Amaneció de nuevo, con un día estupendo, otra vez irían a la piscina de Mugi-chan, que ganas tenían todas, esta vez quedaron una hora mas tarde, ya que la teclado de la banda tenia varios asuntos que atender, Yui quería dormir una hora mas, y Ritsu... Quería pasar mas tiempo con Mio, ya quedaba menos para la despedida, y se verían en la escuela, pero no podrían estar a solas, las dos no querían que ese momento llegase. Ritsu quería aprovechar al máximo todo ese tiempo, y repetir una de las cosas que le encanto hacer con su bajista.
Se levantaron a desayunar y Ritsu no paraba de ir detrás de Mio mirándola, de arriba hacia abajo, esa mañana Mio tuvo que ponerse un camisón para estar vestida con algo que no fuera el pijama, el problema era que se transparentaba todo y la batería no era ciega
-Mio – dijo terminando de desayunar y recogiéndolo todo rápidamente, no quería perder un solo segundo, para hacer lo que le propondría a su novia – duchemonos anda...
-Mmm, quieres ducharte conmigo hoy también? - se sonrojó Mio preguntándolo, la simple idea de enseñarlo todo, aun fuese Ritsu, la avergonzaba muchísimo, ya había estado así delante de ella, pero... sin proponerselo, solo porque Ritsu se las habia arreglado para verla así.
-Claro – decía la baterista que ya se encontraba detrás de la bajista y la abrazaba por detrás- Quiero ducharme contigo, sin que tengas vergüenza, no como aquel día, que no querías que te viera, esta vez, quiero verte, quiero que confíes en mi, y quiero... – le susurraba a Mio en el oído, callándose las ultimas palabras, no quería asustar a la bajista, ni parecer una desesperada, pero tenia ganas de ver a una Mio como la primera vez que descubrieron sus sentimientos a la otra, eran tan fuertes, esos sentimientos... como para hacer eso.. y cada día que pasaba para Ritsu eran aún mas fuertes, y cada vez mas eran las ganas de repetir aquello.
-R-R-Ritsu – decía la otra nerviosa y notablemente sonrojada- ¿En que estas pensando? - preguntaba, con voz temblorosa, como si estuviera a punto de romper a llorar, se fue por un camino bastante correcto, pero también bastante vergonzoso.
-Yo... en nada – decía intentando quitarle importancia al tema, no quería asustar ni poner incomoda a la morena
-Bueno, v-vale, nos ducharemos juntas – accedió Mio, ya se habían duchado una vez juntas, y todos estos días en tiempos distintos, no le parecía mala idea ducharse otra vez con la castaña, y mas, teniendo en cuenta de que no tendrían mucha oportunidad de hacerlo cuando los padres de Mio volvieran de su viaje y Ritsu se tuviera que ir otra vez a su casa. Pero le seguía preocupando lo mismo, tenia vergüenza, no quería enseñar nada de su cuerpo delante de Ritsu, le parecía algo... vergonzoso, no tenia otra palabra, e incluso empezó a salir humo de su cabeza...
-No te arrepentirás – le susurró traviesamente soltando luego una risilla y besando la mejilla de su preciosa bajista – Lo pasaremos bien cariño~
-C-C-C – Mio se quedo un poco petrificada, no le salia la palabra que había escuchado de la otra, y le resultaba extraño y a la vez le encantaba que le dijera así, se sentía única para ella, se sentía feliz. .- Cariño? - por fin las palabras salieron de su boca
-Siii – decía en un hilo de voz - ¿Vamos ya? Tengo calor – miraba a Mio con unos ojos llenos de deseo, le parecía normal tener calor teniendo a tal chica delante, su novia, era perfecta, e incluso, en muchos momentos sentía que no era suficientemente buena para ella, por eso se esforzaba en no dejarla escapar y decía esas palabras como "cariño" que no eran nada propias de la baterista.
Después de un rato de discusión sobre quien había dejado a Elisabeth (el bajo de Mio) en el salón en vez de en su cuarto, las dos se fueron al piso de arriba y prepararon todo para ir a la ducha. Ritsu rebuscó en los cajones de Mio unas braguitas para ella, y Mio intentaba cerrar los cajones que ésta abría.
-Ritsu! No abras esos cajones!
-¿Como que no? Tienen braguitas tuyas, hay que buscar unas para ti
-Ya las busco yo luego! Pero no hagas nada!
-No puedo dejar el cajón como esta -decía burlonamente con una cámara de fotos en la mano
-Ni se te ocurra echarle fotos a mis cajones Ritsu!
Después de esa otra discusión lo dejaron afuera, y se metió primero Ritsu, que se quito la ropa enseguida sin ningún tipo de vergüenza que lo impidiera, y luego Mio que se desnudó mientras que Ritsu no miraba, su timidez no podía superarla aún, ni con Ritsu.
Mientras que Mio entraba en la ducha, lentamente, con un sonrojo en sus mejillas que también llegaban a sus orejas y tapándose los pechos con su brazo, Ritsu, la miraba expectante, era perfecta, ya la había visto otras veces, pero apenas la miraba, no sabia la razón, no se si porque las chicas estaban delante, o porque le daba vergüenza, pero al verla, su pelo negro, liso y negro, sus ojos, nariz y boca, su cuello, pechos, cintura, vientre, todo era perfecto en Mio, tanto, que Ritsu se quedo un rato mirando e incluso se le iba a caer un poco de baba.
-Ritsu no me mires así! - decía tapándose esta vez sus pechos con las dos manos como podía, sus piernas estaban cruzadas torpemente intentando taparse lo más posible y su sonrojo en toda su cara, lo que conseguía enloquecer a la otra.
-Mm que difícil me resulta no hacerlo – susurró Ritsu que le echó una mirada de arriba abajo mientras se mordía sus propios labios, le resultaba totalmente imposible no mirarla, era su diosa, su musa, era perfecta, y que intentara taparse para que ella no la viera le resultaba más atractivo aún. Dio pequeños pasos hacia la morena sin dejar de mirarla, solo observaba su perfección – M-Mio... ¿como me pides que no te mire así?
-P-Pues te lo pido, n-no te pegues tanto... - la otra daba pasos hacia atrás a lo que cabía la ducha, se pegó a la pared intentando ocultar su cuerpo lo máximo posible
-Imposible – susurraba la otra pasando una mano suavemente por la espalda y la que le quedaba por su cintura, acariciándola lentamente disfrutando cada centímetro de piel con la que tenia contacto.
-R-Ritsu... - acercó la cara a la de la susodicha sin parar de mirarla a los ojos y tapándose sus abultados pechos
-Mio – la batería se terminó por acercar quedándose a milímetros de su cara terminando por besar sus labios, una de sus manos la llevo hacia la ducha y encendió la corriente de agua, la que empezó a caerles encima mientras seguían el tierno beso que la castaña había regalado con muchísimo cariño. Las muestras de cariño no terminaron ahí, Ritsu paso suave y lentamente sus manos por la cintura de esta y la atrajo hacia sí, la bajista dejó un poco de timidez a un lado, paso sus brazos por los hombros de Ritsu disfrutando el tacto de su piel y llevándolos a su cuello en el cual se enganchó llevando sus manos al pelo de ésta
Las dos sentían el agua caer por todo su cuerpo, estaba fría, pero no se separaban, era fría pero a la vez cálida, las miradas de las dos chocaban entre las gotas que caían por su cara, estaban sonrojadas. La castaña se acercó un poco poniéndose de puntillas alcanzando el oído de su acompañante y mordiendo éste con un deje de jugueteo, lamiéndolo luego y susurrándole palabras de cariño que sólo en momentos así podía dejar escapar para enamorar incluso mas a su amante.
-Te quiero, no se que haría sin ti, mi batería no seria la misma si tu bajo no sonara de fondo, solo me apasiona estar contigo, me alegra mas que tocar la batería como una loca, Mio no me dejes nunca, el bajo nunca destaca, pero tu eres siempre la que mas destaca para mi – susurraba en su oído mientras sus manos acariciaban todo su cuerpo, su sonrisa transmitía sinceridad y tranquilidad, con un toque de travesura, la castaña se moría por hacer suya a la bajista.
-R-Ritsu – pudo solo susurrar aquello, su nombre, entre tantas palabras de cariño y caricias por su cuerpo, mientras oía caer el agua, casi le resultaba imposible que voz saliera de su boca, tenia solo ganas de ser de la batería, que esa batería que siempre sonaba acelerada y fuerte la poseyera haciendo que el bajo no se escuchase apenas.
-Mio~ - deshizo su abrazo y cogió el gel de baño que Mio usaba siempre, como se lo esperaba, un aroma perfecto, que no destacaba pero era agradable al olfato, se lo echó en sus manos y empezó a jabonar a la bajista primero por sus hombros bajando por sus brazos, sus manos disfrutaban cada caricia y tacto con la piel de la otra, acariciaba de arriba hacia abajo enjabonandola bien mientras el agua caía con lentitud luego le jabonó su vientre suavemente en círculos, subiendo lentamente, como si incrementar la velocidad supusiese hacerle daño al perfecto cuerpo de la otra, llevando finalmente sus manos a sus pechos los que acarició y masajeó en círculos con insuperable calidez, cariño y lentitud.
-Ritsu~ -susurró la otra en un pequeño gemido que escapó de su garganta, disfrutaba cada caricia que la otra le propiciaba, eran siempre suaves, delicadas, llenas de cariño, le parecía un poco increíble como una batería tan hiperactiva y traviesa pudiera hacerla perder el sentido tan solo tocarla con la palma de su mano en su brazo, eso sin contar las caricias de su vientre y el agradable y placentero cosquilleo de éstas, pero ahora sus pechos eran los que acariciaba, el placer la hacia enloquecer, las manos de Ritsu la acariciaban con dedicación, como si concentrara todo lo que tenia en hacerla disfrutar, aunque por su mirada se notaba como también ella disfrutaba con lo que hacia, sintió algo en su cuello, algo excitante y cálido que incluso la hacia tener escalofríos. Cuando la morena cerró los ojos para concentrarse en no soltar un gemido con el que la otra perdiese la cabeza, la castaña aprovechó cazando a su presa, mordiéndole su cuello con fuerza y a la vez suavidad suficientes y equilibradas como para hacer que sus piernas se tornaran a flanes. Cada mordisco que le regalaba la excitaba, no podía ni quería evitar ya la situación, la que estaba disfrutando esta vez era ella.
Las caricias en sus pechos cesaron, sus manos subieron y las paso de nuevo lentamente hasta su espalda, la enjabonó de arriba hacia abajo pasando por las cachas de su trasero pellizcandolas mientras sonreía – Mio~ ¿Quieres que siga? - le preguntó mientras la miraba interesada con sus ojos esperando la respuesta de la bajista, no quería obligar a Mio a nada, quería seguir, pero los deseos de la otra eran mas importantes.
Su bajista calló durante unos segundos en los que solo se escuchaba su alterada respiración y el chispeo del agua, la respuesta era importante, sin duda, si decía que si se repetiría aquello. Calló unos segundos mas a los que la castaña interpretó una negación por parte de la otra, justo cuando iba a separar sus manos de su piel Mio acercó sus boca a los oídos de ésta.
-Sigue. Llevas el ritmo perfecto, toca las notas que quieras mi amor... - susurró comparando las caricias de su amante con la partitura de una canción teniendo la caída del agua como fondo. Si fuera así, las notas serian totalmente perfectas tocadas en el momento justo con la suavidad justas tocadas tanto en el bajo como en la batería. Era increíble que con solo esas caricias tan llenas de sentimientos la castaña la había convencido de seguir hacia delante sin tener miedo, incluso sus palabras, y todo lo que hacia, la hacia preguntarse incluso si ella amaba tanto a Ritsu como Ritsu a ella, aunque eran distintas maneras de demostrarlo, las manera de expresarlo de su pareja eran mucho mas convincentes y placenteras que las suyas. Quizás no estaba hecha para hacer disfrutar a la otra, o quizás la castaña tenia esa característica imborrable en su carácter y personalidad que la hacían ser mucho mas apasionada en todo lo que hacia referido con demostrar su cariño de esa manera.
-Eso haré entonces~ -dijo dedicándole una traviesa sonrisa, volvió a hundir su cara en su cuello besándolo y mordiéndolo con suavidad, echándole su aliento que rozaba con su piel húmeda, estaba ignorando totalmente el agua que les caía, estaba tan concentrada en conseguir excitar a la morena que no pensaba en otra cosa que no fuese en ella y en disfrutar el momento, se acercó lentamente a su oído y le susurró – Ahora te toca a ti enjabonarme – En su cara se volvió a esbozar la sonrisa de antes, echándole el aliento en su oído y queriendo ir mas rápido de lo que iba, pero tenia que ir al ritmo que Mio le sugería, no quería ser brusca ni adelantarse.
La otra sin embargo hizo caso a la provocación de su novia, y cogió gel de baño y lo echo por la espalda de la otra que dio un respingo al notar lo frío que estaba, ya el agua fría no era nada comparado con la calor que tenían ambas, por lo que intento evitar el respingo sin éxito, la morena llevo las manos a la espalda de la otra y cogió el gel necesario para deslizar éstas por el torso de la otra terminando en su ombligo, con el que jugueteó un poco con sus dedos haciéndole cosquillas por el vientre bajo provocandola aún mas. Ritsu estaba llevando bien el ritmo por lo que Mio le había dicho, pero esas provocaciones lo hacían mas difícil aún, y la morena lo sabia, y le gustaba jugar con el punto débil de Ritsu, al igual ese seria el punto mas travieso de la bajista. Siguió subiendo y deslizo una de sus manos hasta uno de sus pechos, el cual acarició y masajeo haciendo que la batería soltase un pequeño gemido.
-Uhm... M-Mio – su respiración se notaba agitada, quizás toda esa situación y esos besos por el cuerpo dados a su bajista le impedían respirar, aunque también influía notablemente el placer que le proporcionaba la otra con sus manos, eran suaves, sus dedos se movían dócilmente por su cuerpo, le encantaba. Acercó su boca a la suya y mordió levemente sus labios y su mentón mientras la miraba con sus ojos castaños que, desprendían felicidad, ganas de seguir hacia delante y sobre todo deseo, la castaña estaba deseosa sin duda alguna. Volvió a mirarla con mucha mas ternura y chocó varias veces sus narices – Te quiero – susurró para luego besarla, coló su lengua por su boca y lamió sus labios por dentro luego sus dientes, terminando con un jugueteo travieso y todavía un poco torpe besando y utilizándola, pero quería explorar cada rincón de Mio sin lugar a dudas. Interrumpió el beso para respirar y besarla por la mejilla, cambiando a la otra y luego después de unos segundos mirándola de nuevo a sus ojos le beso la frente.- Mio... - deslizó una mano hasta su frente y apartó su pelo volviéndola a besar- ¿Estas segura?
Quizás Mio lo disimulaba, pero sus piernas no paraban de temblar, quizás lo había hecho antes, pero en ese momento no era ella misma, y tenia miedo, no era igual que antes, en algo le temía, no sabia el que, pero tenia miedo, eso si, estaba decidida a hacerlo, todo lo que la castaña había hecho por ella le había demostrado que si entregaba su cuerpo por segunda vez y esta vez completa y enteramente, no se equivocaba de persona, tanto como Ritsu le entregó su cuerpo completamente aquella vez, sabia que ambas estaban decididas a hacerlo, y que a partir de ese mismo momento las cosas serian distintas y no habría miedo, tarde o temprano tendría que llegar, y ya había llegado.
Las manos de Ritsu estaban temblorosas ¿Y si hacia algo que Mio no quería? Aunque si no quisiera ya habría sido golpeada en la cabeza. Con lentitud y un poco de indecisión llevo de nuevo las manos a los pechos de la morena y con sus dedos jugo con sus pezones haciendo a ésta gemir un poco mas alto. Dos manos detuvieron las de la castaña y las agarraron. Mio miró a su novia mirándola con decisión, respirando agitadamente y muy sonrojada.
-R-Ritsu, estoy segura – le dijo seria y luego le dedicó una sonrisa. Su cuerpo y sobre todo piernas no paraban con el baile, e incluso terminó agachándose lentamente, acariciando el cuerpo de su baterista, cogió el tapón para el desagüe para que el agua no se fuera por él.
-¿Y eso? - Preguntó la batería confusa. No conocía el porque Mio de repente hizo eso, y la observaba mientras se levantaba y empezaba a besar su vientre de abajo hacia arriba. Los labios de la morena eran suaves y carnosos, y cuando la besaban, volvía a otro mundo, parecía como si esta vez estuvieran disfrutando muchísimo mas que la otra vez, disfrutaban cada beso. La morena llegó al cuello de la otra dando pequeños y tímidos besos, los cuales, sin falta de ser apasionados a Ritsu le encantaban.
-Eso es para después – susurró en su cuello cerca de su oído, echándole el aliento de su voz, la que cuando susurraba resultaba ser mucho mas provocativa y sexy que nunca, incluso provocó que la castaña tuviera un escalofrío, la morena no se detuvo en eso, llevo su mano derecha a la baja espalda de Ritsu y acarició hacia arriba con dos de sus dedos haciendo luego círculos, su otra mano la deslizó por su ombligo. Acercó sus labios a los de la otra y los beso como había besado su cuello antes y dedicándole una sonrisa entre beso y beso, a los que la otra le correspondía con otra llena de felicidad.
-Mio – sus manos jugaron con sus pechos un poco más, quería dejar algo para después, así que las pequeñas y juguetonas manos acariciaron hacia sus muslos, los que separó con una de sus piernas, acariciaba éstos interior y exteriormente cuidando cada caricia, eran también suaves, como todo su cuerpo. Echó su cuerpo hacia delante y empezó a besar por su clavícula haciendo rozar sus pechos con los suyos, ambas estaban disfrutando sin duda, sus pechos rozaban con los pezones de la otra, a Ritsu se le estaba haciendo casi imposible intentar que ese momento se retardara lo mas posible, tenia ganas de tocarla ahí, pero las prisas en estas cosas no servirían de nada, solo para asustar y hacer daño a su bajista. El calor subía sin duda en los dos cuerpos, el agua no les servia para nada prácticamente, las ingles de la morena fueron acariciadas por las manos de la castaña la que hizo un movimiento con sus dedos y lo pasó por la entrepierna de ésta superficialmente, luego siguió acariciando sus muslos lentamente.
-Ugh... R-Ritsu – se volvió a sonrojar, su respiración se agitaba cada vez más, ¿Que pasaría cuando tocase ahí totalmente?, solo se había acariciado por la superficie, y podía estar segura de que la otra había notado que la zona estaba húmeda y no se debía simplemente al agua que recorría sus cuerpos. Ritsu estaba en la misma situación que ella, pero no consentiría ser ella otra vez la que disfrutase hasta el final, quería que Mio supiese lo que ella sintió la primera vez que aquello pasó, quería que Mio disfrutase cada segundo por sus travesuras en su cuerpo, quería que fuese perfecto para su perfecta bajista. La baterista volvió a besar lentamente desde su clavícula hasta su cuello, relajando notablemente el cuerpo de la otra, llegando hasta su mejilla la que lamió lentamente con su lengua hasta lamer sus labios.
-Miau~ - maulló la castaña para después lamer sus labios y nariz juguetonamente como si de un gatito se tratase. La besaba interrumpiendo el beso varias veces, necesitaba coger aire, a veces les ponía tanta pasión que incluso se quedaba totalmente sin aire, le encantaba besar a su presa, a su bajista, su novia, su Mio, solo suya, y de nadie más, era posesiva quizás, pero cada muestra de cariño que le daba, la hacia como si no tuviese la oportunidad de darla de nuevo, como si tuviera solo una oportunidad de hacer aquello, tenia miedo a perder a la morena que se encontraba totalmente hechizada por sus besos y caricias. Sus manos seguían moviéndose por sus muslos volvió a tocar sus ingles y dobló un poco sus rodillas para llegar a acariciar las de estas subiendo hasta arriba, creo que había llegado el momento de tocar mas intensamente, pasó su mano por su entrepierna tocando con dos de sus dedos presionando un poco y notando su gran humedad, acarició hacia arriba llegando a su clítoris en el cual presionó mas sus dedos haciendo que Mio soltase un gemido mas sonoro.
En ese momento las piernas de Mio pasaron de ser flanes a ser una masa inconsistente, puso sus manos entre pared y pared para aguantarse con mas facilidad y dejo a Ritsu el camino libre para hacer de todo lo que quisiese. Las caricias no cesaron por parte de la otra, que seguía con sus dedos tocando en aquella zona tan sensible, mientras besaba hacia abajo llegando a uno de sus pechos el cual lamió y mordió sin hacerle daño.
-Ah~ R-Ritsu~ t-tocame – rogó la morena - N-no te aguantes más... - siguió diciendo, sabia que Ritsu se había estado aguantando todo este tiempo, pero no era la única que se aguantaba, ella también moría de ganas por ser tocada – Hazlo...
Ritsu asintió con su cabeza y siguió acariciando la zona poniendo mas presión y mas intensidad, estaba húmeda y no era difícil en absoluto deslizar los dedos por la zona, simplemente los movía en círculos y ya podía escuchar a Mio jadear fuerte y a veces gemir. Las manos de Mio pusieron presión a las paredes del baño, necesitaba aguantarse para no caerse, Ritsu bajó poco a poco besando sus pechos, su vientre, su abdomen, su ombligo, su bajo vientre, hasta llegar allí, quiso lamer las ingles de esta antes de hacer nada, quería ponerla un poco impaciente, ya que quería que la tocase, pero sabia que esto era mas placentero que tocar con sus dedos, fue acercando su lengua a su zona poco a poco, con tanta lentitud que un segundo se hacían horas para Mio. Lamió por encima varias veces, haciéndolo lentamente, hundiendo un poco mas su lengua en su entrepierna cada vez, la otra se agarraba cada vez mas fuerte, sus piernas flaqueaban y sus brazos también, pero ese momento era tan placentero como para deshacerse de él, si no hubiera llenado el baño antes podría haberse dejado caer ahí. La castaña como si pudiera leer sus pensamientos con su pie, hábilmente quito el tapón del desagüe un poco jalando de la cadena con sus dedos, vació el baño pero no lo hizo para dejarlo así, si no para con su pie volver a encender el grifo para que les cayera agua encima mientras. No paro ni un solo segundo y siguió lamiendo la entrepierna de esta por encima mientras que llevo sus dedos mas abajo. Con uno de ellos empezó a penetrar en ésta con cuidado y suavidad, las paredes estaban bastante lubricadas y nada contraídas, por lo que pudo hacerlo con facilidad, todas sus caricias y besos habían funcionado, y Mio estaba tan relajada que podía penetrar en ella sin problemas, empezó a mover sus dedo en círculos acariciando sus paredes con él, haciendo a Mio respirar con mas fuerza y jadear mas frecuentemente, a veces gemía y eso excitaba a la baterista de sobremanera.
El agua volvía a caer mojando el cuerpo de la bajista y parte del de la batería, las caricias en sus piernas no cesaban, y los jugueteos de Ritsu tampoco. La morena estaba haciendo toda la fuerza que podía para mantenerse en pie e intentar no tensar mucho sus muslos, en ese momento la castaña al mirarla supo que debía de tumbarla en la bañera, y así hizo con lentitud se alejó un poco de ella y murmuró.
-Tumbate, así estarás mas cómoda~ - propuso la batería preocupada por la comodidad y el disfrute de su novia, sacó los dedos de ésta, la que estaba muy sonrojada y con la respiración mucho más agitada que antes y se tumbo dejando su espalda caer en el respaldar de la bañera, la batería se echó encima con suavidad y siguió con lo que estaba haciendo, pero esta vez, con dos de sus dedos, pensó que uno no seria suficiente, no le costo ni el mínimo esfuerzo en deslizar sus dos dedos, así que siguió con el mismo ritmo aumentando cada vez más, Ritsu concentró sus besos en sus piernas e ingles, cuando llegó hacia arriba haciendo un camino de saliva tras su lengua, se las arregló para hacer gemir mucho más a la otra, lamió y volvió a mordisquear el pezón del otro pecho haciendo la volver a inquietarse más.
-R-Ritsu – no paraba de decir su nombre entre jadeos y gemidos, quería pronunciarlo, era lo único que quería hacer, aparte de llevar sus manos a los pechos de su batería y acariciarlos, tocarlos y masajearlos. Sentía que todo lo que Ritsu le hacia le gustaba cada vez mas, sus dedos en ella, sus mordiscos, todo, la estaba haciendo gozar, y sentir como si estuviese en otro planeta lejano a ese, su humedad y todo el calor de su cuerpo aumentaba cada segundo que pasaba, pensó incluso en la posibilidad de que si el agua no estuviese cayendo fría se habría derretido ya hace tiempo como un hielo al sol.
La otra chica escuchaba su nombre, no le era fácil no perder el control sobre sus actos, besó y jugueteó un poco más con sus pechos y bajo hasta su vientre el que empezó a mordisquear cariñosamente como si se tratara de un gatito jugando con un novillo de lana. La baterista no dejaba de ser cariñosa, juguetona y atrevida, era así como le gustaba ser, y así sería. Llevó sus manos hacia su cabeza y se quitó su diadema, todavía no se había desechó de ella, pero ya era hora, se caía y sabía que sin ella le gustaba mucho más a la bajista.
-Mmm así e-estas mu-cho mejor R-Ritsu – murmuró la morena que se encontraba observándola desde arriba viendo todas y cada una de las acciones de la castaña.
-Deja de mirar, relajate y disfruta~ - le pidió la otra que subió su cara hasta tenerla en frente de la de la otra y la beso jugando con su lengua y haciéndole cosquillas en el cielo de la boca de vez en cuando consiguiendo que así la bajista se relajara por completó volvió a reanudar su camino hacia abajo besando su cuello, sus pechos, parandose en uno de ellos – A partir de ahora esto hará que seas mía y solo mía – Mio no sabia a a que se refería, hasta que sintió como Ritsu succionaba en una zona arriba de su pecho haciéndole una pequeña marca que al día siguiente se le notaria aún más. A esto la bajista no estuvo de acuerdo en absoluto, pero de la manera en que Ritsu se lo hacia, no le dolió nada, pero si la excitó, sobre todo después al sentir el camino de saliva que esta hacia hacia abajo deteniéndose de nuevo en su zona, sus manos ya no llegaban a acariciar sus pechos, pero si podía acariciar la cabeza de ésta que se encontraba justo en frente de su entrepierna.- Preparate mi amor~ - susurró Ritsu desde abajo hundiendo su cara y lamiendo de nuevo lenta pero profundamente haciendo gemir más a la bajista.
-Ri-Ritsu! - arqueó su espalda y tensó un poco sus piernas inconscientemente, no se esperaba aquello, y la cogió desprevenida, sus gemidos se hicieron más frecuentes mientras que Ritsu acariciaba su zona con la lengua, y jugaba a la vez con sus dedos, no podría haberse mantenido de pie antes si hubiera hecho eso de aquella manera, habría caído sin poder sostenerse. Intentó aguantarse las ganas de expresar aquello mordiéndose sus propios labios pero incluso su respiración seguía agitada de tal manera que necesitaba suspirar fuerte para no morir por falta de aire, sin contar con que, susurraba el nombre de la otra poniéndole aun mas fuerza en su voz.
-A veces... llegas a ser tan clamorosa Mio~ - susurró Ritsu sonriendo y recordando el día en el que empezó a hacer más amistad con ella. Aquel detalle le gustaba muchísimo de ella, y ahora volvía a ser clamorosa, y le gustaba aún mas, porque susurraba su nombre en señal de diversión. Siguió lamiendo aquella zona con su lengua recorriendo cada milímetro, concentrándose de nuevo en aquellas dos zonas que le proporcionaban mas placer a la otra, como se lo proporcionó a ella aquel día.
-Ah! R-Ritsu! Ah! - las palabras de su batería llegaron a sus oídos y la hicieron sonrojarse, tiró y apretó del pelo de esta haciéndole señales para que siguiera, que no se detuviera, ahora entendía porque Ritsu gemía y apretaba las sábanas aquella vez, ella acariciaba el pelo de Ritsu con intensidad, siempre agarrándole las raíces pero sin hacerle daño, e incluso esas caricias incitaban a la otra a seguir.
Ambas pensaron que el nombre de la batería se gastaría en ese momento, junto con el cuerpo de Mio, que se fundía en caricias y demás, ya incluso las caricias y el roce de las piernas de Ritsu con las suyas le gustaba, el tacto de la piel de sus piernas, todo era maravilloso sin duda. E incluso la temperatura de sus cuerpos, el agua cayendo, quizás todo era perfecto cuando se tenían la una a la otra.
-M-Mio, te amo~ - volvió a murmurar la castaña mientras hundía la cabeza de nuevo entre sus piernas y jugar con aquella zona.
-Y-Yo... Yo... - casi sin poder articular palabras la bajista intentaba contestarle a la batería, pero su necesidad de gemir aumentaba y podía más que ella misma. Su respiración estaba agitadisima y su cuerpo estaba apunto de llegar al límite. Las acciones de Ritsu se hicieron más intensas que antes, sus dedos se movían en círculos dentro de ella cuando entraban, y su lengua había acariciado todo en ella y seguía siendo totalmente excitante sentirla. Su entrepierna empezó a ser más húmeda, soltando un líquido que empapó incluso más los dedos de la batería, los que fueron lamidos por ésta enseguida, lamiendo por la zona y tomando de ésta. La pareja sabia que la morena estaba llegando al clímax total. Ritsu intensificó mucho más sus últimas acciones haciendo que Mio arqueara su cuerpo mientras soltaba un gemido mas sonoro que los demás seguido de jadeos alterados- tam-tambien te amo Ritsu! - pudo decir por ultimo antes de volver a gemir mucho más alto y sentir como llegaba al orgasmo.
Ritsu paró sus movimientos sabiendo que su pareja había finalmente llegado a donde ella había buscado, los sacó lentamente sin hacerle daño e hizo la travesura de lamer el fluido que ésta había soltado por último.
-R-Ritsu! Ya! - dijo la otra sonrojada mientras jadeaba e intentaba tomar el ritmo normal de su respiración
-Jo~ Vale~ -se acercó a su bajista y la abrazó- Quiero que me ames siempre
-Idiota, claro que lo haré... -dijo levantando una de sus piernas para mover la manivela del grifo y cambiar un poco la temperatura del agua y tapar el tapón para que la bañera se llenase de nuevo.
-Mio~ - la volvió a abrazar y besar en la mejilla – ha sido estupendo~ - dijo un tanto sonrojada y mirando hacia otro lado
-R-Ritsu.. ha s-sido perfecto. Gracias – le besó la frente y esperaron a que el agua se llenara hasta sus pechos tomando el baño como normalmente lo hacían. Esperaban que no se les hubiera hecho muy tarde para ir a la piscina, la dos habían perdido totalmente la noción del tiempo, no sabían que hora era, y tenían aún que preparar cosas. Pero aunque llegasen tarde, o tuvieran que darse prisa, todo aquello había merecido la pena, ya que volvieron a compartir aquel momento tan importante juntas.
