Capitulo 11
Intente levantarme agarrándome de una repisa pero por accidente resbalo mi mano y tire varias cosas al suelo.
— ¡Amu! ¿Estás bien?
Pregunto Ikuto desde el otro lado de la puerta.
— I-Ikuto.
Le conteste débilmente.
Escuche como el intento abrir la puerta, aunque esta tenía seguro.
No se escucho nada durante unos segundos, hasta que escuche como alguien intento forzar la puerta y abrirla. Ikuto abrió la puerta y entro.
En cuento me vio en el suelo corrió hacia mí.
— Amu ¿Qué paso?
Me levanto la cabeza con su mano.
— Sentí un fuerte mareo y caí.
El suspiro.
Me cargo en brazos y me llevo hasta la cama.
— No me vuelvas a dar esos sustos.
¿Sustos?
— ¿Te asuste?
Pregunte.
— Por supuesto — me miro serio— creí que…
No termino la frase.
— ¿Creíste que…?
— Nada, olvídalo.
Me enoje porque no termino la frase.
— De todos modos creo que deberías cambiarte— bajo su mirada— o terminaras pescando un refriado.
Me sonrió. Me sonroje completamente.
— Pervertido.
Se rio.
— Es tu culpa por ser tan linda.
Se acerco a mí.
Intente hacerme para atrás pero Ikuto me detuvo de la cintura
— si… tienes razón… debería cambiarme
Me hice a un lado y me levante de la cama pero volví a marearme aunque esta vez Ikuto me detuvo.
— Quizás debería ayudarte.
Me sonroje.
— No… yo puedo sola.
— Está bien— volvió a sonreír— pero yo buscare tu ropa.
Quería negarme, pero… tal vez no era tan mala idea pues muy difícilmente podía estar en pie, ¿Cómo podría andar por la habitación buscando que ponerme?
— Está bien— dije rendida— pero yo buscare mi ropa interior.
Ikuto no se quejo.
Aun así me llevo hasta delante del cajón tomándome de la cintura.
— Ikuto al menos cierra los ojos.
Los cerró.
Saque mi ropa.
— Date la vuelta ¡Y que no se te ocurra espiar!
Le advertí.
Solo se rio.
Me cambie lo más rápido que pude. Después Ikuto busco algo que ponerme entre mis cajones.
Me dio una blusa blanca de tirantes y un short celeste.
— ¿Esto está bien?
Me dijo dándome la espalda.
— Si.
Agarre la ropa y me la puse. En cuanto termine quise volver la mas rápido a la cama. Corrí a acostarme y suspire.
— Amu ¿Estás bien?
Me pregunto Ikuto preocupado.
No quería mentirle diciendo que me sentía bien así que simplemente no conteste.
Se acerco poco a poco a mí y se sentó en la orilla de la cama.
— Amu deberías comer algo— se puso serio— te veo muy pálida.
— No tengo hambre.
Si tenía un poco pero prefería dormir y descansar.
— Necesitas energías.
Se levanto y dirigió a la venta.
Me quede atónita, Ikuto siempre que me negaba seguía insistiendo pero esta vez simplemente me ignoro.
Me enoje. Pero que se cree ese gato pervertido.
No hizo cambio de personalidad ¿Dónde estará Yoru? El normalmente siempre está con Ikuto.
Pasaron unos minutos e Ikuto apareció en la habitación entrando por la venta, con una bolsa en la mano.
Se sentó en la cama y saco de la bolsa taiyaki.
— ¿Taiyaki?
Me sonrió.
— Es de chocolate.
Sonreí.
— Gracias.
— De nada.
Lo tomo con la mano y lo acerco a mí.
— Amu di a~
Me sonroje.
— No hace falta puedo comer yo sola.
— Pero estas débil.
Me enoje
— ¡Puedo comer sola!
Ikuto me miro serio.
— Si no dejas que te dé de comer— se acerco a mi— tendré que bajar y decirle a tu mamá que me ayude a convencerte.
— No puedes bajar te verá mi padre.
El aun no se recupera por completo por lo del incidente de la vez pasada.
Me sonrió.
— Entonces come
Me enoje. Ikuto tonto.
Me sonroje.
— E-está bien.
Me senté en la cama.
Abrí la boca.
— Abre más grande.
Me miro pícaro.
Me sonroje aun más. Abrí más la boca.
Ikuto introdujo el taiyaki. Lo mordí y él sonrió.
— Ves, no era tan difícil después de todo.
Me sonroje.
— Tonto.
Se rio.
Ikuto siguió dándome de comer en la boca y yo no podía evitar sonrojarme.
Me comí solo 1 pues no tenía mucha hambre.
— Está bien es suficiente — me acosté y tape con la colcha— ahora quiero dormir.
— Bien.
Vaya que extraño acepto muy rápido.
Sentí como la colcha se levantaba detrás de mí e Ikuto entro en la cama.
— ¿Qué estás haciendo?
— Me acuesto a dormir.
Me contesto muy serio.
— ¿Y porque en mi cama? Pervertido
Me abrazo por detrás y me pego a su cuerpo.
— Estas enferma y tengo que cuidarte.
Me sonroje.
— Ya te he dicho muchas veces que no estoy enferma.
Me enoje.
— De todos modos— me pego mas a él— tengo que cuidarte.
Me sonroje. Bueno no es que no quiero que se quede es solo… que es vergonzoso.
— Haz lo que quieras pero suéltame.
Intente liberarme de él pero no puede.
— ¿Acaso tiene algo de malo que quiera abrazar a mi novia?
— Bueno…
Ag Ikuto tonto.
Me sentía muy cansada como para pelear con Ikuto así que… por esta vez se lo pasaría.
— Buenas noches.
Me susurro en el oído
— B-buenas noches.
Cerré los ojos aun con la cara roja.
Aun con Ikuto ahí no puede evitar dormirme rápidamente, aun me sentía muy débil.
