Lo prometido es deuda. Como ya he dicho, tengo más tiempo para traducir y esta vez es en serio. xD Además os debo los mucho parones que he provocado. Cuando empecé me dije que intentaría subir a menudo porque no me gustaba leer una historia y quedarme a medias... pero voy y hago lo mismo! Si es que de verdad xD

Con este capítulo ya llegamos al ecuador de la historia, cuando quiera darme cuenta ya se habrá acabado. D: Pero bueno aún quedan otras historias fantásticas para traducir de la misma autora (The Minsk), así que sin problemas. :)

Ya os dejo con el capítulo:

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Capítulo Once: Lujuria, Mentiras e Idioma.

Estaba tan nervioso que creía que iba a vomitar.

Había estado practicando durante bastante tiempo su francés junto a Kurt; días, de hecho. Los días que podría haber estado pasando tiempo con Rachel los estaba pasando practicando para ella, y aún tenía la sensación en su estómago de que iba a estropearlo y a hacer el ridículo. Finn cogía la lista de frases con su puño como si fuera una hoja de apuntes, mientras estaba de pie frente a la puerta de la habitación de ella como un idiota. Su familia ya estaba abajo, desayunando, y él quería sorprenderla, pero ahora comenzaba a reconsiderar su plan.

Era sábado, a solo una semana del Estatal y por la mitad de la estancia de Rachel en América. Las pasadas tres semanas parecían una sueño irreal del que jamás quería despertar, y Finn buscaba la manera de conseguir que las siguientes cinco semanas fueran las mejores semanas de sus vidas.

Ya que después de eso, ella se marcharía. El joven tenía solo una oportunidad y no podía permitirse estropearla.

Pero ahora no quería centrarse en aquello, ahora que finalmente se sentía lo suficientemente cómodo con el escaso francés que Kurt le había enseñado para intentar realizar tan ridícula hazaña. Durante los últimos días, Kurt le había dicho en numerosas ocasiones que sonaba como si tuviera unas canicas metidas en la boca y que era prácticamente ininteligible, y que no era capaz de diferenciar ni las letras ni la pronunciación. Finn solo esperaba que ella pudiera entenderlo, aún si él mismo no lo hacía.

Su corazón latía tan alto como una batería cuando levantó el puño para llamar a la puerta, y antes de que pudiera prepararse para lo inevitable, la puerta se abrió, revelando a Rachel en su conjunto de dormir rosa cremoso. Era de encaje y ligero y se amoldaba a su flexible figura, luego ella levantó la mirada para verlo, conmocionada pero agradablemente sorprendida.

Finn tuvo que tragar la saliva por garganta cuando ella sonrió, saludándolo con un alegre "Hola" cuando sus planes sorpresa se iban por la ventana. El chico tuvo que apretó sus apuntes tan fuerte que creyó que se iba a romper entre sus dedos.

En vez de abortar completamente la misión, un suave, tímido, "Bonjour" salió de sus labios y deseo que Rachel no se riera mucho de él.

En su lugar, ella lo observó con una expresión divertida de confusión en la cara, cuando mantuvieron contacto visual durante un momento. Aún no se había reído de él, así que intentó otra vez.

−¿Ça va? −dijo él, preguntando como estaba. Ahora parecía muy confusa.

−¿Aún sigo dormida? −Preguntó en alto la chica. −¿Ahora mismo estoy hablando inglés o francés? −

Finalmente, la tensión retorcía su cuerpo por dentro empezó a disiparse y una suave carcajada se le escapó de sus labios por culpa de su adorable confusión. −Ahora mismo estás hablando inglés, y no, no estás dormida −. Él se acercó y posó la palma de la en su mejilla. −Es une surprise −.

Ahora su tímida sonrisa pasó a ser mucho más grande y radiante. −¿Estás hablando francés? −

−Más bien estoy haciendo chapuzas en francés −, dijo él con cierto aire de desdén. −Has estado trabajando tan duro intentando perfeccionar tu inglés que pensé que tal vez debería intentar hacer algo que hiciera la comunicación un poco más fácil para ti −. Finn apartó los ojos de ella, avergonzado por su lastimoso intento de aprender su idioma. −Kurt me ha enseñado un par de palabras. Casi no es nada −.

−¡Mais, non! Insistió ella, cogiéndole la mano con la suya y dando un fuerte apretón. −¡Es lo más bonito que nadie jamás ha hecho por mí! − Sus ojos brillaban con lo que parecían lágrimas y su voz se agravaba d por la emoción. −Merci, Finn −. Su labio inferior temblaba un poco y él se acercó a besarla lentamente, atrapando sus labios contra los suyos y dejando que los suspiros de alegría de ella pasaran por su garganta. Envolviendo el cuello con sus brazos, ella acercando su cuerpo al de Finn en fuerte abrazo y este sacó sus apuntes de su bolsillos trasero.

−De rien, Rachel −. Dijo el joven, intentando desesperadamente no equivocarse.

Misión cumplida.

−Y bien, ¿Qué otras palabras conoces? −preguntó Rachel, con cierta burla en su voz, cuando se estiraron juntos en la cama de Finn. Sus padres iban a estar fuera toda la tarde y Kurt tenía a Blaine en su habitación, por lo que Finn no se sentía tan mal por estar rompiendo las normas de casa durante aquel temerario sábado.

El chico se tensó mientras jugaba perezosamente con el pelo que se extendía por su pecho. La cabeza de ella estaba apoyada sobre su vientre y sus brazos lo abrazaban fuertemente por la cintura, usándolo como cojín humano. Aquello no le importaba demasiado a Finn. −No mucho. Kurt intentó enseñarme algunas palabras pero dice que no tengo esperanza. Apenas sé hablar correctamente inglés, mucho menos francés −.

−¡Feen! −Lo regañó ligeramente, con un grueso acento. −¿Cuántas veces tengo que decírtelo? ¡Debes trabajar por las cosas que quieres! −Se sentó, bajando la mirada hacia él, tocándole el pecho. −¡Mírame! Estoy aquí tres semanas, casi un mes, y mi inglés es mucho mejor pero sigo cometiendo errores −.

−Bueno, no hay modo alguno que pueda aprender toda la lengua francesa en tres semanas, Rachel −, se burló él., sentándose con ella y volviendo a atraer hacia él para abrazarla. −Pero puedo decir que eres preciosa −. Finn apartó su flequillo a un lado, despejando los ojos y bajando la mirada hacia ella. −Tu es belle −, arrulló él, intentando recordar lo mejor posible la pronunciación.

Ella negó con la cabeza, los ojos estaban llenos de dudas y ambos se dejaron caer otra vez en la cama. Sus extremidades estaban enredadas mientras ambos se cogían mutuamente. −Los chicos americanos son muy dulces −.

Finn cerró los ojos, revelando su pereza y su evidente rechazo por las reglas. Deseaba que estos momentos duraran siempre; en donde no tenían que preocuparse por el hecho que en poco más de un mes sus pequeños encuentros románticos se acabarían. Rachel estaría en otro continente, preparada para comenzar su vida, y, ¿dónde dejaría eso a Finn? Solo y miserable, del mismo modo en que estaba antes de la entrada de Rachel en su vida. Inconscientemente, su agarre se hizo más fuerte mientras el día llegaba a la tarde.

−Háblame en francés −, le susurró a ella, los ojos de ambos estaban cerrados mientras se abrazaban.

−Pero no puedes entenderme −, argumentó la estudiante francesa, enredando sus dedos entre las ropas de él.

−No me importa −, dijo simplemente. Ella se rió a su lado y empezó a hablar, en voz baja, su acento lo acariciaba como si fuera una caricia.

C'est comme une rêve, et je ne veux jamais me réveiller... −

−¿Qué estás haciendo? −preguntó suavemente.

−Estoy diciendo que estar contigo es como un sueño −,dijo, y él finalmente abrió los ojos para observar su pacífica cara. −Y que no quiero despertar jamás −.

El anhelo de su voz hizo que su corazón se apretara dolorosamente en su pecho. Las palabras "te amo" estaban en sus labios, luchando por ser dichas, pero estaba asustado. Ammbos sabían que su relación tenía un final inevitable, ¿debía molestarse siquiera en decirle cómo se sentía? ¿Aquello cambiaría algo entre ellos o solo lo haría más doloroso para el corazón?

−Yo tampoco −, murmuró él, ahogando su confesión y apartando la idea fuera de su cabeza. Ya era bastante duro que los sentimientos de ambos ya fueran así de fuertes; la fecha de su partida permanecía en sus mentes como si fuera la cuchilla de una guillotina. Tenían que tomar ventaja del tiempo que tenían juntos, de todos los modos posibles.

Finn levantó su cuerpo hasta que sus caras estaban a nivel del ojo, y ella se apoyó en su pecho mientras acercaba su cara a la suya, juntando sus labios con toda la pasión que podía mostrarle. Las manos buscaron su vestido, azul difuminado con todos de colores y lacitos alrededor del cuello, y bajó la cremallera, dejando que el suave material cayera por su figura. Ella buscó su camiseta y la quitó, sus dedos bajaron por su pecho y se quedaron encime de sus tejanos. Con una sonrisa sexy, desabrochó los pantalones y cu cuerpo se endureció por la necesidad.

Ella se movió hasta quitarse el vestido y lo dejó caer casualmente en el suelo, sosteniéndose encima de él con nada más que el sujetador y las bragas mientras la respiración del joven se volvía más gruesa. Los ojos de ella estaban brillando de entusiasmo, luego se acercó a él y lo besó otra vez, sus dientes mordisquearon su labio inferior antes de abrir los labios introducirle la lengua en su boca. Sus besos eran dulces y su cuerpo ardía encima de él. Finn gimió en alto y ella acercó sus caderas junto a las de él, haciendo que estrellas pasaran fugazmente por sus ojos ya que la fricción es volvía inaguantable. Las pupilas de Rachel estaban dilatadas cuando lo observó, atrapándolo con una mirada sofocante mientras sus manos cada vez bajaban más.

Él levantó la vista hacia ella con las estrellas en los ojos mientras se meneaba cada vez más abajo, sus manos estaban en sus caderas y luego le bajó los tejanos. Liberando su erección, su cuerpo sufría por ella mientras ella cogió su miembro y lo bombeó con la mano, el cuerpo de Finn se tensaba bajo el tortuoso placer.

−Rachel −, dijo dejando ir un ronco gemido mientras ella tocaba su pene con las manos. Rachel le sonrió y descendió el cuerpo más abajo, acariciándole una vez más antes de bajar los labios hasta la punta. Finn soltó aire intensamente a la vez que su suave boca lo cubría, sus labios se deslizaban por la tensada piel y las sensaciones se volvían se tornaban irresistibles. Tocando toda su logitud con la legua, el joven vio las estrellas pasar frente a sus ojos antes de correrse de repente, el cuerpo se arqueó encima de la cama con un sonoro gruñido mientras perdía el control debajo de ella. Rachel lo dejó ir y, con una angelical sonrisa, se sentó sobre sus piernas, esperando a que él se calmara.

La necesidad de confesar sus sentimientos se volvía inaguantable para Finn cuando regresaba del cielo. No importaba en qué lengua lo dijera, él quería decirle cómo lo hacía sentir; cómo tenía el poder de romperle en un millón de trozos solo con tocarlo y de reconstruirlo una vez más con su sonrisa.

Pero no dijo nada. Las palabras permanecían dormidas en su lengua. Cogió aire e intentó recuperar el control de su cuerpo cuando se sentaba y se acercaba a ella. Dándole un profundo beso, hubo cierto gusto amargo en su lengua pero a ninguno de ellos le importó demasiado ya que la emoción de ambos crecía y crecía.

El chico dio la vuelta a sus cuerpos, de eso modo ella era la que estaba tumbada debajo y el encima de ella. Por un instante, él se maravilló de lo pequeña que era en comparación. Daba la impresión que podría romperse bajo él por lo que levantó todo su peso y hacía que ambos estuvieran más cómodos. Luego, bajó las manos hacia su entrepierna y frotaba la tela de sus bragas, haciendo que ella diera un pequeño grito entre sus brazos. Sus ojos se mostraban llenos de pasión y lo observaba con los labios separados en el momento en que él usaba sus pulgares para jugar con el elástico de su ropa interior y los quitaba, mientras ella se desabrochaba el sujetador.

Tumbada y desnuda debajo suyo, Rachel levantó las piernas en anticipación mientras que Finn sudaba ante las vistas que tenía frente a él. Ambos estaban completamente desnudos e increíblemente vulnerables, pero Finn jamás había confiado tanto en alguien cuando sus cuerpos se vieron expuestos. Él separó sus rodillas y colocó el cuerpo entre ellos, mientras los ojos de ella se abrían bastante del shock.

−¿Ahora... −dudó ella. −Tenemos sexo? −preguntó ella con los ojos abiertos y el corazón del chico empezó a latir muy deprisa. ¿Estaban realmente preparados para eso? ¿Si lo estuvieran, podría llegar hasta el final?

−Creo que debemos esperar −, susurró él, con voz ronca. La decepción de su cara era clara cuando bajó la mirada para verla. −Pero aún quiero hacerte sentir bien −. Explicó. −¿Puedo? −

Oui −, respondió con urgencia cuando levantó las caderas y arqueó la espalda contra él, mientras este se recorría su cuerpo, repartiendo besos por su cremosa piel morena. Cuando alcanzó sus piernas, sus labios siguieron hasta los muslos, acercando la boca cada vez hacia su resbaladizo y húmedo centro que lo llamaba. Los dedos de Rachel estaban enredados en su pelo cuando este deslizó su lengua, saboreando su sabor por primera vez, mientras ella siseaba de placer. Acariciando la piel de sus piernas con las manos, la estuvo provocando con la lengua. Sus suspiros de placer llenaban la habitación con una cacofonía de gozo mientras él seguía torturándola lentamente, usando los dedos para frotar las partes sensibles de su clítoris y con la lengua aún introducida en ella.

−Ah, ¡je viens! −gritó ella, perdiendo el control y dejando que su cuerpo se arqueara en la cama. Él la cogió por las caderas, agarrándola ya que aún no había acabado su incesante asalto con la lengua, lamiendo la esencia que era puramente de Rachel y que llenaba cada uno de los sentidos de Finn.

Su respiración era pesada, cuando empezó a calmarse, y Finn se sintió satisfecho al mover el cuerpo y colocarse a su lado, uniéndose a ella en la cama mientras se volvían a estirar en ella una vez más. Cierta paz envolvió a ambos adolescentes, era una especie de felicidad que no querían que se acabara nunca. Finn abrazó a Rachel bastante fuerte pero sus cuerpos aún sentían ciertas cosquillas a causa del placer.

Besó su pelo suavemente, gentilmente, cuando, después de algunos minutos de silencio, sus corazones volvían a recuperar el ritmo habitual. −¿Rachel? −preguntó él.

−¿Oui? −

−¿Qué significa 'je viens'? −preguntó, descendiendo los dedos hasta llegar a la curva de su cintura. Ella negó con la cabeza rápidamente y la acercó a su pecho, avergonzada, mientras mascullaba la respuesta. −¿Qué era eso? No he podido oírte −.

−Significa 'me estoy corriendo' −, admitió ella con un ligero rubor cubriéndole las mejillas. Él se sonrió para si mismo, eso hizo que su ego prácticamente doblara su tamaño.

−Eso creía −, dijo mostrándose un poco engreído por ello. −¿Estás enfadada conmigo? −Preguntó de golpe, la mirada de decepción estaba grabada en su memoria.

−¿Por qué? −preguntó verdaderamente curiosa.

−Por no haber tenido sexo −, admitió.

Non −, dijo ella, su agarre se volvió más fuerte. −Porque aún no estoy lista −.

Finn dejó ir el aire que ni siquiera sabía que aguantaba. −Vale, bien −. Hizo una pausa y bajó la mirada hacia ella. −Yo tampoco estaba listo −.

−Debe ser especial −, dijo ella de repente, mirándolo con un aire de desesperación en los ojos. −Parfait. No podemos dejar que nos pillen −.

−Lo sé, yo también quiero que sea especial −. Dijo él, perdiéndose en sus pensamientos. −Tal vez pueda conseguirnos una habitación de hotel. ¿Como el Marriot o algo así?

Rachel asintió la cabeza, sonriendo alegremente mientras se acurrucaban cada vez más cerca del otro −Génial −.

De repente, se pudo oír un fuerte golpe que provenía de alguna parte de la casa y la adrenalina se apoderó instantáneamente del cuerpo de Finn como si fuera un bala. ¿Sus padres ya estaban en casa? Entrando en pánico, Rachel salía disparada de la cama y corrió a por su ropa, mientras que Finn se quedó tenso entre las sábanas. Habiéndose levantado de la cama bruscamente, Rachel empezó a maldecir en francés mientras intentaba subirse la cremallera del vestido.

−¡Feen! ¡Feen! ¡Dépêche-toi! ¡Merde alors! −dijo muy deprisa, poniéndose tan nerviosa que el francés era el único idioma que podía hablar. Le lanzó los boxers y aterrizaron en su cabeza cuando este intentaba levantarse del suelo y desenredar sus extremidades de entre las sábanas.

−Rachel, ¡no estás ayudando! ¡Ack! −Se tropezó con el pie mientras intentaba ponerse los boxers y Rachel básicamente salió huyendo de la habitación, medio vestida y con el pelo completamente desordenado. Él la siguió como un idiota, aún si continuaba prácticamente desnudo, poniéndose la camiseta y topándose de lleno con Kurt en el pasillo.

−¡Mira por donde vas, patoso! −gritó Kurt mientras se frotaba en el sitio donde Finn lo había golpeado en el hombro. Finn se pasó la camiseta por encima de la cabeza y observó a Kurt a quien jamás había visto tan desaliñado. La puerta de Rachel dio un portazo mientras Finn oyó a sus padres hablando en la planta baja. −¡Tengo una crisis entre manos! −

−Bueno, ¡yo también! −siseó Finn a su hermano. −Digamos que Rachel y yo estábamos en medio de algo −.

−Y bien, ¿qué te crees que estábamos haciendo Blaine y yo? −murmuró furioso. −¿Tejiendo? −El chaleco de Kurt estaba desabrochado mientras se metía apresuradamente la camisa dentro de sus pantalones abiertos. −Está en mi habitación. Se supone que no debía estar aquí para cuando Papá y Carole llegaran a casa −.

Mierda. Ambos, él y su hermano estaban rompiendo las reglas y probablemente los pillarían. Sin embargo, había algo que Finn quería decir...

−¿Qué pasa con lo de respetar las normas de Burt? −Dijo Finn burlándose deliberadamente. La venganza era sublime. −Creía que yo era el supuesto mal hijo −. Kurt entrecerró los ojos a su hermano mientras lo observaba.

−Solo ayúdame a encontrar el modo en que no castren a mi novio. Resulta que realmente me gustan sus partes masculinas y las necesito para futuros encuentros románticos −.

−¿Por qué tengo que ayudarte? −se quejó, su novia estaba a salvo en su propia habitación.

−¡Porque te estoy ayudando a mantener en secreto tu relación con Rachel! ¡Podrías mostrarme algo de amor y apoyo fraterno! −Con un audible gruñido, Finn sabía que Kurt tenía razón ya que su conciencia lo empujaba a hacer lo correcto.

Desesperado por un plan, le dijo a Kurt que cogiera a Blaine y lo llevara a su habitación. Kurt arrastró rápidamente a su medio vestido novio hacia la habitación de su hermano, una pajarita colgaba holgadamente por su cuello mientras los tirantes de los pantalones le colgaban a cada lado. Blaine le envió a Finn una sonrisa bobalicona antes de que este fuera a buscar a Rachel, quien probablemente se había encerrado por miedo a la ira de Burt.

Tentativamente llamó a su puerta y llevó unos segundos recibir alguna respuesta. Cuando vio a Finn hizo un chirrido y cerró a puerta.

−Rachel, tienes que ir a mi habitación ahora mismo o sinó Kurt y Blaine están jodidos −. Murmuró con el tono más urgente posible para expresar la severidad de la situación. La puerta se abrió un poco cuando Burt pidió a sus hijos que bajaran.

−¿Jodidos? −Repitió inocentemente.

Oui −, le dijo con necesidad y en francés. −¡Dépêche-toi! −La sacó de su habitación, arrastrándola por el pasillo y prácticamente empujándola a la suya propia, mientras que Burt subía las escaleras. Al estar en el mismo nivel, este le lanzó una sola mirada a Finn quien se vio cara a cara con su padrastro.

−Finn −, le dijo imparcialmente.

−Sí, ¿Burt? −respondió, intentando lo mejor posible parecer casual y para nada nervioso.

−¿Dónde está mi hijo? −preguntó Burt con calma, frunciendo los ojos. −¿Y dónde está Rachel? −

−Um −, dijo, frotándose la nuca e intentando distraer a Burt lo suficiente para que a los chicos les diera tiempo a vestirse. −Ya sabes, el Estatal está a la vuelta de la esquina... −

−Sigo esperando la parte en que me dices dónde está mi hijo... −

−Y todos pensamos que un fin de semana para practicar sería bueno para el equipo. Ya sabes, porque solo nos queda una semana para la competición −.

−¿Así que estáis practicando para el Glee Club?−

−Um, sí −.

−¿Y por qué no estás con ellos? −

−Bueno, porque, ¡la práctica es aquí! −mintió entre dientes Finn, abriendo la puerta de su habitación para revelar a Kurt, Blaine y Rachel sentados en la cama. Todos reían nerviosamente y Finn notó que la pajarita de Blaine seguía desabrochada y que Kurt comprobaba su pelo en el espejo.

−¡Papá! ¡Habéis llegado antes a casa! −Dijo Kurt alegremente, intentando ocultar su nerviosismo. Burt asintió la cabeza y mi alrededor de la habitación.

−Sí, Carole dijo que las antigüedades con suficientemente antiguas, así que nos fuimos −. Observó toda la habitación con una expresión fruncida. −¿Dónde está el resto de miembros del club? −

Rachel miró a Finn, con el pánico en sus ojos, mientras este intentaba cubrir esta ridícula mentira. −Bueno, nosotros somos los solistas −, dejó escapar Finn antes de poder siquiera procesar lo que decía. −Tenemos los solos de una de las canciones y todos necesitamos trabajar en nuestras armonías −.

Burt parecía encantado. −Kurt, no me habías dicho que había conseguido un solo para el Estatal −. Luego se acercó a su hijo con una sonrisa y le dio un par de palmadas en el hombro. −¿Y tú también lo has conseguido Blaine? Muy bien, amigo −.

−Sí −, dijo rotundamente Kurt. −Fantástico −.

En realidad no era fantástico. Las audiciones para los solos habían sido la semana pasada y mientras que Finn y Rachel eran las voces líderes en una de las canciones, de hecho era Santana quien se había asegurado el otro solo para Estatal. Kurt y Blaine ni siquiera se había acercado y Santana moriría antes de compartir los focos durante las competiciones. Si Burt se esterara que lo estaban mintiendo, entonces se meterían en un serio problema.

−Bien, ¡opino que esto se merece una celebración! −dijo Burt con alegría, mientras que el corazón de Finn volvió a latir a una velocidad normal. −Breadsticks, esta noche, nosotros los seis. Pago yo en conmemoración a nuestro pequeño grupo de solistas −. Sintiéndose como alguien total y completamente rastrero por mentirle tan directamente a su padrastro, el corazón de Finn le dio una punzada en el pecho mientras Burt decidía bajar las escaleras. Pero este tuvo algo más que decir. −No puedo esperar a veros a todos sobre el escenario la semana que viene. ¡Va a ser asombroso! −

Finn, Kurt y Blaine se miraron entre ellos con una mirada de horror mientras registraron el comentario de Burt, y Rachel los observaba, confusa, cuando solo quedaron ellos en el primer piso.

−¿Qu'est-ce que c'est? −preguntó ella, con pánico en la voz y volviendo a su lengua nativa. −¿Il y a une problème? −

−Sí, Rachel, un enorme problema −, le contestó suavemente Finn mientras su corazón le daba punzadas en el pecho. −Una de dos: o Santana Lopez nos mata o vamos a descubrir si realmente Burt posee una escopeta −.

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Notas de la traducción/traductora:

Ya os deben cansar estas notas verdad? XD

Lo ya escrito anteriormente las normas de palabras tipo ze y tal, se explican en los primeros capítulos, duda alguna podéis consultarlo ahí. :)

Si hay alguna expresión en francés que está escrita y no sale qué significa, pero queréis saberlo, avisadme!

Error encontrado durante la lectura del capítulo: avisadme también! Estoy aquí para aprender! :)

NOVEDAD: si tardo en subir un capítulo (o si simplemente os entra curiosidad), y queréis conocer un adelanto del siguiente capítulo, podéis dejarme un review y, en cuanto lo vea, os lo enviaré, lo prometo.

Espero no tardar demasiado en subir el siguiente capítulo. Hasta entonces,

nos vemos! :D