Akihiko estaba sentado en el sillón, tenía la ropa desarreglada, había dos botellas vacías de vodka, una de ron y una a medio terminar de whisky. Tenía un horrible dolor de cabeza, pero nada tenía que ver con la resaca alcohólica, era porque en la madrigada había recibido la llamada de Manami diciéndole que Misaki iba a vivir con ella hasta que las cosas entre las dos mejoraran. Había subido a ver la habitación después de eso; su ropa estaba ahí, sus libros, todas sus cosas pero su presencia se había ido por completo, como si nunca hubiera estado ahí antes.

El timbre le saco de sus pensamientos, se levanto con pesadez, se acomodo la ropa lo mejor posible y abrió la puerta, creyendo que Manami llegaría junto con Misaki, pero era ella sola, con una maleta de buen tamaño.

- Buenos días, Akihiko-san… vengo por algunas cosas de Misaki.

- Si, pasa por favor… su habitación es la primera puerta.

- Si, gracias.

Akihiko le ayudo a llevar la maleta hasta la habitación del joven. Ahí Manami abrió el armario y comenzó a tomar pantalones para poder comenzar a acomodarlos en la maleta, junto con camisas, playeras, su ropa interior y algunas chamarras ligeras, solo por si acaso. Tomo algunos zapatos y cerro la maleta.

- ¿El está bien?

- …Si, un poco alterado, pero está bien… se quedo cuidando a Mahiro…gracias – El escritor había levantado la maleta para poder ayudarla. – El estará bien, me encargare de cuidarlo… ¡Dios! Casi lo olvido – Regreso y abrió un cajón del escritorio que había en la habitación. Akihiko observo como sacaba los medicamentos de Misaki, pero se sorprendió al ver como sacaba un muñeco.

- ¿Qué es eso?

- No lo sé, pero me pidió que se lo llevara.

- ¿Te importa si te llevo? – Pregunto el escritor mientras comenzaban a bajar las escaleras.

- Me parece lo mejor, así sabrá donde nos estamos hospedando.

Bajaron hasta el estacionamiento, Usagi puso la maleta en el asiento trasero. Aun era muy temprano, pero aun así, la calle era transitada por colegiales y gente rumbo a sus trabajos. Iban en silencio, Manami estaba nerviosa, era la primera vez que subía a ese tipo de auto. Al llegar al hotel estaciono el auto y le abrió la puerta a Manami.

- Gracias… Akihiko-san ¿No desea hablar con Misaki-kun?

- Dudo que quiera hablar conmigo.

- No pierde nada intentando.

Usagi lo dudo un momento, pero entro con ella al hotel. Tomaron el elevador y subieron hasta la habitación, Manami paso la tarjeta y la habitación se abrió.

- Misaki-kun, ya regrese – Cuando Usagi entro a la habitación escucho la voz de Misaki y los balbuceos de un bebe, seguramente Mahiro.

- Bien… - Apareció por el pasillo con Mahiro en brazos. Se quedo estático al ver al escritor. – Usagi-san.

- Misaki-kun, dame a Mahiro, iré a arreglar unas cosas en la administración – Camino rápidamente y tomo al pequeño y le entrego los medicamentos y el pequeño muñeco, Mahiro siguió balbuceando cuando salió de la habitación.

- ¿Qué haces aquí? – Camino hasta una de las camas.

- Vine… por ti – Aunque no era realmente su plan, no había pasado por desapercibida esa idea. – Yo… perdóname – Avanzo hasta poder verlo. - … pero no puedo soportar la idea de que otra persona quiera estar contigo y que tu se lo permitas.

- Es su sobrino – Corto su conversación. – Nunca trato de hacerme nada, ni a él. Cuando hablamos únicamente hablamos de el…

- ¿No lo ves? El quiere que tú te alejes de mí, y trata de usar a Asaki para ello.

- ¡Usagi-san, basta! – El escritor le miro sorprendido. - ¿Viniste solo para eso? Todo lo que paso fue la prueba de que no puedes confiar en mí… - Su voz se quebró, hormonas, ahora las odiaba mucho más. – La prueba de que algo fallaba, pero me duele que Asaki tenga que sufrirlo.

- No tiene porque… podemos arreglarlo, tú lo sabes – Se le acerco y tomo su rostro con ambas manos. Miro como Misaki apretaba el muñeco de peluche. - ¿O no deseas eso? ¿Prefieres estar con Haruhiko?

- No es eso… Usagi-san… prefiero mantener una distancia hasta que nazca Asaki-chan…

- ¿Me alejaras de el?

- No, nunca haría eso… puedes venir todas las veces que quieras… quiero que sigas yendo conmigo al doctor…

- … - Le levanto el rostro y lo beso, no fue rechazado. – Vendré mañana… tu próxima cita es una semana, no lo olvides.

- Si

Misaki se volvió a sentar en la cama, miro el muñeco y escucho como Usagi cerraba la puerta. Comenzó a darle cuerda. La música de cuna inundo la habitación y el muchacho se tranquilizo, acomodo el muñeco sobre su vientre y sintió el movimiento en su interior.

OwO

- Akihiko-san.

- Todo está bien, Misaki no quiere volver – La castaña no pudo disimular su preocupación. – Esta bien… yo me hare cargo de los gastos.

- ¡Oh Dios, no! Yo puedo hacerme cargo de todo.

- Perdona, pero me siento obligado a ello. Y supongo yo que tendrán que cambiarse de habitación ¿No?

- Si, pero…

- Al menos permíteme ayudarte… es lo menos que puedo hacer.

- Takahiro me ha contado que aunque se niegue usted hará lo que le guste.

- Y te ha dicho bien.

- Solo lo de Misaki-kun, no me gustaría sentirme dependiente.

- Trato.

Se despidieron tranquilamente. Cuando Manami vio que las puertas del elevador se cerraban saco su celular y comenzó a marcar.

- … No, no pasa nada malo, bueno, casi… Llegue en el momento indicado… - Su voz sonaba preocupada, mientras Mahiro trataba de tomar el celular. – Misaki-kun y Akihiko-san se han separado… no tengo bien claro el porqué… ¡Claro! te mantendré avisado – Cerro su teléfono y dio un suspiro. Mahiro la miro atentamente mientras babeaba su puño, la mujer le sonrió y volvió a entrar a la habitación.

OwO

- Misaki-kun, alguien te busca.

La habitación en la que se estaba quedando era más grande. Al final, Manami había descubierto que el escritor había pagado una suite por cuatro meses.

- Si, me aviso que vendría – El pasillo daba a una pequeña sala. Había tres puertas, una daba al baño y las otras dos a las habitaciones. – Buenos días, Haruhiko-san.

El de cabello obscuro había llegado con una caja envuelta en papel rojo. – Lamento venir tan temprano – Le entrego la caja.

- Gracias… ah, ella es Manami, es la esposa de mi hermano, Onee-chan, el es el hermano mayor de Akihiko-san.

- Un placer – Manami hizo una reverencia, Haruhiko la respondió educadamente.

- ¿Cuánto tiempo estarás aquí? – Pregunto cuando Manami entro a una de las habitaciones.

- Por lo menos hasta que Asaki-chan nazca.

- Es mucho tiempo ¿No te parece?

- Lo es… pero es lo mejor.

- Perdón – Observo el gesto de confusión de Misaki. – Akihiko y tú pelearon por mi culpa.

- …no, peleamos por…

- Es la verdad – Hubo un silencio incomodo que fue interrumpido cuando Manami apareció nuevamente.

- ¿Gusta algo de café o té? – Manami puso una manta en el suelo y coloco ahí a Mahiro.

- Café, por favor – Manami sonrió y fue a preparar el agua.

- ¿Conoce de mucho tiempo a Misaki-kun? – Haruhiko se hallaba un poco tenso, totalmente desacostumbrado a hablar tan típicamente con una persona apenas conocida.

- El tiempo suficiente, supongo – Misaki agito suavemente la caja para tratar de averiguar que era.

- Eso es bueno, me alegra que Misaki-kun conozca gente de confianza – Le entrego una taza. - ¿Gustas? – Le pregunto al muchacho.

- No gracias, nee-chan, últimamente me irrita el estomago*

- Jeje, eso es normal, parce que tendrás que dejar de comer algunas cosas… a todo esto ¿Ya tomaste tus medicamentos?

-Si.

Haruhiko noto fácilmente el ambiente "maternal" que había en esos momentos, por lo que sintió que su presencia sobraba. Tuvieron una ligera y se termino el café, solo para no ser descortés.

- Creo que es hora de que me retire… - Se levanto y se acomodo el saco.

- ¿No desea un poco más? – Pregunto Manami.

- No, debo ir a la oficina, hay algunas cosas que debo arreglar – Misaki le acompaño hasta la puerta, mientras Manami se agachaba para jugar con Mahiro. – Vendré a verlos cuando puedo – Acaricio el vientre de Misaki, quien abría la puerta.

- ¡Usagi-san! – El escritor se había quedado helado al ver a su hermano tocando el vientre del muchacho.

- ¿Qué haces aquí?

- Vine a ver a Misaki – Quito lentamente su mano.

- No creí que vendrías tan temprano… - Misaki le miro a los ojos. – Haruhiko-san ya se iba.

- Vendré en cuanto pueda – Paso a un lado de Akihiko, prácticamente ignorando su presencia.

- … - Misaki se quedo ahí, esperando a que Akihiko entrara.

- ¿Qué hacías con él?

- Solo vino a verme – Cerro la puerta.

- ¡No quiero que venga! – El de ojos verdes tomo aire y lanzo un suspiro.

- ¿Volveremos a pelear por ello?

- Si él no viniera no pelearíamos…

- ¡Basta! Escucha, por primera vez te voy a decir que no as a intervenir de esta manera en mi vida, Asaki es mi hijo, Haruhiko es tu hermano, lo que lo convierte en un familiar, te guste o no, y a mí me gustaría que conviviera con el ¿Sabes? Tu padre también me llamo en la mañana.

- ¿Cómo?

- ¿También le vas a prohibir verme? Usagi-san… no se qué halla pasado realmente en tu familia, pero Asaki-chan no tiene porque pagar por ello.

- Haruhiko no me va a quitar a mi hijo… podrá haber hecho que lo eligieras, pero no tendrá a Asaki contigo.

- ¿Q-que? – Pronuncio cuando Akihiko se dio la vuelta para salir de la habitación. – Espera ¡Usagi-san! ¿Qué significa eso? ¡Usagi-san! – Cerró la puerta con un golpe, dejando a un Misaki angustiado. Ante el alboroto Mahiro había comenzado a llorar, Manami rápidamente fue a verlo.

- ¿Qué ocurre? Misaki-kun – Manami le hayo recargado contra la pared, con ambas manos en el vientre y una expresión de sufrimiento.

- Du-duele… agh – Manami se movió rápido, y antes de que Misaki se diera cuenta ya estaba recostado en la cama.

- Tranquilo, respira… ¿Qué ocurrió? – El muchacho respiraba agitadamente, sus ojos se hallaban llenos de lágrimas. – Tranquilo, Misaki, respira, tanta presión puede hacer que algo malo le pase al bebe.

- El…el di-dijo que Asaki no estaría conmigo – Su respiración agitada empezó a convertirse en llanto.

- ¿Qué?

- No se – Tenia los brazos alrededor de su vientre, como si tratara de protegerlo. – Me quiere quitar a mi bebe.

Después de eso, lo único que se escucho en la habitación del hotel fue el llanto de Mahiro y del confundido padre.

O_O

Cuando entro al departamento escucho movimiento y la voz de Kaoruko dando órdenes.

- ¡No. no! ¡Eso va pegado a la ventana! – Entro a lo que era la habitación de osos.

- Akihiko, ¿Qué tal? Se ve bien ¿No? – La joven llevaba el cabello atado en una coleta alta, vestía unos jeans cortos y una camisa verde.

El escritor sintió una opresión en el pecho al ver la habitación. Los estantes seguían repletos de osos, pero la habitación había sido por completo cambiada. Los estantes eran de cristal transparente para dejar ver las paredes de color verde pistache claro, con toques relieves en azul y café. Había un sillón que a simple vista se veía cómodo, justo alado de una cuna de gran tamaño, con dosel semi-traslucido y de color blanco. Contrario a él, un banco de cambio* que combinaba con la cuna. Del techo colgaba una pantalla con dibujos de patos que le daba un aire más tranquilo a la habitación.

- ¿Dónde está Misaki? Quiero que me dé su opinión.

- No vendrá – Su mirada se había obscurecido.

- ¿Perdón? – La joven se soltó el cabello.

- Misaki ya no vive aquí…

- Creo que no entiendo ¿Serias tan amable de explicarme?

- Misaki ya no vive aquí, esta con su cuñada… y creo que no volverá jamás – Se dio media vuelta y salió de la habitación. Kaoruko despidió al servicio y les pago. Alcanzo a su primo en la sala.

- ¿Se puede saber que paso? Sigo sin entender nada – Se llevo las manos a la cintura.

- Misaki está ahora con Haruhiko – La pelinegra apretó los labios. – Ellos se estuvieron viendo… desde antier Misaki se fue, hoy fui a verlo. Haruhiko estaba con el… estaba con Asaki. Misaki solo dijo que seguiría viéndolo, que no interviniera en eso… logro su propósito, logro arrebatármelo…

- Akihiko ¿Tienes idea de lo que estás diciendo?... Misaki es incapaz de hacer algo así – De cierta manera se sentía indignada. Miro como su primo subía las escaleras, ignorando lo que decía.

- Se acabo ¡TODO SE ACABO! – Kaoruko estucho eso ligeramente asustada, definitivamente, algo muy malo iba a pasar.

O_O

- ¡¿Le dijiste que? – El escritor se hallaba en la oficina del suplente de profesor Kamijou Hiroki.

- En realidad no lo pensé… solo lo dije. Aunque no es precisamente una mentira – Se llevo la taza de café a los labios.

- Bakahiko, no puedo creer que estés diciendo eso ¿Le quitarías la criatura a Takahashi?

- … - El escritor se quedo pensando.

- Es la… la madre de Asaki, quiero decir… bueno, es cruel, lo mires de la forma en que lo mires – Le miro seriamente. – Okei, entiendo que no quieres que Takahashi este con tu hermano, pero ¿Realmente crees que este con él? Tu eres un impulsivo por excelencia… piénsalo, Akihiko, esa decisión puede hacer que de verdad lo pierdas.

- Si tan solo fuera más fácil – Dejo la raza sobre la mesa. –Quiero… amo a Misaki, amo a Asaki, por eso no quiero perderlos. Sé que es cruel, pero tener a Asaki es como tener a Misaki.

- ¡Joder, tu no entiendes nada! – Hiroki se golpeo la frente con la palma de la mano, arto del comportamiento de su amigo de toda la vida. - Y si no te queda, la "madre" – Hizo comillas con sus dedos, aun no acostumbrado a llamarle de esa manera. – Tiene más derechos sobre el niño… trata de arreglar las cosas con él.

El escritor se quedo mirando los restos de café en la taza, con las palabras de su amigo resonando en la cabeza.

Continuara

Mit: Bueno, este quedo más corto.

Mitsuki: Por lo que veo, a esta historia tampoco le queda mucho… o eso espero.

Mit: Lo importante es acabarla.

Suki: Sin importar cuánto tardemos… nos vemos la próxima vez :D