los dos muchachos entraron al cuarto, Hiroki cubriéndose la nariz con una mano mientras que Itachi registraba la habitación con su Sharingan.

-Aquí hay algo extraño… -Itachi observó todos los cuerpos hasta que su Sharingan se posó en una camilla vacía con una manta encima. El pelinegro se acercó a ella y notó el polvo sobre la camilla y en el suelo alrededor de ella. -¿Qué es esto?

-Es como si el cadáver se hubiera convertido en polvo. –sugirió Hiroki observando la escena. -¿Será un jutsu de substitución?

-No lo creo. –Itachi se mordió el labio. –Es más como un jutsu de autodestrucción. –Ambos muchachos se miraron preocupados.

-Sólo los ANBU hacen eso. –comentó Hiroki.

-Y lo hacen para proteger los secretos de su aldea. –Itachi observó el polvo en su mano.

-¿Qué secretos puede tener un Genin? –Hiroki frunció el ceño.

-Tal vez no era exactamente un Genin, y debe ser algo muy importante para que hayan recurrido a esta clase de jutsu.

-Tal vez Ren tenga razón y algo realmente malo está por suceder…

-Sea lo que sea, hay que averiguarlo Hiroki. –Itachi salió rápidamente de la habitación seguido por su compañero.

Después de haber salido del hospital la castaña se dirigió a los campos de entrenamiento.

-Esto no está pasando… -se dijo a ella misma. –Tuve que haberlo imaginado. –Se cubrió el rostro.

-¡Aquí estás! –Hanako ahogó un grito. Se volteó rápidamente encontrándose con un pelinegro.

-¿Shisui? –la castaña se relajó.

-Sí… huiste después de que te mencioné el entrenamiento intensivo. Oye, no es tan malo como parece, al final me darás las gracias… -Shisui se detuvo al notar que la chica tenía la mirada perdida. –Hanako ¿estás bien?

-Desearía estarlo. –la chica murmuró. –Pero no es así. –la chica miró a Shisui. –Tengo miedo.

-¿Miedo de qué? –Shisui se acercó más a ella.

-Está esta extraña sensación en mi estómago de que algo malo está por suceder. Algo relacionado con Iwagakure. –Hanako miró seriamente a Shisui. –Creo que la batalla aún no ha terminado. Están esperando las rondas finales para lanzar su venganza contra la aldea. –el pelinegro frunció el ceño.

-¿Cómo lo sabes? ¿Estás segura de esto?

-Simplemente lo sé. Isao estuvo hablando de ello en el Bosque de la Muerte, de cómo odiaba a la aldea y de que vengaría la muerte de su padre. De algún modo creo que al destruir ese pueblo lleno de ninjas de Iwagakure, encendí la llama del odio hacia la aldea nuevamente. –Hanako abrazó fuertemente a Shisui. –Es mi culpa.

-No es tu culpa, Hanako. –Shisui la apartó para verla directamente. –No sabes desde hace cuanto deben de estar planeando esto, probablemente usen esa misión como excusa de por qué deberían hacerlo. No cargues con todo el peso tú sola. –la castaña cerró los ojos.

-Shisui…

-Verás que todo va a estar bien. Ahora lo que tienes que preocuparte es de la ronda final. –Shisui suspiró. –Porque, adivina quién es tu oponente. –Hanako lo miró confundida. –Isao. –la chica sintió un vuelco en el estómago.

-Querrá vengar la muerte de Shun…-ella murmuró.

-Exactamente. Pero quiero que descanses el día de hoy y pienses en otra cosa ¿de acuerdo? –Hanako asintió. –Bien, empezaremos con el entrenamiento intensivo mañana por la mañana. Y debo de suponer que no has ido a tu casa.

-No he tenido la oportunidad aún.

-Entonces ve. –Shisui sonrió. –Porque te esperan buenas noticias cuando llegues. –dicho esto el pelinegro desapareció en una nube de humo dejando a la chica confundida.

-¿Buenas noticias? –sin perder el tiempo, la castaña se dirigió a paso rápido hacia su casa.

Al llegar a su casa, Hanako entró a toda prisa encontrando a su madre y a su hermana poniendo la mesa.

-Bienvenida a casa, Hanako. –le saludó su madre con una sonrisa.

-He vuelto… -murmuró quitándose sus zapatillas y poniéndolas al lado de la puerta antes de adentrarse a la casa.

-Tenemos que hablar. –anunció su hermana mayor. –Siéntate. –la chica obedeció y se ubicó en donde siempre se sienta.

-¿Qué sucede? –las dos mujeres observaron a Hanako serias hasta que ambas esbozaron una sonrisa.

-Hanako… -comenzó su madre. –Estoy embarazada.

Había anochecido en la aldea de la Hoja y Shisui observaba la luna recostado en el tronco de un árbol. Cerró los ojos por un momento y se concentró en los sonidos de la noche. De pronto escuchó el crujir de unas ramas cercanas y abrió los ojos. Itachi estaba parado frente a él mirándolo con un rostro más serio de lo normal.

-Es una alegría verte también. –le dijo Shisui.

-Tenemos que hablar. –Itachi se arrodilló frente a él.

-¿Hablar sobre qué? –el pelinegro enarcó una ceja.

-Hanako ha estado actuando muy extraño últimamente.

-No he visto nada extraño en ella. –Shisui cerró los ojos. –Sigue siendo la misma cría de siempre.

-Estás mintiendo. –Itachi frunció el ceño. –Tú tienes que saber por qué.

-¿Ahora yo lo sé? –Shisui lo miró alzando ambas cejas.

-Tú eres el que más tiempo ha pasado con ella.

-Pues si no te das cuenta, hemos estado entrenando. –Shisui se puso de pie. Itachi le siguió.

-¿Qué me están ocultando? –Itachi le indagó.

-Nada. –Shisui comenzó a caminar.

-¿Nada? ¿Entonces podrías decirme que hacía Hanako en la morgue? –Itachi alzó ambas cejas. Shisui se detuvo y lo miró de reojo.

-Ella se siente culpable. Visitar al muerto es una manera de liberar un poco esa culpabilidad demostrando arrepentimiento. –Shisui continuó su camino.

-¿Sabes que su cadáver se convirtió en polvo? –Shisui se detuvo en seco.

-¿En polvo dices? –frunció el ceño.

-Sí, Hiroki y yo entramos luego de que Hanako saliera y lo que encontramos en lugar de su cadáver era polvo. –Shisui frunció ahora los labios.

-Itachi, debo irme. Hay algo que tengo que hacer. –Shisui desapareció dicho esto dejando al pelinegro solo bajo la oscuridad de la noche.

-¿Tampoco quiso decir nada eh? –Hiroki apareció de entre los árboles.

-Aún no me doy por vencido. –dijo Itachi con determinación.

-¡¿Embarazada?! –Hanako indagó incrédula. -¿Cómo es eso?

-Pues lo estoy. –dijo mostrándole la prueba del hospital. –Y son gemelos. –Akira emanaba felicidad.

-¿Gemelos? ¿Hombres? –Hanako alzó ambas cejas.

-Aún no lo sabemos con exactitud pero es probable… -Akira hablaba con una sonrisa en su delicado rostro.

-¡Es increíble! –Hanako se puso de pie de un salto. -¡Voy a tener hermanos!

-Ahem… -Hikari se aclaró la garganta observando a su hermana menor. –Yo estoy aquí.

-¡Menores! –Agregó dándose cuenta de su error. La castaña corrió hacia donde estaba su madre y se arrojó sobre ella rodeándola con los brazos.

-¡Espera Hanako ten cuidado! –la madre se desbalanceó perdiendo el equilibrio y cayó hacia atrás golpeando la espalda contra el suelo y quedando Hanako sobre ella.

-Oops... –la castaña se percató de lo que había hecho levantándose rápidamente. Hikari se acercó rápidamente tendiéndole una mano a su madre ayudándola a levantarse.

-Debes tener más cuidado ahora que mamá está embarazada. Su cuerpo es aún más delicado por los bebés. –le riñó su hermana.

-Lo siento. –Hanako miraba el suelo con arrepentimiento. Akira rió.

-No te preocupes, estoy bien. Pero sí ten más cuidado, Hanako. –le dijo su madre con una sonrisa. Hanako la miró y asintió sonriente.

-¿Entonces qué es lo que sigue ahora? –Hiroki e Itachi caminaban por las calles de Konoha. La gente aún transitaba y todas las luces de los hogares y tiendas se encontraban encendidas.

-Necesito hablar con Hanako, en privado. –El pelinegro respondió tranquilamente observando a su compañero de reojo.

-Mmm… En privado… -Hiroki le dedicó una mirada pícara a su compañero. –Entiendo, quieres privacidad. –dijo sonriendo.

-Lo digo porque Hanako es de tipo sensorial. Si vas te notará y no quiero que sienta que sospechamos de ella. –dijo el Uchiha.

-Entiendo… -Hiroki suspiró. –Pero me dirás de que hablaron ¿cierto? -Itachi suspiró.

-Está bien. –Hiroki sonrió victorioso.

-¿Y por qué crees que Iwagakure haya puesto un jutsu así en uno de sus Genin? –Itachi frunció el ceño.

-No lo sé, Hiroki. Es por eso que necesito hablar con Hanako. –le respondió duramente.

-Ish, está bien. No tienes por qué ser tan grosero conmigo. –los dos chicos continuaron conversando completamente inconscientes de que eran observados por dos sujetos extraños.

-Se están poniendo las cosas interesantes últimamente en Konoha. –dijo una voz áspera.

-Bueno, lo último interesante que había ocurrido fue cuando soltaste al Kyubi. Así que, ¿qué planeas ahora, Obito? Tenemos cosas importantes que hacer. –dijo una voz mucho más oscura.

-No te impacientes ahora, Zetsu Negro. Solo queremos divertirnos un poco ¿no Obito? Después de todo aún tenemos mucho tiempo. –habló otra voz un poco más relajada.

-¿Ah sí? –habló Zetsu Negro.

-Nagato tomará el control de Akatsuki desde ahora. Lo importante es reclutar miembros útiles para él. Mientras tanto, no nos vendría mal vigilar a cierta mocosa. –dijo observando a la distancia. Su Sharingan brillando rojo vivo a través de un hoyo de su máscara.


Bueno este fue el capitulo... el próximo lo subiré probablemente el

16 de junio del 2014

Hasta entonces :)