Capítulo 11: "Quizás me vuelva lesbiana"

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Un agradecimiento especial a mi adorable Beta, Lisvette Guanda. Eres un sol… sin importar lo que digan de ti en el trabajo. Gracias por hacer esto tan rápido y por tu punto de vista tan sincero sobre el fic

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No diré que he estado bajando por las escaleras de incendio las últimas dos semanas, porque me agraden las alturas, las experiencias adrenalínicas o torcer mi tobillo en las primeras tres caídas… ¡Nop! No aceptaré ninguna de esas cosas poco agradables, porque las alturas, son una mierda. La adrenalina, jodidamente no es lo mío. Y… torcer mi tobillo tres veces es doloroso. Si hay una cosa que he tenido clara en mi vida, es que no soy masoquista.

Algo que aceptaré, es que soy bastante buena evitando a Edward. He llegado a medidas bastante extremas para no tener que ver ni su sombra.

¿Por qué? Bueno, básicamente… porque es un cabrón. ¡Y vaya que sé sobre cabrones!

Uno con el que tuve el mejor sexo de mi vida. Pero eso, no lo hace menos cabrón.

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He visto un montón de películas de Pierce Brosnan actuando como el sexy Agente 007. Y debo decir, que mis métodos de escape ninja, son cuarenta veces mejores que los suyos.

Caminé a paso veloz hacia el auto que me estaba esperando dos manzanas más abajo por la calle de mi departamento. La mujer que me esperaba, decía que se vería como una traición si me esperaba un poco más cerca. Yo… solo agradecía que me sirviera de transporte, así que omitía –bajo cualquier circunstancia– su locura.

—He llegado a la drástica conclusión, que no sabes elegir hombres.

—Iba a decir "Hola", pero veo que tienes maneras muy diferentes para saludar —la azabache conductora dio una risa melodiosa antes de sacar el auto de neutro.

—No estoy siendo mala, Bella —dijo ella, sin dejar de mirar el camino—. Solo soy sincera.

—No necesito sinceridad hoy, Alice. Puedes guardártela.

¿Quién diría que la novia de Chucky, a la que tanto temía, se transformaría en una buena amiga?

Vale… quizás no sea una buena amiga. Pero hablamos sin amenazas… la mayor parte del tiempo. Y pasa por mí cada día de las últimas dos semanas. ¡Es lo más cercano que he tenido a una amiga! Y me quedo con eso.

—Solo digo que eres mala eligiendo —una vez más, Alice ignoró lo que le pedía. Era en momentos así, que deseaba traer mis audífonos y escuchar ¡Lo que fuera! Con tal de no oír su verborrea—. Primero esta ese policía/novio adolescente del que me hablaste. Luego tu actual cuñado. No mencionaré a mi Jazzy, porque tendría que darte una paliza…. Pero sí incluiré a Paul. Que, por cierto, puede ser un bombón. Pero deberías hacerte algunas pruebas médicas después de estar con él. ¡Oh! ¡Y cómo olvidar al buen Edward! Eddie puede ser un cabrón bastante despreciable cuando se lo propone. Si te sientes mejor, he estado haciendo un poco de solidaridad femenina, e hice que mi perro lamiera su plato de comida en el cumpleaños de Jazzy.

No había visto a Edward en las últimas dos semanas. En la noche, antes de dormir, me gustaba pensar que era por mis elegantes tácticas de ninja silenciosa… pero, también existía la posibilidad de que Edward me estuviera evitando.

Y dolía.

Un poquito, pero dolía.

Así que… saber que seguía saliendo con sus amigos y viviendo su vida, como si yo hubiera sido "Solo una noche" me dolía más de lo que quise admitir.

—Creía que no estaba invitado —no la miré, porque una traicionera lagrima salió de mis ojos. Jodidos traidores.

—No lo estaba. Pero llegó de todos modos.

—Él… —¡Dios! ¡No podía hacer esto! Ella era su cuñada. Pero tengo una jodida lengua traicionera—. ¿Se veía bien? Digo… mierda, ya sabes a lo que me refiero.

Alice se detuvo en el estacionamiento del restaurant. Apagó el auto, sacó las llaves y se giró en su asiento.

Odiaba cuando se giraba en su asiento.

Casi podía sentir el miedo.

—Él no estaba siendo muy demostrativo —Edward nunca era "Muy demostrativo". Así que eso no me decía nada—. Pero… ¡Mierda! ¡Prométeme que no odiarás al mensajero! ¿Sí?

No debería haber preguntado.

Así que, alentarla a continuar, fue totalmente mi culpa. ¡Estúpida metiche!

—Fue con alguien. Una chica… para ser más exacta.

No debería dolerme. Porque Edward dijo "Fue un error" después de que tuviéramos sexo. Lo que, era más o menos, la definición exacta de lo que haría un capullo egocéntrico, según mi propio diccionario de patanes. Pero me dolió.

Gracias a Dios, mi orgullo no se vio tan magullado. Porque pude mantener una sonrisa mientras salía del auto y caminaba hacia la puerta de servicio del local.

—Fui odiosa con ella —escuché a Alice a mi espalda, pero estaba demasiado ocupada intentando mantener las lágrimas cómo para fingir otra sonrisa—. Incluso le pregunté cuántas veces tenía que ir con el cirujano a la semana después de tantas operaciones. Los chicos se rieron… ella no lo tomó tan bien.

—Alice —di media vuelta, y ella casi chocó contra mí—, creo que me volveré lesbiana. ¿Tienes amigas guapas que quieras presentarme?

—Hmm —la azabache tomó su delantal de camarera. Ella en serio parecía buscar una respuesta en su cabeza—, creo que tengo un par de amigas que jugarían en tu equipo.

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Tomé uno de los delantales negros, idéntico al de Alice, antes de meter la libreta y el lápiz en uno de los bolsillos laterales.

Era mi primer día en mi nuevo trabajo… y quería dar una buena impresión.

Sobre todo, porque estaba ahí sin ninguna sugerencia de trabajo anterior. Debido a que el grandísimo excremento humano que era mi ex–mejor amigo/ahora cuñado, había decidido abusar de su poder como jefe, y me había puesto de patitas en la calle.

Una parte –muy retorcida y traicionera– de mi cerebro, dice justo lo contrario. Puede que le haya gritado a Emmett en medio de la oficina. Puede que le mencionara donde podía meterse el pene si seguía jodiendo mi vida. Y… puede también, que haya pasado a llevar, accidentalmente su estúpido auto de Polly Pocket con la carrocería indestructible de mi coche. Repito; ACCIDENTALMENTE. Aun cuando las cámaras de seguridad del estacionamiento no muestren lo mismo.

Sin embargo… en mi defensa, ¡Quien se creía para meterse en mi vida amorosa! ¿Debía recordarle que ya no éramos amigos?

Así que… sí. Ahora tengo un nuevo empleo.

No gano tanto como antes.

Soy publicista… así que servir y atender clientes fue un cambio radical.

Pero al menos, mis jefes son un matrimonio adorable y no un patán de mierda que merece que un elefante le defeque en la cara.

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—Alguien te busca en la mesa 6 —Alice pasó por mi lado, llevando una bandeja que debía pesar por lo menos el doble que ella.

Fue bastante disimulada para dar el recado. Lástima que el "bajo perfil" no se mantuvo el tiempo suficiente para que ella se girara hacia la mesa 6 e indicara a quién me buscaba.

—No es mi tipo para nada… pero parece ser el tipo de cada chica en este local. Así que mueve tu trasero hacia él, antes de que alguien tome su orden… y no me estoy refiriendo a qué quiere de almuerzo. ¡O puede que sí! Dependiendo de….

Deje a Alice hablando sola, porque:

no quiero –jamás en la vida– conocer lo que pasa por su cabeza, sobre sexo y almuerzo.

Ya había visto a quién me buscaba.

—Hola bonita.

—Jake —me paré al costado de su mesa y sentí los puñales clavándose en mi espalda, dirigidos por mis compañeras de servicio y algunas clientas. ¡Excelente manera de conocer nuevas amigas!

Él levantó una ceja al mismo tiempo que me daba su clásica sonrisa inclinada. Acto seguido, levantó su enorme cuerpo del pequeñísimo cubículo que había elegido, e hizo que el resto de las camareras ensuciaran el piso con su baba.

Jacob Black rodeo mi cuerpo con sus gigantescos brazos y me elevó del suelo. Escuché los suspiros de fondo antes de esconder mi cara en su cuello.

—Bella, quizás quieras tomarte un descanso —ofreció Alice, mientras pasaba por nuestro lado—. Puedo encargarme de tus mesas un rato.

Jake le sonrió en agradecimiento. Pero… Alice era intransigente. No necesitaba ser una genio para saber que ella no le devolvió la sonrisa.

Vi los puños de Jake mientras caminábamos a la salida trasera. Pregunté sobre la razón, cuando no había oídos metiches pendientes de nuestra conversación.

—Quizás me topé con tu pseudo–novio cuando fui por ti, a tu departamento. ¡Es bastante descuidado! Deberías decirle que deje de chocar su cara contra mi puño. No le hace bien. ¡OH! También deberías pedirle que no metiera su lengua en bocas ajenas. Es de mala educación.

—¿Peleaste con Edward? —no quería parecer tan preocupada. Pero no salió muy bien.

—¡No! —él movió las manos, quitándole importancia—. Pelear, significaría que él llego a tocarme. No alcanzó a tanto.
Recordé a Edward diciendo que "fue un error" acostarse conmigo.

A las miles de kilométricas/putibragas que había visto entrar y salir de su departamento.

El comentario de Alice, sobre él asistiendo al cumpleaños de su amigo con una chica.

Y la preocupación por su estado de salud se fue a la mierda. Fue reemplazada satisfactoriamente por un oscuro placer vengativo.

Besé la mejilla de Jacob cuando él intentaba convencerme de que golpearlo fue lo correcto.

—Gracias Jake. Eres el mejor.

—Si… ¡Ya lo sabía!

Sonreí. Porque… este era el Jacob que me gustaba.

—¡Cabrón egocéntrico! —él también sonrió ante mi comentario—. ¡Te he extrañado!

—Entonces… —sus brazos volvieron a rodearme y besó mi cabello cuando incliné mi cabeza en su enorme pecho—. ¿Tendrías lugar para mí en tu departamento? Charlie dijo que estaba bien si quería tomar mis vacaciones ahora… tenía un montón de días libres acumulados. Es lo que pasa, cuando la chica que te gusta, ya no está cerca… te concentras en el trabajo.

—Claro que tengo espacio para ti, Jake —lo abracé más fuerte esta vez. Omití el segundo comentario porque… bueno, actualmente estoy en una especie de retiro espiritual en lo que respecta a los hombres.

—¡Genial! De nuevo tendremos nuestras pijamadas...

La grave voz, con la que salió aquello de su cuerpo, hizo que apretara las piernas.

"Retiro espiritual, Retiro espiritual" repetía la voz en mi cabeza.

—Si pues… espero que hayas traído ropa para dormir. Porque no será como nuestras antiguas pijamadas —me moví contra su costado, acercándome más a él.

¿Estaba coqueteando?

¿Con Jacob?

¿De nuevo?

¡Dios! Realmente era una perra vengativa. ¡Estúpido Edward!
"Por otra parte" –mencionó la teibolera en mi cerebro–. "Siempre podemos rememorar esas antiguas pijamadas con el señor agente especial, aquí presente. Podemos jugar al poli bueno y al poli malo".

Yo quería ser el poli malo.

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—¿Quién era el bombón? —Alice no era sutil. O disimulada.

—Mi ex —directo y sencillo. Las respuestas cortas eran la mejor elección de palabras, cuando Alice hacia preguntas simples.

A fin de cuentas… Jacob si era mi ex. "Y donde hubo fuego… cenizas quedan" mencionó una voz en mi cabeza.

—¿El poli? —su expresión de asombro debería irritarme. Pero con Alice, siempre parto de la base en que, ella es Alice. Y está loca—. Hmm… ¿Aún vas a querer que te presente a esas amigas? ¿O vas a recurrir a tu ex, para torturar a Edward?

Eso dolió.

Porque ella sabía lo que Edward me había dicho. Y en el momento en el que lo había hecho.

—Sabes Alice… si vamos a ser amigas, debes dejar de ser una perra conmigo cada vez que tu adorado Edward sale a colación.

Dejé mi delantal con un brusco movimiento sobre la barra. Y tuve una salida digna de una diva. Mañana me disculparía con Carlisle y Esme –mis jefes– por ser tan horrible la primera semana de trabajo. Pero… necesitaba salir de ahí, antes de empezar a llorar.

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—Sabes que no estoy a favor de golpear mujeres, bonita. Pero siempre existen maneras de romper las reglas. ¿Debo entrar ahí, y encargarme de alguien? —Jake sostenía una caja de pañuelos y limpiaba mis lágrimas. ¿Esto podía ponerse más humillante?

—Suenas como el padrino —lo dije de manera gangosa y con bastantes lágrimas entre medio. Así que, ni siquiera sé si se entendió algo de lo que dije.

—No me gusta que llores, bonita. Haría lo que fuera por ti. Siempre he hecho todo por ti… así que, no sería un gran cambio.

Soy idiota.

Y necesitada.

Quiero pensar que fue por eso… y no porque estuviera enormemente celosa de que Edward continuara con su vida, después de explotar la bomba "Fue un error" posterior al sexo.

Pero, también es importante recalcar mi idiotez… porque, me incliné en el asiento del auto de mi ex, y lo besé.

Como si necesitaba que aplastaran aún más mi ego, Jacob puso sus manos en mis hombros, y me alejo.

¡Dios! ¡Quizás si me haga lesbiana!

¿Alice haría que me arrodillara pidiendo perdón, para que me presentara a sus amigas?

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Me baje del auto sin esperar otra de sus absurdas excusas.

Sabía que me seguía. No es que Jacob fuera el ser más silencioso del planeta para caminar… pero, ¿Quién lo sería, cuando eres un refrigerador ambulante?

—¿Aún puedo entrar? —odiaba que fuera tan formal. Odiaba que ahora fuera tan pulcro. Odiaba que me tratase como una princesa de cuentos de hadas.

—Jacob —dejé la puerta del departamento abierta, y caminé hacia la cocina. ¡Dios! Necesitaba un trago—, deja de ser un imbécil jodidamente cortés, y mete tu inmenso trasero a mi casa.

Jake sonrió antes de cerrar la puerta a su espalda.

—No es que No quiera besarte. Porque… es básicamente con lo que he soñado los últimos años, bonita. Es solo que… no quería que fuera así.

Me sentí como la villana del cuento, intentando robar su virtud.

Lo que era irónico, porque sí le había quitado la virtud. Aunque no se la robe. Eso sí quiero dejarlo claro.

—Oye, lo siento —no estaba siendo sincera. Y él lo sabía.

De acuerdo, besar a Jake había sido un error. Pero no era tan despreciable e inhumana como Edward para decirle al buen Jake que "Fue un error". Es lo que las personas buenas hacen cuando quieren decir que "Fue un error". Se disculpan.

"¡Perra resentida!" gritó una voz en mi cabeza.

Bueno, ¡SÍ! ¿Y qué?

—No lo sientas. Quería besarte… es solo que sería mejor si me besaras sin estar enamorada del cabrón que vive abajo.

Toda la sangre en mi cuerpo, se evaporó de mis venas.

Jacob seguía detrás de mí, por lo que no vio la vergonzosa manera en que derrame el café fuera de mi taza. Pero… ¡Era Jacob! Me conocía desde el tiempo suficiente para premeditar mi reacción. Probablemente lo dijo con esa intención.

—Soy tan…

—¿Obvia? —completó él, empujándome a un costado mientras limpiaba mi desorden—. No… bueno, espero que no lo seas —sonrió y me miró de costado—. Pero te conozco bastante bien, bonita. Sé cuándo te gusta alguien, además de mí. Claro.

Me habría sonrojado si hubiera algo de sangre en mi cuerpo. Pero el corazón seguía trabajando a toda máquina para que no me desmayase.

—¿Tu discurso poco moral, sobre encontrar a alguien bueno…

—¡OH claro! ¡Jamás olvidaras esa mierda! —escuchar a Jacob maldecir, era como retroceder en el tiempo y encontrarme con el Jacob Black que conocí en la sala de detención—. No fue un espectáculo, si es lo que te preguntas. En serio creo que deberías salir con los chicos buenos —él movió ambas cejas y tocó sensualmente su pecho… flexionando sus musculosos brazos y todo.

Si no conociera a Jacob, tal como lo conozco… creería que está coqueteando.

Pero Jake Black no coquetea… él es ese porcentaje casi inexistente de hombres, que, a pesar de ser guapos, te enamoran por su estúpido sentido del humor.

Debería sentirme atraída por Jacob.

Sería bueno, sano, adecuado y con bastante menos masoquismo de mi parte. Pero trágicamente, eso no pasaba.

Estoy segura que lo sorprendí, tanto como me asombré a mí misma, al lanzarme a sus brazos y comenzar a llorar.

—Soy una idiota.

Él podría haber reaccionado de mil maneras inesperadas. Pero no lo hizo. Reaccionó tal cual habría reaccionado el Jacob de 15 años que me esperaba después de cada clase en el instituto.

Envolvió mi cuerpo con sus brazos y nos meció a ambos en un lento y tranquilizador compas.

—Si quieres… puedo volver a aplastar su cara con mis puños.

—Creía —no me alejé de su pecho, al contrario, me apreté más contra él—, que había caído accidentalmente su cara en tus puños.

—Si… bueno. Lo que sea.

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Amo a Jake por sobre todas las cosas.

Pero no es un amor romántico.

No diré que lo quiero como a un hermano, porque, a veces hace cosas o dice cosas que hacen que mis bragas se mojen y quiera saltar sobre él en cinco segundos. Desnudarme y pedirle que me tome contra la pared.

Es más… como un amor idealizado. Como "debería" sentirse amar a alguien.

Se acostó conmigo, en medio de mi cama y aguantó valientemente mi llanto y mis mocos en su camisa favorita durante 3 horas. Fue lindo que tuviera que detenerlo para que no desfigurara la cara de Edward cuando le conté por qué no nos hablábamos.

Trajo un enorme tarro de helado y dos cucharas mientras ponía Pretty woman en el DVD. Terminé llorando, ¡Quejándome sobre lo injusto que es el cine y sus películas de mierda sobre amores jodidamente imposibles! Y él, en vez de correr lejos de mi locura, puso Sex and The City 2, y cuando llegó a la parte de la boda, me hizo estallar de risas con una inesperada interpretación de Single Ladies.

Hay cosas que no deben pasar en esta vida: maltratar cachorros. Decir que "Fue un error" después de tener sexo. Pero, por sobre todas las cosas buenas sobre la faz de la tierra… no debes interpretar Single Ladies si eres un refrigerador de 2 metros de alto y más músculos que huesos en el cuerpo.

Él comenzó a buscar mis mejores zapatos de taco alto cuando tuve que detenerlo.

—¡DIOS! —se arrojó sobre mi cama después de quitarse la camisa—. ¡Y además cantan! ¡No sé cómo lo hacen!

Me preocupé por el bienestar de mi inocente cama. Juro que escuché su llanto cuando La mole se me tiró encima.

Estaba caminando, como una niña buena, hacia mi closet para sacar la camisa de los Cardinals, cuando los enormes brazos de Jake me tomaron de la cintura y me arrojaron a la cama.

Él se puso sobre mí y mis piernas quedaron a cada lado de su cadera y él… bueno, estaba bastante cerca de mi cuerpo para ser una persona que un par de horas antes había despreciado mi beso.

—¿Puedes moverte y gemir como si en verdad estuviera siendo el mejor momento de tu vida? —habría gritado y pedido ayuda si hubiera sido cualquier otro humano. Pero era Jake.

El agente especial. Policía de Forks. Que, para que quede en el registro, también era la mejor persona que había conocido en mi vida.

Gemí.

Y decidí que no volvería a ver porno en mi vida.

¿Me escuchaba así cuando gemía de verdad? ¡Dios! ¡La próxima vez me grabaría!

La teibolera en mi cabeza, maulló como gata en celo con su estúpido traje de la tigresa del oeste.

Deseché la idea de inmediato.

Jake tomó mis manos y las llevó hacia el cabezal de mi cama. Las retuvo con una mano mientras la otra iba a mi trasero. Él acercó su cara a mi cuello y susurró "Vuelve a hacerlo".

Soy obediente, así que lo hice de nuevo.

De acuerdo… ¿recuerdan cuando dije que a veces él hacia cosas que alteraban mis bragas? Puede que estuviera pasando eso, un poquito, ahora.

—Venía a disculparme por ser un patán. Pero veo que no estás tan devastada como Alice dijo.

Conocía esa voz.

En mi cabeza, solía decir "Fue un error", como último y rebotante recuerdo.

Sentí la sonrisa de Jacob en mi cuello y todo tomo un oscuro sentido de coherencia.

—¿Tocaste y no te oímos… o llegaste aquí a salvar a Bella de su increíble orgasmo? —le preguntó Jake irónicamente, porque, era obvio que Edward había entrado por la ventada. ¡Estúpida escalera de incendios!—. ¿He de agregar "Allanamiento de morada" a la golpiza que te voy a dar? —esa segunda parte… no fue exactamente lo que uno llamaría "Irónica".

—No tardaste mucho en buscar un reemplazo.

—FUISTE AL CUMPLEAÑOS DE JASPER CON OTRA TIPA ¡DEFINITIVAMENTE TIENES A MI REEMPLAZO!

—Ya… ¿Venganza por la última noche? Muy maduro de tu parte, Isabella.

—Sabes… —la sangre hirvió en mis venas. Principalmente, porque era la primera vez que veía a Edward en dos largas semanas, y la única cosa que quería hacer, era arrojarme a sus brazos. ¡DIOS! ¡Debería odiarlo! Por otra parte, no había podido sacar NADA de información con Alice sobre la "Supuesta culpa de Edward" en la muerte de sus chicas—. Fue un error que vinieras.

Vi la culpa en sus ojos… y metí el cuchillo más hondo.

Fue un error que le creyeras a Alice. Porque estoy segura ¡SEGURÍSIMA! Que no estoy devastada por ti —algo resentida, pero no lo diría en voz alta—. Fue un completo y absoluto error haber venido a mi casa. Porque… estaba a punto de tener sexo con el semental que tengo encima. Y definitivamente, no esperaría hasta que bajara la guardia post–coital solo para decirle FUE–UN–ERROR.

La teibolera en mi cabeza, miró la escena desde lejos, mientras consolaba a la mosquita muerta. "Resentida con el novio…. ¡LISTO!".

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Edward movió la cabeza sutilmente asintiendo.

Me dio una falsa sonrisa y agitó una pequeña caja que dejó sobre el alféizar de mi ventana, antes de salir por la misma.

—Adiós, Princesa.

Me di vuelta y me tiré sobre el pecho de Jacob para llorar. Nuevamente.

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He estado algo preocupada al escribir esto. El motivo principal, es que quiero cortar al amigo de Edward con una tijera sin filo... pero, ¡¿A quien le importa?!
¿Que me dicen chicas? ¿Alguna tiene una muy adorable frase que dedicarle a nuestros protagonistas? o por que no, ¿A mi?
G.