Al abrir los ojos se encontró con un lugar donde nunca había estado. Lauren trató de moverse pero sus manos estaban atadas al igual que sus pies. A su alrededor Theo, y los hermanos, Mike y Dave yacían inconscientes con las mismas ataduras que tenía ella.
Lauren trató de hablar, sin embargo, su garganta apenas emitió un pequeño quejido. Sentía como todo su cuerpo dolía; era como si le hubieran dado una paliza.
Claro que esta no era la primera vez que Lauren se las veía en una situación como ésta. Sonriendo, sacó un pequeño cuchillo que guardaba bien escondido dentro de una de sus botas. Estirándose como pudo, lo consiguió y cortó las cuerdas de sus manos y pies.
Sentía como la sangre comenzaba a circular nuevamente por sus muñecas. Apenas las notaba.
Fue entonces cuando se fijó en Mike y sintió como su cara se ponía blanca de miedo.
-¡Mike! –se arrastró hacia él como pudo. Tenía heridas muy feas en la cara y su brazo derecho. –¡Mike! –siguió zarandeando al muchacho pero éste no respondía. –Despierta, estúpido, ¡vamos despierta!
Parecía que el tiempo se había detenido, hasta que notó como Mike comenzó a moverse lentamente hasta que al fin abrió los ojos nuevamente.
El chico se sorprendió de encontrarse a una Lauren con los ojos brillantes por las lágrimas.
-¿Sucede algo, enana? –dijo con su amable voz. –Espera, no puedo moverme… ¿Qué está pas...?
No pudo terminar su frase ya que en ese momento Lauren lo abrazó con tanta fuerza que casi le rompe el cuello.
-Ya sé que me quieres –jadeó-, pero si no me sueltas ahora me vas a asfixiar.
Lauren lo soltó con las mejillas rojas. –Sí, claro… emm, como sea tenemos problemas serios…
-Me doy cuenta. –bufó Mike tratando de liberar sus manos sin éxito. -¿Podrías quitarme estas porquerías? Odio no poder moverme.
Rápidamente, Lauren cortó sus ataduras, pero al acercarse a ayudar a los demás, una puerta comenzó a abrir con un feo chirrido. Dos personas entraron allí.
Lauren reconoció a Elizabeth, la maldita mujer con la que se había enfrentado antes, y quien la acompañaba…
-Duke! –gritó Mike dando un paso hacia adelante. -¡¿Qué mierda está pasando?!
El aludido puso una cara aburrida mientras levantaba su arma hacia Mike. –Eso no importa. Lo que importa es que tengo un arma y tú no, así que yo que tú tendría mucho cuidado ahora.
-Pero, Duke –dijo Lauren que todavía estaba muy sorprendida. –Yo creí que eras parte de nuestra familia…
-¿Familia? –se rió el chico. –Lo que sea que es este pequeño grupo que formó esa tonta de Amy no es una familia, Lauren. No te confundas.
-¡Después de todo lo que Amy hizo por ti!
-Sí, ayudarme a estar a punto de morir gracias a todos los que la persiguen. Realmente si no fuera por Shane… pero da igual.
-Oh, por favor. –soltó Elizabeth poniendo los ojos en blanco. –Podrían dejar la charla aburrida para después, ahora vienen las noticias divertidas.
Siguiendo a su comentario sacó dos armas que apuntó directamente hacia Mike. –Ahora cállate antes de que te deje esa cara más fea todavía.
-¿Qué está pasando? –peguntó Lauren tratando de pensar en una forma de escapar. -¿Por qué nos tienen aquí?
-Es por poco tiempo, pequeña. –sonrió Duke. –Ya nos iremos lejos de aquí, directamente a la capital.
Elizabeth golpeó la nuca de Duke con una de sus armas. -¡Idiota! ¿Por qué no les dices todo nuestro plan?
-¡Es sólo el lugar a dónde vamos! ¡No es para tanto!
-¡Tal vez en tu pequeña mente no lo sea, pero ten más cuidado la próxima vez, idiota!
Mike aprovechó el momento y se abalanzó sobre Elizabeth apuntándola con sus mismas armas.
Lauren, no quedándose lenta fue detrás de Duke, pero estuvo atento y era demasiado fuerte y ella se encontraba muy débil todavía. La redujo fácilmente.
-¡Déjala! –gritó Mike presionando el cañón del arma directamente en el cuello de Elizabeth. –¡Déjala o ésta se muere!
-¡No me interesa esa idiota! –gritó Duke. –Pero sé que a ti sí te interesa ésta –apunto a Lauren- ¡es tu decisión, amigo!
Pareció tomar de toda su fuerza de voluntad, pero soltó las armas y dejó libre a Elizabeth que se puso a pegarle apenas la dejó libre.
-¡Maldita basura!
Siguió pegándole y Lauren se sintió muy tonta, si hubiera sido más rápida…
-¿Qué…?
El alboroto había despertado a Theo y Dave que miraban pasmados lo que sucedía.
-¿Alguien podría decirme qué está pasando? –dijo Theo que trataba de liberar sus manos.
-Ustedes dos cállense. –gruñó Elizabeth que seguía enojada. Tomó una cuerda y comenzó a amarrar a Mike nuevamente.
Duke hizo lo mismo con Lauren y ponto se encontraron en la misma situación.
Por suerte todavía tengo el cuchillo, apenas nos dejen solos…
Elizabeth abrió la puerta dejando paso a unos hombres que los llevaron afuera, a una carreta con barrotes. Era de la policía.
Los encerraron a los cuatro allí. Duke estaba por irse cuando se giró, sonriéndole a Lauren. Metió su mano en su bota y extrajo el pequeño cuchillo.
-Mejor si esto se queda conmigo esta vez.
Lauren cerró los ojos enojada mientras comenzaban a llevarlos a otro lugar.
¡Ella es mi concubina!
Amy se había pasado los primeros minutos con Karma llenándola de besos y abrazos. Seguro la pequeña no tenía idea de lo cerca que había estado.
-Amy… -gimió Karma.
-Karma…
-Amy…
-¡Karma!
Las dos chicas se separaron inmediatamente cuando el grito de Liam llegó a sus oídos.
-¡Liam! –Karma empujó a Amy lejos de ella. –Mi amor…
La pequeña fue donde su novio y trató de besarlo pero éste corrió la cara. La miraba furioso.
-Podrías decirme, ¿qué estabas haciendo?
Las manos de Karma de movían nerviosas. –Yo…bueno, estaba…
-Me estaba comiendo la boca. –soltó Amy. –¿Acaso no te quedó claro?
-Y tu –dijo Liam acercándose a paso lento hacia Amy-, ¿te crees que puedes ir besando a las novias de alguien más así como así?
-Nunca vi que ella pusiera mucha resistencia. –se burló Amy. -Quizá no le das lo que necesita.
Liam sacó su arma al igual que Amy pero antes de que pudiera suceder algo Karma se puso en el medio de los dos.
-¡Basta! –gritó la pequeña. –¡Se están portando como niños!
-¡Ella es mi esposa! –gritó Liam que no escuchaba a Karma.
-¡Ella es mi concubina! –gritó Amy de vuelta.
Karma entornó los ojos hacia Amy. -¿Concubina?
-Ya hablaremos. –le susurró Amy guiñándole un ojo.
-¡¿Pero qué está pasando aquí?! –Reagan entró a la carreta dodne se encontró a Amy y Liam apuntándose con sus armas y Karma al medio de todo. -¡Bajen sus armas par de idiotas!
Los chicos bajaron las armas sintiéndose un poquito avergonzados. Justo después, Liam tomó a Karma del brazo y la llevó afuera, Amy hizo el amago de seguirlos pero se lo pensó pero se quedó allí, suspirando sin quitarles los ojos de encima.
-¿Vas a decirme qué pasó? –Preguntó Reagan con una ceja levantada.
-Un pequeño inconveniente, nada más. –dijo la rubia que seguía observando a Liam y Karma que parecían estar discutiendo.
-¿Estás bien?
-¿Por qué preguntas eso? –Amy la miró sorprendida.
Reagan suspiró pesadamente. –Sé que te gusta, esa niña inútil… supongo que estarás triste ahora que su esposo está con ella.
-¿Triste? –bufó Amy haciendo un gesto sin importancia con la mano. –Amy Raudenfeld nunca está triste.
-Amy…
-Bueno…quizá estoy un poquito preocupada eso es todo.
-Veo que les encanta ponerle una dosis de drama al día. –dijo Shane que tomó las riendas de la carreta. –Pero ahora mismo tenemos que irnos. Lauren y los demás nos esperan.
Amy y Reagan subieron sin decir mucho. Un poco después, Liam y Karma subieron, no parecían enojados, sino pensativos. Ninguno dijo una palabra.
Y así partieron de vuelta.
Ideas equivocadas
Recordaba todo.
Cuando esa mujer, Elizabeth le dio esa especie de droga no se esperó que la afectara tan repentinamente.
Se había convertido en una muñeca humana. No podía moverse; tan sólo podía abrir los parpados un poquito y de vez en cuando.
Pero podía escuchar, y eso más las breves imágenes que logró captar seguían haciendo que su corazón latiera más fuerte.
La forma en que Amy se había enfrentado a su… hermano, aparentemente eran familia, sin embargo, y a pesar de estar prisionera ella también, lucho por salvarla y por llevarla de vuelta a encontrar la medicina que podría sanarla antes que muriese.
Recordó todas las palabras que ella le susurraba en el camino… el cariño en ellas era innegable. Todo el lado tierno de Amy Raudenfeld había quedado completamente expuesto en ese momento.
Karma sólo escuchó, claro, incluso si hubiera podido hablar en ese momento de todas maneras habría dejado hablar a su querida y mandona rubia.
En cierta forma se sentía un poquito más cercana a ella ahora mismo… lo cual traía nuevos problemas.
Liam.
¿Qué demonios voy a hacer ahora?
Los ojos de su esposo la miraban resentidos. Karma bajo la vista y notó que ni siquiera llevaba su anillo de bodas…el día en que había empezado todo esto, cuando Amy y los demás la secuestraron se lo había quitado por lo enojada que estaba. También se percató del reloj de cuerda que la vieja Abigail le había dado en la cabaña. Lo llevaba colgado del cuello pero no se había acordado mucho de él con todo lo sucedido.
Amy miraba de aquí a allá como si estuviera entrometiéndose entre algo, y quizá así fuera, pero ella tenía que ver en todo esto porque…
…será una mentira decir que no me pasa nada con Amy Raudenfeld.
De cualquier forma, la tensión era demasiado notoria.
-Es suficiente. –gruñó Amy levantándose. –Ustedes dos arreglen sus problemas.
Y se fue hacia adelante con Shane y Reagan.
-Y bien. –Liam cruzó sus brazos alrededor de su pecho. –¿Vas a explicarme qué está pasando?
-No sé qué quieres que te diga, Liam.
-¡¿Por qué estabas besando a ésa?! –gritó Liam levantándose. -¡¿Te parece que eso no merece una explicación?!
El calor comenzaba a extenderse por su cuerpo. –No lo sé… Liam fue, sólo… algo que pasó…
Era difícil hablar, sabía que Amy escuchaba cada palabra que estaba diciendo.
-¿Ah, sí? –Liam todavía no confiaba en ella.
-En serio. –soltó Karma sin pensar. -¿Crees que yo querría besar a alguien como ella por gusto? No seas asqueroso, Liam.
El muchacho pareció un poco más satisfecho entonces y se sentó poniendo rostro de dolor.
-¿Estás bien? –preguntó Karma pero realmente estaba preocupada por Amy.
Ojala no haya escuchado lo que dije…
Sabía que era estúpido desear eso. Estaban a centímetros. El ruido del galope de los caballos no era lo suficientemente fuerte como para tapar lo que dijo.
-He tenido esta herida desde el asunto del banco… -dijo Liam frustrado. –Por culpa de alguien. –echó una mirada furtiva hacia Reagan que conducía impasible.
-No te preocupes, te llevaremos con una vieja señora que puede curarte. –le dijo Karma recordando a la anciana de hace unos días. No le hacía gracia volver a verla pero no creía que pudieran ir a cualquier lugar sin pasar desapercibidos después de estar con la banda de Amy Raudenfeld.
-Claro. –Les dijo Shane desde adelante. –Pero antes iremos por los demás. Además Duke me había dicho que me estaría esperando ahí en un par de días. –Reagan no dijo nada pero por su postura se podía notar que estaba algo molesta. – Ya sé que no te cae bien, Rae, pero te aguantas.
-Siempre aparece para los problemas sencillos pero cuando las cosas se ponen difíciles ¡pufff! Desaparece.
-Pero aparece cuando realmente tiene que hacerlo. –dijo Shane guiñando un ojo.
Todos se estremecieron levemente.
-Sólo sigamos el camino en silencio por favor. –dijo Amy. Se oía algo amargada lo que le dio a pensar a Karma que sí la había escuchado.
La pequeña puso su cabeza entre sus rodillas. –Genial…
…
…
…
…
…
Sin viajar por los túneles tardaron más de un día en llegar a ese pequeño pueblo, lugar de ladrones, asesinos y todo tipo de granujas.
No podían ir a la misma posada de antes porque lo que quedaba de ella era madera quemada y basura. Estaba inservible. Por suerte Reagan tenía la propiedad de un cuarto en un edificio aquí cerca donde pudieron descansar. No era muy espacioso, pero ciertamente era mejor que estar todos apretujados en la carreta.
Liam aprovecho a tomar un baño mientras Reagan y Shane se fueron a beber algo a la cantina.
Amy hizo el amago de irse y dejar sola a Karma, pero se lo pensó mejor y se dirigió hacia ella.
Se veía tan enojada que por un momento Karma pensó que iba a pegarle.
-¿Su-sucede algo?
-¿Qué si sucede algo? –repitió Amy mirándola fijamente. –No lo sé, tal vez suceda que cierta persona anda diciendo mentiras sobe cómo se siente en verdad.
Karma sintió sus mejillas comenzar a ponerse rosadas. Odiaba como Amy usaba ese tono autoritario y burlesco con ella. –Pues no dije ninguna mentira. Así que tal vez otra señorita debería creer lo que escucha y no hacerse ideas equivocadas.
-¡Ideas equivocadas! –dijo Amy como un insulto. Ahora estaba enojada.
Se acercó lentamente hacia la pequeña que trató de moverla pero Amy era muy fuerte. Encontró sus labios frente a los suyos a tan solo centímetros, ya podía sentir la esencia de la rubia que tanto le gustaba.
-¿Ideas equivocadas? –repitió Amy en un tono más seductivo.
Karma luchaba para resistirse a sus encantos. –Sí, id-ideas equivocadas…
Amy se acercó al punto que sus labios estaban ya rozándose suavemente.
-¿Ideas equivocadas? –repitió una vez más.
Era como estar besándola ya. Karma sintió su cuerpo rendirse y se adelantó para besar esos labios que la llamaban como hipnotizados.
El beso fue muy apasionado, la lengua de Amy entró inmediatamente dentro de la boca de Karma saboreándola completamente. La pequeña recordó que no lejos de allí su esposo se encontraba sin tener la menor idea de lo que hacía.
Y aunque le hiciera enojar, tenía que reconocer que eso hacía que se pusiera más deseosa de Amy. De su hermosa boca. De su maravilloso sabor.
Las manos de Karma subieron hasta los pechos de Amy sorprendiendo a las dos chicas, pero duro poco, motivada por los toques de Karma, la rubia seguía tocando cada parte del cuerpo de Karma.
Amy la levantó y la tiró sobre un viejo sillón en un rincón de la habitación. No era una cama pero era sin duda lo mejor que había.
Los besos de Amy fueron desde el cuello hasta el abdomen, quitando cada prenda de ropa conforme iba bajando en el cuerpo de su pequeña.
-Espera… -gimió Karma que se tapaba la cara con las manos.
-No pienso parar. –gimió Amy sin dejar de besar su abdomen. Sus manos fueron directas a su cinturón.
-Amy…
-Sabes que quieres esto, Karma. –gimió Amy de vuelta. –No te cubras la cara.
Karma sintió las manos de Amy removiendo las suyas propias dejando su sonrojado rostro expuesto.
-Así estás muuucho mejor, mi pequeña. –dijo Amy. –Necesito ver tu linda carita.
Esta vez Karma sintió como el resto de su ropa iba a volar hacia el piso. Ya no estaba pensando, todo lo que Amy hacia era demasiado fuerte. La hacía sentir demasiado bien.
Ya sin nada de ropa, y con la cara más roja de lo que creía posible Karma supo que no podía echarse para atrás, no ahora.
Amy separó sus piernas y se acercó hasta su centró. Inhaló profundamente.
-Creo que no eran ideas tan equivocadas, mi amor. –dijo Amy.
Y no lo eran, pensó Karma en su momento de éxtasis, ni siquiera un poco...
Hablando de secretos
-¿Por qué estamos en la cantina? –gruñó Shane. Se encontraba de mal humor porque Duke no había aparecido por ningún lado.
-Para darles algo de privacidad al par de tortolitas. –le dijo Reagan a regañadientes. No le sentía bien hablar de Amy y Karma juntas.
La expresión de Shane pareció suavizarse un poquito.
-¡Ay! Pobre de nosotros. –dramatizó Shane poniendo su brazo alrededor del hombre de Reagan. –Dos almas solitarias en un mundo lleno de narcisismo.
-Y está por empeorar. –Reagan señaló hacia la puerta donde se podía ver claramente a Rick, uno de los matones de James. Muy alto, fuerte y estúpido.
-Lo que faltaba… -murmuró Shane levantándose.
Fueron hacia el antes de que causara algún alboroto, cosa que era bastante probable.
-Oye, idiota, no queremos problemas así que ¿por qué mejor no te largas?
-Tú no me das órdenes. –respondió el grandote con su voz estúpida. –Solo vine a entregar un mensaje de parte de James a Amy. –estiró un papelito hacia Shane quien lo tomó con desconfianza.
-Buena suerte. –dijo riéndose con maldad antes de irse.
-que suerte que no tuvimos que pelear con ese grandulón –dijo shane-, sino…
-¡Dame ese papel! –lo interrumpió Reagan, impaciente. Sus ojos se mostraron asustados inmediatamente.
-¿Qué sucede, Rae? –Ahora Shane estaba preocupado también.
-Son los otros, Shane. –dijo Reagan con la voz quebrada. –Están en problemas…
Shane fue a buscar a Liam mientras Reagan subió a su habitación. Por suerte no había comida nada o habría vomitado allí mismo.
La imagen de tu ex en un sillón mugriento junto a una chica pelirroja casada con otro hombre no era precisamente la imagen que esperaba encontrar.
-¡¿Qué hacen?! –gritó Reagan. Luego se sintió muy tonta. –No, espera… por favor no digan nada…
-Reagan… -Amy no se veía avergonzada, sino descolocada. No sabía qué decir. Karma, sin embargo, estaba totalmente muda con su cara tan roja como su cabello.
-Por favor… ahórrense las explicaciones. –dijo Reagan con los ojos cerrados. –Tenemos peores problemas…
Las chicas se mostraron confundidas.
-James mandó un mensaje. –anunció Reagan mirando a Amy. –Tienen atrapados a Lauren y los demás, Amy… van a ejecutarlos…
En un par de minutos (y ya todas con su ropa puesta) se encontraron con Shane y Liam abajo quienes habían conseguido unos caballos.
La dirección del lugar estaba escrita en el papel, Amy lo tomo y subió a un caballo inmediatamente y partió galopando en la dirección. Liam parecía que iba a pedirle a Karma que fueran juntos pero Shane que estaba en el caballo con el partió en seguida detrás de Amy.
Sólo quedó un caballo.
-Bueno, salí perdiendo. –murmuró Reagan sin mirar a Karma.
Se subió y le tendió la mano a la niña que la tomo reluctantemente.
Siguieron a los demás lo más rápido que podían sin cansar al caballo. Ya estaba oscureciendo.
-¿Por qué vendría escrita la dirección del lugar donde piensan ejecutar a Lauren y a los demás? –preguntó Karma.
Reagan quiso golpearse la cara. –Obviamente para que vayamos allí. Es una trampa.
-¿Y solo iremos así como así?
-Eso es lo que uno hace por su familia. –murmuró Reagan.
Siguieron calladas durante un rato hasta que la curiosidad de Karma pudo más.
-Reagan… -dijo tímidamente. –cuando estuve drogada no podía moverme, pero sí escuchar… y ese tipo James llamo a Amy "hermanita"… ¿ellos son hermanos de verdad?
Ciertamente se parecían. Ambos rubios, de ojos verdes y con la misma sonrisa petulante…. Siempre que pasaras por alto la parte del rostro desfigurado de James.
Para Reagan ese era el último tema del que quisiera hablar, pero después de todo lo que habían pasado decidió que la niña merecía conocer la verdad.
-Sí, son hermanos. –suspiró Reagan.
-Y…
-y… ¿qué?
-¡Vamos, Reagan! –se frustró Karma. -¿Vas a contarme la historia o no?
Reagan volvió a suspirar, más pesadamente esta vez.
-Hace unos 6 años más o menos –comenzó Reagan-, Amy y yo éramos novias y vivíamos junto a su mamá en una pequeña cabaña al lado de un río. Yo soy huérfana y nunca tuve a nadie que me criara. Trabaje de herrera hasta que conocí a Amy y nos enamoramos… con el tiempo me fui a vivir a su casa. –Reagan sonrió con el recuerdo. –Esos eran tiempo felices. –Poco después, Farrah, la mamá de Amy conoció al padre de Lauen y se enamoraron. –cerró los ojos, divertida. –Y conocimos a Lauren, su hija. Al principio nos llevábamos horrible, pero supimos arreglar nuestros problemas, y todo fue muy bien… hasta…
-¿Hasta qué? –peguntó Karma tratando de ayudarla.
-Hasta que Amy conoció a Frank, su padre. –gruñó Reagan. –No era más que un ladrón y un alcohólico, y de la nada llegó diciendo que necesitaba ayuda de su "familia". –Reagan miró cielo. Karma pudo sentir como sus músculos se tensaron. –Por supuesto, la buena de Amy decidió ayudarlo de todas maneras.
-¿En que necesitaba ayuda?
-Para robar un banco. –Reagan miró a Karma con los ojos entornados. –¿Una coincidencia no? Empezó igual que tú.
-¿Qué sucedió en el robo?
Reagan se tomó su tiempo para responder.
-Amy nunca había disparado un arma. Nuestra vida era solo trabajar en nuestra granja. Recibíamos la ayuda de Shane, Mike y Dave. Éramos gente normal, Karma. Hasta ese día…
-¿Por qué crees que Amy lo ayudó? –preguntó Karma.
-Por James. –respondió Reagan sin dudar. –Cuando Frank vino, trajo consigo a este chico muy parecido a Amy, no sé su edad, pero debe tener uno o dos años menos que Amy, y bueno, ella estaba feliz. Ya sabes, de conocer al resto de su familia, de sentir que ya no solo tenia a Lauren como su hermana sino a James como su hermano y a Frank como su padre. Cuando el asunto del robo salió, Farrah echó al idiota de la casa junto a James.
-Y Amy los siguió. –aventuró Karma.
-Precisamente. –se notaba la amargura en las palabras de Reagan. –La muy tonta creyó que podría disuadirlos. Fue el día del robo al banco. Por supuesto, cuando vimos que no estaba supusimos lo peor y fuimos tras ella…llegamos justo cuando el idiota de Frank comenzó a disparar… Farrah, Lauren y yo estábamos allí también, llegamos justo para ver como el imbécil asesinaba a una pobre mujer porque no dejaba de gimotear.
Karma se tapó las manos y dejó que Reagan continuara su historia.
-El sheriff y sus ayudantes llegaron en poco tiempo y ocurrió una balacera. Farrah trataba de disuadir a Frank y él… le disparó… le disparó como si nada, en frente de todos…
Revivir ese día hacía sentir cosas horribles a Reagan pero ya que había comenzado no iba a parar.
-Los ayudantes del sheriff comenzaron a lanzar pequeñas bombas. Lauren y yo tratábamos de sacar a Amy de allí pero ella no sé iba a ir sin James… no sé, trató de proteger a James cuando unos ayudantes estaban por dispararle pero lo empujo al suelo en el momento justo paa salvarle la vida, el problema fue cayeron al suelo, pero lo que Amy no sabía era que el fuego de las bombas en el suelo no se apagaba y James aterrizó con todo su rostro allí. Su cara quedó desfigurada desde entonces…
Karma sintió como sus ojos se humedecían y sabía que todavía faltaba más.
-Frank todavía disparaba como un demente. –gruñó Reagan. –Una de sus balas dio a Lauren en su pierna, y creo que ahí Amy dejó de pensar. No iba a permitir que le quitaran a su hermana. Yo estaba escondida detrás de un librero –dijo Reagan con cierta vergüenza-, vi como Amy tomaba un arma y apuntaba a su padre, creo que trató de razonar con él pero era imposible… estaba desquiciado…
-¿…le disparó? –preguntó Karma sintiendo una lagrima correr por su mejilla.
-Sí. –dijo Reagan apenada. –Entonces había tanto humo y la gente comenzaba a entrar y no sé, recuperé el sentido y con una fuerza que no sabía que tenía sostuve a Amy y Lauren juntas y logramos salir por una ventana trasera. No sé cómo las lleve lejos de allí…
Karma pudo ver que contar eso afectaba mucho a Reagan, pero tenía que saber toda la verdad.
-¿Qué pasó después? –su voz no más que un susurro.
-James no fue a la cárcel, al parecer Frank era amigo de alguien importante en el gobierno y todo eso quedo encubierto… para él. –la noche ya había caído mientras Reagan seguía hablando. –Pero al poco tiempo se publicó en todos los diarios que Amy Raudenfeld, una ladrona junto a su banda habían asaltado el banco, y desde entonces nos hemos visto huyendo. Shane, Mike y Dave se nos unieron… igualmente los habrían encarcelado de otra manera. Cada vez que ocurría algún delito, nos culpaban a nosotros, y con el tiempo, Amy decidió que deberíamos hacerlo de verdad, para ayudar a quienes lo necesitaban.
-¿Y entonces que paso con todo el tema del carnicero? ¿Y por qué entierran dinero?
-Hicimos un trato con James una vez… que el dejaría de robar bancos y nosotros lo haríamos por él y le pagaríamos parte de nuestro botín. Lo hicimos porque James solía matar a todos a quienes se encontraba en su camino… si éramos nosotros, podíamos salvar a los demás, y de todas maneras iban a echarnos la culpa de todos modos así que decidimos que sería lo mejor.
-Pero… pero en el banco, cuando nos conocimos… ¡ustedes mataron a todos allí! ¡le disparaste a Liam!
-Eran balas de mentira, niña ingenua. –dijo Reagan. –A tu esposo sí le dispare de verdad pero era para que no nos siguiera. Quise retrasarlo.
Karma pensaba en todo lo que le había dicho. –¿Theo y Duke?
-Theo es un traficante de armas al que Lauren la salvó la vida una vez. Desde entonces que se nos unió. Duke no es más que un tipo con el que Shane se acuesta de vez en cuando. Aparece por un par de días y luego se va. Nunca me cayó bien.
-¿No sabes quién es el amigo del gobierno que ayudó a James a cubrir todo?
-Howard Brody. –respondió Reagan secamente.
-¡Espera! Howard Brody… -Karma abrió los ojos como platos. –¿Te refieres al presidente Howard Brody? ¿Ése mismo?
-Ese mismo. Es la peor rata que pueda existir. Al lado suyo, el Carnicero es una jovencita amable y sensible. Todo el mal y corrupción de estos lugares proviene de él.
-¿Y cómo fue que Frank y James conocieron al presidente?
-Lo ignoro, Karma. –Reagan suspiró. –Ya te dije todo lo que sé. Desde entonces vivimos huyendo, y James tiene un odio hacia Amy, la culpa por todo lo que pasó ese día. Y bueno… ésa es nuestra historia.
Todo eso era demasiada información, pero todavía había algo que Karma moría de curiosidad por preguntar.
-Y… ustedes… ¿por qué ya no están juntas?
A Reagan le molestó la pregunta, peo ya que había sido sincera y como después de todo era tema superado decidió no darle gran importancia. –Terminamos. Con el tiempo y con todo lo que pasaba simplemente dejamos de querernos de esa forma. Ahora ella es como una hermana para mí, y sé que ella siente lo mismo.
Karma quedó pensativa. Toda esa historia era muy fantástica, pero encajaba perfectamente con todo lo que había sucedido. En una forma loca le daba sentido a toda la situación.
Se mantuvieron calladas el resto del camino, ambas sometidas en sus pensamientos.
Ya era de noche cuando llegaron a su destino. Reagan esperaba otra cabaña o lugar decrepito, pero llegaron a un tren muy viejo. No parecía funcionar, pero había gente armada en los alrededores.
Amy les indico a todos que la siguieran, se pusieron a observa desde lejos, estaban moviendo cajas y demás cosas hasta que los vieron. Lauren, Mike, Theo y Dave… los habían encerrado en un vagón del medio tren.
-¿Qué hacemos, rubia? –preguntó Shane.
Amy sostuvo con fuerza su Colt. Este tren es muy viejo, debe ser el tren que va a la vieja fantasma.
-¿La qué? –preguntó Karma sintiéndose un poco tonta. No tenía idea de las cosas que solían hablar.
-Una pequeña ciudad que en su tiempo fue una de las más importantes de por aquí, pero después de unos asesinatos horribles y un incendio quedo en destrozo. –respondió Shane. –Las vías quedaron sin uso porque tengo entendido el puente por el que se entra a la ciudad esta destruido.
-Y por eso mismo los están subiendo. –dijo Reagan. –Van a conducir el tren directo al precipicio con nuestros amigos en él.
-Eso es lo que ellos creen. –gruñó Amy. –Este es el plan, ahoa mismo son muchos y están resguardando todo el lugar. Cuando el tren parta, lo seguiremos y sacaremos a nuestros amigos.
-¿Detendremos el tren? –preguntó Karma sorprendida.
-No. –dijo Amy que no quitaba la vista del vagón donde habían encerrado a sus amigos. –Tenemos que cabalgar cerca, entrar, sacar a los chicos e irnos lo más rápido posible. Con un poco de suerte lo podemos lograr.
-Lograr que nos maten. –murmuró Shane.
El pitido del tren al partir sobresaltó a todos. Vieron como la maquina comenzó a moverse lentamente y varios guardias quedaban allí mismo.
-Bien, es el momento. –dijo Amy. –Tengan cuidado, que muchos se hayan quedado abajo no quiere decir que no haya nadie allí para darnos la "bienvenida". Tengan sus armas listas. Ah… -le entregó un arma a karma. No era más que una pequeña pistola pero la chica pareció agradecida. –Para que te defiendas, pequeña.
El tren ya les llevaba cierta ventaja, debían irse ahora.
Amy montó en su caballo, esta vez dándole su mano a Karma que la tomó sin dudar. Liam subió con Shane nuevamente y Reagan se sostuvo en su caballo por su cuenta.
Reagan se adelantó a los demás galopando detrás del tren. –Bien, llegó el momento de arruinarles la fiesta a estos malditos hijos de perra.
