Aomine no quería que las cosas siguieran así con Kise, y apenas el modelo contó con un tiempo libre, aprovechó la oportunidad para ir a su departamento. Quería poder solucionar las cosas con él.
Aomine al verlo, sintió profundos deseos de lanzarse sobre él, pero sabía que no debía precipitarse. Las cosas no estaban muy bien entre los dos y la cara de cansancio de Kise lo había impresionado. El rubio que solía verse bien a todas horas, incluso cuando dormía, parecía necesitar una terapia de sueño urgente.
Kise no sabía como reaccionar con Aomine. Estaba confundido respecto a él. Kise lo quería, de eso estaba seguro, pero no tenía claro como solucionar las cosas. Además que estaba demasiado cansado.
- ¿Asistirás al partido que está organizando Momoicchi con los demás?- le preguntó a Aomine intentando romper el hielo
- Si, por supuesto.. ¿Y tú?
- Si, le estoy pidiendo a mi manager que me abra esa ventana de tiempo, ya que al día siguiente, tendremos que irnos fuera de la ciudad… ¿recuerdas el viaje?
- Ahhhh sí recuerdo… ¿el viaje por el peleaste con tu madre? ¿Verdad?
- Si, el mismo…
- Ohhh que bueno que asistirás Kise… cada vez es más difícil verte… aunque aún faltan algunas semanas..
- Si, lo sé – Kise suspiró algo abatido - Aún nos queda por terminar el trabajo que estamos haciendo con Sakiraicchi
Aomine no le agradó oír ese nombre, pero tragándose su orgullo, le dijo:
- Oi Kise, quiero pedirte disculpas por el otro día… creo que me pillaste de sorpresa cuando me abrazaste en la calle…
Los ojos de Kise parecieron brillar de pronto como los de un niño. Aomine sonrió. Kise era tan espontáneo respecto a sus emociones, que era fácil ver que se había alegrado con oírle decir eso.
- Si, discúlpame a mi también por saltarte encima. – Debo pensar más mis movimientos…
- Ven aquí- le dijo Aomine tomándolo de la mano, para atraerlo hacia él y poder besarlo tiernamente en los labios. -¡Dios si que había extrañado estos besos!- pensó
- Aominecchi – gimió Kise al ver cómo sus labios se aferraban más a él y sus lenguas tomaban contacto como ya hace días que no lo hacían…
Sin soltarlo ni dejar de besarlo, Aomine lo condujo a la habitación. Llegaron apenas. Los gemidos, las caricias, los besos, todo, les estaba haciendo olvidar todas las dudas y miedos que hasta hace horas antes los aquejaba.
Kise estaba sumamente excitado, Aomine olía exquisito. Lo besaba con esa fiereza tan típica de él. Pero Kise a medida que avanzaban, comenzó a colapsar. Estaba demasiado nervioso. Sería su primera vez, lo haría con él, quería entregarse a él, aún cuando Aomine no lo quisiera como él lo quería. Aun después de las discusiones. Quería ser suyo. Quería que Aomine lo sintiera. Sentía mucha ansiedad, no quería defraudarlo, pero debía reconocer que tenía miedo.
Las manos de Kise y todo su cuerpo comenzaron a temblar. Aomine lo notó y le dijo:
- Kise, ¿estás temblando?
- Discúlpame Aominecchi, estoy un poco nervioso
- ¿Por qué? ¿Por besarnos? – le preguntó mirándolo a los ojos
- Ehh – no- le respondió el dudando respecto a lo que le iba a responder
- Kise, no quiero que te sientas obligado a hacer nada… si no quieres hacer nada, está bien…
- ¡No! ¡No es eso! ¡Si quiero! ¡Sólo que estoy nervioso! … eso es todo- le explicó
Aomine pensó que quizás Kise tenía dudas respecto a su relación gay. Pensó en la modelo, en los días pasados… quizás Kise se estaba sintiendo obligado a hacerlo o a dar el siguiente paso, y él no quería obligarlo a nada. Aun cuando moría de deseo…
- ¿Por qué no descansamos mejor?- - dijo Aomine separándose de Kise
Kise se sintió de lo peor. No quería decepcionar a Aomine.
- Tranquilo Kise, ven aquí conmigo- siéntate, no tenemos apuro para nada- ven, por qué no duermes un rato.
Kise se sentó al lado de Aomine y luego se recostaron en la cama. Aomine lo abrazó y acunó entre sus fuertes brazos. Kise no pudo aguantarse, y comenzó a besarlo nuevamente en forma apasionada. Aomine se sorprendió aún más cuando Kise comenzó a desvestirlo sin pudor alguno luego de unos minutos.
Al cabo de un rato, ya estaban desnudos uno sobre el otro. Kise se colocó nuevamente tenso. Aomine lo notó. Aomine bajó lentamente y se situó por entre medio de las piernas de Kise, y colocó el miembro del modelo dentro de su boca. Kise no alcanzó ni a reaccionar.
- ¡Aominecchi!- exclamó ¿Qué haces?
- Tú solo disfruta y relájate. -¡estás muy tenso Kise! - ¡Quizás esto te ayude a relajarte y dormir un poco!- le dijo continuando con su misión.
Kise observaba sorprendido a Aomine, pero debía reconocer que le encantaba tenerlo entremedio de sus piernas… estaba demasiado excitado. No podía creer lo que estaba sintiendo. Seguramente, su cerebro había activado todos los impulsos nerviosos que poseía, para haber podido comenzar a sentir todo lo que estaba sintiendo. Y ese era solo el principio… sin dudas.
Estaba seguro que no podría aguantar mucho más. El calor de la boca de Aomine, sumado a su saliva, más la forma en que lo lamía, lo besaba, lo tenían en éxtasis.
- Aominecchi, sal- me voy a correr, no aguanto más-
El hizo caso, y retiró su boca del miembro de Kise pero continuó con su mano. Fue todo un placer ver cuando Kise eyaculó por entre medio de sus dedos y su semen salió despedido hasta su vientre. Kise jadeaba complacido. Exhausto. Se notaba que le había gustado.
- ¿Más tranquilo? – le preguntaba Aomine a Kise
- Si, pero ahora será tu turno – te tengo un regalo- le dijo Kise con un extraño brillo en los ojos.
Aomine se sorprendió mucho al ver el regalo que Kise le ofrecía.
- Después te contaré todo- es una vergonzosa historia de cómo obtuve esto… - sonrió tímido. Ahora solo quiero que los usemos, no tengo miedo- le dijo más tranquilo después de lo sucedido. Si Aomine había estado dispuesto a satisfacerlo así, él también lo haría.
Aomine estaba demasiado sorprendido. No pensaba que llegarían tan lejos. No ese día. No después de todo lo vivido. Recurriendo a todo su autocontrol, destapó el frasco de lubricante y comenzó a hacer tal cual había estudiado (mirando unos cuántos videos porno), era la forma correcta de hacerlo…
Kise sintió como Aomine comenzaba a tocar su entrada. Sus ojos no se despegaban de los de él. Lo miraba atento, no quería perderse detalle de las expresiones del rubio. Las adoraba. Eran tan honestas, tan espontáneas, que se dejaría llevar por ellas. No quería hacerle daño. No sabía cómo, pero se lo tomaría con calma. Lo haría lento, sin apuros.
A medida que sus dedos jugaban dentro de Kise, él lo besaba con pasión. Quería que Kise se relajara. Ambos sabían que para él, no sería muy placentero, pero eso sería la primera vez, luego las cosas serían mejores.
- Creo que estoy listo Aominecchi- le dijo Kise al oído- fundiéndose después en sus besos..
Aomine no quiso esperar más. Lubricó bien su miembro y procedió a continuar con el proceso. Estaba nervioso, muy nervioso, aunque no lo pareciera frente a los ojos de Kise. No quería ponerlo más tenso de lo que ya estaba.
- Relájate Kise- le dijo Aomine colocando su punta en la entrada del rubio.
Kise sintió como Aomine entraba de a poco dentro suyo. Su miembro era grande y sentía cómo iba separando todo dentro de él. Dolía si, pero él no se acobardaría. Lo deseaba y quería más que nada en el mundo.
- Kise, no aprietes – que te cierras- necesito que te relajes y confíes en mí…
Kise en ese momento, intentaba hacerlo. Pero era su cuerpo que en forma instintiva, se contraía a la intromisión de Aomine.
- Eso intento Aominecchi- le decía jadeando
Aomine logró entrar un poco más y vio una expresión de dolor en el rostro de Kise. Sus mejillas estaban rojas y sus ojos estaban un tanto vidriosos. Seguramente debía dolerle, pero Kise no se quejaba ni decía nada. Verlo así lo estaba torturando, si seguía haciéndolo lento, sería una tortura mayor para Kise. Era mejor entrar de una vez…
Aomine se apoderó de los labios de Kise con toda la pasión reprimida hasta ese momento. Lo besó como si un vida dependiera de eso. Ya jadeante, le dijo:
- Voy a entrar ahora Kise, ¿está bien?
- Si, hazlo …
- Relájate, trataré de hacerlo rápido .. si quieres que después de eso me salga, dímelo..
- Está bien- le dijo Kise nervioso y ansioso a la vez
- Sabes que me muero de ganas de hacerte esto hace tiempo- le dijo Aomine para calmarlo un poco
- ¿En serio?
- Claro, desde esa vez que me dijiste que querías que estuviera dentro de ti… he estado ansioso de poder hacer esto contigo… - le decía Aomine en forma tan sensual que Kise se aferró a él para ayudarlo a dar el empujón final.
Y posando sus labios contra los de Kise, Aomine aprovechó el impulso para lograr entrar hasta lo más dentro que pudo al interior de Kise.
Aomine alzó la vista de inmediato. Kise estaba sonrojado y su respiración estaba sumamente agitada. Sus ojos brillaban. Una lágrima traviesa comenzó a correr por la mejilla de Kise, la cual Aomine quitó de inmediato del rostro del rubio. Se miraron mutuamente, y volvieron a besarse con desesperación. Aomine estaba sorprendido, Kise estaba soportando estoicamente.
- Muévete Aominecchi- le dijo en un susurro de voz, intentando ocultar el dolor en sus palabras
- ¿Estarás bien si lo hago?- le preguntó Aomine
- Si- le dijo aferrándose más a él.
Aomine comenzó a penetrarlo lentamente, sus respiraciones y alientos estaban totalmente fusionados. Aomine se controlaba lo que más podía. Pero estaba por perder toda la cordura. Kise comenzó a moverse con él. Lo estaba volviendo loco.
- Kise, voy a acabar- puedo entrar hasta el fondo una vez más…
- Si, hazlo, por favor- le respondió Kise también excitado… hasta el fondo, una vez más… - repetía excitándolo más de lo que le estaba permitido.
Aomine no necesitó que Kise le repitiera eso… esta vez lo penetró con más fuerza. Kise gritó, pero Aomine no pudo distinguir si era de dolor o de satisfacción. Pero no se detuvo a analizar nada, lo penetró cuatro veces más, hasta que finalmente acabó dentro del rubio, cayendo sobre él agotado. El orgasmo había sido increíble. Se había controlado lo más que había podido. Cuando logró correrse, se quedó inmóvil sintiendo todas las descargas eléctricas que estaba sintiendo.
El calor de Kise, su sudor, su exquisito aroma, su respiración agitada en sus oídos, su cara sonrojada, sus ojos vidriosos, sus brazos que aún lo rodeaban mientras ambos lograban controlar su respiración…
- ¿Estás bien?- le preguntó saliendo del interior de Kise, colocándose a su lado..
- Si- le respondió éste- gracias
- ¿Gracias por qué idiota?- le preguntó Aomine con su romanticismo natural (Kise sonrió al pensar eso)
- Por preocuparte por mí- le respondió dándose vuelta, dándole la espalda.
- ¿Cómo dices eso Kise?- ¡Por su puesto que me iba a preocupar!- ¡Sé perfectamente que esto no sería placentero para ti!
- Pero aún así lo fue- le respondió Kise agotado.
- ¿Quieres dormir?- Le preguntó Aomine abrazándolo por la espalda
- Si, estoy muy cansado- dormir un rato, suena increíble…
- Claro- descansa.
- ¿Te quedarás aquí?- le preguntó casi con un nudo en la garganta. No quería que se fuera. No ahora que habían llegado tan lejos, quería que se quedara con él y lo abrazara.
- ¡Por su puesto!- o ¿Quieres que me vaya?
- ¡No! – le dijo aferrándose a su brazo
- Tranquilo, no me iré… ya te dije que no te dejaré solo… ¿verdad?
- Gracias- le dijo casi en un susurro, el sueño lo estaba venciendo
Aomine estaba realmente sobrepasado. Todo había sido increíble. Kise se había entregado a él, aun después de lo mal que se había portado con él.
