Capitulo 11
Pasado
Hace seis años atrás
–Kagome aun si destruyes la perla y me matas con ella, tú también morirás –dijo Naraku al momento que una luz rodeaba a Kagome y ah el junto con la perla.
–No importa si es con eso que te mato –dijo Kagome al momento de cortarle el brazo a Naraku y arrebatarle la perla.
Luego de una pelea cuerpo a cuerpo con Naraku, Kagome junto sus manos con la perla de por miedo y empezó a cerrar los ojos.
–Tonta. Si lo haces tú también morirás –dijo Naraku pero Kagome ya había pedido el deseó. Naraku empezó a desaparecer cuando intento atacarla. Unas almas salieron disparadas hacia Kohaku. Y almas de Kagome a Kikyö.
–Al menos… todo término –dijo Kagome con una sonrisa al caer a la superficie baja del campo, se encontraba gravemente herida. Pero fue adsorbida por la perla y trasladada a un sitio oscuro…
"Kagome"
–¡Eh! ¿Dónde estoy? –se preguntó la miko– Acaso es así cuando uno muere…
"Estas dentro de la perla"
–¿Midoriko?... Entonces enserio estoy muerta –una sonrisa triste apareció en su rostro.
"Deseaste que todos fueran felices… lo serán pero tú ya no estarás"
–Pero al menos estarán bien.
"Y qué hay de tu compañero ¿crees que estará bien con tu muerte?"
–El… Yo… –respondió dudosa y con las palabras a medias.
"Y que pasara con esos niño que te ven como su madre… o con tu hermano Yume"
–Yo… Ellos –bajo la cabeza al no poder dar una respuesta.
"Pero ¿sabes?… No estas muerta"
–¡¿Eh?! Pero si Kikyö ya está viva, eso significa que mis almas ya no están–dijo al momento de levantar la cabeza y ver a una joven en frente de ella.
"Tu nuca fuiste reencarnación de Kikyö" –respondió con voz neutral.
–¿Eh? No entiendo…
"Es verdad que tuviste sus almas en tu cuerpo… pero en verdad tu eres mi reencarnación y si mis últimas almas se fusionas con las tuyas que ya tienes por ser una persona distinta a mí, vivirás… Tú eres reencarnación mía nunca fuiste reencarnación de Kikyö."
–¿Enserio? –preguntó Kagome.
"Además…" –la interrumpió.
–¿Qué ocurre?
"Naraku murió y no es hora que mueras, no ahora que llevas una vida en tu vientre" –dijo con una sonrisa.
–Enserio… Yo… ¿De verdad? –pregunto asombrada y feliz – Y además de Sesshomaru –dijo sonrojada al darse cuenta.
"Si… asique sigue viviendo Kagome" –una luz apareció…
–¿Midoriko? –todo se volvió blanco…
"Como mi reencarnación, por tu vida y por la vida que llevas… Vive… Se fuerte… ya que…"
Emily se encontraba por las orillas de las limitaciones del Oeste con el Este cuando se encontró con una Luz que había caído al suelo.
–¿Kagome? ¿Pero que te paso? –dijo al ver el cuerpo casi sin vida de ella. Tenía heridas en el brazo, piernas, cabeza, rostro y una ultima un poco más arriba del vientre.
–¿Quién eres? –preguntó una miko castaña y luego vio el cuerpo– ¿Tú la mataste? –cuestiono.
–¡No! Como haría eso –respuesta Emily– Nunca mataría a una mujer que va a tener un cachorro –dijo al darse cuenta de ese detalle. Escuchaba un pequeño latido de corazón que provenía del vientre de la mujer de su primo– aunque… ¿Por qué fue a pelear si estaba así? –dijo con el ceño fruncido.
–Yo soy Misaki. Se ve que eres buena y no dañarías a esta chica, ven podemos curarla en mi casa –dijo la miko. Emily accedió y en una velocidad asombrosa llegaron a casa de Misaki.
–Se desangra –dijo Emily. Pudieron detener el sangrado antes de llegar a esa casa pero la herida se había abierto.
–Tráela aquí –dijo Misaki y una luz blanca apareció en sus manos para curar a Kagome. Luego de colocarles las vendas y recostarla en un futo, Kagome respira más normal.
–Sera mejor que se quede aquí –dijo Misaki a la rubia.
–Seguro el Lord del Oeste la busca, que se venga conmigo –dijo Emily con voz neutral– Hace una semana ella desapareció sin dejar rastro –dijo la rubia. Ella sabía que esa pelea contra Naraku, Kagome su ex aprendiz había muerto pero con verla ahora se descartaba esa idea.
–Ella es la reencarnación de Midoriko –dijo Misaki captando la atención de Emily– El sello cada vez se debilita…
–Entonces eres una descendiente de esas mikos… Y ella es la reencarnación de la que sello a Yami –dijo Emily mirando a Kagome… Recordaba haber escuchado sobre ese sellado. Fue como hace trecientos años, antes que ella y su primo nacieran…
–Si –respondió Misaki con voz seria– cuando la curé una visión de Midoriko apareció y me dijo todo lo que paso… Sus amigos la creen muerta y es mejor darle por muerta por ahora –prosiguió la castaña.
Al día siguiente
–¿Dónde… estoy? –dijo Kagome sentándose– ¡Ay! Me duele el cuerpo –dijo al sentir las punzadas de todas sus heridas.
–¿Estás bien? –preguntó Emily acercándose a la azabache.
–… ¿Quién eres? –Kagome estaba confundida y sus fuerzas por los suelos– ¿Quién soy?
–Dime… recuerdas algo –dijo Emily al sentarse en un cojín junto al futo.
–No… ¿Yo te conozco? –indago la azabache– Todo me da vueltas… no recuerdo ni mi nombre…
Emily se quedó diciéndole que ya recordaría pero ahora tenía que descansar. La joven preguntaba varias cosas pero Emily no respondía y solo le dijo que de eso se preocupara después que ahora era mejor dormir.
–Misaki… ¿Qué le ocurrió? –preguntó Emily a la miko de ojos negros como la noche.
–Perdió la memoria… Tiene amnesia indefinida por la cantidad de poder que usó para pedir el deseó, matar a Naraku y dar sus almas a Kikyö –respondió Misaki mientras bebía su té de hierbas.
Emily y Misaki discutieron en privado mientras Kagome se disponía a descansar. La miko decía que era mejor que se quedara pero Emily decía que era mejor que volviera al Oeste ya que así se recuperaría mejor. Luego llegaron a un tema en particular…
–Pero… –protesto Emily luego de haber escuchado la idea de la miko… además no se le hacía de todo bien hacer eso… Ya que eso también significaría que la vida de ese bebé tenía que ser un secreto ya que Yami puede que lo busque si se entera y como el niño es hijo de un taiyoukai y una miko… pues poder es lo que le sobra a esa criatura que aún no nacía.
–Sé que no es buena idea, pero ella no recuerda nada de su pasado y es mejor así. De esta manera ella tendrá una vida lejos de peleas y perdidas, si se queda aquí… ella tendrá una vida normal… al menos hasta que recuerde… pero hasta entonces y hasta el nacimiento –dijo Misaki con tranquilidad mientras miraba a la joven taiyoukai de la familia de los Inu del Oeste.
–Está bien… supongo que al ser ella ahora una muerta para los del Oeste –dijo Emily cruzando los brazos algo molesta y resignada– Y dime ¿Qué pasado le dirás?
–Que fue una miko que derrotaba youkai en estas tierras, pero cuando pelea contra uno de mayor nivel quedo en este estado y que la encontramos y según sabemos se llama Kaoru Hiraki –dijo Misaki con serenidad mientras miraba a la youkai pensar un rato.
–Y sobre su cachorro… ¿qué le diremos? –preguntó Emily mirando los ojos negros de la otra señorita de esta habitación.
–Obviamente le diremos que tenía un esposo del cual ahora tendría un hijo y por eso su nivel espiritual bajo pero su propia esencia no. Pero que no sabemos quién es su padre ya que ella vivía más al Norte y al parecer solo tiene veinticinco días de embarazo y quizás su esposo no sepa de nada… Por cierto, deberías ponerte una barrera para parecer más Humana –le sugirió la miko. La youkai solo suspiro pesadamente e hiso la barrera.
Después al día siguiente ambas jóvenes le dijeron a Kagome lo que tenían planeado decirle. La azabache se lo creyó y asintió mientras ponía una sonrisa y acariciaba su vientre. Todo dolor desapareció con tan solo saber que tenía una vida dentro de ella.
Cinco meses después
–Kaoru ¿estás bien? –preguntó Emily al ver a Kaoru con una mueca muy extraña mientras soltaba su kiwi que antes estaba comiendo.
–No, solo que el bebé patea –dijo sobándose su vientre abultado. Al estar en su quinto mes de embarazo se le notaba una pancita que dentro llevaba a un pequeño revoltoso inquieto.
–Bueno serás madre, dime ¿Qué te hace sentir esta experiencia? –preguntó Misaki con una sonrisa trayendo consigo una cesta de fresas a petición de Kago…Kaoru.
–Extraño… aunque me gustaría estar con su padre… me pregunto ¿qué estará haciendo? –se preguntó la chica con una sonrisa.
–Bueno… Y dime Kaoru ¿ya estas mejor? –preguntó Emily tratando de desviar ese tema del padre de la criatura inquieta del vientre de Kaoru. Pero también lo preguntaba porque Kaoru unos días antes tenía fiebre… eso era normal teniendo en cuenta que llevaba a un youkai y no un humano como hijo.
–Si –respondió Kaoru y luego otra patadita sintió venir en su vientre.
–Se mueve mucho jeje –decía acariciando su vientre– pronto podrás verme… ¿sabes? Eres un bebe con mucha energía –dijo con una sonrisa maternal.
Dos meses después
–Resiste… –dijo Misaki a una Kaoru que estaba en agonía de dolor.
–Misaki, ya está el sello, solo espero cuando nazca y se lo coloco –dijo Emily a Misaki que estaba de partera. Kaoru ignoraba la conversación, había entrado en labor de parto desde hace una hora y le dolía tanto que sentía que se quebraba… pero tenía que ser fuerte.
–Vamos Kaoru, resiste… sigue así –dijo Misaki y oía como Kaoru estaba que reprimía el dolor mordiéndose el labio y su rostro estaba cristalizado– Kaoru tranquila… respira, solo respira todavía falta unos 3 cm de dilatación –decía Misaki junto con Emily. Era una noche de enero de luna nueva y en esta noche un quince de enero el bebé nacería.
Treinta minutos de labor, dolor, angustia, ansiedad… recién se pudo escuchar un llanto al momento que Emily implantaba el sello en el brazo izquierdo del niño al momentos que signos y escritos aparecían en su cuerpo y luego desaparecían. Kaoru nuevamente ignoro qué pasaba eso ya que estaba tratando de recuperar el aire y las fuerzas.
El bebé lo primero que vio luego de abrir sus ojos fue el cielo estrellado a través de la ventana que estaba al lado derecho de la habitación. Mirar las estrellas y luego la luna hiso que el bebé parara el llanto. Y así Emily pudo lavarlo bien con el agua tibia, quitándole al bebé todo rastro de sangre.
–Kaoru mira, es un niño –dijo Misaki entregándole a un niño envuelto en una franela dejando su sonrosado rostro al descubierto. Kaoru tomo entre sus brazos a su hijo mientras aún se encontraba recostada en la cama.
Miro esos ojos zafiros y una sonría apareció– al fin te conozco, revoltoso –dijo con lágrimas de alegría mientras su bebito recién nacido levanto una manito aferrándola a la mejilla de su madre.
–Al fin te conozco mi preciada joya… mi preciado Kotaro… –Dijo antes de caer dormida con su hijo en brazos…
Cinco meses después
–Misaki ¿es necesario? –preguntó una pelinegra.
–Si, al menos deberías recordar cómo defenderte –respondió la castaña para así continuar con su entrenamiento. Aunque Kaoru solo quería saber más sobre su pasado, ya que ella intuía que Emily y Misaki le ocultaban algo.
–Oh mira Kotaro, tu mamá está entrenando –dijo Emily mientras paraba al bebé en sus piernas y lo hacía ver en dirección a su madre. El bebé de cinco meses con apariencia humana empezó a reír mientras aplaudía.
–Kotaro –volteo al bebé como para verlo de frente – me pregunto si serás como tu madre o tu padre cuando crezcas, tanto en conducta, personalidad y fuerza –decía Emily como si el bebé de cinco meses le entendiera.
Kotaro solo miro a su tía Emily por unos segundos para luego responder riendo con los ojitos cerrados…
Tres años después
En los últimos tres años, Kotaro iba aprendiendo muchas cosas y les encantaba jugar con esos espíritus del bosque. Kaoru decidió dejar el tema de su pasado por un tiempo para ponerle atención a su hijo que era algo travieso.
–Misaki mira, Kotaro está dando sus pasitos –decía Kaoru con una sonrisa estando a dos metros de distancia de Kotaro y el niño trataba de llegar.
–Oh~ se cayó –dijo Emily mientras las tres se acercaban para páralo, pero el niño no quiso y él solito se paró por sus propios medios. Las chicas lo miraban como después daba sus pacitos con los bracitos extendidos para tomar equilibrio y llegaba a donde estaba su madre y se lanzaba a abrazarla.
"Orgulloso como su padre… Amable y amigable como su madre… Una combinación perfecta de ambos" Pensó la Taiyoukai con una sonrisa. Pero se sentía mal por su primo, el cual no sabía de la existencia de su heredero y aun sufría por la muerte de Kagome al igual que el resto…
"Solo esperar… solo eso…"
Hola como están. Lamento haber tardado un milenio en actualizar, si lo se debí hacerlo más antes pero es que perdí mi flash donde tenía toda mi mina de historias, mi hermano me prohibió el wi-fi y escribir por al menos un mes… Escribía de escondidas pero solo por un lapso corto… Así que subí otra historia que ya estaba escrita y pensaba subir después en la sección de X-over, pero ahora que al fin mi hermano me levanto el "castigo" estaré actualizando si el tiempo me lo permite entre: clases por las mañanas, clases por las tardes, tareas por las noches y dormir.
Tengo una agenda demasiado apretada ¡Y solo tengo trece años! Bueno que se le va hacer…
Espero que les haya gustado este resumen de lo que paso con Kagome en esos años.
Por cierto mi inspiración se fue y no se me ocurre nada pero ya está volviendo, estoy haciendo de todo para que vuelva: matar hormigas, ver animes, mangas, escribir canciones, cantar, molestar a mis tres hermanos, cuidar a mis diez sobrinos, ver películas, ¡hasta poner más atención en clases!
Espero que vuelva mi inspiración para así hacer más capítulos para esta y otras historias.
Sayonara
Sora Taka
