-¿Tú y Lexa tuvieron algo?- Clarke no pudo evitar preguntar.

-¿Qué si tuvimos algo? Claro que sí, rubia.

-Espera que me pierdo, ¿tuvieron algo? –Raven miró asombrada y Octavia rió.

-Sí, pero no como ustedes se están imaginando. Lexa era mi mejor amiga. –Ambas abrieron los ojos como platos.

-Necesito que me cuentes todo, con lujo de detalles. –Raven estaba demasiado intrigada, Clarke también pero intentó disimularlo.

-Que chismosa, Reyes.

-Cállate Griffin, tu también quieres saber.-Octavia rió una vez más.

-La historia puede que sea algo larga.

-Hay tiempo de sobra y cervezas en la nevera, suéltalo.

-Está bien, aquí va. Verán, con mi familia nos mudamos a Los Ángeles cuando yo tenía 12 años, mi padre había sido contratado por una de las empresas más grandes del país y su nuevo jefe, de quien él sería su mano derecha, nos invitó a una cena en su casa, la casa de Ian y Mia Woods, fue ahí donde conocí a Lexa, sus padres convencieron a los míos que me dejaran entrar en la misma escuela que su hija. Lexa era muy distinta a como imaginé, era muy sencilla y humilde, apenas sabían que era hija de los empresarios más exitosos del país, su apellido era lo único que la delataba.

-Vaya, como cambia la gente… -La rubia golpeó a su amiga en el brazo para que Octavia pudiera continuar.

-¿Entonces? –Clarke estaba ansiosa por saber más

-Claro, los años pasaron y nos hicimos inseparables, ella estuvo ahí para mí en todo momento, apenas podíamos pasar un fin de semana sin vernos, éramos capaces de hacer todo la una por la otra. Cuando celebré mi fiesta de 15 ella y Bellamy, mi hermano mayor, que apenas habían cruzado palabras, se hicieron muy cercanos y a las semanas ya estaban saliendo, supongo que eso nos hizo estar aún más unidas, de verdad sentía que nada ni nadie podía arruinar lo nuestro, era mi amiga, mi hermana, algo así como mi alma gemela ¿saben? –Antes de que pudiera continuar Clarke la interrumpió intrigada

-Espera ¿Lexa es bisexual?

-Supongo, no fue hasta la universidad que se comenzó a sentir distinta en cuanto a las chicas.

-¿Fue cuando conoció a Costia? –Raven parecía interesada en toda la historia

-No –rió- lo de Costia fue algo después, ya llegaré a eso.

-No la interrumpas Raven –Clarke fue por otra cerveza. –Entonces, Lexa y Bellamy…

-Bien, ellos estuvieron juntos un buen tiempo pero luego rompieron, Bellamy estaba totalmente destruido, pero eso algo a lo que ya llegaré también. –bebió de su cerveza- la vida en Los Angeles era maravillosa, Lexa y yo pasamos las mejores noches, celebramos los mejores cumpleaños y compartimos todo tipo de experiencias, la escuela iba de maravilla y ambas nos interesamos por Economía y Negocios, ella era sin duda la mejor alumna de todas, supongo que influyó mucho el trabajo de nuestros padres, pasamos muchas horas en sus oficinas y nos encantamos de toda su labor.

Octavia hizo una pequeña pausa antes de continuar.

-La relación de Lexa y sus padres era maravillosa, a pesar de lo ocupados que siempre estaban jamás faltaron a ninguna premiación, cumpleaños, celebración de lo que fuese, no fue criada como una niña rica cualquiera, Ian y Mia se preocuparon hasta el último momento de que Lexa fuera una chica con valores, que comprendiera el valor de la amistad y el amor, todo lo que sus padres le transmitían a ella, Lexa me lo enseñó a mí, la persona que soy se lo debo en gran parte a Lex.

-Espera, dijiste que la relación con sus padres "era" maravillosa ¿Qué pasó? –Octavia bajó la mirada ante la interrogativa de Raven. Suspiró.

-Para su decimoséptimo cumpleaños, Ian y Mia estarían fuera del país así que decidieron tomar un vuelo dos días antes para darle a Lexa una sorpresa.-Hizo una nueva pausa, realmente parecía afectada- Yo estaba con ella cuando se enteró, dios, aún recuerdo como se negaba a lo que sucedió, no lo podíamos creer y de un momento a otro se derrumbó en mis brazos, el avión en el que habían viajado tuvo un desperfecto técnico y cayó al mar, no hubieron sobrevivientes.

-Dios mío- Raven y Clarke no podían soltar nada más, no pensaron que la historia tomaría ese rumbo.

Algo, dentro de todos los cables desconectados que había para la rubia, se conectó. Recordó aquella noche, la primera vez que se encontró con Lexa en el bar, cuando la morena la miró con esos ojos llenos de lágrimas, y recordó sus palabras en contra de la chica: mami y papi vendrán a defender a la popular Lexa Woods, la niñita mimada.

Dios, que mal había estado. Sintió como su estómago se encogía, como su corazón latía más fuerte y la culpa la atacó. Pero no tenía como saberlo, jamás habría sido su intención. Que tonta.

-Los Woods era mis segundos padres –Sonrió triste y una lágrima cayó por su mejilla, la limpió inmediatamente- fue muy duro perderlos de esa forma pero fue peor ver como el dolor consumió a Lexa tan rápidamente. Dejó de ser ella misma, se volvió prácticamente un robot, todo lo que conocía ya no estaba, mis padres quisieron hacerse responsables de ella pero ya que su tía Anya trabaja para su hermano, ella tomó el cargo de la empresa y de Lexa también, procuró que a su sobrina jamás le faltase nada pero había algo que no podía ser llenado por nada y eso era el amor que le daban Mia e Ian.

-Dios cariño, fue muy difícil para ti también, ¿no? –Raven se acercó a Octavia apoyando su mano sobre su hombro.

-Claro que sí lo fue, y todo empeoró cuando Lexa se cerró completamente, terminó con Bellamy de un día a otro, ya llevaban dos años juntos, dejó de hablarme, no contestó jamás mis mensajes, ni a mis padres. Intenté de todas las formas llegar hasta ella, en la escuela, si antes era algo tímida, ahora estaba totalmente retraída, no hablaba, no la veía comer, era la sombra de la Lexa que conocí en algún momento. –Terminó su cerveza y Raven le alcanzó una nueva- Cuando llegó el tiempo de elegir universidad pensé que ni siquiera se preocuparía por eso, pero finalmente recibí un mensaje de ella, era una foto de su aceptación a la facultad de Economía y Negocios, yo le envié la mía, pensé que las cosas estarían mucho mejor, que en la nueva ciudad y haciendo lo que siempre habíamos soñado volvería la morena divertida e increíble que fue mi mejor amiga.

-Supongo que no fue como esperabas.

-Ya ven que no –rió sutilmente- volvimos a hablar pero jamás fue como antes, no era la chica que conocía, había perdido un par de kilos y su expresión era de constante tristeza, juro que intenté por todos los medios ayudarla, pero al parecer ella no quería ayuda, uno de esos días me dijo que la dejara en paz, que no me necesitaba. –sus ojos volvieron a llenarse de lágrimas.- Se que no era así, que necesitaba a alguien más que nunca pero ya había usado todas mis cartas.

-Dentro del segundo mes se acercó a mí, distinta, algo mejor, sonreía y eso me dio una alegría enorme, fue cuando me dijo que había conocido a alguien, Nylah. Lexa cayó perdidamente enamorada de esa chica, pasaban horas y horas juntas, pero escondidas. Aunque no lo crean, el campus ha cambiado muchísimo desde hace poco más de un año, era muy difícil para los homosexuales caminar por ahí sin que alguien les dijera algo, y esa presión terminó por destruir la relación entre ambas. Nylah era una buena chica pero jamás logró comprender la personalidad tímida de Lexa, apenas le dio tiempo para procesar que le gustaban las chicas, nadie lo sabía, solo ellas y yo, así que cuando Lexa le pidió que lo mantuvieran en secreto un tiempo, Nylah la dejó argumentando que Lex era una niñata inmadura y sin duda alguna eso terminó por destrozar lo poco que quedaba de ella.

Clarke, aunque trató de contenerse, no pudo evitar sentir algo de celos. Celos de que alguien más hubiera ocupado así el corazón de Lexa y no lo hubiera sabido cuidar. Deseó ser un año mayor, haber conocido a la morena cuando estaba así, tan vulnerable. No fallarle como Nylah lo había hecho. Algo cambió dentro de Clarke, algo se encendió y notó como nacía un nuevo calor en su pecho. Dos Lexas. Lo había pensado antes pero no pensó que fuera así. Había una chica destruida dentro de esa coraza, ese brillo en sus ojos que perdía cuando Costia estaba cerca, esa mirada contra un libro, claro que había otra Lexa. La chica real y vulnerable.

-Por un momento sentí que lo podría lograr, cuando me contó de su ruptura con Nylah hablamos por horas, creí que la recuperaba al fin pero dios, si no hubiera sido por Costia…

-No me digas, la alejó de ti y la convirtió en su peor versión.

-Exactamente Raven, Costia entró al programa de Ingeniería el segundo semestre. La chica llegó haciendo escándalos, tenía problemas con todo el mundo pero no todo fue horrible, Costia no tenía miedo alguno de hablar de su orientación sexual, por su personalidad se ganó el miedo de todos, y simplemente ser homosexual se volvió lo que es: algo normal, Miller se confesó gay, Harper y Zoe hicieron pública su relación, algunos chicos mayores también siguieron con la iniciativa.

-¿Y qué pasó con Lexa? –Clarke no puso esconder su interés por la morena.

-Ya sabrán que Lexa es una chica muy guapa –Clarke sonrió- Costia se fijó en ella. Lex no tenía mucha personalidad pero Costia la convenció que a su lado nada la dañaría, que la respetarían y que ella le enseñaría como ser una chica con carácter y dura. Lexa cayó rendida a sus pies y sí, antes era una Lexa totalmente distinta, pero luego de Costia se volvió en su peor versión. Era cruel con las personas, conmigo y Bellamy lo fue muchas veces así que mi hermano simplemente dejó de buscarla. A Finn lo conocí en el club de tennis, él tenía amigos en común con Costia, para mí fue la única manera de mantenerme cerca de Lexa así que ahí he estado todo este tiempo. Bueno, hasta que las conocí a ustedes –sonrió.

-¿Jamás volvieron a hablar?

-Sí, una vez la encontré en el baño llorando. Tenía el brazo morado. Por más que se negó logré sacarle la verdad. Costia la golpeaba. Si antes lo había intentado, en ese momento me esforcé como nunca, necesitaba alejarla de su maldita novia. No lo logré. Es tan frustrante ver como la persona que más has querido está siendo dañada. Gracias a Dios Lexa logró tener su propia reputación, a Costia le temen, pero a Lex la respetan, es odiosa y una idiota, de verdad que sí –rió suave- pero formó su propia personalidad, enfrentó a Costia un par de veces y según me dijo ella misma, jamás volvió a tocarle un pelo.

-Por eso hoy te afectó tanto verlas. –Raven realmente no lo podía creer.

-Exacto. No entiendo como mierda sigue con esa chica, pero se me agotaron las fuerzas chicas, ha pasado un año y por más que intenté no lo logré, soy un puto fracaso –Se largó a llorar en los brazos de Raven.

Clarke no podía asimilar todo lo que había escuchado, se paró rápido al baño y apenas cerró la puerta se largó a llorar también. Sentía que el corazón se le iba a salir. Intentó recordar esa tarde con Lexa, recordar si había golpes en su cuerpo y respiró algo aliviada cuando concluyó que estaba, físicamente, intacta. Ahora entendía tantas cosas, ahora todo calzaba perfectamente, esa hermosa y rota chica de ojos verdes brillantes. ¿Que por qué no se la había podido sacar de la cabeza? Estaba claro, Lexa era especial, Lexa era única y había pasado por tanto en la vida. Sus actos no habían sido los mejores pero dios ¿quién te enseña cómo reaccionar cuando tu mundo se cae a pedazos?

Lexa seguía con Costia pero solo había una explicación, le temía, temía que pudiera hacerle daño otra vez y fue cuando Clarke se prometió a sí misma salvar a la mujer de ojos verdes del vórtice en el que ella misma había entrado. Lexa Woods, Clarke quería tirar todas sus barreras.

"Si tan solo supieras, Clarke" y ahora lo sabía.