Capítulo 10

Bryan trago saliva y reunió todo el valor que jamás creyó tener en toda su vida, se aclaró la garganta y trato de sonar lo más convincente y menos trabado que pudiera, si tenía que ser el portador de tales malas noticias, si tenía que ser el pobre infeliz del cual seguramente Bob Pataki pisotearía primero, que valiera la pena, se posiciono en frente de el para ver y recordar su cara a la perfección, asegurase de que ya de anciano y sin nada de que arrepentirse, mientras exhalara su último aliento recordara con satisfacción la cara de horror de el "Gran Bob Pataki" – En la primera carpeta es una carta del señor Asakura rechazando su acuerdo anterior y en la segunda es el boletín oficial de que GENESIS se ha hecho acreedor de las acciones totales y parciales que pertenecían al señor Asakura.

Todo el mundo miro incrédulo al pálido joven portador de tan desafortunadas noticias, Helga pudo ver aparecer el horror en las caras de su padre y cuñado, Olga se tapó desesperadamente la boca en un intento fallido de reprimir el chillido de impacto, asombrosamente su madre permaneció impasible, por un momento le pareció ver como le dedicaba una sonrisa incrédula y de admiración, no podía ser ¿En qué mundo alterno su madre sabría algo? ¿En qué momento su madre sabría sus movimiento y no la delataría? Nada de eso era posible, de cualquier modo, si realmente paso fue tan fugaz que jamás podría estar segura de nada, todo le pareció más lento, como si de verdad todo se pausara, volvió su mirada a la persona en que estaba centrado su interés, el cual ya la miraba marcadamente, por un momento sintió en escalofrió del miedo correr por su columna, sabía lo que significaba esa siniestra mirada, Bob estaba furioso por lo ocurrido y sobre todo, sabía perfectamente que ese odio era dirigido hacia su persona, de pronto recupero la conciencia de que no tenía que temer, no podía mostrar temor y mucho menos no podía dar marcha atrás, a estas alturas ya no era posible.

Todos regresaron su atención al mandamás Pataki, todos sentían el aura de muerte a su alrededor, todos sentían la catástrofe caer sobre la renombrada y distinguida familia, Helga lo miro fijamente sin retroceder de donde se encontraba, Bob golpeo la mesa con ambas manos ocasionando que la mayoría a acepción de Helga dieran un respingo, no podía creer que estuviera en tan pésima situación, si tan solo su estúpida y cursi hija no le hubiera puesto trabas a estas alturas seria dueño de casi toda la empresa. –Todo esto es tú culpa-. Pronuncio con sombría lentitud, casi en un susurro, lo suficientemente alto para llegar a los oídos de la rubia, esta de inmediato regreso la expresión irónica a sus facciones. –Y según tú ¿Por qué es mi culpa?-. Bob ya no pudo manejarse más allá de lo sensato, en un nuevo ataque de furia su silla nuevamente volvió a dar al piso y su cara se tornó roja – ¡MALAGRADECIDA! ¡APARTIR DE HOY DEJAS DE SER MI HIJA!

-¡BOB!-Miriam emitió con un chillido de aflicción, no era una madre muy expresiva, ni muy amorosa, paso años y años sin ver a su hija más que una vez al año por dos semanas cuando el internado la mandaba de regreso para la cena de navidad y año nuevo, aun así, con todo y todo, ella era su madre y Helga era su hija, no podía concebir la idea de que su esposo la estuviera echando como un perro. Olga comenzó a llorar atormentada y sin control. –Papa, no puedes hacer esto-. Todo en su mundo de fantasía era un horror, solo la mantenía el consuelo de que su hermanita bebe, como solía llamarla, estuviera en el, que su padre la echara de su vida, no tenía perdón. -¡CALLATE OLGA!-. Bob pronuncio en un grito sin separar la vista de Helga quien permanecía apacible y con la tranquilidad reflejada en su rostro, lo cual aumento la furia de su progenitor –AVER AHORA COMO CARAJOS TE SOSTIENES, POR QUE DE MI YA NO OBTENDRAS NI UN MICERO CENTAVO.

Helga no reflejo ni un gramo de sorpresa en sus facciones, lo esperaba, todo, el show, la explosiva ira de Bob, la desesperación de Olga, incluso la repentina respuesta de su madre, lo esperaba todo. Había previsto cada minúsculo detalle. Observo con minucioso interés cada detalle a su alrededor, no quería olvidar nada, por ultimo viro nuevamente su atención hacia su padre, de él más que nadie era de quien quería mantener el recuerdo mental. –De eso yo me encargo-. Le dedico una última sonrisa a Olga que aun lloraba desconsoladamente junto con su madre de la cual se despidió con un gesto tranquilo en sus facciones, giro su cuerpo hacia la dirección de la salida y antes de irse pronuncio con voz alta –No olvides tus últimas palabras Bob, porque pronto te arrepentirás. Que tengan buena tarde-. Helga abandono la habitación con la marcada dignidad que la caracterizaba, sin mirar hacia atrás y sin lamentaciones.

Condujo por la ciudad hasta llegar a su departamento, subió lo más rápido que pudo, odiaba llegar tarde, y más cuando se trataba de asuntos que le interesaban y Arnold Shortman le interesaba, demasiado para su desagrado, se quitó la incómoda ropa de oficina y tomo un rápido baño, para después cambiarse con un lindo vestido invernal color azul turquesa que enmarcaba el intenso azul de sus ojos, unos tacones altos y estilizados, se maquillo livianamente y dejo su cabello suelto el cual solo rizo un poco, se puso un hermoso abrigo negro que le llegaba tres dedos arriba de las rodillas y corrió hacia la salida, odiaba llegar tarde.

Cuando salió del edificio, Arnold ya la esperaba recargado sobre el cofre de su auto con una gran sonrisa en sus labios, lo cual hizo que la rubia bufara molesta, metió las manos en los bolsillos del abrigo y camino despacio hacia él con el ceño un poco fruncido. El rubio sabia de su historial de impuntualidad, todo era cuestión de hábitos, cando acordaron verse, el que ella le dijera que si llegaba tarde a su encuentro el elegiría el lugar a donde irían significo una victoria regalada y fácil.

Arnold la miro divertido mientras se acercaba hacia él, cada detalle de ella le encantaba, incluso llego a pensar que era masoquista cuando descubrió que le excitaba cuando ella se encontraba molesta, cuando por fin llego hacia él, la tomo furtivamente por la cintura y le dio un apasionado beso, Helga subió sus brazos hacia el rostro del rubio y comenzó a acariciarlo mientras respondía sin pereza al beso, Arnold separo sus labios sin soltarla de su amarre y volvió a dibujar la pícara sonrisa en sus labios.-Me hiciste esperar 30 minutos.

-Debiste haberte ido, yo no me hago responsable de tu paciencia-. Lo dijo con fingida inocencia mientras miraba fijamente a la inmensidad de los ojos de Arnold, este la apretó más fuertemente contra él y la miro seductoramente, avía adquirido el conocimiento de que a ella le encantaba cuando la miraba de esa forma, y a él le encantaba mirarla, por lo cual no era nada difícil. -Deberías estar disculpándote, lo sabes ¿Verdad?

-Te vuelvo a repetir que debiste haberte marchado.

-Y perderme verte toda molesta por que ahora yo elegiré a donde ir, ni loco, eso vale-. El rubio la soltó de su agarre y le abrió a puerta de su carro, Helga subió con la molestia fingida por el último comentario de este.

Arnold condujo hasta una zona muy alejada de la ciudad, la cual se veía algo desolada, por un instante Helga voltio a mirarlo algo desconcertada al ver que en el paisaje comenzaban a aparecer algunos indicios de la flora del bosque de Hilwood. Arnold que la observaba de re ojo, dibujo una risa juguetona al entender el porqué de su desconcierto. Se adentró en el bosque por una brecha la cual estaba enlozada con rocas en lugar de asfalto, esto en conjunto con la nieve que cubría la inmensidad del paisaje le le daba un aspecto rustico a la situación, el sol ya emitía los últimos rayos del ocaso cuando por fin llegaron a una cabaña muy hermosa, esta estaba iluminada en su totalidad por las luces del interior y del exterior, tenía un aura de tranquilidad y perfección para el amor, simplemente mágico.

Arnold salió inmediatamente del auto y canino hasta la puerta del copiloto la cual abrió para que Helga saliera. Esta se posiciono a un la do del rubio frotándose las manos. – Es hermosa-. Soltó en un breve susurro mientras la observaba fijamente, Arnold volvió su mirada hacia ella y pudo observar el perfil de sus facciones, mostraba un marcado rubor rojo en sus mejillas por el creciente frio del bosque, simplemente perfecta, jamás creyó posible estar junto a un Pataki de la manera en que ahora lo estaba con ella, si, cuando la observaba en el ámbito laborar la consideraba atractiva, pero nada comparado de como ahora la veía, la tomo de la mano y la dirigió al interior de la cabaña cuando noto que se podía ver su respiración, al entrar Helga emitió un suspiro al ver lo hermoso del interior, todo era tan hogareño, sencillo pero con la calidez del hogar del que siempre había carecido.

Arnold cerró la puerta y la llevo hacia la sala, ahí se centraba una chimenea ya avivada en las llamas de unos troncones, la rubia se soltó de la mano de Arnold y camino con emoción al extremo de la habitación hasta un gran ventanal, atreves de este se podía observar con mucha clárides las luces de la ahora lejana ciudad de Hilwood, era lo más hermoso que jamás había visto, Arnold rodeo su cintura tiernamente desde su espalda, Helga pudo sentir el calor que tanto anhelaba, todo en él era maravilloso, todo en él hacía que lo quisiera más y más, aún en contra de su voluntad, el rubio le deposito un gentil beso en la mejilla mientras ella relajaba su espalda en el fuerte pecho de Arnold. -¿Te gusta la vista?-. Le susurró al oído mientras Helga acariciaba con una mano los cabellos dorados de Arnold –Me fascina, todo-. El rubio la giro hacia él, para poder observar su facciones con detenimiento, ahora ya no tenía las mejillas tan rojas como hace un momento por el frio, pero si las tenía de un tenue carmín, ese color le gustaba más, era el color que ella presentaba siempre que se ruborizaba para él, todo en ella lo hacía querer descubrir todavía más, le gustaba desde la fachada de sensualidad que había conocido en sus primeros encuentros hasta la mujer tierna y sensible de ahora, la abrazo más fuerte contra él al sentir una inexplicable emoción de verla así, solo para él y de nadie más.

Si estaba haciendo un frio de los mil demonios afuera, ninguno de los dos podía sentirlo ahora, simplemente, no podían.

Continuara….

trate de subirlo ayer sabado pero la pagina no me lo permitio u,u-

Lo se soy rete que malvada por dejarlo ahí pero waja waja me encanta la maldad ajajajajaa, no se crean solo me gusta dejarlos con ganas de más =D

Gracias a todos los que me recomendaron relajarme y estresarme menos, la verdad aún estoy un poco moribunda pero ya mero revivo =D.

Amnesia TDD: no entendí porque te debo dos, según yo solo te debía uno ajajajajaja, la verdad no sé si sea el mejor que he escrito pero ahí te lo dejo para tu entretenimiento, saludos=)

Linaakane: gracias por apreciar que no siempre se puede plasmar sensualidad y escenas eróticas en una historia, por lo menos si no se trata de una porno, para los que quieran verlo renten películas o no se ajajajjaa recuerden que esta es una historia de amor y demás. Saludos=)

Guest: hacía tiempo que ya no te veía por una de mis historias, no sabes el gusto que me dio leer tu comentario, ajajajajjaa me morí cuando me dijiste lo del ciber ajajajajajjaja, la verdad sí, no sé de donde salió lo del asistente, solo lo estaba escribiendo y bam salió que tenía que ser Brayni jajajajaja lo sé la mayoría del contenido de mi historia sale al momento, aunque tengo un drama planificado, así me manejo ajajaja estoy loca que te digo. Saludos=)

Nos vemos hasta la próxima =)