Between boys.

Capítulo 9: ¡Gajeel, pervertido!

Aww chicas... Gomen w mi abu salió bien de la operación y ahora tiene cataratas y tienen que volver a operarla uwu... No me maten, se me olvidó actualizar ,

— Tch. Como quieras. —Bufé molesto viendo como me cerraba la puerta y ponía el pestillo en mis narices.

Caminé aburrido hasta mi cama y allí me recosté para descansar. Sí, vale, estaba preocupado por Levy pero no debía decirlo o hacer que se notase. Esperé con los ojos cerrados, escuchando el sonido del agua que caía en la bañera y adormeciéndome poco a poco. Pero no llegué a dormirme porque antes de que eso pasara, Mira ya estaba de vuelta con Levy entre sus brazos, más limpia que una patena y con una nueva ropa.

— Hey, marmota, ya terminé.—Anunció Mira triunfante mientras sostenía a Levy entre sus brazos. Acto seguido la colocó en su cama. — Pero... Ella sigue inconsciente.

Hubo un gran silencio, pues ya era bastante raro encontrárnosla tirada en el suelo como que para ahora tampoco despertara con el agua.

— Bu-bueno, por el momento lo mínimo que podemos hacer es tratar de sanarla, ¿no?— Rompió el silencio la albina con una gran sonrisa para tratar de quitar la incomodidad del ambiente.

— Huh, sí, creo recordar que ella trajo un botiquín.—Hice memoria cerrando los ojos y cruzándome de brazos.

— ¿Y tú como sabes eso? ¿Le cotilleas las cosas?—Sospechó Mira, con una mirada curiosa y una sonrisa pícara.— Dime, ¿has rebuscado en su ropa inter...?

— Eso no te importa. —Sonreí sacándole la lengua mirando su divertida expresión.

— En serio, eres un acosador...—Hizo una pausa para soltar un suspiro y mirar de reojo la cómoda de Levy.—Nivel 7.

— Bien, aumenté de experiencia. —Susurré prácticamente para mí mismo, sintiéndome el líder de los acosadores.

— Primero, te he oído; segundo, eso no es algo para presumir, ¿entiendes?; y tercero, ¡no eres un pokémon!

— Já, eso no lo sabes. —Sonreí diabólicamente y con una mirada siniestra, a lo que Mira respondió dándose una palmada en la cara. (Todo un facepalm xD)

— Sin comentarios...—Fue lo único que se le ocurrió decir a la albina, rindiéndose de tratar hacerme entrar en razón.— Escucha, tengo que irme ya a la cafetería porque es mi turno, así que cuida a Levy y abstente de violarla o cotillearle las cosas.

— Sí, sí...—Asentí con la cabeza y le hice un gesto con la mano en señal de que podía irse.

Mira salió casi corriendo de la habitación y yo me giré hacia Levy para poder verla mientras dormía. Respiraba lentamente y parecía un ángel. Entonces recordé que Mira me había dicho que me tocaba sanarla.

Me acerqué a su lado y cogí una caja bastante grande en la que ponía BOTIQUÍN PARA PRIMEROS AUXILIOS. Era casi tan grande como mi cama.

— ¿¡Y ESTO SE SUPONE QUE ES UN BOTIQUÍN!?—Grité alarmado al ver el tamaño de esa cosa que no alcanzaba a sostener, porque además de grande, era bien pesado.

Suspiré y miré a Levy de reojo, la cual seguía dormiendo plácidamente. Me acerqué y comencé a sanarle las heridas, aunque hubo algunas veces en las que agradecía que Levy estuviera inconsciente porque, de no haber sido así, ya me habría llevado un par de patadas y unas cuantas bofetadas, además de que por supuesto me habría tirado del pelo. Cuando terminé me senté en una silla al lado de su cama y recosté mi cabeza sobre la cama.

Levy POV

Desperté notando algunos pinchazos de dolor en algunas zonas y unos cuantos vendajes al rededor de la cabeza. Giré mi cabeza al notar algo recostado sobre mi cama y en efecto, era Gajeel. Al principio me reí al ver la cara de bebé que tenía al dormir pero luego me paré a pensar ''¿cómo es que estoy aquí?'', ya que lo último que recordaba era estar en el bosque paseando y algo me había atacado, aunque no sabía el qué. Pero me autocontesté la pregunta al verle descansando a mi lado, sí, seguro él me había llevado hasta aquí. Al verme cambiada con el pijama no pude evitar pensar que había sido él el que me había cambiado y estuve a punto de pegarle un puñetazo en la cabeza, pero cuando fui a hacerlo me agarró el brazo:

— ¿Qué se supone que estás tratando de hacer?— Murmuró sin dirigirme la mirada, entre bostezos y aún apoyado en mi cama.

— ¡Eso debería decirlo yo! ¡Pervertido! ¿¡Por qué me has cambiado de ropa!? ¡Eres un maldito acos...!—Fui interrumpida por su mano, que rápidamente me tapó la boca.

— Hey, hey, tranquílizate.—Dijo levantando la cabeza y acercándose peligrosamente con una sonrisa torcida.

— ¿Qu-qué te crees que est-estás haciendo?—Balbuceé al ver que me estaba acorralando entre las sábanas.

— Ssh.—Me susurró en la oreja mientras se aproximaba a morderla suavemente.

Pero antes de eso le pegué una patada (lo cual me costó un poco al principio ya que no sabía como mover la pierna sin que se diera cuenta) porque ya conocía sus intenciones, sobretodo con esa cara de pervertido.

— ¡Joder!— Se quejó palpándose el abdomen.— ¿Por qué te pones así? Eres muy agresiva.

— ¿Y qué hay de tí? Con esa cara de: ''Oh sí, soy un pervertido-acosador y te voy a violar, espero que estés de acuerdo porque no es una pregunta''.—Le acusé copiando su tono de voz al final de la frase.

— Por eso mismo, no te he preguntado si quieres.—Se defendió volviendo a sonreir de aquella forma.

— ¡De ninguna manera! ¡Antes te pegaré todas las patadas que sean necesarias para que quedes estéril!—Le contesté frustrada porque no paraba de tener esas ideas pervertidas.

— Me arriesgaré.—Respondió apróximandose otra vez y corriendo detrás de mí ya que yo estaba huyendo por la puerta.

Antes de que pudiera abrirla, Gajeel me agarró de la mano y me trajo hacia sí, haciendo que yo tropezara y que en un desequilibrio acabara encima de él sobre el suelo.

— ¿Ahora quien es la lanzada-pervertida?—Rio pícaramente al verme en esa pose sobre él.

— ¡Es acosador-pervertido, y para que lo sepas, ha sido un accidente!— Me defendí sonrojada al oir su comentario.

— ¿Y por qué no lo convertimos en algo real, en vez de un accidente?— Volvió a sonreir.

— ¡TÚ SI QUE FUISTE UN MALDITO ACCIDENTE!—Grité alarmada y señalándole con el dedo, demonios, sí que era molesto. Rápidamente me incorporé y me puse de pie.

— ¿De conejitos?—Preguntó curiosamente Gajeel.

— ¿Qué?—Dije desconcertada, porque no entendía lo que estaba diciendo.

Entonces volteé mi cabeza hacia donde estaba él y pude comprender que al estar yo de pie y él tumbado, podía ver mi ropa interior.

— Gajeel...— Murmuré con una mirada asesina y sonriendo como una psicópata.— Ven, no te voy a matar ni nada, jejejejejeJEJEJEJEJE...

Traté de pegarle con la mano, pero me paró y me acorraló contra la pared. Esta vez, en vez de darle una patada, le di un codazo en el pecho. Se apartó de mí y se frotó la zona donde había recibido el golpe.

— Demonios, hace nada estabas enfadado conmigo, pero ahora estás de un modo de pervertido... Hombres, no hay quien os entienda.— Musité molesta y con el ceño fruncido.

— Bueno, sí... Pero solo estaba enfadado por una cosa...—Respondió con un poco de dificultad por el reciente golpe, pero alcanzó a acercarse nuevamente a mí.— Levy, tú...

Se estaba acercando lentamente a mis labios, ya parecía haberse recuperado del golpe, y a pesar de que yo no quería besarle, mi cuerpo no respondía. O probablemente sí quería, pero no quería aceptarlo.

— Me...—Susurró más cerca de mí, en tal punto que yo ya había cerrado los ojos con la cara ardiéndome como un tomate.

Pero acto seguido, cambió su trayectoria y posó sus labios sobre mi frente.

— Levy, estás ardiendo, ¿te encuentras bien? Pareces tener fiebre.—Murmuró en mi oreja un tanto preocupado y mirándome de frente.

Sí, la verdad me llevaba doliendo la cabeza desde que desperté, pero no me había dado cuenta. No me sentía bien realmente, comencé a ver todo borroso y solo me empezaba a entrar sueño, por lo que sin evitarlo, me caí en el suelo.