Epilogo: La vida Cambia.

POV Edward.

Mas estupido no pude ser al pensar que Bella me iba a querer tanto como yo a ella, solo pensar que me dejo por aquel negro estupido me hacia sentir mucho peor sentía que me iba a matar a cualquiera que se acercara a mi. Mi madre intento calmarme pero no pudo, también la madre de Bella trato calmarme pero si mi madre no pudo menos ella. Cada persona que venia a verme quedaba totalmente extrañado de verme así, era raro de mí estar más enojado que una fiera. Bella lo había sido todo para mí, mas cuando estuvimos juntos cuando nos casamos pero ahora paso a ser la peor persona que piso la faz de la tierra, la persona que había acabado con mi vida. En estos días que estuve encerrado en mi cuarto sin querer salir y ver a alguien, estuve pensando seriamente en irme de Paris por un tiempo, reflexionar un poco e intentar reconstruir mi vida con otra chica. Había hablado con mis padres acerca de eso y parecieron estar de acuerdo, mi madre sonrió muy felizmente, tanto como la vez que le confesé lo de Bella.

-¿No pensaras hablar con Bellz?-dijo Esme.

-Ni me menciones a esa desgraciada-dije fulminando la comida con la mirada, me levante de la mesa sin decir nada mas y salí hacia fuera para ir a caminar al parque, quería que me diera un poco el sol antes de irme a Inglaterra.

Lo que antes habían sido mis aspirantes para pasar toda la vida conmigo, se habían convertido en mis aspirantes para olvidar a Bella. Todas me miraban con desaprobación ya que sabían que ella y yo nos habíamos casado sin amor, aparentemente. Llegue al parque donde había pasado mi primera cita con ella, me senté en la misma banca de color verde y oxidada, e imagine la silueta de Bella con su vestido color melón que llevaba ese día, con la sombrilla que le compre entre sus manos. Varias chicas pasaron delante de mí, pero ninguna me llamaba completamente la atención como para olvidarme de ella aunque sea unos minutos. Alice y Jasper, acompañados de Rosalie y Emmett pasaron también junto a mi fulminándome con la mirada.

-¿Y a ustedes que les pasa?-les solté enojado por su manera de mirarme con desaprobación, Alice se acerco a mi y me dio una cachetada.

-Eres la persona mas idiota del mundo-dijo ella enojada, su pequeña y fina cara de duende se había vuelto el de un ogro hambriento. Se fueron los cuatro lejos de mi, dejándome de nuevo en la soledad, levante la cabeza hacia el sol, el parecía ser el único que me sonreía, unas densas nubes grises taparon el cielo azul y la hermosa luz del sol.

-Estupido sol-dije enojado.

Aunque estaba enojado con Bella, quería verla de nuevo, volver a ver esos ojos chocolate que me hacían sentir especial y único cuando me miraba tiernamente. Sus mejillas sonrojadas cuando le tomaba de la mano, su corazón que latía tan fuerte como el mió cuando le abrasaba. En fin, auque quisiera olvidarla, seria imposible. Una silueta de mujer, con un vestido color ámbar y una sombrilla blanca que reconocería en cualquier lugar, se acerco un poco a mí, la chica llevaba la cabeza agachada y un poco tapada con el sombrero blanco con un listón rojo y frutas artificiales. Su cabello chocolate desprendió brillos rojizos por lo poco que quedaba de luz del sol. Tan radiante como siembre Bella. Dije en mi mente. Me levante para ver si ella levantaba la cara y ver sus ojos chocolate por última vez antes de irme. Ella dio varios pasos hasta llegar a donde estaba yo y me piso el pie con la punta de los tacones.

-No te me cruces en el camino-Soltó ella enojada, levanto un poco la cara y los vi, los tiernos ojos chocolate que me hacían suspirar.- ¿Qué es lo que quieres?-pregunto de mala gana.

-Solo quiero decirte que no quiero volver a verte en mi vida.

-Como si quisiera verte de nuevo-se mordió el labio inferior y siguió caminando. Me quede plantado hay donde ella me pisó. Adiós para siempre mi pequeña bipolar. Le mande un beso y camine hacia su casa para despedirme de Renee y de Charlie para decirles que me iba de Paris, aunque de seguro ya lo sabían, siempre se cuentan todo entre mis padres y ellos. Al llegar a la casa, como en todos lados la gente me fulminaba con la mirada, las que antes habían querido estar junto a mí ahora no querían ni verme ni en la sopa. Renee me sonrió muy alegremente, yo se la devolví como pude. Le dije que me iría y ella me sonrió.

-Ya lo sabia Edward, Esme me lo dijo-ella bajo la cabeza y sus rizos se cayeron hacia delante-Bella también se ira un tiempo-trago saliva y puso la cara de tristeza-Aunque me necesite mas que nunca ella quiere irse, hoy fue a despedirse de sus amigas que ya se van a su país y de sus amigos de aquí.

-Yo vine solo a despedirme de ustedes, pero pienso que Charlie no me va a querer ver.-Ella negó con la cabeza con una media sonrisa.-Nos veremos luego Renee.

-Adiós Edward-Me abrazo muy tiernamente como si ella fuera mi madre.

Al cruzar en el umbral recordé la primera cita cuando le tome la mano, di un suspiro ahogado y seguí caminando hasta mi casa tratando de evitar las miradas fulminantes de todos los que me encontraba. Llegue a mi casa a guardar las últimas cosas ya que en tres días me iría a Inglaterra a una casa que me rentaron mis padres. Ellos me dijeron que estar en ese lugar me subiría el animo, así que solo por esa razón acepte, estar alejado de Bella me haría olvidarla ¿O no?

POV Bella.

Por dentro me estaba desgarrando pero por fuera le tiraba flores podridas a todo el que se acercaba a mi. Por fuera solo estaba más deprimida que el tío Earl cuando se acababa el pan con pasas. Solo sabia que estar sin Edward me hacia sentir peor y caer en una extraña depresión, además de eso, estos días he tenido unos dolores espantosos en el vientre, además de los asquerosos vómitos. Ahora me caía a cada rato gracias a los malditos mareos que tenia constantemente, mi madre ya preocupada por que eso durara mucho tiempo llamo al doctor, bueno a Carlisle. Me había dado una noticia que me había cambiado la vida completamente después de que ese estupido no me quiso escuchar. Estuve esperando a que Carlisle me dijera algo, el solo sonrió muy alegre y me abrazo.

-Edward fue un tonto al dejarte-dijo el con una sonrisa enorme, yo solo le mire confundida tratando de adivinar la razón por lo que decía eso. Esme sonrió y Carlisle asintió levemente con la cabeza.

-Hay Edward-dijo Esme desde la esquina del despacho de Carlisle.

-¿Qué es lo que me pasa?-dije poniéndome la mano en la cabeza. Carlisle y Esme solo me miraron aun con la sonrisa pintada en los labios.

-Bella…-dijo Carlisle-Vas a tener un hijo de Edward.

-¿Qué?-actué estar más enojada que el tío Earl cuando se picaba mucho con el chile de árbol. Aunque por dentro la noticia me tenia muy alegre, me toque el vientre y ellos me miraron muy tiernamente-No le diré nunca, ni ustedes-cuando dije ustedes plante la mirada en ellos y los amenace con el dedo, ellos hicieron como que se cerraban la boca con un candado y tiraban la llave por la ventana-Gracias-dije con mala gana.

Salí del despacho de Carlisle, regrese a mi casa caminando para pasar por el parque donde había estado con Edward en la primera cita. Abrí la sombrilla blanca que me había regalado. Había alguien sentado en nuestra banca, me acerque tímidamente para ver, baje la cabeza pero unos zapatos negros me impidieron pasar. Me quede así un poco esperando a que se moviera pero no hizo nada, por lo que tome fuerzas y le pise el pie, quien quiera que haya sido se retorció de dolor, alomejor hacerle eso a alguien y ver su cara me hacia sentir mas alegre pero una cara desagradable apareció frente a mi, una que no quería ver pero al mismo tiempo si, pero no, pero mejor si, hay Bella ¡cállate! Era el idiota de Edward.

-No te me cruces en el camino-Le dije enojada, aunque por dentro me llenaba un poco de alegría cruzar unas pequeñas palabras con el- ¿Qué es lo que quieres?-pregunte de mala gana.

-Solo quiero decirte que no quiero volver a verte en mi vida.-dijo con los ojos perdidos en no se que.

-Como si quisiera verte de nuevo-le dije aun con enojo fingido, me mordí el labio inferior y seguí mi camino a casa. Cuando llegue me encontré con mis maletas en la puerta y algunos sirvientes subiendo mis maletas al carro nuevo de Charlie. Me iría de Paris, Extrañare mucho a mis amigas y a todos los que quiero, en especial a Edward, pero se que esto me ayudara a olvidarlo mas pronto. Renee se acerco a mí con una sonrisa.

-¿Que fue lo que te dijo Carlisle? ¿Qué es lo que te pasa?-Ahora parecía estar preocupada, mire mi vientre con una gran sonrisa antes de contestarle.

-Mamá-Mis ojos se llenaron de lagrimas, suspire y le sonreí- Voy a tener un hijo de Edward.-Ella salto de alegría y después me abrazo. Yo solo sonreí muy agradecida de que a ella también le gustara la idea. Subieron mis últimas maletas al carro y después me subieron a mí. Renee me iba a llevar, ella también se subió al carro y se sentó junto a mí. De pronto algo no encajaba aquí. En tres días seria Navidad, ¿Cómo es que Renee me deja irme sin quedarme hasta que pasen las fiestas de Navidad?-Mamá.

-¿Si?

-Ya casi es navidad y… ¡¿Como rayos me dejas ir?!-le grite, el carro ya estaba en movimiento. Ella no contesto solo se recargo en la ventana y no dijo nada más, y yo tampoco. Solo pensé en lo maravilloso que será estar sola con mi hijo, Hey, espera, aquí hay otra cosa que no cuadra… Estoy embarazada y ella me deja ir ¿Sola? Eso esta más raro. Bueno, alomejor allá vive alguien de confianza de ella que me cuidara, pero… ¿Me deja ir sola? Woow.

Al fin llegamos a Inglaterra, estaba haciendo frió por lo que saque mi abrigo negro con una bufanda ámbar como el vestido. Estaba nublado y lloviendo, cosa que me encanto, era una de las cosas que no me gustaba de Paris –que no llovía- El carro se detuvo afuera de una casa enorme pero hermosa, se veía que era nueva. Sonreí y me baje del carro muy entusiasmada.

-Que bueno que te gusta la casa-Dijo Renee bajándose del carro.

-Me encanta-dije aun viendo la casa con un enorme jardín afuera de ella, había una fuente de piedra como la que estaba en mi casa. Un árbol con obeliscos blancos, muchas macetas gigantes con distintos tipos de flores y de todos colores. Tenía muchas ventanas, cosa que me gusto, para ver el cielo gris todos los días. En el jardín jugaría mi hijito, estaba decidido me quedaría a vivir allí para siempre. Abrimos la reja de color negro y camínanos hasta la puerta de la casa, entramos y por dentro era mas hermosa, tenia colores claros, mas bien pálidos, lo que le daba un toque especial.

Después de acomodar todo y hacer que la casa funcionara bien, me recosté agotada en la cama.

-Bellz, debo irme-dijo mi madre.

-¿Qué?-dije sorprendida-Ya es de noche, no puedes irte así.

-Esque tengo que hacer unas cosas mañana en Paris. Tú sabes…

-Ha si, la fiesta de Esme-dije decepcionada, iba a ser la fiesta de la mamá de Edward, una oportunidad para verlo que se iba.-Bueno la felicitas de mi parte, te quiero mucho- Se acerco a mi y me dio un beso en la frente y un abrazo.

-Ustedes también cuídense mucho-Me quede pensando lo que dijo y recordé que hablaba de mi Edward bebe.-Los quiero a los dos.

Estaba hambrienta, por lo que baje a la cocina y me hice algo de comer, bueno, solo partí una manzana y le puse limón. Subí de nuevo a mi recamara y me puse mi pijama para dormir, después del largo viaje. Me recosté en la cama y me puse a leer un rato, cuando apague la vela para poder dormirme escuche que la puerta de la entrada a la casa se abrió de golpe.


Gracias por leer mi fic, espero qe les haya gustado haa.. habra segunda temporada hee !! bueno me voyy los quiero espero qe lean mis otros fics & la segunda parte de este, me voy bye ! Atte: Megumi Masen Cullen