CAPITULO 11:
Llévame, si quieres, a perder, a ningún lugar y sin ningún porqué"
Serena se movió.
Sentía la cabeza pesada y adolorida.
Parecía que la habían apaleado, tan mal se sentía.
¿Dónde estoy?
De a poco los recuerdos se empezaron a abrir paso en su cerebro.
¡Ay, no! Seiya y Darien se estaba peleando la última vez que los vi… ¿Qué ocurrió?
Estaba en una habitación de paredes muy blancas, parecía una habitación de hospital.
Movió el brazo y sintió un pinchazo agudo. Le habían puesto suero intravenoso.
Escuchó voces afuera de la habitación. Reconoció el ringtone de Darien. Parecía estar muy cerca y alejarse a grandes zancadas para contestar el llamado.
-¿Aló? No, no puedo hablar en este momento…
-Es un poco largo de explicar.
….
-No puedo decírselo ahora, no se encuentra bien.
….
-En el Hospital. Le van a hacer unos exámenes.
….
-No es necesario. No te preocupes, espérame allá.
….
-Todo va a salir bien. No te sientas culpable. Los dos somos responsables, ¿no? Eso es lo que más me gusta de ti.
…
-Yo también. ¡Nos vemos! Colgó.
¿Con quién hablaría? Se sorprendió mucho de ver que no sentía demasiada curiosidad. La Serena de antes habría hecho una escena. Habría llorado a gritos. Habría exigido explicaciones. Se habría puesto extra-celosa.
Ahora, sólo sentía cansancio. Y se preguntaba ¿Qué habría sido de Seiya?
Una cosa era segura. No podía preguntarle a Darien.
Se limitó a escuchar.
-Ah, muchas gracias Sr. Guardia, fue muy bueno que echaran a ese muchacho, venía a puro causar problemas. ¿Ve mi ojo? Pero soy un caballero, no voy a poner ninguna denuncia.
Ud. Sabe como son esos cantantes de "medio pelo", esos "famosillos de ocasión" abusan de su fama…
Ella sintió que le hervía la sangre. Pero estaba demasiado débil para protestar.
Así que Seiya se había marchado. ¿Volvería de nuevo a su planeta? No había querido aclararle si sólo eran unos días, unas semanas, unos meses… Tal vez ya se hubiera transformado en una hermosa luz, indignado y estuviera recorriendo el largo trecho que lo separaba de Kinmoku.
De sólo pensarlo una angustia desconocida le oprimía el pecho.
¡No!
Ella lo conocía bien. Por alguna razón, desde esa primera vez que se vieron en el aeropuerto, algo en su interior le había dicho que todo cambiaría. Como si sus vidas hubieran estado destinadas a unirse… y a sufrir por la imposiblidad de… ¿Qué estás pensando? Se recriminó.
Él no podía marcharse así. Seiya nunca la habría dejado así olvidada en ese Hospital. En el año que compartieron, aprendió que La tenacidad era el mayor fuerte de ese chico cabeza dura que tanto se parecía a ella. Su fuerza interior luminosa, nunca se apagaba, porque Él jamás se daba por vencido. Esa era una de las cosas que más recordaba de Él.
Una lágrima huérfana resbaló de su mejilla.
¿Qué hacía en este cuarto de hospital pensando en Seiya?
Se adormiló. De seguro habían puesto algún somnífero en el suero. Se sentía tan cansada…
De nuevo la despertó el ringtone de su novio.
-¿Si? Ah, acabo de llamar a sus padres, ya vienen en camino.
Serena se sintió angustiada. Hubiera preferido que se la tragara la tierra que dar molestias a sus padres. ¿Cómo les iba explicar? Si ni ella misma se entendía…
Unas ruedas arrastrándose interrumpieron su proceso de escucha.
-¿Disculpe Sr.?
Una voz armoniosa y delicada. Sonaba un poco diferente, pero se le hacía familiar.
-¿Qué van a hacerle? Preguntó Darien.
-Una tomografía, tengo que prepararla y llevarme a la paciente.
-Está bien. La voz de su novio se alejaba de nuevo por el pasillo mientras hablaba por el móvil.
Una enfermera entró en el cuarto con una camilla.
Llevaba un delantal minúsculo, un bonete y una mascarilla verde que le tapaba la mitad del rostro. Y un rodete de apretado cabello color azabache azulado en la parte de atrás de la cabeza.
En medio de su nebulosa mental, la mujer se le hacía conocida…
La miró con atención.
-¿Fighter?
Hizo un gesto de silencio con un dedo sobre los labios, pero esos ojos azul profundo le sonrieron con picardía.
Se acercó a ella y la ayudó a levantarse y tenderse sobre la camilla.
-¿Qué estás haciendo?
-¡Shhhhh! Sólo estoy cumpliendo mi promesa… le dijo con un guiño.
Luego se puso muy seria.
-¿Quieres salir de aquí? Su expresión era de preocupación.
¿Qué sucedería si su Bombón le decía que no?
Sus dos contrapartes esperaban la respuesta no el alma en un hilo. No se había dado cuenta cuando la admiración que sentía su femeneidad por Serena/Sailor Moon/Princesa de la Luna se había ido tiñendo de algo más y trocando en amor… Y si su masculinidad ya bebía los vientos por ella… La amaba con toda la integridad de su ser. Esa total cohesión la hacía sentir luminosa y energética.
Esperó.
Serena cerró los ojos un momento con expresión de dolor.
Ya estaba cansada de ser traída y llevada, criticada, de las imposturas del pasado, de la presión de sus amigas, de no cumplir los ideales de su novio… de estar todo el tiempo tratando de agradar y cumplir con las expectativas de todos.
Siempre terminaba sin estar a la altura, sintiéndose mal, llorando…
Lo sentía por sus padres… pero necesitaba un tiempito para ordenar sus ideas.
-Sí… murmuró con la cabeza baja y voz apenas perceptible.
-¡Bien! Fighter no podía disimular su alegría. ¡Nadie le iba a quitar así como así la oportunidad de departir con su pedacito de cielo! O de Luna…
-Bombón, aquí vamos! Le susurró bajito junto al oído, haciéndole sentir unas cosquillas tibias con los curvados "gatitos" de su cabello oscuro.
Salía con la camilla por la puerta de la habitación. Serena cerró los ojos para hacerse la dormida. Darien parecía enfrascado con su Tablet. Tal está jugando Candy Crush… se dijo.
Ya casi llegaban al ascensor.
Su novio levantó la vista.
-¡Señorita enfermera!
Seiya se medio volvió. Esperaba que no la reconociera, mordiéndose el labio inferior baja la mascarilla.
-¿Sí, señor?
-Me parece extraño que le hagan una tomografía, me gustaría examinar el diagnóstico médico antes de dar mi aprobación, expresó Darien, como siempre tratando de controlarlo todo.
-¡Maldición! La muchacha ataviada de enfermera masculló por lo bajo.
-Yo solo sigo órdenes, señor, disimuló la voz, debe hablar con la residente encargada del turno…
-¡Espere…! La voz de Chiba se acercaba autoritaria. Serena sintió un escalofrío.
En ese momento, las puertas del ascensor se abrieron.
La "enfermera" aceleró el paso, francamente, ya corriendo y se metió de rondón con camilla y todo, atropellando a las personas que salían.
-¡Paso, por favor! Exigió, ¡Es una emergencia!
-¿Qué emergencia? Darien se rascó la cabeza -Esto es muy raro.
-¡Seguridad! Gritó, haciendo señas para llamar la atención del Guardia de ese piso.
-¡Condenación! En el ascensor, la guerrera estrella apretaba los botones desesperadamente.
-¡Apúrate maldito cacharro!
Serena abrió los ojos. Estaba revuelta en una confusión de emociones. Risa nerviosa, vergüenza, temor, ternura…
-Su paciente revivió! Señaló una señora a la ya-bastante-nerviosa-dizque-enfermera.
-¡Si! Jejejejee tal vez no era tan grave, dijo rascándose la nuca.
Salió como una exhalación por la puerta cuando esta apenas si comenzaba a abrirse al tocar la planta baja.
-¡Cielos! Le dijo la mujer a su marido. ¡Ya no me gustó este Hospital! ¡Si me trasladan así en la camilla, me da un ataque!
Su esposo la contempló con una casi visible gota de vergüenza sobre la frente y no dijo nada.
La "enfermera" corría desalada por el pasillo, ella y su "paciente" pedían perdón al pasar a todas las personas que asustaban o atropellaban. Serena se había sentado, perdido todo disimulo y se agarraba con las uñas de colchón termoformado de la camilla para no caerse.
Fighter se volvió a mirarla con una sonrisa juguetona en sus ojos.
¡Ya casi llegaban a la salida!
Se escuchó una voz por los altavoces:
¡Alerta de Seguridad! ¡Se cree que una falsa enfermera ha raptado a un paciente! Todos los guardias dirigirse a la zona de la Salida Principal de la planta baja. La paciente es rubia y tiene cabello largo, la llevan en una camilla de traslado.
Repito: Se cree que una falsa enfermera ha raptado a un paciente! Todos los guardias dirigirse a la zona de la Salida Principal de la planta baja. La paciente es rubia y tiene cabello largo, la llevan en una camilla de traslado.
-¡Diablos!
-¡Son ellas! dijo un doctor a las personas que estaba cerca. El altavoz de malagüero seguía advirtiendo al personal de seguridad. Se sintieron gritos por todos lados cuando pasaban.
Una de las ruedas de la camilla se trancó.
-Fighter… ¡debemos rendirnos! Dijo Serena entristecida.
-¡Jamás! Rugió Seiya. La cogió en brazos. Pero apenas podía con ella.
-¿Qué has estado comiendo? Pesas una tonelada… ¡ufff….!
-¡Tú debieras saberlo… comiste lo mismo! Serena estaba nerviosa e indignada.
-¡Pero tú comiste el doble!
-Argggh…. ¡Cómo te atreves! ¡Déjame! Se bajó ¡Puedo correr por mis propias piernas, ¿recuerdas? ¡No es necesario que me digas cosas ofensivas!
Corrían de la mano. Llegaron a la zona del Repostero. Había una salida poco utilizada que se usaba para ingresar insumos médicos.
Seiya y Serena miraban, explorando el entorno. Casi no se veía a nadie.
¡Era un buen momento para escapar!
Corrieron… ya faltaban como dos metros para salir del recinto hospitalario, cuando al doblar el recodo, vieron un tropel de guardias y perros entrenados corriendo hacia ellos…
-¡Ay, mamá! Serena estaba lloriqueando de puro miedo ¿Nos rendimos?
Fighter la jaló, desesperada y furiosa, al parecer hoy no la protegía su estrella de la suerte…
-¡Alto, deténganse! Gritó una voz familiar.
Darien había bajado en ascensor y casi les daba alcance junto con la pelotera de guardias y canes.
Salieron por el portón electrónico que estaba cerrándose, a casi un segundo de que se cerrara sobre sus pies.
-¿Qué es todo esto, Dios mío?
Mi novia se ha vuelto loca… se autocompadeció Chiba, mientras el jefe de Guardias tiraba su gorra al piso y la pisaba, furioso.
-Hay que llamar a la policía. Esa mujer loca ha raptado a mi prometida, le dijo Darien, cogiéndolo de las solapas y levantándolo del suelo.
-No sé, señor, pero me pareció que la chica se iba bien por sus propios medios…
-Ud. no piense. ¡Actúe de una vez! Le gritó fúrico.
Una cuadra más allá, Fighter y su "cautiva" abordaban el auto rojo y se iban a la velocidad de la Luz.
Comenzaron a reírse histéricamente… casi llorando y tosiendo de la risa y los nervios.
-¿Viste sus caras?
La Guardiana estelar se bajó la mascarilla que la ahogaba y miraba de reojo a su bombón "prisionero".
¡!Diosas! Porqué costaba tanto unos minutos a solas con esta belleza de la tierra… se dijo enternecida.
Continuará ^_^ (hoy me rio jejejeje)
