Antes que nada: Yu-Gi-Oh! No me pertenece, es propiedad exclusiva de Kazuki Takahashi hasta el fin de los tiempos.

Ahora sí, notas de Katsura: ¡Sí, sigo viva y sigo con la firme determinación de continuar esta historia! Por favor, les ruego que se toquen el corazón y me perdonen por el largo período de ausencia, debería estar en un psiquiátrico por mi excentricidad y míreme aquí, luchando con mi imaginación. xD No quiero hacer esta nota de autor tan larga porque ya he visto suficientes memes acerca de cuanto odian los lectores estos tipos de biblias antes de iniciar un capítulo, so, trataré resumir las aclaraciones que corresponden a este duelo de la siguiente manera:

1. Hace unos meses, en mi cuenta de Facebook, había aclarado que NO usaría cartas modernas con efectos complejos, para facilitar la compresión del capítulo a quienes no están muy familiarizados con el juego y sus reglas. Así que no esperen un duelo con efectos especiales, lo siento (?). Pero, ¿no les parece que es un reto mayor ganar un duelo con cartas de la vieja escuela? OwO

2. Los nombres de las cartas están en español latino y las reglas son las mismas que las del arco de Cuidad Batallas.

3. Casi todas las cartas activadas en este duelo han aparecido en la serie DM— aunque, es posible que no las recuerden porque son muy old—, a excepción de una, que apareció en GX y es un guiño a cierto duelo que amé casi tanto como el Jōnouchi vs Marik a pesar de lo injusto que fue.

cometo algún error, siéntanse libres de corregirme. Llevo mucho sin jugar. :'(

5. Este duelo es equivalente a la partida de tenis entre Light y L, con eso les digo todo sin decirles nada. (?).

¡Les amo con toda el alma por dar seguimiento a esta historia y, por supuesto, también a aquellos que leen aunque no la voten ni la comenten!

¡Sean felices, no hagan dietas y vean muchos memes en Facebook!


Capítulo 9: Versus


Kaiba y Ryuzaki observaron de reojo las cinco cartas en sus respectivas manos, para en lo sucesivo sostenerse la mirada cual si un hilo invisible de electricidad las mantuviera conectadas. Kaiba buscaba en las pupilas alguna emoción preliminar al duelo de la cual asirse para clasificar la primera mano de su oponente, mientras Ryuzaki leía las líneas de su semblante con las palabras de Yugi Mutou haciendo eco en sus pensamientos.

«Citando a Yugi Mutou, el mismísimo Rey de los Juegos, cuando los duelistas apuestan algo de inconmensurable valor en un duelo, este trasciende más allá de un juego de mesa con cartas coleccionables. Por esa razón un duelo no solo pone a prueba las propias capacidades y limitaciones de un duelista, sino que, además, cada jugada se vuelve un reflejo de su personalidad. Así pues, a través de este enfrentamiento podré bosquejar la mentalidad del verdadero asesino en caso de Seto Kaiba serlo».

—Le concedo el privilegio de iniciar este duelo, Ryuzaki— adujo Seto, componiendo un gesto altivo que, lejos de manifestar su educación por el honor cedido, echó en cara que lo había entregado porque no lo necesitaba.

—Agradezco la cortesía, Señor Kaiba, pero prefiero que sea usted quien conserve dicho atributo. —L no rechazó el ofrecimiento para humillar la petulancia del castaño, sino a raíz de conceptualizar el primer turno como una jugada desventajosa.

«En el primer turno no está permitido atacar, y por añadido, ofrece una visión pormenorizada de la temática principal que estructura el mazo del oponente».

Indiferente a tales razonamientos, el dueño de los Dragones Blancos de Ojos Azules rechinó los dientes. La buena educación de Ryuzaki se apercibía tan comedida, formal y precisa que incluso parecía hipócrita, como si exhibiendo sus buenos modales quisiera poner en ridículo a los de su semejante.

—Si así gusta, supongo que tampoco necesitará de mi gentileza. ¡Mi turno! ¡Robo! —Enunció, tomando una carta de su mazo. Saggi, el Payaso Oscuro formó parte de su mano—. ¡Invoco al Caballero de la Hoja en modo de ataque! — Las partículas holográficas se unieron en la proyección del monstruo, portando su armadura de hierro azulado, el escudo y la espada de hoja reluciente. L observó meticuloso los 1600 puntos de ataque y los 1000 de defensa que se plasmaban en el panel del oponente—. Coloco tres cartas bocabajo y así termino mi turno.

—Mi turno, robo.

«El Caballero de la Hoja. Conque si es la única carta que controla el jugador, niega todos los efectos de volteo de los monstruos a los cuales destruye en batalla. Ya veo, eso significa que colocar un monstruo con efecto de volteo resultaría inútil».

—Primero, colocaré estas dos cartas bocabajo. —Las mencionadas hicieron acto de presencia en el campo—. Ahora, convoco al Mago Chiron en posición de ataque. —Un centauro con armadura y cetro de guerrero emergió al frente de las dos cartas bocabajo, cuyos 1800 puntos de ataque y 1000 de defensa no suscitaron en Seto alguna mueca de aturdimiento —. Activo el efecto de Chiron: descartando una carta mágica de mi mano, puedo destruir cualquier magia o trampa que controle mi adversario.

Ryuzaki mandó la carta Exorcismo al cementerio y, acto seguido, el cetro de Chiron emanó una luz rojiza que con un aspaviento fue dirigida hacia la carta de en medio en el campo de Seto, justo detrás del Caballero de la Hoja. Solo entonces al castaño le nació gesticular su irritación por haber perdido el Anillo de la Destrucción.

—Chiron, destruye al Caballero de la Hoja.

El monstruo galopó hacia el enemigo, pero cuando su centro estuvo a nada de arremeter contra el Caballero, Kaiba hizo una exclamación a viva voz.

— ¡Volteo mi carta mágica de juego rápido, Colapso! —La carta se reveló, permitiendo que L leyera su efecto—. ¡El ataque de tu monstruo se divide a la mitad!

—Oh, entonces yo también revelo mi carta de trampa. Disruptor Mágico. —Con una mirada furibunda sobre sí, el detective volvió a ubicar una carta de su mano en el sensor táctil dispuesto como cementerio—. A este precio, niego la activación de su magia y el ataque prosigue.

El centauro blandió su cetro sin impedimento alguno, reduciendo al Caballero de la Hoja a las mismas partículas holográficas que le habían materializado. El contador de Seto marcó 3800 puntos de vida.

—Termino mi turno.

«Maldición, rechazó el primer turno y todavía pudo tomar la ventaja. Debo cuidarme de la carta bocabajo que aún no activa si quiero cumplir mi siguiente jugada… Me arriesgaré».

— ¡Mi turno! ¡Robo una carta! — Se regocijó en sus adentros al tener en sus manos el Virus Aplastacartas—. Colocaré una carta bocabajo, luego, de mi mano, activo la carta mágica Renace el Monstruo. ¡Vuelve a mí, Caballero de la Hoja! —El nombrado coronó su reaparición en el campo—. Por tratarse de una Invocación Especial, puedo convocar de modo normal a este monstruo, en posición de defensa— Saggi, el Payaso Oscuro, se materializó cuestabajo y en posición horizontal—, lo cual habilita el efecto del Caballero de la Hoja.

L prestó suma atención a la expresión triunfante de Seto.

—Cuando tengo una o ninguna carta en mi mano, éste gana 400 puntos extra de ataque. —El Príncipe de las Cartas (1) puso en alto su mano sin ninguna carta sujeta, pero Ryuzaki no se veía intimidado por los 2000 puntos de ataque que amenazaban con pulverizar al Mago Chiron—. ¡Caballero de la Hoja, toma la venganza con el filo de tu espada!

El monstruo acató la orden incrustando su arma en el abdomen de Chiron, que terminó desapareciendo en una lluvia de fragmentos holográficos junto con los 200 puntos de vida restados por el marcador de Ryuzaki, cuya nueva cifra sumaba 3800.

— ¡Tu turno, pupilo de L! —Vociferó, exudando satisfacción. La balanza no podía estar más inclinada a su favor: tenía dos monstruos a su lado, uno con 2000 puntos de ataque y otro que— vinculado a su carta bocabajo— daría pie a un combo devastador.

—Mi turno, robo.

Ante los ojos incrédulos de Seto, los puntos de vida de su contrincante ascendieron a 4000.

— ¡Sus puntos de vida…!

—Oh— esa palabra, simultánea con los rasgos de falsa ingenuidad, le prendieron fuego al ya titubeante quicio del empresario—, eso es debido a mi carta en el cementerio. ¿Recuerda usted el costo del Disruptor Mágico? Pues bien, la carta que envié a consecuencia es Marie la Caída, quien me otorga 200 puntos de vida en cada Fase de Espera mientras permanezca en mi cementerio.

«Debió suponer que armaría mi baraja de tal manera que le impidiera convocar al Dragón Blanco de Ojos Azules, ¿no es así, Señor Kaiba? Esa es la iniciativa que le ha movido a utilizar monstruos en nada proclives a facilitar su invocación. Quiere usted mostrar que aun sin su Dragón, continúa siendo un rival para temer. Así como el asesino busca demostrar que B es insignificante a comparación suya, satirizando cada una de sus inventivas. Pero no se preocupe, Señor Kaiba. Muy pronto sabrá por sí mismo cual es la verdadera esencia de mi mazo».

Kaiba terció un gesto encolerizado que para nada inmutó a Ryuzaki en su siguiente movida. A sus ojos, aquel suponía el rasgo que más aborrecía de él, nada parecía impactarlo, como si todo le fuera indiferente. Analizó que, en la mayoría de los casos, el deck se armaba de acuerdo con la personalidad del duelista, por tanto, ¿qué cartas podría escoger uno con tal grado de indiferencia? Responder esa pregunta quizás era un punto crítico en su camino a la victoria.

«No debo exteriorizar mi frustración ante sus jugadas, más bien, debo prestar atención a sus cartas. Por el momento, ha enviado dos al cementerio y ambas le han dado la ventaja en el campo. ¿Acaso será esa su estrategia? En mi maletín había todo tipo de cartas, he de suponer que en este turno puede convocar a un monstruo con un ataque superior a mi Caballero de la Hoja o, a falta de él, alguno para atacar a mi monstruo defensivo pues, aunque tiene 200 puntos de vida extra por el efecto de Marie la Caída, la situación es demasiado desfavorable como para no atacar. Vamos, Ryuzaki, debes atacarme».

—Primero, activaré la carta mágica Tifón del Espacio Místico para despedir una de sus cartas bocabajo, Señor Kaiba. —Por un momento, a Seto le tensó pensar que eligiera su Virus Aplastacartas, pero respiró alivio cuando en su lugar desapareció el Anillo de Defensa colocado en su primer turno —. Después, colocaré esta carta en modo defensivo y así termino mi turno.

¿No le habría atacado con el fin de cuidarse de su carta bocabajo? Era en verdad un sujeto inteligente, sin embargo, con esa última jugada, ambos se habían quedado sin cartas en sus respectivas manos, lo que reducía sus opciones para virar la situación a su favor.

— ¡Mi turno! —Tras mirar la carta, sonrió—. Activo la Olla de la Codicia, cuyo efecto me permite robar dos cartas más. —El Dragón Trueno de dos Cabezas y Polimerización constituyeron su nueva mano, no obstante, el Caballero de la Hoja perdió el bono de los 400 puntos de ataque adicionales.

«Podría usar el efecto de mi Dragón de Trueno junto con Polimerización para invocar al Dragón Trueno de Cabezas Gemelas, pero… Me preocupa su carta bocabajo».

Hasta entonces, el patrón que seguían todas las cartas que Ryuzaki había colocado radicaba en eliminar las suyas… Eliminar las suyas.

«¡Esa es su estrategia! Ese mendigo pupilo de L no estructuró su mazo con cartas fuertes para batallar con mis monstruos, lo hizo de tal manera que pudiera acabar con mis cartas de magia y trampa. La clave del Duelo de Monstruos consiste en combinar cartas de monstros con magias y trampas. ¿De qué serviría tener monstruos con un alto nivel de ataque si no se tienen cartas mágicas y de trampa para empoderarlos? Ese tal Ryuzaki debió pensar en esto a la hora de armar el deck, por eso, la carta colocada debe ser un contraefecto para erradicar la amenaza de las mías. Activar Polimerización es una jugada un tanto arriesgada, por otra parte, si me cohíbo de atacar puede que esté desaprovechando una oportunidad. Demonios, no tengo más opción que la de exponer a mi Caballero de la Hoja».

— ¡Vamos, Caballero de la Hoja, ¡destruye a ese insignificante monstruo en modo de defensa!

El Caballero blandió su espada, volteando la carta de Ryuzaki. Seto exteriorizó su aturdimiento con un tic nervioso en el párpado del ojo derecho, al tiempo que derivaba en una rabia burbujeante cuando de inmediato coligió que el ataque de su Caballero de la Hoja no había tenido éxito ante los impenetrables 2000 puntos de defensa del Elfo Místico, cuando cayó en la cuenta de que Ryuzaki le había tomado ventaja usando cartas de principiante que para él estaban en desuso y cuando, teniendo todas esas variables a su favor, el extraño personaje de cabello negro se había limitado a juguetear con las hebras alborotadas de su cabello mientras él veía descender sus puntos de vida a 3400.

— ¡Como en este turno no he invocado de modo normal, en esta, mi segunda Fase Principal, ¡puedo activar el efecto de mi Dragón de Trueno! —El enojo ante la evidente diferencia entre sus puntos de vida dio a su voz el tono de un gruñido—. Descartándolo de mi mano al cementerio, puedo agregar dos más a mi mano, luego debo barajar el deck. —Después de haber cumplido con los requisitos, anunció a su adversario la siguiente movida. Cegado por el hambre de victoria, olvidó por un instante el peligro inicial que previno para sus magias y trampas—. Ahora juego la carta Polimerización para fusionar a mis dos Dragones de Trueno. ¡Ven aquí, Dragón Trueno de Cabezas Gemelas!

El poderoso dragón de piel con una tonalidad opaca del color naranja, pupilas pequeñas, dientes afilados y cada cabeza con un cuerno en el hocico, destacó su presencia con un bramido ensordecedor que resolló a la par de la risa jactanciosa de su dueño. Gozoso porque, además, al haber empelado todas las cartas en su mano, el Caballero de la Hoja nueva vez podía bonificarse con sus los puntos extra de ataque.

—Termino mi turno —dictó, con una sonrisa socarrona—. Pero el siguiente será el último.

—Mi turno, robo. —El marcador de Ryuzaki ascendió a 4200, recordándole a Seto que el fastidioso efecto de Marie la Caída era un estorbo que debía eliminar con urgencia. El de cabello negro, en tanto, permaneció mirando la carta por más del tiempo que demoraba leer los efectos, un gesto que, para el castaño, dada su trayectoria en el mundo de los duelos, fue síntoma de que había robado una carta que podía revertir por completo la situación o finalizar el duelo en ese turno—. La casualidad, a veces, suele hacer movidas muy interesantes, Señor Kaiba. —No razonó el sentido de la oración hasta que Ryuzaki volteó la carta—. Activo la magia de la Olla de la Codicia, robo dos cartas más.

Al CEO no solo le había pasmado lo aterrador de la coincidencia, sino la rigidez con un toque de incertidumbre que Ryuzaki denotaba en sus rasgos, hasta entonces, nada expresivos. ¿O era su intuición de duelista quien le otorgaba el don de— con un duelo de por medio— ver más allá de sus ojos inexpresivos? De repente no hubo espacio para dudar que el pupilo de L tenía en sus manos una fórmula para revertir o finalizar el duelo en ese turno, por lo cual agudizó sus sentidos y se dedicó a escudriñar sus movimientos, preparado para enfrentar lo que fuera.

Los pensamientos de Ryuzaki, por su lado, no iban a la par con el análisis de Seto, pero tampoco se distanciaban de la realidad. Pues, reflexionaba, aunque sus puntos de vida excedían a los del oponente, a su parecer, la situación no lo inclinaba hacia la victoria.

«Seto Kaiba cuenta con dos monstruos poderosos, la defensa del Elfo Místico no durará hasta el siguiente turno. Además, su carta bocabajo… no la ha activado, pero así tampoco ha revelado el monstruo en modo de defensa. Sin duda, debe ser un combo. Ahora mismo, solo cuento con dos cartas en mi mano y una colocada, debo ser capaz de lograrlo… Debo ser capaz de acabar este duelo en el siguiente turno».

—Coloco una carta bocabajo —la aparición de la mencionada en el campo frunció el ceño del castaño—, y revelo la que ha permanecido en las sombras desde mi primer turno, El Ladrón de Tumbas. —Por un momento, percibió a Kaiba contrariado. Mas, el rostro que exhibió a continuación le dio a entender que se creía con la autosuficiencia de contrarrestar sus movimientos—. Gracias a ella puedo elegir una carta mágica en su cementerio y activarla cual si estuviera en mi mano, elijo Polimerización para fusionar al Elfo Místico con la Cortina de los Oscuros en mi mano.

Una monstruo con armadura, cara tétrica y una guadaña en mano, emergió en el campo.

—A cambio de esa convocación, que pronto será desperdiciada, debes pagar 2000 puntos de vida.

—El costo real será de 1800 si enlistamos el efecto de Marie la Caída en mi siguiente Fase de Espera— dicho comentario se ganó un crujir de mandíbula por respuesta—. Bueno, es hora de pasar a la Fase de Batalla.

— ¿Piensas atacar mis monstruos con esa ridiculez? Veo que tienes mucha prisa por concluir este duelo, si es el caso solo debes terminar tu turno.

—No, esto lo hará más interesante, ¿no cree? —La réplica despertó las alarmas del castaño. ¿Cuál sería su objetivo? —. Kamionmago, ataca el monstruo en modo de defensa.

Seto pensó activar su Virus Aplastacartas, no obstante, el monstruo resultante de la fusión solo tenía 1300 puntos de ataque. Por no añadir que, si su conjetura previa era cierta, el mazo de Ryuzaki no lo debería componer cartas con un ataque superior a los 1500 puntos— si había añadido al Mago Chiron, era por su efecto de suprimir una carta—, de manera que permitió al monstruo enemigo rebanar en dos a Saggi.

—Termino mi turno.

¿Por qué finalizar el turno de ese modo? ¿Se había quedado sin opciones? ¿Planeaba formar un combo con su carta bocabajo? Fuera cual fuera su objetivo, Seto se creía con la autosuficiencia de contrarrestarlo, y lo dejó impreso en su semblante.

—Mi turno, robo. —El júbilo se adueñó de su rostro al tener en sus manos la magia de Libera Almas.

«¡Pupilo de L, yo no necesito colocar magias o trampas para ganar en este turno!»

— ¡Di adiós a tus queridos 200 puntos extra de vida en cada Fase de Espera! ¡Activo la carta mágica Libera Almas! — La expresión de Kaiba rozaba el maquiavelismo, rasgo que a ojos del detective no pasó desapercibido—. Debido a su efecto, puedo remover del juego hasta cinco cartas en cualquiera de nuestros cementerios y, por supuesto, elijo a Marie la Caída. Pero eso no es lo mejor, Ryuzaki— le sonrió con la victoria calcada en la curva de sus labios—, ahora sentirás todo el poder de mi deck. ¡Es tu fin!

No había colocado más magias ni trampas, de manera que Ryuzaki no activaría su carta bocabajo en respuesta. Poseía la fuerza combinada de 4800 puntos de ataque para ocasionar daño, su contrario no tenía cartas en la mano y su vida pendía de 2200 puntos de vida.

No tenía más opciones, debía atacar.

— ¡Dragón de Trueno de Cabezas Gemelas, acaba con esa porquería de monstruo!

Pero justo cuando había ordenado el ataque, por primera vez en todo el duelo, su oponente sonrió.

—Fue un duelo muy divertido, Señor Kaiba, pero no podemos seguir perdiendo el tiempo. —Extendió la mano para declarar la activación de su carta de triunfo y derrota al mismo tiempo—. Revelo mi carta de trampa, Fusión Final.

La cara de su adversario le pareció digna de fotografiar, por lo cual lamentó no tener una cámara a su disposición.

—Esta trampa puede activarse en cualquier turno y cuando dos monstruos de fusión se enfrentan. El ataque es negado y ambos recibimos daño igual al ataque combinado de los dos monstruos fusión involucrados en la batalla.

Los 2800 puntos del Dragón Trueno de Cabezas Gemelas sumados a los 1300 de Kamionmago daban como resultado 4100 puntos de daño, concluyendo el duelo con un increíble, inhóspito y, para Seto, vergonzoso empate que, para L, en cambio, fue un buen motivo para preguntarse si aquel duelo— en un futuro no muy lejano— sería una metáfora de cómo terminaría el Caso Sutori.


(1) A Kaiba se le conoce por ese apelativo en el manga.