*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

COMO TENER UN BEBE… Y NO MORIR EN EL INTENTO

By Ly Malfoy

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

Capítulo 11

T - X Días

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

T – 45 Días

Ashley revisaba unos papeles de su escritorio, hacía rato que Eriol había salido a recoger a su amiga de Japón, la que llegaba para el desfile de modas, y aunque le había pedido que lo acompañara al aeropuerto, prefirió quedarse, aún tenía mucho que hacer, bueno, en realidad no, pero no quería hacer mal tercio. Además por todo lo que le había platicado Eriol de Tomoyo, era obvio que la chica estaba enamorada de él, aún antes que su esposa, Kaho muriera, pero si él quería seguir haciéndose el tonto e ignorarlo… Muy su problema. Era su forma de agradecerle que la empleara de secretaria después de terminar el diseño del consultorio, y de recomendarle un buen lugar donde alojarse cuando le contó que se iba a mudar, pues no quería estorbar en la nueva relación de Harry.

Eran cerca de las 8 cuando escucho el ruido de la puerta al abrirse. Asombrada, recogió lo primero que encontró en su escritorio, si era un ladrón, ¡no se iría sin un buen golpe!

— ¿Ashley?

— ¡Me has dado un susto de muerte Eriol! — Este apareció frente a ella con una enorme bolsa que olía muy bien.

—Imagine que tendrías hambre— le enseño la bolsa.

—Y no te equivocaste— rió —Huele delicioso, ¿Qué es?

—Sushi, lo que te encanta— Ashley rió.

—Me conscientes mucho Eriol, si sigues así me voy a acostumbrar.

—No me molesta consentirte— la abrazo por los hombros. —Así que calla y aprovéchalo. — rieron.

— ¿Y tu amiga? ¿No fuiste a recogerla?

—Sí, fue por algo de beber. No debe tardar en volver.

— ¡Eriol!

— ¿Qué?

— ¿La dejaste ir sola?

—Conoce Londres a la perfección, estudio aquí un tiempo conmigo. —Ashley suspiro negando.

—Eres tonto…

— ¿Por qué?

—Debiste llevarla a cenar mínimo, ¡vino a verte!

—Vino al desfile de Modas— Ashley lo golpeo en las costillas.

—De veras que eres torpe.

— ¿Por qué?

—Merece mínimo una cena a la luz de las velas.

—Ni que fuera una cita… ¡Auch! ¿Porque hiciste eso?

— ¡Por idiota!

—Oye…

—Estaba preocupado por ti— se acercó otra voz —Por eso le sugerí venir a cenar contigo.

—Oh… ¿Tú eres Tomoyo? — ella asintió sonriente. Eriol recibió otro golpe, esta vez en la cabeza.

— ¿Y ahora por qué?

—Por insinuar que me parezco un poco a ella. ¡Qué falta de respeto! — Ashley la admiró de veras, era preciosa, tenía el cabello largo y se veía suave como la seda, es cierto que poseía reflejos violetas, pero se veían tan naturales en ella, que parecían haber sido creados única y exclusivamente para resaltar su belleza, con esa piel de porcelana y enormes ojos amatistas, era de las mujeres más hermosas que conocía.

—Tú debes ser Ashley Malfoy, Eriol me ha hablado mucho de ti.

—No le creas nada, sus lentes necesitan más graduación— Eriol negó con suavidad y la hizo mirarlo.

—Ashley, de verdad me preocupa cómo te ves a ti misma. — ésta sonrió y se encogió de hombros. Ignorándolo de nuevo. Suspiro cansado.

Eriol la vio charlar animadamente. Tomoyo estaba bien versada en todo tipo de temas, y Ashley la escuchaba hablar como si le estuviera contando los secretos del Santo Grial… conociendo a Tomoyo, probablemente por ahí iba la cosa…

Pero estaba preocupado, de verdad preocupado por Ashley, algo había cambiado, algo que si alguien no la conociera bien, jamás habría notado, reía, sonreía, platicaba, contaba chistes, bailaba… pero había momentos, cuando la mirabas bien, que su mirada asustaba, estaba vacía, sus ojos siempre estaban opacos, carentes de algo.

Tenía razón Ashley en una cosa, tal vez compartieran Tomoyo y ella ciertos rasgos físicos, pero se veían como dos personas diametralmente opuestas, Tomoyo se veía preciosa, sonriente, divertida, como si conociera el secreto de todos, pero jamás te lo diría, sin embargo podrías tratar de averiguarlo, a ver si tenías la suerte de descubrirlo, y Ashley, se veía cansada, como si llevara el peso del mundo sobre sus hombros, no se descuidaba físicamente, estaba arreglada, solo, le faltaba algo que Tomoyo irradiaba… Y cuando las vio sonreír y mirarlo al mismo tiempo, lo descubrió. Tomoyo irradiaba alegría por toda ella, su rostro, sus gestos, su aura… y Ashley, ella irradiaba nada, como si estuviera ausente de algo, de eso que Tommy parecía reflejar con cada mirada… Vida. Se acercó y tomo su mano con fuerza, besando sus nudillos, porque sentía un gran dolor en el pecho, ya sabía que era… había estado frente a sus ojos todo el tiempo y no lo había descubierto hasta ahora, cuando vio a Tommy a su lado… Ashley estaba destruida… muerta por dentro… parecía un títere de la vida, que solo representaba un papel que alguien más dictaba para ella, sin color, sin esperanza, sin nada… hueca por completo. Sin alma…

— ¿Qué pasa? — Le sonrió Ashley —Me ves y quieres llorar. No es para tanto— rió, y ese esfuerzo le hizo doler aún más su corazón —Compartiremos el ultimo sushi… —Eriol negó, tomo su otra mano y las beso de nuevo, luego recargo su frente en ellas. — ¿Qué te pasa Eriol? ¿Te sientes mal? ¿Fue el sushi? No me digas… ¡Yo comí más! —Eriol ahogo un sollozo y negó.

— ¿Eriol? — Tomoyo intentó acercarse, pero él la detuvo con una mirada, paralizándola en su lugar. — ¿Qué sucede? — Eriol tragó con fuerza.

—Cásate conmigo…— susurro. Paralizándolas a las 2.

— ¿Qué? — susurro Tommy. Ashley sonrió.

— ¿Cómo has dicho?

—Que te cases conmigo… Puedo hacerte feliz Ashley, si me das la oportunidad. —El silencio cayó como losa. Tomoyo se levantó de un salto, dios dos pasos alejándose, luego dio media vuelta y salió corriendo. Eriol apenas si lo notó, pero no le importó.

—Eriol… ¿Qué has hecho? —Susurro Ashley —Para ser una broma, es bastante cruel…— él negó, se enjuagó sus lágrimas y levantó la cabeza.

—Cásate conmigo Ashley, y te prometo que no volverás a sufrir como lo estás haciendo ahora. Cásate conmigo y prometo dedicarme a ti y a tus hijos con la misma dedicación que di fuera mío, pero para siempre. Prometo nunca dejarte sola, y enseñarte a vivir de nuevo, a no tener miedo.

—No sé de qué estás hablando Eriol.

—Reconozco lo que te pasa Ashley, cuando murió Kaho, me sentía como tú, como una cascara vacía, abrumado y a la vez, vacía de todo… pero eso pasará, te lo prometo. Si me dejas ayudarte…

—Eriol…

—Prometo quererte a ti y a tus hijos como si fueran míos, de hecho, ya lo hago… porque son parte de ti Ashley…

—Eriol, espera por favor…— lo levantó y sentó a su lado. —Me has hecho tanto bien y como siempre, yo te he hecho tanto daño, que no estoy segura de poder vivir con una culpa más, y lo has hecho, ¿tienes idea de lo que acabas de hacerle a una mujer que te ama con locura? ¿Qué lo ha hecho siempre?

—Ella se recuperará. Tomoyo es fuerte…

—No Eriol, jamás te lo perdonará si no la buscas ahora.

—Tú me necesitas, ella estará bien.

— ¡No! — Se sacudió las manos de Eriol —No lo entiendes, ¡seré castigada si no me detengo de hacer daño!

—Ashley, eres la persona menos capaz de hacer daño que conozco.

—Entonces eso significa que no me conoces bien, ¿acaso no has visto a mí alrededor? No hay nadie, ni lo habrá… porque solo se hacer daño y destruir vidas— le susurro —Mira a Tomoyo, la acabo de conocer, y ya la estoy destruyendo.

—No eres tú, fui yo…

—Por mí. ¿Y sabes qué? No vale la pena… No lo valgo… soy una horrible persona y lo seré aún más… tanto que me vas a odiar Eriol.

—No digas eso… Puedo hacerte feliz.

—No lo dudo, pero yo a ti no… Porque no conozco esa felicidad, jamás me ha pertenecido y no puedo ofrecértela, no conozco lo que es hacer feliz a alguien, no sé cómo hacerlo… solo sé causar lástima ¿entiendes?

— ¿Por qué te desprecias así? — Eriol negó.

—Soy realista Eriol.

— ¡Eso es una estupidez!

— ¿Y lo que tú estás haciendo no lo es? ¿Querer casarte conmigo por lastima? ¿Porque quieres compensar el daño que le hiciste a tu esposa? ¿Porque no pudiste estar con ella cuando más te necesitaba? ¡Solo tratas de compensar su vida, intentando salvar la mía!

— ¡No es cierto!

— ¡Claro que sí! ¿Piensas que soy como Kaho? ¿Crees que revivirás a tu mujer e hijo no nacido si estás conmigo? No pasará. Porque Kaho está muerta, al igual que ese hijo que tanto anhelabas…

— ¡Cállate!

—No hasta que lo entiendas. No soy Kaho, ni soy Tomoyo… solo soy yo. Y no puedo parecerme a nadie que necesites… Así que deja de lastimar a la que de verdad te importa Eriol. Y simplemente lárgate con ella.

—No tienes ni idea de lo que dices, ¡solo estupideces! ¡Tonterías que solo tú crees?

— ¿Tonterías que solo yo creo? En cuanto pasa el tiempo, más me convenzo. — Eriol explotó, en ese momento su único deseo era herir, y cuanto más, mejor.

—Al final vas a tener razón, solo sabes destruir Ashley, todo lo que tocas termina en cenizas, ¡Felicidades! Es lo que siempre has querido ¿no? ¡Mis más sinceras felicitaciones! Lo estas logrando, ¡te vas a quedar sola y destrozada! ¡Pobres niños que les va a tocar una madre como tú…!— tomó su chamarra y salió dando un portazo.

Ashley respiró profundo, esperando el dolor que seguro aparecería, que debía aparecer… pero nada. Suspiro y comenzó a recoger todo el tiradero que hicieron al comer, y con la pelea.

Levantó la mirada al mural que había dibujado, esperando despertar la creatividad, emoción y calor para el que había sido pintado… Pero de nuevo, esperó en vano… Eriol tenía razón, estaba muerta por dentro… ya no le quedaba nada para dar… por lo tanto, jamás podría ofrecer nada.

Sintió un golpe de uno de los bebes en su vientre, luego otro, como intentando hacerle recordar que estaban ahí… Ni siquiera sintió la necesidad de confortar el golpeteo, no sintió nada.

Volvió a suspirar. Necesitaba hacer los arreglos rápido. Se estaba quedando sin tiempo.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

T – 30 Días

Ashley caminaba con paso decidido por las instalaciones como si le pertenecieran, en un tiempo, así fue, es una Malfoy, aún lo era a pesar de todo lo que había pasado, y eso aparentemente es lo que más pesa en una sociedad como la que la rodeaba. Pues bien podía aprovecharlo.

—Buenos Días señorita Malfoy. El señor Potter no ha regresado, su avión…

—No se te preocupes Hanna, busco a mi tío, el señor Black.

— ¿El señor Black es su tío? — asintió.

— ¿Puedes preguntarle si puede recibirme?

—Claro, discúlpeme un momento.

Minutos después subía en el elevador tarareando una canción pegajosa.

—Oh, oh, oh, oh, ohhhh— los demás la miraron en el reducido espacio, sabía que con lástima, pero que importaba, pronto eso acabaría.

En cuanto las puertas se abrieron, se acercó la secretaria personal de Harry.

—Buenos días Ashley— ella le sonrió —Me alegro de verte, ¡estas fantástica!

—Gracias— siguió su camino.

—Eh, en realidad Harry no está, el caso se alargó y…

—Lo sé. — se detuvo un momento para mirarla —Lo sé…— Cuando la secretaria asintió, Ashley supo que había captado el doble mensaje en la oración, bien, ¡no se había dado cuenta de cuánto detestaba las mentiras! —No necesitas seguirme, conozco el camino. —Y enfiló el pasillo, ni siquiera una punzada de curiosidad la asaltó cuando paso frente a la oficina de Harry, y jamás se había sentido tan orgullosa de si misma.

Sirius descifraba las motas de polvo en el aire cuando escucho el llamado de su puerta. No se molestó en enderezarse, después de todo era familia… o al menos eso había dicho ella, lo que significaba, que necesitaba algo… Normalmente no lo haría por ningún Malfoy, pero con todo lo que estaba pasando, ya juzgaría después de conocerla. No es como si hubiesen convivido mucho los últimos 20 años.

—Adelante. —Ashley se asomó. El enarco una ceja arrogante y ella se sonrojo. — ¿Tu tío? — ella sonrió. De inmediato noto que era superficial, eso lo puso en guardia.

—Bueno, uno lejano, pero lo eres ¿no?

—Tu madre es mi prima—Ashley asintió. — ¿Qué puedo hacer por ti? — decidió dejar las trivialidades.

—Dijiste que podía venir si necesitaba algo… o un abogado. — Sirius asintió, abrió la boca para darle una cátedra de sus honorarios cuando ella ni siquiera lo dejó hablar. —Necesito que me recomiendes un buen abogado— Sirius volvió a fruncir el ceño. —O si me puedes indicar dónde puedo conseguirlo.

— ¿Perdona? ¿No estás aquí para eso? —Ella negó y suspiro.

—Conozco tus honorarios Sirius, y no tengo dinero, no puedo pagarte.

—Todos los buenos abogados son caros.

— ¿Y los medianamente buenos? ¿Y sin escrúpulos? — Sirius sonrió.

—Esos son aún más caros— ella hizo una mueca.

—En este momento no tengo un buen concepto de los de tu género. —Sirius asintió.

—No puedo culparte. ¿Para que necesitas un abogado?

—Preferiría no tener que decírtelo, así después no tendrías que mentir a nadie—volvió a ponerse en guardia.

— ¿Es algo ilegal?— ella sonrió y negó. Sirius notó que sus gestos y expresiones no reflejaban nada, pero ella no parecía concentrada, más bien, distraída, o distante, como si hubiera perdido algo y no supiera donde, o que…

—Cuéntame de ello, así sabré como asesorarte o a quien recomendarte.

— ¿Confidencial?

—Si es lo que deseas. — Ella se relajó.

Varios minutos después, Sirius ya creaba una estrategia en su mente, el curso a seguir y como conseguir que todo fuera tan rápido como las circunstancias lo ameritaban.

—Se cómo podemos solucionar el asunto rápido y discreto, pero ¿estas segura de esto? ¿No crees que podrías arrepentirte?

—No, es lo mejor para todos…

—No para ti Ashley, estarás sola.

—No existe diferencia con la forma en que he vivido hasta ahora.

—Eso puedo entenderlo…— susurro —De acuerdo, haré los arreglos pertinentes.

—Pero, solo necesitaba asesoría… no puedo pagarte…

—No te preocupes por ello, tus padres me pagarán los honorarios.

— ¿Mis padres? — Sirius sonrió divertido.

—Me han contratado para sacarte de la herencia familiar, así que en realidad no es tan diferente de lo que tú quieres, se los cobrare a ellos—Ashley sonrió.

—No me sorprende que quieran hacerlo todo legal. — Sirius asintió.

—Así fue como me enteré de tu situación— ella asintió —No te preocupes, si estas segura que es lo que deseas hacer, lo lograremos. Pero tendré que empezar ya. — Ella volvió a afirmar.

— ¿Por qué me estas ayudando Sirius? — Éste suspiro —Creí que me juzgarías.

—Nadie debería pasar por lo que tú completamente sola. Y sé que nadie se conoce mejor que uno mismo, y si tú crees que es lo correcto, ¿Quién soy yo para tratar de hacerte cambiar de opinión? Y si insisto, lo único que puedo conseguir es que busques un abogado mediocre y tú termines mal.

—Y piensas que tengo razón ¿verdad? — El asintió.

—Pero no porque no seas capaz Ashley, solo creo que no mereces cargar con todo tu sola. Y es una buena opción. Al menos tú piensas que es la mejor.

—Creí que al conocer a los Potter no estarías de acuerdo— Sirius respiro profundo y se recargó en el sillón.

—Si he de ser sincero, estoy un poco decepcionado, no los juzgo, claro, sus razones están bien justificadas, tu familia causo parte de su destrucción, pero, no es lo que esperaba de Lily y James, mucho menos de Harry. Él más que nadie, me tiene muy molesto. — Los dos suspiraron.

—Lo que él está haciendo es correcto para él, así lo siente, y si él lo cree, obviamente es lo bastante para arrojar lo demás en su vida, cada quien toma sus decisiones y se hace responsable de ellas. Es así de sencillo. — él sonrió.

—Tienes razón, por supuesto. —se levantó y le estiró la mano, la estrecho. —Por lo pronto, ¡Muchas felicidades por salir de una familia tan disfuncional!—le sonrió más pronunciado —Bienvenida a la libertad— ella rió —Bienvenida al club de los cuerdos.

— ¿Lo somos? — sonrió.

— ¿No te has dado cuenta que los mejores nos hemos separado del seno familiar? — ella rió y asintió. —Te llamare en cuanto todo esté listo.

—Gracias Sirius.

—De nada, ¿eso me convierte en tu tío favorito?

—Se lo preguntaré al tío Regulus.

— ¡Auch, eso dolió! — rieron.

—Adiós.

En cuanto la chica salió de su oficina, Sirius respiró profundo… No sabía qué hacer, esa mujer estaba mal. En toda la entrevista jamás le sonrió sinceramente, y eso que fue encantador la mayor parte del tiempo. ¿Qué mujer no caería ante él? Pero en ella no logró nada. ¿De verdad estaba bien hacer todo tal cual se lo pidió? — Vio su reflejo en la ventana, recordando su infancia y todo lo que pudo haber evitado— Opciones… siempre hay que tener opciones.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

T – 28 Días

Harry estaba desesperado, debió haber sospechado cuando ella dejo de llamarlo, ¡pero que estúpido! ¿Cómo pudo haberla descuidado tanto? ¡Seguro lo odiaba! No podría ser de otra forma, ¡era idiota! ¡Imbécil! ¡Poco hombre! ¿Qué clase de persona hace lo que él?

— ¡Ginny! ¿Sabes algo de Ashley?

Aún no. La buena noticia es que no está en el hospital.

— ¿Bueno?, ahí al menos sabría dónde está.

No sé si sabes que tus prioridades están medio torcidas.

—Llámame si sabes algo.

¿No vas a decirme que está pasando?

—Luego— corto la llamada, ya no sabía dónde más ir, su portero dijo que tenía días que no la veía, ¿Cómo podía desaparecer una mujer embarazada? ¿Cómo? Alguien debió haber visto algo ¿no? ¿Pero quién?. Marcó un nuevo número.

Hiraguizawa al habla.

— ¿Dónde está? — Harry se sintió congelado un momento. Era su última esperanza.

¿Qué quieres decir?

—No te hagas, estúpido, ¿Dónde ésta Ashley? — escucho movimiento del otro lado.

¿De que estas hablando? ¿No la encuentras?

— ¿Sabes o no dónde está?

No, tiene días que no la veo.

— ¡Maldita sea!

¿Qué fue lo que le hiciste? Potter, tienes que encontrarla, ¡Falta poco tiempo para el parto!

—Lo sé, lo se… Te dijo algo que indicara, no se ¿algo raro?

Nada fuera de lo normal— se escuchó el sarcasmo en sus palabras. —Deprimida, decaída y completamente sola.

—Vas a regañarme.

No eres un bebe Harry, si crees que algo te queda, simplemente hazte responsable. No sé qué le hiciste hace días, pero va a tener consecuencias, jamás la había visto tan diferente.

— ¿Qué quieres decir? — se preocupó.

Está destruida. — susurro. —Si la encuentras… espero que todo se arregle.

—Si sabes algo de ella…

No me va a buscar, dudo que vuelva a hablarme.

— ¿Paso algo?

Nada que te importe. Avísame si la encuentras y si está bien. —Se quedó con el teléfono colgando de su mano. ¿Qué estaba pasando? ¿Qué había pasado?

Abrió la puerta del edificio, entrecerró los ojos, buscando de casualidad a alguien que le dijera algo. Después de todo, Ashley llevaba trabajando en ese edificio años. Alguien debía saber algo.

— ¡Amber! — una hermosa pelirroja que salía del elevador, le sonrió al reconocerlo.

—Es un placer verte de nuevo Harry.

—Igualmente— le sonrió, en un vano intento de no hacer notar su nerviosismo. —De casualidad sabes dónde está Ashley? — la chica hizo una mueca.

—No, de hecho iba a preguntarte de ella. ¿Sabes dónde trabaja ahora?

— ¿Ahora? — Ella suspiró.

—Sí, lo que Royer le hizo no se hace. Ashley había conseguido las mejores cuentas para la agencia. No merecía que la obligaran a firmar su renuncia.

— ¿Cuándo paso? — susurro alarmado.

—Hace meses.

—Dios… ¡que tonto! — Ya no escuchaba a la chica, ¿Cómo no se había dado cuenta? Había estado muy al pendiente de como él bebe estaba afectando su vida, como para entender de qué forma había afectado la de Ashley, le quito a su familia, su trabajo… su vida como ella la conocía. Todo. ¿Y a cambio que había obtenido? Soledad… y mayores responsabilidades con ese bebé. Había roto todas sus promesas, la dejó sola, no estuvo con ella, no la cuido, y le mintió… ¡Jamás lo perdonaría! Se alejó con rapidez.

Ya no le quedaban ideas. Sin esperanza, llamó a Luna, estaban en igualdad de condiciones. Tal vez se le ocurriera algo.

— ¿Sabes algo de Ashley? Eres mi única esperanza.

¿No estabas de viaje? Ron me dijo que irías a Estados Unidos.

—He vuelto, pero no la encuentro, y su ropa no estaba en casa.

Harry… ¿Qué hiciste ahora?

—Cho, le dijo todo…

Te dije que hablaras con ella antes que eso pasara. Aunque eso explica el silencio de Ashley.

— ¿A qué te refieres?

Hace un par de días la llame para salir, la verdad pretendía suavizar el terreno, además me iba a recomendar unas clases de parto. Pero dijo que estaba muy ocupada estos días. ¿Cuándo había estado ocupada para nosotros?

—Ya había hablado con Cho.

Es probable, y dado que antes fuimos nosotros los que nos escondimos para evitar irnos de la lengua, debe suponerlo Harry, debe sentir que la traicionamos.

—Lo hicieron para no herirla.

Pues ya lo hicimos, le mentimos.

—Que absurdo, es mi vida.

Debiste pensarlo antes de involucrarnos. Antes le dijiste que se había cancelado la reunión mensual de todos nosotros, y solo para llevar a Cho, ¿De veras piensas que creímos que solo fue para que ella descansara? No somos tontos, y ella tampoco. Te has equivocado mucho Harry.

—Siento haberlos involucrado.

Supongo que también fue nuestra decisión.

—Los puse en una difícil situación.

Ahora habrá que ver qué pasa.

—Gracias Luna.

De nada, ¿has revisado sus cosas en tu casa? Tal vez encuentres algo que te guie a ella.

—Lo haré. Adiós.

Su departamento, era la última oportunidad.

Cuando la encontrará…

— ¿Ashley? — la aludida hizo una mueca, se llevó una mano al pecho y respiró profundo.

— ¡Me has dado un susto! — Suspiro, y volvió a lo que hacía. Harry empezó a cerrar lentamente la puerta de su departamento. — ¡No cierres! — detuvo sus movimientos. Unos jóvenes entraron. —Es ahí. Está todo.

—Si señora. — se encaminaron al estudio de Harry, éste frunció el ceño.

— ¿Qué está pasando? — como nadie le contesto, se acercó a la mujer. — ¡Te he estado buscando Ashley! — esta no lo miró, supervisaba como se llevaban…

— ¿La cuna? — se acercó al chico que batallaba para sacar la enorme caja. — ¿Qué estás haciendo? ¡Deja eso! — intento quitarlo, pero Ashley lo alejo del joven, dando instrucciones de seguir con lo que hacía. — ¿Qué significa esto?

—He hecho los arreglos para devolver todo. La devolución ya debe estar en tu tarjeta.

— ¿De qué estás hablando? ¿Devolución? ¿De qué?

—Todo lo que compraste para el bebé. — Harry frunció el ceño y la detuvo.

—Ashley, no tienes que devolver nada. Es para el bebé.

—No lo necesitamos, Harry, además donde vivo no cabe. — Ashley suspiro cansada y se sentó en una silla a su paso. Él la siguió.

—Eso es absurdo— ella negó —No tienes que llevarte nada— cerro los ojos y se arrodillo a su altura —Lamento todo lo que ha pasado.

—Ya somos dos— le sonrió. Harry se levantó.

—No estoy jugando cariño…

—Puedes dejar de llamarme así, me hace sentir incomoda. Además a Cho no le gustará.

—Sé que hablaste con ella. Lo que dijo… Lo lamento, es… — busco las palabras adecuadas, pero no sabía cómo continuar.

—Da igual Harry. Capte el mensaje principal.

— ¿Y según tú, cuál es?

—Volviste con ella, hablan sobre formar una familia, quieren hijos…

—El tuyo siempre será el primero— Ashley hizo una mueca burlona.

— ¿El primero en qué? ¿En saber qué no tiene padre? — Harry empezó a molestarse.

—Es mi hijo.

— ¡Ya lo recordaste! — se levantó. Camino al estudio.

— ¡Siempre lo he recordado! — susurro jalándola del brazo. Alejándola de los trabajadores que seguían vaciando el estudio.

—No, solo recuerdas que voy a tener un bebe que va a tener parte de tus genes, no que es tu hijo.

—Que ridículo, ¿Cuál es la diferencia?

—Una sencilla. ¿Qué planes tienes para él? ¿Dónde esperas que vivamos? ¿Prefieres otra ciudad para que nunca se cruce con tu esposa? Porque obviamente no debe verlo, ¿Qué tal si se parece a ti?

— ¿Qué es lo que quieres?

— ¿Para desaparecer? — Lo empujo para alejarlo de su camino —Que te quites de enfrente. No te molestaremos.

—No quiero que se vayan, ya lo solucionaré, se lo diré, se tiene que enterar. Mi intención nunca fue ocultarlo siempre, solo hasta que arreglara las cosas con ella.

—Harry ¿de verdad no lo ves? — Lo miro hastiada —No me importa lo que hagas o no hagas. Y si fuera tú, no le diría nada, no te lo perdonaría.

—Ashley…— murmuro.

— ¿Qué? — Suspiró — ¿Qué más te falta por decir?

—Sé que estas molesta, así que me iré ahora para no alterarte, y…

—No es necesario, yo soy la que se va.

— ¡No tienes un lugar para irte! — Le gritó ya cansado — ¿O qué? ¿Vas a seguir mintiendo sobre tu trabajo? — Se le acercó —Olvidaste decirme que tus vacaciones eran permanentes ¿verdad? ¡Así que no me culpes por no decirlo todo!

— ¡He estado trabajando, idiota! Ahorrando porque sabía que pasaría esto. ¿Crees que no lo sabía? ¿Qué te hartaría? He ahorrado, pedazo de imbécil. ¡Sabía que te cansarías y me alejarías como todo lo que haces en tu vida!

— ¡Eso no es verdad! Jamás he dejado una sola responsabilidad.

—No, eres el hijo y empleado perfecto, ¡Que no tiene el valor de hacer lo que quiere! ¡Siempre influenciado por lo que esperan de ti los demás!

— ¿Y tú lo dices? ¡Lo único que has hecho en tu vida es tratar de complacer a los demás! ¡Y ni siquiera eso lograste! — Ashley no reacciono, visiblemente Harry era el más enfadado.

—Es terapéutico ¿no? Sacar todo lo que has guardado por años.

—Lo sabes bien, solo sabes guardar secretos.

—Aprendí de ti Harry, como todo lo demás, a ser cobarde y egoísta… ¡Gracias por los consejos!

— ¡Vete al diablo! ¡La única que no sabe qué hacer con su vida eres tú!

—Y tú no sabes ser feliz con lo que tienes. ¿Lo has notado? Con Cho, te faltaba atención, con Ginny te faltaba Cho… Y con todas las demás mujeres nunca ha sido suficiente ni correcto… ¡Oye ¿adivina que?! No sabes que quieres.

—Ahora mismo, lo que quiero es no verte.

— ¡Bravo! lo has dicho… — rió —Es reciproco, te lo aseguro.

— ¡Quédate la maldita casa! Yo me largo…

—No quiero nada de ti. —Harry sonrió de lado burlón.

—Llevas algo mío nena— le señalo el vientre abultado.

—No por mucho — le sonrió contenta —Y en cuanto me deshaga de él, jamás tendré que recordarte. — Harry se paralizo.

— ¿Qué vas a hacer? — susurro.

—Dado que le has negado los derechos paternales, me he dado cuenta que yo puedo hacer lo mismo— volvió a sonreírle. — ¡La solución perfecta! No causará problemas en nuestros futuros, ya podrás regodearte de tu hombría con Cho.

— ¿Estás loca?

—Es lo más cuerdo que he podido hacer. Este bebe no tiene por qué cargar con el estigma de un padre que no lo quiere, ni de una madre idiota y marcada. Crecerá alejado de todo lo que pueda dañarlo, y eso, es lejos de nosotros.

— ¡Es nuestro hijo! ¿Cómo puedes deshacerte de él?

— No veo la razón de no hacerlo— Harry se acercó horrorizado.

— ¿Es que no tienes corazón? — Harry noto los cambios en ella, él estaba muy enfadado, pero ella estaba completamente tranquila, como si hubiese pensado cada palabra dicha, sin remordimiento alguno, ¿sería cierto? ¿Iba a castigarlo alejándolo de su hijo? ¿Quién era esa mujer frente a él? Por qué no se parecía a nada que había visto antes. —Eres un monstruo.

—Lo soy.

—No tienes consciencia, ni emociones… Dios… Mi familia tenía razón… Eres una Malfoy, con todo lo que el apellido conlleva. — Ashley le sonrió —Tienes razón, ese bebé merece algo que mejor que tu…— rió cansado —O que yo. Anda, haz lo que quieras. Solo no te vuelvas a cruzar en mi camino Ashley. No deseo volver a verte.

—Será un placer. Dejare las llaves…

— ¡No me importa! — La interrumpió —Solo… solo vete. — Ashley asintió, pero Harry no lo vio. Trataba de olvidar toda la conversación mientras la puerta se cerraba a sus espaldas.

*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*.*

T – 25 Días

Lilian Potter nunca fue conocida por ser el alma de la fiesta, es cierto, pero tampoco es que fuera la aburrida, sí, en el colegio fue una cerebrito, pero sabía cuándo divertirse, sin embargo, no podía quitarse el sentimiento de que estaba mal, algo no cuadraba en toda esa situación. Y no sabía por qué, ¡era lo que quería!

Pero le seguía dando lata el gusanito de la culpa… Con nombre y apellido.

James Potter fue archiconocido en sus tiempos estudiantiles como el merodeador, ¿porque? Lo sabía todo, hacía de todo y conseguía todo y nunca nadie, se enteró de cómo. Uno de los hombres más populares, nunca mujeriego porque de todos era sabido que adoraba a Lilian Evans, ahora Lily Potter.

Así que es una de las razones que más llamaban la atención en esa fiesta. ¡Su único hijo iba a casarse! ¿No debería estar feliz? Pero se veía molesto, incluso enojado, y no se había acercado a su esposa en toda la noche… Además de la notoria ausencia del favorito de todos, Sirius Black, quien nunca había faltado a una celebración de la familia Potter. Sin embargo, no se esperaba su asistencia esa noche, y de nuevo, nadie sabía porque. Aunque es probable que su ausencia afectara al mejor amigo de éste, y fuera la razón de su molestia…

La música perforaba los tímpanos, la comida era deliciosa, la bebida circulaba de la mejor calidad, no se había reparado en gastos para la celebración, y sería la fiesta más comentada de la alta sociedad, el reportero de una famosa revista ya se imaginaba los titulares.

"Exitoso Abogado y famosa modelo comparten su tórrido romance"

No fue hasta varios minutos después que el último invitado entró, que Lily Potter se dio cuenta que alguien tocaba el timbre como si se acabara el mundo. Nadie tenía que saber que la culpa la carcomía, así que se plantó una asombrosa sonrisa, que se congelo al ver quien era.

—Ashley.

—Hola Lily, me alegra que por fin alguien me escuchara— le sonrió burlona. Lily no se movió — ¿Me vas a impedir el paso?

—Ah, no claro… no, ehh, no sabía que vendrías.

—No sabía que tendrían una reunión— le sonrió tranquila —Olvide unas cosas que necesito. ¿Te importa? — la hizo a un lado y entro.

No había notado que la fiesta era tan ruidosa y sofocante hasta que Ashley empezó a abrirse paso entre los asistentes. No pasaba desapercibida, su enorme tamaño le habría impedido que nadie la notara, y nada disimulados, empezaban a curiosear entre ellos, pero nunca con ella, nadie le hablo, nadie la conocía en ese momento…

Los sorprendidos fueron sus amigos, Neville, Ginny, Ron y Hermione, que trataron de acercarse a saludar y ésta los esquivo, entrando a la que antes fue su habitación.

Harry bajo el volumen de la radio cuando Cho se le acerco con una bandeja, le sonrió y beso como si no hubiese pasado frente a él una enorme mujer embarazada que solía ser su mejor amiga.

Lilian aún estaba preocupada por lo que esa mujer pudiese hacer, estaba enorme, tenía meses que no la veía, y se veía, no mal, solo… diferente, muy diferente, parecía un… ¿Cómo la había llamado Sirius? Un zombi, eso parecía. Entro en la habitación cuando Ashley intentaba inclinarse y estiraba el brazo para buscar algo bajo la cama. No dijo nada, pero el sentimiento de culpa se intensifico cuando la vio golpearse repetidamente y poco a poco desesperarse porque no lograba su cometido.

Se iba a acercar cuando escucho la voz de su hijo del otro lado de la puerta.

—Damas y caballeros, es un honor que asistieran a esta celebración en honor a esta mujer, que ha aceptado convertirse en mi esposa. La mejor decisión de mi vida, y la quiero compartir con ustedes, gente importante para nosotros. Así que, levanten sus copas y hagamos un brindis. ¡Por Cho! La mujer perfecta para mí— bebieron un sorbo y claramente se escuchó cuando la beso —Jamás te cambiaría por otra mujer cualquiera.

Los presentes lo conocían de años y sabían toda su historia… incluso con quien se iba a casar. Pocos lo tomaron en cuenta, pero nadie pudo evitar notar el insulto a la mujer que hace poco, era la favorita. Todos lo notaron, pero nadie dijo nada…

Lily no sabía qué hacer, ese insulto no se lo había esperado, y la verdad, no creía que Harry alguna vez lo fuera a hacer, es lo que ella misma pensaba, cierto, pero… la culpa, ¡maldita culpa! No supo si acercarse cuando Ashley recostó su rostro en la cama en el discurso de Harry, pero lo decidió cuando escucho extraños sonidos, se acercó a auxiliarla, después de todo, era una mujer embarazada.

— ¿Estas bien? —La aludida levantó la cabeza con rapidez, pero Lily fue la sorprendida al ver que Ashley estaba riendo, y mucho.

—Debe estar orgullosa— le sonrió tranquilizándose —Todo lo que sabe, lo aprendió de usted —volvió a acomodarse y buscar bajo la cama.

—Fue grosero… no tenía que haber dicho eso.

—Puede decir lo que se le antoje, que me ofenda, es cosa mía. — soltó un gritito de alegría al alcanzar su cometido. —Será mejor que me valla, no vaya a ser que venga a buscarme o piense que me llevo algo que no es mío. Usted sabe— le sonrió —Un Malfoy es capaz de todo— inclino la cabeza.

—He querido disculparme por lo que dije ese día.

—No tiene porque, es lo que piensa de mí, y es libre de hacerlo.

— ¿De verdad no te importa?— se encogió de hombros en un gesto indiferente.

—Todo es verdad— le sonrió —Siempre quise robarle a su bebe— se burló —Y lo seduje para que se quedara conmigo, lo obligue a que me dejara embazada porque quería retenerlo a mi lado— se levantó con esfuerzo. Se paralizo. —Me voy… no… no quiero seguir aquí.

—No sé si todo lo que dije es verdad, pero, no tenía derecho a decirlo a tus espaldas.

—No hubiese tenido el valor de hacerlo de frente— se levantó, manteniéndose erguida, pareció retener el aliento.

—Déjame ayudarte— Ashley dio un paso atrás alarmada.

—No se me acerque— lanzo un gemido. — Todos los que han intentado ayudarme, al final solo me hieren— sacudió su cabeza, como despejando sus ideas. Parecía pálida.

— ¿Estas bien? — ella asintió, un espasmo le arranco un gemido de dolor y negó.

— ¿Necesitas algo?

—Un teléfono.

— ¿Qué? — dio dos pasos y se le doblaron las rodillas del dolor, Lily alcanzo a evitar que chocara contra el piso.

— ¡Ashley!

—Necesito una ambulancia— susurro con dolor.

— ¡Oh Dios! — La acomodo en el piso —No te levantes— se alejó —Iré por Harry.

— ¡No! — La detuvo el grito angustiado —No le arruines su noche— negó con ferocidad. —Estaré bien, solo… necesito salir de aquí— Intentó levantarse.

— ¡No te muevas! — la recostó, pero Ashley no dejaba de retorcerse. —Está bien… Te llevaré a un hospital, iré por James. — Iba a negar de nuevo, pero el dolor la silencio —No dirá nada, todo saldrá bien.

—Lo lamento— susurro —lo siento mucho— ahogo otro gemido.

—Está bien, iré por él. — Lily realmente estaba preocupada, y más culpable que nunca, ¿Por qué le pedía perdón?

—Lily…— susurro, la pelirroja se acercó —Escúchame, no se lo digas…

—Ashley no es momento para…— hasta ese momento notó el charco de sangre que fluía de la mujer. — ¡Dios Mío! — comenzó a temblar. — ¿Qué pasa? ¡James! — la música no dejó de sonar. — ¡James! — corrió a la puerta, y no supo que hacer. La genta reía, bailaba, se amontonaba, no le permitían ver a James.

Quien si la vio sin embargo, fue Harry.

— ¿Qué sucede? — Lily lo observo confusa, luego negó, buscando con la mirada frenéticamente a su marido. — ¿Mama? — Lily volvió a negar.

—Nada Harry, ¿Por qué no te vas a disfrutar de tu fiesta? — le medio sonrió. Harry comenzó a alarmarse. Sin ponerse a pensar se acercó a la puerta. Lily se interpuso.

—Será mejor que no entres.

—Dime que sucede mama. — Ella seguía su frenética búsqueda.

— ¡James! — al fin lo vislumbró. El aludido se acercó a paso lento, visiblemente molesto. Harry no sabía que pensar. Lily se acercó a James y le susurro algo al oído. Éste la miró raro, sin embargo se alejó con rapidez mientras sacaba el teléfono del bolsillo.

Harry lo supo. Era Ashley, algo le pasaba. Sin que Lily lograra evitarlo, abrió la puerta de golpe para verla en el piso, recargada en la que antes fue su cama, rodeada de un pequeño charco de sangre.

¡Está muriendo!

Fue todo lo que pudo pensar al verla ahí, pálida y demacrada. Corrió cayendo de rodillas a su lado.

— ¡Ashley! — Volteo a la puerta — ¡Una ambulancia! — rugió más que gritar.

¡No podía ser! ¿Qué estaba pasando? Esto no podía ser normal, no debía serlo… — busco una herida en su cuerpo —por que debía haberla, era imposible que fuera de otra forma, ¡no podía serlo!

Escuchaba ruido a sus espaldas, solo era consciente del cuchicheo, murmullos, pero no hizo caso a nada. Veía la lucha que hacia Ashley por mantenerse consciente a pesar del dolor que debía estar sufriendo.

— ¡Vamos Ashley, no te duermas! ¡Mantén los ojos abiertos!

—Vete…— alcanzo a escuchar.

— ¡No! — Negó con fuerza —Sé que estas molesta, pero todo va a salir bien. Ella volvió a negar, el dolor se intensifico cuando comenzó a revolverse para alejarse de él.

— ¡Vete! — pareció despertar del shock y recuperar fuerzas.

— ¡No!

— ¡Largo! ¡No quiero verte!

— ¡No voy a dejarte sola!

— ¡Me haces daño! — grito en medio del dolor. La soltó de pronto.

— ¿Dónde te lastime? — Miro a la puerta — ¡¿Dónde está la ambulancia?!

—James ha llamado, no deben tardar — no se había dado cuenta que su madre estaba a su lado, sosteniendo la otra mano de Ashley, ¿Cuándo el apresó la mano de su amiga?, no lo recordaba, pero estaba fría… Ashley seguía agitada.

— ¡Vete! — volvió a gritar. Él volvió a negar.

—Voy a quedarme con ustedes. — Ashley negó mientras gruesas lágrimas comenzaban a caer de sus mejillas.

—Salgamos Harry. Tal vez la incomode tanta gente a su alrededor— escucho de algún lado. No hizo caso y negó.

—Me necesitan— susurro, acercándose al cuerpo que sufría.

—La incomodas Harry— insistió la voz. —Lo que necesita es un médico.

—Me necesita…— negó con los ojos cristalinos. —Siempre me ha necesitado— murmuró —He sido yo quien la abandone…

—No es tu culpa bebe— Identifico la voz que intentaba consolarlo. Lo abrazó —Es culpa del maldito que la abandono—. Harry se alejó del abrazo y se acercó al rostro pálido de Ashley, que lloraba y gemía de dolor, intentando zafar su mano de él.

—Ashley… perdóname— susurro aferrándose a ella. Ella negó.

—Vete— murmuro entre lágrimas —Por favor— sollozo.

Ante el enojo y desprecio podría haber soportado, pero no ante sus suplicas y lágrimas. Sabía que le había hecho daño, siempre lo había sabido, en la última discusión había comprendido que él fue parte de lo que ella se había convertido… Pero lo quiso ignorar… ¡Que tonto! Miró a su madre al otro lado, rogándole con la mirada que cuidara de ella, y le agradeció por estar ahí con ellos, cuando sabía cuánto la odiaba.

Asintió, se levantó y salió lentamente, alguien se había encargado de sacar a todos de la habitación, alguien tomo su mano y la aferro. No tuvo corazón para sostenerla, se sentía perdido, acabado…

Ashley parecía estar muriendo… y no quería saber nada de él.

— ¿Estas bien? — escucho. Él negó.

—Lo se… la quieres mucho ¿verdad? — no movió ni un musculo. —Es absurdo, pero… esa fue siempre la razón de mis celos… ustedes parecen más que amigos. — Cho negó —Lo siento, no debería decir estas cosas ahora, desearía hacer más por ella en este momento. No se veía nada bien…

Harry pensó lo mismo, ¿Qué más podía hacer que dejarla tranquila? Sacó el móvil.

— ¿Eriol?

¿Qué?

—Está mal, sangra mucho, hemos llamado una ambulancia pero...

¿Cuándo empezó a sangrar? — escucho movimientos apresurados al otro lado.

—No lo sé, no tendrá más de 5 minutos.

¿Tiene dolores?

—Mucho. — su miedo se reflejó en la voz. — ¿Qué está pasando?

No lo sé, podrían ser muchas cosas, o nada, por lo pronto es urgente llevarla al hospital, no pierdas más tiempo Potter, los veré ahí. — Harry asintió, su semblante pálido pero decidido, colgó el teléfono mientras se acercaba a la habitación.

— ¿Dónde vas? — Cho se interpuso. —Te pidió que no te le acercaras.

—Necesita ir al hospital.

—Ya vienen los paramédicos. No deben tardar.

—No puedo esperar más, podría ser fatal.

—Tú no puedes hacer nada Harry. — Intento persuadirlo —No es tu culpa bebe, deja de tomar responsabilidades que no te conciernen, ella no quiere. — Harry la tomo de los brazos y la alejó de la puerta.

—Es mió— la miró a los ojos —El bebé es mió. — Cho palideció. Harry abrió la puerta hizo a un lado a su madre sin importarle empujarla, la tomo en brazos, a pesar del grito de dolor y salió con rapidez.

Poco le importo las miradas, los susurros, todo a su alrededor, pero suspiro de alivio cuando llego al Hall y vio llegar a los paramédicos, la entregó a manos expertas, pero nunca se apartó de su lado.

Ashley nunca lo notó. Hacía un par de minutos que se había desvanecido.